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El pelinaranja salió de su habitación sin ganas de ir a clases. De todos modos tenía que ir por sus notas que eran, hasta ahora, lo único por lo que se podía preocupar.
Caminó por los pasillos viendo caras nuevas y otras que ya conocía del año pasado, pero que en ese momento no le interesaban. Estaba viendo el piso, y se choca sin querer una chica de cabellos azulados.
Kaji: Harkanta... ¿Cómo andas? Disculpa.
Harkanta: No es nada Kaji ^^. Yo bien, ¿Y tú?
Kaji: Bien... -con cierta tristeza en su voz.
Harkanta: No seas mentiroso, sé que no estás bien y vi tu cara cuando entraste al internado.
Kaji: Es que...
Harkanta: Kaji, somos amigos. Puedes contarme lo que quieras y lo sabes...
Kaji: Lo que sucede es que...
Kaji se sienta con la chica en un banco que había cerca y le cuenta lo que le sucede.
Harkanta: Así que piensas que ella te olvidó completamente.
Kaji: Exactamente... no sé que le sucedió que, de repente, no tuve más noticias... seguro que ya me olvidó.
Harkanta: Mira Kaji. Yo la conozco bien y no creo que sea la clase de chica que se olvida de alguien a quien amó tanto. Tienes que hablar con ella.
Kaji: ¿Y cómo? No sé donde está ahora.
Harkanta: Si no estuvieras todo el día tirado en tu habitación sabrías que está en la biblioteca.
El pelinaranja se queda de piedra un segundo y sale corriendo.
Kaji: ¡Gracias!
Harkanta: ¡De nada!
El chico corre con todas sus fuerzas hacia la biblioteca, buscando con ansias a la peliazul. No solía ir a la biblioteca, pero esta vez corría a toda potencia para encontrarla. De repente vio la puerta que conducía a ella y la abrió estrepitosamente. Adentro de la habitación estaba una chica de cabellos azulados escribiendo en un cuaderno.
Kaji: Tomoe...
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