Sin estado ID: 361079 Registrado: febrero-2009 Hace: (289 dias)
Mensajes: 163
| Gracias a todos por sus comentarios, aqui les dejo la conti
---*---
Poco después de que se fue Takeru, conocí a Daisuke Motomiya, era una gran persona, y teníamos algunas cosas en común, también pasábamos algo de tiempo juntos, ver jugar futbol a Tai era algo que hacíamos frecuentemente, Davis era el mayor admirador de mi Hermano, incluso trato de copiarle el peinado y ponerse unos googles, pero no le quedo tan bien como a Tai, era muy gracioso estar con Daisuke, era todo un payaso. Así los años pasaron, hasta que un día un muchacho rubio de hermosos ojos entro a la clase, sonreí levemente, ¿sería posible?...
-Muchachos les presento a su nuevo compañero, Takeru Takaishi, siéntate junto a Kamiya – hablo el profesor, así comenzó nuevamente una aventura, en nuestra amistad, que fue como si no hubiese pasado tanto tiempo, como si desde siempre hubiésemos estado juntos. Después de eso, nuestra segunda aventura en el mundo digital comenzó, volví a ver a Gatomon, la puerta al digimundo había sido abierta nuevamente, a pesar de que el menor de los rubios y yo pasábamos mucho tiempo juntos no volvió a ser como antes si no hasta un par de años después, cuando comenzábamos los últimos años de escuela volvimos a ser tan unidos como cuando éramos solo un par de niños, hacíamos muchas cosas juntos, y nos entendíamos de maravilla, casi nunca se veía uno sin el otro, claro a los 15 años el que pasaramos tanto tiempo juntos levantaba comentarios y chismes, todos decían que el y yo éramos novios, cosa que me parecía bastante extraña, no había pensado en eso salvo aquella vez en el aeropuerto, pero ambos decidimos hacer oídos sordos a todos aquellos comentarios…
-Kari, la puerta – grito Tai, quien hacía una hora se seguía arreglando y perfumando, saldría con Sora, sonreí al pasar por la puerta de su recamara
-Y después dicen que las mujeres somos más tardonas que ustedes, pobre de mi cuñadita, de seguro llegas tarde – bromee con el, sonrió y me lanzo una almohada la cual esquive, mientras me reía, atendí, la puerta, ya sabía que eta T.K. desde hacía un mes habíamos bautizado a los viernes como, noche de películas, lo hacíamos todos los viernes desde entonces – Hola, pasa – dije con alegría
-Hola Kari – me saludo como siempre, con un beso en la mejilla – Hola Tai – grito al saber que se encontraba en casa
-Hola – respondió mi hermano sin salir a saludar, debido a que tenía prisa
-¿Qué veremos hoy? – pregunte emocionada ocupando mi lugar en el sofá frente al televisor, el saco un par de películas de su mochila y me las entrego, comencé a revisarlas – que te parece está – le entregue una que titulaba “El regreso de la momia” – escuche que es buena – comente el asintió
-Esta será – afirmo y se acerco al reproductor para poner la película mientras yo iba a hacer las pipocas, Tai entro de golpe en la cocina
-Se me hizo tarde – hablo mientras se acercaba a mi
-Te lo dije – canturree, si había algo que el odiaba era eso
-Graciosa – dijo con sarcasmo – Mamá llegará como en media hora, pórtense bien – beso mi mejilla y salió, se despidió de mi amigo y abandono al casa
-Emm…Kari, podemos hablar de algo antes – me dijo un poco serio, asentí, deje las pipocas en la mesita y me senté junto a el
-¿Qué paso T.K.? – quise saber al ver una seriedad poco usual en el
-¿Qué piensas sobre eso… – pregunto con la cabeza gacha – Sobre que todos piensen que tu y yo somos pareja – añadió poco después, entonces comprendí que estaba algo sonrrojado
-Pues…que… - la pregunta me había tomado por sorpresa, la verdad era que a veces me agradaba la idea de quizá formar una pareja con mi amigo, pero no quería arruinar una amistad de años por algo que quizá no iba a funcionar – Son muy tontos al pensar que un chico y una chica no puedan ser amigos sin tener que ser algo más, ¿me comprendes? – ahora me miraba fijo
-Si, pero… ¿te molesta?, ¿preferirías que no lo hicieran? – cuestiono con eso ojitos tan dulces clavados en los míos que estaban un poco nerviosos, y se notaba el nerviosismo en mis actos
-Pues, si es un poco incomodo que lo hagan, pero no me molesta, no importa lo que ellos piensen, solo lo que tú y yo pensemos y sepamos – conteste, el tenía como una mirada decepcionada pero luego recupero su perfecta sonrisa
-Entonces hagamos oídos sordos a todos los comentarios, vale? – me pregunto y sonreí
-Vale – asentí enérgicamente, después de eso la tarde transcurrió de lo más normal.
---*---
Llegue temprano aquel día a clases, nos tocaba clase de música, me senté en el piano y comencé a tocar una melodía mientras pensaba, desde que T.K. me había hecho esa pregunta tan peculiar hacía un mes en mi casa no podía sacar de la cabeza la escena, no estaba segura si las respuestas que le había dado era las correctas, sabía que adoraba a mi amigo y así como conocía el sentimiento de amistad que sentía por el también estaba segura que existía otro sentimiento mucho más fuerte en mi corazón que no quería admitir, que en mi subconciente estaba segura de su existencia, pero mi conciencia aun no lo asimilaba, no admitía que yo lo…¿Amaba?...
-Claro de luna – una voz melodiosa resonó en el aula, deje de tocar para girar y encontrarme con los ojos azules culpables de mis noches en vela – no pares por favor – me pidió, dejo si mochila en su asiento y camino hasta ocupar un sitio a mi lado en la banqueta del piano, seguí tocando la melodía a pedido de Takeru, seguimos así por unos minutos hasta que finalmente termine
-Es hermosa, ¿no lo crees? – lo mire y sonreí, el también me sonrió
-Sabes que es mi pieza favorita – me contesto y beso mi mejilla y seguí tocando – sabes…tengo algo que contarte – me dijo después de un momento, deje de tocar el piano para mirarlo fijamente a los ojos
-¿Si? – lo mire curiosa, trague saliva, quizá era momento de admitirlo – pues yo también tengo algo que decirte – conteste
-Tu primero – me ofreció amablemente, como siempre el era conmigo, negué con al cabeza
-No, tu primero, es justo – sonreí tímidamente, no miramos un momento más y tomo aire
-Esta bien – dijo por fin – ubicas a Kaho – me pregunto, lo pensé unos minutos y asentí
-La chica que entro el semestre pasado – conteste y lo mire curiosamente
-Si, ¿Qué opinas de ella? – me pregunto seriamente, no sabía por donde iba esto, pero estaba segura que no era un buen camino
-No eh hablado mucho con ella, no la conozco bien, no podría opinar nada sobre esa persona, ¿Por qué? – le pregunte temiendo su respuesta
-Ella esta en mi grupo de artes marciales – me comento, hacía un año que el rubio practicaba artes marciales, el y Kaho ya llevaban un tiempo de conocerse
-Si, eso ya lo sabía, ¿Qué tiene que ver mi opinión de ella?
-Bien, verás, me parece muy bonita, simpática…y…la eh invitado a salir – me conto, en ese preciso momento sentí que una cubeta de agua helada me caía encima
-¿Qué tu qué? – balbuce y el puso una media sonrisa
-La invite al cine, y ella acepto – contesto un poco desganado – pienso pedirle que sea mi novia – me comento
-Pues, vaya, T.K., es algo… - estúpido, tonto, increíblemente tonto – inesperado… - calle por unos minutos y baje la cabeza, ninguno de los dos había tenido una pareja antes, no tenía ni idea de cómo sería nuestra amistad cuando eso pasara, lo más seguro es que se vería afectada – si ella te gusta…esta bien – conteste mirando el piso
-¿Deberás está bien? – me dijo tomando mis manos – Si no es lo que piensas yo… - no deje que continuara hablando, puse un dedo en sus labios y suspire
-No importa lo que piense, solo quiero que seas feliz – conteste y volví a tocar Claro de luna, descargando mi frustración en la canción
-Gracias – susurro el, no lo mire – tenías algo que contarme – me dijo seriamente, sin dejar de tocar respondí
-Ya no tiene importancia
-¿Segura? – trato de buscar mi mirada, pero no la encontró, unas lagrimas traicioneras estaban a punto de abandonar mis ojos, y asentí con la cabeza, ese mismo día fue el primero que Davis se convirtió en mi confidente y desde entonces nuestra amistad mejor increíblemente, como nunca antes, me abrí con el, fue mi gran amigo, mi consejero y mi pañuelo de lágrimas, pude notar que aquello no le agrado mucho a mi rubio querido, pero el no podía decir nada, porque su tiempo conmigo había reducido a menos da la mitad por que su noviecita acaparadora no lo dejaba en paz…así nos fuimos distanciando cada vez más hasta que finalmente me aleje de Odaiba…
---*---
-El nunca me traiciono…nunca – decía la castaña negando con la cabeza, pronto se vio en un lugar completamente oscuro, sola, con aquella criatura tan oscura y malvada
-Eres muy ingenua, elegida de la luz – la voz arrastraba las palabras, la castaña no podía encontrar a el dueño de la voz – por su culpa te alejaste de tus padres, de tus amigos – siguió
-Fue mi decisión no la suya – grito desesperada, sentía como sentimientos oscuros llenaban su corazón
-Fue el causante de esa decisión – alego, no pude decir nada contra ese argumento – fue tan tonto que te lastimo
-Fue sin querer…
-Y nunca más te busco, te abandono, nadie te dijo que al menos lo intento
-No sabía donde estaba
-Poco que le intereso – una risa malévola resonó, al castaña se quedaba poco a poco sin argumentos…
---*---
-¡¡KARI!! – chillo Angewomon y se dispuso a entrar por ella, lamentablemente uno de los “tentáculos” de Dragomon se lo impidió – Ahhhhh – grito, el tentáculo comenzaba a apretarse más alrededor de la digimon, no muy lejos MagnaAngemon había logrado vencer a aquellas criaturas y salvar a Takeru, aunque ambos habían quedado con heridas muy marcadas de la pelea, en cuanto el digimon vio que su compañera estaba en apuros corrió en su ayuda
-Kari – susurro un debilitado rubio, y clavo al mirada en el agua dispuesto a entrar
-Yo que tu, me lo pensaría dos veces – una criatura hablo – si tu entras, las almas en pena que habitan en el mar, te llevaran junto a tu amiga, no saldrás con vida – comento, el rubio se alejo de la orilla del mar – eso, no tienes porque arriesgarte tu si la tonta fue ella – agrego, para entonces el rubio ya estaba junto a la criatura, lo miro con odio y le dio un puñete logrando que perdiera el equilibrio, cayera y se golpeara la cabeza con una piedra
-No tengo nada que pensar, sin ella no soy nada, no soy nadie –murmuro el chico y sin más interrupciones se lanzo al mar, en busca de su querida castaña, no podía perderla, definitivamente no, aunque la vida se le fuese en ello, la salvaría, la salvaría sin importar nada, comenzó a nadar sin perder la esperanza, a pesar de que el ambiente dentro era muy turbio, sombrío y lleno de dolor…
Última edición por Giss.Cullen; 11-ago-2009 a las 19:25.
|