★[FF] Bajo la Lluvia (ROYAI) - Página 4 - Foros DZ

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mujer Antiguo 09-sep-2007   Buscar posts de ~Yuri-'chan~ciel en el tema  #61  
 
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Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

waaaaaaaaaaaaaaaaaa
ewly perdon no me di cuenta d eesas dos contis
pero ya me estoy adelantando
voy en el primerito asta ahora
pero esta bueno
__________________


~Yuri-'chan~ciel no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 09-sep-2007   Buscar posts de Smiley-san en el tema  #62  
 
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en lo + profundo de la depresión
Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

asih ta chevere , continualo please!!!!!!
BYE
Smiley-san no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 17-sep-2007   Buscar posts de maria victoria en el tema  #63  
 
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Sin estado
Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

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maria victoria no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 17-sep-2007   Buscar posts de nana-7 en el tema  #64  
Sin estado
Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

esta bueno,
tienes q seguirlo, no nos dejes con la duda,
kero la conti
__________________
nana-7 no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 22-nov-2007   Buscar posts de Suigetsu-kun en el tema  #65  
 
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Jodiendo al Teme xD
Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

wow....después de mucho tiempo les traigo conti del fic.....espero que les guste y lamento si está un pòco latera o hay algo que ande mal....pero pronto se solucionará xD
Muchos saludos a todos los que me han dejado comments y los quiero ^^


Bajo la Lluvia.

Cap. 01: Esos Días...
Cap. 02: Antes del Regreso...
Cap. 03: Misión solitaria.
Cap. 04: Delirios, promesas.
Cap. 05: Un regreso, el olvido -parte I.
Cap. 06: ¿Qué nos sucede?
Cap. 07: Un regreso, el olvido -pate II.
Cap. 08: ¿Una decisión mutua?
Cap. 09: Intentando Recomenzar.
Cap. 10: Inventando una Verdad.


Cap. 10: Inventando una Verdad.

No paraba de fumar. Hacía algunos minutos había salido del Cuartel con destino a su casa, pero sin planearlo, había llegado a la que fue la casa de su mejor amigo. Después de mucho dudar, se decidió y con la mano libre del guante, llamó a la puerta. La persona que le abrió fue Gracia, quien le dedicó una mirada dulce. Al verle, Roy sintió cómo aquel sentimiento de frustración que le acompañaba desde la muerte de Hughes se hacía insoportable. Gracia pareció notarlo pues se acercó a él y le dio un fuerte abrazo y luego le invitó a pasar, lo que Roy aceptó.
El interior de la casa estaba a una temperatura bastante agradable pues la chimenea estaba encendida. Roy se sentó dándole la espalda a aquel fuego porque a pesar que había vuelto a ocupar su alquimia luego de aquella batalla con el führer, aún aquel elemento le causaba volver a vivir aquel momento en que casi pierde la vida. No podía evitarlo, aún no lo superaba.
Era extraño. Quería decirle tantas cosas que tenían relación con el motivo de la muerte de Hughes, pero no tenía el valor. De sólo pensarlo, un sentimiento de fracaso y de angustia le disuadían de aquella idea. Tal vez aún no era momento.
No pudo seguir soportando aquella situación. Con una excusa vaga, se despidió de Gracia y salió de aquella casa. Había poca iluminación, lo que ocultaba de mejor manera su sombría expresión y la conmoción de sus palabras.
- Todo es tan confuso en mi corazón –dijo en voz baja mientras tomaba el tramo más largo para llegar a su casa.

Cuando se disponía a descansar luego de un agotador y deprimente día, llamaron a la puerta. Con algo de pesadumbre, se levantó y se puso la bata. Ya que tocaban con insistencia, se apresuró en atender. Al ver a Riza, sintió cómo se le hacía un nudo en la garganta. Con dificultad, la invitó a pasar. Riza entró y cerró la puerta con cierto nerviosismo. A pesar de todo lo que había ocurrido, había tomado su decisión. Havoc le miró con tristeza. Riza no dudó, lo haría.
- Hay algo que quiero que me digas –dijo ella con cierta timidez; Havoc continuó mirándole con tristeza. Inútilmente, intentó parecer desinteresado.
- Te diré lo que quieras –su tono era pausado.
- ¿Desde cuándo estás enamorado de mí? –bajó la mirada. Un ligero rubor apareció en su pálido rostro. Havoc no lo notó.
- Lo estoy desde que comenzamos a trabajar juntos en la oficina de Mustang. Para mí –Havoc necesitaba confesarlo- era difícil trabajar cerca de ti sin comportarme como un perfecto imbécil que andaba siempre en busca de alguna novia, pero que siempre fracasaba puesto que todas se fijaban en el Coronel –hizo una pausa, que a Riza le pareció eterna.
- Así pasaba los días –continuó- y no hacía nada para cambiarlo e intentar luchar por tu amor pues me percaté de que, como las demás (aunque contigo fue distinto), te interesaba el Coronel, y eso sí que me dolió, y por más que intenté superarlo, me fue imposible –se sentó en una silla; Riza seguía de pie- Al principio, pensé en alejarme, pero al descubrir que…
- ¿Al descubrir qué? –preguntó Riza con evidente ansiedad.
Por su cabeza, como aquella tarde, nuevamente pasó la idea de confesar todo, pero nuevamente desistió; aquello le correspondía sólo al Coronel. Havoc se acercó a la mesa de centro de la sala y tomó la cajetilla de cigarros y el encendedor que siempre dejaba allí. Riza esperaba una respuesta inmediata.
- Al descubrir que prefería estar cerca de ti sufriendo, que sufrir sin ti –encendió un cigarro y se lo llevó a la boca con mucha ansiedad.
Riza le miró con ternura. Las palabras de Havoc habían contribuido a que ella reafirmara la decisión que había tomado antes de dirigirse a hablar con Havoc. Con rapidez, se acercó a él hasta que quedó a tan sólo unos centímetros…

En cuanto entró a su casa, sintió la frialdad del aire hasta en sus huesos, pero eso no le importaba. Sólo quería cerrar los ojos…
Apenas puso la cabeza en la almohada, unas infinitas ganas de dormir le invadieron, pero inconscientemente, siguió pensando en ella:
<<Acababan de convencer a la enfermera que no dijera nada respecto a lo que acababa de presenciar. Riza la había amenazado con su arma, pero a ella no le importó; sólo estaba atenta a los misteriosos y seductores ojos de él. Riza pareció notarlo pues en su rostro había una mueca de disgusto. Cuando salieron de la habitación, él se atrevió a preguntarle por qué estaba enojada. Ella sólo le contestó que “lo pudo haber arruinado todo”; él suspiró con cierta desilusión. Por un segundo llegó a pensar que aquella molestia era porque sentía celos…>>
Abrió los ojos con cierto alivio. Se levantó y se sentó frente a su escritorio; de uno de los cajones sacó un cigarrillo, lo encendió y se lo llevó a la boca. Con la otra mano, se tomó sus negros cabellos y apoyó su cabeza en ella, a la vez que apoyaba en el escritorio el brazo. Fijó su mirada en la oscuridad de la noche, fría y desmotivadota.
- No puedo dejar de pensar en ella –en su rostro se dibujó una sonrisa triste.

No se había percatado del momento en que anocheció, pero cuando lo hizo, un extraño temor se apoderó de ella; sólo así se dio cuenta de lo mucho que le asustaban los cementerios. Con rapidez, se acomodó los anteojos y la falda y corrió a la salida. Para su fortuna, el cuidador aún estaba allí. Al verle, el cuidador se acercó a ella con un aire curioso.
- ¿Tan tarde por estos lugares?
El cuidador, notando el nerviosismo y temor de la muchacha, se encaminó a la salida, y abrió la puerta. La joven, muy acelerada, se apresuró y salió del lugar.
La noche era fría. La joven aceleró un poco más el paso y se apresuró en llegar a casa.
Caminaba tan rápido que notó cuando pasó por el lado del Teniente Segundo Heymans Breda, pero éste sí la vio y la saludó cordialmente como franco.
- Buenas noches, Sciezca –dijo con una sonrisa en el rostro.
- Ah, buenas noches, Breda –dijo ella un tanto más calmada.
- ¿Qué haces tan tarde por estos lugares? Que yo sepa, la Biblioteca de Central está en el otro lado de la ciudad –sonrió.
- Ya se me hace tarde –dijo algo nerviosa mientras reiniciaba la marcha- Adiós –dijo con una voz apenas audible.
- Adiós –dijo Breda sin darle importancia a la actitud de la joven.
“¿Dónde estuvo?”, se preguntó Breda inconscientemente, como si averiguarlo realmente le fuera vital para su tranquilidad. Continuó su camino e intentó olvidar lo que había ocurrido; ella era sólo una simple compañera de labores dentro del Cuartel.

¿Qué le diría? Por su cabeza pasaban miles de ideas, pero ninguna de ellas tenía la fuerza suficiente como para salir de sus labios. Casi sin control de sí misma, se alejó de Havoc y se apegó a la puerta, dándole la espalda al joven Teniente. Pensó en el Coronel y lo que sentía por él, un amor que debía olvidar. Con mucho esfuerzo, se lo quitó del pensamiento y pensó en la razón por la que se encontraba en la casa del rubio. Se aferró tanto a aquella decisión, que por un instante creyó que funcionaría, pero se esfumó al recordar que aquello era una verdad inventada; una verdad que le ayudaría a soportar aquel dolor que significaba el no poder estar con el hombre que, ¿amaba?.... ¿o era una simple obsesión infundida por todos los años que había estado junto a él brindándole su lealtad? Estaba confundida.
Se fijó en el rubio, quien la miraba con una tristeza que no podía ocultar por más que lo intentara; Una extraña sensación la dominó. Intentó resistirse, pero ésta fue más fuerte. Era la sensación de estar a punto de dar un paso relevante.
- Yo…vine a decirte algo muy importante para mí –dijo ella muy nerviosa, pero decidida.
Por un instante, los ojos de Havoc parecieron tomar un brillo distinto al que habían tenido los últimos días, lo que provocó un extraño temblor en Riza… ¿tal vez un temblor de amor? Era difícil saberlo…

Hasta las próxima y que la esperanza los acompañe ^^
__________________
I´m coming out of my cage
And I´ve been doing just fine
Gotta gotta be down Because I want it all
It started out with a kiss
How did it end up like this
It was only a kiss, it was only a kiss
Now I´m falling asleep And she´s calling a cab
While he´s having a smoke And she´s taking a drag
Now they´re going to bed And my stomach is sick


Mr. Brightside - The Killers

Espera tu hora y mantén la Esperanza....

SasuHina Fan....pero odio a Sasuke-Teme

Sui-kun Fan......él es simplemente hermoso xD


~~Suigetsu-kun ~~
Suigetsu-kun no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 22-nov-2007   Buscar posts de YURIKA en el tema  #66  
 
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Soy Feliz!!! ^^
Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

OMGGGGGGGGGGGGGGGGG q pasara q pasara q pasaraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa estoy anciosa por saber contiiiiiiiiiiiiiiiiiiii... bueno amiga espero q estes mejor ^^ y q salgas adelante con todo... un beso y hablamos luego chaus
__________________


OUTTA THIS WORLD
YURIKA no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 22-nov-2007   Buscar posts de Smiley-san en el tema  #67  
 
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en lo + profundo de la depresión
Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

ahh q chevere. pobre havoc como ha sufrido por tanto tiempo asih espero tu contiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii con tantas ansias
Cudiate mucho
BYE
Smiley-san no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 23-nov-2007   Buscar posts de Kahimi en el tema  #68  
 
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Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

OMG! no puedo creer k lo continuaras!!!!!!!!!! (emocion!) esta muye weno no resisto para saber k pasara!
continualo pronto y sigue asi
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Algun dia tendre una firma....algun dia
Kahimi no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 24-nov-2007   Buscar posts de maria victoria en el tema  #69  
 
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Re: Bajo la Lluvia (Otro fic Royai!!!!)

nooooo,,,,riza no esta enamorada de haboc no?,,,,ellla tiene q estar con roy y solo con el...............pero re bueno igual,,,,,,por q tardastes tanto en postiar+?
maria victoria no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 25-feb-2008   Buscar posts de Suigetsu-kun en el tema  #70  
 
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Jodiendo al Teme xD
Bueno......aquí les traje conti del fic.......muchísimas gracias por el apoyo........

ahhh...y un avisito.....puse conti de mi otro fic y el primer cap de un nuevo fic, llamado Al Amanecer del Silencio ..... para los que le interese ^^

Bajo la Lluvia.

Cap. 01: Esos Días...
Cap. 02: Antes del Regreso...
Cap. 03: Misión solitaria.
Cap. 04: Delirios, promesas.
Cap. 05: Un regreso, el olvido -parte I.
Cap. 06: ¿Qué nos sucede?
Cap. 07: Un regreso, el olvido -pate II.
Cap. 08: ¿Una decisión mutua?
Cap. 09: Intentando Recomenzar.
Cap. 10: Inventando una Verdad.
Cap. 11: Un nuevo Rumbo.


Cap. 11: Un nuevo Rumbo.

- …quiero que me ayudes a olvidar al Coronel para poder amar nuevamente.
Havoc se hundió en un mutismo desesperante luego de lo que acababa de escuchar. Aquellas palabras le producían una mezcla de sentimientos que no podía entender con claridad: rabia, porque quería utilizarlo para olvidar al Coronel; alegría, porque ella le estaba confesando algo así; tristeza, porque ella aún amaba al Coronel; y otros tantos sentimientos que se confundían y que iban pasando a un estado completamente opuesto. Se levantó del sillón y con mucha vacilación en cada paso que daba, se acercó a ella y con mucho nerviosismo, le tomó ligeramente las manos. Un leve rubor apareció en las mejillas de la rubia.
- No es necesario que me digas eso si….
No pudo terminar pues sintió los labios de la rubia sobre los suyos. Una sensación muy extraña le recorrió todo el cuerpo e hizo que se alejara de la joven, quien le dedicó una mirada entre desconcertada y avergonzada. Havoc no se atrevió a mirarla a los ojos pues sentía que si lo hacía, se confundiría aún más.
- Esto no está bien –dijo con cierto descontrol de sus emociones- Tú estás enamorada del Coronel y yo sólo sería… -la voz se le quebró.
Se hizo un silencio cargado de tensión y confusión. Las cabezas de ambos trabajaban a mil por hora y no se atrevían a mirarse a la cara. Riza, comprendió que las cosas empeorarían si ella decía o hacía algo, por lo que, sin despedirse, tomó sus pertenencias y salió de aquella casa lo más rápido que pudo. Una lágrima corría por sus blancas mejillas…
.
Estaba tan concentrado en lo que había en el exterior de su ventana, que, cuando la rubia pasó por fuera de su casa, casi sin pensarlo, se levantó y se apresuró en alcanzarla; el frío se hacía aún más intenso en sus huesos…
- ¡Teniente Hawkeye! –se oyó decir, aunque no podía creer que aquellas palabras hubiesen salido de sus labios, pálidos por la ansiedad.
Riza, al escuchar la voz del Coronel, se detuvo en seco; sintió cómo todo el amor que sentía por él, de un sopetón, le impedía comportarse con naturalidad, como antes, cuando podía estar a solas con él y no expresarle lo que sentía.
Apenas la vio, Roy pudo precisar que la Teniente había estado llorando pues tenía los ojos un poco rojos e hinchados. Su primer impulso fue acercarse a ella y abrazarla, pero logró contenerse. Con mucha dificultad, logró controlar sus emociones y se puso la máscara que solía usar antes para demostrar arrogancia y firmeza, aunque por dentro lo desmoronaban el amor y la frustración.
- Necesito conversar con usted… -dijo con un tono neutral- Se trata de trabajo. Mañana tenía pensado comenzar con una investigación, pero no sé si cuento con la información necesaria en el Cuartel –se acercó un poco más a ella, sin perder la calma.
Sin desearlo, Riza pensó en Havoc. A diferencia del Coronel, él siempre había sido muy expresivo en cuanto a lo que sentía, y no dedicaba toda su existencia al trabajo. Sin evitarlo, recordó aquel beso que le había dado. En aquellos momentos, aunque le costara trabajo reconocerlo, aún sentía los labios del rubio sobre los suyos. Con gran esfuerzo, despejó su mente y sus ojos se cruzaron con los del Coronel, quien aún llevaba aquel parche como una marca por ser culpable de tanta desgracia. Ella sabía que eso no era cierto. Él era una víctima, al igual que ella… y Havoc.
- Lo siento –dijo sin pensar mucho en lo que decía- pero ahora no puedo, Coronel. Dejémoslo para mañana. Quiero descansar, no me siento muy bien –intentó mantenerse tranquila- Adiós, Coronel –dejó de mirarlo y continuó su camino.
Roy no hizo nada para detenerla. Con la mayor rapidez que pudo, regresó a su casa. Una vez en ella, se dirigió a su escritorio y sacó una cajetilla de cigarros. Sacó uno de ellos y lo encendió. Hecho un mar de ansiedad, se lo llevó a la boca y se dejó arrastrar por la calma que le daban a sus destrozados nervios aquel vicio. En aquellos momentos, consideró que lo mejor sería despejar su mente para así estar tranquilo cuando la volviera a enfrentar. Con un singular entusiasmo ante tal idea, se sentó en su cama y cerró los ojos. No notó el momento en que el sueño logró vencer a la angustia y se quedó dormido hasta la mañana siguiente, en la que tendría una tregua con sus sentimientos y primaría la razón.

Apenas puso el primer pie en el interior de su casa, sintió cómo la tranquilidad llegaba a sus descontrolados nervios, y recuperaba el natural fluir de sus movimientos y pensamientos. Levantó un poco los ojos y vio la enorme torre de libros que había acumulado aquella mañana y que tenían relación con aquel hombre al que en un principio, había juzgado como arrogante y al que sólo le preocupaba obtener un ascenso para su propio beneficio, pero luego cambió drásticamente de opinión, cuando él sacrificó todo lo que había logrado en años para vengar a su amigo dándole muerte al führer –el homúnculo Pride-. Desde aquel momento, consideró que aquel hombre se merecía todo su respeto y admiración, y en vez de buscar pruebas que ayudaran a incriminarlo, había recopilado otras que indicaran que sus acciones habían sido a favor del Estado. Esa acción la hacía feliz; Roy Mustang, con su imagen reconstruida, estaba de vuelta en la milicia.
Con paso decidido, se acercó a la chimenea –que estaba encendida- y le dedicó una última mirada a aquella torre de libros antes de arrojar el primero al fuego. Continuó haciendo lo mismo con los demás, hasta que llegó a uno que, aunque ya lo había visto, no había leído pues consideró que no era necesario. Con cierta curiosidad, lo abrió y examinó la portada: Una imagen donde aparecía el Coronel Mustang, sus subordinados, el teniente Coronel Hughes y sus subordinados, y ella. Debajo de la imagen, en letras grandes, decía: El Equipo Ideal. Era un anuario que habían hecho los subordinados de Hughes y Mustang. Con cierta emoción, cambió la página y comenzó a leer la primera reseña que allí aparecía, que correspondía al Coronel.
Apenas terminó de leer la reseña que se encontraba allí, cerró el libro con un golpe abrupto. Su mirada estaba un tanto cristalina y con mucho esfuerzo, lo dejó a un lado y continuó arrojando al fuego los pocos que le faltaban. Sentía que con ello cerraba un capítulo amargo, pero que se abría otro que sería inesperado en cuanto a su final y a las personas que serían dañadas, mas por suerte, ella conocía a la única persona que podía hacer algo y revertir aquel capítulo y que se escribiera uno mucho más alegre, para todos. Tenía que hacer algo…
Con paso cansado, se dirigió a su dormitorio y guardó el libro-anuario bajo su almohada, y luego se recostó, quedándose dormida casi de inmediato pues el cansancio pudo más que cualquier otra motivación que requiriera mantenerla despierta.
A su cabeza llegaron algunas imágenes; recuerdos de la persona que ella amaba y que ya no estaba a su lado (aunque en realidad nunca estuvo como ella quería). Tuvo ganas de llorar.
“¿Podré superar esto algún día?”, pensó con cierta inquietud.

De nuevo en su cuarto, y comenzaba a repetirse aquella conducta que había tenido días antes: ella sin hacer más que sollozar, salía de su habitación para hacer lo estrictamente necesario y luego volvía a encerrarse, para que algunos segundos después, su fiel acompañante, Black Hayate, también sollozara para que su dueña notara que él sufría al verla así.
A pesar de estar consciente de lo que estaba ocurriendo, no quería hacer nada para revertirlo pues no se sentía con la energía suficiente como para hacerlo ya que gran parte de ella la estaba empleando en recordar lo que había sucedido en casa de Havoc y si se arrepentía o no de ello. Dado que lo que sentía por Roy Mustang era muy fuerte desde hacía muchos años y sabía perfectamente del tipo de sentimiento que se trataba, no podía ponerlo en duda, mas no podía afirmar lo mismo respecto a su situación con Havoc: desde que lo conoció en la Academia Militar entre ellos surgió una muy bonita amistad que resistió hasta las más horribles brutalidades de las circunstancias y la envidia de algunas personas. Y ahora, muchos años después, un nuevo hecho la amenazaba: que Havoc la amaba y que ella no tenía claro si sus sentimientos hacia él habían cambiado.
Entonces comprendió que fue un error haber besado a Havoc, pero no porque se arrepintiera de ello, sino porque aquello la había confundido aún más. ¿Acaso amaba a dos hombres? Si era así, perfectamente podía darse una oportunidad con havoc –pero amando a Roy- y talvez encontrar un poquito de felicidad, pero sabía que no se sentiría en paz si no conocía los verdaderos sentimientos e intenciones de su Coronel.
- ¿Qué debo hacer? –preguntó en voz alta a la nada.
Ya pronto amanecería…
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Última edición por Suigetsu-kun; 19-abr-2008 a las 10:01.
Suigetsu-kun no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 25-feb-2008   Buscar posts de YURIKA en el tema  #71  
 
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Soy Feliz!!! ^^
holaaaaa habia leido la conti mas temprano en el trabajo pero como estaba arreglando el foro no pude postear
esta buenisimoooooo espero la conti pronto bye
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YURIKA no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 04-mar-2008   Buscar posts de yai ina en el tema  #72  
 
Avatar de yai ina
enferma, adolorida...
ely, me he releido todo el fic y estubo muy bueno, pero que confundida esta riza, y roy tiene la culpa por ocultarle y verdad y por tener miedo.
tambien que ionda con havoc que el si sabe la verdad.......
deberia decirsela, es una orden tonta su sielencio.....
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yai ina no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 19-abr-2008   Buscar posts de Suigetsu-kun en el tema  #73  
 
Avatar de Suigetsu-kun
Jodiendo al Teme xD
Bueno......después de muuuuuuuuuuuucho tiempo, aquí les dejo conti del fic....
Lamento la demora...pero mi nueva vida como universitaria digamos que me ha ocupado bastante tiempo......
espero que les guste y muchas gracias por sus beios post ^_^


Bajo la Lluvia.

Cap. 01: Esos Días...
Cap. 02: Antes del Regreso...
Cap. 03: Misión solitaria.
Cap. 04: Delirios, promesas.
Cap. 05: Un regreso, el olvido -parte I.
Cap. 06: ¿Qué nos sucede?
Cap. 07: Un regreso, el olvido -pate II.
Cap. 08: ¿Una decisión mutua?
Cap. 09: Intentando Recomenzar.
Cap. 10: Inventando una Verdad.
Cap. 11: Un nuevo Rumbo.
Cap. 12: Una Pequeña Tregua.


Cap. 12: Una Pequeña Tregua.

Era lunes, por lo que en el Cuartel las cosas tendían a ser postergadas para los siguientes días debido a que muchos funcionarios, aún pensando en lo genial que había sido el fin de semana, o pasaban gran parte de la jornada intentando leer y analizar el mismo documento, o inventando reuniones con otros oficiales para ocultar la idea de pasar todo aquel día recuperando el “deseo” de trabajar. Pero había alguien que no pensaba así, al menos después de todo lo que había ocurrido el último año: Roy Mustang. Sí, aunque a muchos en el Cuartel le costara creerlo, e incluso, a algunos de sus subordinados –a pesar que ellos entendían perfectamente aquel cambio de actitud- a veces extrañaban al antiguo Coronel, al que reía…
Aquella mañana recién se cumplía una semana desde su regreso con honores al Cuartel Central y con su perdido rango de Coronel. Él se encontraba leyendo algunos documentos que habían sido aprobados y firmados –claro, bajo la minuciosa fiscalización del General Grumman- por la Teniente Primera Hawkeye o el teniente Segundo Jean Havoc. Por un instante, despegó sus ojos de los documentos que tenía en la mano y notó que ambos aún no llegaban. Aunque aquella actitud no le molestaba –en apariencia- pues se había repetido durante toda la semana anterior, se sentía un tanto inquieto pues cuando llegaban, se dedicaban a realizar su trabajo en un silencio sepulcral y rara vez cruzaban palabra con él.
Breda, quien terminaba de archivar una torre de documentos correspondientes a la semana anterior, al percatar que sus compañeros aún no llegaban a trabajar, se levantó de su asiento y con caminar pausado, se acercó al escritorio de Mustang, quien le dedicó una mirada de extrañeza.
- ¿Necesitas algo, Breda? –se dispuso a escucharlo.
- Creo que debería darle una semana libre a los tenientes Hawkeye y Havoc. Esta última semana, además de llegar con más de una hora de retraso, cuando se sientan en sus lugares de trabajo, no logran concentrarse y, cuando termina la jornada, apenas han terminado de leer el mismo documento que tomaron cuando llegaron. Aquella actitud es comprensible en Jean, pero en la teniente…me extraña –suspiró-. Aunque no sé qué es lo que realmente les ocurre, creo que tiene relación con su regreso, Coronel -Roy lo miró fijamente, pero si reflejar emoción alguna- Bueno, espero que tome en cuenta mi sugerencia pues así , el trabajo de los dos puede encargarlo a Fuery – el de lentes alzó la mirada y asintió con seguridad- y a mí, y en cuanto a quien tiene que protegerlo, puede pedirle a la Teniente Ross o al Sargento Bloch, no creo que se nieguen –por un momento, su voz se tensó- Creo que es lo mejor para todos –enfatizó esta última palabra.
Roy miró detenidamente a Breda y luego le indicó que regresara a sus labores, a lo que el pelirrojo hizo caso inmediato. Fuery, quien había guardado silencio durante toda la jornada, con cierto nerviosismo, se acercó al puesto de su compañero, quien ya había retomado lo que estaba haciendo antes de la plática con el Coronel. Intentó hablar lo más calmadamente posible.
- ¿Qué crees que decida?
- Realmente no estoy muy seguro, pero creo que me tomará en cuenta. Después de todo –miró fugazmente al Coronel, quien seguía concentrado en uno de los documentos que tenía en su poder- a él también le servirá –agregó en voz baja.
Roy, quien aparentaba estar concentrado en el documento, en realidad estaba pensando con extremo cuidado en cada una de las palabras expresadas por Breda. Por un lado comprendía que las distracciones y atrasos de Hawkeye y Havoc alteraban considerablemente el ritmo de trabajo, pero por otro, viéndolos a diario, podía analizar muchas cosas que habían ocurrido durante esos días: los imperturbables silencios de Hawkeye, el incremento de la cantidad de cigarros fumados por Havoc dentro de la oficina y cuando podían, evitaban mirarse a los ojos. Aquellas actitudes lo perturbaban; intuía que entre ellos había sucedido algo, pero no podía precisar qué. Tardó algunos minutos en tomar su decisión.
- Breda –el pelirrojo alzó la mirada y le quedó mirando fijamente- He analizado cada una de tus palabras y he llegado a una determinación, así es que cuando ya Hawkeye y Havoc hayas llegado, tú y Fuery saldrán del despacho para dejarme conversar con ellos a solas, y regresarán después de la hora de almuerzo –ambos hicieron ademán de sorpresa- ¿comprendido?
- ¡Sí, señor! –contestaron al mismo tiempo mientras hacían el saludo militar.
- De acuerdo –volvió a concentrarse en el documento que tenía entre las manos.
Breda y Fuery suspiraron tranquilos. Ellos ya habían dado el primer paso; lo demás estaba sólo en las manos del impredecible Coronel. Se concentraron en sus trabajos e, inconscientemente, esperaban la llegada de sus dos compañeros.
“Otra vez acudiendo a soluciones improvisadas”, pensó el Alquimista de Fuego con un dejo de amargura y tristeza a la vez.

Caminaba con lentitud. Estaba consciente de que iba al Cuartel con más de una hora de retraso, pero prácticamente ya no le preocupaba. Acudía al trabajo sólo porque una fuerza muy superior la obligaba: proteger al hombre al cual ella le había dedicado algunos años de su vida, cuya responsabilidad ella misma se había asignado, que para ella era mucho más importante que cualquier confusión de su corazón.
Cuando llegó al Cuartel, se sintió extrañamente incómoda, como si tuviera la necesidad de salir de aquel lugar inmediatamente. Haciendo más caso a este impulso que a los deseos de llegar a la oficina de Roy Mustang y cumplir con sus labores de escolta, salió del Cuartel y comenzó a caminar por las calles sin un rumbo fijo. Estaba tan absorta en la idea de que no sabía qué estaba haciendo, que no se dio cuenta en qué momento Jean Havoc comenzó a caminar a su lado y a contemplarla con cierta tristeza de vez en cuando, hasta que se atrevió a hablarle.
- A lo que hemos llegado… Riza.
Riza, un tanto sorprendida, miró al rubio por una fracción de segundo y luego volvió a fijarse en el suelo. Buscó las palabras exactas para expresar aquella idea que había estado atormentando sus pensamientos desde hacía algunos días, y que tenía relación con todo lo sucedido antes de aquel beso en casa de Havoc. Respiró con lentitud para relajarse.
- Ya he logrado comprender a mi corazón –dejo lentamente y con la mirada levemente apagada a Havoc, quien segundos antes se había colocado un cigarro en la boca, al escuchar aquella confesión de la rubia, se le cayó debido a la impresión.
Riza miró con detenimiento a Havoc, y recién en aquel momento notó que no llevaba puesto el uniforme militar y que llevaba puesto unos pantalones y chaquetas de un color negro y una camisa blanca. Se sorprendió, y el rubio lo notó.
- No te tienes que sorprender tanto. Lo que ocurre es que tuve que ir al médico por una pequeña molestia que tenía en la muñeca izquierda, pero me dijeron que no era nada para preocuparme –hizo una pausa- Lo bueno es que como mi casa está en esta dirección, podré pasar a cambiarme sin problemas –miró a Riza durante algunos segundos- Y tú, ¿por qué aún no te vas al Cuartel?
Riza no contestó de inmediato. Prefería darle en aquel momento una mayor prioridad a su temperamento que a la nueva confusión que se había desatado en su corazón luego de casi una semana sin tener una conversación –fuera de los monosílabos que se decían en la oficina cuando era estrictamente necesario- con él. Se tomó su tiempo para responder.
- No es asunto tuyo –contestó con lentitud y sin gravedad.
Havoc temía esa respuesta ya que, después de todo lo que había ocurrido entre ellos estando Riza con tanta confusión –al igual que él-, tarde o temprano tendría que emerger la fortaleza y temperamento que la caracterizaban. Sin dejar que se notara, sintió tranquilidad y se concentró un poco más en sus pensamientos. Caminando en silencio, llegaron a la calle por la que tenía que doblar para llegar a su casa. Se despidió de Riza con un “nos vemos después”, y continuó su camino.
Por su parte, Riza se olvidó de aquella incomodidad que le había impedido ingresar al Cuartel y emprendió el trayecto de regreso. “Era hora de una pequeña tregua”, pensó con cierto alivio.

Eran cerca de las once de la mañana y nada: ni la Teniente Hawkeye ni Havoc aún se presentaban al Cuartel. Hacía una media hora, desde su ventana, él había visto llegar a la Teniente, pero luego, cuando estaba a punto de ingresar, en una reacción que él no se pudo explicar, dio media vuelta y se alejó del Cuartel con rapidez. La siguió con la mirada hasta que la vio desaparecer tras una esquina. Se quedó allí, esperando a que regresara o que apareciera Havoc, pero al cabo de esa media hora, ninguno de los dos había aparecido. Rindiéndose –momentáneamente-, regresó a su sillón y observó con cierto aire de ansiedad cada rincón de la oficina y esperó. “De verdad conversaremos muy seriamente”, pensó mientras trataba de adoptar una expresión serena en su rostro.
Breda y Fuery, en cambio, durante aquel rato se olvidaron de su compañero de labores y se concentraron más en los documentos que tenían que analizar y archivar para aquella tarde, pero el sonido de la puerta, al abrirse, hizo que nuevamente estuvieran pendientes, y más, cuando vieron entrar a Riza con una serenidad en el rostro que los sorprendió pues aquel rasgo no lo habían visto en ella durante toda esa semana. La joven los saludó como solía hacerlo antes del regreso del Coronel y luego a su superior, quien se limitó a mirarla fijamente con seriedad, aunque Breda pudo distinguir en aquellos negros ojos cierta cuota de tristeza.
- La estaba esperando, Teniente Hawkeye –se levantó y se giró hacia la ventana- Ahora sólo falta que llegue el Teniente Havoc, pues los tres tendremos una conversación para solucionar ciertos “asuntos” que se han estado manifestando desde que retomé mis funciones en esta oficina, y que me parecen innecesarios.
Riza trató de no pensar en nada y concentrarse en mantenerse firme ante aquel hombre y el que llegaría. “Sólo una tegua…sólo una tegua”, pensó una vez que escuchó el abrir de una puerta. Giró para ver de quien se trataba, pero se sorprendió al verlo…
- Buenos días –el tono de su voz era tranquilo…
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I´m coming out of my cage
And I´ve been doing just fine
Gotta gotta be down Because I want it all
It started out with a kiss
How did it end up like this
It was only a kiss, it was only a kiss
Now I´m falling asleep And she´s calling a cab
While he´s having a smoke And she´s taking a drag
Now they´re going to bed And my stomach is sick


Mr. Brightside - The Killers

Espera tu hora y mantén la Esperanza....

SasuHina Fan....pero odio a Sasuke-Teme

Sui-kun Fan......él es simplemente hermoso xD


~~Suigetsu-kun ~~
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mujer Antiguo 19-abr-2008   Buscar posts de kami no ki en el tema  #74  
 
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Sin estado
sugoi o.o espero conti!!!
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mujer Antiguo 19-abr-2008   Buscar posts de YURIKA en el tema  #75  
 
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Soy Feliz!!! ^^
wiiiiiiiii conti esta buenisimo kiero contiiiiiiiiiiiiiii wiiii
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OUTTA THIS WORLD
YURIKA no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 14-jun-2008   Buscar posts de Suigetsu-kun en el tema  #76  
 
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Jodiendo al Teme xD
Bueno......aquí les traje la conti......lamento de verdad la tardanza......pero he tenido muchos asuntos que resolver con esto de la universidad......espero que me entiendan.......bueno, me dejo de excusas y aquí está ^^^
Muchas gracias por sus post....son los que me alientan a continuar.....^^

Bajo la Lluvia.

Cap. 01: Esos Días...
Cap. 02: Antes del Regreso...
Cap. 03: Misión solitaria.
Cap. 04: Delirios, promesas.
Cap. 05: Un regreso, el olvido -parte I.
Cap. 06: ¿Qué nos sucede?
Cap. 07: Un regreso, el olvido -pate II.
Cap. 08: ¿Una decisión mutua?
Cap. 09: Intentando Recomenzar.
Cap. 10: Inventando una Verdad.
Cap. 11: Un nuevo Rumbo.
Cap. 12: Una Pequeña Tregua.
Cap. 13: Aparición Otoñal.


Cap. 13: Aparición Otoñal.

- Ge-general Grumman –dijo el Coronel Mustang un tanto asombrado por aquella inusual visita, pues no acostumbraba a verlos a no ser que fuera en su propia oficina o en alguna reunión. Riza también se sorprendió.
- Buenos días –volvió a saludar, pasando por alto la descortesía que momentos antes habían mostrado las cuatro personas que se encontraban en aquella oficina.
- Buenos días –saludaron los cuatro al mismo tiempo mientras hacían el típico movimiento militar y adoptaban una expresión de seriedad.
- Así está mucho mejor –dijo mientras avanzaba y miraba con seriedad en todas direcciones- ¿Dónde está el Teniente Havoc? –preguntó una vez que estuvo a un lado de su nieta. Se fijó en Roy.
- Aún no llega –contestó el pelinegro, recuperando su tono habitual- pero debe estar llegando dentro de poco pues tendré una pequeña charla con