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![]() Como verán, se ha decidido fusionar los dos temas…weno, ya que la mode ha titulado este tema como archivero de fics tome esta decisión, los fics del otro tema han sido recuperados y por lo tanto siguen en el archivero, así que no se preocupen n.n Ok…después de mi desgarriate ya esta todo listo o_o…elimine de la lista algunos fics que ya están en el valle de las calacas XD y las actualizaciones necesarias ya están :3 perdón por no haber actualizado bien antes pero andaba ocupada pero por suerte ya no lo estaré tanto en los próximos meses *-* Cabe recordar que todo esto ha sido idea de Cybeles, así que todos los créditos para ella. NOTA: Debes aclarar en tu post si los datos que estas dejando son para el archivero o para la lista, si colocas los datos de varios fics favor de colocar en cada uno para que son (si para el archivero o para la lista de fics disponibles) ![]() Esta parte del tema, ha sido destinada para tener guardados los fics permanentemente sin importar la calidad de los mismos. Esto con el fin de que algunas historias puedan ser leídas por los demás a pesar de que haya sido borrado del foro, también para ayudar a los autores en posibles consultas que quieran hacer de sus fics n.n Para que tu FF sea guardado aquí solo tienes que reunir los siguientes requisitos: *Debe estar COMPLETO (si ni siquiera esta terminado ni posteen XDUu) *En su post deberán de poner los siguientes datos: -El nombre completo de su fic -La dirección completa de este (si es que no ha sido borrado) -La fecha en la que lo terminaron -Si este es Fan Fic o Minific -El genero mas importante de este (con eso me refiero a aquellos que tienen en su fic mas de un genero, tomen el más importante) -El numero de capítulos (si es que lo tienen enumerado) -El o los protagonistas. (Eso de dos o más protagonistas, se deriva más en los fics románticos) -Por último la opción extra que consiste en corregir el fic antes de ser agregado, este punto es opcional, si quieren que sea corregido pueden pedírmelo en su post escribiendo: “ACEPTO COMPOSTURA DE ORTOGRAFIA Y GRAMATICA” REGLAS Y MECANISMO: *Ya saben nada de Flood *Este tema es sólo para la agregación de Fics, no para comentar de ellos. Si desean comentar sobre el fic, busquen el tema donde esta y si este ya no existe manden sus comentarios por MP al autor. *Los fan fics estaran puestos en este mismo tema con: SPOILER ¿Que sucederá con el tema donde esta mi Fic? Bueno después de hablarlo con Nadryl se dice que el fic que sea agregado, será el tema cerrado dependiendo de la fecha en que fue terminado. Si tu fic esta terminado y tiene mas de dos meses asi el tema será cerrado para evitar flood. Los fics más recientes seguirán abiertos. Autor, nombre /protagonista(s) / Calificación /Link (si es que aun existe)/Tema (abierto/cerrado) A B Bielaia Otse-m Fanfics Casi un día cualquiera /Varios protagonistas *****/ *General/Romance* La batalla había terminado con una victoria para ella, había sido una batalla tras otra toda la mañana y ella estaba cansada, entró al baño, se mojó la cara para refrescarse un poco y arreglarse el cabello, con tanta emoción se le había alborotado todo además la cara se le había llenado de sudor “¡Yagh!” dijo al verse al espejo “pero mira que cara tienes, bueno, supongo que una no puede estar bella siempre y… barrer el estadio con los blades de los otros ¡jajajajaja!” salió del baño ya un poco más presentable y con una enorme sonrisa, justo cuando iba saliendo del baño se topó con una chica de cabello claro casi blanco, su sonrisa se le esfumó y la pasó derecho sin decir nada. Mariana la vio pasar con un gesto extraño, tenía cosas más importantes que hacer como tratar de imaginar a donde rayos se había metido Kai. Era el medio día y el sol estaba a todo lo que daba, el caluroso clima de Australia no le gustaba, ella era de climas fríos como en su natal Rusia, pero tenía que aprender a adaptarse (o al menos no quejarse tanto), aún así, estaba abochornada con tanto sol, tanta luz y… tanta gente. Era oficial, Kanari estaba molesta, que no era común en ella si nadie la molestaba pero no podía hacer nada, o al menos eso pensó cuando vio una pequeña arboleda a unas cuantas calles del estadio. ‘Ahí puedo descansar’ pensó feliz y se dirigió ahí. Era un lugar simplemente mágico, el viento que sopló mientras se internaba entre los enormes árboles agitó las hojas y algunas comenzaron a caer creando una especie de lluvia liviana, ella cerró los ojos y levantó los brazos pensando que ese sería el mejor modo de dejarse envolver por la fresca brisa, su mente se aclaró y cuando pensó que todo era perfecto ¡zaz! Sintió algo caer en su cabeza, lo agarró con su mano y vio que era, restos de una manzana, no pudo creer lo que veía, levantó la mirada molesta tratando de hallar quien había hecho semejante cosa, tuvo que bloquear el sol para distinguir quien estaba arriba, una persona pero no se veía muy bien “¡Oye tú baja y pide disculpas!” dijo molesta. Antes de que pudiera volver a repetir su frase vio como la persona bajaba de la rama más alta con un ágil brinco, aterrizó frente a ella con gracia y al fin lo vio bien, un chico de cabello rubio, piel morena, extrañas ropas, un par de argollas como aretes y una extraña máscara. Por un instante olvidó su molestia cuando el chico se quitó la máscara revelando ojos azules, una sonrisa que nunca desapareció y mientras hacía una especie de reverencia le decía “Me disculpó, no fue mi intención, se me cayó, ¿estás bien?” Kanari se quedó muda por un momento, miró la mano del chico que sostenía un blade, ella sonrió con un poco de malicia, “si estoy bien, pero pido una compensación.” “¿Eh?” Mystel borró su sonrisa “pero me estás diciendo que estás bien, no te ofendí.” “Quiero batallar, ¿tienes miedo?” Kanari insistió sacando su blade rojo y naranja, Mystel al verlo volvió a sonreír. “Bueno, quiero divertirme un rato, ¿pero que me darás si gano?” Kanari no supo que decir “¿Por qué te daría algo? Fuiste tú quien empezó todo.” “No, yo te pedí disculpas y tu quieres batallar. Tengo que obtener algo si gano.” Kanari se quedó meditando un poco tomada por sorpresa por la animada forma de hablar del chico, ella nunca era así con gente que apenas conocía, de hecho ella no les hablaba pero este chico era tan amable y amigable y esa sonrisa… ´¿Que estás pensando? Lo acabas de conocer, además vas a pelear contra él...´ dijo una voz en su cabeza. “Muy bien, si gano me das esa manzana, si ganas te perdono.” Mystel se quedó pensando un momento. “Mejor, si yo gano me llevas a comer, si tu ganas te quedas con la manzana.” seguía sonriendo. Kanari asintió sin saber exactamente por que estaba deseando perder, además de ¿por que rayos había aceptado prefiriendo una manzana y no le dijo que él la llevara a comer? bueno, de cualquier modo ella iba a ganar. Se colocaron frente a frente en un campo de batalla improvisado, justo cuando ella preparaba su lanzador le dijo “¿puedo saber el nombre de la persona a quien voy a vencer?” Mystel le dio una sonrisa que le puso a temblar los tobillos “Mystel, ¿y tu?” Ella sacudió la cabeza queriendo ponerse seria “Kanari Mitzumaru” La batalla arrancó, los dos lanzaron y los blades chocaron al instante, estuvieron golpeando y evadiéndose por unos minutos, ella gritaba emocionada “¡Blissery ataca!” ella agitaba los brazos, enfatizando las órdenes, y casi se cae cuando volteó a ver a Mystel quien no solo se movía de un lado a otro sino que hacía mil y un acrobacias en el aire, mientras animaba a su blade Poseidón, de pronto se detuvo y se quedó mirando de frente a Kanari “Creo que ya fue suficiente de juegos ¿no crees? Vamos al ataque final.” Kanari asintió y se preparó para convocar su ataque final, “¡Blissery!” “Ocean Javelin” gritó Mystel y las dos bestias chocaron de frente entre una nube de polvo, al final los dos quedaron medio enterrados en el piso, había sido un empate. Kanari se sentó no creyendo lo que veía, no había ganado, bajó la cabeza y la levantó cuando sintió a Mystel a lado, él le daba una mano para ayudarla y con la otra le extendía el blade “Eres buena, a donde vamos a comer.” Kanari se quedó muda. Mystel asintió “Bueno, no gané, pero tampoco perdí, llévame a comer y te doy tu manzana, así nadie pierde. ¿Qué dices?” Kanari sacudió la cabeza, “Pero ahorita estoy en un torneo, y tengo una batalla en… en…” miró su reloj “ay, hace 5 mn. Si me esperas a que termine, te llevo.” Mystel asintió y le dijo “Bueno, voy por allá, también participo en ese torneo, nos vamos por ahí si quieres.” Kanari no aceptó por que no quería distracciones en el camino, tenía que concentrarse lo más que pudiera para ganar su batalla, era la final de su bloque, si ganaba pasaba a la final. Se despidió y quedaron en un punto para reunirse. Ella llegó totalmente exhausta, pero emocionada y con la firme idea de ganar, el réferi la amonestó por llegar tarde, pero le permitieron batallar, fue un duelo cerrado, pero se levantó con el triunfo. Se esperó para ver la batalla del otro bloque y ver de cerca los ataques de su contrincante del siguiente día. Pero cual sería su sorpresa al ver a Mystel, que en unos cuantos segundos derrotó al oponente, Kanari se le quedó viendo totalmente muda, él estaba con una sonrisa aún más grande. Y con las luces del estadio. ‘¡Dios! Pero mira que bien te ves.’ Se quedó pensando embobada y las piernas le temblaron de nuevo. Pasaron como 10 mn cuando ella reaccionó, y salió corriendo para encontrarse con Mystel, llegó al lugar donde habían quedado pero no lo halló, revisó por todos lados creyendo que se había equivocado, pero no, era el lugar y él no estaba por ningún lado, suspiró un poco triste creyendo que se le había ido la oportunidad. Y cuando se estaba dando la media vuelta, como caído del cielo (literalmente) Mystel, “Pensé que jamás llegarías ¿nos vamos?” Kanari asintió y se fue junto a él, él iba emocionado hablando de a dónde le gustaría ir. “¡Comida china! No, quiero conocer el centro, pero no hay buena comida allá. ¡Vamos por acá!” Llegaron a un pequeño restaurante sobre la costa, se sentaron y Kanari seguía un poco atontada, él pidió de comer y ella seguía en silencio. “¿Qué no vas a pedir nada?” Ella aprisa llamó de nuevo al mesero pero un chico le dijo "¿No puedes esperar tu turno?" "Cállate Ozuma, ígnoralo, mi hermano es un poco enojón." Shasha se disculpaba mientras ordenaba su comida. Comieron en silencio, al final ella levantó la mano para pedir la cuenta, cuando se la llevaron él fue mucho más rápido y la tomó de la mano del mesero “A ver déjame ver, si, vale la pena lo que vale, todo estuvo muy rico.” Kanari no dijo nada, en su cabeza pensaba una y otra vez lo bien que se veía y trataba de hallar un modo de disimular su nerviosismo mientras caminaba, se limpió el sudor de las manos en su ropa. Salieron del restaurante, el sol ya estaba poniéndose y se quedaron viendo como se ocultaba. Cuando comenzaba a oscurecer, Mystel le dijo “Fue una tarde interesante pero tengo a irme.” Comenzó a caminar por donde habían venido y no era por donde Kanari tenía que irse. Ella asintió y se dio la vuelta, cuando comenzaba a alejarse él le gritó “¡Toma y mañana aunque me ganes tú pagas la comida!” Ella volteó y atrapó la manzana que Mystel le había prometido, además había acordado otra… ¿cita? Lo que fuera, había encontrado en su rival un amigo, y si lo que sentía era cierto, quizá algo más. ****************************** ****** Ser como él, llegar siquiera a donde él comenzó, ganar y superarlo, ganar… superarlo… ¿ser mejor que él? No, ella no quería eso, por que ella era distinta a él, ella era buena a su modo, quizá por que no tenía los ojos del mundo sobre ella todo el tiempo, era que no veían sus avances y sus triunfos, él le había dicho que no se molestara, que a su ritmo y a su modo llegaría a la cima, o a donde ella quisiera. Pero parecía que los demás no pensaban así, cargar con el apellido Hiwatari era una maldición, Kai se lo había dicho una vez, ella lo entendía, pero no en el mismo modo que él, él tenía que abrirse paso solo ante el mundo y ella seguir ese camino pero cargar con el enorme peso de su hermano. No era fácil para ninguno. “¡Angelfire basta!” Sherly llamó a su blade y se sentó a lado del plato, un hombre le dio una toalla y un vaso con agua, llevaba horas entrenando y era momento de tomarse un descanso, dejó la toalla y el vaso en una mesita y regreso a la casa, un par de sirvientas le preguntaron si gustaba algo de comer, ella lo rechazó amablemente y subió a su cuarto. Ahí se dejó caer sobre su cama, estaba cansada pero no podía rendirse, el torneo regional estaba en puerta, si conseguía ganarlo pasaba al nacional y de ahí quizá podría aspirar al mundial, una vez ahí enfrentar a su hermano y probar las mieles del triunfo internacional, pero primero lo primero, ganar en casa y así seguir el mismo camino que Kai. Por la noche para desestressarse un poco sujetó el micrófono de su karaoke y se puso a cantar, así casi una hora, la música inundó todo el tercer piso de la mansión, después simplemente apagó todo y cayó profundamente dormida. Le esperaba un día muy largo, el previo al torneo. Se levantó por los ruidos que venían de la planta baja, confundida se asomó por las escaleras y no creyó lo que veía, su hermano estaba siendo recibido por el mayordomo, como era su costumbre dio un saludo seco, no aceptó la comida ni la ayuda para subir su equipaje, ella hizo todo lo que pudo por no hacer ruido y regresar a su cuarto antes de que la viera, pero siendo Kai, la vio. “Ni te canses, ya te vi. Siempre pareces un espantapájaros por las mañanas.” Dijo él con una pequeña sonrisa. Sherly le lanzó una mirada que le gritaba ‘muérete’ pero que en nada rivalizaba con la de su hermano, después sonrió y lo abrazó, “Bienvenido, ¿cuánto tiempo te quedas?” “Solo tres días, quiero ver tus competencias” ‘Gulp’ pensó Sherly y corrió de regreso a su cuarto y cambiarse para comenzar a entrenar. Bajó al gimnasio y ahí ya estaba Kai esperándola “Llegas tarde” ella lo ignoró y preparó su lanzador, estuvo practicando movimientos a lo largo del enorme gimnasio, Kai mientras leía un periódico sin prestarle atención, pero después de unas horas mientras ella maniobraba entre unos tubos Dranzer lanzó a Angelfire a un lado. “¿Qué te pasa?” “Probemos cuanto has avanzado” dijo Kai con toda seriedad. Ella pasó saliva, la compasión era una palabra que no conocía Kai, y claro que no la usaría ni siquiera con su hermana. Ambos lanzaron y comenzaron a atacar, Kai no ordenaba nada a Dranzer sin embargo el fénix estaba golpeando incesantemente al contrario, Sherly ordenaba una y otra cosa pero parecía que nada funcionaba, y peor aún, Kai ponía en evidencia sus errores una y otra vez, eso y ver que a pesar de sus esfuerzos parecía no ser rival ante Dranzer la estaban llevando a la desesperación. Llegó a un punto en que su blade dejó de girar y ella gritó “¡NO PUEDO HACERLO! ¿POR QUÉ NO ENTIENDEN QUE NO SERÉ COMO TÚ? ¡NUNCA!” lo recogió y salió corriendo. Kai simplemente se quedó en silencio. Sherly corrió por las calles siempre quería evitar estallar de ese modo ante su hermano, pero esta vez había sido demasiado, cuando el cansancio la hizo detenerse ya había llegado a una colina que estaba a las afueras de la ciudad, ahí se dejó caer al pasto y gritó liberando toda su ira. Y después solo se quedó respirando agitada por el esfuerzo que había hecho. Dejó pasar unos minutos hasta que se calmó y se levantó más serena para volver a entrenar. Buscó un tronco muerto, cuando vio que era aún resistente sonrió y lanzó su blade “Angelfire ¡destrúyelo!” un lobo con alas de fuego hizo contacto una y otra vez contra el tronco, pero las palabras de Kai seguían en su cabeza y el lobo lanzó un ataque que destrozó el tronco incendiándolo, brasas salieron disparadas y ella se cubrió y lanzó un grito de miedo. “¿Estás bien? Oye…” ella escuchó la voz de un chico mientras abría los ojos, al hacerlo completamente vio a un hombre de no mas de 16 frente a ella con una mirada preocupada, asustada se levantó de inmediato “Si, estoy bien, ¿quién eres y qué quieres?” “Tranquila, solo vine a ver que pasaba, escuché tu grito y me preocupé” dijo él levantando las manos. Sherly bajó la cabeza “Perdón, no he tenido un buen día, gracias. Me llamo Sherly.” “Mucho gusto, soy Miguel. No deberías estar jugando con cohetes por aquí.” “Para tu información, no estaba jugando con cohetes, es solo que… bueno, estoy entrenando para el torneo de mañana pero es como si desde esta mañana mi bestia bit no quisiera obedecerme.” “¡Wow! ¿También vas a participar? Yo vine a eso, si quieres entrenamos juntos, siempre es mejor si tienes compañía.” Dijo Miguel entusiasmado. “No dirías eso si conocieras a mi hermano” dijo ella sonriendo contagiada ya del entusiasmo de Miguel. “¿Quieres batallar?” dijo Miguel sonriendo, ella se quedó mirando un poco dudosa, imaginando que podría pasar si su blade seguía inestable. Miguel adivinó sus pensamientos y le dijo “Está bien, primero unas maniobras” Sherly asintió y ambos lanzaron, los blades comenzaron a moverse a la par, el de ella se tambaleaba un poco, mientras lo hacían Miguel le decía “La clave en el control de la bestia bit está en la concentración que tengas y la clave de ésta, es la paz que tengas, olvídate de todo, aquí solo están tú y tu blade, y esa unión contra el contrario.” Descansaron un rato bajo la sombra de un árbol, mientras hablaban de lo que les gustaba y Miguel le contaba de su larga travesía para llegar a ese torneo, quería foguearse con bladers de todos lados. Dicho eso se sorprendió de ver que Angelfire se movía en perfecto balance, ella sonrió y le dijo “Estoy lista para una batalla” Ella no quiso invocar a su bestia, Miguel hizo lo mismo, la batalla quedó en una victoria para Sherly, ella estaba muy contenta, se despidió después de darle las gracias y él le hizo prometer que al día siguiente tendrían una batalla con sus bestias bit, ella asintió y se fue corriendo con una sonrisa y un extraño latir en el corazón ¿emoción? Caminaba calmadamente y con una sonrisa de oreja a oreja, iba tan distraída pensando en las palabras del chico, en las acciones del chico, en el chico, Miguel… que no se dio cuenta de tres personas que se acercaban delante de ella. “¡Ya despierta, te vas a caer!” Sherly volteó al reconocer la voz de Mai se detuvo e identificó a la gente frente a él, Tala, Mai y Evelyn Ivanov, el trío terrible, borró su sonrisa y Tala le dijo “¿Qué? Tu hermano ya te pegó su amargura ¿o qué?” “No digas tonterías, estoy ocupada, ¡adiós chicos!” “¿Por qué siempre tienes que decir esas tonterías Tala?” Evelyn comenzó a picarle las costillas a su hermano y Mai se unió, después Tala salió corriendo y las dos detrás de él. Sherly llegó a su casa, pidió algo de comer y subió a su cuarto no queriendo enfrentar a Kai y sabiendo que no podía aún borrar la sonrisa que Miguel le provocó. La mañana fue muy agitada en casa, ella corría de un lado a otro preparándose para el torneo y algo mas, quería verse bien, bueno siempre buscaba verse bien, pero esa mañana quería verse mejor, una falda corta y una blusa sin mangas eran la elección ideal. Kai como era su costumbre no la esperó, así que ella se fue sola en la limosina, aún no entendía por que él detestaba los lujos de su cómoda vida, en fin. Tenía cosas más importantes de que preocuparse. Bajó del carro y corrió por que quería ver en que bloque estaba Miguel, pero chocó con una chica de cabello claro “¡Ow lo siento!” ella se disculpó y siguió su loca carrera, mientras Misha la chica con la que había chocado se rascó la cabeza no había entendido absolutamente nada ‘¿Pero como vas a entender algo? ¡Mimi-san tonta! Eso te ganas por vender tus boletos de tren, pero querías esos guantes ¿no? ahora mira donde estamos, perdidas muy lejos de casa y en un país donde entendemos ¡NADA! Sigamos buscando quien nos puede guiar para llegar a Francia…’ Sherly identificó de inmediato a Miguel en las tablas de posiciones, después de unas batallas el destino le sonrió y los puso frente a frente, ella aunque estaba nerviosa estaba dispuesta a cumplir su promesa, daría todo en esa batalla, cuando se puso al frente Miguel le sonrió, ella sintió estremecerse pero distinguió a Kai entre el público y puso su cabeza fría, ésta sería su victoria, le demostraría a su hermano un triunfo. Se dio la señal de comienzo, lanzaron, gritaron, los blades chocaron, atacaron, cuando la adrenalina estaba al máximo Sherly invocó a Angelfire segura que podría controlarlo, el lobo hizo acto de presencia y Sherly al verlo supo que tenía su confianza “Vamos Angelfire, ¡DESTRÚYELO!” Lanzó su ataque, el blade de Miguel lo recibió con todo y cuando vio que comenzaba a tambalearse supo que tenía que lanzar su ataque o perder, le gritó a DarkGargoyle que atacara y después de una explosión, el blade de Sherly salió volando justo en el momento que el de Miguel se detenía. Él fue declarado vencedor, ella se acercó a recoger su blade, Miguel la iba a felicitar por su buena batalla pero otro le ganó “Una gran batalla, entrenaré más fuerte a Dranzer si quiero seguir ganándote.” Kai le decía desde las gradas mientras se despedía. Ella agitó la mano sonriendo y cuando escuchó a Miguel decir “¿Kai? ¿qué hace Kai aquí?” volteó mirándolo confundida. “Él es mi hermano” Miguel se sobresaltó un poco, obviamente no esperándolo, pero se repuso y la felicitó estrechando su mano “Gané por que ataqué al final, si hubieras sido tú, tu serías la vencedora, quiero una revancha, cuando ganes este torneo y llegues al torneo mundial nos veremos de nuevo las caras.” “¿Qué? ¿no vas a seguir compitiendo?” “No, vine aquí buscando enfrentarme al más fuerte, y no tuve que esperar a la final, hoy me enfrenté con ella.” Ella se sonrojó y balbuceó un ‘gracias’, él se despidió y ella se prometió que le daría esa revancha antes de que ese torneo mundial llegara. ++++ ****************************** *** “¡Vamos! ¡VAMOS! ¡Tú puedes!” ‘Por arriba, brinca, a la izquierda, da la patada y derriba, si siempre funciona’ Evelyn había ganado su primer combate en el día, regularmente era pan comido, auque el karate no era precisamente un deporte nacional, había rusos que lo practicaban, y entre ellos estaba Evelyn, la pelirroja arrasaba en casi todas sus competencias, pero ahora había un reto, tenía como invitados una delegación de deportistas chinos, para medir fuerzas habían organizado un torneo de exhibición, Evelyn era de las mejor preparadas y ahora podía enfrentarse a karatecas mejores que ella. Le costó un poco vencer a su anterior contrincante, una chica como de su edad que mostró una flexibilidad increíble, pero fue más férreo su trabajo y la derrotó, feliz con su victoria se sentó en su banca para ver el siguiente encuentro, que había comenzado no se había acomodado cuando se declaró terminado el combate, ella tuvo que tallarse los ojos, Olec, uno de los mejores había sido derrotado en menos de un minuto por uno de esos chinos, ella se levantó para ver quien era aquel chico que había ‘osado’ derrotar a su amigo. Cuando lo vio, no supo si seguía enojada, era un muchacho como de 16 cabello negro, una banda con el símbolo del ying-yang en ella, y vestido de blanco, ojos ámbar, él era, era… era guapo. “El ganador es Rei Kon” dijo el maestro, los enfrentamientos fueron siguiendo uno después de otro, llegó el punto en que Evelyn iba a enfrentar a Rei. Por primera vez en mucho, mucho tiempo ella se sintió insegura de su victoria, en ningún lado es normal enfrentar a una chica contra un chico en una competencia de ese tipo, pero ambos habían estado de acuerdo y sus respectivos maestros lo habían aprobado. “¡Vamos Evelyn! ¿Qué pelea es para ti ese gato?” le gritaba Tala desde una esquina “¡Cuida tus palabras! ¡Rei! ¡Es una chica! Ya deja de estar jugando con ella” “Cállate Tyson” Hanako le pellizco el hombro pidiéndole que guardara silencio, ya suficiente presión era tener las miradas de tantos rusos encima como para que ahora también quisieran matarlos. Rei se alejó un poco, esa chica era algo serio, pero él quería ganar, hallaría un modo de derrotarla, algo. Miró a Tala que animaba a la chica, quizá si no le hubieran dicho que era su hermana no le daría cierto miedo, imaginar que Brian anduviera por ahí y eso… no no, él iba a ganar, regresó a la ofensiva. Evelyn al verlo llegar con todo no encontró modo de defenderse y él la derrotó, la pelea se dio por terminada. Cuando lo declararon a él triunfador saludó a su comitiva y se acercó a Evelyn “No pensé que hubiera gente tan buena aquí en Rusia, sigue entrenando quiero pelear contigo después” Evelyn asintió y no sonrió pero le estrechó la mano “Eso espero” Se dirigió a las regaderas, se bañó, se cambió con algo más cómodo, y recogió sus cosas mientras salía se topó con que su hermano Tala hablaba con Rei y otro chico de cabello negro, que había gritado en su batalla. Antes de que alguno pudiera verla se regresó corriendo y se quedó en los vestidores a esperar que se fueran. “Disculpa ¿si te haces a un lado? No puedo pasar, estorbas” Zoey le dijo desde adentro de los vestidores, Evelyn se hizo a un lado y Zoey salió maldiciendo su suerte, su avión la había dejado varada en Rusia y ahora tenía que esperar un día para tomar otro. Evelyn vio salir a la chica de cabello café, si no hubiera estado tan tomada por sorpresa por haber perdido le hubiera contestado a la chica, pero no, su cabeza estaba en otro lado. Se volvió a asomar después de un rato y al fin se habían ido, sujetó su mochila y se fue caminando a su casa, esperando que a su ‘hermanito’ no se le hubiera invitado a esos chicos a la casa, al llegar y no encontrar ni un alma suspiró aliviada. Subió a su cuarto a practicar un rato con la guitarra, aprovechando que Tala y su pésimo oído para la música no estaban podía hacer tanto escándalo como quisiera sin que su hermano fuera a gritarle que se callara. Comenzaba a oscurecer cuando se cansó de tocar, salió a correr un rato y cuando regresó su hermano ya estaba en casa. “¿Dónde demonios te metiste después de tu batalla? unos conocidos míos querían conocerte” le dijo Tala mientras veía la tv. “¿Eh? Aa… me encontré a Vera (te inventé una amiga) y me invitó a comer, por eso…” dijo Evelyn denotando nerviosismo. “Si claro” Tala obviamente no le creyó pero no le dijo nada. “¿A dónde fuiste?” preguntó Evelyn mientras se estaba sirviendo un vaso con leche. “Esa gente me invitó a comer también, dejaste impresionado a Rei.” “¡Ay!” ella soltó el vaso cuando Tala le dijo eso. Tala solo volteó a verla al oír el ruido pero ya sin decirle nada y por dentro divertido por las reacciones de su hermana. Evelyn se fue a la cama y por la mañana siguiente se levantó desde muy temprano tenía que ir a Perm, quizá allá y después de comprar algunas cosas se sentiría mejor y sacaría a ese chino de su cabeza, por que de tanto estar pensando en eso ya no sabía ni por que había empezado a pensar tanto en él. Dirigió sus pasos a la estación de trenes, ahí la esperaba su amiga Vera quien sería su compañía, allá compraron y compraron y compraron, un buen día de compras le aliviana la cabeza a casi cualquier chica, tristemente no era una de esas, solo se distrajo por un momento y cuando ya estaba de regreso a su casa por la tarde-noche como de golpe todos sus pensamientos se agitaron en su cabeza, lo que necesitaba en ese momento era tomar un buen baño y meterse a la cama, entró y de golpe la realidad le dijo que no sería así. Adentro en su casa parecía haber una reunión de algún tipo, por que había mucha gente a algunos los conocía y a otros no, por ahí andaba Brian y se acercó a él “Oye ¿Qué pasa?” Brian le pasó un refresco y le dijo “Ya era hora de que llegaras, está buena la fiesta ¿no?” “¿Estás ebrio?” “Solo un poquito” Evelyn lo hizo a un lado y comenzó a buscar a su hermano o su hermana, alguien cuerdo que le dijera que rayos pasaba en esa casa, Tala estaba en un sillón hablando con un chico y al verla se levantó y le dijo “¿dónde has andado?” “¿No pudiste haberme dicho que ibas a tener una fiesta? Para eso existe el teléfono, por si no lo sabes.” “Ya, ya, come algo, yo también me acabo de enterar, plática con alguien y deja de quejarte” Evelyn estaba furiosa, subió a su cuarto y bonita sorpresa que se topó al ver a una chica de cabello azul corto buscando algo en el piso de arriba “¿Se te perdió algo en MI casa?” La chica asintió “Si, mi hermano ¿lo has visto?” “No, pero la fiesta es abajo así que baja por favor” Nickie asintió y se despidió agitando la mano, valiéndole un perfecto cacahuate la evidente molestia de Evelyn. Ésta entró a su cuarto, azotó la puerta, botó sus cosas y se metió a bañar, después pensó en seguir su plan original y acostarse pero el ruido de abajo no la iba a dejar dormir, así que se puso ropa de la que compró y se recargó en su ventana para pensar que hacer, no quería bajar y toparse con algunos molestos amigos de su hermano. Pero no podía pasarse toda la noche ahí. De pronto vio algo moverse en un árbol del patio, abrió la ventana y con perfecta agilidad trepó a la rama cercana a su pequeño balcón, mientras se acercaba a lo que supo era una persona le gritó “No deberías estar aquí, esto es propiedad privada” “Tala dijo que hiciera lo que quisiera, así que no me molestes” se escuchó la voz de un chico que le hizo agitar algo en el estomago de Evelyn, por que la voz la había identificado bien, era Rei. “¿Rei?” Rei volteó y al reconocerla borró su cara de molestia por una sonrisa “Evelyn, Tala dijo que no estabas.” “Si, acabo de llegar. ¿Qué haces aquí?” “Me escondo de mi hermana, no le dije que estaría aquí pero no sé como llegó, dijo que quería hablar con Brian, a veces puede ser una molestia.” “Déjame adivinar, ¿es una chica de cabello azul medio corto?” Rei asintió “¿Cómo sabes?” “Me preguntó por ti” Ella se acercó a donde estaba él, la noche era tranquila y por suerte no era temporada de frío, sino sería impensable estar ahí. Ya no sentía esa ansiedad que había tenido desde que peleó, sentía paz. Estuvieron hablando un rato, reconocieron que no querían estar en esa fiesta. Y era más cómodo estar ahí, ‘juntos’ pensó Evelyn. Y bueno, uno siempre tiene lo que quiere, por que Evelyn podía haberse quedado toda la noche y mucho mas si hubiera podido, pero Tyson comenzó a gritar desde abajo del árbol “¡Rei! ¡Vámonos! Quiero llegar a tiempo para el buffet del hotel” Rei solo se asomó y asintió, volteó a Evelyn y se despidió “Supongo que nos veremos después aún estaré unos días por aquí, y tal vez quizá un día quieras ir con tu hermano a un torneo de beyblade y verás que no solo soy bueno en el karate.” “Ah pues te adelanto que yo también soy buena en eso” “Entonces tendremos dos tipos de batallas ¡adiós!” Evelyn se quedó encaramada en el árbol, Rei bajó con agilidad y se fue seguido de Tyson y otras personas que no conocía. Todos en la fiesta se fueron y ella se quedó todavía un buen rato en el árbol, aún sintiéndose muy bien con la plática y la compañía que había tenido. *************** “¡Espera mamá!” correr en un aeropuerto es difícil, peor si es japonés y terrible si la única persona que conoces ahí, camina como si la persiguiera algún asesino, Naoko corría desesperada detrás de su madre evitando gente por todos lados, como que aún no se ubicaba bien eso de los sentidos por que siempre había sabido que debía toma su derecha pero aquí todos habían enloquecido y decidido que no, que era a la izquierda. En su natal México, estaba dicho que cada uno debía tomar su derecha que no siempre fuera así era una cosa, pero que todos estuvieran contra eso era otra cosa, justo ahora que había decidido seguir las reglas de vialidad… nadie las respetaba. “¡Naoko! ¿te vas a quedar ahí? Tu tío debe estar desesperado” su madre le gritaba ya en una de las salidas, Naoko la alcanzó al borde de la sofocación, estaba de viaje con su madre para visitar a su hipocondríaca abuela, en una de las bahías de estacionamiento estaba su tío Yoshiro, esperándolas. El viaje hasta la ciudad natal de la parte japonesa de la familia de Naoko (su madre) fue tedioso para su madre e intranquilo para ella, aunque ya había ido a Japón algunas veces tenía una razón para estar nerviosa esta vez, lo iba a ver. Fueron recibidos por la impresionante ciudad de Osaka, después de pasar edificios que parecían interminables llegaron a las orillas a un suburbio donde se encontraba la casa familiar, bajaron y Naoko respiró profundamente, había sido desgastante el viaje, pero habían llegado bien, y ella solo contaba las horas. Después de saludar a la familia, de recibir los infaltables comentarios de ‘cuanto has crecido’ ‘te pareces más a tu mamá que a tú papá’ etc. y de que hablaron a casa y les dijeron a Hanako y su padre que estaban bien, ella y su madre se instalaron en el cuarto de visitas. La tarde aprisa cayó y ella corrió al teléfono “…si… ya llegué… ¿estás seguro que no hay problema?... ¿él no se enojará?... ¿con un amigo?” Naoko escuchaba gritos desde el otro lado de la línea como si hubiera una batalla campal. “¿Está todo bien?” “Si, si… Tyson de nuevo se atragantó con la cena… le vomitó a Hilary y creo que lo está matando.” Daichi decía mientras veía el cuasi asesinato de Tyson. “Está bien… mañana a las 11… ¿cierto?” Hubo un ‘si’ del otro lado y la comunicación se cortó, Naoko se preguntó que diría su hermana si se enterara que la ‘bruja’ Hilary, como a ella le gustaba decirle, casi desaparece a su chico. “Hija, ¿no crees que ya es hora de dormir?” su mamá le dijo mientras extendía los futones. “No mamá, no tengo sueño quiero ir con Kohei (tu primo) para tener una batalla.” Naoko dijo mientras pulía su blade, el azul brillaba y hacía perfecto contraste con los toques rosas del mismo. “Ay hija, tú y tus juguetitos, nada de eso, ¡ya duérmete!” su madre le dijo mientras se acostaba y a Naoko no le quedó de otra mas que obedecer, no quería invocar el mal genio de su madre y que no la dejara ir al otro día a su ‘viaje’. Al día siguiente se levantó desde muy temprano, después de ayudar a preparar el desayuno y limpiar la casa, tomó sus cosas, a su primo, a su tío y se despidieron, él les había prometido llevarlos al centro de la ciudad, ambos chicos dijeron que pasearían juntos, pero una vez que llegaron ahí y que el padre de Kohei se despidió, cada uno tomó su camino. Era el día perfecto, ni una sola nube en el cielo, sin ningún adulto cerca, sin su molesto primo Kohei rondando, y con una cita ansiada, miró su reloj y corrió al punto acordado, era temprano iba con buen tiempo. Se sentó a lado de una fuente, esperó y esperó y esperó, se estaba quedando dormida cuando una chica la llamó o al menos eso supuso por que no le entendió muy bien. “Hola… hotel… Izawa… ¿dónde?” Francisca estaba totalmente perdida, se quiso hacer la exploradora y salió del hotel sin avisar a sus hermanos, llevaba mas de dos horas queriendo regresar pero no hablaba ni pio de japonés, con un diccionario trataba de pedir ayuda. Naoko la miró confundida pero alcanzó a captar lo que quería la chica, asintió y con toda clase de señas le indicó el hotel (que estaba cruzando una avenida), a Francis se le iluminó la cara al reconocer todo, dio una reverencia como había aprendido y se despidió agitando la mano. Naoko sonrió un poco con eso y miró su reloj DOCE Y CUARTO, alguien debía enseñarle puntualidad a ese pelirrojo. Aún tuvieron que pasar otros veinte minutos cuando al fin hizo acto de aparición Daichi acompañado de Max. Después de un round de gritos, disculpas y regaños, ella lo abrazó y él miró a Max “¿Y ahora a donde?” “Tengo que recoger un pedido de papá, ve y diviértete, nos vemos en la noche…” dijo el rubio y salió corriendo. Naoko agitó la mano y cuando desapareció de la vista los dos se quedaron callados pensando ‘¿Y ahora que?’ Pasaron unos minutos con los dos en silencio un poco nerviosos. Pero Naoko reaccionó recordando que no tenía mucho tiempo, lo jaló de una mano mientras le decía “Tenemos mucho que hacer y muy poco tiempo ¡vamos!” Fueron al acuario, a un centro comercial, a una feria improvisada y al final a un parque para rematar la cita. Ella se había sentido casi soñada, desde que Hanako le había presentado a Tyson y con éste a Daichi, no habían tenido muchas oportunidades para verse, solo por los torneos en el que él había estado en América y dos veces en Europa su canal de comunicación era el Internet… pero aún así que buenas divertidas se daban, ella era un poco más centrada y contrastaba con el casi hiperactivo comportamiento de Daichi, aún así habían encajado muy bien y ella aún ambicionaba ser algún día su compañera en un torneo, pero su madre aún le prohibía competir a nivel profesional por que eso implicaba viajar seguido, a su hermana mayor le habían permitido hasta los 15 y parecía que con ella no sería la excepción, aún faltaba poco más de un año. Aún así competía con cualquiera que se encontrara, para ser profesional solo le faltaba unirse a un equipo internacional. Eran casi las siete, ya estaba oscuro, las luciérnagas comenzaban a salir, las cigarras a chirriar, la luna a asomarse, pero ni Daichi ni Naoko se percataron de eso. “¡Eien Pegasus! evítalo” “¡Strata Dragoon con fuerza!” Ambos batallaban, parecía que no había mejor forma de acabar esa cita que con una batalla, los blades chocaron muchas veces, se evitaban para alargar la batalla, los golpes no eran tan serios, mientras ella agitaba las manos animando a su bestia a atacar veía sonriendo como Daichi brincando y dando vueltas lo hacía a su modo, de tanto tiempo de conocerlo ya no dudaba que fuera aquel niño mono como Tyson siempre lo llamaba, y él siempre se burlaba de ambos, pero no le importaba era SU chico mono… De pronto un tercer blade entró a escena, aventando a los otros dos a un lado, “¿Ey quien anda ahí?” Una chica de cabello negro les habló de entre los árboles “Ustedes niños no deberían estar jugando a estas horas de la noche… por aquí asaltan, créanme.” Daichi y Naoko pensaron que algo malo iba a pasar por la voz amenazadora con la que hablaba la chica y le gritaron “¿Quién eres? ¿qué quieres?” Natalia salió de entre los árboles “Eeh… pues una ayudita, les digo que aquí roban, me acaban de asaltar ¿pueden cooperarme para pagar mi boleto de tren? Por fa…” Naoko sonrió y le dio unos billetes, Natt asintió dándole las gracias y llamando de regreso a su blade “Mil gracias pensé que dormiría en este parque, tengan cuidado y… su batalla está interesante pero sería bueno ver el final.” Daichi y Naoko voltearon a sus blades que seguían girando y continuaron la batalla como si nada hubiera pasado, “Strata Dragoon ¡ahora!” Daichi invocó el poder del dragón dorado y Naoko fue tomada por sorpresa, él iba a ganar y eso no podía permitirlo. “¡¡EIEN PEGASUS!! ¡Bloquéalo!” el pegaso consiguió bloquear el ataque, Naoko se preparó para su victoria, conocía muy bien al pelirrojo y… usaría eso para su ventaja, sin perder la concentración metió la mano a su pequeña mochila, y sacó su arma secreta. “¡Ah el último se cayó!” dijo aventando a un lado el pastel que había sacado (lo que les quedó del postre). Como lo esperaba Daichi se lanzó a atraparlo y comerlo, dándole a Naoko tiempo suficiente para lanzar su último ataque y con Daichi distraído, la dulce victoria fue para ella. El blade de Daichi salió volando y dejó de girar. “¡¡GANÉ!! ¡¡GANÉ!!” Naoko comenzó a hacer una celebración. Daichi no se levantó hasta que acabó de comer. “¡Eso fue trampa!” “Es mi venganza por que llegaste tarde” Naoko le sonrió y volteó buscando a la chica a la que le había ayudado, pero Natalia ya había desaparecido. Miró su reloj y gritó “¡Aaaah! Es tarde, Kohei me va a matar” “¿Qué hora es?” “¡Las 9!” “Ups… le dije a Max que a las 8, bueno él esperará. ¿Nos quedamos otro rato?” dijo acostándose en el pasto. “Nada de eso, si quieres que nos veamos el sábado tengo que llegar temprano” Naoko lo hizo levantarse y correr hasta donde la esperaba su primo, después de una despedida nada romántica, Naoko le pidió el dinero que ella le había dado a la chica y él se negó. Pero como el encuentro había sido bueno para ambos ella se lo pasó, no le molestaba ayudar a quien lo necesitaba. Además el sábado ya se vengaría… Daichi corrió a donde estaba Max enojadísimo, pero como era Max no le gritó. Y Naoko y su primo se quedaron sentados cual par de angelitos en la banca donde esperaban a que su tío fuera por ellos. ***************** “Spencer… se fue de compras. Ian… debe andar metido en los videojuegos otra vez. Tala… y compañía no están en la ciudad. Bueno el día está despejado… solo espero que los otros dos no regresen temprano.” Brian repasaba su lista de gente en la casa comunal de los Blitzkrieg Boys (minus Tala) asegurándose de que no hubiera nadie conocido que lo descubriera esa tarde por que él tenía una visita. Se miró en el espejo, se alisó el cabello y revisó su ropa, se veía bien, por último tomar su reloj, teléfono y dejar un falso recado ‘Iré a entrenar’ Salió como un espía, envuelto en las pocas sombras que ese medio día podían darle, se ocultaba en cada arbusto, anuncio o carro que podía, tenía que llegar a la parada sin ser descubierto por nadie. Misión cumplida, nadie le había hablado en su corto trayecto de cuatro calles de la casa a la parada. Tomó el carro que lo llevaba a su destino, mientras veía por la ventana trataba de preparar un mensaje de bienvenida, pero no era precisamente un poeta. Bajó donde debía, aunque lo hizo dos cuadras antes de donde lo esperaban, eso le daba tiempo para distraerse un poco y aclarar la cabeza. No era un día caluroso, y esperaba que se mantuviera así, sus pies lo guiaron hasta un parque, y ahí a una banca junto a un kiosco en ella estaba quien lo esperaba, si él había estado preparando unas palabras de bienvenida y no había conseguido nada, esta persona ni siquiera había pensado en eso “¡BRIAN! ¡Por aquí! mira aquí estoy, ay te ves tan bien, ¿Cómo me veo yo? Ya sabía yo que ese color te sentaba bien” Brian solo levantó tímidamente la mano, no queriendo exaltar más a la chica frente a él. Nickie lo saludaba como si no lo hubiera visto en toda la vida, agitaba las manos frente a él mientras lo abrazaba emocionada, el otro ni le devolvió el abrazo, no le desagradaba pero no era muy expresivo que digamos, Nickie recuperada de su emoción le dijo “¿Cómo estás?” “Ya te lo había dicho por teléfono esta mañana si mal no recuerdo… bien.” Nickie puso cara pensativa y meditó un poco “Bueno… si verdad ¿a dónde quieres ir?” Brian levantó la vista, vio la hora, miró de un lado a otro pensativo “No tengo ni idea” Nickie puso una mueca “No esperaras que una chica ande siempre decidiendo adonde va con su mejor amigo ¿o si?” Brian le iba a responder pero esas dos palabras ‘mejor amigo’ le sacudieron la cabeza ¿de qué rayos hablaba esa chica? “A donde tú quieras” dijo con un dejo de molestia y Nickie miró un folleto en sus manos. “Podemos ir al centro comercial o al parque de diversiones” ‘Pero ahí están Spencer e Ian respectivamente’ pensó nervioso buscando como evitar esos lugares “Eso es muy común ¿no hay algo más?” Nickie le dio una y mil vueltas a su folletito y no halló nada “Nop… nada” “Mmmm… vamos al estadio, escuché que iba haber una exhibición de nuevos prototipos ¿qué dices?” Nickie suspiró, no era precisamente lo que quería pero todo fuera por estar con él… ‘¡No! que digo’ “Si mi buen amigo” Nickie dijo aprisa. Brian arqueó una ceja, estaba muy extraña, como siempre. Mientras caminaban quedaron rodeados por un grupo de turistas que mas bien parecían de una escuela pero sin duda no de Rusia, entre ellas iba una chica de cabello café miraba a su alrededor con molestia mientras pensaba ‘No entiendo por que mamá me obligó a venir aquí, genial idea de la maestra venir a conocer este lugar, habiendo lugares más interesantes como… no sé la convención de videojuegos de Berlín… ¡ah! Lo que daría por estar ahí, pero no no, mamá dijo vas y yo tuve que venir...’ “Denise, te estás quedando retrasada” la profesora la reprendió por quedarse atrás mientras pensaba, de muy mala gana la chica alcanzó a su grupo. Nickie se perdió entre la multitud, la altura de las chicas en uniforme era mucho mayor a la suya y no podía ver ni por donde iba, pero percibió un grupito de ellas y sobre las cabezas alcanzó a distinguir la cara ansiada y conocida “¡Brian!” Brian de repente sintió que caía al infierno por que para él de entre toda la gente le era en exceso desagradable verse rodeado de tal multitud, colegialas extranjeras que lo veían como curiosidad (y souvenir) local, le tomaban fotos, le hablaban y hasta donde alcanzaba a entender no le estaban pidiendo precisamente la hora. Nickie entendió también lo que le decían y se encendió de furia, surgió en ella una ira que a pesar de su corta edad y estatura hizo a un lado a cuatro chicas, tomó la mano de Brian con firmeza y gritó “¡A UN LADO!” no supo si le entendieron o no, pero todas le abrieron camino. Una vez que salieron de ahí recuperaron la respiración. Y Nickie reaccionó, lo estaba tomando de la mano, a prisa lo soltó y miró a un lado totalmente sonrojada. Brian estaba divertidísimo con esto, no le molestaba precisamente que ella lo tomará de la mano, estaba feliz que ella lo hubiera sacado de ahí. “¿Nos vamos?” dijo él con un gesto divertido y un poco de impaciencia. “Si, si…” ella corrió tratando de controlarse. Llegaron al estadio de la ciudad, pero no había nada, había carteles de dicha demostración, pero había sido varios días atrás. Nickie lo miró “¿Dónde viste que esa demostración era hoy?” “No, yo jamás dije que hoy… lo vi en un periódico.” “¿Y te molestaste en leer la fecha?” “Pues lo encontré… Spencer siempre lo compra…” “Pero nadie escombra esa casa… ese periódico no era de hoy” Nickie ya estaba un poco molesta, pero Brian no iba a dejar que eso les arruinara el día. “¿Qué dices si aprovechamos que estamos aquí y tenemos una batalla?” Nickie asintió, tenía que reconocer que era una buena idea, entraron y aunque no estaba la presentación de la que hablaba Brian si había gente ocupando unos platos en el estadio. Ellos ocuparon uno y lanzaron, batallaron una y otra vez, unas ganó él, otras ella, solo hubo dos empates. Pasaron así algunas horas, después les dio hambre y fueron a la cafetería del lugar, platicaban mientras comían, después quisieron tener otra batalla, eran casi las seis cuando ya estaban cansados y se pusieron a platicar en las gradas. Había un sido un día bueno, desde la perspectiva de Brian, lo mejor del asunto era que no se había encontrado a nadie, pero… el destino le tenía una bonita sorpresa. “¡Te lo dije! ¡Era él!” Brian al instante reconoció la voz de Mai, quien con sus hermanos se acercaban a las gradas donde estaban ellos dos. Nickie se levantó también sorprendida “Hola chicos…” “¿Qué pasa Brian? ¿No nos ibas a contar de tu cita?” Tala se apoyó en el barandal con una mueca que se quería tornar sonrisa. Brian lo miró, levantó los hombros y le dijo “No tenía por que darte informes de lo que hacía.” “Ey, calma, calma… solo fue una pregunta. ¿Este aburrido no sabe lo que es una cita romántica no Nick?” Evelyn veía a Nickie. “El nombre es Nickie y no es una cita romántica” dijo molesta. “Pero él no negó que lo fuera” Mai sonrió con picardía. “¿Y si lo fuera que?” dijo Brian ya un poco molesto. “¡Claro que no lo es!” Nickie se levantó gritando totalmente roja, en cuanto terminó su frase salió corriendo de ahí. Brian se quedó atontado, no esperaba esa reacción. Fue tras ella y el trio de pelirrojos simplemente se sentaron en las gradas a ver las batallas de los que ahí practicaban. Nickie corrió hasta donde pudo, se quedó parada en el parque que rodeaba el estadio recuperando la respiración, sintió a alguien que se acercaba “¡Déjame en paz!” “¡Wuaaaa!” Misha salió asustada corriendo, estaba perdida en esa ciudad y quería pedirle informes, pero la reacción de Nickie la ahuyentó. Nickie se quedó perpleja al ver correr a la chica pero se olvidó de eso cuando escuchó otra voz “¿Qué le hiciste Nickie?” Francis le preguntaba divertida pero cuando vio su cara su sonrisa se borró y su cara cambió por una de preocupación “¿Qué pasa? ¿no ibas a estar con Brian?” “No, nada…” Nickie dijo distraída, pero Francis se enojó “Donde ese malnacido te haya hecho algo, ¿Qué te hizo ese idiota?” “Oye, oye más cuidado con tus palabras” Brian llegó detrás de Francis. “¿Qué? Enfadas y ofendes a mi hermana y encima me dices que no te hable así” “¿Qué la hice enojar y la ofendí? ¿ya hablaste con ella?” Francis pensó ‘ups’ “Eh… Nickie, ¿precisamente por que estás enojada?” Nickie la miró pero no dijo nada, Francis le gritó de nuevo a Brian “¡LO VES! Si le hiciste algo” “¿Qué es esto? ¿La reunión de arruínale el día a Brian?”Brian hartó de estar siendo acusado injustamente tomó de la mano a Nickie y la jaló lejos de ahí “tenemos que hablar.” No la jaló con fuerza pero para Francis fue como si le hubiera arrancado un brazo y le iba a gritar pero Brian le dio una de esas miradas que había aprendido muy bien de Kai y la congeló. Él la llevó lejos de todo eso, Nickie seguía en silencio, la sentó e hizo que la mirara de frente “¿qué fue todo eso?” Nickie pareció reaccionar “¿De qué?” “No me hagas contarlo, que tu estuviste ahí. ¿Por qué te pusiste así cuando hicimos mención de una cita?” “Por qué no lo es” “Pues a mi me pareció que si, así como otras veces que hemos salido.” “¿Por qué dices eso?” dijo ella totalmente roja. “Pues siempre eres tú quien me habla, quien me invita, quien me toma la mano, quien insiste en ver esas horrendas películas de amor, lo bueno es que nunca he cedido… ¿Qué mas quieres que te diga?” Brian le decía seguro que la iba a hacer confesarse. Pero Nickie no cedía, mantenía la mirada pegada en algún punto de la nada. Era cierto, todo eso era cierto siempre lo había sido desde que se conocieron muchísimo tiempo atrás, pero de la verdad sabida a la proclamada… para ella había un gran tramo. “¡NICKIE nos vamos! Rei está vuelto loco buscándonos, ¡vamos!” la voz de Francis se escuchó entre la oscuridad. Nickie se levantó y Brian se hizo a un lado, no la iba a forzar a nada, él ya lo sabía y con eso le bastaba, él le gustaba y su relación era un acuerdo sin palabras. Nickie gritó “Ya voy” “Nos veremos otro día, quizá viajemos a China pronto.” Brian le extendía la mano para despedirla, ella la sujetó, le dio un apretón de manos, se acercó para darle el clásico saludo de beso en la mejilla pero lo sorprendió con un beso en la boca, le sonrió y se fue corriendo. Ella con una sonrisa de oreja a oreja y él con un extraño sentimiento en la cabeza, bueno, el acuerdo no necesitaba ya palabras, ya había actos. *********************** Un día mas, era de mañana y ella se levantó con cara de pocos amigos, salió al pasillo y se topó con Mariam, ella le sonrió sospechosamente, y le dijo mientras caminaba “Buenos días, bella durmiente, ¿Qué tal la noche?” “Ni lo menciones, aún estoy tentada a matar a Ozuma por haberme arrastrado a este maldito rincón perdido de la mano de dios…” Mariam pareció molesta y sin dejar de caminar le dijo “Pues perdón, pero TÚ aceptaste acompañarnos a este torneo, aún no entiendo ni por que te dijo, digo… no eres del equipo, además ¿dices que esto está alejado de la civilización? Pues de donde venimos no es precisamente una ciudad ultramoderna, ni luz eléctrica tenemos.” Shasha seguía de cerca los pasos de Mariam cuando entendió a donde se dirigía y no iba a aceptar que ella le ganara, cuando la chica de cabello azul desvió un poco la vista buscando una toalla, Shasha aprovechó para lanzarse al interior del baño y cerrar la puerta, Mariam golpeó la puerta molesta y le gritaba “¡SAL DE AHÍ AHORA MISMO! Yo gané” “Corrección, te gané…” Shasha dijo sonriendo mientras se metía a bañar, bueno, al menos el día comenzaba bien, molestar a Mariam la alegraba en demasía, después de tardarse los años en el baño, salió fresca y relajada, mientras afuera ya hasta había fila, ella salió sonriente y los otros tres que estaban formados le gritaron pero ella los ignoró y siguió caminando, Dunga quiso aprovechar su tamaño y hacer a un lado a Joseph y Mariam, pero la chica se puso agresiva y en el momento de confusión Joseph se escabulló al interior del baño, cuando la puerta se cerró Mariam y Dunga dejaron de pelear y empezaron a gritarle a Joseph para que saliera. Shasha se cambió, se arregló y junto algunas cosas para comenzar a merodear la ciudad, había sido una semana de estar viajando de lugar en lugar en Rusia, ahora habían hecho escala en Perm, conocida ciudad de gran actividad industrial. Su hermano junto con su equipo no tenían competencia ese día, así que tenían el día libre para hacer cuanto quisieran, para ella aunque no competía con ellos estaba ahí para animarlos (y conocer el nivel de otros jugadores extranjeros) era también un día de hacer y deshacer a su gusto. Abrió la puerta de su cuarto, ya para ese momento Joseph había salido del baño y Dunga ahora estaba gritándole a Mariam que saliera pronto, se notaba que quería entrar al baño. Shasha sonrió muy divertida. “No lo hagas enojar, por que yo no te voy a defender.” Shasha volteó asustada cuando escuchó la voz de Ozuma, que estaba recargado a lado de su puerta. “¡NUNCA VUELVAS A HACER ESO!” gritó molesta. “¿A dónde vas a ir?” “A vagar por ahí, nos vemos en la noche.” Shasha salió y se envolvió en su abrigo, hacia mucho frío, odiaba el frío por eso odiaba Rusia, mientras caminaba por una derruida zona industrial buscando gatos que alimentar, escuchó unos maullidos y corrió a encontrar a quien los producía, ahí había muchos gatos comiendo, se veía que estaban felices por que el ronroneo era perceptible delante de ellos un chico los veía entretenido, se quedó viendo a la chica sin decir ni hacer nada. Se iba a acercar cuando una voz la detuvo “Alto, ni se te ocurra moverte de ahí.” El chico pareció sonreír y de un ágil brincó salió de escena “¡KAI! ¡no puedes escapar de mi todo el día!” Shasha volteó a Mariana que iba llegando agitada, Mariana volteó a verla y sin decirle nada corrió tras él. Shasha levantó los hombros y lanzó las croquetas que llevaba en una bolsa, sonrió y se quedó mirándolos. Siguió en su rondín por la ciudad, encontraba competencias callejeras casi por todos lados, participó en unas y salió victoriosa en varias de ellas, el nivel de los rusos era bueno, al menos el viaje no había sido en balde, pero no había encontrado un verdadero reto, quería un verdadero desafío. “¿Él anda por aquí?” “No, él ya no frecuenta estas batallas.” “Vieron a Kai hace un par de horas, él no está participando, pero… si anda Kai por ahí, quizá sea cierto que él también.” “No, deben de haber sido visiones… aunque… en la calle Alentov… la batalla terminó fatal para un chico… ¿será él?” Shasha paró el oído para entender de que hablaban, de alguien… ella había oído de Kai, por su hermano quien una vez le contó de lo fuerte que era, lo había visto… ¡Ah! Recordó era ese chico de los gatos, pero entonces ¿de quién mas hablaban? La batalla terminó confusamente cuando un tercer blade entró y golpeó a los que batallaban dejándolos en el piso completamente congelados. “Reto a cualquiera que se crea capaz de derrotarme ¿algún valiente?” Shasha volteó a un chico que hablaba, los dos que habían sido derrotados comenzaron a discutir con él y el otro llamó a su blade y lo puso en el lanzador “Batallemos” Los otros dos lo dudaron, pero tenían ventaja en número, dos contra uno “Adelante” Shasha veía todo un poco sorprendida de la estupidez del chico retador, ¿dos contra uno? Ni que fuera un super jugador como para poder derrotarlos, se veía que los dos eran buenos, y el otro había ganado por que los había tomado por sorpresa… ¿Cómo pensaba ganar? La respuesta fue mucho más rápida que su pregunta, apenas los blades fueron lanzados salieron volando de regreso fuera del plato, esta vez el congelamiento los hizo partirse “Mmm… cuando yo era blader callejero, había contrincantes fuertes, ahora solo hay basura.” Los otros dos se quedaron perplejos con la rápida derrota, los otros se animaron y gritaban eufóricos ante la tremenda derrota de los otros, pero nadie se animaba a retar al chico, Shasha miró molesta eso, el chico había sido un pedante orgulloso, los cobardes que lo rodeaban lo animaban, eso era tonto. “Yo te reto” dijo con voz firme. “No niña, dije un retador.” “¿Qué? ¿No compites con ‘niñas’?” “No importa si eres hombre o mujer, pero no me gusta perder más mi tiempo.” “Dije que pelearía contra ti.” “Dije que no me interesa, quiero un reto, no una aburrida batalla.” “No sabes quien soy.” “Sin duda tu tampoco sabes quien soy y ya no tengo tiempo.” Shasha lo vio desaparecer antes de que pudiera verlo bien, el chico iba con una capucha, solo miró los ojos azules que daban una miada helada ‘¿quién era ese tipo?’ continuó su camino, por la ciudad, era un lugar aburrido después de todo, tenía que hallar a ese chico, ese era el reto que buscaba, su blade tenía que tener una batalla digna de esfuerzo. Siguió el rastro de batallas donde el chico había arrasado, todos hablaban maravillas de él y a la vez mostraban miedo, que gente tan rara, al final de la tarde llegó a un parque que estaba repleto de platos casi todos vacíos, el frío había arreciado y casi todos se habían retirado, quedaban como 7 personas, pero poco a poco se dispersaron cuando uno se levantó con la victoria, identificó el color gris de la sudadera del chico que buscaba, ‘ahora si’ el chico se había quitado ya la capucha mostrando cabello rojo. El chico se sentó en una de las bancas, calentando sus manos con vapor de su boca, Shasha pensó en un modo ideal de convencerlo de batallar, fue a una tienda junto al parque y pidió café. Tala estaba sentado en el parque, el frío había sido mucho mayor que el que esperaba, y no era el superhombre que no sentía frío que casi todos pensaban, después de todo una temperatura de menos 5 grados si se deja sentir, estaba muy lejos de su casa, había salido con Kai a rondar la ciudad buscando competencia, pero todo había sido un fiasco, pura basura para competir y para colmo Kai se había desaparecido de su vista desde que pusieron un pie fura del carro de Kai, había dejado su chamarra ahí ‘Maldito, maldito Kai’ “Oye… toma un poco, no quiero que mueras de hipotermia” Tala miró a Shasha que le extendía un vaso con café, él la reconoció de inmediato, pero no dijo nada, quiso ver a donde iban las cosas, lo tomó pero no agradeció ¿por qué lo haría si no lo pidió? Shasha se sentó a lado, quería seguirle el jueguito de no decir que lo había reconocido. Solo para ver que pasaba. Y pasaron los minutos en silencio, Shasha sonrió con la necedad del chico para no hablar, bien bien, quizá no sería necedad ¿por qué habría de hablar con una desconocida? Pasó casi una hora, el sol ya se estaba ocultando y Shasha supo que tenía que recordarle quien era para ver si ahora aceptaba su reto. “Sabes, yo te conozco, te vi competir hace rato y te reté, pero no me hiciste caso ¿por qué? ¿qué no me reconoces?” Tala le contestó sin mirarla “Si ¿y que?” Shasha se quedó perpleja “¿Y por qué no dijiste nada?” “¿Para qué? Dije que no iba a batallar y no lo voy a hacer.” “Bueno, te reto de nuevo, ¿Qué dices?” “No” “¿Eh? ¿cómo que no?” Shasha estaba estupefacta, este chico era un hombre de palabra, aunque no le gustaba lo que se había propuesto, tenía que conseguir esa pelea, quizá provocándolo “¿Eres un cobarde? ¿tienes miedo de una niña?” Tala la miró y arqueó una ceja “¿Crees que así me harás pelear? No te canses.” Shasha hizo una mueca y se levantó, “Al menos dime como te llamas, soy Shasha y quiero que sepas que no te dejaré en paz hasta que aceptes batallar conmigo.” “Soy Tala y si dije no, es un no.” Shasha ya no dijo mas y se le quedó mirando, él sería el reto que buscaba pero parecía que no lo iba a hacer cambiar de opinión, se levantó lista para irse “Como quieras, por hoy me voy por que tengo frío, pero mañana estaré detrás de ti de nuevo.” Tala miró muy molesto a la chica, se estaba hartando de esa necedad ¿y qué si era buena? ¿Qué tal si con ella si tenía una batalla decente? Se levantó para aceptar el reto pero cuando vio a Kai sentado en una banca delante de él se contuvo ‘¿dónde rayos se mete? Siempre aparece y desaparece’ Kai veía entretenido como Tala estaba enojado “Vamos, tengo mucha flojera, dile a tu amiguita que terminas tu cita” “Fuera, ya te alcanzo.” Shasha se quedó muda en la discusión de los dos chicos, vio a Kai alejarse y Tala se acercó a ella “Me voy, pero me interesa tu reto, si estás libre mañana, aquí nos veremos las caras.” “Así será” Shasha asintió y sonrió triunfal, lo había conseguido, su desafío. “El café supo horrible, pero la compañía fue buena, mañana quizá ambas cosas sean buenas.” Dijo Tala al final con una leve sonrisa. A Shasha se le borró la sonrisa y su cara se puso roja como el cabello del chico, ¿Qué había conseguido? ¿un duelo?… ¿o una cita?…. ++++++++++++++++++++++++ Una bolsa levantada por el viento, bailaba como en una danza, de pronto una más se le unió, un viento gemelo la llevó a donde estaba la otra, danzaron unos cinco minutos y después un viento mayor las llevó lejos de donde ella podía ver. Sonrió al verlas alejarse, volteó aburrida a las personas que caminaban debajo de ella, ninguna de ellas se había percatado siquiera del espectáculo recién acontecido. “El viento hace bailar casi a cualquiera.” Ella volteó a Kai que se acercaba detrás de ella en el balcón, bueno siempre había una persona que también se percataba de esas cosas desapercibidas, Kai Hiwatari. Mariana volteó a verlo con un gesto neutro “Como digas… ¿terminaste ya?” Kai volteó al escritorio y bajó la cabeza “Esto tardará un poco, tengo que terminarlo” Mariana asintió y salió del balcón, ya no sorprendida de que el trabajo que Kai tenía fuera mayor que su tiempo libre, se puso el abrigo y cuando iba ya a la salida lo encontró esperándola “¿No que aún no terminabas?” Kai se acomodó la bufanda y mirando de nuevo al escritorio con un gesto de hartazgo le dijo “Dije que terminaría, pero no dije que ahora.” Ella asintió y le sonrió, él se la devolvió, una de esas esporádicas leves sonrisas que valen por millones, y salieron del edificio, caminaron por las calles bajo el cielo invernal, el tiempo no era bueno, pero para ellos no podía haber mejor, poca gente en la calle, viento helado, un sol pálido en medio de un cielo azul manchado de nubarrones, Kai miró al cielo y aspiró hondo “Es un buen día, se parece a ese otro.” Llegaron al estacionamiento, Kai metió su mano en la bolsa para sacar las llaves pero se quedó así “¿Qué pasa?” Mariana lo miró confundida. “No quiero conducir… hazlo tú.” “No, ni lo sueñes, si pasa algo jamás podría pagarlo.” “Cobarde” “Holgazán” “Guarda silencio” “Mejor calla tu” Y como si nada hubiera pasado, entraron al carro y arrancaron. “El día amerita algo mas que una comida en restaurante…” Mariana se le quedó mirando no sabiendo que decir, si la gente le decía que le costaba entenderla, él era igual o peor, daba enigmáticas respuestas y pocas veces sabía que estaba pensando, lo bueno para ella era que eran de cierto modo similares y no le era tan complicado entender que quería. “¿Qué sugieres?” “Una representación en retroceso.” “¿Eh?” bueno, no le era tan complicado adivinar, pero a veces simplemente no podía. Ya no dijo nada, se puso el cinturón de seguridad y se quedó mirando el paisaje que se desplegaba conforme el auto avanzaba. El camino fue en silencio como siempre, mientras ella pensaba en cosas que podían pasar, estar pasando o habían pasado ahí, él planeaba, las cabezas de ambos siempre trabajando en una cosa o en otra. Ella pareció salir de sus ideas cuando se dio cuenta que se estaban internando en una ciudad vecina, ella no le dio importancia y fingió que ni siquiera se había dado cuenta, Kai continuó avanzando hasta que llegaron a la orilla del río que cruzaba la ciudad, se estacionó cerca de unos enormes árboles lo que le daba a ese lugar la vista de un jardín mal planeado, el choque de temperaturas creaba una leve niebla sobe el lugar, Mariana siguió a Kai sin decir nada, le era excesivamente familiar el lugar pero no conseguía recordar de donde. Kai siguió caminando en medio de tan extraño ambiente, sacó su lanzador y liberó a Dranzer, el blade rodeó el lugar brincando obstáculos y moviéndose en perfecto balance, Mariana arqueó una ceja no entendiendo absolutamente nada pero sintió ansiedad de unirse y batallar, liberó a Lucifer, azul y negro chocaron, Kai ni volteó a verla, ambos blades se movieron en perfecta armonía como las bolsas que ella había visto por la mañana. Después de un momento, ella comenzó a atacarlo, Kai seguía ignorándola pero manteniendo bajo control el blade de ella, de improviso Dranzer se incendió y se fue contra Lucifer, el blade negro salió de balance y perdió la estabilidad pero no dejo de girar, cayó a un lado, Kai sonrió levemente, todo era igual. Mariana seguía sin entender nada pero estaba entretenida con la batalla repentina, se recuperó y se fue de nuevo al contraataque, el golpe esta vez mandó a Dranzer fuera de donde se movía, cayó pero tampoco dejó de girar, Mariana estaba lista para dar el golpe final pero Kai llamó a Dranzer a su mano. “¿Qué? ¿Te arrepientes de pelear?” Kai la miró mientras metía a Dranzer a su bolsa. “No terminamos la pelea” Mariana solo quedó con un enorme signo de interrogación, levantó la mirada al cielo buscando algo en que distraerse y no empezar a preguntarse si el chico no estaba ya enloqueciendo, Kai se sentó en una de las bancas que estaban en la orilla del río, Mariana no se sentó junto a él se quedó de pie entretenida en las pequeñas olas que el río lanzaba a la tierra. Y antes de que pudiera decir algo, Kai se levantó y comenzó a caminar por la orilla del río Mariana se sentó en la banca donde él previamente había estado, suspirando se quedó mirando el río. Kai continuó caminando hasta cruzar el puente, sobre él se sentó en los balaustres y miró el agua. “¿Dónde está la estación de trenes?” Mariana volteó a la chica que le hacía la pregunta, tenía el cabello castaño, ojos verdes, pero había algo en ella que se le hacía molesto y por eso decidió ignorarla, la chica pareció molestarse e hizo la misma pregunta una vez más pero con un mayor volumen, Mariana la miró de nuevo sin dar respuesta. Zoey se hartó y caminó al interior de la ciudad en busca de alguien que pudiera informarle, mientras con Kai seguía mirando el agua, de pronto escuchó pasos a lado, ni se molestó en voltear hasta que una pregunta fue dirigida a él “¿Kai? ¿Qué estás haciendo aquí?” Hanako estaba sorprendida de toparse con Kai ahí, lo saludó con una sonrisa pero él no hizo nada, solamente la miró, ella entendió que no era buen momento para hablar con él, ya había sido suficiente de su parte con que la hubiera reconocido, Tyson le había dicho infinidad de veces que no recibir una mirada de muerte de Kai es ya suficiente halago, decidió no tentar aguas peligrosas y siguió su camino con un ligero adiós. Mariana se estaba cansando, tenía hambre y quería regresar, pero Kai era como un escapista, desaparecía y aparecía en cualquier lugar y en cualquier momento, se preguntó si esa no era una mas de esas escapadas, por que a ella le hartaba estar siempre detrás de él. Hizo su camino por el mismo que él había hecho, llegó al puente y se sintió tentada a entrar a la ciudad y buscarlo ahí, pero algo en su mente le dijo que se cruzara el puente, algo, algo en todo eso le era familiar, aunque seguía sin saber que. No ponía mucha atención a lo que pasaba a su alrededor, su mente siempre se enfocaba en si misma, lo cual era a veces complicado para tratar de recordar algunas cosas. Caminó lentamente como si supiera que era lo que iba a encontrar ahí, como si ya lo hubiera vivido, y se lo había imaginado pero no estaba segura, Kai estaba sentado mirándola ahora le dijo calmadamente “Eso no pasó esa vez.” Mariana estaba harta de tanto misterio, le gustaba seguir esos enigmas después de todo el chico en si lo era, así que no podía esperar más de su comportamiento. De pronto él bajó y se le quedó mirando “Vamos por un café” Ella asintió esperanzada de encontrar que estaba planeando, algo se agitaba en su interior como si pudiera imaginarse que era, pero la verdad era que su cabeza estaba en blanco respecto a eso, solo tenía la sensación de que ‘algo’ se le estaba yendo. Llegaron al centro de la ciudad, en un café en una plaza, cada uno tomó un lugar opuesto en la pequeña mesa, ella pidió un latte él un expresso, “Tú tomabas capuchino” le dijo él mientras veía una estatua en medio de la plaza “y ahí había una fuente.” Mariana estaba ya cansada de oír tanta cosa que no entendía, no quería llegar a la idea, la había pensado unas dos veces en los dos años que llevaban de conocerse y estar saliendo, dejarlo, irse de ahí, quizá eso de ser parecidos no era bueno del todo, sus cabezas eran mundos infinitos que podían llegar a colisionar, dos seres que vagaban por este mundo, se identificaron y se quedaron juntos, ¿soledad en busca de compañía? O al revés. No tenían un romance apasionado, a veces el calor afloraba pero… no había flores, ni palabras cariñosas, ni eternidades sufridas por no estar al lado uno de otra, no había nada de eso, y sin embargo… lo quería. Pero… ¿él la quería? “Terminé… ¿tú?” él le dijo mientras revisaba el periódico que un cliente había dejado en una silla junto a él. “Si, ya,” ella bajó el vaso con un poco de café aún. Él pidió la cuenta, la pagó y se levantó con el periódico bajo el brazo. Ella se colocó junto a él mientras caminaba “¿para que quieres ese periódico?” “Llevaba uno esa vez” Mariana no preguntó mas, completamente harta, Kai se dio cuenta de eso y sonrió por dentro, ella tenía ese mismo humor ese día. Llegaron caminando hasta una intersección que salía de la plaza, ahí en una esquina estaba un violinista callejero, tocando música de Wagner, Mariana se relajó, como le encantaba a ella misma interpretar esa música en casa, el violín no capturaba la esencia de la pieza pero se oía tan bien. El violinista era bueno. “Die Walküre (La Valquiria)” dijo Kai mientras continuaba caminando aún entretenido en el periódico. “Der Ring des Nibelungen (El anillo de los nibelungos)” agregó. “Por supuesto que la conozco” dijo ella dejándose llevar por las notas. “Esa vez, no la identificaste…” “¿Esa vez?” Mariana dijo tomada por sorpresa ¿cómo que esa vez? Ella se la sabía casi de memoria, se había propuesto reconocerla cuando… cuando… ¿cuando? Y como un recuerdo lanzado de inmediato recordó todo, claro, cuando ella lo conoció en Londres. El clima era igual, ella caminaba por la calle, le había llamado la atención el chico y lo siguió hasta una esquina donde salía esa misma música desde una tienda de discos, ella cerró los ojos tratando de nombrarla, él se le acercó, le dijo el nombre y desapareció entre la multitud, ella intentó seguirlo, llegó a una plaza con un fuente y un café, lo encontró ahí, leía el periódico, ella se sentó en una mesa cercana pidió un capuchino, él se levantó y ella lo siguió, llegó a un puente sobre el Támesis, la niebla lo ocultaba bien, ella lo divisó mientras caminaba y lo siguió, llegó a un parque al lado del río, él practicaba y ella lo retó. Batallaron y su batalla no fue terminada pero no dejaron de verse a partir de ese día. ‘Ah…’ pensó ella recargándose en el brazo de Kai, claro una representación en retroceso, él lo había dicho, sonrió como pocas veces, por que no hacían falta ni flores, ni palabras cariñosas, ni añoranza, él la quería y se lo demostraba a su modo, esa memoria casi fotográfica de ese día, era un regalo único. °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°° °° °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°° “Second Avenue, podemos ver una gran vista del río y de los rascacielos. Ahora entramos a Park Avenue, esta es una de las avenidas mas importantes de aquí, aunque claro no tanto como la Fifth Avenue (Quinta Avenida) ¿quizá encontremos alguna estrella de cine por ahí?” La mujer sobre el autobús turístico rió y la risa se extendió entre casi todos ahí, de hecho solo dos personas ni siquiera se molestaron en fingir una sonrisa. “Quita esa cara, tenemos que soportar esto para que nos dejen en paz el resto de la semana.” “¡Tala! Pudiste haberte traído a Evelyn, ¿qué te hice yo para que me castigues así?” Mai le decía mientras miraba aburrida afuera del autobús que les estaba dando el tour por la ciudad de Nueva York, el sr. Dickenson les había pagado los boletos de avión y la estancia en el hotel para que participaran en una pequeña demostración en una convención ahí. Pero Mai estaba harta, no solo por el terrible humor de la animada guía de turistas sino por que ella tenía cosas más importantes (leer unas revistas mientras escuchaba música) que hacer en casa que lanzarse un kilométrico viaje con su hermano. Estaba harta y no se molestaba en ocultarlo, de hecho su hermano estaba igual o peor. La gente alrededor estaba un poco incómoda con las constantes expresiones de burla y sarcasmo del par de pelirrojos. La guía había tomado la decisión más profesional. Ignorarlos. “De este lado tenemos a uno de los símbolos más importantes de la ciudad. Central Park.” Mai miró los enormes árboles, se le hizo curioso como esa gente podía tener un bosque en medio de tanto edificio, el autobús dio la vuelta pasando a lado de un claro en Central Park, era sábado y temprano, había familias comiendo, jugando y descansando sobre el verde pasto, de pronto vio muchos chicos reunidos y batallando, ella se levantó y comenzó a agitar el brazo de Tala. “¡Vamos allá! Esto está muy aburrido, apuesto que allá si encontraremos diversión.” Dijo todo en voz alta y los demás pasajeros la miraron molestos queriendo que se callara pero a ella no le importó. De hecho a Tala tampoco, ni las miradas de los otros ni la insistencia de su hermana. “No, dije que íbamos a acabar y lo vamos a hacer. Déjame en paz.” Mai cruzó los brazos con una mueca de molestia, era batalla perdida insistir cuando Tala había dado un no. Miró casi con la lágrima en el ojo como se alejaban de Central Park. El par tuvo que soportar casi tres horas de ‘tour’ hasta que al fin los dejaron en el hotel. Ahí los esperaba el sr. Dickenson con una de sus eternas sonrisas “¿Cómo estuvo el viaje chicos?” La mirada que le dieron debía bastar pero él hombre ya estaba acostumbrado a ellas y le insistió “¿Les gustó el tour? Suponía que sería bueno para ustedes conocer un poco del lugar donde estarán.” ‘Ni un poquito’ pensó Mai con una sonrisa. El sr. D. los llevó hasta el lobby de un hotel de lujo, a cualquiera le hubiera sorprendido el lujo de cada rincón pero ese par aunque no estaban acostumbrados a eso (Tala un poquito por que con Kai todo era así) sabían bien como controlar su sorpresa. En aquel lobby estaban los AllStarz con Judy, Tala se quedó parado en el marco de la puerta buscando a alguien más, quizá Kai, quizá Rei incluso Tyson… no, Tyson no, pero cualquiera de los otros dos para saber que no iba a ser dejado solo con el rubio hiperactivo de los ex-Bladebreakers. El sr. D. saludó con una sonrisa y casi todos se la devolvieron menos Rick, Tala y Mai saludaron secamente, todos fueron al restaurante del hotel y se sentaron en una enorme mesa y se el sr. D. y Judy comenzaron a hablar animados mientras los chicos se quedaban mirando entre si, les habían dicho que iban a tener visitas y estaban animados de ver a integrantes del equipo chino o japonés, pero no el ruso. Aún había ciertos conflictos entre Tala y los AllStarz. Mai miraba aburrida el edificio, Emily pensó que sería buena idea hacer una ‘plática entre chicas’ para no sentirse sola, se sentó junto a ella y se presentó. Le dio la mano y se presentó con una sonrisa. La cual para nada aparecía en la cara de Mai. Emily se sintió agredida de inmediato y desistió de su intento, regreso al lado de Michael que comía como tratando de ganarle su parte a Rick. Después de un tardado desayuno al fin cada uno tuvo libertad de irse de ahí. Casi todos los AllStarz se fueron junto con Judy, el sr. D. se despidió deseando buena estancia a Tala y Mai, cuando Tala pensó que al fin podía tener la libertad de irse y encerrarse en su cuarto, se topó cara a cara con la eterna cara sonriente de Max Mizuhara, Tala se echó para atrás intentando. “Tala, que sorpresa verte por aquí ¿no vienes con Kai?” “No” “¿Te gusto el tour?” “No” Y así comenzó a lanzar pregunta tras pregunta, Mai se había quedado entretenida mirando a través de las ventanas, el restaurante del hotel estaba en la punta del alto edificio, la vista era buena. “¿Estás cansado?” “No” Tala dio su octava respuesta monosilábica pero Max no se rendía y con esa última su ya de por si enorme sonrisa creció más, sacó su blade y con tono triunfante le dijo. “Te reto, vamos a batallar.” “¿Qué? NO” “Anda, dijiste que no estabas cansado” dijo Max sabiendo que Tala no hallaría modo de zafarse. Tala mismo lo sabía, y Mai era la salida perfecta. Por que cuando ella escuchó la palabra ‘batallemos’ se acercó a Tala. “¿Vas a batallar? ¿puedo ver? ¿tu también juegas niño?” Tala sonrió por dentro, ‘Ja, mi salvación.’ “Si, él es Max Mizuhara, uno de los viejos compañeros de equipo de Kai, ella es Mai, mi hermana y ella quiere batallar contigo.” Max la miró sorprendido ¿Tala tenía hermanas? Se le quedó mirando entretenido buscando algún parecido con él pero cuando se topó con los curiosos ojos que lo estudiaban sintió algo recorrerle la columna… ansiedad. “Max ¿verdad?” Mai le preguntó con poca emoción al rubio, cuando Max reaccionó Tala ya había desaparecido de ahí, parpadeó un par de veces y preguntó por Tala, Mai al decirle que ya se había ido solo asintió. “¿Tú vas a batallar conmigo?” Mai asintió aún un poco molesta de que su hermano la hubiera dejado sola con ese ‘niño’ Max sonrió y le extendió la mano de nuevo. “Max Mizuhara” Mai se le quedó mirando, y lo pasó derecho sin darle la mano. “Ya nos presentó Tala” “Ah, si cierto… cierto…” Se dirigieron al gimnasio del hotel, había solo un plato y estaba ocupado, se acercaron para ejercer presión (idea de Mai). Kanari batallaba contra una chica rubia, el blade contrincante salió volando, Kanari comenzó a brincar celebrando su victoria, pero cuando se topó con la fría mirada de Mai se detuvo y como si nada llamó a su blade y se perdió entre la gente. Max y Mai se pusieron en cada orilla del plato, la gente alrededor comenzó a gritarles, ellos habían estado esperando que se desocupara, Mai molesta los volteó a ver con cara de pocos amigos “¿Alguien tiene un problema con que ocupemos este plato?” La gente que estaba ahí, en su mayoría niños, un poco atemorizados desaparecieron de ahí. Mai sonrió, sacó su lanzador y volteó a Max “¿Listo?” Max asintió e hizo lo mismo. Liberó a Draciel y chocó contra Rouka, el lobo recibió con un aullido a la tortuga, Max tenía un blade más resistente, Mai tenía más velocidad, quizá Max con tanta experiencia podría haber ganado tras un gran esfuerzo, pero la chica ante él, el largo cabello rojo, la cara pálida y aguerrida, algo… de ella en él lo había sacudido y hormona mata neurona, así que ni la poderosa defensa de Draciel pudo contra el ataque del blade plateado que con la rapidez hacía ver sus partes rojas como destellos. El blade de Max salió disparado a su mano. Max se dolió un poco, atontado aún con la repentina derrota. Pero siendo Max, eso no lo iba a entristecer. Con una enorme sonrisa le dio la mano a Mai “Una gran batalla.” Mai le devolvió el saludo sorprendida del optimismo del niño, bueno… viéndolo bien, no era un niño, de hecho era un chico de muy buen ver. Unos lindos ojos azules y una sonrisa que solo podía describir como hechizante (o molesta si dejaba que hablara su parte mas antisocial). “Parece que tu hermano te dejó sola, quieres ir a descansar supongo.” Max le dijo recordando su cara harta durante el desayuno, pero para su sorpresa Mai negó, “No, cuando veníamos para acá vi un enorme parque… ahí estaban batallando, quiero ir ahí pero Tala nunca aceptará llevarme… ¿podemos ir?” su tono parecía haber cambiado por completo. Aún mantenía una pizca de frialdad pero se denotaba emoción mientras hablaba. Max asintió “Será Central Park, vamos, ahí es el centro de las batallas aquí en New York, verás que te gustará.” Mai sonrió, eso puso a temblar a Max, le pidió un momento para ir a cambiarse y Max se quedó esperando en la entrada, al verla bajar después de unos minutos se quedó mudo. Bajó de falda corta, blusa de manga larga y medias altas, todo negro haciendo contraste con su cabello. Ella le preguntó si se iban y él tartamudeando asintió. Llegaron en taxi, recorrieron el área donde estaban los platos, se quedaron viendo algunas batallas, una en especial les llamó la atención una batalla de dos por dos, dos hermanas que en perfecta sincronía derrotaron al par contrincante, Hanako y Naoko levantaron los brazos mostrándose triunfadoras, esa convención les abría los ojos para nuevos contrincantes en América. Después de batallar un rato sin llegar a una derrota o victoria, Max y Mai siguieron caminando introduciéndose en el área boscosa, el día había sido sofocante sobre todo rodeados de tanta gente. Mai había desecho la barrera de frialdad que interponía con aquellos desconocidos, Max siendo un extrovertido-hiperactivo-optimista-risueño natural supo ganarse a la chica y que aceptara su compañía como si lo conociera de años. Y Mai estaba sorprendida de eso, era muy huraña con la gente nueva sobre todo la que recién conocía pero… bueno ese chico, se sentía bien estar con él. Tal vez después de todo, haber venido en ese maratónico viaje con Tala, soportar el aburridísimo tour por la ciudad y ese soso desayuno con esa gente, habían valido la pena, las batallas se escuchaban buenas, los estadounidenses parecían tener buen nivel, esa ciudad aunque muy escandalosa, contaminada, asfixiante y extraña tenía puntos buenos, ese parque era agradable, los árboles le recordaban a su ciudad, el pasto, el agua, eran tranquilizantes, y la compañía era buena. Volteó a Max se habían sentado en una banca, él nerviosamente se había acercado más a ella. Ella sonrió queriendo jugar un rato, se acercó más a él, él se puso rojo, su sonrisa se volvió en auténtica cuando se dio cuenta del sudor que recorría la cara de Max, pegó su mano al pecho de él y cuando sintió su latir, ya no le hizo tanta gracia, por que esas cosas las comenzó a sentir también, sudor, un latir agitado y nervios. Estaban muy cerca, sus corazones latían apresurados, sus caras se acercaron. Ella no pensó… sus neuronas también habían sucumbido ante sus hormonas. ¿Algo ansiado? No ¿algo planeado? Mucho menos. Pero si algo que iba a ser recordado. Sus bocas iban a hacer contacto pero el paso de unos perros callejeros asustó a una bandada de palomas que al salir volando los asustó a ellos. Y ese beso jamás llegó. Se separaron aprisa. Bueno, quizá no había llegado hoy pero ella aún iba a estar algunos días ahí. Ya llegaría. °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°° °°°° °° ‘Lo alcé en brazos, pero, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma se separara de golpe de mi cuerpo; una maldad más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Sacando del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí mientras sujetaba al pobre animal por el pescuezo y, deliberadamente, le hice saltar un ojo. Enrojezco, me abraso, tiemblo mientras escribo tan condenable atrocidad.’ (El gato negro, Edgar Allan Poe) “Esto es bueno… mejor que El pozo y el péndulo…” dijo Zoey en voz alta mientras continuaba leyendo su libro caminando en medio de una atestada plaza japonesa, la gente tenía que abrirle paso por que a ella venía importándole un perfecto cacahuate chocar con alguien, no faltaron ni los insultos ni los gestos de molestia, para esa chica solo existía en ese momento, ella, su libro y Plutón, el gato negro del libro que leía. Hubo un punto en que el sol le quitó energías, eso era la señal de que debía tomar asiento, el lugar no importaba, mientras hubiera sombra, donde sentarse y poca gente bastaba. No había tal cosa, así que tuvo que conformarse con una esquinita en un parque público, el pasto era agradable, la sombra satisfactoria, pero había gente, no se puede tener todo en la vida, en fin, el ipod en la bolsa, el libro en las manos y la mirada en él. No importaba que estuviera en medio de una multitud, en su mundo, ella estaba sola. Continuó leyendo, ‘Una mañana, obrando a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol; lo ahorqué mientras las lágrimas manaban de mis ojos y el más amargo remordimiento me apretaba el corazón’ sonrió. Ya un poco cansada de la vista separó la mirada de la hoja impresa. Y con flojera recorrió el lugar como que no lo había visto bien cuando llegó, lo revisó aprisa y regresó a su libro, no se había equivocado, no había nada que ver. El sol ocultándose activó las lámparas del alumbrado público, para ese momento el parque ya se había vaciado, ella se levantó y comenzó a caminar, de nuevo con el libro en la mano, la mirada en él y ahora con los audífonos puestos chocó de frente con alguien, quizá con tan poca luz ya no era prudente leer, no esperaba ni oír ni decir un perdón. se levantó y miró a la chica con la que había chocado. “Fíjate por donde vas.” Le dijo Zoey molesta. “Relájate hermana, fue tu culpa de ambas. Así que no me hables así.” Natalia recogió sus cosas y se perdió entre la arboleda, al fin había llegado a esa ciudad, después de un largo, largo viaje. Zoey se sacudió el polvo. Miró molesta a la dirección donde la chica de cabello negro se fue. Levantó su libro y se dirigió a casa. Ahí después de ignorar los molestos comentarios de su madre por andar vagando sola tan tarde se acostó, prendió la lámpara y sacó su libro, continuó leyendo, esa historia era buena, ese gato era un perfecto icono de un terror para el personaje. Se quedó dormida con el libro prácticamente en la cabeza, no había salido aún el sol cuando despertó y se fue a correr y aprovechar los platos vacíos del parque. Se puso tennis, pants, en una pequeña mochila su libro y ipod, después de un rápido calentamiento comenzó a trotar bajando la colina donde estaba el hotel, mientras esperaba impaciente que el semáforo la dejara pasar un lujoso automóvil cruzó frente a ella. Sherly desde adentro veía adormilada el camino, había sido un viaje cansado pero su abuelo había exigido su presencia ahí, ella odiaba presentarse ante él y viajar sola, ya debía estar acostumbrada pero Kai no viajaba en limosinas y ya aparecería ahí en el momento y a la hora indicados. Suspiró con un poco de envidia a la chica de afuera que no tenía que acudir a esas molestas ‘citas’. Pero la chica no se sabía precisamente afortunada, Zoey odiaba tener que pasar esas temporadas en Japón con su madre, otras las pasaba en Rusia con su padre, aunque también le disgustaba estar con él, le agradaba más ese país. Lanzó esas ideas al fondo y siguió su ejercicio. Llegó al parque donde acostumbraba entrenar, como siempre a esa hora, no había nadie. Lanzó su blade una y otra vez, hizo que Hades atacara latas, troncos y piedras, el sol ya estaba completamente iluminando el lugar cuando lo llamó de regreso y se retiró de ahí. Tenía que ir a la escuela. Regresó a su casa, se alistó para la escuela, se fue y regresó ya por la tarde, un tanto harta por que no había conseguido el libro que esperaba. Iba doblando la esquina para llegar al restaurante donde su madre trabajaba y ella iba a comer, cuando entre los botes de basura se encontró un gato, negro y enorme como el del libro. Cosa rara en ella, sonrió, pero no de ternura al verlo, sino de autosatisfacción de ver que era igual que el del libro. El gato quizá estaba hambriento o quería un poco de compañía, se acercó a ella con la cola en alto, pero ella apenas adivinó sus intenciones levantó la mano y le aventó la bolsa que tenía, no lo quería cerca. Por la noche siguió su lectura y como la noche anterior se quedó dormida haciéndolo. A la mañana siguiente la rutina se repitió, con la diferencia de que era fin de semana, no había escuela y ella tenía más tiempo para practicar en los platos y esperar retadores, le encantaba esos días. El sol salió en su totalidad y ella seguía practicando con férrea necedad, ya se habían comenzado a reunir la gente ahí, unos practicando y otros batallando, pero ninguno la había retado aún, ella conocía a casi todos los que estaban ahí, y sabía que no valía la pena ni cansarse en retarlos. Comenzaron a llegar los rivales potenciales, turistas o jugadores de otras ciudades que iban ahí buscando batallas interesantes, ella dejó de practicar y comenzó a revisar la gente, algunos se veían peligrosos pero ya a ese punto era casi capaz de saber con exactitud si en efecto eran buenos o era mera facha, bastaba con ver sus prácticas. Encontró unos tres que podían mostrar batalla, y se dirigió a retarlos. Uno por uno fue peleando con ellos, en dos ganó y en la otra empató. Mmm…. Había sido un día entretenido. Entre la gente que viajaba a esa ciudad estaban Nickie y Brian, que bajo el pretexto de probarse con esa gente, habían salido a pasar el día en la ciudad, por que eso de las batallas solo era pretexto para gastar el día, aún estaba la tarde. Zoey fue por un poco de agua, el bebedero estaba un poco lejos de donde había estado toda la mañana y para llegar que ahí, había que internarse entre amplios jardines. En uno de ellos halló a alguien, no era aún hora para que las familias salieran a pasear a sus escuincles ahí. Era un chico, no había nadie más alrededor. Era alto aparentemente por que estaba acostado, iba vestido de blanco, cabello naranja, había un aura de paz rodeándolo ‘yagh’ pensó Zoey, lo ignoró y siguió su camino. Por algo la imagen del chico no salió de su cabeza, sarcásticamente pensaba ‘solo faltaba que pájaros llegaran a su mano, conejos rodeándolo y que él comenzara a cantar’ una vez satisfecha su sed regresó por el mismo camino, y al ver al chico con unos pajarillos comiendo de su mano mientras giraba un blade frente a él. No pudo ocultar su mueca de molestia. Por la tarde ya en casa veía la tv aburrida, el hambre llamó a su estomago y fue a comer, cuando salía del restaurante se topó de nuevo con el gato, éste de nuevo intentó acercársele pero ella de nuevo reaccionó y le aventó las cosas que su madre le había dado, pero antes de que pudiera golpear al gato una mano detuvo la bolsa. Ella miró molesta al chico que había intervenido “¿Qué te pasa? No te entrometas” “Deja que viva su vida, no afecta la tuya.” Zoey identificó de inmediato al chico, era el mismo del jardín. “¿Quién diablos eres? ¿El protector de animales del barrio?” dijo ella remarcando la burla. Pero el chico ni se molesto en mostrar enojo, al contrario con una sonrisa que Zoey sintió burlona le dijo. “Brooklyn y no quiero que lo molestes.” La chica se ofendió como si le hubiera dicho algún insulto, recordó el blade del chico y lo retó. “Demuéstrame que tan bueno eres niño ecologista” ella extendió su blade. Brookyn la miró y le sonrió de nuevo “Calma, calma, solo ando de paso, no quiero problemas.” “No digas tonterías, sé que tienes un blade, yo lo vi… quiero pelear contigo.” Brooklyn sacó su blade y lo miró “No, no me siento de humor.” “Para lo que me interesa” dijo y lo liberó, Brooklyn como por reflejo lanzó a Zeus, chocaron y salieron volando a la mano de cada uno. Zoey estaba sorprendida y se emocionó, el golpe era bueno, significaba que él era bueno. Brooklyn bostezó, no estaba ni de humor ni de ganas, de hecho tenía sueño. “Vamos, batalla conmigo, iremos al parque Shazuei” “¿Es dónde está ese agradable estanque de carpas?” Zoey asintió y Brooklyn aceptó, solo por poder descansar al lado de tan agradable fuente de agua. Llegaron y Zoey corrió a unos niños que ocupaban el plato principal del parque, cada uno tomó lugar y comenzaron la batalla, Brooklyn estaba en su etapa de vale gorro con la vida, holgazaneando mientras podía, su personalidad maniática se había quedado dormida desde hacia mucho tiempo. Pero Zoey era agresiva, aguerrida sin miramientos, lanzó a Hades con demoledores ataques una y otra vez, Brooklyn miró sorprendido como su blade estaba perdiendo y supo que iba a perder, pero no hizo nada por evitarlo, la idea del descanso junto al estanque se había llevado toda su voluntad. Bostezó y le dijo “Oh vas a ganar ¿podemos terminar ya?” Zoey se histerizó por que parecía que ese chico ni siquiera la estaba tomando en cuenta, invocó a Hades y lanzó el ataque máximo de su blade, aquel que solo usaba cuando quería una victoria segura, era demoledor, Brooklyn no lo esperaba y aunque Zeus apareció, no lo hizo a tiempo y el poder del ataque fue recibido sin defensa alguna, la explosión fue tal que una nube de polvo se levantó, posterior a un estruendo que hizo que todos se acercaran. La nube se disipo, Zoey estaba sorprendida de que su coraje se hubiera apoderado de ella, pero sonrió, había ganado, a ver si a ese chico amante de la naturaleza le quedaban ganas de estar haciendo esas tonterías. Estaba lista para irse sin siquiera voltear a ver a su contrincante, con ese poder no había duda de su victoria. Pero cuando llamó a su blade vio que el blade del chico aún giraba, se detuvo poco antes que el suyo. Una mujer gritó, asustada del estado en que quedó el chico, ella miró aburrida como todos lo rodeaban y llamaban a una ambulancia, ésta llegó al poco rato y se lo llevaron al hospital. Zoey simplemente se fue a casa. Ahí vio en las noticias el ‘accidente’ del chico, ahí hicieron un reportaje de él y fue entonces cuando cayó en cuenta de quien era, curiosa al siguiente día fue al hospital para preguntar por que no la había derrotado, por que si era quien la TV decía, no debía de haber sido tan fácil derrotarlo. Halló el cuarto, pero no estaba él. Confundida preguntó a una enfermera, ella le indicó que estaba en uno de los jardines del hospital, lo encontró tirado en el pasto, de nuevo con esa molesta actitud de chico verde, un pajarillo en su hombro, un enorme gato negro, el mismo que quiso golpear, sobre su estomago durmiendo plácidamente y Brooklyn con un libro en las manos. Al verla llegar le sonrió “Buena paliza que me diste ayer” Ella arqueó una ceja aún más molesta, ¿por qué no podía gritarle? ¿qué estaba mal con ese tipo? ¿Era una especie de fenómeno ecologista-pacifista? ¿o solo tenía un serio desorden mental? Se acercó lista para gritarle todo lo que tenía en su cabeza pero al ver el libro que leía… ‘El cadáver, ya muy corrompido y manchado de sangre coagulada, apareció de pie ante los ojos de los espectadores. Sobre su cabeza, con la roja boca abierta y el único ojo como de fuego, estaba agazapada la horrible bestia cuya astucia me había inducido al asesinato y cuya voz delatadora me entregaba al verdugo’ se quedó parada muda. Edgar Allan Poe… o él era raro, o ella lo era, o ambos lo eran. ¿Quién puede decirse normal? °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°| Un ave volando sobre el cielo azul, se paró sobre un hombre, este hombre estaba sobre un caballo alado con una expresión que se asemejaba a un grito. Una escultura extraña. ‘Extraño e interesante…’ El ave salió asustada cuando una notas se colocaron en la base de la escultura del hombre montando al Pegaso, un hombre con una extraña caja hacía salir música de ella girando una manivela… se oía bien. Un grupo de hombres un poco lejos de ahí vestidos en extraña ropa negra con toques metálicos hacía sonar unos instrumentos, también se oía bien. ‘Alegre y musical…’ Ella lo tomó de la mano y lo llevó lejos del impresionante edificio de mármol blanco flanqueado por estatuas similares, cruzaron una atestada avenida y siguieron caminando por una calle que tenía comercios en viejos edificios, uno en particular le llamó la atención, el edificio se veía viejísimo pero dentro claramente podía verse el confort de la última tecnología… ‘Antiguo y moderno…’ Mientras caminaban divisó a un grupo de mujeres en coloridos trajes que llevaban flores mientras otras personas se acercaban a comprarles o sacar fotos. ‘Colorido…’ Ella se detuvo y dobló la esquina, era un callejón que se llenaba de un lado de pequeños restaurantes, entraron a uno de los locales y subieron a la parte alta, era colorido, limpio y se percibía un aroma increíble. Su estomago gruñó y ella sonrió “¿Tienes ya hambre?” “¿Qué te parece?” dijo él mirando emocionado los extraños platillos que veía se servían en las distintas mesas. “Ya sé, vamos a ordenar, y en lo que preparan vamos por unos dulces para el postre ¿Qué dices?” El chico no tuvo que hacer ni un movimiento ni decir nada su cara emocionada bastó para que ella supiera la respuesta. La chica pidió el menú a una mesera, después de que él hacía mil y un preguntas de a que sabía, que era, como se llamaba, si había un equivalente japonés a eso… ordenaron, ella le informó a la mesera que saldrían un momento, que no tardarían. Ella asintió y el par salió del cómodo restaurante. Entraron a una tienda que estaba casi enfrente del callejón, el aroma que los recibió hizo que el estomago del chico chillara de felicidad, colores azucarados por todos lados. ‘Dulce y delicioso…’ Escogieron algunas piezas de dulce y regresaron, su comida ya los esperaba, ella se sentó y aspiró el delicioso aroma, él quiso hacer lo mismo pero se atraganto por el intenso aroma, eso olía bien, se veía bien, lo probó, sabía bien… momento… “¡PICA!” “Picante, México.” Tyson brincó de su silla y se abalanzó sobre la jarra de agua dulce sobre la mesa, prácticamente la bebió de ahí. Hanako casi se botaba de la risa mientras le echaba aire con una servilleta y le decía “Te dije que tuvieras cuidado con lo que escogías” “Dijiste que era sabroso pero no que picara tanto.” “Claro que lo es, pero le echaste demasiado chile.” “Pensé que solo era para que tuviera color” Tyson veía completamente rojo el plato con salsa roja que le había echado a su pozole. Una vez que se le pasó un poco el efecto pidió un segundo plato, esta vez tomó la precaución de no echarle más que unas gotitas. Comieron y pasaron con los dulces tradicionales, sabían como se veían, todo había sido delicioso. Tyson junto con el equipo habían recibido el honor (que Kai había nombrado maldición) de ser nombrados embajadores de la BBA japonesa ante el mundo, y ahora estaban en un recorrido por toda América visitando ciertas ciudades haciendo demostraciones, era su segundo día en la Ciudad de México. Hanako al escuchar eso no lo pensó ni dos veces en aparecerse en el hotel e invitarlo a salir para conocer la ciudad, claro que la invitación no incluía al resto del equipo. Quienes por cierto para ese momento (casi una de la tarde)…. Para empezar Kai había desaparecido mucho antes de que Hanako llegara (como de costumbre), los cuatro restantes habían esperado dentro de la habitación, cuando el hambre comenzó a aparecer comisionaron a Max a buscar comida, ninguno hablaba el idioma de ahí, y Max era el más cercano a eso, creían que como su país estaba cerca de ahí, él debía saber como conducirse fatal error. El pobre llevaba casi dos horas fuera. Mientras con Hanako y Tyson, después de tan deliciosa comida ella lo llevó a caminar por las calles del Centro Histórico, Tyson estaba impresionado de la edad de muchas construcciones y de esa extraña unión entre lo moderno y lo viejo. Después lo llevó de regreso a donde habían comenzado el Palacio de Bellas Artes, sabía que sería aburrido para él llevarlo a museos y lugares culturales, estaba feliz de que México no solo ofreciera eso. De regreso al hotel, “¿Qué es grande, molesto y está a punto de estallar?” “Por séptima vez, es Hilary, ya deja eso en paz.” Rei sorprendentemente estaba furioso, no soportaba el hambre, Daichi lo tenía harto y Hilary estaba al borde de un colapso de histeria, por que Max seguía sin aparecer. Hanako y Tyson habían descansado entre la verde arboleda de la Alameda, él estaba cansado ¿de qué? No sabía ella, pero también había querido sentarse ahí. Comían un helado y veían pasear a familias y parejas, ella se lamentó que su hermana no hubiera podido ir con ella, Naoko tenía exceso de tarea y su madre le había prohibido salir. Ella vio su reloj y se dio cuenta que era tarde, quizá como buena anfitriona debería ir por los otros y sacarlos a un lado, miró a Tyson que estaba muy emocionado viendo la batalla de unos pequeños niñitos frente a ellos, ella sonrió y se quedó también entretenida en la batalla de los chicos. El trío desesperado del hotel veía con ojos moribundos el reloj en la pared, casi las 4 de la tarde, por su cabeza jamás pasó que quizá a Max le había pasado algo, estaban enojados y hambrientos, en su cabeza solo había espacio para el hambre y el enojo hacía Max. El pobre rubio estaba vagando en medio de un montón de niños, había animales… era un zoológico, había seguido el dulce olor de un vendedor de algodones de azúcar, para cuando reaccionó… no sabía ya donde estaba. Pero los animales eran interesantes y se quedó viéndolos perdiendo la noción del tiempo. Hanako y Tyson comenzaron a caminar sin sentido por las calles, llegaron a un callejón donde se llevaba a cabo una batalla, Tyson se acercó emocionado esperando que alguien lo reconociera y/o le hiciera fiesta de la emoción de haberlo encontrado, además de que lo retaran, se acercaron a la batalla y pasaron unos minutos y nada, el moreno comenzó a hablar en voz alta hacía Naoko “La semifinal del primer torneo fue muy difícil… ese movimiento se parece al de Robert de los Majestic… mira, esa es la copia barata del blade de Ozuma…” Naoko no hallaba ni donde esconderse cuando los participantes comenzaron a verlos molestos, ella se hizo a un lado como que iba a ver otra cosa y Tyson completamente embobado en la batalla ni cuenta se dio del pesado ambiente que se formaba. Cuando de pronto una chica lo jaló del brazo, él volteó y sonrió cual galán barato al verla “¿Si?” La chica estaba nerviosa, sujetaba una revista con fuerza en su mano mientras le decía a una amiga suya “Si, si es…” “¿Te puedo ayudar en algo?” Tyson dijo poniendo su sonrisa de triunfador. |








