Foros DZ - Ver Mensaje Individual - [PF] Tsunaida te ni kissu wo C H A P T E R T E N
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Antiguo 08-ago-2009
Yuu Kanda bandera_pirata
 
Avatar de Yuu Kanda
alethéia
-w- Gomen ne por la tardanza. Aquí el capi 3

CAPÍTULO 3 ; ¡TORNEO DE SELECCIÓN DE TITULARES, AHÍ VOY!


-Oi, Rin –el muchacho pelinegro habló por primera vez en toda la cena-. Este sábado iré a visitar a mamá. ¿Vienes conmigo?
-…supongo –suspiró- ¿Cómo ha estado ella en este tiempo que me fui?
-Mal –respondió Yuu. Rin bajó la mirada-. No ha mejorado y sigue muy débil.
-Ya veo –esbozó una sonrisa melancólica-. Me lo esperaba. Iré a lavar los platos.
Recogió los dos platos de porcelana fina y besó la mejilla de su hermano. Luego se retiró a la cocina.
El ojiazul sostuvo su rostro entre sus manos. Su pobre madre cada vez empeoraba más.
Definitivamente no iba a mejorarse.
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Cerró los ojos, tratando de no llorar.
¿Por qué había pensado que se mejoraría?
¿Por qué se había hecho ilusiones, si sabía perfectamente que no se iba a curar?
¿¡Y por qué rayos tenía que ser su madre, y no otra!?
¡Había millones en este mundo!
Sintió el plato agrietarse. Su mano estaba realmente tensa. Apretaba con toda su fuerza aquella pieza, producido por la rabia que sentía.
Umiko Kiryu tenía cáncer cerebral, producido por una depresión emocional severa [N/A: Depresión=Productor de cáncer (si es muy severa ewe)].
Al ser abandonada y separada de su segunda hija, Melanie Kiryu, su estado de ánimo y ganas de vivir fueron desapareciendo lentamente. Dejó de comer y de hablar, causando frecuentes desmayos. Poco tiempo después fue internada en el hospital y dos semanas más tarde le diagnosticaron cáncer cerebral.
Estuvo luchando formidablemente contra el cáncer gracias al apoyo de sus dos hijos –Rin y Yuu-, pero pareció decaer al marcharse la chica.
A pesar de todo el tratamiento, cada vez empeoraba más. Y fue así como Rin se empezó a sentir responsable por el decaído estado de su madre, convirtiéndose en la fría y distante Rin de ese mismo día.
Terminó de secar el último plato y subió las escaleras, aún reteniendo las lágrimas.
Cómo deseaba que ella se mejorara, que volviera a poder levantarse y ayudar a Rin con sus tareas. Que volviera a sonreír como siempre lo hacía, sin ningún esfuerzo.
Pero aún no había cura para esa maldita enfermedad, después de todo. Y como había dicho el doctor, era muy poco probable que se recuperara por completo.
Se tumbó a la cama y cubrió su rostro con la almohada.
Quería suprimir todos esos pensamientos.
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-¿Rin-chan? ¿Ocurre algo? –Marui se acercó a la chica cabizbaja- ¿Por qué estás triste?
-¿Eh? ¿Yo? Por nada, Bunta-kun –dijo, mostrándole su sonrisa falsa-. No te preocupes. Oh sí, buenos días.
-No me engañas, Rin-chan –la sujetó por los hombros y la giró-. Sé que te pasa algo malo.
-Rayos –suspiró-. Contigo no puedo mentir.
-Sí, eso todo el mundo lo sabe –rió-. ¿Me lo dirás o yo lo adivino?
-Es mamá. Yuu me dijo que no había mejorado en todo este tiempo en que me fui. En realidad empeoró.
-…cómo lo lamento, Rin-chan –la abrazó-. No debí preguntar, lo siento.
-Da igual –correspondió el abrazo-. De todas maneras lo ibas a saber tarde o temprano.
-Ya verás cómo mejorará. Tú siempre le das ánimos a tus seres queridos, Rin-chan.
-Y tú siempre me andas animando a mí. Arigatou, Bunta-kun.
-De nada.
Caminaron en silencio durante cuadra y media. El pelirrojo no sabía qué decir para animarla, y la otra no tenía ni idea de qué podían hablar.
Sus manos, al estar casi juntas, chocaban varias veces.
Y en uno de esos choques ambas se unieron, haciendo que los dos se ruborizaran levemente. Bueno, al menos el joven Bunta.
Rin miró su mano, totalmente roja. Luego volteó a ver al tensai, que estaba mirando a otro lado para disimular su sonrojo.
-M-me dijeron que participarías en el torneo de selección –tartamudeó un poco-. De seguro ganarás algún puesto.
-Pu-pues sí, e-eso su-supongo –respondió, tratando de ocultar los nervios que sentía sin ningún éxito-.
Tragó saliva. Su mano estaba entrelazada junto a la de su amigo, y éste parecía no querer soltarla, a pesar de que estaba casi tan incómodo como ella [N/A: Insinuación MaruixRin mode ON ].
Marui la miró. Tenía la vista clavada en el suelo, los ojos abiertos como platos y su rostro sonrojado. Era raro verla así.
<<No entiendo por qué…estoy así>>Se dijo el chico para sí<<Rin-chan es mi amiga, ¿no? Y siempre la abrazo. ¿Por qué me puse de repente tan nervioso? Será que… ¿¡En qué rayos estoy pensando!? ¡Claro que no me gusta!... >>
Se pasó la mano libre por la cara, frustrado de no poderse aclarar.
La miró otra vez. Parecía haberse calmado un poco, aunque seguía con su rubor de color carmesí. No se atrevía a establecer contacto visual con él. Se fijó en sus ojos. No estaban azules, sino de un color chocolate intenso.
¿Otro color más [N/A: Cuando los ojos de Rin están marrones/chocolates significa que está nerviosa o tímida, por si no se dieron cuenta -3-]?
Abrió la boca para preguntarle por ese extraño color, pero la cerró enseguida. No quería hablar para luego volver a ese silencio incómodo.
Él no había despegado sus dos orbes moradas de su rostro. Podía sentirlo. Obviamente, no iba a devolverle la mirada, ya que estaba demasiado avergonzada.
Sintió la áspera mano del chico acomodarse en la suya. Se sonrojó el doble y respiró hondo para tratar de calmar su corazón, que casi se le salía por la boca de lo rápido y fuerte que latía. Pero, aún así, disfrutaba de aquello.

Cerró su cuaderno de lengua y sintió una mirada clavada en su espalda. Al voltear se encontró con los ojos de Marui, que enseguida desviaron su vista a las ventanas. Acto seguido, explotó su bomba de chicle y la miró de reojo, otra vez.
Ella lo examinó, confundida. Para que él se pusiera tan nervioso o tenso por tan simple gesto era realmente extraño. Y más si era con ella.
Se levantó al terminar la clase y se dirigió a los vestidores femeninos para cambiarse, algo molesta.
El uniforme deportivo consistía en una camisa larga hasta un poco más debajo de las caderas y pantaloncillos súper cortos, cosa que le incomodaba. Mucha carne expuesta significaba mirones pervertidos en la clase de educación física, algo que odiaba casi tanto como cualquier objeto relacionado con la palabra “rosa” o “femenino”.
Al llegar a los vestidores se sentó una banca y sacó la ropa de su casillero, para luego cambiarse.
-Disculpa –una chica de cabello largo se le acercó-. ¿Tú eres Rin Kiryu?
-Ehh…sí, lo soy –la miró y levantó una ceja, amarrando las trenzas de sus zapatos-. Tú no eres otra fan ¿verdad?
Su rostro era prácticamente perfecto, adornados con dos ojos color azabaches realmente hermosos.
Una risa tranquila y melódica salió de los labios de la desconocida. Sonrió divertida.
-No, no lo soy –se sentó a su lado y la miró-. Soy Ariadne Yukimura, un gusto.
-Sí –carraspeó-. Esto… ¿Hay alguna razón por la que hayas venido?
-Oh sí, venía a felicitarte por haberle ganado a Marui-kun. Vencer a un titular de Rikkai no ocurre todos los días.
- Bueno…gracias, supongo-se levantó y la miró por última vez-. Si me disculpas, iré a la clase de educación física. Un placer conocerte.
Sin decir nada más, se retiró a la cancha. [N/A: Eso se llama momento de relleno xD Pero ya verán por qué lo hice :3]

-Hoy haremos actividades grupales-anunció el profesor-. Así que busquen a una pareja, y rápido.
-¡¡Sí!!

-Oi, Aria-san ¿Quieres ser mi pareja? –Rin se acercó a la oji azabache-. No tengo a nadie más.
-Claro, Rin. ¿Por qué me llamas así?
-¿Te molesta que te llame así? Si quieres sólo…
-No, no importa –respondió riendo nuevamente-. Me gusta.
Siguieron al resto de las chicas que empezaron a correr alrededor de las canchas.
-Esto… ¿Tú juegas tennis? –la ojiazul la miró-
-Sí, mi primo Seiichi fue el que me enseñó.
-¿En serio? ¡Increíble! ¡Debes jugar muy bien!
-No es para tanto…pero gracias. Supongo que participarás en el torneo de selección ¿verdad?
-¡Claro que participaré, y espero que tú también!
-Ya veremos. Y ojalá me toque jugar contra ti.
-Hai~
Ambas se miraron y sonrieron. Ninguna de las dos sabía quién ganaría si se enfrentaban en un partido de tennis, pero sabían con certeza que les tocaría juntas. [N/A: ¿Ven a lo que me refiero?...aunque eso también fue de relleno ._.]
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-Veo que conociste a la prima de Yukimura-buchou –Marui deslizó su brazo por la cintura de la chica y le quitó una bola de arroz-.
-Sí, es divertida –dijo, algo incómoda por lo cerca que estaba de su amigo-. Y lo mejor es que juega tennis. Ojalá que me toque contra ella en el torneo.
-Hm. Eso sería interesante. De seguro ganarás algún puesto entre las titulares.
-¡Por supuesto! –secundó, entusiasta-. Ganaré los cuatro partidos sin esfuerzo.
-¡Y yo estaré ahí para animarte, Rin-chan! –animó el pelirrojo-. ¡Así que más te vale que no pierdas!
-No lo haré –sonrió-. Eso te lo aseguro, Bunta-kun.
-Eso espero –se quedó contemplando la sonrisa de ésta-. Oi, Rin-chan, quiero preguntarte algo.
-¿Ah? ¿Qué ocurre?
-¿Por qué ya no eres…tan alegre? –la pelinegra pareció sorprenderse- Ya no sonríes tanto y te noto…esto…muy distante, a mi parecer.
-…lo sé –suspiró y lo miró, algo triste-. Sabía que tarde o temprano te enterarías. Di-digamos que cambié…
-Eso es notable. Y no has respondido a mi pregunta –agregó, serio-.
-No me dejaste terminar. Cambié…por dos razones –trató de ordenar las palabras que venían precipitándose-. Una fue por el estado de mi mamá. Por mi culpa empeoró, y como puedes ver yo también empeoré. Mis notas bajaban en picada, y mis ganas de hacer las cosas se fueron desapareciendo.
>> No quería hacer nada. Sólo estar en mi habitación, mirando el techo. Con sólo pensar que cada día mi madre estaba más cerca de la muerte al no estar a su lado me ponía realmente triste [N/A: Perdonen la alta emotividad. Es que cuando Rin era peque era algo sensible a ese tipo de cosas D:]. Después de todo, ella era realmente especial. Tenía una energía muy positiva y podía animar a cualquiera…
>> De repente, me di cuenta de que no podía estar así. Después de todo, me iba debilitando. Y fue así como entendí que ese tipo de emociones, o tal vez todas las emociones, llevaban a un estado físico-mental débil. Debía suprimir esos sentimientos para poder seguir adelante. Por suerte dio resultado y volví a encarrilarme…
-…por eso cambié, Bunta. Las emociones son cadenas que te debilitan lentamente en situaciones como ésas. O incluso en todas.
-Sokka –negó con la cabeza y se detuvo. Tomó los hombros de Rin y se puso frente a frente con ella-.Pues déjame decirte que eso es una estupidez, Rin. ¿Cómo puedes creer que cosas tan increíbles como las emociones…son debilidades? ¡De verdad, reacciona! ¡Todos esos sentimientos desechados así como así por algo que no fue tu culpa! ¡Eso es ser un idiota! ¡Las emociones son las que mantienen el alma viva!
El tono de voz de Marui había subido. Y la chica sólo asentía, con sus ojos ya color plomo cristalizados por las lágrimas. Estaba en una parte asustada por la extraña actitud del tensai y en otra consciente de todo lo que había abandonado.
Se mordió el labio inferior, escuchando cada palabra que la atravesaba como una katana afilada.
-… ¡Y encima…una chica como tú, tan simpática y alegre, que en un momento a otro cambió de una manera tan repentina…! No entiendo, Rin. De verdad que no termino de comprender por qué lo hiciste.
Ella suspiró de nuevo y miró a otro lado, con la culpa escrita en su rostro. Un nudo en su garganta le impidió hablar. El chico la miró, esperando un argumento que justificara semejante comportamiento.
-…lo sé –confesó-. Entiendo que tú tengas un…punto de vista diferente al mío, tal vez porque no viviste lo mismo que yo. No sabes lo que se siente, o lo que siento, Bu…nta…
Trató de seguir hablando, pero el nudo volvió a persistir. Tragó sin éxito. Ya comprendiendo lo que le pasaba a Rin –y también viendo el color plomo que habían tomado sus ojos-, Marui parpadeó dos veces, perplejo.
-Rin…
-… ¿sabes qué? –lo miró, algo enfurecida. Su voz se empezó a quebrar- Yo no tengo por qué escuchar algo que no se aplica a mí, o algo que no me importa. Así que cree lo que quieras, me da igual.
-¡Rin! ¡M-matte! ¡Yo-!
Sin nada más que decir, la pelinegra se volteó y empezó a correr hacia el patio antes de que él pudiera alcanzarla. Juró ver una lágrima caer por el rostro de la chica.
El ojimorado se sentó en una banca, horriblemente frustrado. Había metido la pata, y esta vez bien profundo.
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-A-ano –Una ya calmada Kiryu se acercó al puesto de inscripción-. Quisiera participar en el torneo. ¿Aún quedan plazas?
-Sí, si quedan –dijo una chica desde la caseta- ¿Podrías decirme tu nombre?
-Rin, Rin Kiryu.
-Bien, estarás en el bloque “D” –indicó sonriendo-. Empezarás el viernes.
-Hai, arigatou
Se retiró y entró en el edificio, aún algo enfadada por lo que le había pasado, aunque intentó borrar todo recuerdo. Se sentó en las escaleras y bufó, sintiendo como las lágrimas volvían a brotar a sus ojos.
¿Qué iba a saber el idiota ese cómo se sentía una chica? Después de todo, los hombres nunca las comprenderían. Sólo se quedarían ahí, criticando su forma de ser, preguntando sin entender.
Se secó las lágrimas que estaban a punto de salir con rabia y apretó los puños contra su rostro, molesta.
<<[i]¡Estúpidos machistas que sólo piensan en sí mismos![/i>> Maldijo, apretando más los puños <<] ¿¡Por qué rayos no se detienen a pensar un poco y eligen las palabras adecuadas!? ¡Idiotas!>> [N/A: Sí, como ya he dicho en colectivos, Rin ES feminista al 1000%].
-¿Rin? ¿Ocurre algo, puri~? –una voz la sacó de sus pensamientos, asustándola-
-…Nioh –susurró, reconociendo enseguida a la persona por el “puri~”-. No me ocurre nada. Sólo sigue caminando ¿sí?
-Aunque no te conociera, sabría inmediatamente que mientes –se sentó y esperó a que la cabeza de su amiga se levantara-, así que dime qué te pasa, puri ~.
-Hn…de verdad que eres muy molesto –la chica apoyó sus brazos en sus rodillas, dejando ver unos ojos de color rojo escarlata-. El idiota de Bunta se metió en algo que no le importaba.
-Lo sabía –suspiró, sonriendo-. Anda, que hasta lloraste, puri ~ -agregó al ver el rostro húmedo de ésta-.
-Estoy empezando a creer que sólo viniste a molestarme, Nioh-bakka –lo miró, inflando sus mejillas-.
-¿Cómo puedes creer eso, niña tonta? –la abrazó y rió- ¡Sólo vine a ver qué te pasaba! Sabes que yo soy el que te consola cuando Marui y tú pelean. No te preocupes por eso, puri ~.
-Hmph –correspondió el abrazo y sonrió-. A-arigatou, Nioh-kun.
-No hay de que, en serio –se separó y jaló uno de sus mofletes-. Con que la dura de Rin lloró por una pelea, a pesar de que ella afirmaba que eso era malo... ¡Increíble, puri ~!
-¡Serás un…! –apartó su mano de un manotazo y empezó a golpear el cabello de Nioh- ¡No lloré! ¡Apenas se me aguaron los ojos, bakka!
-Sí claro –agarró ambas manos y le sacó la lengua-, yo te conozco, señorita, así que no mientas, puri ~.
-Te odio, en serio.
-Sabes que en el fondo me quieres-se levantó y acarició la cabeza de Rin-. Ne, tengo que ir a hablar con Yukimura-buchou, nos vemos después, puri ~.
-Sí, como sea.
Suspiró y vio como el peliblanco se fue.
Después de todo, él tenía razón. No debía preocuparse por algo tan irrelevante como una estúpida pelea entre su mejor amigo y ella. Ahora se concentraría en el torneo que cada vez estaba más cerca de ella.
¡No podía desviarse y perder el equilibrio [N/A: Por un momento pensé poner “el ritmo”, pero preferí evitarme problemas de copyright con Kamio ._.]! ¡Para ganar un puesto de titular había que estar 100% enfocada en lo correcto! Definitivamente iba a obtener uno.
Se levantó de las escaleras y subió a su salón para buscar su maletín.
En el camino se acordó del bloque en el que ella estaba. Pareció leer algo como “buchou” en uno de ellos. De seguro se iba a enfrentar contra la más fuerte del equipo de tennis femenino. De seguro iba a ser realmente interesante jugar contra ella.
Aunque…igual le iba a ganar.
<<¡No se la pondré nada fácil, sea quien sea!>>Aseguró, formando un puño con su mano, decidida <<Así perderá al instante y la humillaré~>>
Rió mientras agarraba el portafolio color café. Amaba ver a las personas humilladas, sobre todo si era en el tennis. Ver cómo la aclamaban a ella, mientras la otra persona se moría de la envidia era simplemente encantador.
Se paseó por los pasillos, sin saber muy bien qué hacer. No iba a volver a los árboles de cerezo para encontrarse con Marui, a pesar de que ya se le había quitado la rabia. No le apetecía demasiado bajar otra vez al patio, con aquel bullicio que había, así que prefirió ir al salón en donde iba a quedarse en la siguiente clase.
Por lo menos podía estar tranquila escuchando música, dibujando o lo que le diera la real gana sin que la molestaran por un buen rato. Eligió uno de los puestos más cercanos al pizarrón y encendió su reproductor de música. Puso una de sus tantas canciones favoritas que eran cantadas por una Vocaloid [N/A: Tarde o temprano tenía que ponerlo, además de que es una de mis canciones preferidas]; Last Night. También sacó su cuaderno para dibujar lo primero que se le viniera a la mente, o ver los dibujos que había hecho antes. Ojeó las primeras páginas. En ellas estaban dibujados unos retratos de todos los chicos del equipo de tennis. Comparó las diferencias que había entre sus pequeños amigos de primer año y los ya crecidos de tercero. Se quedó contemplando el retrato que había hecho de su mejor amigo.
<<Bunta-kun…>>Suspiró<<¿Por qué me confundes tanto?...o debería decir…¿Por qué me hiciste…enamorarme de ti?>>
Last Night~ Good Night~… ” El coro de la canción la sacó de su trance. Ella sacudió su cabeza y buscó una página nueva para pintar.
Apoyó la punta del lápiz en la hoja y cerró los ojos, esperando a que viniera la inspiración. Su mano se empezó a mover, haciendo garabatos sin cesar. Abrió los ojos y siguió dibujando, sin tener una idea muy clara de qué estaba haciendo. Comenzó a cantar la canción sin darse cuenta.
Se sorprendió al ver que dibujaba a su hermana.
-Mel…-susurró, posando sus dedos en el dibujo-. ¿Me habrás…?
Cerró rápido el cuaderno al escuchar la puerta abrirse. Un buen grupo de alumnos entró en el salón sin hacerle mucho caso a Rin. Y entre ellos estaba Marui, que la miró por un segundo, realmente preocupado. La pelinegra desvió su mirada, poniéndose tensa. Éste suspiró.
Poco tiempo después la profesora llegó, obligando al resto a parar lo que hacían y prestarle atención.
-A ver, al ser la primera clase de este año haré un pequeño examen a ver qué tal están –anunció, mientras el resto ponía cara de fastidio, exceptuando al tensai y a la oji azul-. Y no quiero que pongan esa cara, que ya están bastante grandes como para estar quejándose por un simple examen [N/A: Así nos dicen a nosotros cada vez que nos hacen un examen de mates ._. Es un verdadero fastidio].
Una vez entregada la hoja de papel llena de preguntas acerca de todo el lenguaje musical y un par de biografías, la profesora empezó con su clase.
Un chico que estaba arriba de la joven Kiryu le pasó un papel, indicándole que era de Marui. Ella lo abrió, intrigada.
“[font=”Trebuchet MS”]Oi, Rin-chan, te tengo que decir algo.
Espérame en la salida.
POR FAVOR
Marui”
Se sorprendió al ver lo resaltado que estaba el “por favor”. De verdad estaba arrepentido. Volteó y lo miró, luego asintió. El pelirrojo le sonrió a manera de agradecimiento.
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Se posó en el pilar como lo hacía de costumbre y esperó a escuchar la alegre voz de su amigo.
-Ne, Sanada –la suave voz de Seiichi se oyó- ¿Por qué le hiciste correr a Akaya-kun tantas vueltas? El pobre quedó agotado.
-¡Cierto! –el menor se quejó. Rin supuso que en ese instante tenía los mofletes inflados y los brazos cruzados- ¡No hice nada!
-Sí lo hiciste –respondió con toda tranquilidad el kendoka-. Estuviste jugando con tus consolas de videojuegos toda la práctica, en vez de jugar tennis.
-¡Vamos! ¡Sólo fue un poco! –se excusó Akaya- ¡Y sí jugué tennis!
-Después de que Sanada-fukubuchou te hiciera correr todas esas vueltas, Akaya –regañó Jackal [N/A: ¡Niñera del Rikkai no justu! xD]-. Deberías haber hecho la práctica.
-Jackal tiene razón, Bakaya –Marui por fin habló-. Debiste guardar tus consolas en vez de traerlas a la cancha.
-¡Es que era un juego nuevo y…! –calló-…Gomenasai, Marui-sempai, Jackal-sempai y Sanada-fukubuchou. No volveré a traer mis videojuegos a la cancha.
-Eso espero –dijeron Sanada y Jackal a la vez-.
Yukimura fue el primero en ver a Rin.
-Ah, hola, Rin-chan –saludó, sonriendo como de costumbre-.
-Hola, Yuki-kun –saludó ella también-.
-Mi prima me contó que participarás en el torneo de selección ¿Es verdad?
-Sí, lo es. Se ve divertido.
Marui se abrió paso entre los titulares y la miró. Sonrió, agradeciéndole una vez más.
-Hola, Rin-chan.
-Bunta-kun…
Ambos se acercaron y se miraron, sin decir nada. El resto del equipo no se movió.
-Esto…-Rin miró a los chismosos-. Chicos…
-Cierto –el oji morado se volteó y los fulminó con la mirada-.Esto es en privado, muchachos. Así que agradezco se vayan retirando.
-¡Oh vamos! –exclamó Nioh- No sean así, puri~.
-Nioh-sempai tiene razón –Akaya se asomó- ¡Aguafiestas!
El buchou rió, viendo lo incómodos que estaban la Kiryu y su mejor amigo. Era divertido verlos así.
-Anda, hagámosle caso a Marui-kun –volvió a reír-. Dejemos a estos dos tórtolos solos.
El tensai se sonrojó –aunque mucho menos que la chica y le lanzó una mirada rápida al peli azul, que sonrió malignamente, antes de retirarse con el resto del equipo, exceptuando al chico de segundo año, que se quedó firme.
-¡Yo no me iré! –exclamó, cruzándose de brazos una vez más-
-¡¡AKAYA!! –gritó Sanada, asustando a todos los presentes. Agarró al pelinegro por el cuello de la camisa y lo jaló- ¡¡OBEDECE AL BUCHOU!!
-¡¡H-Hai!!
Ninguno de los dos habló hasta que las pisadas se desvanecieron –aunque el equipo se escondió en la pared vecina para escuchar-. Rin suspiró y lo miró una vez más.
-Gracias, Rin-chan…por venir –Marui volvió a sonreír-.
-No hay de qué. Ahora… ¿qué querías decirme?
-Oh, cierto.
Tomó las dos manos de la chica, las apretó contra su frente y se inclinó a modo de disculpa.
-¡Lo lamento, Rin-chan! –exclamó, apretándolas más- ¡Lamento haberte gritado, lamento haberte tratado mal y lamento haberte hecho llorar, en serio! ¡Soy un idiota! De verdad, me siento terrible ¡Perdón, perdón, perdón! –por cada palabra hacía una pequeña reverencia- ¡Prometo no volver a hacerlo!
-…B-Bunta-k-kun –interrumpió ella, tratando de ver el rostro del chico-. No tienes por qué hacer tanto por una simple disculpa. También fue mi culpa, no debí molestarme tanto. Y sí, te perdono.
-¿En serio? –se enderezó y la abrazó. Ella sólo bufó, como diciéndole “¿Cómo no te puedo perdonar, bakka?”-¡Gracias, Rin-chan! ¡Y no digas que fue tu culpa!
-De acuerdo. Y…ya me puedes soltar, Bunta-kun.
-Sí, lo lamento…-su mano reposó en sus hombros- ¿Te puedo acompañar?
-Claro que sí. Ne, ¿Cómo es eso que Bakaya trajo videojuegos a la cancha?
-Ah –rió-. Es que Akaya es fanático de los videojuegos. Aunque nunca lo había traído antes a la cancha…
-Pobre. Sanada debió haberse molestado, y mucho.
-Sí. Por poco y no destruye la pobre consola
-Jo, qué malhumorado es ese Sana-bakka. Debería calmarse un poco.
-Lo dudo. Con Nioh, Akaya e incluso yo mismo en el equipo no se calmará. Somos el factor de peligro triple del Rikkai [N/A: Yo no creé esa frase. Todos los derechos reservados a Anta/Ryuu-chan que se le ocurrió esa idea]
-¿Eh? ¿En serio? Suena divertido. Aunque de seguro siempre son los que salen castigados.
-Eso mismo. Es una lata cada vez que nos regaña.
-Sí…
-Ne, déjame ayudarte con algo –ofreció Marui, retirando el bolso que contenía las raquetas de Rin-, se ve pesado.
-No hace falta, Bunta-kun –dijo ella, tratando de recuperarlo-. No me pesa.
-Deja de ser testaruda, que sí pesa –volvió a abrazarla, impidiendo que le quitara el bolso-. Oi, Rin-chan ¿cuándo comienza el torneo de selección?
-Ah. Comienza el viernes [N/A: Están a miércoles, I think] ¿podrás ir, no?
-Mientras no haya práctica o algo por el estilo, podré ir.
-Bien.
Ambos siguieron caminando en silencio durante media cuadra. La Kiryu sintió que el brazo de su amigo bajó hasta su cintura y la atrajo más hacia él. Ésta intentó no ponerse demasiado nerviosa, respirando hondo [N/A: ¿Cuántas situaciones así he puesto ya en este capi xD?]. El pelirrojo se percató y rió por lo tensa que estaba.
Llegaron a la entrada de su casa y le entregó el bolso.
-Nos vemos mañana, Rin-chan –tomó el rostro de ésta y le plantó un beso en la mejilla-. No olvides entrenar para estar preparada el viernes.
-N-no lo haré –aseguró, roja como tomate-, lo prometo. Ahora vete o tu madre se preocupará.
-De acuerdo –empezó a correr en dirección a su casa- ¡Adiós!
-Sí…adiós, Bunta-kun.
Entró a la casa y suspiró. Parecía tener un ataque de taquicardia de lo rápido que latía su corazón. Tarde o temprano él se enteraría y ella estaría en serios problemas. Pero disfrutaría todo lo que pudiera hasta que ese momento ocurriese.
¡Al fin! Perdónenme por tardarme T.T~ Este bloqueo de escritor fue HORRIBLE…gracias a Jashin que me ayudó a superarlo -alaba a Jashin—. Después de todo, algo de drama puede acabar la falta de inspiración, en mi caso (Y en otra parte ver el DL5 me ayudó, no sé cómo owo). Y no, no habrá beso, ladies…bueno, hasta que escuchen mi canción preferida de uno de mis grupos preferidos por segunda vez. No daré detalles, porque se perdería la emoción <3. (Y sí, sé que no lo entienden. Pero cuando Rin lo diga lo entenderán)
Y también perdonen por tardarme en poner la conti. No guardé el archivo en un pendrive antes de irme y no la pude subir, aunque valió la pena. Son más páginas ¿no?
Para mi nuevo lector (¡Yay! Otro chico que lee mi fic) Vincent, lamento no poner nada de tennis en este capi. Necesitaba integrar a la madre de Rin y su accidente por algún lado. Prometo poner tennis en el próximo capítulo, en serio.
Muchas gracias por tener paciencia y leer mi horrendoso fic, en serio
Eso es todo, Rin fuera.
__________________
One night, and one more time. Thanks for
the memories, even though they weren't so great.







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