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[FF] Las cuatro bestias legendarias (Cap 5)

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Old 20-Jul-2008
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Bueno, este es mi primer fic, está reeditado pues como lo había escrito anteriormente no me convenció.

Ahora la historia, espero la disfruten.

Titulo:Las cuatro bestias legendarias.
Género: Aventura/misterio.
Advertencia: posible violencia (minima, pero no tengo la menor idea. Usteden me dicen y pongo la advertencia como debe ser.)

Sinopsis: Un joven misterioso va en busca de Black Dranzer... Kai ha desaparecido durante un año sin que nadie sepa cuando se fugó. Un nuevo campeonato empieza y las aventuras se acrecientan.


NOTA: Cuando actualice, será en este post, para que no se les dificulte encontrar los episodios.


Las cuatro bestias legendarias.


Capitulo 1: Black Dranzer.


El viento se deslizaba entre todos los lugares posibles y una figura de altura media estaba parada enfrente de un corredizo en donde las personas esperaban sus respectivos trenes, sin dudar era vieja aquella estación.

La figura, un joven de no más de diecisiete años se cubría con un abrigo blanco dejando sólo verse una parte de su pantalón de color negro al igual que sus tenis y no eran los únicos, su cabello y ojos de mirada penetrante tenían el mismo tono, miraba de vez en cuando su reloj, impaciente a que viniera el tren que lo llevaría a San Petersburgo, no tenía mucha ilusión de viajar a Rusia y a pesar de eso, hoy estaba parado en la estación.

No recordaba cuanto tiempo había pasado desde que decidió nunca más regresar a ese “infernal lugar” pero si era necesario para el cometido de su grupo lo haría con decisión, aún si debía recordar de mala gana recuerdos terribles que sólo empañaban los pocos buenos que tenía.

Por fin había llegado el tren y a pesar de los años se le veía bien cuidado con su toque antiquísimo, esperó un rato, agarró su mochila y se encaminó a entrar, el lugar se veía enrarecido, el tapiz de un color café dejaba entrever lo viejo que estaba, la alfombra, de un rojo vivo, le daba una calidez que acompañaba al viajero a caminar entre sus suaves hebras, así que el joven caminó sobre ella unos cuantos metros quedando enfrente de uno de los compartimientos, miró su reloj una vez más comprobando que no faltaba un buen rato antes de emprender el viaje, deslizó la puerta y entró dejando su mochila a un lado, no llevaba mucho, sólo lo indispensable, no tenía pensado quedarse más de la cuenta, iría por lo que buscaba y se esfumaría lo más pronto posible.

El motor de tren poco a poco empezaba a rechinar y al cabo de unos cuantos minutos el sonido del tren y el movimiento de las ruedan que cargaban el gran peso se hizo uno con el viento para llegar a su destino.

El chico contempló por un rato la ventana donde pasaban a una velocidad constante el paisaje que con el tiempo se volvía de unos calidos colores a unos más fríos, ya los animales y plantas de los alrededores se convirtieron en montículos de nieve y una que otra ave sobrevolaba el lugar, estaba completamente blanco, algunas ramas de árboles cercanos a las vías golpeaban las ventanas dejándolos mojados, después de ese rato se dispuso a leer un rato, realmente no quería ya ver hacía el exterior y esa era una manera de evadir sus cuestiones personales pero poco a poco como si su instinto le advirtiera se empezó a tensar y el libro se arrugó por la fuerza que emanaba de sus manos, estaba nervioso.

Sin poder controlarse, el chico no tuvo más remedio que devolver el libro a la mochila, miró desinteresadamente todos los rincones del compartimiento, realmente estaba bien cuidado, ni siquiera un chicle se veía a la redonda, ni un cabello, menos mal, así no podría criticarlo. El tren había parado, el chico dio un respingo y se levantó, agarrando sus cosas, salió del tren y se dirigió a las congeladas calles de San Petersburgo. Al principio tuvo que observar a su alrededor para poder orientarse pero al igual que anteriormente su instinto lo guió. Entre aquellas frías paredes y lozas se podían escuchar sonidos de los beyblades chocando unos a otros. Por un instante el chico quiso descargarse con algunos de los novatos de los alrededores, pero se resistió.

No quiso subir a un taxi para llegar a ese infernar lugar, tenía que hacer todo con discreción, así que optó por irse caminando, descansando por intervalos de tiempo.

Había llegado al parque, donde la gente de diferentes edades se divertía sin importarles nada más, se le hacía irónica esa faceta de la vida, nadie le importaba nada.

Dejando al lado sus pensamientos caminó varias cuadradas más, ni se inmutó en contarlas pero por fin había llegado, ahí estaba, sin ningún resplandor, la abadía que de antaño era el peor lugar para un crío, él lo sabía por experiencia y a veces disfrutaba que haya caído su tan preciado laboratorio. Con decisión, el joven vislumbró el lugar y meditando, se inclinó un poco dejando que en las plantas de sus pies se acumulara la energía, se cerró su ojos para luego abrirlos consiguiendo su objetivo, brincó la gran muralla con la que se resguardaba la abadía, no quiso entrar como la gente normal, si no estaba en lo incorrecto, habría una que otra trampa en aquel lugar, así que fue muy sigiloso. Parecía que no había problema, caminó por un buen rato, entre varios escombros, llegó a unas de las puertas enormes donde sabía que existía un bey-estadio, en apariencia se veía como una capilla, abrió la puerta y se adentró, disimuló que no veía nada y llegó a la siguiente puerta la cual estaba firmemente cerrada, sacó de entre sus bolsillos un beyblade de un todo plateado con líneas azuladas que recorrían los afilados entornos del mismo, lo puso en su propulsor y con fuerzas lo hizo girar, sin decir nada, el beyblade fue directo al portón y la cortó en varios pedacitos, se le hizo raro que no hubiese ruido alguno por aquel desastre, tal vez no había seguridad.

Pudo divisar unas escaleras que iban hacía el fondo, caminó hacía ella y de la mochila sacó una linterna que encendió enseguida, al principio pensó que iba a tardar un buen rato en llegar hasta abajo pero no fue así, tal vez porque cuando era niño se le hacía más largo aquel recorrido.

Demasiados cachivaches había regados por los pasillo lúgubres del lugar lo que hacía más difícil la caminata, a veces se veía pasar a alguna rata y en otras cucarachas enormes, de seguro así debían crecer cuando uno no las pisoteaba, realmente le costaba trabajo seguir caminando y con ayuda de su beyblade logró despejar el lugar; cuando conseguía llegar a algún cuarto lo abría pero no estaba lo que buscaba, ya había encontrado los cuartos de los niños internados, algunos lugares donde ponían los beyblades inservibles y hasta supo donde estaban los baño, pero nada del bendito beyblade.

Así se la pasó varias horas, hasta que llegó a un pasillo en cual había una masacre de beyblades, se notaba que alguien había peleado ahí, el chico observó el lugar intentado ver si a él también le iba pasar los mismo pero en cuanto empezó a caminar no hubo reacción alguna, siguió caminando unos minutos más y después de girar en una de las esquinas encontró una puerta, volvió a utilizar su beyblade y la destruyó completamente, entró y en medio de aquel cuarto había un pequeña columna donde estaba un beybalde de un negro intenso con líneas rojas y verdes asegurada con cadenas, llegó a ella, la contempló y se fijó que no estaba el bit, sabía a la perfección que ese era el beyblade que buscaba pero si no contenía el bit, sólo significaba una cosa, Black Dranzer no estaba en Rusia, se lo habían llevado.

No dudo ningún momento y salió corriendo de lugar, no le importó para nada atravesar el laboratorio donde a los animales les sacaban su espíritus ni lo aparatos donde manipulaban el ADN de los niños para hacerlos perfectas máquinas de combate, tenía que avisar a sus compañeros, necesitaban encontrar a la bestia bit lo más pronto posible ya que otros podían hacer lo mismo.

Subió al primer tren que lo llevase a Alemania, estaba nervioso y por un instante creyó ver un ave de gran tamaño, blanco como la nieve, sobrevolar el cielo…



“Hace siglos, no, mejor dicho miles de años cuando en la tierra reinaba el caos, unos espíritus, para que el equilibrio existiera, se unieron para aplacar a los elementos de las naturaleza, agua, fuego, tierra y aire, pero en esa misma naturaleza existían dos estados más, eran tan puras que los espíritus que las protegían decidieron esconder sus secretos y sabiduría y junto con los cuatro elementos, se fusionaron y desaparecieron…”

Fullcanelli.

Capitulo 2: Un nuevo viaje.


Realmente le fastidiaba tener que subir a un avión, no es que le tuviera fobia o se mareara pero prefería mil veces estar en tierra firme donde podían escuchar revolotear a las aves, el correr de los animales e incluso el ruido que hacía la gente al caminar o con los aparatos complejos que inventaban para su comodidad, Brooklyn lo prefería, el estar ahí sólo le quedaba escuchar el motor de arranque del enorme transporte pero eso no era tranquilidad, era más bien un vacío donde se estaba mucha gente en ella esperando.

-Mucho gusto, ¿No desea un café u otra cosa de la cafetería?- preguntó una azafata muy linda de cabello castaño.

-No gracias- dijo el pelirrojo con una de sus encantadoras sonrisas despreocupadas, por lo menos todavía podía guardarse algunas cosas para el solo.

No era bueno, desde que conoció a Tyson había aprendido que no debía guardarse las cosas ni mucho menos frustrarse pero en ese momento no podía, por fin iba a hablar frente a frente con su hermano que sólo una vez en su vida había visto y lo había ignorado olímpicamente.

Cuando era más pequeño no sabía por que le tenía rencor su hermano y un día se le ocurrió preguntarle a su padre el por qué su hermano mayor le tenía tanto odio. Terminó por saber que todo lo que tuviera relación con su padre lo trataba mal aunque no le dijo nada más, eso era lo que pasaba cuando un padre abandonaba a su novia embarazada, tenía que haber prejuicios.

Por fin, el capitán del vuelo anunció que pronto llegarían a Londres, Brooklyn miró hacía fuera, ya se veía poco a poco algunos edificios al descender y en poco tiempo pisó tierra firme, si no fuera por que nadie le conocía en ese vuelo, todos pensarían que no era el chico calmado que le importaba poco las peleas, ya que se fue corriendo lo más que pudo para salir del lugar, cuando bajó las escaleras, regresó a su porte de siempre y se encaminó hacía la salida.

Había mucha gente, algunas esperando el encuentro pero no había ninguna pancarta que lo esperara a él, al principio pensó que todavía no llegaban sin embargo recordó lo que su padre le había dicho y por un momento pensó que de seguro su hermano no quiso ir buscarlo.

Resignado, fue a una de las salitas del lugar y cuando encontró una un poco vacía se sentó, sólo estaba un chico de pantalón negro con bolsas grandes que miraba un periódico, no se le vía la cara. Se acomodó y esperó.




Brooklyn seguía esperando a pesar de que ya había pasado una hora y como entretenimiento se dispuso a ver la mesita que estaba al centro de la sala la cual tenía diferente rayas que le daban un toque moderno.

Hubiera seguido observándola si no fuera porque el chico había aventado el periódico a la mesa, distrayéndolo por completo, Brooklyn frunció un poco las cejas y levantó la cara, hubiera imaginado a cualquier persona ahí enfrente de él pero no “ese sujeto”, sus ojos café penetrante ya los había visto, más opacos que ahora, pero los había visto.

-¿Kai?- dijo Brooklyn con un dejo de incredulidad-. ¿No se suponía que te habías desaparecido?

-No sé lo que quieres decir- dijo Kai, venía vestido con una camiseta de manga corta y de cuello largo de color negro, tenía los brazos en jarra.

-Bueno… yo…- el pelirrojo no supo que contestarle, le incomodaba que Kai estuviera ahí, no le tenía mucho aprecio, es más, si él fuera rencoroso le odiaría por lo sucedido hace un año-. Oye, pensé que estabas lastimado por lo de…

-No me recuerdes eso- lo atajó Kai.

-Oh, y ¿Qué haces aquí?- preguntó el chico aunque se maldijo internamente por sacarle plática.

-Nada- Kai miró por un rato a su derecha con sumo interés, Brooklyn también volteó mecánicamente y cuando dejó de intentar averiguar lo que Kai veía se volteó obteniendo la mirada de su “enemigo”, eso lo sobresaltó-. ¿Para qué volteas? Ya nos vamos.

-¿Perdón?, estoy esperando a alguien-dijo el chico aturdido por lo que le decían.

-Eso lo sé, él no vendrá, así que vamonos- Kai se levantó-. ¿Estas buscando a Lances, no?- Brooklyn inclinó la cabeza en afirmación-. Me dijo que si no llegaba en una hora tendría que llevarte yo.

-¡¿Qué, tú lo conoces?!- preguntó el dueño de Zeus mientras se levantaba del asiento-. No lo sabía.

-No digas más. Terminemos con esto, ve por tus cosas.

Brooklyn fue por sus cosas a la paquetería y junto con Kai se encaminaron a las enormes calles de Londres abarrotadas de gente.

Pidieron un taxi perdiéndose entre la marea de automóviles.

Esto era extraño, ¿Kai conocía a su medio hermano? ¿Y para colmo parecía más tranquilo de lo normal?, realmente extraño y por un momento le dieron ganas de saber que había pasado durante un año, ahora, Brooklyn se daba cuenta que había grandes cosas en la vida además de escuchar a su alrededor que podían ser emocionantes.


Capitulo 3: Beyblade antiguo o moderno.


El taxi arribó a una colonia bastante elegante donde se alojaban casas de gran tamaño, las cuales resaltaban por su toque barroco. Se veían magnificas, la diferente vegetación como árboles y arbustos que rodeaban el lugar daban la sensación de tranquilidad.

A Kai le gustaba, no había mucha gente a los alrededores, ni tráfico excepto por algunos niños jugando a la pelota o personas ejercitándose. Ahí se podía meditar y descansar, algo que hizo durante todo el año.

El automóvil se había parado en frente de una casa esquinada, estaba rodeada de un gran jardín con dos árboles enormes y junto a la cerca, una gran franja de arbustos. La casa tenía una fachada hecha de roca con algunas enredaderas adornándola.

Kai y Brooklyn salieron de taxi con el equipaje para luego adentrarse a la casa.

Brooklyn se había sentado en la sala donde resaltaba grandes ventanales que dejaban ver hacía el jardín, mientras que Kai veía en que cuarto se iba a alojar. En cuanto terminó, Kai le mencionó la ubicación del cuarto sin decirle si tenía que subir las maletas en ese momento y Brooklyn se lo iba a preguntar pero se le esfumó cuando Kai fue a la cocina para traer refresco, realmente tenía sed.

-Ten.

-Ah, gracias- dijo Brooklyn tomando su refresco-. La casa es agradable. ¿Aquí vive mi hermano?

-Sí.

El ambiente estaba hostil o eso pensaba el pelirrojo, no soportaba estar en el mismo lugar que Kai ya que jamás olvidaría que fue el primero en vencerlo, a él que era un genio, no, realmente no tenía ganas ni de verlo ni de hablarle.

Y ahí estaba Kai, con los ojos cerrados, calmado como si no estuvieran en el mismo plano, es más de seguro lo estaba ignorando.

-Esto. Voy al jardín- dijo Brooklyn de repente, un buen rato con la paz de la naturaleza le serviría para despejar la cabeza. Fue directo a la puerta principal y en cuánto puso la mano en la manija, alguien la abrió proporcionándole un golpe en la frente.

-¡Oh, perdón!- dijo una voz fémina.

-No, no se preocupe- contestó el chico, miró a su “agresora”, era una mujer como de unos treinta y siete años, su cabello largo era castaño al igual que sus ojos.

-¡Qué bueno!- exclamó la mujer pero de repente puso una mano en su mejilla en posición de asombro-. ¡Pero si eres Brooklyn!- el chico asintió sin saber por qué-. Por fin llegaste. ¿Te trajo Lances?

-No, fui yo- interrumpió Kai-. Lances no fue al aeropuerto.

-Siempre lo mismo- dijo la mujer con un bufido-.Ya no se cuantas veces lo he reprendido. ¡Pero que modales!

-Esto… ¿Usted es la madre de mi hermano?- preguntó el invitado demasiado impresionado, era demasiado joven.

-Eso es obvio- respondió Kai, viéndose le venir el papel de niñero para buscar al otro holgazán.

-Sí, soy la madre- habló muy sonriente-. Soy Jessica. Primeramente vamos a comer y luego se van en la camioneta a buscar a tu hermano, de seguro anda en el centro. Kai, le enseñas el lugar- terminó diciendo Jessica en forma cortante pero amable.

“Que me queda” pensó Kai-Si.

-¿Sabes manejar?- preguntó Brrooklyn mientras caminaba a la cocina.

-Si- contestó malhumorado.

No le hacía nada de gracia estar con el geniecillo, no había aprecio y se evidenciaba que era mutuo. Kai tenía sus motivos, por culpa de Brooklyn su orgullo, el orgullo que tanto alardeaba se había ido por la borda, desde esa batalla y después, para lograr su revancha en contra de Brooklyn, le había costado trabajo recuperarla y aún así nunca fue lo mismo. El orgullo de Kai era otro sin contar todavía lo que había pasado después de la victoria de los G-Revolution.

Ese pensamiento se le esfumó a Kai. Por fin habían llegado al centro de Londres y con una destreza que impresionó al pelirrojo, Kai pudo estacionar la camioneta en un lugar que nadie imaginaría cabría semejante auto.

-Bueno. ¿Por donde buscamos?- habló Brooklyn observando todo a su alrededor.

-¿Y tú qué crees?- cuestionó Kai en su tono de misterio-. Iremos donde halla beybatallas.

-A instalaciones de…

-No, en edificios no. En las calles- interrumpió Kai también mirando por los alrededores.

-¿En las calles? Pues yo no veo por aquí cerca, sólo a niños- dijo el dueño de Zeus viendo a varios pequeños en las esquinas jugando-. ¿No se supone buscamos a mayores? ¿A profesionales donde es más probable que esté mi hermano?

-¿Tengo que ser más explicito?- cuestionó Kai-. Si digo en la calle, me refiero a beybatallas clandestinas.

-Cómo quieres que entienda si no explicas- departió Brooklyn malhumorado-. ¿Quien va a entender tus mensajes crípticos?

-Alguien con pizca de inteligencia.

-¡Yo soy inteligente!- gritó sin fijarse que medio mundo lo estaba observando.

Kai lo ignoró olímpicamente, había sacado uno de sus beyblades para mirarlo por un bueno rato. Brooklyn le preguntó que qué pasaba, más no le contestó.

-Vámonos por aquí- dijo Kai señalando un callejón descuidado.






-No entiendo por qué batallas clandestinas- decía Brooklyn, aunque ya se imaginaba que su hermano debía ser un callejero.

-Son más divertidas- soltó Kai sin pensar a la par que caminaban por el angosto lugar, de vez en cuando veían pasar una rata.

-¿Cómo pueden ser divertidas?, no siguen ningún protocolo para jugar. No hay reglas.

-Algunos, no todos. A donde vamos tienen ciertas reglas- respondió Kai un poco impresionado de que el pelirrojo supiera en tan corto tiempo mucho sobre beyblade y sus normas.

-Entonces, ¿Para qué estar en un lugar ten cerrado?

-Porque la mayoría no entiende este tipo de beyblade- contestó Kai de mala manera, si seguía así podría considerar un trabajo de maestro o instructor-. Ya llegamos- dijo señalando una puerta grafiteada, en la cual colgaban varios cables bastante peligrosos.

Kai tocó la puerta una vez, y después de un rato le contestaron con dos toques, con lo que respondió con tres. Adentro tocaron cuatro veces y les abrieron.

-Buenas tardes- dijo Kai en tono respetuoso a un chico bastante fornido-. Venimos a buscar a Lances.

-Pasen. Pero más vale que no causen problemas-dijo éste mirando con desconfianza a Brooklyn.

Dentro del lugar era un poco oscuro al principio, tal vez porque tuvieron que caminar por un túnel para después llegar a un sitio donde había más luz. Estaba abarrotada de gente de entre dieciséis y veinte años aproximadamente, algunos estaban en lo que se podía decirse era una cantina sino fuera porque vendían bebidas que parecían energéticos. Más adelante estaban los bey-estadios.

Brooklyn se percató que estaban un poco diferentes, eran grandes igual a algunos que tenía el señor Dickenson pero estos tenían unas trampas (o eso parecían) enormes.

Algunos inquilinos de ahí lo veían feo y en algún momento se le antojó irse de ahí.

Kai caminó hacía la barra donde preguntó la ubicación de Lances.

-Está en la sala privada- dijo uno de ellos-. Parece ser que alguien lo estaba retando para beybatallar cuerpo a cuerpo.

-Pero todos sabemos que juega de la forma moderna, ¡Por Dios!, ¿En qué momento dejamos a alguien como él entrar a nuestro circulo?- dijo una de las chicas que escuchaban la conversación.

-Y tú, no digas cuerpo a cuerpo, tiene su nombre- dijo otro, parecía amenazante.

-Uy, lo siento- dijo bebiendo su refresco-. Kai veo que traes visita, y déjame decirte que se parece mucho a Lance.

-Es su hermano- dijo Kai sin miramientos. Todos los presentes se le quedaron viendo al pelirrojo-. Eso me recuerda que el nuevo guardián no me reconoció.

-Ah, eso, dale tiempo, mientras hagas los toques no debe importarte- dijo mirando todavía a Brooklyn.

Kai tuvo que llevarlo a rastras literalmente a la sala privada, era un lugar de descanso.

-Por fin te encuentro, Lances- dijo Kai con un dejo de reproche-. Te traigo tú problema.

Lances miró a Kai desafiante. Brooklyn lo pudo ver mejor, era igual a como lo recordaba, su cabello rojo corto excepto por su copete muy parecido al de Rei, ahora más alto y con facciones de adolescente adulto.

Lances estaba sentado en sofá.

-Pues lo hubieras dejado en la casa- dijo secamente el pelirrojo-. Así que Brooklyn.

-Si, vine por que…

-Sé lo que dije, no me lo recuerdes- atajó Lance, Brooklyn se sentía un poco intimidado, “Ha de ser por eso que lo aceptan por aquí” pensó-. Accedí a vernos, es más creo que te lo pedí, después de tantas cartas que mandaste. Hasta hice una fogata. Pero lo que quiero decir es que no será fácil. Primeramente para que haya, cómo decirlo- Lances pensó por un rato las cosas-. Para que haya un relación de grado mayor al de ser desconocidos, o sea simplemente conocidos, tendrás que vencerme en una beybatalla, ¿Lo entiendes?

- Sí, lo que no entiendo es para qué pelear- dijo Brooklyn uno indeciso.

-Mira, sino quieres, puedes tomar el siguiente vuelo- dijo el mayor de los hermanos dándole la espalda a Brooklyn y a Kai.

Eso lo deprimió bastante, “Tal vez lo hizo para burlarse”, Lances no parecía tener ganas de entablar conversación con él, “¿Entonces para qué aceptó vernos?”.

-Está bien- dijo Brooklyn indignado-. Si te venzo tendrás que irte con nosotros y no alejarte de mí en toda la semana que esté aquí- terminó diciendo con la esperanza de poder platicar y zanjar el problema que tenían entre ellos, más para Lances que para Brooklyn.

-Trato hecho- dijo Lance regresando a verlos-. Jugaremos al estilo moderno. Aunque espero no des sorpresitas como alguien que conozco- volteó a ver a Kai.

-¿Cuál es el estilo moderno?- preguntó Brooklyn desorientado.

-Es el estilo que usas- dijo Kai-. El que esta aprobado en la BBA.

-¿Hay otro estilo?- dijo bastante asustado.

-Si- dijo Kai, aunque luego tuvo que agregar a regañadientes-. Es más complicado y peligroso, no creo que lo usen contigo.

-¿Qué quieres decir?

Kai suspiró, odiaba explicar las cosas con más de quince monosílabos-. El otro estilo, vulgarmente dicho de cuerpo a cuerpo, es aquel donde no nada más beybatallas con tú beyblade y espíritu sino también con habilidades extras como el kung fu o ninjutsu. En pocas palabras el beyblade es como una herramienta más en la batalla.

-¿O sea que quien pelea eres tú? ¿Cómo en artes marciales?

-Exacto.

-¿Y entonces cómo se llama?- preguntó Brooklyn más interesado en la historia.

-Tiene dos nombre, beyblade antiguo o Kampkunst.

-¿Kampkunst?, se escucha raro.

-¡Dejen de parlotear! ¡No tengo todo el tiempo!- gritó Lances que se había adelantado para agarrar un bey-estadio.

Brooklyn, hoy había aprendido algo nuevo y con lo que le explicó Kai realmente lo había animado, tenía ganas de saber más, del Kampkunst y de su hermano.

Tenía que ganar a toda costa, tal vez a ver viajado haya valido la pena.



Capitulo 4: Un sobre negro.


El bey-estadio elegido por Lances para pelear fue uno bastante simple ya que sólo contenía tierra y varias rocas, muy parecido al que estuvo cuando peleó con Kai.

Brooklyn arrugó la nariz, esto parecía un deja vu y realmente no tenía ganas de repetir la historia y menos enfrente de él. No quería volver a perder.

Así que con todo el positivismo que encontró en su interior se dijo que no iba a perder, no por nada había estudiado sobre el beyblade durante por lo menos cuatro meses y haber practicado un poco, más o menos quince minutos, todos los días.

Se puso en un extremo de del bey-estadio al igual que su hermano. Los dos parecían bastante concentrados en no perder.

Mientras tanto Kai fue hasta una barda que separaba el estadio con la multitud, poniendo sus brazos en ella para poder recargarse al igual que algunas personas que, interesadas, fueron a ver el juego.

-¿Estas listo?- preguntó Lances con su pose de arrogante.

-Claro- dijo aguantándose el decir “mientras más rápido mejor”.

-Muy bien- y los dos pusieron su beyblade en el propulsor-. 1-2-3, ¡Let it rip!

Como dos fugaces estrellas, los beyblades chocaron soltando un estruendoso ruido.

-¡Vamos Zeus!- exclamó Brooklyn.

Los pequeños trompos giraban alrededor del bey-estadio. Lances intentaba ver cada una de las jugadas de Brooklyn pero era difícil, parecía que el chico atacaba conforme la situación, de seguro inconsciente y eso sólo significaba una cosa, era impredecible.

El beyblade de Lances hizo un giro bastante brusco para atacar a su contrincante desde un ángulo inclinado, lamentablemente falló, Zeus había conseguido esquivarlo como si de un bailable se tratara.

Brooklyn ordenó a Zeus atacar, el blade contrario no pudo esquivarla, había quedado hinoptizado con el de venir de Zeus de derecha a izquierda sutilmente inclinándose, así que el golpe fue directo, el beyblade de Lances se desequilibró y tardó en reponerse. Si no pensaba en algo, esto podría convertirse en la batalla más corta en el ámbito callejero.

Zeus se puso en el centro del ruedo, moviéndose afablemente, a veces se inclinaba haciendo que la arena flotase a su alrededor. Lances no atacó, estaba confundido, podía ser un intento de persuadirlo a atacar y a la vez no.

El pelirrojo miró a Kai, parecía aburrido. Miró de nuevo a su contendiente, su cara denotaba tranquilidad, demasiada para ser real y eso era frustrante. “¿Qué se cree?, ¡Demonios!”.

-¡Oye! ¡Si vas a jugar, juega con todo lo que tengas!- bufó Lances.

-Claro que lo hago- dijo Brooklyn calmadamente.

Era cierto, si algo había aprendido Brooklyn era que la obsesión o frustración estaban mal, con tranquilidad se ganaba aún si perdía la batalla.

-Es un genio- dijo una voz grave detrás de Kai-. Pero tiene una debilidad o debo decir: “¿debe tener?” Hola, Kai- prosiguió a saludarlo en cuanto él volteó, traía puesta la capucha que sólo dejaba ver su boca.

-¿Te conozco?

El tipo puso una sonrisa de satisfacción.

-Entonces son ciertos los rumores. No recuerdas.

- Y menos si se esconden detrás de un gorro- dijo Kai desafiantemente, algo sabía el sujeto.

-No, todavía no es tiempo de que sepas quien soy- dijo socarronamente-. O mejor dicho recuerdes…

-¿Qué es lo quieres?- Kai empezó a acercársele, tal vez así podría reconocerlo.

-Ahorita, nada- dijo el tipo moviéndose rápidamente para quedar a atrás de Kai-. Pero muy pronto, si, sólo ten paciencia.

Kai volteó molesto. El susodicho había desaparecido entre la muchedumbre e intentó verlo pero…

-¡Despierta, imbecil!- gritó una voz conocida para Kai, más no vió quién ya que algo lo había golpeado tan fuerte, tuvo que palparse la cabeza.

-¿Estas bien?- preguntó Lances en cuanto llegó a donde estaba.

-Mientras no me descalabres- ironizó el chico en cuanto sintió un liquido caer por su cara.

-Es sangre- dijo Brooklyn, al llegar junto a ellos.

-¿En serio?- se burló Lances-. ¡Qué inteligente!

Brooklyn frunció el ceño.

-Tengan- dijo uno de los espectadores, dándoles un botiquín de primeros auxilios.

Lances lo tomó y empezó a buscar una venda y una gasa. En cuanto las agarró empezó a ponérsela a Kai.

-Si que tienes mala suerte. ¿Qué andabas haciendo?

-Nada. Y ten más cuidado- dijo molesto Kai, por culpa de un conocido olvidado terminó con una herida en la cabeza y un ridículo vendaje, cortesía de Lances.






Un chico de cabello negro y mirada penetrante del mismo color estaba concentrado en dejar añicos un edificio que de por si estaba derrumbado. A su lado, estaba una chica de cabellos rosados, con ropas extravagantes. Ella miraba con una sonrisa burlona a su compañero que llevaba la misma ropa que cuando se fue a Rusia.

-¿No te da calor, Erick?- dijo la chica socarronamente-. Quítate ese abrigo.

-No- dijo Erick sin pestañear, seguía ordenándole a su blade que navajeara todo a su paso.

- Vaya manera de desahogarte- siguió la chica-. Eso no quitará que fallaste.

-No fallé- ladeó el pelinegro-. El hecho de que el maldito bit no estuviera, no significa que fue mi culpa.

La chica carcajeó. Caminó hacía los escombros, buscando algún pedazo lo suficientemente grande para poder sentarse, cuando lo halló se arrimó.

- Ustedes son bastante curiosos. Perfectos. Creen que deben ser perfectos- empezó a reírse como una comadre chismosa-. ¿Eso fue lo que les enseñaron? ¿A no perder? ¿A creerse los mejores?- la chica miró con satisfacción a Erick, él estaba mirándola de reojo.

-Tú también te crees.

-¿Ay, en serio?- preguntó con falsa ilusión-. Ahora entiendo porque les quitan las emociones- continuó viendo al chico en su mejor representación de serenidad-. Para que no se dejen llevar.

En cuanto dijo este, el bayblade de Erick le pasó por un lado destruyendo varias vigas de metal alojas detrás de ella. El pelinegro se le acercó.

-Te recuerdo que fui el primero- se acercó más a la cara de su oyente-. Yo si tengo, así que te aconsejo no hacerme enojar.

Dicho esto, Erick siguió con la “remodelación” de lugar.

-¿Sabías que el jefe fue a ver a Voltaire?

-Ya terminé- agarró su beyblade con furia y se fue del lugar, la chica sonrió con satisfacción.






Un hombre de por lo menos treinta años, de cabellos azul oscuro, intentaba contener una sonrisa de satisfacción, tenía doblada en su brazo derecho una gabardina con un capuchón.

Estaba en un elevador, ansioso por llegar a su destino, sólo unos cuantos pisos más y llegaría.

La puerta se deslizó, dejándole pasar. Era un lugar bastante elegante, el restaurante denotaba ser de cinco estrellas, eso lo regodeó bastante.

Después de contemplar el lugar se dispuso a caminar a la recepción, le comunicó al encargado que esperaba a alguien y sí ya había llegado.

-Nombre, por favor.

-Oh, claro. Es Voltaire Hiwatari- contestó sonriendo. El encargado miró la lista por un momento.

-Sí, ya ha llegado. Sígame por favor.

El hombre lo siguió y poco a poco vislumbró a Volter en una de las mesas del fondo, parecía enfadado y miraba demasiado hacía el exterior del cual se veían los edificios rodear el lugar.

-¡Voltaire!- exclamó-. Que bien que llegaste.

-No estoy para esto, Vladimir- contestó Voltaire de malhumor-. ¿Qué es lo quieres?

-¡Vaya!, hasta parecen familia- dijo felizmente Vladimir sentándose enfrente de su interlocutor-. Vayamos al grano- dijo seriamente pero sin dejar de sonreír-. Quiero atar cabos sueltos y sólo tú puedes ayudarme. Quisiera saber sobre tu nieto.

-Un traidor en la familia.

-Igual que su padre, ¿no lo crees?- dijo bastante satisfecho.

-Él es pasado- dijo entrecortadamente el anciano.

-Bueno, no importa- chasqueó y empezó a ver el menú-. Quiero saber realmente lo que sucedió en la abadía.

-Lo mismo que sabes tú lo sé yo.

-Exacto. Pero hay algo que no cuadra- comentó con una sonrisa apoyando un codo en la mesa-. Lo que sabemos es que tú queridísimo nieto entrenaba en la abadía, ¿no?- Voltaire solo asintió a lo dicho por Vladimir-. Pues bueno, quiero saber qué entrenamiento le daban.

-El normal- le contestó-. Y una que otra cosa por si querían atacarlo.

-¡Oh!, defensa personal, entiendo. Y cuando hablas de lo normal ¿Te refieres a estilo moderno?

-Qué intentas decirme- intuyó Voltaire empezando a interesarse en la conversación.

-Que no solo fue ese tipo de entrenamiento- este empezó a inclinarse para seguir en susurros-. Nunca te has preguntado que realmente pasó el día en que a Kai se le ocurrió ir por ese blade, ¿Cómo lo logró y todo eso?

-Supo esquivar las trampas eso es todo- dijo Voltaire con voz resentida-. Pero fue lo bastante tonto para creer que podía dominar nuestra mejor creación.

-Y terminó olvidando todo o casi. Tengo la impresión de que empezó a recordar un poco- continuó Vladimir sin dejar que lo interrumpiera Volter-. Hoy lo ví, y casualmente en uno de los clubes más destacados entre la clandestinidad.

-Eso es imposible, él no sabe jugar de esa forma, nunca se le enseñó, no lo permití.

-¿Y por qué, Voltaire?- dijo perspicazmente al ver titubear a Volter-. Será por que es familiar de los Záitsev- pausó disfrutando aquella información que parecía él sólo entendía-. Ahora entiendo, veo que ni tú ni Boris saben más de lo que pensé.

-¿Y qué vas a hacer?

-Encontraré la verdad y al final podré obtener lo que quiero y tú simplemente miraras sin poder hacer nada.

-No podrás, tengo la mejor compañía y con demasiado dinero- y por un segundo lo entendió todo-. Así que eso es lo que quieres ¿Derrocarme?

-Pues en cierta forma- contestó Vladimir levantándose de la mesa-. ¿Y qué crees?, me ayudará tu nieto a hacerlo.

-No podrás.

-Créeme, lo haré. Hasta luego Voltaire- y se encaminó a la salida pero en un tramo se volteó a ver a Volter-. ¿Oye, sabías que aquí tardan en pedir la orden?

Voltaire no podía creer lo que estaba sucediendo, ¿era posible que Kai…? , muchas preguntas revoloteaban en su cabeza, ¿Qué demonios había pasado en la abadía que el no supiera?

Se levantó de la mesa y se marchó lo más rápido de ahí, tenía que pensar en algo lo más pronto posible.






-No puedo creerlo- decía repetitivamente la madre de Lances, mientras curaba de mejor manera a Kai. Todos estaban en la salita-. ¡Cómo pudiste golpearlo!

-Ya mamá, fue un accidente- decía Lances con fastidio-. Además, no todo fue mi culpa, si Brooklyn no hubiera hecho lo que hizo no hubiese rebotado mi blade.

-No te escudes, Lances- atajó Jessica-. Sabes que es peligroso. ¡Ay, Kai!, pareciera que te la vives golpeado.

-¿En serio?- soltó Brooklyn sin pensar.

-Claro. Debiste ver cuando llegó- dijo la madre pero de repente se calló, había olvidado que Kai no quería hablar ni recordar nada de lo sucedido-. Bueno, Brooklyn, ¿qué se te apetece cenar?

-¿Eh?, pues… esto… ¿pizza?

-¿Pizza?- preguntó la mujer un poco desconcertada-. No quisieras otra cosa.

-Es que en mi casa no la comemos. Y pues… pensé que como estoy… es que yo nunca he comido pizza.

Y en cuanto dijo esto, Kai se le salió una mueca demasiado parecida a una sonrisa, no parecida, ¡era una sonrisa! Cuando se dio cuenta de ello intentó que nadie le viese pero fue demasiado tarde, Brooklyn se le quedó viendo, ese gesto no parecía muy arrogante que digamos.

-¿En serio que no has comido un pizza?- preguntó Kai a lo cual el pelirrojo se encogió de hombros.

-Vaya, parece que eres de cristal- se burló Lances.

-Eso es patético- terminó diciendo el otro.

-Ya basta, si quiere pizza, eso es lo que comeremos- dijo Jessica con los brazos en jarra-. Lances llama a la pizzería y pide una que nos guste a todos, ¿Entendido?- el chico asintió y fue hacía el teléfono que estaba cerca de la cocina.

-Bueno eso me recuerda que les llegó una carta.

-¿Una carta?- preguntó Brooklyn desconcertado.

-Si, veo que hay gente que sabe donde están ustedes-dijo la castaña y le entregó a cada uno un sobre negro.

A Kai no le pasó desapercibido aquello, ¿Por qué le daban una carta al igual que a Brooklyn?, se supone que nadie sabía donde estaba él, chance al pelirrojo y aún así les estaban entregando una carta a los dos.

Kai miró a Brooklyn, el muy un tonto nada más parecía extrañarle no saber de quien era.

Miró su carta, decía su nombre en cursiva de un tono blanco, escuchaba como el otro rasgaba su sobre para abrirla y ver su contenido pero él no.

-Es un reto- dijo el pelirrojo después de un rato-. Y parece que es en Alemania.

Kai volvió mirarlo y entonces empezó a rasgar el suyo, también era un reto, ¿Qué demonios pasaba?

-¿Un reto?- preguntó Lances y le arrebató la carta a su hermano toscamente. Brooklyn sólo frunció el ceño.

-Si.

-¿No es extraño?- miró Lance a Kai.

-Si

-Yo iré, quiero saber quien es- dijo Brooklyn mirando a los otros dos.

-No lo creo- dijo Kai bastante serio-. O prefieres meterte en la boca del lobo.

-¿Y por qué piensas eso?- inquirió brooklyn-. Es sólo un desafió, nada más, ¿qué tiene eso de malo?

-Mucho, no sabemos de quien es- interrumpió Kai sentándose en el sillón.

-Pues vamos y lo averiguamos.

-Es factible- dijo Lances-. Por mucho que me duela darle la razón a este, yo digo que vayamos, no hay pierde.

Kai lo pensó por un rato, miró su carta, decía que lo retaba a una beybatalla en dos días en la capital de Alemania a las tres de la tarde y hasta la dirección ponía. Era sospechoso pero tenían razón, la única manera de saber quien las mandó era yendo.

-Está bien pero con una condición- ordenó Kai-. Poner atención a todo, lo que menos quiero es tener que cuidar heridos.

-Muy bien- habló Lances-. Hay que hacer maletas pero les advierto yo me quedo en la ventana- dicho eso se largó a su cuarto cerrando de un portazo.

Kai miró al pequeño de los hermanos con un dejo de resentimiento y él también se fue a su habitación.

Brooklyn suspiró. “¡Qué día!” pensó y se sentó a esperar la apreciada pizza.





Capitulo 5: Alemania.



El tictac del reloj de mesa sonaba estruendosamente como el golpeteo de una campana, el cual se acompasaba con los cantos de las aves que revoloteaban en el jardín tocando el rocío de la mañana.

A Kai le empezaba a doler la cabeza y no únicamente porque el ruido lo estaba despertando sino también porque le empezaba a escocer los ojos, así que a regañadientes se levantó de la cama, sacó del buró un estuche y fue directo al lavabo del baño y empezó a mirarse la cara. Poco a poco empezó a quitarse las lentillas dejando ver su verdadero color, unos ojos platinos.

Siempre se ponía lentillas desde hace tanto que no recordaba. La única vez que no se había puesto fue hace dos años, sólo para darse la oportunidad de olvidar el pasado pero no había resultado. En aquel torneo donde perdió a Dranzer por culpa de un mocoso que terminó siendo un cyborg con hiperactividad, donde un loco anciano andaba manipulando a sus jugadores… simplemente no lo soportó. Y lo único que lo alegró y envidió fue que el padre del mocoso había entendido.

Y para colmo era que parecían todos demasiado despistados para darse cuentan del cambio de tono en sus ojos, más que uno. Y ese único estaba en el jardín con complejo de Blanca Nieves, ya que después de la batalla con los Bega Bladers se le había ocurrido cambiar de lentillas y Brooklyn lo había notado, tal vez por su resentimiento hacía él.

Como habían caducado las lentillas las tiró a la basura y con cuidado se puso otras, las moradas específicamente, se giró para salir del baño en busca de una toalla y al salir de ahí se topó con Brooklyn que subía las escaleras despreocupadamente.

-¿Ya terminaste de saludar a tus amigos del bosque?- preguntó sardónicamente Kai.

Brooklyn lo miró un poco perplejo, acaba de ver que ya no tenía los ojos marrones sino morados, con la misma mirada con la que le había enfrentado hace tanto y en la cual había perdido. Resentido cerró los ojos para calmarse.

-¿Te molestó?- terminó diciendo al fin, no iba a dejarse intimidar ni a perder los estribos, no iba a volver a frustrarse-. Hoy en su buen día, ¿sabes?, prefiero estar afuera que gruñendo adentro.

Lances salió de su cuarto bostezando con una toalla colgando de su cuello, se paró en seco cuando vió la pelea de miradas entre aquellos dos. Por lo menos no estaba solo, Kai estaba de su lado. Y con destreza se deslizó al baño. Los chicos escucharon el portazo.

Después de varias riñas y el enojo por parte de Jessica al ser informada sobre la decisión de ir a Alemania sin su consentimiento (obteniendo una comida que no envidiaría ningún internado), hicieron sus maletas para tomar el vuelo de la tarde, así podrían llegar y descansar para que al día siguiente estuvieran a todas sus fuerzas para el reto.

Nuevamente tuvo la sensación de vacío, Brooklyn sólo rezaba por llegar lo más pronto posible para bajar del avión.

-Muy bien, como dije yo estaré en la ventana- dijo Lances mientras tomaba de la azafata tres cojines-. Brooklyn a ti te tocará a cuatro filas de nosotros- terminó desdeñoso aventándole el cojín a su hermano.

-Eso es demasiado lejos- expresó Brooklyn-. Estaré solo en todo el viaje.

-¡Claro que no!- exclamó Lances ladeando la cabeza-. Puedes platicar con tu cojín, te será bastante productivo.

Brooklyn abrió bastante su boca, eso fue demasiado. “¿Para qué me manda un correo si sólo me fastidiará?” se preguntó mentalmente y bastante mosqueado se fue a su lugar.

Kai predecía una tormenta, si Lances seguía así, la paciencia del otro desaparecería dejando ver el lado tétrico del chico y eso no era bueno.

Dejando atrás aquello, se acomodó en su asiento e iba a relajarse y dormirse sino fuera porque Lances andaba mandando mensajitos por su celular a quien sabe quien teniendo un sonrisota en su cara.

Prefiriendo la paz, se movió de su asiento y fue por un café o lo que hubiera en la cafetería.

Todo el viaje fue tranquilidad y en la noche cuando llegaron a Berlín, capital de Alemania, se encaminaron a su respectivo hotel.

- ¿Cómo estaremos acomodados?- preguntó Brooklyn pensando que posiblemente y lo mandaba hasta el cuarto más desolado de todo el hotel.

-Un cuarto para los tres- contestó Kai-. Hay triples. Así que yo duermo en la cama individual y ustedes en la matrimonial, con eso no gastaremos tanto.

-¿Yo? ¿Con él?- dijo Lances indignado-. No, señor.

-Bueno, si lo prefieren, ustedes decidirán quien duerme en el suelo- aclaró Kai.

-¿Y tú qué?- bufó nuevamente el mayor de los hermanos-. Vas a dormir cómodo, ¿no lo crees?

-A mi no me metan, yo estoy más de a fuerzas que de a ganas, así que apáñenselas ustedes como puedan- dicho esto, Kai agarró las llaves de la habitación que le dió el encargado dirigiéndose a la misma.

Tanto Brooklyn como Lances se miraron, este último con odio impregnado en los ojos y a regañadientes también ellos fueron a la habitación.

Claro está que la noche fue terrible para Brooklyn, Lances no dejaba de moverse. Habían terminado eligiendo dormir juntos ya que ninguno de los dos daba su brazo a torcer para estar en el suelo.

Y ahora el pobre de vez en cuando era pateado o golpeado con un puño cerrado, hasta andaba deduciendo que si Lances no andaba durmiendo, simplemente lo estaba fastidiando.



Por la mañana, Kai se despertó bastante bien descansado, no había pasado ningún problema en toda la noche exceptuando los murmullos hostiles entre los pelirrojos hasta que el los miró con una mirada asesina.

Iba a tomar un baño cuando se percató de que Brooklyn no estaba en el cuarto ni en la cama. “De seguro en el jardín” pensó ya que parecía el más madrugador de los tres.

Miró a Lances, quien dormía a pierna suelta, rodó los ojos y caminó a la ducha.

Por otra parte, Brooklyn había terminado por dormir en el lobby, llevándose unas sabanas a pesar de que los trabajadores le dijeron que no podía.

Cuando había descansado lo mínimo, se levantó para ir al cuarto a darse una ducha.

Al llegar, desgraciadamente Kai había agarrado el baño, así que se tuvo que esperar.

Por la ventana entraba una brisa bastante agradable dejándose escuchar a veces el bisbiseo de la actividad de cualquier ser vivo a la redonda. De pronto, se desquebrajó aquella paz, cuando Lances al despertarse le aventó a Brooklyn un cojín.

-¿Qué, Brooklyn? ¿Duermes parado?

-No- contestó lo más calmado posible.

-Ah, bueno- Lances se estiró para quitarse la flojera-. Tengo hambre, pediré algo a la habitación.

-Ni se te ocurra- ordenó Kai, quien ya había salido del baño, vestido con su gran bufanda rodeándole el cuello.

-Vamos Kai, tenemos dinero- dijo Lances en son de broma.

-No me importa si tenemos dinero- Kai aventando la toalla a Lances-. No es para derrocharlo.

-No es mi culpa que en tu casa no te den- dijo murmurando Lances pero el dueño de Zeus lo escuchó perfectamente.

-¿Qué fue lo que dijiste?- cuestionó Kai con un dejo de fastidio.

-No dije nada- dijo felizmente encaminándose al baño-. Sólo espérenme y nos iremos a desayunar.

Kai miró a Brooklyn subiendo una ceja despectivamente.

-¿Qué?

-No, nada. Yo también quiero bañarme- dijo apresuradamente.





- Estoy lleno- dijo el mayor de los tres recargándose en la silla. Miró el reloj del restaurante-. Bueno, falta mucho para las tres de la tarde. Si nos quedamos aquí me voy a aburrir.

-¿Y qué sugieres?- preguntó Kai golpeteando la mesa con sus dedos.

-Podríamos ir al Reichstag o al Potsdamer Platz.

-¿Qué? ¿Venimos de turistas?- gruñó Lances ante lo dicho por su hermano.

Brooklyn se encogió de hombros, debía imaginarlo, siempre le hablaba de mala manera.

Kai rodó los ojos, esto se estaba volviendo un desastre y él estaba metido también.

-Ya dejen de pelear- dijo-. Lo que haremos será ir un rato al centro, ¿Entendido?

El pelirrojo iba a protestar puesto que no había dicho ni una palabra, pero ya estaba harto de su hermano, harto de estar con ellos, harto de todo. El viaje a Londres había sido un asco en todos lo sentidos, quería ver a su hermano y darse la mano pero en vez de eso todo lo volcó a tratarlo como si fuera una basura, empezaba a tenerle un cierto desdén a Lances.

Con toda la calma que tuvo se dirigió a la salida del lobby, abriendo casi de golpe la puerta del primer taxi que se le cruzó, esperando la llegada de los otros dos. No habló para nada, así que todo el ambiente se volvió sepulcral.

Kai lo miraba de reojo, ya sabía que iba a pasar eso, no por nada, Brooklyn casi lo había matado, por no decir sutilmente cansado, si Brooklyn no estaba calmado era demasiado peligroso, se le nublaba el juicio y aún a pesar de que hubo un cambio radical en él, Kai intuía que seguía frustrándose por algunas cosas.

Se detuvieron en el mero centro de la ciudad, anduvieron por los lugares históricos por lo cual Brooklyn se calmó, parecía que le gustaban los lugares antiguos. Y realmente estaba feliz o eso vió Lances al ver que su… bueno lo que fuera que fuera el, estaba con su actitud relajada. ¡Como le hervía la sangre al verlo así!, le iba a decir algo desdeñoso pero su celular sonó así que se alejó de ellos.

-Ya van a ser las tres- dijo Kai después de un rato mientras ignoraba a algunos curiosos por ahí. Brooklyn se fijó en ello, ¿Sería que lo conocía?

-Oye, te están mirando- señaló el ojiverde.

-Ya me di cuenta- y como una luz que iluminó a Brooklyn, al ver primeramente a Lances hablar con unos citadinos, dijo un poco decepcionado:

-Ustedes ya han venido, ¿verdad?

-Lo que yo haga no es tu problema. Vamonos, quiero terminar con esto lo más pronto posible.

Tomaron nuevamente un taxi, dándole al chofer la dirección escrita en la carta y con un ademán con la mano, arrancó el auto dirigiéndose hacía su destino.

Llegaron a un lugar muy desolado, el edificio estaba abandonado y un poco destruido. Otro edificio, que estaba al lado del cual tenían que entrar estaba en peor estado, como si algo o alguien hubiera traído una cierra para cortar en trocitos todo el lugar.

-Vaya, así o más nuevo- ironizó Lances luego de pagar al taxista la tarifa.

-¿Siempre tienes que decir las primeras palabras?- murmuró Brooklyn, renovando su coraje.

-Hay que estar alertas- dijo Kai bastante serio-. Debe ser alguien peligroso.

Caminaron por el inmueble. Todo estaba oscuro, sólo unos cuantos rayos del sol entraba por las grietas y ventanas del lugar.

- Mi intuición dice que a la derecha- habló Lances muy seguro de su decisión, en cuanto vieron una bifurcación en el lugar.

-¿Cómo puedes estar seguro?- cuestionó Kai. Tuvo que mirar a las dos vertientes, realmente no se podía saber cual era el correcto. Se giró hacía ellos y prosiguió tomando las riendas de la situación por mucho que le fastidiara-. Yo iré a la izquierda y ustedes a la derecha. Y no, no me reprochen. Si Lances está en lo correcto, me avisarás, si es al revés yo aviso, ¿entendido?

Brooklyn y Lances asintieron, un poco fastidiados.

-De todos modos Kai- dijo Lances-. Yo siempre tengo la razón.

-No, no la tienes, así que sigamos, no tenemos todo el día.





Kai caminaba entre los pasillos desvencijados del edificio, todavía no encontraba la presencia de nadie, hasta empezaba a creer que la intuición de Lances era cierta y se había equivocado.

Comenzó a enfadarse, ¿a quien se le ocurría escribir? “Cuando lleguen al edificio entren hasta el fondo, ahí los esperaré” y no decir que existían dos vertientes en el cual debían tomar uno de los susodichos caminos, simplemente tonto.

Por fin llegó a un callejón sin salida, demostrándole su equivocación. La miró por un rato, creyendo que posiblemente se caería, indicándole un pasillo nuevo. Decepcionado, se regresó por donde venía pero al hacerlo un fuerte temblor se empezó a sentir haciendo que Kai se desequilibrara.

Poco a poco el suelo se agrietó derrumbándose por completo, Kai tuvo que sujetarse del piso derrumbado que quedó sujeto para no caer. Volteó para abajo por si no estaba tan lejos el suelo, más si lo estaba, posiblemente a más de diez metros de donde él se encontraba.

No había opción, tenía que subir, era difícil ya que no encontraba un punto de apoyo para poder subir. Y con cuidado, Kai empezó a tentar la zona, logrando hallar el lugar más estable. Se concentró y usando las manos empezó a reunir fuerzas intentando equilibrar su peso, estaba funcionando, con el rato, logró subirse a lo que quedaba del pasillo.

Cuando estuvo seguro, se dió cuenta que su blade estaba brillando. No necesito pensarlo y se fue corriendo para llegar con los otros chicos, posiblemente ya estaban peleando.



-Mira- dijo Brooklyn cuando llegaron al final del pasillo, estaba cortado de extremo a extremo, como si nunca hubiese existido un puente para llegar al otro lado y en la parte de abajo, había mucho escombro-. Parece un ruedo.

-Lo hicieron a propósito, supongo- habló Lances-. Parece ser que yo tuve razón.

-¿Y?- dijo con pereza Brooklyn.

-Tú nunca lo entenderías- contestó lances poniendo su cara altivamente-. No está en tú liga.

- ¿Cómo que no está en mi liga?- preguntó el pelirrojo con la mejor calma que pudo.

-Tú sabes.

-Ya me cansaste- atajó-. No entiendo para qué me dices que venga si al final, no haces nada porque seamos…

-¿Hermanos?- interrumpió Lances mirando por un rato al frente-. Tú eras el que quería, sólo te dí la oportunidad de verme. Como te había dicho, quien se debe esforzar no soy yo- Brooklyn lo miraba lo mas apacible que podía-. Yo jamás he querido verte, aún cuando “tú” padre me decía que fuese. No quería saber nada de ti y ni de ellos pero la única manera de que me dejaran en paz, era contestar tu estúpido mensaje- poco a poco subió el tono de voz-. ¿Así que querías arreglar las cosas?, pues la única opción que tienes es dejar de fastidiarme.

Lances estaba molesto, Brooklyn lo tenía todo y esa estúpida tranquilidad que le desesperaba.

-Está bien- dijo tranquilamente el menor, tragándose toda la frustración-. Después de esto me voy a Japón y no volveré a molestarte.

-Me parece bien.

-¡Guau, pelea de hermanos!- gritó una voz desde la sombras al otro lado del pasillo.

Había llegado un chico de cabello azul agua como sus ojos, con una coleta que llegaba al suelo, vestía con una camisa blanca y en sus hombros sostenía una gran chamarra. Brooklyn se percató de que algo brilloso sobresalía de entre sus ropas.

- Así que tú eres el retador- afirmó Lances.

-Exacto. Pero no veo a Kai.

-Él luego viene- contestó Brooklyn, sacando a Zeus de su bolsillo.

-Ah, está bien- dijo con una sonrisa-. Entonces empecemos.

El misterioso chico se aventó a los escombros para asombro de Brooklyn.

-¿Qué, no vas a bajar?

-Vamos baja- y Lances aventó a Brooklyn, haciendo que cayera en seco.

El pelirrojo se tentó, él no sabía caer pero por lo menos sólo le había dolido un poco.

-¿Listo?-preguntó el chico.

-Si, pero un pregunta, tú nombre…

-Ah, si lo olvidaba, soy Lune- dijo-. Ahora si, 1-2-3, ¡Let it rip!

Brooklyn tuvo que apresurarse a girar su beyblade. Al principio le costó trabajo jugar entre tantas piedras apiladas pero con el tiempo, parecía un pez en el agua.

Lune se veía bastante satisfecho por ello, los beyblade chocaba de vez en cuando sin denotar quien llevaba el juego.

El pelirrojo intentaba ver las jugadas de su contrincante, más era difícil, se movía demasiado rápido. Era como si Lune fuese de otra liga.

“Tranquilízate” se dijo. Otro golpe. Brooklyn no podía hacer las cosas a su antojo.

-¡Vamos, Lazquet!- gritó Lune y su beyblade recobró fuerzas.

Lazquet empezó a girar rápido logrando moverse entre las paredes, en todo el entorno. Zeus se quedó en medio del supuesto bey-estadio. Brooklyn podía ver como el beyblade iba por detrás de él.

“¿Qué era lo que pasaba?”, Brooklyn empezaba a confundirse, no podía hacer sus jugadas.

-¡Lazquet!- volvió gritar Lune-. ¡Usa tus alas de plata!

Y Lazquet se bajó de las paredes para ir en contra de Zeus girando a su alrededor, haciendo que el escombro volara.

Brooklyn pudo divisar pequeñas plumas salir del beyblade de Lune y de pronto, se volvió una línea plateada que golpeó a Zeus drásticamente. Por un momento sintió que se le iba el alma, el ojiverde se sentía cansado pero no le duró la calma.

El contrincante sacó de sus ropas una espada y con su pie izquierdo se impulsó para atacar a Brooklyn, quien se sobresaltó.

La espada consiguió llegar hasta su presa pero en vez de henderlo, con maestría, arrastró el filo de la hoja a los escombros arrojándole al pelirrojo el polvo y piedras a su cara.

Brooklyn tuvo que cerrar los ojos, el polvo lo había alcanzado, dejándole por el momento ciego. Y al intentar quitarse las piedras diminutas de su vista, sintió un jalón y después un golpe que lo dejó sin aire. El chico lo estampó a la pared, logrando que el barbitaheño no pudiera levantarse.

En ese mismo momento, Lazquet golpeó con toda sus fuerzas a Zeus, pero había fallado, por lo cual se dió de lleno en el suelo, haciendo temblar a todo el edificio. A lo lejos, se escuchó un derrumbe.

Zeus apenas y podía estar de pie, aunque no había sido directo, el temblor lo había desequilibrado. Brooklyn ya no podía más.

-¿No te pasaste?- bufó Lances al ver el daño que tenía Brooklyn. Sacó su beyblade y lo estrujó en su mano.

-No, no lo creo- dijo Lune y se alejó de su contrincante con un alto-. Vamos, Brooklyn. Esto no se ha terminado.

El pelirrojo intentó levantarse pero no podía, estaba bastante cansado. A penas y podía ver y realmente se sentía frustrado, nunca vió venir aquello y lo peor de todo fue que no supo que hacer. Logró a penas ponerse de pie después de varios intentos pero no hizo más.

-Bueno, entonces atacaré de nuevo-. Y volvió a tomar impulso y esta vez parecía capaz de rebanar a Brooklyn.

En cuanto lo iba alcanzar, un ruido lo paró en seco. Al fin había llegado Kai.

-Kai- dijo Lances, por un momento pensó que tenía que intervenir, a pesar de lo mucho que odiara a Brooklyn.

-Llegaste a tiempo- dijo Lune-. Espérate y ahorita comenzamos nuestra batalla.

-¿Y por qué no ahora?

- Estoy con Brooklyn- dijo tranquilamente Lune.

-No creo que él ya pueda- dijo Kai sin mostrarse para nada preocupado. Fue directo hasta Zeus y lo tomó entre sus manos.

-Bueno- dijo Lune-. Si tú insistes, espero que lo hagas mejor que él.

Brooklyn se dirigió a un lado del estadio y se sentó, estaba realmente cansado, sin contar lo decepcionado que estaba. Se suponía que era un genio y no pudo con el estilo Kampkunst porque eso, dedujo, fue lo que jugó.

-Listo.

-Siempre lo estoy- contestó Kai.

Al unísono gritaron “Le it rip” y sus beyblades se tocaron bruscamente en el aire. Cuando llegaron al suelo, siguieron pegados y empezaron a girar por todo el estadio. No se daban tregua.

-Vamos Lazquet- gritó Lune y en esa ocasión, su bestia bit salió del trompo, era un dragón con un bello plumaje de todas las tonalidades verdes con unas enormes alas.

Kai no pronunció el nombre de Dranzer, pero Brooklyn vió que en su beyblade aparecía, no muy visiblemente, su bestia, sin embargo, sintió como si no estuviera ahí.

Mientras las bestias bits se atacaban entre ellos, Lune volvió a sacar su espada yendo directamente a Kai. Y cuando lo iba alcanzar, Brooklyn pensó que iba a hacer lo mismo que a él, aventarle polvo pero no fue así, Lune si quería atacarlo.

Kai viendo venir eso, se agachó en cuanto le lanzó la espada y sin perder el tiempo le golpeó el estomago haciendo que retrocediera Lune, sin embargo antes de alejarse, Kai le quitó la espada.

La sangre goteaba en las piedras. Lune se asombró por la destreza de Kai.

-Veo que eres bueno, Kai- dijo Lune-. Se nota que te entrenaron bien.

Kai no dijo nada, soltó la espada. Lune volvió a ordenar a Lazquet atacar con las alas de plata y rodeó al beyblade contrario.

Tranquilamente, Kai empezó a concentrarse y de su beyblade empezó a salir una brisa que de rato se volvió tempestad logrando que ningún ataque por parte de Lazquet surtiera efecto.

Lazquet intentó atravesar el remolino pero no pudo, era como una muralla, así que golpeó con toda su fuerza, haciendo que los ataques colisionaran, y los beyblades dejaron de girar.

-Un empate- dijo Brooklyn, asombrado.

-Eres bueno- dijo Lune sin darle importancia al resultado. Agarró su beyblade y su espada-. Pero la próxima vez no te lastimes, usa otra arma. Bueno, fue divertido, espero volverte a ver- terminó diciendo y se retiro del lugar.

-¿Por qué será que los beyluchadores enigmático se largan sin más?- preguntó Lances.

-Lances- dijo Kai con calma-. No ayudaste en nada.

-Tenía flojera- respondió-. Además, eran sus batallas no las mías.

Kai lo miró amenazadoramente.

-¿Ya ves?, que se siente.

-Vamonos al hotel- dijo Kai, devolviéndole a Brooklyn su blade-. Por hoy fue suficiente.

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Editado por Eldruiwk en 02-Aug-2008 a las 16:02. Razón: Nuevo capitulo a poner
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mm duda...es un personaje tuyo?
va a ahaber mas?
amnh...una cosita maas, cambia el tamaño de la letra porfis
estando tan grande es un poco mas pesado leer
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aunque tu no te des cuenta
yo siempre estoy ahi para apoyarte
y siempre tendras un lugar en mi corazon...

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RESPUESTAS A COMENTARIOS
Hola Darkela:

Gracias por tu comentario, al principio pensé que estaría bien ponerle ese tamaño pero ya lo cambié.

Y si es un personaje mío (aunque es secundario).

Bueno nos vemos.
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aloha, bueno lo primero que note fue la manera de narrar... me encanto!!!!!!!!!!! en cuanto a la historia me parece entretenida, aunque tengo algunas dudas: brocklin tiene un hermano? y para que lo esta buscando? y kai desde cuando lo conoce? hum... tendre que esperar. me alegra que uses word (para eso de acentos, mayusculas , etc.) no sabes lo molesto que me resulta leer mas de una vez lo mismo solo porque el autor tiene flojera de corregir y arreglar la ortografia. tienes algunos errores de dedo. pero nada mas. me agrada como pones las actitudes de kai y brocklin, incluso me parecen un poco mas oscuras. bueno para despejar mis dudas tendre que esperar a que continues. cuidate, bye.
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El que quiera celeste, que mezcle azul y blanco.
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RESPUESTAS A COMENTARIOS

Hola Mina Aino:
Gracias por tu comentario. Me alegra que te guste como narro y que te parezca entretenida la historia.

Sobre escribir, la verdad me daría pena que tuviera mal ortografía por eso intento hacerlo lo mejor posible, aunque me falta mucho.

Además, no pensé que se viesen oscuras sus personalidades, yo lo que pensaba era ver que evolución tenían después de pelear entre ellos, siento que no es lo mismo, algo los cambió.

Y si, hay muchos misterios que poco a poco iré destapando, es mejor no hacer spoliers.

Bueno, nos vemos y muchas gracias.
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Hola!!!!!!!!!!!!!

Bueno, primero que nada dejame felicitarte, ya que tu fic me parece que tiene mucho potencial. Me gusta mucho la tematica que le has dado, y te puedo decir que ya me tienes intrigada con tu historia. Que habra estado haciendo Kai durante un anio?...Y que tiene que ver Brooklin en todo esto?...Esas respuestas las encontrare (Si las voy a encontrar, no?) en tu proxima actualizacion!

En cuanto a ortografia, no he notado errores, lo que lo hace facil de leer. La narracion que usas me gusta, se nota que sabes lo que haces. Asi que dejame darte animos y darte un empujoncito para ver una continuacion tuya por aqui pronto!!!

Muy bien, dejeame decirte que me gustan mucho los fic de accion, y si hay violencia, ya has dado una adveretencia justo antes de empezar, asi que el lector se atiene a lo que va a leer. Habiendo dicho esto, me voy contenta, y ansiosa por la continuacion!

Sayo!!!
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"El mundo no esta hecho de las respuestas correctas...al contrario, esta hecho de las preguntas correctas"

"Nunca confies a nadie que no lleve un libro consigo"

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Old 26-Jul-2008
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aloha, O.O batalla cuerpo a cuerpo? pero brooklin sabra de estas cosas, ojala no le pase nada grave. aunque igual y sabe algunas tecnicas, vamos brooklin yo te apoyo. esto se pone interesante, bueno primero que nada gracias por la conti, entre mas capitulos pasan mas me quedo picada, >.< no es justo!!!!! (mina: o.oU tranquila, no exageresyo: esta bien) ese lugar en el que estan me imagino debe ser bastante aterrador. yo, al igual que yoshi, me pregunto cual es la relacion que tiene kai con lances y con Brooklyn. hum... en cuanto a lo demas esta muy bien ortografia y la redaccion. dudas, dudas y mas dudas. lo unico que espera es que continues. cuidate, bye.
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Si así fue, así pudo ser; si así fuera, así podría ser; pero como no es, no es. Eso es lógica.
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El que quiera celeste, que mezcle azul y blanco.
Pez que lucha contra la corriente, muere electrocutado.
No soy un completo inútil, por lo menos sirvo de mal ejemplo.
Abajo las drogas. firman los del sotano.
Es bueno dejar el trago, lo malo es no acordarse donde.
No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.
La confusión está clarísima. .
Hay dos palabras que te abrirán muchas puertas: "Tire y Empuje".
Si la montaña viene a ti ... ¡ corre , es un derrumbe!
Si un día te levantas y no puedes ver el sol: ¡Sube la persiana!



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