PenzandO en Ti... ID: 99258 Registrado: November-2006 Hace: (797 dias) Edad: 18
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| Re: LuZ Y OsCuRiDaD; ViDa y mUeRtE... (para fans Minamoto-Kimura) uii jeje perdon por la tardanza!!!!
pero es k aier andaba en una fiestecilla jejeje y cuando iegue mi hermano estaba en la compi
buenu sin mas demoras el fic:
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Ya no podía más, y aún me dicen que hay muy poca posibilidad que mi hermano despierte; mis padres no perdían esperanza, pero yo la estaba perdiendo, poco a poco…
Pasaron varios meses y mis amigos y yo ya nos estábamos haciendo a la idea que ya jamás despertaría. Izumi estaba muy decaída, creo que en verdad quería a mi hermano, y mucho; Takuya cambió, se hizo más serio y ya casi no hacía bromas, si le está afectando aunque diga que no; Jumpei no podía creer lo que sucedía, realmente yo tampoco, e igual que Takuya se hizo mucho más callado; Tomoki no quería que mi hermano muriera, no tan joven; y yo por mi parte, me la pasaba animándolos, aunque yo estuviera más triste, no deseaba que enfermaran igual que Kouji, los apreciaba demasiado. Todos estábamos muy mal.
Una tarde, por fin después de mucho pensar, tomé una decisión; tal vez no haya sido la mejor, pero ya no aguantaba más, ya mi corazón no soportaba otra pérdida; mi decisión era simple: terminar con mi vida, con ésta maldita vida que me tocó vivir, con esta vida que me estaba desgarrando desde dentro, en mi corazón; con ésta vida que por mucho que lo piense, no fue la mejor, ni la peor, pero fue mía. Mi realidad es muy dolorosa, cualquiera que la haya vivido desde hace tiempo que la hubiera abandonado; porque nadie sabe, en serio, el dolor que he sentido éstos últimos años, el dolor y el sufrimiento que me vienen persiguiendo desde el día en que mi madre murió, desde ése entonces mi vida ya no era vida, sino una eterna agonía…” El rasgueo de la pluma seguía, y el muchacho de cabello negro no dejaba de llorar; apretó los ojos y empuñó con esmero el bolígrafo. Al terminar de escribir simplemente cerró la carpeta con sus notas y lo puso sobre un estante. Se sentó nuevamente sobre la cama frente a su hermano y rozó su mano con sus labios.
-Lo lamento… Kouji… - susurró.
Dejó la mano en su lugar y buscó dentro de sus ropajes un objeto. Cuando tuvo el arma en sus manos la observó, pensando en lo que iba a hacer. Aún no estaba seguro, pues algo dentro de él le decía que no hiciera una tontería. Pero ya estaba decidido.
Tomó la pistola, cerró los ojos… y la accionó.
El disparo se escuchó por todo el hospital.
-…Kou… ji… - murmuró con esfuerzo antes de morir.
El arma sólo llevaba una bala, y ésta había dado en el blanco. Kouichi Kimura murió esa noche, su cuerpo quedó encima del de su hermano, y las sábanas poco a poco se iban tornando de un color rojo. Kouichi había apuntado a su corazón, deseaba que fuera lo primero que se destruyera porque por su culpa había sufrido tanto.
La gente que estaba dentro del hospital escuchó el disparo, los padres de Kouji se alarmaron al percatarse que provenía del cuarto de su hijo; unos doctores y varias enfermeras fueron los primeros en entrar; y lo que vieron les heló la sangre: el hermano del enfermo había decidido quitarse la vida.
La noticia de la muerte del joven se propagó con rapidez por todo el lugar. Cuando Takuya, Izumi, Jumpei y Tomoki se enteraron no pudieron contener su dolor y angustia; mas aún así, Kouichi había sufrido más que ellos. [Hola Kouichi:
Sé que alguna vez te dijiste a ti mismo que viviría, y ¿sabes qué?, acertaste: dos semanas después de tu muerte abrí los ojos. Mi padre me ha donado su médula ósea, y poco a poco superaré mi enfermedad, pero lo que sé que jamás superaré es tu muerte, hermano.
¿Cómo fuiste capaz de irte así?
No lo puedo creer, te fuiste de mi vida Kouichi, y no sabes cuánto te extraño. No sabes cómo extraño tus ánimos, tu optimismo, tu sinceridad, tu comprensión…
Te extraño demasiado hermano, demasiado… tanto que no puedo reprimir las lágrimas desde que me dijeron la cruda realidad, cada cosa que hago me recuerda a ti, incluso hasta tengo miedo de mirarme al espejo para no ver tus ojos reflejados en él.
Kouichi, te extraño… regresa hermano, que quiero verte…] El muchacho no logró evitar que su tristeza le ganara, sus ojos se cristalizaron y siguió rasgando su pluma con una tristeza que le oprimía el pecho y no le dejaba en paz. Sus manos temblaban con cada palabra que componía; se sentía morir.
Kouji se encontraba escribiendo, a nadie en especial, pues aquella persona ya no existía en esta vida, se había ido para siempre. Su cuarto seguía igual como antes, ni siquiera habían desalojado la cama de su gemelo; las pertenencias de Kouichi aún seguían en su lugar.
Dejó la hoja en la mesita de trabajo y el bolígrafo a un lado de ésta. Se recostó sobre la carta, comenzó a llorar y cerró los ojos.
Tantos sucesos, tantas cosas que habían sucedido, tantas imágenes, vivencias, ¿porqué se había ido así? Eso realmente Kouji no lo comprendía.
Se paró bruscamente de su asiento y tiró todo lo que había en la mesa: hojas, cuadernos, instrumentos de diseño (estilógrafos, lápices, entre otras cosas), portarretratos, incluso su celular que se hizo pedazos.
-¡Agh! ¡¿Por qué?, maldita sea!- exclamaba - ¡¿Por qué?!...
-¡Kouji!, ¿estás bien hijo? – se escuchó a través de la puerta. Su mamá se oía preocupada.
El muchacho tomó un florero con flores artificiales y lo arrojó a la puerta con gran fuerza, para descargar su furia.
-¡Kouji! ¡Kouji, ábreme hijo! – suplicaba su madre mientras tocaba la puerta con cada vez más insistencia.
Kouji hizo caso omiso de la súplica de su madrastra y se recargó en la pared, maldiciéndose a sí mismo por no haber muerto en realidad; luego simplemente se dejó resbalar y cayó sentado sobre el suelo contra espalda a la pared.
-¡Kouji! – ahora, era su padre. - ¡Abre la puerta! – exclamó con furia y derribó la puerta.
Al entrar, ambos se quedaron paralizados al ver en el estado en que se encontraba su hijo, Kouji estaba llorando en la esquina de su habitación con la mirada al suelo donde tenía una foto de él con Kouichi; su madrastra tomó la foto y se sentó a su lado.
El chico bajó la mirada y evadió la de su madre.
-Kouji, hijo… por favor…
-Déjeme, ¿quiere? – dijo; por el tono de su voz, parecía que le estaba diciendo que por su bien era mejor dejarlo en paz.
-Kouji, necesitas calmarte; hijo, algún día aceptarás la realidad… - le decía amorosamente mientras le palmeaba la espalda con afecto.
-Déjeme, ¿quiere? – repetía.
-Kouji…
-¡Quiere dejarme de una maldita vez en paz! – exclamó furioso mientras se levantaba. – Usted no es mi madre, ¿o ya lo olvidó?... – ella se quedó petrificada con esas palabras; Kouji ya había superado eso.
-¡Kouji! – se escandalizó su padre.
-¿Sabes? – ahora se dirigió a él – hubiera sido mejor que jamás me hubiera enterado que tenía un hermano, mucho menos que mi madre seguía viva. Porque eso realmente fue el peor error que cometí: conocerlos.
-Kouji…
-Sé que no eras el apropiado para decírtelo. Pero necesitaba contárselo a alguien de carne y hueso, alguien que realmente me escuchara… - su voz se quebraba por su tristeza; y sus ojos seguían cristalizados.
Intentó reprimir un poco su llanto para poder hablar mejor, pero sólo consiguió que se alargara más.
-Lo lamento – se dirigió a su madrastra.
-Oh, Kouji… - y lo abrazó. El muchacho sintió ése abrazo tan confortable como los de su hermano, aquellos brazos que lo rodeaban cada vez que necesitaba consuelo.
Un segundo abrazo le llegó de pronto y su nariz percibió la fragancia de su padre. En aquellos últimos momentos había pensado en algo, pero no deseaba que le descubrieran porque quería que no se enteraran… antes, necesitaba hacer varias cosas más… ============================== ============================== ==
no soy mui buena para explicar y describir el enojo...
batallé un pokito para escribir el enojo de Kouji con Kouichi.... ufff espero y me perdonen
chau
besos
cuidense!!!!!
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