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...Manten los ojos abiertos... .: Proximamente :.
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~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ALS TEAM RetunZ ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ "El camino es duro y arduo pero trabajaremos unidos por el bien de la saca comun.
El sendero hacia la perfección será nuestro guia para alzarnos con la victoria.
Hasta que no hayamos cumplido nuestro objetivo no habra tregua.
El resurgir de los Royal Knights esta cerca... preparaos."
Última edición por Wolfest Kazuo; 04-may-2007 a las 07:58.
Cuando la vida se torna dificil, la lucha debera
de ser, mas fuerte
ID: 47513
Registrado: marzo-2006
Hace: (1344 dias)
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Re: Hall de la Fama
La ganadora del primer concurso:
1 --------- Rachel_Mary Datos Personales: Fecha de nacimiento:
31-octubre-1990
Signo zodiacal:
Scorpion
Edad:
16
Estilo de letra:
Comic Sans MS
Color de letra:
6666CC
Color de tu status:
CCCCFF
Signo Zodiacal:
escorpion
Sexo:
mujer
País:
mexico
Vista de temas:
moderno
Nombre real:
Gisell
Biografía:
me considero una persona que le fascina ayudar a los demás en todo lo posible, me encanta hacer amigos
Vive en:
tamaulipas
Ocupación:
estudio
Intereses:
leer (me gusta Harry Potter, aunque sólo he leído los dos últimos libros, el 5 y el 6, leo novelas.... me fascina escribir... he escrito varios poemas y psssss nomas), escuchar música de todo tipo (excepto reggaeton) mmmmm, me gustan muchas cosas...
PRÓLOGO
Una noche fría, se hallaban dos jóvenes de aproximadamente 25 años esperando el nacimiento de su hija; el hospital tenía un ambiente de preocupación, los padres de la joven esperaban tristemente el final, su hija había sido internada de emergencia; la muchacha de nombre Claire, momentos antes fue víctima de un accidente, el auto en el que tanto ella como su futuro esposo, Kouichi Kimura, viajaban, fue chocado por la parte trasera, haciendo que ambos salieran gravemente lastimados; Claire había quedada incrustada en el vidrio y Kouichi se había golpeado la cabeza con el volante.
Momentos antes de ser internada, Claire logró recuperar la conciencia y pidió hablar con su novio.
-Presiento que no lograré salir viva de la operación, Kouichi. –dijo ella con un hilo de voz, estaba recostada en una cama.
-No digas eso, Claire –Kouichi le habló tristemente.
La joven posó su vista en los vendajes que tenía Kouichi.
-Creo que siempre sobrevives a los golpes en la cabeza. –sonrió mientras le acariciaba la mejilla.
Kouichi tomó tiernamente la mano de la chica, y le depositó un tierno beso en los labios, aunque poco a poco esos labios ya no le respondían, la joven moría.
Los doctores entraron al cuarto, tan pronto se dieron cuenta del estado de la muchacha, hicieron hasta lo imposible para salvar a la criatura que ésta llevaba en el vientre.
CAPÍTULO 1
Mandy Kimura se había quedado dormida sobre el cuaderno de la tarea, tenía 12 años de edad. Cautelosamente su padre la tomó entre brazos y la depositó en la cama. Kouichi iba saliendo de la habitación cuando escucho que su hija se levantaba.
-¡No he terminado la tarea, papá! – se levantó un poco molesta, prendió una lámpara y prosiguió con el trabajo que había dejado inconcluso.
-Está bien – dijo resignado – pero cuando termines desearía que te durmieras, hija.
-Es lo que tengo pensado hacer papá – Mandy volteó a ver a su padre y sonrió.
-Bueno – le devolvió la sonrisa y salió.- pero duérmete temprano.
Mandy quedó completamente sola, bostezaba de vez en cuando debido al cansancio. Cuando sonó su celular, un mensaje le había llegado.
-¿Quién será a esta hora? – la jovencita de largo cabello negro y ojos azul cielo se puso de pie y tomó su celular y leyó un mensaje de una sola palabra: “Ayúdame”.
-Pero… - una luz la envolvió.
Mandy abrió los ojos y se encontró en un lugar desconocido para ella. Era una especie de bosque.
-¿Qué es éste lugar? – se preguntó para sí misma. Pero si esperar respuesta, caminó para encontrar una salida, pero se topó con dos criaturas, una, era una especie de zorro cachorro color amarillo, el otro le triplicaba el tamaño, era color gris.
A Mandy le fastidiaba que los seres, fueran animales o personas, se aprovecharan de los que eran inferiores. La chica tomó una piedra y se la arrojó al ser color grisáceo, que al verla salió huyendo.
-¿”Pequeña”? soy mucho más grande que tu – respondió Mandy haciendo saber algo obvio.
-Como digas – y comenzó a caminar, con la chica confundida siguiéndola por detrás.
-¿A dónde vas? – le preguntó
-Al palacio de Ophanimon.
-¿Para?
-Para hacerle saber que has llegado.
-y… ¿para qué me quieren? – se detuvo.
-pues… ¡cuidado! – y saltó hacia la jovencita para protegerla.
Dos criaturas de forma angelical las atacaban, sus ropajes eran negros igual que sus alas, su aspecto era aterrador.
-Nos dijeron que había llegado… veo que no se equivocaron… su alteza – dijo uno de los ángeles, el que tenía forma de mujer, haciéndole una reverencia a Mandy.
-¿De qué hablan Pokomon? – le cuestionó Mandy, que no entendía lo que sucedía.
-No permitiré que la dañen – el pequeño zorro estaba dispuesto a proteger a la chica, si era posible con su vida, así que aún tomando en cuenta su mal estado, se abalanzó a los ángeles, pero éstos lo apartaron con una sola mano.
-Vendrá con nosotros su alteza – habló el otro ángel, que a diferencia de la otra, tenía forma masculina. – debemos protegerla de… estas basuras – acentuando la última palabra.
-¿Qué quieren de mí? – Les dijo la asustada jovencita.- porque yo no quiero ir con ustedes.
Acto seguido, Mandy corrió a socorrer a su nueva amiga, estaba aún con vida cuando la levantó delicadamente con sus manos, la pequeña le susurraba como si la criatura fuera un bebé. El ángel masculino llegó hasta ella, la apartó con fuerza y se la dio al otro ángel.
Mandy era sujetada con fuerza por esa ángel mientras el otro hacia aparecer una esfera de energía dirigida a Pokomon, la jovencita intentó zafarse antes de que le hicieran algo al pequeño zorro.
-¡Pokomon! – gritó muy fuerte como si el grito la soltaría.
Pokomon despertó con un brillo extraño, usando un extraño poder destruyó al ángel, acto seguido la que sujetaba a Mandy desapareció, pareció como si huyera. Pokomon dejó de brillar y cayó malherido, la jovencita corrió a socorrerlo, y al verlo en tan mal estado, comenzó a llorar. Una de sus lágrimas resbaló hasta el cuerpecito de aquella criaturita, haciendo que instantáneamente sanara, y no sólo eso, frente a Mandy apareció un dispositivo muy parecido a un celular, sólo que con dos botoncitos y una especie de pantalla. Pokomon despertó y sonrió al ver a la chica sosteniéndo el extraño aparato color rosa con negro.
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El ángel femenino apareció frente a una sombra, sólo se escuchaba su voz, suave y dura a la vez.
-¿Qué pasó? - le preguntó la voz.
-La chica ha llegado al digimundo - decía mientras se hincaba, el ángel mujer - pero creo que se unirá a los tres ángeles, señor. - inclinó su cabeza en modo de respeto.
-¿Ah, sí? - cuestionó - pues entonces tendrás que seguirla, y convencerla, ella forma parte de un grandioso plan para mi victoria...
-Como usted diga, señor - se levantó y con otra inclinación de cabeza se marchó.
-No me importa lo que tengas que pagar - le dijo haciendo que se detuviera en seco - aún si es tu propia vida.
-Así será - respondió y salió de la habitación.
-Ésta chica tiene una gran oscuridad dentro de ella, y debe ser mía... cueste lo que me cueste estará de nuestro lado...
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La chica iba caminando al lado de un sonriente Pokomon.
-¿Por qué sonríes tanto, eh? - le preguntó un poco molesta.
-porque sí - le sonrió.
-Es por mí.
-Ajá... tu traerás paz al digimundo.
-Mmmm... me dijiste que el digimundo es éste lugar... y que tu eras un digimon... ¿verdad?
-exacto...
-y... ¿qué es éste aparatito? - preguntó mientras inspeccionaba minuciosamente el aparato.
-eso... es un digivice
-¿Digivice?... y ¿para qué sirve?
-Pues para... - pero se detuvo en seco, habían llegado a su destino... - ¡el palacio de Ophanimon! - dijo alegremente.
-Qué bonito lugar - comentó la chica siguiendo a Pokomon muy de cerca.
Cerca del lugar se hallaba el ángel que momentos antes había escapado...
-Veo que han llegado... sólo hay que esperar un poco...- dijo para sí.
Pokomon entró junto a Mandy al lujoso palacio.
-Veo que han llegado - dijo una voz de una mujer, melodiosa y hermosa: Ophanimon.
-sí... Mandy ha llegado en buenas condiciones.
Ophanimon apareció en la sala, era un ángel muy hermoso con facciones de mujer, al verla, Mandy dedujo que era uno de los personajes importantes en aquel mundo, como en su mundo eran los reyes, presidentes y ministros; y para parecer respetuosa se presentó.
-Mi nombre es Mandy... Mandy Kimura... es un honor conocerla - habló la jovencita
-sí... eso ya lo sé... tu padre es Kouichi... ¿verdad?
La chica estaba totalmente confundida, más que cuando llegó... ¿conocian a su padre?, pero, ¿cómo?
-No te preocupes... y no me temas... debes confiar....
-Yo... ehmmm... mi padre ha venido a éste lugar... ¿verdad?
-y no sólo tu padre, pero no has venido a éste mundo para conocer los secretos de tu padre... has sido llamada porque eres la elegida de la fuerza de la oscuridad, y debes aprender a utilizarla para salvarnos a todos...
Mandy se comenzaba a asustar, cuando sintió una mano posarse en su hombro, se le heló la sangre, pero se tranquilizó cuando volteó.
-No te asustes, hija.- le dijo sonriente Kouichi.
-P...p... papá - no podía creer lo que veía y se lanzó a los brazos de su padre emocionada. - jamás me comentaste de éste lugar... ¿por qué? - le dijo una vez que se separó.
-Lo lamento... - le respondió Kouichi, tristemente.
-No te preocupes, papá... - y lo abrazó de nuevo.
-¿Qué tiene qué hacer? - preguntó Kouichi a Ophanimon.
-Primeramente, necesito hablar contigo, así que... Pokomon, podrías llevarla un rato afuera, te avisaré cuando puedan entrar.
-Claro - respondió el digimon amarillo
-¿por qué no puedo quedarme? - preguntó la chica, molesta.
-por favor, hija - le suplicó Kouichi, la chica no tuvo mas que obedecer - ¿qué sucede? - preguntó a ángel cuando se habían llevado a su hija.
-Los elementos que poseían ustedes cuando vinieron al digimundo - comenzó mientras se paseaba por el lugar - han regresado a su forma original, son fuerzas puras.
-¿puras?
-sí... no se han combinado... cuando las poseyeron, se combinaron con todo lo que ustedes tenían en su corazón, es por eso que fueron humanos los que se eligieron para salvarnos, sus corazones no sólo poseían un sólo sentimiento, sino una combinación de varios.
-entonces... ¿cuál es el problema?
-Ningun elemento nos ha dado problemas... excepto uno...
-es... - dijo Kouichi intentando adivinar - la oscuridad... ¿verdad?
-sí... la oscuridad que dejaste está en estado puro... y hay varios digimons que lo han usado en su favor para dañarnos...
-¿"dañarnos"?
-Seraphimon y Kerpymon intentaron controlarlo, pero es un poder que puede superar cualquier otro... y su corazón se ha corrompido con sólo tocar la gema que lo contiene... y la única forma de regresarlos es que alguien que logre controlar el poder de la oscuridad en estado puro los libere.
-¿y por qué mi hija? - cuestionó tristemente Kouichi, después de todo, era su única hija, y él la amaba.
-Porque he indagado y he llegado a la conclusión de que tu hija posee una luz incalculabe...
-pero... es luz... no oscuridad... - reflexionó Kouichi.
-si una persona tiene luz.... debe poseer oscuridad... en la misma proporción...
-pero...
-si da a conocer su luz a los demás, quiere decir que alberga una oscuridad incalculable en su corazón, y visceversa, si da a conocer una oscuridad abrumadora, contendrá en el fondo de su corazón una luz inmensa.
Kouichi apenas había entendido cuando llegó corriendo Pokomon.
-¡la han capturado! - gritó. - ¡Los secuaces de Lucemon se la han llevado!
CAPÍTULO 2
Kouichi estaba demasiado preocupado por su hija... ¡la habían secuestrado!... se paseaba por el palacio de pared a pared agitando ambas manos furioso...
-¡¿Qué fue lo que pasó en realidad?!... ¡es mi hija por Dios santo!...- más que furioso comenzaba a notarse preocupado.
-No te preocupes, Kouichi - intentó calmarlo Ophanimon - hallaremos la manera de regresarla
-si... - el moreno dejó escapar un suspiro como forma de resignación...
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-¡suélteme! - gritaba la jovencita con desesperación. - ¡suélteme bruja!
-Mi nombre es Ladydevimon.... - dijo calmadamente el ángel, mientras llevaba casi a rastras a la chica. - y ¡deja de intentar soltarte!... ¡mi señor Lucemon desea verte!
-¡¿quién es ése estúpido Lucemon?! - gritó furosa Mandy... normalmente no le faltaba al respeto a persona alguna, pero no le gustaba que la trataran de tan mal manera.
Ladydevimon dejó caer fuertemente a la chica y luego le dio una sonora bofetada... inconscientemente Mandy frotó su mejilla que ya se estaba poniendo colorada...
-¡NO SE TE OCURRA INSULTAR A MI AMO!... ¡NO FRENTE A MÍ! - la voz de Ladydevimon sonó en todo el pasillo.
Un ángel muy extraño apareció frente al ángel y la niña, no era como los que antes había visto, la mitad de su cuerpo parecía ser oscura, mientras la otra mitad parecía ser luz.
-Mi amo... traigo a la mocosa... - Mandy había aprendido a no meter el pie cuando la insultaban.
Tras haberle hecho una reverencia a Lucemon, Ladydevimon se perdió de vista al fondo del pasillo.
-Vaya... vaya... veo que era cierto...
-¿"cierto" qué cosa?
-¿estás molesta?...- le preguntó Lucemon, intentando no hacerla enfadar...
-no...
-¿en serio?
-si... ¿qué desea de mi?
-tu poder y disponibilidad de manejar la oscuridad...
-¿mi... qué?
-manejas la oscuridad como el hombre que asesinó a tu madre...
-¿de quién está hablando? - por primera vez, Mandy comenzó a mostrar su miedo, se le empezaba a erizar la piel, y unos escalofríos la rodeaban de pies a cabeza.
-No me digas que no sabes de quien hablo... - respondió Lucemon, parecía estar disfrutando de lo lindo esa conversación....
-... mi padre... no asesinó... a mi... madre... - los pies le temblaban y amenazaba con desmayarse.
-¿ah no?... ÉL IBA MANEJANDO.... - acentuendo la oración - debes de conocer la historia... ¿o me equivoco?
-¡la conozco!... - gritó, se tambaleaba. - pero... pero... él no hizo nada....
-¿eso crees tu? - dijo arqueando una ceja.
-¡sí! - Lucemon estaba logrando lo que quería... la chica comenzaba a intimidarse con la conversación.
-Tu padre te ha estado ocultando la verdad pequeña...
-¿cómo?.... ¿qué cosa?.... mi padre jamás me miente...
-¿en serio?... debes saber que tu padre PROVOCÓ el accidente porque quería deshacerse de ti...
-¡¿qué?!.... eso no es cierto... - retrocedió un paso...
-es la verdad, pequeña...- dijo ocultando una sonrisa maligna.
-pero... él amaba a mi madre... la ama aún...
-a ella sí... pero a ti no... deseaba eliminarte...
-pero.... ¿por qué?
-porque tu padre anhelaba el poder que a ti se te tenía predestinado...
-¿predestinado?
-el poder estuvo destinado a ti desde que tus padres te concibieron... así que prácticamente aún antes de nacer, tu padre te quería ver MUERTA...
-¡eso no es cierto! - gritó histérica - ¡mi padre no es una persona mala!
-No te quiere... - empezó a pasearse alrededor de la jovencita - si te quisiera... - le susurro al oído - crees que te hubiera pedido que te retiraras en aquel castillo...
-¿hasta donde quiere llegar? - y volteó para enfrentarle cara a cara, su miedo iba desapareciendo misteriosamente.
-que tu padre te ocultó el plan que tiene con ése ángel, y así arrebatarte el poder que por ley es tuyo.
-pero... entonces... ¿Pokomon está de su lado?
-sí...
-pero... ¡me salvó de las garras de sus soldados!
-Estás pensando que "nosotros" somos los malos... y es al revés... ya te lo he explicado...
-Tienes razón... - bajó tristemente la cabeza - jamás pensé que mi padre fuera así... - comenzó a llorar, cubrió su cara con ambas manos y se dejó caer de rodillas.
Lucemon miraba la escena, el lugar se comenzó a quedar en penumbras, y una sonrisa maligna se dibujó en su cara; una silenciosa sombra rodeó el cuerpo de la pequeña.
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Kouichi, Ophanimon y Pokomon caminaban por un sendero, Ophanimon iba con la cabeza en alto, preocupada, pero no lo daba a notar; Kouichi, no ocultaba su tristeza, iba cabizbajo y silensiosas lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Una silueta les hizo parar de repente.
-hola... - dijo ésta con una media sonrisa
-¿Mandy? - preuntó Kouichi mientras se secaba las lágrimas
-¿qué deseas, padre?... ¿asesinarme? - dijo sin dejar de sonreír.
-ella no es Mandy... Kouichi, la han poseído - comentó Ophanimon
-¡y usted qué sabe! - la chica se lanzó hacia Ophanimon, que no logró esquivarla, y fue a dar a una roca, la jovencita tenía una gran fuerza.
Kouichi se quedó paralizado frente a lo que acababa de pasar. Mandy no era la chica que tenía al frente, al menos no completamente.
-No eres Mandy... ¿cierto?
-Tu júzgalo... eres mi padre... o ¿no? - su sonrisa la hacia ver un poco maligna... aunque "maligna" sería una palabra muy fuerte.
-Mandy... no hagas algo por lo que te arrepientas... - habló muy preocupada Pokomon - por favor...
-No te quiero hacer daño a ti... Pokomon... - y regresó su mirada de desprecio a su padre - porque hay otras personas que merecen el mayor daño posible.
Y sin esperar mucho tiempo, se lanzó hacia su padre, pero éste reaccionó de la forma más rápida posible.
-¡Digiespirit digivols a... Löwemon! - dijo mientras saltaba hacia un lado intentando esquivar el ataque de su hija; y rápidamente se colocó detrás de ella sosteniéndola por detrás.
-Pensé que serías más lento... eh... padre... - dijo la chica mientras estaba suspendida en el aire, con su padre sujetándola por la espalda. - y... qué piensas hacer... ¿matarme?... pues hazlo... te doy permiso.
-No puedo hacerte daño - la soltó quedándose desprotegido.
En ése instante, Mandy atacó a su padre de forma desprevenida, haciéndole quedar malherido y regresándolo a su forma humana.
-Kouichi no puede pelear... no de esa forma... - dijo el pequeño digimon amarillo - ¡Pokomon digivols a... Sakuyamon!
-¿eh? - la chica se sorprendió al ver digievolucionar a la digimon - ¿para qué digievolucionas?... ni siquiera Ophanimon logró vencerme....
-No hagas conclusiones antes de ver la realidad.
El digimon, en forma de mujer, comenzó a brillar intensamente, su cuerpo se vio rodeado por una especie de datos, que fueron a parar a Kouichi.
-¿qué?... pero... ¿qué sucede?... - la jovencita estaba muy confundida.
-Lo lamento... pero tengo que hacerlo Mandy
El digimon terminó por caer muy malherido e inconsciente... dejando ver a a un Kouichi de 11 años...
-¿qué hiciste, Pokomon?...
Kouichi iba despertando, cuando se dio cuenta de su estado...
-¿qué me pasó?... - se preguntó a sí mismo
-Creo que te has comido unos añitos... pero no me interesa, como quiera terminaré contigo- y se lanzó hacia él. Kouichi volvió a reaccionar de la misma manera.
-vaya Löwemon, eres rápido...
-no te quiero hacer daño, Mandy
-pero yo sí... - y se lanzó al ataque.
La batalla estaba muy reñida, tanto Kouichi como su hija tenían el mismo nivel de ataque... hasta que Mandy logró sacar a relucir el verdadero poder puro de la oscuridad, tenía su corazón muy confundido, pero aún así, tomó a Löwemon por el cuello y lo acorraló en una pared. Löwemon volvió a ser Kouichi.
-Mandy... ése... poder... que... tienes... es... muy... poderoso... pero... no.... lo .... uses.... para... el ... mal - dijo Kouichi haciendo lo posible para zafarse y respirar.
-No me interesa el poder... ni siquiera lo que podré hacer con él.
-Mandy... por favor... - dijo en tono suplicante.
-Mandy... no... lo... hagas... - dijo suplicando un triste y desfuerzado Pokomon.
Pero las suplicas llegaron demasiado tarde. El corazón de Mandy estaba combatiendo con el alma llena de oscuridad corrupta que tenía Lucemon, aquel digimon que había aprovechado el momento cuando ella se sentía más confundida por su padre, para simplemente poseerla; pero con lo que no contaban, era que ella también tenía algo de oscuridad en su corazón como cualquier otro humano, sólo que la de ella era mayor; la oscuridad de su corazón terminó por corromperse por completo, haciéndole hacer algo que ella hubiera deseado no hacer: matar a su padre, lo único que le quedaba en la vida. Kouichi se cubrió totalmente de una luz incandescente que se esfumó al cabo de un momento llevándoselo con ella.
CAPÍTULO 3
El rayo de luz terminó por desaparecer por completo, Mandy estaba devastada, Lucemon había obtenido lo que quería, pues la única razón por la cual Mandy podría controlar el poder puro de la oscuridad era por su padre, porque era el único capaz de saber lo que significaba una fuerza como lo es la oscuridad.
La jovencita con el corazón destrozado se dio cuenta del daño que había hecho, pero demasiado tarde...
-No te preocupes... - se acercó lentamente Pokomon hacia ella, temiendo su reacción.
-Me... tienes miedo...¿verdad? - susurró ella cabizbaja y con lavoz quebrada. - No me temas... - sonrió y volteó a verla - No sabes como lo lamento... amiga - y abrazó a la criaturita amarilla.
Pokomon se dejó llevar por el abrazo, era una humana y por lo tanto tenía sentimientos, la niña comenzó a llorar a grito abierto mientras se lamentaba por lo que había hecho.
-N...o... hay... por qué... preocuparse... - se escuchó una vos a sus espaldas, por suerte, era sólo Ophanimon.
El ángel intentó reincorporarse ayudada por Mandy y Pokomon.
-¿Qué tengo que hacer? - habló Mandy entre lágrimas.
-Me imagino que sabrás dominar tu poder ¿verdad Mandy? - le preguntó Ophanimon.
-sí... - respondió afirmando con la cabeza.
-Primero, habrá que componer el daño causado por ése poder.
-Bien... pero... ¿a dónde iremos?
Las tres reiniciaron su camino, Ophanimon, un poco mejor después de un breve descanso tomaba el mando, seguida por Mandy y Pokomon...
En poco tiempo ya iban llegando al palacio de Seraphimon que estaba rodeado por varias Ladydevimon´s
-¡rayos! - exclamó Pokomon indignado
Mandy no lograba bajar de esa ilusión suya de que todo era un sueño, que ni cuenta se dio cómo fue que lograron entrar al palacio, seguía en un completo shock... Pokomon se enteró de su estado y la miró cariñosamente, Mandy prefirió ignorarla y continuar caminando.
-“¿Por qué te comportas de esa manera, Mandy?” - pensó Pokomon, se había quedado atrás observando tristemente a la chica.
Las tres avanzaban cautelosamente sobre un pasillo, parecía casi infinito, a sus lados había cuadros en los que se apreciaban paisajes desolados y tristes
-Ya no parece el palacio de Seraphimon – dijo Ophanimon mientras avanzaba y a la vez observaba los cuadros.
-Pero es éste lugar, de eso estoy seguro – comentó firmemente Pokomon.
-Sí, yo también, sólo que ahora es más intimidante.
-No creo que sea el lugar lo que la intimida, sino la fuerza oscura que emana Seraphimon – al oír esto, Mandy no aguantó más y se dejó caer de rodillas cubriéndose la cara con ambas manos.
-Mandy, no es tu culpa – le dijo dulcemente el ángel.
La jovencita había cerrado los ojos, sostenía su cabeza con ambas manos y ahora lloraba.
El ángel y el digimon comenzaban a preocuparse ya que la chica emitía gemidos de dolor.
-Man… - pero Pokomon no pudo terminar, la Ladydevimon que había enfrentado anteriormente apareció frente a ellas dispuesta a luchar.
-Yo me encargo, llévate a Mandy de aquí – le ordenó Ophanimon.
-Pero…
-¡Jabalina del edén! – atacó Ophanimon.
Se produjo un fuerte estruendo, pero Ladydevimon no recibió daño alguno.
-Ninguno de sus ataques logrará hacerme daño, porque todo lo que sea oscuridad en ése palacio, tiene una defensa especial que nos hace inmunes.
-Ladydevimon… - murmuró Ophanimon en voz baja y con un enojo que se podría ver a simple vista.
Ophanimon se lanzó hacia Ladydevimon para atacarla directamente, pero ésta fue más rápida y la esquivó con facilidad, después le asestó un golpe muy fuerte y la dejó inconsciente.
Ophanimon fue a parar al suelo.
-Vaya, pensé que sería más difícil terminarla, pero veo que no – dijo divertida Ladydevimon – y ahora… ¿quién sigue?
-Yo… - Mandy se había puesto de pie y había parado de llorar; ahora miraba a Ladydevimon con una mezcla de rencor, odio y mucho coraje.
-Ja, tal vez seas inmune aquí, pero no totalmente, después de todo eres una humana y por lo tanto debes poseer algo de luz.
-Lo sé. – la cortó Mandy.
-no te confíes, que terminaré contigo.
Ladydevimon lanzó un ataque que la chica esquivó con facilidad.
-pero… ¿por qué? - se extrañó el ángel de negro.
-Porque no estás segura de matarme, después de todo fui poseída por tu amo, además, todavía crees que puedo ayudarlos.
-¿Piensas que no estoy segura, eh niña? ¡Pues fíjate la seguridad que tengo!
Ladydevimon lanzó un ataque más fuerte que el anterior dejando a la chica malherida, y sin dejar pasar más tiempo se preparó y lanzó otro…
-¡Mandy! – le gritó Pokomon.
La chica comenzó a sentir u calor muy agradable en su cuerpo; el ataque se le acercaba cada vez más…
Mandy tomó su digivice y una luz salió de él.
-Pokomon… digivols a… - el cuerpo de ambas se unió en uno solo, apareciendo una tercera figura con forma de una mujer adulta, un cetro en su mano derecha y su traje completamente negro pegado al cuerpo dejándole ver su buena figura. – ...Blacksakuyamon.
La digimon apareció frente a Ladydevimon esquivando el ataque una vez más.
-¡Oscuridad Absoluta! – atacó Blacksakuyamon.
Una extraña sombra de un animal de cuatro patas, proveniente del cetro recorrió el salón hasta toparse con Ladydevimon que se destruyó convirtiéndose en información.
-¡Digi-code captura! - y con ayuda de su digivice atrapó la información – ahora, por Seraphimon – ordenó Mandy dentro de Blacksakuyamon dejando a Ophanimon aun inconsciente pero con vida.
La nueva figura mitad humana, mitad digimon recorría de nuevo los pasillos hasta dar con Seraphimon, que por sorpresa se hallaba también con Kerpymon.
-Vaya, creo que mataré dos pájaros de un tiro. – anunció Blacksakuyamon.
-¿eso crees? - le cuestionó el Seraphimon corrompido por la oscuridad.
-Claro – respondió Blacksakuyamon - ¡Oscuridad Absoluta! – y de nuevo el animal de cuatro patas hizo su aparición atacando esta vez a Seraphimon y a Kerpymon haciéndoles regresar a ser Patamon y Lopmon.
-Creo que ha terminado… - habló Mandy dentro de Blacksakuyamon – creo que fue su luz la que los hizo más débiles…
El palacio regresó a la normalidad y Blacksakuyamon desapareció dejando ver a Mandy y a Pokomon con aire pacífico.
-¿eso crees tu? - habló una voz a sus espaldas.
Un chico de la misma edad que Mandy estaba recargado en una pared de los pasillos del palacio, tenía el cabello corto y negro, y una sonrisa maléfica se dibujaba en su rostro. El muchacho levantó la mirada.
-¿Pap… á? - preguntó Mandy, contrariada y asustada; su padre estaba muerto… ¿o no?
-Prefiero que me digas Kouichi - dijo el jovencito mientras avanzaba hacia ellas.
Pokomon estaba sin habla.
-Pero… ¿papá?... ¿qué pasó? ¿Pensé que…?
-¡Que no me digas “papá”! – la cortó Kouichi – y si no quieres llamarme como te dije dime Lucemon – terminó con una voz intimidante.
-¡¿Lucemon?! – saltaron las dos presentes.
-Sí… de hecho soy Lucemon en el cuerpo de éste humano de nombre Kouichi - dijo sin darle importancia.
-Pero… ¿qué tu no me querías a mí?
-La verdad es que no - la miraba directamente intentando intimidarla, pero ella no cedía.
-¡Explícate! - le exigió Mandy
-Eso quieres… eso haré… Hace ya bastante tiempo antes de que tu padre pisara el digimundo, existía una profecía que rezaba: “En un futuro, cuando sea el despertar de los guerreros legendarios, aparecerá un humano capaz de hacer lo que ningún digimon ha logrado, controlar la oscuridad que yace en la gema de la noche”…
-y eso ¿qué? - dijo impaciente Mandy.
-Antes de revelarme ante los ángeles, no comprendía lo que en verdad decía, hasta el día en que esos guerreros me derrotaron. Mucho tiempo después, “renacieron” de nuevo los guerreros para ayudar a uno de los ángeles, e intenté por todos los medios hacerme del guerrero de la oscuridad, y sí… usé a Kerpymon para mis planes… pero fallé… ése elegido tenía un corazón roto, por eso logró reprimir el poder de la oscuridad corrupta y llegarlo a convertir en incorrupta… y el tiempo pasó… y estuvieron a punto de derrotarme, pero gracias a los digimons oscuros que todavía habitaban el digimundo logré que encerraran mi alma, no mis datos, mi alma… el alma del ángel malvado que llevo dentro de mí, con la esperanza de encontrar a ése humano…
-¿era yo? - cuestionó con rostro incrédulo.
-Eso pensé… poseí el cuerpo de tu padre a partir de ser concebida, y justo en el momento preciso provoqué el accidente que mató a tu madre…
-¡No!... ¡¿cómo pudo?! – saltó Mandy al oír mencionar el accidente fatal en el que murió su mamá.
-No te alteres… yo sólo lo causé… dejaba en ciertas ocasiones salir el alma del muchacho, porque a mí me molesta lidiar con humanos. Cuando naciste hice probar a varios digimons tocar la gema y hacer enojar a los ángeles… no era mi intención que los ángeles cayeran a favor de la gema… pero fueron situaciones que me dieron tiempo para poseerte a ti. Pero entonces sucedió algo…
Sus interlocutoras se habían quedado sin habla. Mandy estaba llegando al final de su límite, su enojo iba cada vez en aumento y optó por bajar la mirada para disimularlo.
-… me di cuenta que la persona, el humano, en verdad era tu padre, así que hice que te enfurecieras con él…
Mandy apretaba los puños como signo de coraje.
-… hice que lo “mataras” literalmente, - decía mientras se paseaba alrededor de ellas como si lo hiciera muy a menudo - pues yo alcancé a salir de ti antes de que Kouichi muriera, desaparecí y huí…
-por eso Mandy regresó a la normalidad después de ésa batalla. Por eso Ladydevimon y Devimon se arrodillaban ante Mandy, ya que pensaban al igual que tu… pensaban que ella sería la siguiente líder de la oscuridad… - reflexionó Pokomon molesta en voz alta.
-… pero como les he dicho… huí… y ahora he venido por lo que me toca por derecho… la gema de la oscuridad… aquella que tiene el sabor de la noche… - regresó su mirada hacia Mandy.
Kouichi se convirtió en Veelgmon y atacó sin piedad a la chica, que tras recibir el primer golpe evolucionó junto con Pokomon a Blacksakuyamon.
La batalla en sí, era muy reñida, ya que el poder de la gema le daba a Mandy una fuerza mayor, pero su oponente era también demasiado poderoso… la batalla seguía y seguía… hasta que llegó la ayuda, Ophanimon, junto con un Lopmon y un Patamon evolucionados en Seraphimon y Kerpymon… los cuatro digimons atacaban a la vez.
-¡Oscuridad Absoluta!
-¡Ataque de los siete cielos!
-¡Jabalina del edén!
-¡Lanza resplandeciente!
Los ataques hicieron retroceder a Veelgmon, y lo atacaron por segunda ocasión, ésta vez para debilitarlo por completo…
-“Que esa maldad que reina en tu corazón sea purificada con éste digivice” - Blacksakuyamon levantó su digivice y atrapó el digi-code de Lucemon, que luego destruyó.
Kouichi regresó a ser adulto, estaba tirado en el suelo inconsciente, Blacksakuyamon utilizó su poder para reanimar a Kouichi.
-Ma… Mandy…. – habló Kouichi con una voz muy debilitada.
-No hables papá… - le dijo Mandy entre lágrimas mientras le abrazaba – se acabó papá… se acabó… - Mandy no quería soltar a su padre, porque estuvo a punto de perderlo por completo - Te quiero mucho papá… mucho…
Los tres ángeles ayudaron a padre e hija a regresar al mundo real.
--
Había pasado tres años desde aquella aventura, el lazo que unía a Mandy y a su padre creció.
-¡hola papá! – saludó Mandy, recién se acababa de levantar.
-Buenos días… - Kouichi ya estaba sentado desayunando con el periódico sobre la mesa.
Mandy se acomodó en la mesa… un sonidito resonó en la habitación…
-¿“Bip bip”? - dijo extrañada Mandy.
La chica corrió escaleras arriba con destino a su cuarto, tomó un pequeño aparatito rosa con negro, apretó un botoncito y un rayo de luz hizo aparecer frente a ella a un digimon que ya conocía.
-hola – la saludó Pokomon – creo que habrá otra aventura.
Kouichi llegó al cuarto y sonrió. Mandy se cambió su piyama por ropa más decente y el mismo rayo que hizo aparecer a la criatura la llevó de vuelta al digimundo.
FIN
Comentario del Juez/jueces:
Sinceramente hablando su escritura es correcta y las faltas de ortografias no son criticas. La trama en si es bastante buena e interesante, buena redaccion y trama... sinceramente hablando conformes con tu progreso.
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Naruto y el maestro del caos, ¡Ven y mira como el mundo cae en las manos de los olvidados para protegerlo!
Naruto y el clan de los lobos, ¡ven y aulla con nosotros!
Naruto y CWW, entra para ver un continente donde todo realmente puede pasar... y bien, si no te simpatisa mucho sasuke o te simpatiza pero odiaste lo que hizo al abandonar la aldea, reirte de sus desventuras ocasionales
*Accion de sellos* --- Jutsu/Nombre tecnica de Taijutsu --- Golpes de taijutsu --- "Susurros" --- 'Pensamientos' --- -Habla normal --- -Explicasion tras dialogos, modo narrative-
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de ser, mas fuerte
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me considero una persona que le fascina ayudar a los demás en todo lo posible, me encanta hacer amigos
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Intereses:
leer (me gusta Harry Potter, aunque sólo he leído los dos últimos libros, el 5 y el 6, leo novelas.... me fascina escribir... he escrito varios poemas y psssss nomas), escuchar música de todo tipo (excepto reggaeton) mmmmm, me gustan muchas cosas...
Título:A LO LARGO DE LOS AÑOS Fic:Unitario Género: ---no sé... es cómo una especie de narración-novela... yo diría que dramática Capítulos: 7 Nota:como a mí me encantan los gemelos es un fic de ellos.. pero no es yaoi... =D[/font]
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。°º¤• ★ •¤º°。இ A LO LARGO DE LOS AÑOS ... இ。°º¤• ★ •¤º°。
CAPÍTULO 1
Una joven pareja se hallaba en casa. El lugar, no era el más lujoso, pero estaba amueblado completamente: refrigerador, estufa, comedor, sala… todo. Hacía pocos días que acababan de mudarse, ella contaba con sólo 25 años, mientras que él ya tenía 28. Los dos estaban sentados en los límites del comedor, de modo que estaban de frente, pero a una larga distancia. La joven se mordía las uñas mientras no apartaba la vista del reloj. Él, por su parte, no dejaba de mirarse los zapatos.
-No tardan… - murmuró ella - … son muy exactos…
El muchacho levantó la vista hacia ella y luego la volvió a dirigir hacia el reloj que hacía “tic-tac” desde la esquina de la habitación.
-Ya… - volvió a hablar ella mientras se ponía de pie.
-No creo que sean… - dijo él mientras se ponía de pie. Pero el llanto de dos bebés le hizo callar- exactos…
Ella lo miró con cara de “ves, te lo dije” y se apresuró a la pequeña habitación en donde estaban sus dos pequeños gemelos.
-ya… -tomó tiernamente al primero, y le cambió el pañal, entonces guardó silencio. Lo depositó nuevamente y ahora, recogió al otro; y repitió el mismo movimiento hasta que ambos se callaron.
El padre de los gemelos veía todo desde la puerta, de pie, con la vista clavada en la cuna.
-¿te vas a quedar ahí, o no te piensas despedir? – ella estaba reprimiendo unas lágrimas que amenazaban con salir.
Él, se acercó lentamente, como si los niños fueran algo malo para su persona. Pero al llegar hasta el barandal de la cuna, pudo apreciarlos mejor. Eran unos bebés muy hermosos, entonces, algo en él le hizo cargar a uno, al más chiquito… Kouji.
El pequeñito se movió un poco, pero al sentir los brazos de su padre se quedó nuevamente dormido.
Detrás de él, estaba Tomoko, la madre de los niños. Ella, estaba reprimiendo un sollozo y se cubría su boca con sus manos. Terminó saliendo de la habitación.
Kousei, depositó a su hijo en la cuna, y tomó al mayor por unos segundos, Kouichi. El pequeño ni siquiera se despertó.
En la cocina, estaba Tomoko preparando la cena; entonces escuchó unos pasos provenientes de la habitación: era Kousei.
Minutos más tarde, Kousei Minamoto, salía de la pequeña casa con su hijo menor en brazos; una maleta con sus pertenencias, y ropita para su hijo.
En casa, Tomoko estaba llorando.
-soy una estúpida… estúpida… - se decía a sí misma mientras escondía su cabeza entre sus brazos; estando sentada en el comedor.
Entonces, un pequeño sollozo de su otro hijo la hizo entrar en razón; Kouichi seguía necesitando de su cariño… y ella se lo daría. Se apresuró a atender a su hijo pero tal parecía que éste no quería dejar de llorar. Lo meció, le cambió el pañal, le dio de comer… pero nada… el pequeñito lloraba. Tomoko abrazó a su hijo… cómo deseaba jamás haberlos separado… ellos sentirían algún día la necesidad de reencontrarse y conocerse… era natural… puesto que los dos estuvieron juntos 9 meses en su vientre, eran gemelos, y había personas que decían que ellos tienen un lazo muy fuerte, incluso eran capaz de sentir lo que siente el otro… ¿sería entonces que Kouji estaba sufriendo igual que su hijo?... No… No quería ni pensarlo.
Mientras tanto, en el auto de Kousei, Kouji también estaba llorando. ¿Estaría sintiendo la separación de su hermanito? Kousei no tuvo más que detenerse y verificar que su hijo estuviese en buen estado. Se bajó del auto con su hijo en brazos.
Entró a una tienda de autoservicio y comenzó a buscar algo de comida, juguetes o lo que fuera que hiciera que el pequeño guardara silencio.
Estaba desesperado, y tuvo que pedir información con una anciana que pasaba por el lugar. Ella, apiadándose del padre primerizo, le indicó unos sustitutos de leche materna… pero también le dijo que era mucho mejor que el pequeño se amamantara con pecho de su madre. Entonces fue cuando Kousei inventó lo primero que se le vino a la mente: que su esposa había muerto. La señora, que según ella era viuda, le propuso a Kousei que podía habitar la casa que ella rentaba. A él, le vino muy bien esa propuesta, la necesitaba, y la aceptó gustoso. La señora, estaba radiante de alegría al enterarse de que tendría “un nieto” a quien cuidar, puesto que se ofreció en cuidárselo mientras él trabajara.
Kousei tenía resuelta la vida, por el momento.
-Después de todo es un hermoso niño… - había dicho la amable señora.
Por otro lado, Tomoko se había quedado dormida con su hijo en sus brazos, ni siquiera se había dado cuenta cuando fue que el pequeño dejó de llorar. Al amanecer, se levantó cautelosamente, evitando despertar a su hijito. Recorrió su casa, rezando que lo que había pasado había sido sólo un sueño; pero no… su casa estaba solamente habitada por ella y su bebé.
Hizo de almorzar, y fue cuando se dio cuenta de que la despensa se estaba agotando. Al terminar de comer, y después de haberle dado pecho a Kouichi, empacó sus cosas y salió de su casa, con rumbo a la de su madre. Primeramente, necesitaba trabajar.
La abuela de Kouichi, era una persona amable, conocedora de la cocina y como casi todas las mujeres de la tercera edad, adicta a las flores.
Tomoko llamó a la puerta, y en instantes fue recibida por la señora, cabello grisáceo y de piel arrugada. Al reparar en Kouichi se alegró y se lo quitó a su hija de los brazos. El recién nacido ni siquiera lo sintió.
La señora, dejó entrar a su hija, y ésta al instante comenzó a hacer llamadas, para verificar que en el lugar donde antes trabajaba todavía podría aceptarla. La abuela de Kouichi sólo la observaba. Y se sentó son su nieto aún en sus brazos; minutos después, Tomoko colgó el teléfono; y miró a su madre que estaba muy encariñada con su nieto y sonrió. Hacia vario tiempo que no veía tan feliz a su madre.
-La cosa con Kousei no acabó muy bien, ¿verdad? – le preguntó.
-No… - respondió Tomoko con su vista ahora en Kouichi.
-¿qué pasó hija? – inquirió la anciana al tiempo que colocaba a su nieto en el portabebés.
La muchacha se llevó ambas manos a su cabeza.
-Lo dejé ir…
-¡No lo dejaste ir!... – le regañó su madre, sin levantarle la voz; ésta levantó la vista – me imagino que él se fue por su cuenta, ¿no?
Tomoko asintió.
-Discutimos… él me decía que no tenía previsto que nacieran gemelos… aún desde que supimos que eran dos me lo recalcaba… pero son mis hijos, mamá… y no los iba a abandonar.
-Claro que no, hija.
-Me dijo que no íbamos a poder salir adelante; pero yo le espetaba que sí… que si ambos trabajábamos saldríamos adelante… y así fue, la primer semana ambos conseguimos trabajos y comenzamos, uno por la tarde y otro por la mañana… y en ratos libres los cuidaríamos… y justamente ayer, me dijo que si nos estábamos dividiendo el tiempo, era mejor que nos dividiéramos el trabajo y que cada uno se hiciera cargo de uno de los gemelos… en ése momento miré razonable el trato, porque si seguíamos así, nuestros hijos hubieran crecido en un ambiente de peleas y gritos… pero no sé, ahora me arrepiento…
-Muchos matrimonios no funcionan, hija. – le comentó su madre - Pero ¿qué piensas hacer?
-Ahorita en la tarde iré a trabajar… pero quería pedirte de favor, que cuidaras de Kouichi hasta que vuelva…
-Claro, encantada… - la amorosa abuela se fue a la cocina a seguir preparando ya la comida, mientras que Tomoko se quedó observando a su hijo.
No podía dejar de verlo, y no podía dejar de pensar ¿cómo estaría su otro hijo en ésos momentos?
Kousei, por su parte, cuidaba de su hijo por las tardes y en el día el pequeño Kouji se quedaba en la casa de la señora Hiromi, aquella amable señora que le cayó de los cielos a Kousei.
Éste consiguió un trabajo, aunque era temporal, estaba como sustituto de un contador en una empresa, gracias a sus conocimientos de contabilidad.
CAPÍTULO 2
Los días pasaron, dejando también lugar a los meses; y ambos gemelos comenzaron a crecer.
Kouji pasó su primer cumpleaños en casa de Hiromi, ésta le había horneado un delicioso pastel; pero su padre, en esos momentos no estaba en casa pues el trabajo últimamente le absorbía casi todo el tiempo, así que tuvo que pasarlo con su “abuela”, solo.
Cuando Kouji comenzó a hablar, tampoco su padre estuvo presente, y la anciana mujer siempre le decía que eso no podría seguir así, que estaba descuidando demasiado a su hijo, pero pese a todo, Kouji prometía ser un buen hijo.
Al final cumplió los dos años, y como es de suponerse, ya caminaba por su cuenta. El pequeño ya articulaba unas cuantas palabras más. Y ya en ese tiempo se había encariñado demasiado con Hiromi, puesto que pasaba con ella casi todo el día.
Pero una tarde Kousei llegó de trabajar, y pasó por Kouji a la casa de la anciana; después siguió con su rutina y condujo hasta la casa que rentaba. Ya ahí inició una plática con Kouji:
-Mira Kouji, papá tiene un nuevo trabajo – decía, el pequeño sólo le miraba intentando captar cada cosa que le decía. Kousei recorría la casa empacando cosas – y nos cambiaremos de casa, así que sé un buen niño y recoge tus juguetes…
Kouji no tenía ningún inconveniente de hacer enfadar a su padre, él quería ser un buen hijo, así que se fue directo a su cuarto. Minutos después su padre también estaba en su cuarto, ayudándole a empacar su ropa.
-¿Y mi abuelita? – le preguntó Kouji mientras se sentaba en el borde de la cama viendo cómo su padre recogía su ropa.
-Tendrás que despedirte de ella.
Kouji no quería mudarse, le gustaba el lugar…
Dos horas después, padre e hijo ya iban saliendo de la casa de renta y se dirigían hacia la casa de Hiromi para despedirse. Apenas el auto se detuvo, Kouji salió disparado para abrazar a la anciana.
-Te voy a extrañar mucho, Kouji – le decía la mujer mientras le abrazaba y le acariciaba tiernamente el cabello.
Kouji no podía decir nada porque estaba llorando. Su padre miraba la escena, pero no podía hacer otra cosa, le habían ofrecido un buen trabajo y un buen sueldo en Tokio, en la Universidad de la misma ciudad, como contador, puesto que el anterior ya se había jubilado, y al ser un viejo colega de él le había dado la plaza; el señor no tenía hijos.
Hiromi terminó en llanto al igual que Kouji, ella se había encariñado con el pequeño en el poco tiempo que había estado en su casa.
-¿Te vas a portar bien, verdad? – le decía la anciana mientras se secaba las lágrimas con un pañuelo.
Kouji asintió frotándose los ojos con su brazo derecho.
-Creo, que ya es hora – anunció Kousei.
Kouji se despidió con un simple “adiós” y subió al auto. Kousei le agradeció a la señora por lo que había hecho por ambos. Pero la señora le respondió que ésa sería siempre su casa.
En el camino, Kouji no duró más de 10 minutos despiertos y se quedó profundamente dormido.
-Va a ser un viaje un poco pesado Kouji, descansa.
Asombrosamente para Kouji, cuando despertó, el auto había llegado a su destino. Era una casa muy bonita, a pesar de que era chiquita.
-Bien, hijo. Aquí viviremos durante un buen tiempo.
-Es muy bonita.
Apenas, Kousei bajó del auto, llevó a Kouji a lo que sería su nueva habitación y se recostó en su cama para dormir unas horas antes de ir a su nuevo trabajo. Kouji simplemente se acomodó en su habitación y comenzó a jugar con sus juguetes.
Pasadas unas horas, Kousei llamó a su hijo a la habitación
-Kouji, tengo que ir a trabajar – Kouji levantó su vista que tenía en sus juguetes y miró a su padre.
-¿Iré contigo?
-Mira… - se sentó al lado del pequeño - …no quiero dejarte sólo hijo, puede ser peligroso.
Kouji era un niño muy inteligente, y no comprendía porqué el quedarse sólo sería peligroso.
-Si quieres que vaya, iré – dijo al fin con una sonrisa. Se levantó y guardó sus juguetes en una mochila.
Kousei tomó la mochila que llevaba Kouji en la espalda y le empacó un jugo de naranja. 20 minutos después, ambos iban en el auto, camino al nuevo trabajo de Kousei.
El padre de Kouji estaba sumamente nervioso con su nuevo trabajo. Estaban en la puerta del gran edificio en donde trabajaría y no paraba de acomodarse la camisa. Kouji simplemente le miraba ¿acaso tan importante era el trabajo?, pensó.
-Por favor, Kouji, no me des problemas hijo. – Kousei se sentó sobre sus piernas y miró a su pequeño acompañante.
-Claro que no, papá – dijo Kouji con una sonrisa. Algo que no quería Kouji, era darle problemas a su padre.
-Gracias
Kousei se puso de pie y avanzó tomando a su hijo de la mano.
Kouji, apenas hubo entrado se sintió el centro de atención; las secretarías, parecía hasta que dejaban de hacer lo que estaban haciendo sólo para mirar al pequeño. Kouji se sentía un poco incómodo. Una señora, secretaria al parecer del director, se presentó ante el señor Minamoto:
-Samantha Montes – se presentó estrechándole la mano – y creo… que sabe… -miró a Kouji – creo que no… - volvió su vista nuevamente hacia Kousei – no tenemos permitido que venga con su hijo, señor Minamoto.
-Oh, lo lamento… - se disculpó – no sabía… pero lo que sucede es que no tengo con quien dejar a mi hijo.
En ese momento, se escuchaban gritos provenientes de la dirección:
-¡… no hice nada, papá! – gritaba una joven que salía de la dirección.
-Mira, Susan… - intentaba calmarla su padre, el director
-Lo lamento – se dijo a sí misma.
Kouji miraba la escena, él quería mucho a su padre y no comprendía porqué ella le gritaba tan mal a su padre.
-Kouji – le habló su padre – será mejor que me esperes allá afuera ¿sí?... porque tu papá tendrá que trabajar… ¿me harías el favor de esperarme ahí? – dijo señalando una banca a las afueras de la oficina.
-Claro, papá
Kousei sonrió; Kouji se dirigió a la salida en compañía de una de las secretarias.
-será mejor que aquí te quedes – le dijo ella una vez que estuvieran afuera.
Kouji se acomodó en una orilla de la banca y sacó su jugo; quiso abrirlo, pero no podía, así que terminó por resignarse. Junto a él, estaba la muchacha que acababa de salir de la dirección.
-permítemelo – le dijo a Kouji tendiendo su mano. Éste le dio el jugo. La chica se lo destapó y se lo entregó. Sonrió.
-Gracias – dijo.
-De nada. ¿Tu papá es el nuevo contador, verdad?
Kouji asintió; sinceramente se sentía un poco raro al platicar con ella, hacia tiempo que no platicaba con alguien.
-¿Cuántos años tienes? – le preguntó la chica sonriendo.
Kouji la miró a los ojos.
-casi 3 años.
-¡qué hermosos ojos tienes! – exclamó con entusiasmo
La chica abrazó a Kouji por la espalda y lo atrajo hacia ella.
-Eres un niño muy lindo – le decía ella con cariño. - ¿cómo te llamas?
-Kouji – respondió dejándose llevar por el incómodo cariño.
-¿no tienes hermanos, Kouji?
El pequeño negó.
-Yo tampoco… - dijo ella con tristeza, e inconscientemente comenzó a acariciarle el cabello. – ¿y no te gustaría tener uno?
-Sí…
-Ok… entonces yo seré tu hermana postiza – sonrió la chica – mi nombre es Susan. – y volvió a abrazarlo con más fuerza.
Kouji sentía un poco raro aquella muestra de cariño, pues anteriormente la única que le hacía cariño era su “abuela” Hiromi.
-¿no quieres ir a comprar algo para comer?... o tomar – ironizó ella.
-Sí…
-Ven vamos – y se llevó a Kouji a la cafetería de la universidad.
Un grupo de escandalosas chicas rodearon a Susan.
-Hola… - saludó la que parecía la líder del grupo - …Susan…
-Hola y adiós… - respondió ella - …tengo compañía por si no lo notaron.
Todas dirigieron su vista hacia Kouji.
-¡qué bonitos ojos tiene! – exclamó una, acercándosele. Kouji volvió a sufrir la tortura de preguntas y preguntas, y terminó un poco mareado.
-Ya, se llama Kouji y es el hijo del nuevo contador. Va a cumplir 3 años. Y con permiso que vamos a pasar.
Las muchachas se hicieron a un lado. Susan cargó a Kouji y caminó con él hasta la cafetería. Éste solamente pidió un dulce, hacia vario tiempo que tenía ganas de comerse un caramelo, y que mejor momento que ése que su padre no lo veía, porque siempre le decía que hacían daño, y casi nunca comía uno.
Susan llevó a Kouji hasta una sombra, bajo un árbol, y ahí se dispusieron los dos a comer; después, ella le tendió a Kouji una hoja y lápices de colores para que dibujara y pintara. La chica se impresionó lo bonito que dibujaba y lo bien que pintaba, pues no se salía de la línea.
-sabes dibujar muy bonito, Kouji
-Mi abuelita Hiromi me enseñó – dijo él, y levantó la cabeza sonriendo. -¿qué es? – le preguntó al ver el cuaderno.
-Mira, estos son números… ¿sabes contar? – Kouji negó. – Entonces… vamos a enseñarte a contar – dijo ella con una sonrisa.
Susan, pacientemente le enseñó a Kouji a contar, dejando sus deberes a un lado.
-Oh, mira el tiempo – dijo ella – será mejor que te lleve con tu padre, porque luego se preocupará por ti.
-Sí… ¿mañana me enseñarás a sumar, Susan?
-sí… ven vamos.
La chica se lo llevó de la mano hasta las oficinas; su padre ya estaba desesperado cuando llegaron, y al ver a su hijo no hizo más que abrazarlo. Hacía mucho tiempo que no lo hacía.
Kousei se llevó a su hijo de la universidad, y se dirigieron hacia su casa, pero hicieron varias paradas durante el camino.
-Mira, Kouji… yo necesito trabajar, y eso me impide estar contigo en el día… así que por las mañanas irás conmigo a la universidad, como ahora… pero por las tardes… vendrás a ésta escuela, aquí te enseñarán muchas cosas.
Kouji echaría de menos a su abuela por las tardes…
CAPÍTULO 3
Kouichi, por su parte, era un niño con mucho potencial. Le encantaba dibujar, y pintaba muy parejito. Su primer cumpleaños, fue en su casa, al lado de una amorosa abuela, y una adorable madre, quienes sólo vivían para él. Kouichi, al contrario de su hermano, vivió sus primeros años rodeado de personas que le daban cariño. Claro que Kouji lo recibió de su padre, y de una señora que él consideraba como su abuela. Mas aún así, Kouichi siempre recibió muestras de cariños, cosa que Kouji sólo disfrutó al lado de su "abuela".
Kouichi cumplió su tercer año, y su abuela le cocinó un delicioso pastel. Ése día, Tomoko pidió permiso en su trabajo para faltar y poder disfrutarlo al lado de su hijo.
La abuela de Kouichi estaba en la cocina haciendo los últimos preparativos para la mini-fiesta, mientras el pequeño aún estaba dormido.
-¿Hija? - inquirió la señora al percatarse de que la muchacha miraba a través de la ventana.
Afuera, una lluvia torrencial traía consigo el comienzo de la época de huracanes.
-¿Hija? - ésta vez, la anciana mujer dejó su quehacer y se encaminó junto a su hija. - ¿estás bien?
-¿eh? - respondió ella dando un respingo volviendo su mirada hacia ella, y luego hacia la ventana.
-¿Tomoko?
-Pienso en Kouji, mamá... ¿cómo estará mi otro hijo? - dijo ella con la voz quebrada
-Te aseguro que estará bien... - le repondió apoyando su mano sobre su hombro.
-No sé... - ésta vez una lágrima apareció en su rostro y su boca dejó escapar un pequeño sollozo.
-...¿mamá?... - se escuchó una vocecita a sus espaldas. Un adormilado Kouichi se asomaba en la puerta frotándose los ojos con sus manos.
-Ven aquí - le dijo cariñosamente Tomoko extendiéndole un brazo invitándolo a sentarse con ella.
Kouichi se apresuró a llegar hasta su mamá y se sentó a un lado de ella, mientras le rodeaba la espalda con un brazo y le acariciaba su cabello begro azulado con cariño.
-¿Por qué lloras, mami? - le dijo una vocecita a Tomoko
-No estoy llorando, Kouichi... - respondió secándose rápidamente las pocas lágrimas que resbalaban sobre su cara. - ¡FELICIDADES mi amor!!! - le dijo su mamá apretando fuertemente a su hijo.
Tomoko sentía como si estuviera abrazando a su otro hijo, Kouji, a quien ansiaba ver...
-¡Felicidades! - le dijo su abuela mientras lo llenaba de besos y abrazos - y esto es para mi nieto favorito... - le dijo dándole un pequeño obsequio.
Kouichi recogió su regalo con gran entusiasmo y comenzó a abrirlo. Tomoko observaba a Kouichi, y pensó e su otro hijo... cómo quisiera verlo nuevamente, aunque ella sabía que Kouji no debería tener mucha diferencia con Kouichi, dado que eran gemelos; pero aún así desearía abrazarlo y llenarlo de besos.
-Abuela... - dijo Kouichi deteniéndose con el regalo a medio abrir en su regazo. Parecía que pensana en algo - soy tu único nieto abuela.
La anciana sonrió y abrazó nuevamente a su nieto.
-¡Por eso eres mi favorito!
-jajaja... - se reía Kouichi ya que su abuela le estaba haciendo cosquillas en las costillas. - jajaja
-Bueno... - dijo repentinamente Tomoko poniéndose de pie - ... ¿quíen quiere una rebanada de pastel? - suspiró sonriendo
-¡Yo! - exclamó el pequeño saliendo disparado hacia la cocina. Tomoko se quedó con su madre
-Deberías decire...
-...No lo sé... ¿cómo lo tomaría?.... y si... ¿y si me odiara el resto de su vida? - respondió Tomoko con una voz nerviosa
-No creo que suceda eso
Tomoko suspiró y se adelantó a la cocina, donde ya estaba esperando su hijo mayor sentado alrededor de la mesa.
-Mamá... - decía el pequeño al percatarse de que su madre estaba algo mal. - ¿estás bien, mami?
Kouichi rodeó la mesa y abrazó a su madre. Tomoko sintió ése gesto y se lo regresó.
-¿qué quieres, mi amor?
-Nada... - decia sin romper el abrazo.
-¿Estás seguro? - inquirió ella ante un súbito silencio de él - ¿Kouichi?
Repentinamente, el pequeño subió a su habitación llorando.
-¿qué pasó? - le preguntó la abuela
Tomoko suspiró
-No lo sé... déjame ir a ver... Kouichi no está nada bien, mamá - y dicho esto se quitó el mandil que llevaba puesto y se apresuró a subir a la habitación de su hijo.
Tomoko tocó la puerta, detrás de ésta, se escuchaban pequeños sollozos.
-Kouichi, hijo... ¿estás bien, mi amor? - preguntaba cada vez más nerviosa.
Tomoko no pudo contenerse más y abrió la puerta, ahí, sentado en la orilla de la cama, estaba su hijo mayor llorando. La señora Kimura se sentó a su lado mientras lo abrazaba y le decía:
-¿qué pasa, mi chiquito?
Kouichi no podía contestar a causa de su voz entrecortada.
-Yo... no.. sé... me siento... como si... me siento triste mami... y no entiendo por qué...
-Kouichi... - murmuró.
En un lugar lejano, Kouji estaba cumpliendo sus tres años, a su lado sólo estaba un cuaderno de dibujo; hacía tiempo que ése cuaderno le traía viejos recuerdos; ése fue el regalo que le había dado su única amiga: Susan; aquella chica con la que se sentía protegido, feliz y por la que sentía un enorme cariño.
Susan decidió dejarlo 2 días antes de su cumpleaños. Aquella vez él se había sentido abandonadp, pero ella le juró que no era así. Le prometió que alguna vez se volverian a ver, Kouji simplemente ya no la escuchaba puesto que la abrazaba con enorme fuerza, como si eso impidiera su partida. Al cabo de unos minutos desoués, ella tuvo que dejarlo, pero antes le dio un pequeño regalo, algo que ella decía que traía muy buena suerte. Kouji al igual que ella valoraría muchísimo ese regalo: una pañoleta azulada con toques cafés, que le había regalado su madre a Susan.
-Cuídala mucho, Kouji - le había dicho evitando a toda costa que sus lágrimas dejaran de salir.
Pero eso no se detuvo ahí; ya iban a cumplir los dos días de su partida, él estaba con su padre en casa, cuando sonó el teléfono.
-Hola...
-¿Señor Minamoto?- se escuchaba del otro lado.
-¿sí?... dígame...
Kouji sólo alcanzó a escuchar dos palabras "Susan" "accidente". Pasados unos 30 minutos, Kousei colgó, mirando de hito en hito a su hijo, quien no le quitaba los ojos de encima.
-¿qué pasó, papá? - le preguntó ante el silencio de Kousei.
Él simplemente se hincó frente a su hijo; no sabía cómo decirle al pequeño, que estaba por cumplir sus tres años, que su mejor amiga... aquella chica que lo había tratado como a un hermano... como a un hijo propio... había muerto.
-Kouji... - le dijo, dio un profundo suspiró y prosiguió - Susan...
Kouji estaba de pie, delante de él con los ojitos llorosos, y aún vestido con su pillama.
Kousei, después de medio explicarle a su hijo lo que había sucedido (Susan había tenido un accidente aéreo cuando se dirigía a visitar a su abuela en los Estados Unidos, y ningun pasajero había sobrevivido), lo vistió y lo llevó hasta donde se realizaría el funeral.
Kouji no había soportado la idea de que su mejor amiga ya no iba a levantarse, ni le iba a abrazar cuando estuviese triste, ni siquiera le iba a seguir enseñando a leer, y se había retirado llorando, ya los primeros rayos del sol habían aparecido. Entonces sacó su cuaderno de dibujos en los que Susan le escribía los números y las letras, y con las que le enseñaba a leer y sumar.
El pequeño estaba llorando bajo la sombra de un árbol, con el cuaderno en una mano, y la pañoleta en la otra...
Se sentía como aquel día en el que le había preguntado a su padre por su mamá, puesto que en ése lugar a donde lo llevaba su padre por las tardes hacían fiestas para festejarlas, y por curiosidad le había preguntado. Kousei, que ya venía venir una pregunta como ésa desde que se separó de Tomoko tenía una respuesta, la muerte, segun él, ya era imposible volverla a ver.
Kouji se había sentido vacío a causa de una persona que se había ido con los "ángeles" cómo solpia decirle su padre a aquellas criaturas que se llevaban a las personas buenas, aunque jamás la había conocido.
-Sólo espero... que a ella también... se la hayan llevado los ángeles... -decía entre sollozos el pequeño cabello negro.
CAPÍTULO 4
Tomoko estaba apresuradísima planchando el uniforme de su hijo; Kouichi había cumplido 4 años y era hora de comenzar con el estudio. El pequeño aún estaba en su habitación dormido.
-Kouichi... hijo... ya es hora... - le decía su madre mientras irrumpía en la habitación con el uniforme en mano.
El pequeño apenas hubo escuchado la voz de su madre se levantó, se estiró y se sentó en el borde de la cama, mientras su mamá le ayudaba a vestirse.
-Listo... - dijo ella una vez que habían terminado
-Mami, ¿tu crees que vaya a tener amigos en ése lugar? - le preguntó mientras ella le intentaba mantener quieto el alborotado cabello con agua.
-Claro - sonrió
Kouichi ya no dijo alguna otra palabra hasta que su mamá le terminó de arreglar su ropa y su cabello
-Bien, creo que es hora de bajar a desayunar
Kouichi se sentó a la mesa y se dispuso a comer los hot-cakes que le había preparado su abuela, con miel. Él estaba completamente serio escuchando la conversación que mantenían su abuela y su madre, mirando de reojo a ambas
-Ayer me comuniqué con él. - dijo Tomoko.
-¿en serio? - se asombró la abuela - ¿cómo?
-Por teléfono.
Kouichi terminó su desayuno y se puso de pie, dejó su plato en el fregadero y se encaminó a su cuarto con el objetivo de empacar su cuaderno en su mochila. Cuando iba nuevamente hasta el comedor, su madre y su abuela aún estaban platicando, y su mamá parecía estar desconcertada y nerviosa.
-¿Crees que marque?
-Eso dijo...
-¿quién va a llamar, mamá? - le preguntó Kouichi cuando dejó la mochila en el sofá.
-Nadie importante, bebé... bueno, creo que ya mero va siendo hora de irnos, así que... - se paró, recogió los trastes sucios y después de ponerse el mandil comenzó a lavar los platos.
Kouichi se sentó en el sofá y prendió el televisor para ver las caricaturas de la mañana, el pequeño estaba a las carcajadas.
Tomoko terminó de lavar.
-Vámonos, mi amor - le dijo a su hijo - adiós mamá... - se despidió de la anciana tomando a su hijo de una mano y conduciéndolo hasta la puerta.
-adiós, abuela - se despidió Kouichi cuando pasó a su lado.
-adiós mi pequeño - le dijo su abuela plantándole un beso en la mejilla
Cuando llegaron a su primer parada, Kouichi tuvo que despedirse de su mamá. Tomoko le partía el alma dejar a su hijo, pero tenía que ser fuerte para él y evitar que el niño llorara.
-aquí estarás bien, Kouichi - le decía ella mientras le daba un abrazo.
-pero...
-no te preocupes... vendré por ti cuando salgas... ¿esta bien?
Kouichi asintió
-claro, mama... no te preocupes.
Tomoko se despidió de su hijo y se esperó hasta que entró al aula. Entonces, salió disparada a su trabajo, pero en el trayecto se encontró con Kousei.
-Hola - le dijo él.
-Hola... - respondió con cierto nerviosismo - ¿qué haces aquí? - le espetó
-sólo... sólo deseaba volver a verte - le respondió mientras miraba el suelo.
Tomoko suspiró
-Pues lamento decepcionarte, pero tengo que ganarme la vida y necesito ir a trabajar.
Tomoko avanzó unos pasos cuando Kousei la detuvo por el brazo.
-Déjame, ¿quieres?
Kousei la soltó y miró a través de la reja. Kouichi estaba viendo la escena y ahora miraba fíjamente a la persona que era su padre, pero él simplemente ni idea tenía de eso. Kousei sonrió, mas Kouichi lo siguió mirando con cierta frialdad. No le gustaba que trataran mal a su madre.
-Eres idéntico a tu hermano. - murmuró, luego emprendió su camino de regreso.
Kouji estaba esperando dentro del auto.
-¿a dónde fuiste, papá? - le preguntó
-Quería aclarar unas cosas con una persona
-mmm... ok... - sentía que había algo que le ocultaba, mas no entendía qué.
Kousei arrancó el automovil.
-no entiendo por qué dejamos éste lugar.
-No tienes por qué comprenderlo ahora, cuando seas más grande lo harás.
-¿en serio? ¿y por qué no ahora?
-No comprenderías la razón.
Kouji sólo se limitó a mirar a través de la ventana mientras salían de la ciudad.
Cuando llegaron, Kousei no se detuvo en una casa-habitación como en la que siempre llegaban cada que se cambiaban de hogar. Ésa vez pasó directamente a su nuevo trabajo, pero por desgracia ya iba demasiado tarde.
-Para su primer día no está nada mal - le dijo una voz a su espalda, un señor de estatura media, anteojos, cabello castaño rizado y con una libreta en mano - 30 minutos de retraso, señor Minamoto - terminó entregándole un gafette.
-Gracias... Kouji, quédate aquí, ¿quieres?... no te preocupes, no tardaré mucho.
El pequeño no se inmutó y se quedó quieto, de pie, juento aquel hombre extraño.
-Hola... - le saludó una voz a su espalda, una joven, unos dos años menor que su padre, cabellos castaños y con una sonrisa encantadora.
-Hola - regresó el saludo evitando la descortesía.
-Veo que vienes con tu padre el primer día de trabajo. - Kouji intentó sonreír.
-No querías venir, ¿verdad?
Kouji negó moviendo la cabeza.
-Oh, está bien - respondió ella observando que el niño no tenía humor de conversar.
Kousei salió de la oficina principal 30 minutos después.
-Mi jefe me dio permiso de irte a dejar, pero mi permiso está limitado - decía presuroso tomando a Kouji por una mano y con la otra cargaba la mochila que su hijo llevaba a donde quiera que iba - No sé por qué cargas tantas cosas, Kouji.
-Me gusta llevarlas conmigo. - respondió - ¿me llevarás a un lugar como aquel en el que iba por las tardes?
-Si, pero esta vez sólo estarás en el día.
Al menos eso le gustó al pequeño, pero entonces... ¿qué haría por las tardes?. La respuesta le llegó como caída del cielo.
-Sólo me ocuparé 4 horas en la tarde, pienso inscribirte a algun club de lo que sea.
Kouji simplemente se subió en el automóvil.
CAPÍTULO 5
Los siguientes dos años, para Kouji fueron geniales, pues su padre ¡por fin! Había conseguido un trabajo estable, y él iba en las mañanas al Kinder y por las tardes asistía a un club de Karate donde lo enseñaban a pelear y a defenderse, pero claro que también les enseñaban la disciplina de la comunicación ante todo evitando las peleas innecesarias.
Kouji, por ése tiempo fue feliz, con una vida tranquila.
Pero su vida dio un giro completo de 360° cuando a su padre lo ascendieron de puesto, y tendrían que mudarse a Shinjuku; Kousei no perdería una oportunidad como ésa y Kouji dejó su escuela y su club de entrenamiento.
Y para rematarle, su papá comenzó a salir con una completa desconocida para él. Así que a partir de los 6 años fue la peor época de su vida.
-Kouji, ahora regreso – decía su padre mientras se acomodaba la corbata
-¿Vas a ir de nuevo con ella? – preguntó su hijo sentado en las escaleras, con la piyama puesta.
-Sí
-Ok… me voy a dormir
Las cosas para Kouji no eran “todo felicidad”; no quería que su papá se casara con otra mujer que no fuese su madre. Sabía que su mamá estaba muerta, pero internamente para él, sentía que podía surgir un milagro y volver a ver a su madre, era casi imposible para él, pero le gustaba soñar con volver a verla, conocerla en persona.
-Mi padre siempre me ha dicho que me parezco bastante a ella – dijo.
Kouji, de ocho años, estaba tendido bocarriba con los brazos detrás de su cabeza.
-Cómo me gustaría conocerla – sonrió, y con un profundo bostezo se quedó dormido.
A la mañana siguiente, a Kouji le sorprendió que su padre estuviera de tan buen humor (Algo raro en él).
-Buenos días – saludó al entrar a la cocina.
-Buenos días, Kouji
Y extrañamente, su papá se comenzó a comportar de manera extraña, parecía que quisiera que su hijo estuviera de un buen humor.
Algo también raro en él, y todo había comenzado su primer día de escuela, después de su mudanza.
Kouji tenía 6 años y medio. Entró en el aula cuando su maestra lo invitó a hacerlo; no le gustaba mudarse, y mucho menos cambiarse de escuela, puesto que cada vez se le hacía más difícil conseguir tan siquiera un simple amigo.
Cuando iba entrando sintió como si millones de personas le lanzaran miradas de odio. Aún así, se aguantó las ganas de salir corriendo.
Pero las cosas no terminaron ahí, puesto que en el recreo un grupo de sus compañeros lo obligaron a pelear tras una pelea a palabras, pero el pleito terminó en golpes cuando esos chicos comenzaron a insultar a su familia, incluyendo a su mamá. Eso último hizo que le asestara un efectivo golpe en la cara dejándolo tirado en el piso, inconsciente.
Como era de esperarse, su padre se molestó demasiado con esa reacción; a partir de ése encuentro su padre siempre le espetaba que tenía que comportarse mejor con sus amigos, no insultarlos, pero él simplemente no entendía a su hijo; Kouji no lograba entablar una amistad con ningún niño, porque jamás lo había hecho, jamás había tenido siquiera un solo amigo.
Y la gota que derramó el vaso fue que un día su padre llevó a su casa una extraña, y de la cual su padre insinuaba cada vez más que quería convertirla en su madre.
Así que, parecía casi imposible que Kouji se pusiera feliz, por algún motivo estaba contrariado
-¿estás bien, papá?
-Claro
Ahora, Kousei se sentó frente a su hijo del otro lado de la mesa, viendo a su hijo probar los alimentos.
-¿Seguro que estás bien?
-Quería hablar contigo…no sé como decirte esto, hijo… tal vez sea un poco inconveniente para ti… pero…
-¡No quiero cambiarme de casa otra vez! – exclamó furioso, si su padre quería irse, él se quedaría en su casa, no quería volver a mudarse.
-¡No es sobre eso, Kouji! ¡Y no me levantes la voz! - ahora su padre se levantó de la silla – ¡y quieras o no, me voy a casar!
-¡¿qué?!... No me digas que con “esa” que viene a casa
-“esa” tiene su nombre, Kouji – le dijo su padre conteniéndose de no ponerse a gritar como loco y evitar golpear a su hijo – y sí, es con ella
-Yo quiero a mi madre de vuelta… - dijo Kouji con lágrimas en los ojos, levantándose de la mesa dejando su plato a medio comer mientras corría hacia su cuarto.
Llegando a su habitación cerró la puerta tras de sí, se tiró a su cama abrazando su almohada y se puso a llorar.
Kousei estuvo tocando un buen tiempo, pero no conseguía respuesta, se lo pensó mejor y decidió darle un tiempo mientras digería la noticia. Cuando entró, Kouji ya estaba durmiendo.
Kousei se quedó contemplando a su hijo. Y vio que tenía su rostro húmedo causado por las lágrimas.
-Mama… - hablaba dormido – llévame contigo…
A Kousei le partió el corazón escuchar eso, pues Kouji pensaba que su madre estaba viva y eso quería decir que prefería morir antes de verle casar con Satomi, su actual prometida. Y no le podía decir que su madre aún seguía viva, porque se iría con ella sin siquiera pedirle permiso.
Cuando Kouji despertó, terminó aceptando la boda de su padre, él no era nadie en su vida como para decirle qué hacer y qué no hacer.
-Si quiere casarte con ella, hazlo – le dijo Kouji seriamente – no me voy a interponer, no te preocupes. Pero quiero que sepas que ella nunca ocupará el lugar de mi mamá.
Ante esto, Kousei se sintió un poco más aliviado; pero presentía que iba a ser una difícil relación la de su hijo y Satomi.
Una semana después, la tan esperada boda se realizó.
CAPÍTULO 6
Los siguientes cuatro años, para Kouichi habían sido iguales, antes de cumplir los seis iba al kínder en la mañana, y por las tardes se quedaba sólo con su abuela; su mamá trabajaba casi todo el día, y ya para el atardecer cuando llegaba, tanto Kouichi como su abuela tenían la casa reluciente. Aunque era un decir, puesto que la abuela era la que hacía casi todo el trabajo. A partir de los seis años, Kouichi ingresó en una escuela, destacando grandiosamente en lo que a calificaciones se refiere, llevando en sus dos primeros años el primer lugar de su salón.
-uh – exclamó Tomoko al llegar - ¡Qué día! – y se sentó en el sillón.
-¿qué pasó? – le dijo la abuela de Kouichi.
-Mi jefe se puso como loco y comenzó a gritarnos, y no logré resistir y renuncié… ¡me reclamaba que yo tenía la culpa de no se qué problema!... y… pues, tendré que buscar trabajo.
-Kouichi te estaba esperando.
-¿dónde está? – preguntó un poco más relajada.
-En su habitación, el pobrecito agotó todas sus fuerzas – sonrió – está dormido – añadió al ver que su hija se ponía de pie – quiso ayudarme en la limpieza, y se puso a arreglar su habitación, luego me dijo que él lavaría los trastes, eran pocos… no te alarmes, es un niño muy trabajador… como su madre.
-Iré de todas formas a verlo, mañana buscaré trabajo. – dijo con una sonrisa.
Tomoko entró en la habitación de su hijo, la verdad era que su cuarto casi nunca estaba sucio, así que su pequeño sólo debió de organizar sus cosas. Rodeó la cama y se sentó en una orilla. Inconscientemente le acarició el cabello a su hijo y no pudo reprimir una lágrima.
-Esta tarde he renunciado a mi trabajo… pero creo que sólo estaba pensando en mí y no en ti, mi amor… no te quiero arruinar tu vida… pero no te preocupes, mañana buscaré un trabajo nuevo.
-¿Mam… á? – habló intentando abrir sus ojos
-quédate dormido, Kouichi…
-mamá… mañana vendrán unos amigos a casa… - dijo ya con los ojos bien abiertos.
-ah, pues no hay problema – sonrió.
-Escuché lo de tu trabajo, - se enderezó y se sentó sobre la cama - y quiero decirte que si a ti ya no te gustaba era como si a mi tampoco, mamá. No tienes por qué culparte… - ahora él sonrió – pero ¿segura de que no te molestará que vengan mis amigos mañana?
-¡Claro que no! – ahora, ella tomó a su hijo por la espalda y le alborotó el cabello con ternura. Comenzó a hacerle cosquillas en las costillas, Kouichi estaba que no se aguantaba de risa.
-jajajajaja
Un sonido parecido a unos vidrios rotos se escuchó. Kouichi se paralizó, pero el repentino movimiento de su madre que hizo al levantarse lo hizo entrar en razón: algo había pasado.
Tomoko salió apresurada a la cocina, ahí, tirada en el piso, estaba la abuelita de Kouichi.
El niño de 8 años sólo se quedó de pie, junto a la puerta, observando cómo su madre pedía una ambulancia, sus pies parecía no querer moverse y su boca no quería emitir sonido alguno.
Volvió en sí, hasta que sintió los brazos de su madre rodeándolo, cuando comenzaban a llevarse a la anciana al hospital.
-Iré con ella, Kouichi – decía ella entre sollozos. – espérame, ¿sí?
Kouichi simplemente asintió.
-Te llamaré por cualquier cosa… ¿estarás bien, verdad?
Volvió a asentir.
-Bien… - y dándole un tierno beso en la frente a su hijo, Tomoko partió con rumbo al hospital, dejando a su hijo con la duda marcada en la frente ¿qué le había pasado a su abuela?
Kouichi estaba totalmente paralizado, y una extraña sensación de tristeza, y soledad lo rodeó de pies a cabeza, sentía que eso se le multiplicaba por dos.
En ése mismo momento en un lugar de Shinjuku se estaba celebrando la boda del padre de Kouji con Satomi.
El chico de cabello largo y negro estaba sentado en un lugar apartado de la recepción en donde se celebraba la fiesta. No tenía ni el más mínimo deseo de ver a su nueva mamá. Se sentía un poco raro, triste y algo nervioso como si una persona muy allegada a él estuviera en grave peligro.
-¿estás bien? – le preguntó una niña, sobrina de Satomi que quería entablar una amistad con él.
-déjame… - y dicho esto se alejó del lugar.
-¡No seas tan “así”! – exclamó furiosa la chica.
Kouji rodeó el lugar y se topó, con una punzada de odio, con su “madrastra”
-¿quieres algo?... ¿estás bien?
-No, y estoy bien – le respondió
-¡Kouji! – le llamó su padre.
Éste simplemente se aguantó las ganas de comenzar a pelear, por eso no quería encontrárselos, y siguió su camino.
En Shibuya, Kouichi estaba paseando de lado al lado del teléfono, esperando impacientemente alguna llamada de su madre. Ya tenía casi una hora desde que se había marchado y no le había llamado.
Tocaron la puerta. A Kouichi le latía el corazón, y con nerviosismo abrió la puerta, un poco tembloroso.
Lo que no se esperaba fue un emotivo abrazo de su madre.
-¿qué pasó, mamá? – preguntó Kouichi un poco temeroso de lo que le fuera a contestar.
-los doctores dijeron que se pondría bien… - decía con la voz entrecortada - pero se quedó hospitalizada… así que regresaré todavía, ¿podrás quedarte solo?
-Claro… no te preocupes… ¿mañana la dan de alta?
-sí, sólo fue un simple desmayo…
-Le dices que estaba muy preocupado por ella, por favor…
-No te preocupes… se lo diré…
-Gracias.
Y dicho eso, Tomoko salió con su bolso como único equipaje con rumbo al hospital.
CAPÍTULO 7
La boda de los padres de Kouji pasó… Kouji tuvo que lidiar con una mujer nueva en su vida (tarea relativamente difícil para él), y tuvo que lidiar también con un padre que estallaba cada vez que Kouji insinuaba que prefería a su madre biológica que a ella.
Cuando cumplieron 1 año de casados, volvió la pesadilla de Kouji: la mudanza.
-¡Estoy harto de que hagamos esto siempre! – exclamó el chico con cierto enojo.
No iba a mudarse nuevamente.
-¡Pues si no quieres mudarte no lo hagas y quédate aquí!- le gritó su padre, que estaba mucho más que harto de su comportamiento
-¡Pues es lo que haré! – y se fue corriendo a su habitación y se encerró en él.
Alguien tocó la puerta
-No te pongas así, hijo – le habló Satomi a su espalda mientras se acercaba y se sentaba a su lado.
Justo cuando le colocaba la mano en su hombro, Kouji se levantó.
-Para empezar, no soy su hijo… y usted no sabe lo que significa para mí el volvernos a mudar… usted no ha sufrido el intentar hacer amigos porque cuando está por hacer, hay que mudarse – ironizó molesto Kouji - ¡y qué va!... pasados unos días, mi padre querrá nuevamente mudarse… ¿cuánto tardará en decirnos que volvemos a mudarnos? ¿1 día? ¿2? ¿1 año, un mes? – decía mientras respiraba al compás de sus palabras, furioso
-Kouji, yo te quiero como si fueras mi propio hijo, y lo de mudarse ya va a ser un trabajo fijo, tal vez dure 10 años… incluso más.
Kouji bajó su mirada tristemente; y de mala gana guardó sus cosas. Al poco tiempo, ya estaban partiendo hacia Shibuya.
La abuela de Kouichi regresó a casa un día después, le había subido la presión por una extraña razón. Pero estaba fuera de peligro.
Kouichi estaba todo el día al pendiente de ella, claro que sólo la dejaba sola cuando tenía que salir a hacer alguna tarea o cuando iba a la escuela, por lo demás, siempre intentaba estar con ella.
Habían pasado 2 años después de que la abuela de Kouichi sufriera aquella decaída, cuando volvió a ocurrir, esta vez, estaban en casa los tres comiendo en la mesa cuando la anciana mujer se quejó de un dolor en el pecho, Kouichi se alarmó y su mamá corrió al teléfono para pedir ambulancia; esa vez los llevaron a ambos con ella.
Kouichi estaba un tanto nervioso por el dictamen médico una vez que hubieron llegado. Y se mordía las uñas. Entonces el doctor se dirigió hasta donde estaban ellos y les comunicó que estaba un poco mal, que su corazón estaba demasiado débil.
-… lo lamento – había terminado el médico.
-¿podemos pasar a verla? – preguntó Tomoko
-Claro
-¿puedo pasar yo primero? - inquirió Kouichi
Tomoko se lo pensó un rato despues aceptó.
Cuando entró, encontró a su anciana abuela acostada en una cama de hospital. Kouichi tomó su mano, y tras el contacto, la anciana despertó
-¿Kouichi...?
-Sí abuela, soy yo
-Sé que ,e queda poco tiempo de vida.- decía ella con un hilo de voz.
-No digas eso abuela...
-Pero antes de que eso suceda, deseo confesarte un secreto... no me lo quiero llevar a la tumba... porque es importante para ti.
-¿para mí?
-Kouichi... - sonrió - tu tienes un hermano gemelo, Kouichi...
-¿un... hermano gemelo?
-Su nombre... es Kouji...
-Kouji...
-Búscalo... y dale mis saludos cuando lo encuentres... y dile que todavia lo recuerdo, como si hubiera sido ayer... los dos gemelos en mis brazos....
El aparato que indicaba el pulso de la anciana comenzó a emitir un sonido que significaba que su corazón fallaba.
Los médicos entraron y el chico salió corriendo. Su abuela había muerto, y no sólo eso... le dijo que tenía un hermano... un gemelo...
Kouichi a partir de ése momento se dio a la tarea de buscarlo, hasta que dio con él... un chico rico idéntico a él.
Lo persigíó durante un año, y en una extraña aventura lo conoció. Se hicieron muy buenos amigos... y aunque tardaron un poco en acostumbrarse de que tenían un hermano, ambos se llegaron a aceptar...
"La hermandad va ligada al amor fraternal... ambas cosas con distinto significado, pero que siempre lleva consigo un lazo más grande que cualquier cosa: el tener un hermano"
Comentario del Juez/jueces:
Lo mismo de antes XDDDD... sigue asi y esperamos todo siga bien ^^
__________________
Naruto y el maestro del caos, ¡Ven y mira como el mundo cae en las manos de los olvidados para protegerlo!
Naruto y el clan de los lobos, ¡ven y aulla con nosotros!
Naruto y CWW, entra para ver un continente donde todo realmente puede pasar... y bien, si no te simpatisa mucho sasuke o te simpatiza pero odiaste lo que hizo al abandonar la aldea, reirte de sus desventuras ocasionales
*Accion de sellos* --- Jutsu/Nombre tecnica de Taijutsu --- Golpes de taijutsu --- "Susurros" --- 'Pensamientos' --- -Habla normal --- -Explicasion tras dialogos, modo narrative-
Fecha de nacimiento:
09-marzo-1993
Signo zodiacal:
Piscis
Edad:
14
Color del Nick:
3399FF
Estilo de letra:
Predeterminada
Color de letra:
6699FF
Color de tu status:
336666
Signo Zodiacal:
piscis
Sexo:
hombre
País:
venezuela
Vista de temas:
moderno
Nombre real:
Ricardo
Vive en:
Venezuela
Nombre del Fic: La Reconstrucción del Futuro
Introduccion:
-Hace muchos años luego de que la última generación salvo, al digimundo esta estuvo en paz, 15 años después el digimundo volvió a caer en manos de un Digimon maligno, el cual utilizo sus poderes para dar energías a 10 guerreros, con los 10 guerreros este Digimon absorbió los datos del digimundo. Dos de Los Angeles protectores del digimundo, utilizaron todas sus energía para crear 6 nuevos Digivices y El tercero Utilizo su energía para crear nuevos emblemas. Con sus últimas fuerzas el tercer Ángel envió al Mundo humano los Digivice Y los Emblemas.
Emblemas:
*Sentimiento: Richi
*Nobleza: Chi
*Disciplina: Takashi
*Orgullo: Mai
*Dureza: Rei
*Alegría: Talina
Integrantes
Nombre: Richi
Apellido: Jiriol
País: Inglaterra
Carácter: Sociable, Gentil.
Emblema: Sentimiento.
Digimon: Patamon
Digievoluciones: Angemon, Magnangemon (Lordholyangemon en perfeccionamiento), Seraphimon (Dominimon en Perfeccionamiento)
Carácter del Digimon: Sociable, Gentil, Curioso
-Biografía de como llega al Digimundo: Un día tranquilo.
Richi: Ya termine de comer me iré al jardín *Al llegar hay*
Jardinero: Hola Sr. Richi
Richi: No me digas Sr me siento viejo
Jardinero: Disculpeme
Richi: Estoy cansado iré a mi habitación *Se recuesta en su cama y se queda dormido*
-Una hora después lo despierta un golpe
Richi: ¿Que fue eso?, *Ve a su lado un objeto extraño*
Richi: ¿Que será esto?, Tiene un botón
-Richi Presiona el botón, una luz extraña sale del objeto y aparece otro objeto como un collar.
Richi: ¿Que será todo esto?.¿Estarán relacionados?
Richi: *Los acerca*. Una luz segadora aparece, haciendo que Richi se desmaye.
Richi: *Despertando*, ¿Donde estoy?, solo recuerdo dos objetos extraños, aquí están, que extraño lugar es este.
Richi: *Ve un camino*, Lo tomare puesto a que no se ni donde estoy.
Nombre: Chijaru Mitsuki (chi)
Apellido: adoptada apellidos desconocido (apellido de adoptada: Kitomilla)
País: Francia
Carácter: Amable, alegre, sincera, y muy tierna y tímida
Emblema: nobleza
Digimon: Rumon
Carácter del Digimon: amable, sincera. muy protectora.
Biografía de como llega al Digimundo:
Chi vive con su madre adoptiva que solo la usa para obtener dinero ya que es la heredera de un fortuna pero ella no lo sabe.
Chi: señorita kitomilla!!!
Madrastra: que pasa ahora!!!
Chi: es solo que....
Madrastra: no pierdas tiempo vamos tenemos que ir a una reunion.
Chi: u_u bien.
*En eso Pasan por un Parque*
Chi: puedo.....
Madrastra: que bajar ni loca te llegarías de microbios.
Chi: pero...... olvidalo...
Madrastra: espera en el auto no te vayas.
*CHI SE QUEDA SOLA*
Chi: que aburrido. -.-
*EN ESO APARECE UNA NIÑA PEQUEÑA*
Mili(niña pequeña): señorita podría ayudarme a subir a ese árbol es que mi pelota se atoro.
Chi: es muy peligroso yo subiré n.n
Mili: en serio? gracias n.n
*CHI APUNTO DE ALCANZAR LA PELOTA*
Madrastra: por dios chi baja de ahí te vas a matar!!!!!!!
Chi: O.O claro que no.
Madrastra: vamos*MUEVE EL ÁRBOL*
Chi: si sigue así usted me va a matar.
Madrastra: ¬¬ baja niña!!!
*CHI BAJA DEL ÁRBOL*
Chi: lo ve estoy bien n.n
Mili: gracias señorita.
Chi: n_n
Madrastra: ¬¬ alejate de esa mocosaChi: pero...
Madrastra: sube al auto!!!!!! y te quedaras sin comer y sin ver nada.
*CHI YA EN LA CASA DE SU MADRASTRA*
Chi: ¬¬ aburrido.
*SE LE OCURRE SALIR POR LA VENTANA*
*EN LA CALLE*
Chi: por fin me siento libre al fin!!!!!
Mili: hola n.n
Chi: pero si eres...la niña.
Mili: n.n me llamo mili
Chi: yo me llamo chijaru ....mejor chi...
Mili: me acompañaría al parque
Chi: de verdad?
Mili: n.n si
Chi: wow es hermoso.
Mili: n.n voy por unos helados.
*CHI SE QUEDA SOLA Y OYE UN RUIDO*
Chi: que es eso.
*EN ESO A CHI SE LE APARECE UN OBJETO EXTRAÑO*
Chi: que es eso?
*UNA EXTRAÑA LUZ LA INVADE Y LLEGA AL DIGIMUNDO*
Chi: donde estoy??
Nombre: Mai
Apellido: Kawasumi
País: Francia
Carácter: es fría, callada, orgullosa, enojona y etc.
Emblema: orgullo
Digimon: lunamon
Carácter del Digimon: Alegre, divertido, amigable, distraída y etc.
-Biografía de como llega al Digimundo:
Era un día común en la casa de Mai...
Sirvienta : Señorita ¿se le ofrece algo?
mai: no, ¿me arias el favor de retirarte? *dice algo molesta*
sirvienta: si señorita *dice mientras sale de la Habitación*
mai: Que día mas aburrido *dice mientras se pone a escuchar música*
Ya mas al rato...
Se escucho como algo cae al suelo
mai: ¿eh? ¿Que es eso? *dice mientras se acerca*
mai: es un tamagochi? *dice mientras lo sujeta, en eso este empieza a brillar*mai: pero que...*en eso desaparece*
En el digimundo
mai: pero que demonios...donde estoy?
Nombre: Rei (espíritu)
Apellido: Tsukino (de la Luna)
País: Japón
Carácter: callado y reservado al inicio, después se vuelve mas amistoso
Emblema: Dureza
Digimon: Renamon
Digievoluciones:
Vacunas: Kyubimon, Taomon, Sakuyamon
Virus: Youkomon, Doumon, Kuzuhamon
Carácter del digimon: amable y gentil
-Biografía de como llego al digimundo:
Rei vive con su familia, es muy callado con los demás desde que su mejor amigo murió y desde que su mejor amiga se cambio de ciudad
Rei: *en su habitación* pero que día tan aburrido es este...
Monitor de la computadora: *has recibido un nuevo e-mail*
Rei: ¿que sera?... que extraño no viene nada, esta vacio...
En eso el monitor empieza a brillar por lo que Rei cierra los ojos
Rei:¿donde estoy? *ve un collar y un extraño objeto* ¿Que sera esto? bueno, iré a ver los alrededores
Nombre: Talina
Apellido: Kinomoto
País: Inglaterra
Carácter: alegre, nunca se rinde, aveces es un poco tímida y enojona, pero muy pocas veces la verán así
Emblema: alegría
Digimon: gatomon
Carácter del Digimon: igual que Talina
-Biografia de como llega al Digimundo:
En un día muy lluvioso en la escuela de Hanbrich estaba una persona llamada Talina y acompañada de sus amigas
Talina: hay no me podre ir asi
dalia: pues yo si me voy
katerin: y yo
las dos: adiós Talina
Talina: adiós
Talina: por donde me hire mmmmmmm...... que es eso una luz
Talina: se ve tan calido, entrare
-Cuando entra se transporta automaticamente al digimundo
Talina: bueno al menos aqui no llueve
Nombre: Takashi
Apellido: Yamamoto
País: Japón
Carácter: Reservado y de pocas palabras pero inteligentes o de buen sentido del humor, es amable y siempre piensa en estrategias antes de una batalla.
Emblema: Disciplina
Digimon: Gaomon
Carácter del Digimon: Es animado y algo curioso, y le encanta pelear en digi-batallas
-Biografia de como llega al Digimundo:
Takashi viene de una familia humilde y es hijo unico, su padre murio cuando el tenia 8 años y 3 años después su madre cayo en una rara enfermedad y desde entonces el se hace cargo de la mayoria de las cosas, entre ellas cuidar a su madre enferma, estudiar y trabajar.
-Llega takashi de el colegio algo cansado y abre la puerta de su casa y ve a su madre tratando de hacer el que hacer a duras penas y Takashi se asusta al verla haciendo tanto esfuerzo por estar de pie.
Takashi: O.O Madre que haces!!!!! *dice mientras la sostiene*
Madre: Lo siento! es que me canse de estar de inutil en la cama.
Takashi: Madre, tu no eres inutil, pero, estas enferma y no puedes hacer tanto esfuerzo.
Madre: Lo siento, pero queria ayudarte en algo, siempre tienes todo el trabajo y yo como madre me preocupo por ello.
Takashi: No te preocupes yo siempre me las he arreglado solo, ven vamos a tu habitacion
Va takashi ayudando a su madre a llegar al cuarto y la arropa en su cama y esta se duerme y takashi le da un beso en la frente y ella sonríe.
Takashi: *así mismo* (Desde que papa murio, mi madre ha intentado todo por sacarme adelante, me siento angustiado por su enfermedad todavía siento el miedo de que muera muy pronto).
-Takashi se dirige a su cuarto, se sienta en un escritorio y se pone a hacer algo de tarea en una libreta y se escucha como balbucea unos calculos matematicos. Se queda dormido sobre la libreta.
[Sueño]
Esta takashi en una especie de bosque y escucha una voz.
????: Es tiempo de que tu destino te sea revelado
Takashi: *así mismo* (Esa voz me es muy familiar ¿de quien es?)
????: Te sera encomendada una mision importante
Takashi: ¡¡¡¿¿Misión??!!!
????: Solo sigue con la mision que te sera encomendada, pronto te reuniras con tus camaradas
Takashi: ¡¡¿¿pero a que te refieres??!!
????: Ahora despierta
Takashi: ¡¡¿que?!!
-Una luz muy brillante no lo deja ver y de pronto se despierta por un sonido como de una alarma de despertador electronico y ve en el escritorio un pequeño aparato con una lusesita que parpadea.
Takashi: ¿que es esto? sera un despertador que compro mi madre o que sera?
Presiona el boton y una luz muy grande lo sega y solo siente que cae.
-Richi camina hasta llegar a un gran árbol
Richi: ¿Donde estoy?
¿?: Solo espera
Richi: ¿Quien eres?
¿?: Pronto todos estaran aqui y se los explicare
Richi: ¿Quienes todos?
¿?: Solo espera y ten paciencia
Richi: Si tu lo dices
¿?: Ya pronto vendrán.
-De repente una niña cae del cielo en el árbol
Richi: ¿Te encuentras bien?
Chi: Si! *Ve a Richi a los ojos* (Pensamiento: Si que es lindo)
Richi: *La ve a los ojos* (Pensamiento: Es hermosa)
Richi: *La ayuda a levantarse*
Chi: Gracias
¿?: Ya faltan pocos.
Chi: ¿Quien dijo eso?
Richi: Una voz que no ayuda mucho
¿?: Oye!
Richi: Jejeje
Chi: ¿Y quienes son todos?
¿?: Los humanos
-Chi y Richi se empiezan a conocer
Chi: ¿De donde eres?
Richi: Yo soy de Inglaterra, vivo en una gran mansión
Cchi: Vaya!, yo soy adoptada vivo en Francia
Richi: Esta bién
-Se escucha un ruido.
Richi: ¿Quien esta hay?
¿?: Soy Rei
Chi: Hola
Rei: ...
¿?: Cada vez faltan menos
Rei: ¿Quien dijo eso?
Chi y Richi: Una voz que no ayuda mucho
¿?: Me estan haciendo enojar
Chi y Richi: Jejejejejeje
-Se parte una rama
Rei: Sal de hay quien quiera que seas
¿?: Hola soy Talina
Chi: Hola soy Chi
Richi: Y yo Richi
¿?: Solo dos más
Talina: ¿Quien dijo eso'
Chi y Richi: Una voz que...
¿?: Mmmmm.....
Chi: Disculpa
-Se escucha a alguien gritar Hola
Talina: ¿Quien eres?
¿?: Mi nombre es Takashi
Talina: Mucho gusto soy Talina
CHi: Yo Chi
Richi: Yo Richi
Rei: Yo Rei
¿?: Solo 1 más
Takashi: ¿Quien dijo eso?
Talina, Richi y Chi: Una voz que no ayuda mucho
¿?: Dejen de hacer eso
Richi: Les tenemos que responder
-¿Donde estoy? ¿Hay alguien?
Richi: Por aqui
Chi: ¿Quien eres?
¿?: Soy Mai
Talina: Mucho gusto soy Talina
CHi: Yo Chi
Richi: Yo Richi
Rei: Yo Rei
¿?: Listo
Mai: ¿Quien dijo eso?
Richi: Pues...
¿?: Que te dije
Richi: Púes alguien que no conocemos
Mai: ¿?
-El extraño digimon aparece
Talina: ¿Quien eres?
¿?: Yo soy Anubismon
Richi: ¿Que eres?
Chi: ¿Y que quieres?
Anubismon: Veran todo sucedio cuando *Les cuenta todo*
Richi: Asi que por eso estamos aqui
Rei: ¿Pero como venceremos a esos 10 reyes?
Anubismon: Siganme
-Al llegar había seis altares
Anubismon: Uno en cada altar.
Todos: Ya
Anubismon: Ahora apunten sus Digivais hacia el centro de la habitación
Todos: *Hacen lo que el digimon les dice*
-En el centro aparecen 6 piedras, en cada piedra una marca, en las marcas introducen sus Emblemas
Anubismon: No dejen de apuntar su digivais Hacia las piedras
-Las piedras se rompen y 6 criaturas extrañas salen
Anubismon: Estos serán sus compañeros Digimons
*Patamon para el Emblema del Sentimiento*
Patamon: Hola
*Rumon para el Emblema de la Nobleza*
Rumon: Mucho gusto
*Gaomon para el Emblema de la Disciplina*
Gaomon: Espero que nos llevemos bien
*Lunamon para el Emblema del Orgullo*
Lunamon: ¿Como estas?
*Renamon para el emblema de la Dureza*
Renamon: ...
*Gatomon para el Emblema de la Alegría*
Gatomon: Espero que nos llevemos bién
Anubismon: Cada uno de estos son sus compañeros Digimons, ya ustedes conocen sus emblemas.
Todos: Si!
Anubismon: Niños elegidos reconstruyan el Digimundo para que la paz vuelva a reinar en el.
-Todos se transportan fuera del bosque
Chi: Bueno empecemos
Rei: Yo voy a descansar
Richi: Es cierto se hace tarde
Takashi: Tienen razón
Talina: Armemos una fogata
David: Yo iré por ramas
Los Digimos: Nosotros les ayudaremos
Chi: Bueno yo voy a buscar agua y comida.
Rumon: Yo te ayudo ¡¡¡¡chi!!!!
Mai: Ya vuelvo
-Con Mai y Lunamon
Lunamon: Mira hay algo de fruta por hay *Dice mientras corre hacia ese lugar*
Mai: ...*No le hace caso*
Lunamon: ¿Que sucede mai? *Dice mientras se detiene*
Mai: Hay alguien aquí...*Dice mientras se queda mirando hacia la oscuridad del bosque, en eso lunamon se queda mirando hacia ese lugar, en eso siente una presencia*
Lunamon: tienes razón *Susurro mientras se acerca a mai, en eso se escucha una risa perversa*
Mai: ¿Quien eres? *dice fríamente*
Lunamon: Muéstrate *Dice molesta, en eso frente a mai aparece alguien...*
???: Hola *Dice con una temible sonrisa*
Mai: ¿Que quieres? *Dice fríamente*
???: ¿No te asuste?
Mai: No tengo por que asustarme ¿o si? *Dice tranquilamente*
Lunamon: Lárgate de aquí *Dice molesta*
???: No tengo por que hacerlo
Mai: Entonces ¿A que has venido?
???: Esa es una buena pregunta, quiero que me ayudes
Mai: ¿Que es lo que quieres?
???: Que directa....
Mai: Quieres decirme de una ves
???: Esta bien, quiero que me ayudes a destruir a los elegidos
Mai: ¿Por quien me has tomado? *Dice mientras se empieza a alejar de ese lugar, mientras que lunamon la sigue, en eso el mismo sujeto aparece frente a ella de nuevo*
???: No creas que me rendiré tan fácil orgullo *Dice con una sonrisa* Regresare luego, piénsalo *Desaparece*
Lunamon: Ese sujeto no me agrada *Dice molesta*
Mai: Regresara mmm...¿Que haré aceptare?
Lunamon: No lo estas diciendo en serio ¿verdad?
Mai: Tal vez
Lunamon:...
-Con Rei y Renamon
Rei: Supongo que lo mejor será conseguir un lugar donde dormir secos
Renamon: Hay... una cueva de aquel lado
Rei: Bien, lo mejor será ir a averiguar que no haya nadie ocupándola, si es así podremos dormir dentro de ella
Renamon: Muy bien
Los dos llegaron a la cueva donde aparentemente no havia nadie
Rei: Al parecer el lugar esta vacío
Renamon: Si
???: Valla, y yo que pensaba salir a buscar comida, pero la comida a llegado a mi
Rei: ¿Quien dijo eso?
Renamon: Esa voz suena a...
???: Cuanto tiempo sin verte, Renamon... (el digimon aparece revelando que es un Dokugumon)
Renamon: Dokugumon
Rei: ¿Lo conoces?
Dokugumon: Claro que si, has de saber que tu digimon me utilizo solo para obtener información de los digimons que yo acostumbraba devorar
Rei: Si es eso cierto, yo no le veo nada de malo
Renamon: Rei...
Dokugumon: Insolente, prepárate
Renamon: ¡¡¡¡koyosetsu!!!!
Dokugumon: (Es herido gravemente), ¿Como es que te has hecho tan fuerte?
Renamon: Estuve entrenando
Dokugumon: Esto no se quedara así, (huye con dirección hacia otro lado del bosque)
Rei: Bueno, por que no vas a avisarle a los demás donde pasaremos la noche
Renamon: Si (desaparece y se dirige a informarle a los demás elegidos)
-Con Talina, Takashi, Gatomon y Gaomon
Talina: Hola ¿Tu eres Gatomon Verdad?
Gatomon: Si y... ¿Tu eres Talina?
Talina: Si, Eres una Gatita muy linda
Gatomon: ¡Gracias!
Takashi: ¿Donde estará Rei?
-En eso aparece Renamon
Renamon: Chicos Rei encontró un lugar donde dormir
Talina: Ja, y se quedo allá para tener la mejor parte
Takashi: Todavía no llevamos un día completo aquí y ya pelearan
Talina: Le hablare a Richi y a Chi
Takashi: Si
Talina: *Acercándose a un árbol* ¿Richi estás aquí?
Richi: Si
Talina: Ya nos vamos ya encontramos donde dormir
Richi: De acuerdo
-Talina se aleja
Talina: ¿Chi donde estas?, ¡Contesta!
Chi: Aquí, por el Río
Talina: Vente ya nos vamos
Chi: Si!
Talina: Ya somos todos vamonos
-Con Richi y Chi
Richi: Te acompaño (Pensamiento: Es tan hermosa)
Chi: Si (Pensamiento: Es tan lindo pero viene de un mundo diferente)
-Luego de caminar un rato, Chi se tropieza y cae en las manos de Richi.
Chi: Lo siento *Sonrojada*
Richi: No hay de que
¿?: Los acabare
Richi: ¿Quien esta hay?
¿?: Soy Flymon
Richi: ¡¡Chi corre!!
-Los dos salieron corriendo
Flymon: No se escaparan de mi
Richi: Entremos a esa cueva
Chi: ¡Si!
Richi: Tendremos que dormir aquí el esta vigilando
-Luego de treinta minutos Richi despierta y ve a Chi congelándose.
Richi: *Le pone su abrigo* (Pensamiento: ¿Por que teníamos que llegar a este mundo?)
¿?: ¿Te quieres ir?
Richi: ¿Quien dijo eso?
¿?: Mi nombre es Myotismon
Richi: ¡Vete!
Myotismon: Si destruyes a los niños elegidos volverás a tu mundo
Richi: No te ayudare
Myotismon: Entonces morirás *Látigo sangriento*
Richi: *El emblema brilla y Myotismon desaparece*
Myotismon: ¡¡¡¡¡¡¡Ah!!!!!!!!!
Richi: Eso fue extraño
-Al llegar el amanecer
Richi: Chi, vamos con los demás
Chi: Si! (Pensamiento: Que tierno me presto su abrigo)
-Al llegar con los demás
Richi: Listos
Todos: ¿?
Rei: Tenemos que ir a buscar la primera torre
Todos: Esta bién
-Al internarse en el bosque aparecen 4 Floramon
Floramon1: Hola
Takashi: Buscamos el castillo número 1
Floramon2: ¿Para que?
Rei: Para recuperar sus datos y salvar el Digimundo
Floramon3: Están locos, hay se encuentra el temible Aero-veedramon
Talina: Y el ¿Quien es?
Floramon4: Es el guardián de los datos del bosque
Mai: Acabaremos con el
Chi: No seas tan fría
Floramon1: Niños elegidos son muy valerosos
Floramon2: Le deseamos suerte
Floramon3: Esperamos que lo logren
Floramon4: El castillo esta hacia allá
Todos: Gracias
Floramons: Suerte niños elegidos
-Al llegar al castillo, había dos guardianes protegiendo la entrada
Rei: Permiso
Airdramon1: ¿Que desean?
Mai: Venimos a recobrar la información del Digimundo
Airdramon2: Con que si pués *Golpe de aire*
Todos: ¡¡¡¡¡¡¡¡Ah!!!!!!!!
Talina: Diantres Gatomon digievoluciona
Richi: Tu igual Patamon
Gatomon: Gatomon digivols haaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Angewomon
Patamon: Patamon digivols haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Angemon
Talina: Protégenos Angewemon
Angewemon: Si
Richi: Yo pensé que pelearíamos
Talina: No algo que he aprendido es que peleando no se solucionan los problemas
Chi: Ella tiene razón
Rei: ¿Pero como le haremos?
Talina: Déjenmelo a mí
Angewemon: ¿Quieres que te lleve?
Talina: No gracias
Talina: Oigan que no les han dicho que es de malos modales recibir así a la gente
Airdramon1: No
Talina: No lo ven somos los elegidos
Airdramon2: Mmmmmm............ muéstrenme sus emblemas y tal vez
Talina: ¿Como que tal vez?, bueno mira hacemos esto..........
Chi: ¿De que estarán hablando?
Richi: Espero que nos dejen entrar
-En eso Talina regresa
Talina: Listo
Mai: ¿Ya?
Talina: Si
Chi: Y ¿Como lo hiciste?
Talina: Lo siento es algo que no puedo decir hasta que llegue el momento
Richi: Que mala
Angewomon: Bueno regresare a mi estado normal
Angemon: Yo igual
Rumon: Se me hace muy fácil esto
Chi: Si, debemos estar preparados
Talina: Tengan fe (Pensamiento: Espero que no sea una trampa por que si no, no me lo perdonaran)
¿?: *Explosion de aire*
Richi: Chi no!!!! *Salta para recibir el ataque*
Chi: ¿Por que lo hiciste?
Richi: No te harán daño, Patamon!
Patamon: Patamon Digivols a Angemon.
Richi: ¡Vamos!
Patamon: *Golpe de fe*
-Vencen a un Airdramon
Talina: Te ayudaremos
Gatomon: Gatomon Ultradigivols a Angewomon
Angewomon: *Flecha celestial*
-Vencen al segundo Airdramon.
Rei: Se acabo Renamon destruye esa pared
Renamon: *Lluvia de diamantes*
Rei: ¡Vamos!
-Al entrar
Aerovedramon: Pero miren si son los niños elegidos
Chi: ¡Vamos!
Takashi: Danos la información o acabaremos contigo
Talina: Vaya que autoritario
Takashi: Gracias
Rei: Mm Disculpen
Takashi: Asi
Richi: Danosla
Aeroveedramon: ¿Creen que soy tonto?, tendrán que vencerme
Takashi: De acuerdo
Chi: Ya verás
Chi: *Con un puño en la mano* No se si es el momento pero ¡¡¡¡¡digievoluciona!!!!!
Rumon: Rumon digimons aaaaa Fiomon!!!!
Chi: ¡¡¡¡Genial!!!
Fiomon: Muy bien ustedes vallan por la salida, yo me encargo de el.
Angewomon: *Flecha celestial*
Angemon: *Golpe de fe*
Aeroverdramon: X-laser
*Con los demás*
Chi: Estoy preocupada quiero ir a buscarla..
Talina: Tranquila ya regresaran
Chi: *Moviendose de un lado a otro* Voy a buscarlos
*Los Digimons ya habían acabado con Aeroveedramon*
Chi: ¡¡¡¡Fiomon ¿Porque tardaste?!!!!
Fiomon: Tranquila Chi
Chi: Lo siento
*Se van con los demás*
Richi: ¿Ahora?
Patamon: Busquemos
Chi: ¿Que cosa?
Rumon: La información del bosque
Renamon: Aqui esta
Rei: Cuidado
-Todos los Digivice apuntan a la información
Talina: ¿Que sucede?
Takashi: No lo se
-La información se dispersa por el Digimundo.
Takashi: ¡¡¡¡Si!!! lo logramos
Richi: ¿Pero?
Chi: ¿Que sucede?
Talina: ¿Donde esta Mai?
Rei: Tenemos que buscarla
Takashi: ¡¡¡Si!!!
Talina: Podrian hacerle daño
Chi: Vamos por alla
Todos: ¡¡¡Si!!!
Patamon: Cuidado
Renamon: Podría ser una trampa
Gatomon: Los protegeremos
Rumon: Asi es
-Lunamon y Mai se encontraban en un enorme castillo
???: Si quieren pueden ver el entorno del lugar, yo iré a hablar con el señor *Dice mientras que desaparece*
Lunamon: ¿A hora que?
Mai: Inspeccionaremos este lugar
Lunamon: Como quieras *En eso mai empieza a ver el lugar mientras que lunamon la seguía*
Mai y Lunamon pasaron por una sala...
Phoenixmon: Mi señor los niños acabaron con Aeroveedramon
???: Lo sabia era un inútil
?????2: Convence a otros niños elegidos para que se unan a nosotros ya que esa niña Mai no trae confianza
Phoenixmon: Si señor, lo que ordene
???: Asegurate de que sean fuertes
Phoenixmon: Si señor *En eso desaparece, y abren las puertas*
Mai: ¿No traigo confianza? *Dice burlonamente*
???: M...ai *Dice mientras la miraba*
Mai: Y otra cosa yo trabajo sola *Dice friamente*
?????: Lamento mucho que allas escuchado esta conversacion
Lunamon: No lo lamentes
Mai: Si traen a otra persona de los elegidos, yo me largo *Dice muy decidida*
?????: No puedes *Dice molesto*
???: Por algo es orgullo, no lo crees *Dice dirijiendose al otro extraño sujeto*
?????: Si ¬¬
Mai: Piensenlo traen a otro elegido, yo me marcho, no lo traen yo me quedo *Dice mientras sale de esa sala seguida por lunamon, en eso uno de los extraños sujetos se asoma para asegurarce de que no este hay*
?????: Tonto porque no cerrastes la puerta ¬¬
???: Yo que iva a saber que estaba hay... no podemos arriesgarnos, Mai puede ser una exelente aliada y un exelente enemigo, no podemos arriesgarnos
?????: Lo se *Dice algo molesto*
-Con mai...
Lunamon: Deveriamos marcharnos
Mai: Esperemos un poco...si traen a otro de los elegidos pensare si quedarme o marcharme
Lunamon: Pero tu dijistes....
Mai: Si yo se lo que dije *Dice friamente mientras seguia caminando*
Lunamon: ¿Entonces?
Mai: Dejeme escojer en paz mis propias decisiones ¬¬
Lunamon: ¬¬
Richi: Chi
Chi: ¿?
Richi: Te encuentras bién
Chi: Si!
Richi: Entonces me iré
Chi: Hacia donde
Richi: A buscar a Rei y a Mai
Chi: Pero
Richi: No te preocupes
Patamon: Patamon Digivols a Angemon
Richi: Nos vemos
Angemon: Vamos
-Al llegar a un luagr extraño
Richi: Patamon escondete
¿¿¿¿¿¿: Mai porfavor no nos dejes solo se nos unira Rei
Mai: Ya dejenme, o el o Yo
Richi: Esto es pura traición
¿¿¿: ¿Quien esta hay?
Richi: Ups
¿¿¿: *Fuerza de la tiniebla*
-El extraño lleva a Richi y a Patamon a un calabozo
Richi: ¡¡Dejame ir!!
¿¿¿¿: Ni lo sueñes, y nadie te ayudara solo Mai y Rei saben que estas aqui
Richi: Por favor Mai ayudame
Mai: ....
Richi: Rei
Rei: ....
Richi: Vaya gracias
¿¿¿¿: Ahora te encerrare aqui toda la eternidad
Richi: ¡¡¡¡¡¡No!!!!!! porfavor
Mai: ....
Rei: ....
¿¿¿: *Cerrando la puerta*
Richi: ¡¡¡¡¡¡¡Ah!!!!!!
-Despues de haber encarcelado a Richi "Para toda la eternidad"
El digimon misterioso se dirigio junto con Rei y Mai a donde se encontraba el otro digimon misterioso...
????????: Por favor Mai, acepta a Rei en el equipo
Rei: Si Mai, o acaso temes que sea mas fuerte que tu
Mai: Ja, ¿Tu mas fuerte que yo?, no me hagas reir
Rei: En ese caso, ¿Por que no probamos fuerzas?
Mai: Como desees
Rei: Si tu ganas, me iré de aqui, te dare mi emblema y podras quedarte con Renamon, ya sea como otro digimon o como informacion para Lunamon, pero si yo gano
Mai: Muy bien, si tu ganas te podras aliar con nosotros
Rei: Si, pero le añadire una pequeña bonificacion para emparejar la apuesta
Mai: ¿Que clase de bonificacion?
Rei: Si gano, lo sabrás
Mai: Supongo que nunca lo descubrire, ¡Lunamon! (y el digimon aparece)
Rei: ¡Renamon!
Rei y Mai: peleen!!!
Renamon: Koyousetsu (tormenta de diamantes)
Lunamon: Lunamon digievols a... Neramon
Neramon: *Usa su tecnica especial*
Renamon: No lo creo (Renamon usa su sorprendente agilidad para colocarse detras de Neramon donde ejecuta un ataque perfecto) Koyousetsu
Neramon: Arggghhhhh (cae vencido)
Mai: Neramon
Rei: (Empieza a caminar en direccion a Mai que se encontraba incada abrazando a Neramon) espero se encuentre bien, detestaria que perdieras a tu digimon
Mai: Miserable... pero, un trato es un trato, (Se levanta con Neramon en brazos y evita la mirada de Rei) Puedes unirte al equipo
Rei: Bien, a proposito espero que recuerdes la bonificacion
Mai: (Volteando) la recuerdo perfect... (perfectamente)
Mai no pudo terminar la oración pues para cuando se dio cuenta, el chico de cabellera blanca habia tomado su barbilla con una de sus manos haciendo que Mai y el juntaran sus labios...
Mai: °////°- despues de unos mometos esta bruscamete se separa de Rei y le da una cachetada
Mai: ¿¿¿Que te pasa??? >////< *Pero este solo sonrio, unos segundos despues aparece Richi*
Rei: ¿Como saliste? *Dice mientras miraba a Richi*
Richi: ¿Como? *Dice con ira*
Mai: ...
Richi: ¿Como se atrevieron? *Dice mucho más molesto*
Rei: Calmate
Richi: ¡¡¡¡Me las pagaran!!!!!- en eso se pudo notar que el emblema de richi tomo un color oscuro, unos segundos despues patamon digievoluciono a Cyclonemon, y lanza un ataquee
Cyclonemon: *Fuego infernal*
Rei: ¡Ah!
Richi: Lo lamentaran *Dice molesto mientras apretaba su puño*
Renamon: *Diamond storm* *Pero al parece el ataque no le causo ningun daño*
Mai: ¡Ah!....como es posible que su digimon digievolucione a Cyclonmon?...su emblema es sentimiento...eso quiere decir que...cuando el cambie de actitud...neremon
Neremon: Dime *Dice mientras bajo de los brazos de mai*
Mai: Ayuda a Renamon
Neremon: Si *En eso un tipo de aura oscura rodeo por unos momentos su cuerpo y recupero todas sus energías*
Mai: Si Richi sigue así se cansara rápido y su digimon se devilitara...
Nyu
Chijaru_Mitsuki
Sakura_Kinomoto
Deviangemon
Kakashi_Gaiden
Richi
En rezumen felicidades por la victoria y todo. ^^ Sigan participando!
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Naruto y el maestro del caos, ¡Ven y mira como el mundo cae en las manos de los olvidados para protegerlo!
Naruto y el clan de los lobos, ¡ven y aulla con nosotros!
Naruto y CWW, entra para ver un continente donde todo realmente puede pasar... y bien, si no te simpatisa mucho sasuke o te simpatiza pero odiaste lo que hizo al abandonar la aldea, reirte de sus desventuras ocasionales
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1 --------- Rachel_Mary Datos Personales: Fecha de nacimiento:
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Color de tu status:
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Signo Zodiacal:
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Nombre real:
Gisell
Biografía:
me considero una persona que le fascina ayudar a los demás en todo lo posible, me encanta hacer amigos
Vive en:
tamaulipas
Ocupación:
estudio
Intereses:
leer (me gusta Harry Potter, aunque sólo he leído los dos últimos libros, el 5 y el 6, leo novelas.... me fascina escribir... he escrito varios poemas y psssss nomas), escuchar música de todo tipo (excepto reggaeton) mmmmm, me gustan muchas cosas...
[spoiler=fic] SINOPSIS: Ella es una chica que va al otro lado del mundo para emprender una nueva vida como diseñadora de modas, pero lo que realmente encuentra es el amor. Él es un solitario jovencito, hijo de un famoso asesino serial, pero por el contrario de su padre, desea hacer el bien. Ambos jóvenes habían sufrido una decepción amorosa, hasta que se encontraron... Y juntos descubren que el verdadero amor llega inesperadamente, a veces cuando más lo necesitas.
Nota: Se vé largo, pero es que son las canciones. Por cierto, cada canción va de un color diferente.
[spoiler= Capítulo 1: AMOR A PRIMERA VISTA]
Capítulo 1: AMOR A PRIMERA VISTA
Las calles transitadas de Londres Inglaterra será donde comienza ésta historia, en la que queremos dar a conocer el romance casi perfecto de una pareja joven, un amor que traspasó los límites de las naciones, muchos obstáculos, la clase social, diferencias y los tantos de kilómetros que los separaban; todo esto sólo para encontrar el verdadero amor.
Una joven pelirroja paseaba por Londres, con 22 años cumplidos, pensaba que ya era hora de dar a conocer al mundo que los jóvenes pueden hacer muchas cosas; pero ahora el mundo le cerraba las puertas, en todas las agencias de modelaje donde presentaba sus modelitos de ropa, estos le eran rechazados.
-Tienes un pésimo gusto para vestir - le había dicho una señora que parecía ser la jefa, en la última que visitaba.
Ya no tenía ganas de seguir con eso, regresaría a Japón con su familia y amigos, y se quedaría allá para formar una familia y decirle adiós a su sueño de ser diseñadora. Sí, eso sería lo que haría.
Decididamente, la señorita Takenouchi se dispuso a regresar a su casa de renta y preparar las maletas para partir. Apresuró sus pasos hasta que llegó a un callejón, que extrañamente para ella no debía estar ahí. Estaba perdida.
-No puede ser - murmuró - Estoy perdida.
-No te preocupes, preciosa. Yo te ayudaré a regresar a casa... - habló una voz melosa desde su espalda.
Sora se volvió hacia la otra persona causando que su alma se cayera a sus pies del susto. Ahora sí que estaba perdida. El sujeto dejó mostrar una sonrisa maliciosa que hizo que a Sora se le erizara la piel.
-Oh, oh. - susurró para sus adentros "Uno, dos, tres..." contaba mentalmente "¡Corre!" gritó su yo interno.
La pelirroja salió como una bala de aquel callejón.
-¡Auxilio! - gritaba - ¡Auxilio! ¡AUXILIO!
El hombre la alcanzó y provocó que la muchacha tropezara cuando la jaló de su blusa. Sora pensó que ese era su fin y comenzó a rezar por que él la dejara en paz y la dejase ir. Cerró sus ojos fuertemente, sintió que la presión le bajaba y se sintió un poco mareada, deseó que terminara su pesadilla y se desmayó.
-¡Déjala en paz! - se escuchó la voz de un joven que pasaba por ahí.
-Ja, sí como no - recalcó en tono burlesco el otro, dejando a la chica inconsciente en el suelo.
El muchacho recién había salido de un entrenamiento y se encontraba cansado. Metió su mano en el bolsillo y de él sacó una pistola. El acosador de la pelirroja se sorprendió por la acción.
-¿Piensas que me da miedo? - rió - No sabes lo que haces muchacho - seguía, con un poco de nerviosismo por el arma - Los inocentes piensan que es fácil matar, pero no lo es... - retrocedía al ver que el chico se acercaba cada vez más a él.
El muchacho de gorra curvó un poco su boca, al punto de dejar ver una media sonrisa. El hombre se llenó de miedo y comenzó a sudar; no había sido buena idea acosar a la pelirroja.
-¿Tan inocente me veo? - preguntó empuñando su arma en la mano derecha, apuntó con ella a un lado del agresor y la accionó haciendo que el sujeto brincara.
-Tu... - susurraba - Tú... ¡Tú!
-¿Huirás como todos? - inquirió apuntándole.
El hombre corrió apenas vio al muchacho con intenciones de matarle, iba gritando diciendo a todo el mundo con el que se cruzaba, que el hijo del asesino seguía vivo.
El muchacho suspiró y guardó el arma.
-No puedo creer que haya pensado que lo heriría. - posó su vista en la muchacha y caminó hasta ella - Mi padre solía secuestrar a las mujeres y al poco tiempo las mataba... - murmuraba hincado al lado de la pelirroja - No sé por qué lo hacía... - antes de tomar a la muchacha en brazos se puso su gorra y unos lentes oscuros, para ocultar así su cabello negro y sus ojos azules.
Living in my own world
Didn't understand
That anything can happen
When you take a chance
El joven llevó a la muchacha, aún sin conocimiento, a su casa para brindarle su ayuda. Apenas entró dejó a la chica sobre un sofá, arropándola para que no pasara frío. El otoño comenzaba su curso en aquella ciudad, y el frío se dejaba sentir poco a poco. Aunque en ésa ciudad el clima siempre es fresco.
El moreno se quedó un momento contemplándola, parecía un ángel que había bajado del cielo para acompañarlo en aquellos malos momentos por los que pasaba. Sonrió con sólo pensarlo y se alejó de ella, dirigiéndose al balcón de su casa.
Vivía en un bello barrio de callejones estrechos, ubicándose su casa en la cuarta planta de uno de los edificios. Su padre le había dejado aquella casa para que la habitara sin que sospecharan de él.
La pelirroja se movió un poco y él regresó su mirada para observarla donde estaba.
I never believed in
What I couldn't see
I never opened my heart -ooh-
To all the possibilities -ooh-
I know that something has changed
Never felt this way
And right here tonight
Aquella muchacha dormida bajo sus sábanas sobre su sofá le trajo ése calor que había perdido. Necesitaba descubrir lo que sucedía y se acercó a ella, hincándose a su lado quedando frente a su cabeza.
Y pudo contemplar sus ojos cerrados, su boca, su nariz, su cabello de color rojizo.
This could be the start
Of something new
It feels so right
To be here with you -ooh-
And now looking in your eyes
I feel in my heart -feel in my heart-
The start of something new
Now who'd of ever thought that -ooh-
We'd both be here tonight -ooh yeah-
And the world looks so much brighter -brighter-
With you by my side
I know that something has changed
Never felt this way
I know it for real
Acercó su mano lentamente hasta el rostro de la muchacha hasta rozar su piel tersa; la chica se movió un poco y él quitó su mano con rapidez. Ella le hacía sentir diferente, no era como cualquiera de las otras chicas con las que había estado. Ninguna le había hecho sentir de ése modo.
This could be the start
Of something new
It feels so right
To be here with you (ooh)
And now looking in your eyes
I feel in my heart
The start of something new
I never knew that it could happen
Till it happened to me
I didn't know it before
But now it's easy to see
Sonrió para sí mismo al recordar cómo sus antiguos amigos le describían el verdadero amor.
Para él, sus recuerdos le llenaban de un extraño vacío. Al separarse de su padre comprendió muchas cosas.
-Como por ejemplo, que el amor existe... - se dijo sonriendo probando con un beso los labios de la muchacha que tenía al frente.
It's the start
Of something new
It feels so right
To be here with you (ooh)
And now looking in your eyes
I feel in my heart
That it's the start
Of something new
It feels so right (so right)
To be here with you (ooh)
And now looking in your eyes
I feel in my heart
The start of something new
Start of something new
The start of something new
Sora Takenouchi iba abriendo sus ojos, cuando sintió sobre éstos los deslumbrantes rayos del sol. Al acostumbrarse a la luz logró recuperar la conciencia y se dio cuenta de que no estaba en su casa.
-¿Dónde estoy? - se puso de pie, quitándose la sábana de encima y calzándose sus zapatos - ¿Y por qué tengo éste sabor a menta en la boca? - se preguntó.
Rápidamente se olvidó de la menta y recorrió la extraña casa. Entonces sintió que alguien más estaba con ella en el lugar. Entró al baño y abrió unas cuantas puertas: una recámara, un estudio con decenas de libros, una especie de gimnasio, y al final fue a la cocina, pero antes de entrar escuchó que alguien maldijo por lo bajo. Ella se asomó y no divisó a nadie, así que entró cautelosamente al tiempo que un muchacho de su misma edad se levantaba del suelo con un plato de vidrio en su mano.
-¡Ah! - gritó la muchacha, su compañero dejó caer el plato por el grito.
-Maldita sea - susurró con enfado al momento en que se agachaba nuevamente para recoger los restos de vidrio ayudándose de una escobetilla y una palita. - Agh - maldijo nuevamente al cortarse con un pedazo del plato.
Sora pensó que el tipo la había secuestrado, y se dijo a sí misma que era mejor salir de ahí. Tomó otro de los platos y espero a que el chico le quisiera hacer daño para pegarle lo más fuerte posible en la nuca y dejarlo inconsciente. Se puso en guardia.
El jovencito se levantó con la palita y pasó al lado de la pelirroja.
-Con permiso - le dijo haciéndola a un lado con delicadeza y darse espacio para tirar lo que había recogido.
Regresó a donde estaba y comenzó a husmear entre los cajones en busca de algo de comer.
-¿No me vas a hacer algo? - inquirió la pelirroja sin bajar la guardia.
-¿Yo? - respondió volteándose a ella. - No. - regresó a su tarea - A la otra evita gritar, esa vajilla era de mi madre.
-¿Eh?
-Sí, es de mi madre. Ésta casa y todo lo que ves en ella es de mi madre. - le dijo sin apartar la vista de lo que comenzaba a preparar.
-No, digo... ¿no me tienes secuestrada o algo por el estilo? - bajó el plato.
El muchacho sonrió.
-Si yo te hubiera secuestrado no estaría aquí cocinando. Ni siquiera te hubiera dejado en MI casa, es más no te hubiera rescatado. ¿O ya no recuerdas lo que pasó ayer?
Sora repasó unos momentos por su memoria, y en efecto logró acordarse de lo sucedido con aquel hombre que la perseguía.
-Oh, sí, claro. Tienes razón - se disculpó acercándose a él para dejar el plato en su lugar.
-¿Pensabas hacerme daño con un plato?
-¿Qué tiene de malo querer defenderse? - inquirió ella dolida por el comentario. El muchacho sonrió - ¿Podrías hacerme el favor de no burlarte?
-Claro. - respondió sirviendo en otro plato un puñado de Hot Cakes - Y a todo esto, ¿Cómo te llamas?
-Sora Takenouchi. ¿Y tú?
-Kouji Minamoto - respondió terminando de hacer un licuado.
Ambos se sentaron a la mesa para comenzar con el desayuno. Para estas alturas Sora ya se sonrojaba a cada minuto que pasaba con él de compañía.
Hacía tanto tiempo que no sentía deseos de enamorarse de una persona, pero tal parecía que Kouji Minamoto había llegado a su corazón para hacerle cambiar de opinión. Para hacerle saber que no todos los hombres son malos. Sora había sufrido una decepción amorosa que la había decaído mucho y se había prometido a sí misma no dejar entrar a alguien más a su corazón; Kouji, parecía ser la excepción.
Llegaste justo a tiempo,
como un ángel caído del cielo.
Que larga fue la espera,
pero sé que ha valido la pena.
Sora sonrió.
-¿Qué pasa? - inquirió Kouji levantando la mirada.
-Me recordaste a alguien. Nada más.- y prosiguió con su desayuno.
Aunque parezca increíble, yo te conocía.
Desde mis antepasados, desde otra vida,
en mis sueños te veía, te esperaba vida mía.
Así es el destino, así es el amor,
dos almas que se unen en un corazón,
así es el destino, así es el querer,
dos cuerpos que se visten con la misma piel,
así es el destino de nosotros dos,
dos almas que se unen en un corazón,
así es el destino, así como ves,
dos cuerpos que se visten con la misma piel.
-¿Terminaste? - le dijo Kouji haciéndola regresar a tierra.
-Ehm, sí. Jejeje.
El muchacho tomó su plato y su vaso para lavarlos. Sora se levantó de su asiento y le siguió arrebatándole los trastes de su mano.
-¿Qué haces?
-Tú hiciste el desayuno, así que déjame lavarlos.
-Como quieras... - dijo alejándose de ahí - No hagas nada estúpido mientras me baño, por favor.
La chica sonrió sin poder apartar la mirada atrapante del muchacho. Sus ojos transmitían hacia ella un poco de cariño, quien sabe... Tal vez amor. Pero también se veía en ellos que muy en el fondo estaba sufriendo, por algo que ella estaba segura, descubriría.
En tu mirada quedo,
porque se que te veo y te creo.
Sé que no es coincidencia,
que el encuentro por fin sucediera.
Yo sé que todo es posible, y te presentía,
desde el rincón de mi mente yo ya sabía,
en mi sueños te veía, te esperaba vida mía.
Así es el destino, así es el amor,
dos almas que se unen en un corazón,
así es el destino, así es el querer,
dos cuerpos que se visten con la misma piel,
así es el destino de nosotros dos,
dos almas que se unen en un corazón,
así es el destino, así como ves,
dos cuerpos que se visten con la misma piel.
Kouji entró a su habitación dispuesto a darse un baño cuando escuchó sonar su celular; fue hasta el primer cajón del armario y de ahí sacó el aparatito. Era un mensaje de su padre.
"Necesito verte. Creo que ya saben de ti. Puede ser peligroso. Estaré en el café donde siempre nos reunimos. 11 en punto. Cuento contigo, hijo."
El jovencito se quedó sentado en la esquina de la cama repasando en su cabeza lo que le decía el mensaje.
Hacía ya muchísimo tiempo que no veía ni siquiera hablaba con su padre, y ahora regresaba a su vida para decirle que estaba en peligro.
-¡Oye!, ¿todavía no sales? - le preguntaron desde otro cuarto.
Kouji volteó su cabeza hasta la puerta y pensó en la muchacha que le llamaba, y sonrió cuando ella pensó que él era una especie de secuestrador, que irónico parecía cuando su padre realmente lo era. Suspiró. Había estado pensando toda la noche en la posibilidad de conocer más a ésa chica que le había traído un tipo de calor diferente, había sido amor a primera vista. Pero ahora que lo pensaba mejor, ella estaría en peligro si se quedaba con él.
Inconscientemente se llevó la yema de sus dedos a su boca y recordó el beso que le dio a la pelirroja mientras dormía. Qué agallas para hacerlo...
Y te juro que tu boca con la mía va perfecta,
y te juro que me entrego en cuerpo y alma completa.
Así es el destino, así es el amor,
buscándote en cada rincón,
así es el destino, así es el querer,
dos cuerpos y una misma piel,
así es el destino de nosotros dos,
y sé que por fin ha valido la pena,
así es el destino, así como ves,
que larga, larga fue la espera.
Así es el destino, así es el amor,
buscándote en cada rincón,
así es el destino, así es el querer,
dos cuerpos y una misma, misma piel,
así es el destino de nosotros dos,
sé que por fin ha valido la pena,
así es el destino, así como ves,
que larga, larga fue la espera.
Ya había esperado un momento como ése desde mucho tiempo atrás; no quería desperdiciarlo. Y la única manera de poder descubrir si ella era la chica indicada para él, sería simplemente abriéndole su corazón, cosa que no había hecho con otra persona que no fuera su madre, y ganarse su confianza.
Así es el destino, así es el amor,
así es el destino, así es el querer,
así es el destino de nosotros dos,
sé que por fin ha valido la pena,
así es el destino, así como ves.
Así es el destino, así es el amor,
buscándote, buscándote,
así es el destino, así es el querer,
dos cuerpos que se visten con la misma piel...
La pelirroja le esperaba en la sala viendo televisión; había perdido la noción del tiempo a su lado, que ni siquiera se planteaba regresar a Japón como lo había hecho sólo un día atrás.
-Hola, pensé que ya te habías ido - comentó el muchacho sentándose a su lado.
-Ehm, pues... te estaba esperando. - dijo ella algo ruborizada con su presencia tan cerca. Y percibió el rico aroma de su perfume.
-Ah. Pues lamento decirte, pero tengo que irme. - se puso de pie y abrió la puerta.
-Así que hasta aquí acaba todo, ¿no?
-¿De qué hablas?
Sora más se sonrojó cuando el muchacho no entendía la indirecta.
-De nada- terminó simplemente y se encaminó hasta la salida.
-¿Volveré a verte otra vez? - le preguntó con tono despreocupado.
-Pensaba regresarme a mi país.
-¿No eres de aquí?
-Estaba perdida. ¿No lo recuerdas? Me salvaste.
-Cierto. Entonces esto es una despedida, ¿verdad?
-Lo más probable.
-Ok. Entonces... hasta otra.
Sora entristeció su sonrisa y salió delante de él. Kouji se ofreció en llevarla en su auto, pero ella le dijo que prefería ir sola, además necesitaba comprar los boletos de avión. Sería un viaje largo, muy largo.
El muchacho tampoco abordó el auto, sino que prefirió caminar. Ahora cubria su cabello con una especie de boina, sus lentes oscuros jamás le faltaban para ocultar sus ojos.
Algo en ella le hacía olvidarse de todo a su alrededor, ella tenía algo mágico, algo especial. Regresó sobre sus pasos y la encontró pidiendo indicaciones para ir a algún lugar. Se le acercó por detrás y esperó hasta que volteó.
Su padre esperaría.
Buenas noches, mucho gusto,
eras una chica más,
después de cinco minutos
ya eras alguien especial.
Sin hablarme, sin tocarme
algo dentro se encendió
en tus ojos se hacía tarde
y me olvidaba del reloj.
-¡Ah! No me asustes. ¿Se te ofrece algo?
-¿Deseas que te ayude a encontrar ehm... lo que sea que buscas?
-Necesito ir al aeropuerto. Pero ya me han dado las indicaciones, gracias. ¿Y tú a qué has regresado?
-Sólo necesitaba verte... - le decía con un tono rosado en sus mejillas.
La pelirroja sonrió ante tal gesto.
Estos días a tu lado,
me enseñaron que en verdad,
no hay tiempo determinado
para comenzar a amar.
Siento algo, tan profundo
que no tiene explicación.
No hay razón ni lógica
en mi corazón.
Kouji necesitaba sentirla cerca para estar bien. No dejaría que se fuera, y si corría peligro a su lado, él se las ingeniaría para protegerla.
Entra en mi vida, te abro la puerta,
sé que en tus brazos ya no habrá noches desiertas.
Entra en mi vida, yo te lo ruego,
te comencé por extrañar, pero empecé a necesitarte luego.
-Sora... Yo... Necesitaba decirte algo - le mencionó mientras levantaba su rostro.
Buenas noches, mucho gusto,
ya no existe nadie más;
después de éste tiempo juntos,
no puedo volver atrás.
-Dime...
-Tú... eres alguien especial para mí.
La chica se quedó impactada por la confesión ¿Él sentía lo mismo que ella por él?
-Pero apenas y me conoces...
-No hay necesidad de eso.
-Además yo ya me regreso a mi país. Si tanto deseas seguir manteniendo contacto conmigo, te daré mi correo electrónico, o mi teléfono - le decía sacando de su bolsa un papel. Ella misma se estaba matando interiormente al estarle diciendo eso, pero no quería que la volvieran a lastimar como antes, aunque realmente sabía que Kouji no era alguien que quisiese jugar con ella.
-Yo no quiero que te vayas - Kouji posó una mano sobre su brazo - Por favor, quédate un poco más. - le suplicó.
-Pero comprende, necesito irme. Te agradezco en serio todo lo que has hecho por mí, pero necesito regresarme a mi país. Ni siquiera tengo dinero para seguir manteniendo mi casa.
-No te preocupes, yo te presto.
-No quisiera deberte... - Sora ignoró el contacto del muchacho que ya había retirado la mano y proseguía con la búsqueda de la pluma y el papel odiándose a sí misma por no darse una oportunidad con él.
Con algo de torpeza y nerviosismo la pelirroja le anotó en la hojita el correo electrónico y el teléfono, junto con otros datos como el país, y el lugar donde vivía. Aunque pensó que sería estúpido encontrar una casa en un continente diferente, en otro país, otras culturas...
-No te vayas...- le insistía el moreno tomando el papel.
-Lo lamento, en verdad. Me hubiera encantado conocerte mejor - le dijo sinceramente. - Hasta otra. - se despidió.
Kouji no se pudo contener más y la abrazó...
Tu me hablaste, me tocaste,
y te volviste mi ilusión
quiero que seas dueña de mi corazón.
Entra en mi vida, te abro la puerta,
sé que en tus brazos ya no habrá noches desiertas.
Entra en mi vida, yo te lo ruego,
te comencé por extrañar, pero empecé a necesitarte luego.
-Por favor, Sora... No te vayas - repetía.
-Déjame, ¿sí? - decía ella con la voz cortada evitando llorar. Ésa era una despedida. Jamás volvería a encontrar a alguien así. Intentó deshacerse del abrazo, pero Kouji la aferraba más a él. No quería perderla, y no lo haría.
-Sora... por favor no te vayas, déjame entrar en tu corazón, Sora... Yo te necesito.
Entra en mis horas, sálvame ahora,
abre tus brazos fuerte y déjame entrar.
Entra en mi vida, te abro la puerta,
sé que en tus brazos ya no habrá noches desiertas
entra en mi vida yo te lo ruego.
te comencé por extrañar pero empecé a necesitarte luego.
-Perdón, pero necesito irme - le respondió ella con voz firme empujándolo delicadamente.
Y terminó por alejarse; apenas le hubo dado la espalda, dejó fluir sus lágrimas que ya le amenazaban por salir. Metros más adelante se detuvo para voltear y pudo distinguir la figura de Kouji mientras caminaba a lo lejos.
[Viviendo en mi propio mundo
No pude entender
Que cualquier cosa puede pasar
Si tu le das una oportunidad
Nunca creí
Que no pude ver
Nunca abrí mi corazón -ohh-
A todas las posibilidades -ohh-
Yo se que algo a cambiado
Nunca sentir algo de este modo
Y justo aquí en esta noche
Este puede ser el comienzo
De algo nuevo
Se siente tan bien
Estar aquí contigo -ohh-
Y ahora mirando en tus ojos
Yo siento en mi corazón -siento en mi corazón-
Ahora quien lo pensaría así -ohh-
Ambos estaríamos aquí en esta noche-ohh yeah-
Y en mundo se ve mas brillante -brillante-
Contigo a mi lado
Yo se que algo a cambiado
Nunca sentir algo de este modo
Yo se que es real
Este puede ser el comienzo
De algo nuevo
Se siente tan bien
Estar aquí contigo -ohh-
Y ahora mirando en tus ojos
Yo siento en mi corazón
El comienzo de algo nuevo
Nunca pensé que me podría suceder
Hasta que me pasó a mí
Nunca lo supe antes
Pero ahora es fácil de ver
Es el comienzo
De algo nuevo
Se siente tan bien
Estar aquí contigo -ohh-
Y ahora mirando en tus ojos
Yo siento en mi corazón
Este es el comienzo
De algo nuevo
Se siente tan bien -tan bien-
Estar aquí contigo -ohh-
Y ahora mirando en tus ojos
Yo siento en mi corazón
El comienzo de algo nuevo
Comienzo de algo nuevo]
CAPÍTULO 2: INOCENCIA
La pelirroja Takenouchi avanzó un poco más y se detuvo nuevamente; al parecer su corazón no deseaba irse de ahí. Giró su cabeza, luego prosiguió su camino.
El viento arreciaba y el frío le provocaba un ligero escalofrío. La chica se abrazaba a sí misma intentando entrar en calor. Las nubes en el cielo empezaban a unirse unas a otras y el cielo se tornaba nublado.
-Lloverá. - susurró la muchacha con la vista en el cielo.
Apresuró su paso y en menos de 1 hora dio al final con el aeropuerto. Era enorme. Recordó su llegada hasta ahí y un sin fin de imágenes de la llegada a Londres le recorrieron su memoria como una ligera ventisca de esperanza.
-Yo llegué aquí con las esperanzas de emprender una nueva vida... Y aquí estoy, - se decía encogiéndose de hombros - sin más esperanzas y con un pésimo sabor de boca...
Se adentró hasta los terrenos del lugar y se dirigió con una recepcionista para comprar su boleto de avión. Cuando hubo terminado su papeleo se sentó en una banca a descansar un poco antes de regresar a su casa de renta por sus cosas.
Kouji Minamoto había dejado a la muchacha que fuera a donde quisiera, según él ya no le importaba lo que hiciera. Su orgullo ahora era más grande, y ésa chica se lo estaba destrozando. Ninguna mujer en tiempos anteriores le había despreciado.
-Serás la primera y la última - se dijo cerrando sus puños con coraje.
Aunque su cabeza le decía que no siguiera pensando en ella, su corazón no podía olvidarla. Y el papelito donde yacía la letra con su dirección, jugueteaba entre sus dedos.
Se adentró en uno de los barrios más peligrosos de Londres con la mano sosteniendo la pistola dentro de su bolsillo. Varios mendigos y vagabundos pasaban a su lado con intenciones de asaltarlo, pero éste con la mirada intensa que tenía los alejaba; esa mirada que había heredado de su padre, todo mundo le temía.
-Veo que has llegado.
-Sí padre. He venido - respondió sentándose en una silla.
Había entrado a una de las mejores viviendas por ahí. No era una de las más bonitas, pero por dentro tenía muchas comodidades. Kouji pudo observar a su padre entre las penumbras.
-¿Nadie te ha seguido hasta aquí?
-No
-Nadie sabe que estoy en estos momentos contigo.
Kouji no se movió, ni se dignó en mirarlo cuando se hubo acercado hasta él.
-¿Por qué me evades?
El muchacho siguió sin responder con la mirada a su derecha sin mirar a su padre.
-¿Acaso se te ha olvidado que eres mi hijo? Jamás dejarás de serlo.
La gota que derramó el brazo. El chico estaba a punto de llorar de coraje.
-¡Dejé de ser tu hijo hace mucho tiempo! - gritó con la respiración acelerada, poniéndose de pie - Un hombre que asesina, no merece ser mi padre. - terminó dirigiéndose a la puerta.
-¿Japón?
Kouji se detuvo en seco. El papelito que traía en sus manos hacía unos momentos se le había caído.
-No puedo creerlo. ¿Acaso mi hijo se ha enamorado de una mujer? - se burló - ¿Aquel muchacho que puede tener a más de dos mujeres a sus pies, ha sido cegado por el amor?
El moreno se regresó y le arrebató de las manos de su padre el papelito arrugado.
-Déjame en paz.
-La policía te busca. - le comentó tomando un sorbo de una bebida que tenía frente a él - Por ser mi cómplice.
-No sé cómo fui tan estúpido como para haberte ayudado con tus víctimas.
-Quería que siguieras con el legado.
-Pues ya no lo seguiré.
-No tienes opción - tomó otro sorbo. - esa chica testificó en tu contra, muchos te conocen; darán contigo. A menos que te vuelvas a unir conmigo. Nos aliaremos y...
-¡Olvídalo! ¡Jamás te ayudaré! ¡Quiero mi vida! Y si para quedar limpio tengo que ir a la cárcel, ¡Lo haré!
Salió dando un portazo; afuera la gente le miraba murmurando entre sí. La policía no tardaría en dar con él. No después de que su padre llamara a la comisaría.
Su repentina carrera movilizó a dos sargentos que le buscaban por ahí. Ahora comenzaba una loca carrera para dar con él: un muchacho que no tenía la culpa de haber sido hijo de uno de los asesinos seriales más famosos de Londres.
Sora ya había llegado a su casa, donde rentaba y se había acomodado en un sofá con su mirada en el techo. Dos días, dos días le habían bastado para enamorarse de una persona, alguien que no conocía... alguien que le cambió la vida.
No quería salir de su casa para no encontrarse con la verdad, ella le había tomado cariño en tan poco tiempo. Tomó el control y encendió la televisión, quería relajarse un momento, así que mientras preparaba algo de comer escucharía la televisión.
"Nos acaban de informar que el hijo del famoso asesino serial ha sido detenido. La víctima, cuyo nombre no quiso dar a conocer, ha testificado en su contra y lo ha identificado. La joven de ahora 19 años ha narrado a esta cadena televisiva:
-Recuerdo que cuando me secuestraron sólo estaba él en una habitación conmigo; recibía llamadas de alguien, creo que era él... Su padre... y..."
Sora ya no escuchaba; estaba en shock al vera Kouji Minamoto a través de los monitores siendo esposado por dos policías. Aquel muchacho la había engañado.
-Eres un maldito... - susurró con el coraje hirviéndole las venas. Tomó el control de la televisión y la apagó. - ¿Cómo pudiste engañarme de esa manera? Ja, qué importa. Regresaré a mí país... - terminó resignada, pero dolida.
I thought you were my fairytale
A dream when I'm not sleeping
A wish upon a star
Thats coming true
But everybody else could tell
That I confused my feelings with the truth
When there was me and you
No podía cocinar, sus manos temblaban con sólo pensar ¿qué hubiera pasado si estuviera aún con él? Kouji había recibido un mensaje de celular y ella había visto que era de su padre, pero pensando que era algo personal no lo abrió.
Tal vez a eso se refería cuando dijo "No hagas nada estúpido mientras me baño". Se le erizó la piel con sólo pensarlo. ¿Pero entonces por qué no le hizo nada? ¡Pues claro, su padre le había dado la orden de que no!
-Y yo de estúpida le di mi número de teléfono... y mi dirección. Incluyendo ésta... ¡Vendrá por mí, su padre vendrá por mí! - se dijo recogiendo sus cosas con rapidez lavando los trastes, y ni tiempo se dio de comer.
Entonces sonó el timbre de la casa. Giró el picaporte con un ligero temblor en sus manos. Cuando la hubo abierto, suspiró aliviada al ver la placa del detective.
-¿Es usted la Señorita Sora Takenouchi?
-Sí - contestó rápidamente.
-Mire, al parecer usted hubiera podido ser la próxima víctima, espero que nos acompañe para hundir en la cárcel a ésa familia de locos.
-Cuenten conmigo. ¿Cuándo?
El detective sonrió.
-Ahora mismo.
Now I know you're not a fairytale
And dreams were meant for sleeping
And wishes on a star
Just don't come true
Cause now even I can tell
That I confused my feelings with the truth
Because I liked the view
When there was me and you.
El automóvil pronto llegó a la estación de policía. Dos corpulentos sargentos sostenían al muchacho mientras se realizaba el careo entre éste y la víctima.
Cuando se hubo terminado, fue el turno de Sora para entrar. Los sargentos los dejaron solos.
I can't believe that
I could be so blind
It's like you were floating
While I was falling
And I didn't mind
Cause I liked the view
Thought you felt it too
When there was me and you
-Tengo un pésimo gusto por los chicos - Sora rompió el silencio. Kouji no levantaba la mirada. - Primero mi ex-novio, un tipo que siempre quiso jugar conmigo; yo para él siempre fui el trofeo que debía ganar. Y luego tú...
-...el estúpido que cae en el juego de su padre - susurró interrumpiéndola.
-Creí en ti... - Por fin se animó a verla - Confié en ti... Y me enamoré de ti...
Kouji cerró sus ojos y apretó sus labios.
-¿Eso es lo... lo que piensas... de mí?
-No. Pienso que eres detestable... - el muchacho siguió en silencio. - ¿Cómo pudiste hacerme esto? - repetía con lágrimas en los ojos. - ¿Cómo pudiste...?
-¿Confiabas en mí?
-No te imaginas cuánto.
-¿Ya no? - Hubo un silencio. El jovencito se dignó a verla. - ¿Sora?
-No lo sé.
-Sora... Jamás te quise hacer daño... Lo lamento. Pero si no confías más en mí, éste careo no servirá para nada. Y pienso que será la última vez que nos veamos.
-Tienes razón - se levantó de su lugar e hizo una seña al abogado de la víctima. - Hasta nunca.
Esa despedida realmente les partía el corazón, a ambos, aunque ninguno quisiera admitirlo.
what about us
what about everything we´ve been through?
what about trust?
you know I never wanted to trust you
what about me ?
what am I supposed to do?
I gotta leave but I`ll miss you
I`ll miss you
so I`ve got to move on and be who I am
why do you have to go ?
I just dont belong here
I hope you understand
Im trying to understand...
La pelirroja salió del lugar; ya se le estaba haciendo tarde, lo bueno era que tenía ya todas las maletas listas, partiría a primera hora del otro día. Necesitaba descansar después de tener tanta presión en tan poco tiempo.
Kouji siguió respondiendo las preguntas del juez en forma monótona y con frases cortas. Su mirada seguía perdida, aún sin perder el camino por donde se había ido ella.
La noche estaba llegando poco a poco, en el cielo oscuro aparecían las estrellas iluminando.
-Qué hermoso cielo - susurró Sora mientras el suave viento jugueteaba con su cabello.
Parpadeó dos veces y giró su cabeza hacia las maletas que ya tenía detrás de ella. Necesitaba irse, sólo que una parte de ella le decía que aún no era hora, que esperara un poco más. Pero ya no soportaba más tiempo en esa ciudad, los ingleses eran una basura para ella. En especial uno, ¿cómo pudo un muchacho en día y medio robarle el corazón?
-¿Y por qué tengo que acordarme de él en estos momentos?
La muchacha mostró una expresión triste; no podía olvidar la cara de él durante el careo. Era como si el momento por el cual estaba pasando no era nada comparado con algo que lo estaba haciendo sufrir por dentro.
La pelirroja se fue a su cama pensando en eso; él estaba sufriendo, pero ¿a causa de qué? ¿de su padre?. Su mente daba muchas ideas, y al final se quedó totalmente dormida.
"...Minamoto... Kouji..." murmuraba entre sueños.
La celda estaba fría, olía a humedad y se sentía muy incómodo viendo a los demás internos cómo no le quitaban los ojos de encima.
-Miren que tenemos aquí... - dijo uno de ellos sonriendo con malicia. El tipo era alto y corpulento.
Tal vez era el jefe de la celda o algo por el estilo, pensó Kouji cuando lo vio ir hacia él.
-Uno nuevo, jefe - habló otro detrás del corpulento.
-No pareces tan grande ¿18, 19? - rió.
El moreno levantó la vista mostrando sus ojos azules y su mirada penetrante.
-No te importa - replicó enfadado, sin saber siquiera la razón de su enojo.
El sujeto se molestó tanto por la respuesta del muchacho que lo tomó por el cuello de su camisa y con toda su fuerza lo arrojó contra una pared. De pronto se escucharon vítores y aplausos.
-Más vale que te comportes, niño - amenazó el jefe.
-¿Comportarme? - rebatió secándose con el dorso de su mano un hilo de sangre que le recorría desde su boca.
-Uau, ¡el chico tiene agallas! - gritaron otros.
Kouji se arrepintió por lo que acababa de hacer, pero no demostró su terror. Varios guardias se acercaron a la celda, pero en vez de ayudarlo o separarlos, comenzaron a animar a su contrincante.
"Oh, no" susurró viendo como el hombre corpulento volvía a tomarlo por la camisa y lo arrojaba nuevamente, sintiendo dolorosamente cómo su brazo derecho se rompía.
Sora iba llegando al aeropuerto con las maletas en mano. El lugar era enorme, tal y como lo recordaba. Sonrió para sí misma, por fin regresaría a su país de origen y se alejaría de aquel muchacho...
-¡Agh! - exclamó con sus manos en su cabeza - ¿Por qué no puedo olvidarte?
-¿Se encuentra bien, señorita? - le preguntó un amable joven que pasaba por aquí.
-Ah, sí. - rió - Jejeje, gracias.
Tomó con rapidez sus pertenencias y siguió con su camino. Realmente no creía en el destino, pero ahí estaba en la televisión, la investigación del caso del asesino de Londres ahora era seguida por todos los reporteros. Incluso se sorprendió al ver, sentada alrededor de una mesa con un café en manos, a la chica que había testificado contra Kouji.
Miró su reloj de forma inconsciente y se dio cuenta que ya faltaba 1 hora para abordar, sino el avión partiría sin ella.
No lo pensó mucho y se acercó a ella.
-Hola - saludó. La muchacha de cabello rubio levantó la mirada.
-Hola... - repitió con una triste sonrisa dándole un sorbo a su taza.
-¿Puedo sentarme? - ella asintió con su mirada perdida en la televisión.
-¿Lo querías? - preguntó después de un rato la rubia.
-¿Eh?
-Que si lo querías, a Kouji.
-Pues... - bajó su mirada - sí... Algo.
-No puedes querer "algo" a una persona - sonrió - ¿Lo quieres, si o no?
-Sí.
-¿Por qué no confías en él?
-¿De qué hablas? - preguntó la pelirroja mirándola.
-Él no hizo nada... Es inocente.
Sora se sorprendió mucho por lo que le decía ¿Inocente?
CAPÍTULO 3: SIGUES AQUÍ, CONMIGO
-¿Inocente?
-¿Confías en él?
-Yo...
-No me respondas - interrumpió con un poco de tristeza.
Se hizo nuevamente el silencio, tiempo que le dio a Sora para rememorar sus vivencias con "él".
-Oye...
-...
-¡Oye! - Sora dio un respingo al escuchar su nombre.
-¡Ah!, ¿qué sucede?
-Lo lamento, pero creo que han voceado tu vuelo - señaló con su mano al tablero digital que contenía los vuelos internacionales que despegarían en los próximos minutos.
Sora dirigió su mirada hacia el suelo.
-Yo me tengo que ir. - mencionó la chica rubia levantándose, dejando a la pelirroja pensativa.
Sora asintió.
-Sé que sabrás escoger. Durante el careo no dejé de mirarte y pude darme cuenta de que creías ciegamente en él.
Haya sido culpable o no. Sólo deseabas una explicación...
-Pero jamás me la dio. No me importa si es o no inocente - recalcó Sora dejando ver un enojo visible - Por que ni siquiera quiso darme una explicación.
-Ok. Pero...
-¡Y no sé por qué te he estado escuchando! - su frustración y su confusión la hicieron explotar.
La rubia la miró avergonzada por lo que había provocado.
-Lo lamento, perdón.
-No importa - rebatió - Yo también tengo que irme.
Ambas tomaron sus cosas y decidieron retirarse. Sora se volvió a los cuantos pasos.
-¡Espero que también hagas lo correcto! - le gritó a la muchacha que había volteado al esuchar su voz.
Sora sonrió muy a su pesar y se despidió alzando su mano.
-¡Suerte!
La rubia se quedó pensando en el mensaje de la muchacha mientras la miraba cómo se perdía entre la gente.
-Kouji... - susurró la chica e inconscientemente miró el enorme reloj digital en lo alto. - Hay muchas cosas que quisiera hacer, pero es difícil poder realizarlas... No es debidamente correcto... - se encogió de hombros y salió del aeropuerto.
Un enorme avión blanco estaba por emprender su vuelo. Dentro, una muchacha pelirroja se abría paso entre los tripulantes mientras escuchaba su música. Por fin, a lo lejos, encontró su asiento numerado. Bufó y se acomodó, a su lado se hallaba una señora de avanzada edad.
-Uff, por fin. - exclamó la muchacha. La señora se volvió hacia ella con una mirada asesina. La pelirroja sólo sonrió. "Amargada" pensó.
Kouji estaba despertando en una especie de clínica. Intentó moverse pero sintió un dolor punzante en su brazo derecho y prefirió evitar cualquier movimiento brusco. Lentamente abrió sus ojos y logró divisar una luz cegadora sobre él.
-¡Estate quieto! - regañó la voz una mujer que intentaba evitar que el muchacho se moviera más de la cuenta. - Te harás más daño, terco.
El muchacho logró distinguir que ésa luz provenía de una lamparita que a los pocos segundos se apagó.
-Ya les he dicho yo que no quería hacerme cargo de los delincuentes de aquí - se quejaba la señorita.
-¿D...dónde es... estoy?
-¿En verdad quieres saber?
-Ehmmm... ¡agh! - exclamó sintiendo nuevamente su brazo quebrado.
La joven que lo atendía sólo lo observaba retorcerse de dolor sin hacer algo. Kouji ya no soportaba, el dolor era terrible y de un momento a otro sentía que explotaría.
-¡Agh! - seguía, apretando los dientes y cerrando sus ojos conteniéndose de gritar.
-Ja. No sabes cómo disfruto verte sufrir.
El muchacho comenzaba a sudar y la mujer no se tomaba la molestia de siquiera sedarlo.
-¡Deja de hacerlo sufrir, por Dios, mujer! - exclamó una tercera persona: un hombre.
El doctor se acercó a Kouji y tomó una jeringa para sedarlo. Poco a poco el moreno iba recobrando su color y dejaba de sudar.
-Ya se te ha dicho que ellos tienen los mismos derechos como cualquier otra persona.
-Es injusto, o sea, "ellos" son ¡delincuentes! Y éste chico que defiendes es...
-Sé quién es... - interrumpió el doctor con un murmullo casi inaudible.
-¡¿Entonces?! - rebatió histérica abandonando la salita.
-P...Perdón... - murmuró el muchacho.
-Pues aunque pidas perdón no creo que...
-...S...Sora... Per... Perdóname - concluyó.
-¿Eh?
El doctor le miró con curiosidad, entonces, de un momento a otro el muchacho comenzó a tomar un color pálido en su piel.
-¡Enfermera! - gritó mientras se movía con rapidez trayendo consigo varios materiales para canalizar al chico
-Doctor - se anunció la enfermera.
-Llame a una ambulancia. ¡Rápido!
-...Kouji... - una lágrima resbaló sobre el rostro de la pelirroja mientras escuchaba una canción que extrañamente le recordaba a Minamoto.
Porque llenaste mi sonrisa con tus besos,
y me enseñaste a nadar en tu mar.
Porque tu modo de mirar fue más que eso,
fue nuestra forma de hablar.
"Kouji... yo... ¡agh! ¿Por qué me debo acordar de ti ahora que estoy rumbo a mi casa? Yo... No lo sé. Siento como si una parte de mi se quedara aquí; como si quisiera salir, pero algo me impidiera abrir la puerta... Yo, Kouji... ¿Habré hecho bien? Porque yo no lo sé..."
Porque al pensar en el pasado sabré que nunca has dejado éste lugar jamás.
"...Aún te siento aquí, dentro... en mi corazón. No puedo olvidarte. Pero... no lo sé, siento que algo está mal, pero no lo sé..."
Por todo lo que he encontrado te llevo siempre a mi lado...
"...Y pase lo que pase, de ahora en adelante, te prometo jamás olvidarte... Creo que eso será lo último que quisiera hacer..."
-¿Se puede saber por qué lloras? - preguntó la señora a su lado con cara de preocupación. - Aunque no lo creas yo también tengo hijos - sonrió.
-No lo sé. Algo sin sentido tal vez - respondió encogiéndose de hombros.
-¿Un muchacho?
-¿Tiene usted hijas? Porque creo que ha acertado...
-También fui una jovencita - dijo ilusionada. - Fue la mejor etapa de mi vida.
-Pues creo que la mía no lo fue.
-No digas eso; pase lo que te pase es por algo. Cree en el destino.
-¿Y si lo que realmente quiero se quedó en Inglaterra?
-Pues déjame decirte que si ése chico se quedó en Inglaterra es porque ya has enterrado su recuerdo. O simplemente temes recordarlo. No le tengas miedo a nada. Enamorarse no es nada malo.
-pero...
-Supongo que él aún sigue contigo, muy presente, en tu memoria - se apuntó a la cabeza- y en tu corazón - apuntó hacia el pecho de Sora.
-No
-¿Estás segura?
-Completamente. – mintió.
-Pues fíjate que yo no.
"No me interesa" se aguantó de decirle.
-Y sé que poco te interesa saber de mis ideas, pero espero que al menos valores una: sigue tu corazón. La mayoría de las veces piensa mucho mejor que tu cabeza.
"Lo que me dice me llega profundo. Yo te llevo en mi cabeza, pero extrañamente también en mi corazón. Y lo que me preocupa es que no puedo aceptarlo, me cuesta hacerlo, pero sentir tu esencia en mí, oler tu perfume y sentir tu presencia aunque sea en mi cabeza me hace ser feliz... Muy feliz..."
Porque te quedaste en mí
es que puedo vivir
ahora sé lo que es ser feliz
porque me he quedado en ti
puedo verte partir
y ahora puedo decir
que si de amor he aprendido tanto
fue gracias a ti.
"Gracias por enseñarme a amar de ésta manera..."
-Creo que... usted tiene razón.
-¿eh?
-Con eso... lo que me dijo - titubeó, la señora se limitó a mirarla con ternura.
-Lo sé. Lo veo en tus ojos, creo que en tus ojos es fácil ver si me mentías... Reflejas mucho tu estado de ánimo en tu mirada...
-Mi mirada... - cerró sus párpados y recordó las lágrimas del muchacho durante el careo - Su mirada...
Kouji se sentía cada vez más desmayar, ésta vez despertó en un cuarto aún mayor que el anterior y mucho más blanco.
-¿Qué hago aquí?
Un señor de traje negro se acercó hasta él y comenzó a leerle unos papeles que tenía en su brazo. Pero estaba tan mareado que tuvo que volver a pedir que le repitieran lo que le iban a decir.
-...En pocas palabras estoy libre, ¿no?
-Ajá...
-¿Y mi padre?
-Se sigue aún su rastro. ¿No sabes a dónde pudo haber ido?
-No
El hombre de negro se presentó ante el muchacho como un abogado que llevaría su caso. Kouji se sentía feliz aún con su brazo roto.
-Sora... soy inocente... - murmuró feliz, para él.
Sora terminó de explicarle a la señora su posición en su caso, incluyendo a Kouji, a su padre, los policías, el careo, los abogados, la víctima.
-¿Y tu creíste en él aunque...?
-Sí - interrumpió avergonzada. La señora estaba impactada ante la revelación de que el muchacho del cual hablaba la pelirroja era el hijo de un asesino serial. - Pero había algo en él que vi, algo que me dijo que él no podía ser culpable.
-Aún así no debiste de confiar mucho en él.
-Sí, creo que eso lo comprendo, pero me hacía sentir de una manera tan cálida que era amada por alguien.
Hace mucho que no sentía ése rico sabor a cariño que él me dio.
Sora desesperó al notar que la señora no comprendía las razones por las cuales ella seguía enamorada de él.
-Ok. Tú eres libre de elegir al hombre de tu vida, pero sólo elige con cuidado...
Horas después, el avión aterrizó en un aeropuerto internacional de Tokio.
-¿Necesito traer mi brazo enyesado?
-¡No replique! - le espetó una enfermera, ya harta del carácter del chico. Y con miedo por la gran fama que se cargaba.
-¿Kouji?
El muchacho se giró, y observó a una muchacha rubia, esbelta y guapa de pie en el marco de la puerta.
-Soy Izumi - le tendió la mano, pero éste no se la estrechó.
-Con permiso - se excusó la enfermera y los dejó solos.
Kouji no deseaba entablar una conversación con ella.
-Sora no quiso más explicaciones.
-¿Eh?
-Perdón por haber testificado en tu contra. Pero espero que lo entiendas, pues...
-¿Qué entienda? - interrumpió bufando.
-Por favor, déjame explicarte.
-¿Sabes? Eres la primera mujer que odio con sólo verle.
Ése comentario le tocó fondo a la rubia y bajó su cabeza avergonzada.
-Yo... perdóname. Pero déjame explicarte - suplicó mirándole.
-Adelante... qué más da. Sora se ha ido.
-Tu padre me amenazó, no sé como encontró mi dirección pero lo hizo. Yo tenía miedo. Y pues, aún recuerdo aquellos fatídicos momentos que pasé durante en secuestro. Tú hablabas con tu padre, pero siempre temías lo que te iba a decir. Le tenías miedo, pavor... Hubo cierto punto que me diste un poco de lástima – Kouji seguía escuchándola sin apartar su mirada de la puerta - ...Pero tenías tu orgullo como tu padre y siempre me hiciste temblar de miedo - sonrió - Me aterraba tu mirada en mí. Pero tiempo después pude comprender que eras no más que un muñeco de tu padre...
-Siempre lo fui - afirmó - Y creo que aún lo soy.
-No es cierto
-Sí que lo eso. Si no, estuviera en otro lado, en otro lugar... - "con Sora" terminó para sí.
-Yo ya no quería volver al infierno y... y... - se cubrió su cara con sus manos y empezó a llorar - y... Tuve que hacerlo, sino el vendría por mí, como la vez pasada...
Kouji se dignó, por fin, a mirarla y le conmovió verla de esa manera; así que la abrazó, al menos intentando enmendar con alguien pocos de sus errores.
-Perdóname - le susurraba ella con su voz detrás de sus lágrimas.
-No te preocupes. El culpable siempre sale pagando las consecuencias.
"Espero, padre, que algún día pagues por él infierno que les hiciste pasar a muchas personas..."
La luz de los primeros rayos del sol se asomaba detrás de los altísimos edificios en Londres, Inglaterra.
El jovencito de cabello negro se despertó como pudo y se dirigió al baño para ducharse. Una vez vestido y arreglado sacó de los pantalones del día anterior una pequeña nota que grababa la dirección de Sora, hecho con el puño y la letra de ella. Y no pudo evitar sonreír al pensar en lo cuan estúpido era lo que estaba por hacer.
Se alisó su cabello y se sentó en el borde de la cama reflexionando...
Fijó su vista en su mano izquierda y logró distinguir un pequeño corte que se había hecho por culpa de Sora cuando ella despertó en su casa. Sonrió...Ella había pensado que estaba secuestrada. Absurdo.
"Después de eso, todo lo demás fue aún más estúpido... Tuve que explicarle que a ella casi la asaltan en plena vía pública. Y recuerdo... recuerdo, que ella tomó mi mano... Fue un instante mágico, al menos para mí"
Porque tus manos dibujaron mis deseos
y me dejaron soñar aún más.
Porque supiste alimentar mis sentimientos
con una entera complicidad...
Porque al pensar en el pasado
veo en el futuro una posibilidad de amar.
Por todo lo que he encontrado te llevo siempre a mi lado...
"Fuiste, eres y serás el motivo más grande que tengo para vivir. Gracias por enseñarme a amar... Si es que esto se puede llamar así..."
Porque te quedaste en mí
es que puedo vivir
ahora sé lo que es ser feliz
porque me he quedado en ti
puedo verte partir
y ahora puedo decir
que si de amor he aprendido tanto
fue gracias a ti.
Sora iba bajando de su avión, intentó agradecerle a la señora pero ésta jamás apareció.
"¿Acaso se trataba de un ángel?" sonrió.
-Ángel o no, me ha dado una buena razón para no olvidarme de ti, Kouji. Me has enseñado a amarte, aunque haya sido algo inconsciente. Gracias...
Porque te quedaste en mí
es que puedo vivir
ahora sé lo que es ser feliz
porque me he quedado en ti
puedo verte partir
y ahora puedo decir
que si de amor he aprendido tanto
fue gracias a ti.
Que si de amor he aprendido tanto
fue gracias a ti.
CANCIONES:
Te quedaste - Ha-Ash
CAPÍTULO 4: A DISTANCIA
La pelirroja caminaba con cansancio y se paró en seco al distinguir a lo lejos una enorme casa blanca de acabados de madera, su hogar.
-Ahora creo que todo fue un sueño...
-¿De qué hablas, hija? - habló la voz de una mujer detrás de ella.
-¡Mamá! - exclamó lanzándose a los brazos de la señora.
Estuvieron un rato de ésa manera, después entraron a la casa. Dentro, el padre de la muchacha ya la estaba esperando con un fuerte abrazo que casi la deja sin aliento.
-Ya te estábamos esperando, hija. - dijo su madre.
-Y yo ya anhelaba verlos, mamá... Mucho...
La muchacha no pudo contenerse y unas finas lágrimas comenzaron a resbalar sobre su rostro.
-¿Qué te sucede, Sora?
-¿Hija?
-Nada - mintió - sólo me dio mucho sentimiento verlos otra vez después de mucho tiempo. Sólo eso.
La mujer abrazó a su hija con mucha ternura y le depositó un beso en su mejilla. Su padre le frotó la espalda antes de despedirse, necesitaba ir a trabajar.
-Hasta luego - se despidió el varón.
Madre e hija se sentaron en la sala cada una con una taza de té entre sus manos.
-¿ahora sí me dirás lo que realmente te sucede? - se hizo un pausado silencio - ¿Sora?
-Es que - se excusó - no sé cómo empezar.
-Fácil. Empieza por el principio.
Y así, Sora le narró todas sus vivencias, sin incluir a cierto muchacho de cabello negro que encontró por aquellas tierras, y que sin saberlo ni esperarlo, le hizo sentir muchas cosas que jamás había sentido con otra persona, entre ellas, un tipo de calor que no se transmite en la familia, sino en pareja.
Kouji caminaba por las calles de Londres con la dirección de Sora como único equipaje extra, llevaba mucho más dinero que el que sacaba cuando salía sólo por salir y un teléfono celular en una mano, una mochila con ropa (dos o tres cambios a lo mucho) y muchas ganas de ver a alguien.
Al final, se armó de valor y se dirigió a una tienda para comprar una tarjeta telefónica para su celular. Cuando salió sacó de su bolsillo una nota y marcó unos cuantos números. La línea comenzó a sonar del otro lado.
-¿Bueno?
-¿Sí? - contestaron del otro lado del aparato - ¿Hay alguien ahí?
-... - El muchacho deseaba hablar, pero sus labios no querían abrirse; un nerviosismo lo estaba carcomiendo por dentro.
-¿Bueno? ¿Acaso esto es una broma?
El chico rápidamente colgó...
"¿Qué me sucede? ¿Por qué no puedo hablarle?"
A varios cientos de kilómetros
puede tu voz darme calor igual que un sol
y siento como un cambio armónico
va componiendo una canción en mi interior...
Cogió por segunda vez su celular y miró con cautela el teléfono grabado en la pantalla; volvió a mover los dedos, segundos después se escuchaba el timbre por el auricular.
-¿Bue... Bueno? - habló con su voz entrecortada.
-¿Sí? ¿Con quién tengo el gusto?
-Ehmmm, soy un amigo de Sora...
-¡Ah, qué bien! - respondieron del otro lado. - ¡Sora, hija, te hablan! - se escuchó que gritaban. - Ahorita viene.
-Ehmm... Mejor dígale que después le hablaré...
-¿A quién? - Sora ya había tomado el teléfono. - ¿Bueno?
-... - El muchacho tomó aire antes de contestar, su voz... Ella... - ¿Sora?
La chica palideció al escuchar esa voz que la estaba volviendo loca en aquellos últimos días. Imposible...
Sé que seguir no suena lógico
pero no olvido tu perfume mágico
y en este encuentro telefónico,
he recordado que estoy loco por ti.
-¿Sora? - Insistió, la chica no contestó - Sora, por favor... Sora... Perdóname. Yo...
Disculpa no quería molestarte,
sólo quería escuchar tu voz y nada más.
Había prometido no llamarte,
pero me está quemando el frío en ésta soledad.
-Sora...
-¿Por qué me llamas?
-Yo... Sólo quería... Escucharte...
La pelirroja, del otro lado, se estaba conteniendo las ganas de llorar. Pero no pudo lograrlo, Kouji escuchó varios sollozos de la chica a través del teléfono.
-Yo no quería hacerte daño. Perdóname, pero...
-¿Sabes? No digas nada - le interrumpió. - Olvida lo que dije en el careo... Simplemente estaba confundida.
-¿Que me querías?
-Déjalo, Kouji. Eso se acabó...
No quiero mal entiendas mi llamada,
ya sé que se acabó lo nuestro y que no hay marcha atrás;
pero me está costando mucho llanto olvidarte,
y quiero saber que estás haciendo para olvidarme...
-Sólo quería confesarte algo... - silencio - Y quisiera que... que me perdonaras... - Un nerviosismo le impedía seguir – No sé cómo empezar, Sora. Pero sin ti... Sin ti yo me he estado sintiendo más vacío.
-¡Sólo fueron dos días!
-Dos días tengo para enamorarme... - confesó.
La llamada es para decirte
que mis noches se han vuelto frías,
que desde aquel día en que te fuiste,
me volví preso de la melancolía.
Que mi alegría se marchó contigo,
que no tenga vida si no estás conmigo.
-Pues a mí no me bastan, ¿comprendes? Sólo fue un capricho.
-Sora... - su corazón se estaba partiendo en dos.
-Lo lamento, espero que tampoco te encapriches conmigo. Adiós.
-¡Espera! No cuelgues. Sólo quisiera escuchar tu voz, al menos por última vez... - pidió.
A varios cientos de kilómetros
tiene un secreto que decirte mi dolor
en cuanto cuelgues el teléfono
se quedará pensando mi corazón.
Que todo el mundo cabe en el teléfono,
que no hay distancias grandes para nuestro amor
que todo es perfecto cuando te siento
tan cerca aunque estés tan lejos...
-Lo lamento... Adiós. - y colgó.
-Te amo... - susurró antes de colgar él también.
La llamada es para decirte que aún te amo...
Que aún te amo...
La pelirroja se sentó sobre un sillón al lado del teléfono y tomó un cojín para abrazarlo. No soportaba las ganas de llorar, así que no desistió más y ahogó sus gritos con la almohadilla.
-¿Sora?
La chica no contestó, siguió llorando y su madre optó por sentarse a su lado, la abrazó por la espalda y la atrajo hacia ella, acariciándola con ternura.
-¿Quién era?
-Mamá... Creo que no te he contando algo más que me ocurrió cuando estaba por aquel lugar.
-Y supongo que me dirás, ¿no es así?
La pelirroja sonrió y asintió.
-Su nombre es Kouji, Minamoto Kouji...
El moreno, aún después de haber hablado con ella jamás se daría por vencido. Entro al lugar y compró un boleto.
-¿Tokio?
-Sí señorita.
-Hay un vuelo que saldrá dentro de medio día - decía checando en su base de datos - Es el más próximo que tengo. Lo lamento.
-No hay problema - dijo sacando su billetera - Lo tomaré.
-Bien. - la joven sonrió por cortesía, y le tendió el boleto.
-Sólo unas horas... - suspiró.
La noche estaba llegando poco a poco en Japón; Sora ya llevaba un par de días de no salir de su casa, un par de días de haber hablado con Minamoto.
Llama, no importa la hora que yo estoy aquí
Entre las cuatro paredes de mi habitación
Es importante al menos decirte
Que esto de tu ausencia duele
Y no sabes cuanto
"¿Cómo una pueblerina como yo, pude enamorarme de ti? ¿Cómo fue que me quedé hechizada contigo?"
Ven, aparece, tan solo comunícate
Que cada hora es un golpe de desolación
Es demasiado aburrido no estar a tu lado
Ven, que mi alma no quiere dejarte ir
Que los minutos me acechan
Aquí todo es gris
Y alrededor todo es miedo y desesperanza
Ven, que nunca imaginaba como era estar sola
Que no es nada fácil cuanto te derrotan
Que no sé que hacer
Y aquí no queda nada de nada
No me enseñaste como estar sin tí
Y qué le digo yo a este corazón
Si tú te has ido y todo lo perdí
¿por dónde empiezo, si todo acabó?
No me enseñaste como estar sin tí
Cómo olvidarte si nunca aprendí
"Me siento vacía sin ti, me siento vacía; pero es que jamás pude aprender a olvidar. Todos los hombres que pasaban por mí terminaba por odiarlos; tú fuiste la excepción... Yo me quedé enamorada de ti. ¿Pero cómo? Tú me hiciste mucho daño. Además, no eres un chico normal... Tú, tú eres el hijo de un asesino. Esto no puede ser... no..."
Ven, que mi cuerpo la pasa extrañándote
Que mis sentidos se encuentran fuera de control
Es demasiado aburrido no estar a tu lado
Ven, que nunca imaginaba como era estar sola
Que no es nada fácil cuanto te derrotan
Que no sé que hacer
Y aquí no queda nada de nada
No me enseñaste como estar sin tí
Y qué le digo yo a este corazón
Si tú te has ido y todo lo perdí
¿por dónde empiezo, si todo acabó?
Cómo olvidarte si nunca aprendí
"En las noches no dejo de pensar en ti. ¿Por qué? Yo tengo... no... Yo NECESITO, deshacerme de ti, de tus recuerdos... de todo lo que me diste; aunque sepa que en el fondo me estaré haciendo daño... Yo... no sé cómo seguir. Me da miedo salir, para no ver reflejada tu mirada a donde vaya. En cualquier hombre que volteo a ver, te veo a ti... Esperándome..."
El siguiente día por fin estaba llegando, el sol se estaba asomando. La muchacha pasearía por la ciudad, ya estaba decidida a olvidarlo. Lo haría... él no merecía que ella aún le recordara...
-Buenos días, mamá... papá. - saludó disimulando un bostezo.
-Buenos días - saludaron los aludidos al unísono.
-¿Qué deseas de desayunar, amor?
-No tengo apetito, mamá. Iré a caminar...
-Sólo no te tardes mucho - le dijo su padre - El día está engañoso, parece como si fuera a llover...
-Sí, papá. Cuando presienta que comenzará a llover, regresaré. Adiós. -
La chica terminó por salir, y era verdad; el cielo estaba medio nublado, pero dentro de poco se estaría tapando el cielo completamente con las nubes llenas de agua.
Kouji tenía día y medio de haber llegado a la ciudad, pero aún no se acostumbraba al horario. Entonces le pareció reconocer una cabellera pelirroja entre la gente.
-¿Sora?
CANCIONES:
Kilómetros - Sin Bandera
La llamada - La Firma
No me enseñaste - Thalia
CAPÍTULO 5: AMOR IMPOSIBLE, HECHO REALIDAD
A veces no pienso,
me vuelvo tan frío y no estoy.
A veces me ausento,
de mis sentimientos ,
y luego sonrió, recuerdo..
y me aferró a vivir.
"No sé cómo fui capaz de haberte confundido con otra persona; aquí, en ésta parte del mundo me siento tan sólo... Pero entonces recuerdo a lo que vine: Sólo vine por ti, a verte... La gente habla en otro idioma y no comprendo lo que dicen, y a veces escucho que hablan de mí, me señalan. ¿Y qué?... Yo sólo vine a verte a ti... Por que hoy sólo vivo por ti... ¿Para qué más?"
En este viaje que cada mañana
lleno de sueños comienzo en la cama,
soy un turista que a veces no entiende
el raro idioma en que me habla la gente...
tantas aduanas entre unos y otros,
tantas fronteras volviéndonos locos,
hay tantos muros en las miradas
que aunque nos vemos nunca vemos nada.
"Observo sus ojos y no miro nada más que preocupación. En cambio, en los tuyos... Yo... no sé... Veía algo diferente... ¿Amor?"
"Por qué no dejo de estar triste, ¿Eh, Kouji? ¿Qué demonios me has hecho?... Creo que fue mala idea el venir aquí... Sí... fue una estupidez... Cada vez que observo a una pareja me siento reflejada en ellos. ¿Cómo sería si tu estuvieras aquí, conmigo?"
La muchacha seguía eclipsada viendo a dos jóvenes uniéndose en un beso tierno, apasionado y lleno de amor. A unos metros, detrás de ella, otra presencia la observaba muy de cerca. El sujeto que la miraba, se acercó lentamente hacia ella, la tomó por la espalda. Ella reaccionó volteándose, no esperaba que él estuviera ahí. Simplemente sintió cómo se debilitaba, y se desmayó en sus brazos.
La pelirroja terminó por despertar en un cuartito, cuatro paredes, y con manos atadas. Quiso hablar, pero un pañuelo en su boca se lo impidió.
-¿Sora?
¿Cómo era posible que aquel hombre, aquel asesino de mujeres de Inglaterra estuviera ahora en Japón?
Kouji, después de haber investigando la dirección de Sora, llegó hasta su casa: una gran construcción blanca con acabados de madera. Avanzó unos pasos y tocó la puerta. Un hombre iba saliendo de ella.
-¿Sí? ¿A quién busca? - preguntó el hombre; detrás de él iba saliendo una mujer madura.
-¿Aquí vive Sora? - pronunció con el poco conocimiento del idioma que conocía.
-¿Quién la busca?
-Kouji... - respondió.
La mujer se sorprendió al verlo ahí ¿ése muchacho era el mismo del que había hablado su hija? Imposible. Él vivía en la otra parte del mundo...
-¿Cómo conoces a mi hija? - preguntó el señor con voz fuerte.
-Yo... En Inglaterra, allá la conocí, señor... - extendió su mano y les mostró el papelito arrugado que llevaba con la dirección de la chica.
-¿Tu eres Kouji Minamoto? - inquirió la señora. El jovencito volteó a verla y asintió. - Sora salió, pero... - el teléfono sonó dentro de la casa y la señora entró disculpándose, para contestar. - ¿Hola?
Ambos hombres en la puerta observaron a la señora, cómo su color de piel iba cambiando a pálido.
-Sora... - susurró. Entonces colgó sin mover un sólo músculo. - Han secuestrado a Sora... - dijo antes de desmayarse.
El moreno corrió a auxiliarla junto al esposo. Kouji leyó lo que ella había escrito en un papelito.
-Esas iniciales... - murmuró para sí "Mi padre la tiene... Esas iniciales son las de él." Cerró los puños con coraje y frunció el entrecejo mientras salía corriendo de la casa. "No, él no puede hacerle algo a Sora... No será capaz..." sacudió su cabeza "No, mi padre si es capaz..." Y aceleró la marcha.
"¿A dónde pudo llevarla?"
No conocía la ciudad, pero tendría que dar con ella. Buscó nuevamente el papelito y habló con el padre de Sora. Dio gracias a Dios que él entendía su idioma. Al parecer a ella le gustaba pasear por cierta plaza a las afueras de la ciudad.
Se adentró poco a poco al lugar y divisó entre la gente a un par de personas, una pareja, sentados en una banca platicando.
-¿Vieron... chica... cabello rojo? - se maldijo a sí mismo por no haber aprendido el mismo idioma que ella. Los muchachos se miraron entre sí, hasta que entendieron y con señas le dijeron que alguien se le había llevado en una dirección.
Más pistas...
"Sora"
La pelirroja quería gritar, pedir ayuda, pero no podía. Sentía que en poco tiempo moriría. ¿Por qué se metió con la gente equivocada? Ella sólo había querido conocer nueva gente, y un trabajo... Sólo eso... Jamás pensó toparse con gente como esa.
-No te preocupes -le dijo el hombre - No te haré sufrir demasiado. Creo que es lo poco que puedo hacer - Sora seguía con la mirada en un arma que el hombre tenía entre las manos, jugando con ella. - Y supongo que te preguntarás cómo fue que di contigo. ¿no? - Ella seguía hipnotizada con la pistola. - Pues verás... Fui a ver a mi estúpido de mi hijo, pero tal parecía que él ya no quería saber nada de mí. Y pues se le cayó el papelito con tu dirección en mi escritorio. Y alcancé a leerlo. Siempre fui conocido por mi capacidad por retener las cosas... - explicó.
"Sora..." Susurraba Kouji sin dejar de correr, tal vez ella sería la última víctima de su padre... "No, ella no puede ser la última... No, ella no morirá en sus manos... No si yo puedo evitarlo..."
Sora cerró sus ojos cuando vio que el sujeto se ponía de pie, pistola en mano, y se dirigía a ella.
"Oh, no... No... Mi fin... Mamá... Papá... Perdónenme... Por favor..." Apretó sus párpados con fuerza.
Entonces se escuchó el ruido del arma accionarse; ella esperaba el impacto... Una imagen del moreno se cruzó por su mente y una pequeña lágrima se derramó en esos escasos segundos...
Mírame...
de vez en cuando siento que me estás olvidando
y que no regresarás
Mírame...
de vez en cuando pienso que ya estoy muy cansada
de estar sola y de escucharme llorar
Por él había llorado tanto, al final sus problemas se estaban terminando. Qué alegría. Pero habían pasado tantas cosas juntos, los dos. No, no podía terminarse ahí...
Mírame...
de vez en cuando miro atrás
y veo con miedo
lo mejor de nuestros años correr
Sus ojos, aquellos apasionantes ojos azules le hacían perderse en él. No quería olvidarlo, no... No lo olvidaría. Ella tenía esperanza, y todavía no acababa.
Mírame...
de vez en cuando quiero escaparme
y tu mirada me envuelve
y me vuelvo a perder
Mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
Él la volvía loca, ¿Cómo pudo pensar olvidarlo? ¿Cómo pudo pensar en dejarlo atrás?...
Kouji escuchó el ruido seco a lo lejos, un disparo... Era obvio.
-¡Sora! - gritó.
Mírame...
de vez en cuando sueño con alguna locura
y no quiero despertar
Ella le había cambiado la vida, no la perdería de ésa manera, no en manos de su padre. Su padre...
Mírame...
de vez en cuando miento cuando buscas mis ojos
y preguntas como estás
Mírame...
de vez en cuando muero de rabia y de celos
pero nunca te lo dejo saber.
Mírame...
de vez en cuando quiero escaparme
y tu mirada me envuelve y me vuelvo a perder
Sus ojos, ella lo cautivaba, lo comprendía, ahora comprendía que eso que sentía por ella no era algo superficial como ella se lo había dicho. Eso no era capricho, era amor, puro y cierto...
Mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
Kouji irrumpió en la habitación y divisó a su padre sentado en un sillón con la pistola en mano vigilando cada uno de sus movimientos; entonces alcanzó a ver a Sora... Ahí, hincada con las manos atadas y con un trapo en su boca; una herida fuerte en su hombro no paraba de sangrar y se aproximó a ella, desatándola y sintiendo muy cerca de él su cuerpo estremecerse. Un rayo de un relámpago iluminó más el lugar; afuera la lluvia comenzaba a caer con más fuerza.
Y esta noche quiero más
Que me abraces fuertemente
Y en tus brazos soñaré
Que este amor es para siempre.
Que en penumbras un rayo de luz
Nos envuelva a los dos.
Vivimos atrapados en un juego de azar
Tu amor es una sombra para mi libertad.
Ya nada puedo hacer y no logro escapar
De un fuego sobre pólvora que puede estallar
-Esto... jamás... podría... funcionar... Kouji... - susurraba llorando y estremeciéndose en sus brazos.
-No Sora, no te rindas. Ven - la tomó en sus brazos y salió del lugar, seguido por la mirada de su padre.
Y así te tengo que amar
El tiempo acaba de empezar
El tiempo no termina.
-¿Crees... que... viva...? - le preguntaba ella con las pocas fuerzas con que podía.
-Sí - afirmó con fuerza. él jamás se daría por vencido.
Erase una vez una historia feliz
y ahora es solo un cuento de horror
-¿Sigo muerta?
-No estás muerta, Sora...
-Pero... Te veo. Es imposible... que... estés aquí.
-Sora, por favor... confía en mí. Te amo. Y no dejaré que me abandones... No de esta manera.
-Eres un ángel... Caído del cielo...
-Sora... hazme un favor ¿sí? No hables...
-Confío en ti - Y se acurrucó en él sintiendo sus cálidos latidos muy cerca. Poco le importaba el terrible dolor en su pecho. Que él estuviera con ella, ahí, como una luz en su oscuridad, no tenía precio.
Ya nada puedo hacer,
Eclipse total del amor...
Eclipse total del amor...
El jovencito sentía cómo ella se moría a cada momento, estaba desesperado, bajo el torrente... No veía salida.
Érase una vez una hazaña vivir
Y ahora ya no tengo valor
Nada que decir,
Eclipse total del amor...
Eclipse total del amor...
Un auto se paró a su lado, los padres de ella le habían encontrado y detrás de ellos venía una ambulancia que atendió a la chica con rapidez. Su madre se fue con ella, Kouji con el papá.
Cuando llegaron trasladaron rápidamente a la muchacha; Kouji no quería separarse de ella, pero no estaba en el lugar indicado como para pelear estar con ella. Su mamá fue la que entró.
Una hora, dos... Tres... y así transcurrió el tiempo, ambos hombres seguían en silencio. La madre se Sora llegó hasta su esposo y le abrazó con fuerza, ella estaba bien, y podía recibir visitas.
-Quiero que vayas tu - le indicó el hombre a Kouji.
-¿Eh? Pero, usted es su...
-Y tu le has salvado la vida - interrumpió.
El chico miró a ambos padres, y observó en ellos un gran agradecimiento hacia él.
-Gracias - fue lo único que logró decir antes de entrar a verla.
Mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
Sora se encontraba despierta, y al verlo ahí no pudo más que sonreír.
-Gracias...
El chico se acercó a ella y le besó la frente.
-Te amo - le susurró al oído.
-Yo... también... - respondió sonriendo con su voz rasgada...
Los años pasaron, cuando dieron con el asesino lo encontraron muerto. Kouji aceptó quedarse con sus cenizas, después de haberlo incinerado, después de todo, era su padre.
Y esta noche quiero más
Que me abraces fuertemente.
Y en tus brazos soñaré
Que este amor es para siempre.
Que en penumbras un rayo de luz
Nos envuelva a los dos.
Vivimos atrapados en un juego de azar
Tu amor es una sombra para mi libertad.
Ahora, ambos estaban acurrucados uno con el otro sobre una cama, arropados solamente con una sábana. Afuera, el viento entraba por la ventana. El muchacho se puso de pie y cerró la ventana.
-Me recuerda la vez cuando te conocí.
-¿Decías algo, amor?
Kouji sonrió.
-Cuando te desmayaste y te llevé a mi casa, hacía frío.
Sora sonrió levantándose abrazando a su esposo por la espalda, haciendo que éste le diera un ligero estremecimiento.
Ya nada puedo hacer y no logro escapar
De un fuego sobre pólvora
Que puede estallar... ohhh
y así te tengo que amar
el tiempo acaba de empezar
el tiempo no termina
-Lo que vivimos siempre fue "extraño"...
-Jejeje, tienes razón - sonrió él callándola con un beso.
Él había pertenecido a una familia de dinero y además su padre era un asesino; ella, por el contrario, no era millonaria, pero tenia una familia estable y "normal".
-¿Cómo fue que me enamoré de ti? - preguntó Sora divertida, besándolo en la mejilla.
-No me preguntes, no sé.
Erase una vez una historia feliz
y ahora es solo un cuento de horror
Ya nada puedo hacer,
Eclipse total del amor.
Una pequeña niña, de unos cinco años se acercó a la pareja y abrazó a su papá.
-¿Qué haces aquí, mi vida? - inquirió la pelirroja mirando a su hija.
-Nada - sonrió.
La pequeña, pelirroja de ojos azules, se acercó al balcón y salió.
-Te resfriarás, amor - se escandalizó Sora. Pero Kouji la detuvo por el brazo.
-Déjala. Si se enferma aprenderá.
-Si claro, pero no me esperaré... a averiguar cómo aprende.
Kouji Minamoto miró cómo su esposa tomó a su hija por el brazo y la metió nuevamente a la casa; la niña, apenas tocó las sábanas de la cama se quedó completamente dormida. Sora regresó a dónde él.
-¿Te quedarás aquí? - el viento le hizo sentir un ligero escalofrío. - Hace frío.
-Por eso estarás aquí, para darme calor... - le dijo besándola tiernamente en sus labios.
Eclipse total del amor.
Erase una vez una hazaña vivir
y ahora ya no tengo valor.
Nada que decir,
Eclipse total del amor...
Los años habían pasado, era imposible que en todo ése tiempo hubieran ocurrido tantas cosas; para ellos, había sido un encuentro casual, pero el tiempo les había hecho saber que no lo era...
Eclipse total del amor... mira mis ojos...
mira mis ojos... mírame...
mira mis ojos…
Ahora ambos se perdían en sus ojos, en su rostro, sus facciones... Sus labios... Ahora ambos vivían lo que realmente era el amor. Un amor que había traspasado muchos límites, un amor sin fronteras... Un amor que alimentaba la sed de cariño, confianza, calidez... Un amor que superó todas las expectativas y que superó muchas barreras, kilómetros, clases sociales... Era para ellos un amor imposible realmente posible...
FIN
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Naruto y CWW, entra para ver un continente donde todo realmente puede pasar... y bien, si no te simpatisa mucho sasuke o te simpatiza pero odiaste lo que hizo al abandonar la aldea, reirte de sus desventuras ocasionales
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Cuando la vida se torna dificil, la lucha debera
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