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ID: 82567
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Hace: (825 dias)
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Ya había publicado este tema, pero al parecer lo borraron
es importante tenerlo publicado porque es la introducción de mi fic de "La alquimista de la sangre dorada" (http://www.forosdz.com/foro/fanfics-...l#post12961274) no es ciertamente necesario leer este fic para leer el anterior mencionado, pero digo, no puedo tener el segundo sin tener el primero O.o Además aprovecho ya que me tomé tiempo para corregirlo XDRemasteurizado: Publicado el 30/Ago/2006 como mi primer fanfic. Se corrigió la ortografía y redacción para una mejor lectura (con decir que antes estaba todo de corrido y no había espacios entre diálogos, además de que resultaban repetitivas varias palabras n.nU) Aclaro, sólo se modificó ortografía y presentación. El contenido está tal y como se publicó la primera vez, no se agregó ni quitó nada. Si acaso, se agregaron dos líneas que realmente no eran necesarias (sólo aclaran mejor la historia) Si me comentan (pliz) se los agradeceré muchote n___n Importante: Sé que resulta un poco confusa la trama, pero quise crear un efecto parecido al del anime, donde conforme se desarrolla la historia las dudas se van aclarando y algunas escenas empiezan a tener sentido. Espero que les guste. (Por favor, dejen su comentario) Sugerencia:: si después de leer, te agradó el fic, me gustaría mucho saber tu comentario, puedes comentar sin necesidad de estar inscrito haciendo click aquí ahí podrás comentar libremente haciendo click en la parte final en donde dice "submit review". Para cambiar de capítulo basta con hacer click en la parte de hasta arriba, se presentará una pestaña con la lista de capítulos. Atención lector: el fanfic se sitúa después de la película "FMA: Conqueror of Shambala",además, contiene spoilers de la serie. Destino (capt 1. Parte 1) El sol ardía aquel atardecer, los árboles se mecían ante el ligero roce del viento y la colina se vestía de vigorosos colores anaranjados. En ella, tres niños de escasos años observaban el espectáculo... Ed, Al y Winry aún conservaban esa mirada tierna e inocente; no tardó mucho y Ed, con ese aire de poca importancia se recostó en el prado a espaldas suyas dejándose caer de golpe. Cerró los ojos y suspiró. - Estoy aburrido. Alphonse enseguida bajó la mirada y cambió su sonrisa. - Mamá dijo que regresáramos antes de oscurecer. Winry los observó al igual con cara de tristeza, dirigió su mirada al horizonte y se dio cuenta de que faltaba poco para que el sol llegara al ocaso. - ¡Ya sé, juguemos a las escondidillas!- gritó mientras Ed sólo la miró indiferente y de reojo.- Vamos, Ed, es sólo por un rato.- dijo entusiasmada tirando del brazo a su amigo quien sólo observaba a la niña que de golpe se había puesto de pie lista para invitarlo a jugar.- ¿Verdad que sí, Al?- preguntó Winry esta vez dirigiéndose a Alphonse, ya que sabía que si Al aceptaba, Ed también lo haría. Ed, aún recostado, viró a ver a Alphonse esperando su respuesta. - Yo sí quiero, hermano.- contestó Al en voz baja y un poco apenado. Ed sonrió. - ¡Pues qué esperamos!- gritó al ponerse de pie en un abrir y cerrar de ojos. El chico salió corriendo burlonamente a toda prisa; Al no se quedó atrás y siguió a su hermano. Winry, atónita, reaccionó cerrando los puños y maldiciendo a los dos niños por dejarla atrás y aún más cuando viéndolos alejarse escuchó a Ed gritar: - ¡Tendrás que encontrarnos, Winry! - ¡Ya verán cuando los encuentre!- aunque Winry maldecía, no podía evitar verse inocente tras la jugarreta de Ed. Alphonse logró alcanzar a su hermano; jadeaba de cansancio pues era el más pequeño y no contaba con la misma vitalidad que Ed tenía, de hecho, en el trayecto por alcanzarlo, varias veces pasó a enredarse con los pies. Recargado en su rodillas y recuperando aire, miró a su alrededor percatándose de que se habían adentrado entre los árboles, alzó la vista y observó que su Ed, gustoso con una risa de oreja a oreja, buscaba el sitio ideal para esconderse de Winry. - ¡Vamos, Al, rápido!- le escuchó decir a su hermano, quien de nuevo salió corriendo deprisa apartándose de su lado. A Al no le importó lo agotado que se encontraba, ya que estaba dispuesto a seguir a Ed aparentemente adonde él fuera, sin siquiera mirar atrás… Por otro lado, el ambarino observaba los árboles, buscando por supuesto el más alto, ya que como sabrán, a Edward siempre se le ha dado eso de marcarse nuevos retos para demostrar su capacidad de lograrlos ante los demás, a pesar de su baja estatura, especialmente si se trataba en presencia de su hermano menor. No tardó y pronto encontró lo que buscaba por lo que empezó a subir sin dificultad. Alphonse, al estar frente al árbol lo miró de la raíz hasta la copa que hacía ligeras sombras en el prado. Por un momento dudó en trepar, pero al ver a su hermano subir hasta lo alto no desconfió ni un instante más. Ed se sentó en una rama y miró hacia el suelo; ni siquiera se fijó en Al que a duras penas había logrado sentarse a su lado. - Jejeje sólo espera a ver la cara de ilusa de Winry. Lo mejor de todo es que ella jamás sospecharía que estamos en lo alto de un ár…- Ed cortó sus palabras al ver que Alphonse estaba aferrado al tronco del árbol cerrando los ojos y temblando de miedo. -¿Al…ejem, estás bien?- preguntó apenado por haberse olvidado de él. Al entreabrió los ojos y luego los abrió completamente de golpe, Ed se dio media vuelta y notó que Alphonse miraba a Winry quien paseaba por los alrededores. Desde lo alto del árbol con dificultad se podía apreciar su rostro, pero era obvia su cara de inocente e ilusa, tal y como el rubio lo había previsto. Los hermanos Elric se reían de Winry, la cual aún buscaba a sus compañeros. Por supuesto que Al era incitado por su hermano, que a veces daba indicios de querer rendirse para que Winry diera con ellos. La vieron pasar una y otra vez, y Al se volvió cada vez más insistente. - Hermano, ya pasó muchas veces Winry por aquí… se hace tarde, lo mejor será irnos. - Espera un momento más, sólo un poco más…- las palabras de Edward se vieron opacadas por gritos de desesperación. - ¡Ed…Al!... ¿Dónde están?...- Winry miraba de un lado a otro y las lágrimas le empezaron a brotar. Ed y Al observaron la escena y de inmediato bajaron del árbol. Winry se había tapado el rostro con ambas manos y sus sollozos llenaban de preocupación al par de hermanos. - Winry… aquí estamos.- intentó Ed tocar su hombro. - No llores, no nos hemos ido.- dijo también Al. - No me dejen sola, nunca… por favor.- pidió Winry con la voz entrecortada. Ed miró a Al pues para ese entonces los padres de Winry ya habían fallecido. - Siempre estaremos contigo, Winry… xXx - ¡Hermano ya casi llegamos!- Ed abrió los ojos y se percató de que todo había sido un sueño, un recuerdo. Se incorporó y apreció que se hallaba en una carreta. Miró a su alrededor; la mañana era fresca y el paisaje rural. - ¿Sucede algo?- preguntó Alphonse. Ed lo miró y bajó la vista tras darse cuenta de que aún permanecía en nuestro mundo. Al era prueba de ello. - No… no es nada.- dijo seguido de una risa fingida.- ¿Cuánto tiempo he estado dormido?- preguntó. - No mucho… ¿Qué soñabas?- le contestó al tiempo que preguntaba. Ed se sorprendió pero no pensaba ocultarle nada a su acompañante. - Sólo recordaba cuando éramos niños… - Yo también extraño Rizenbull.- dijo Alphonse, mirando al horizonte y sin dejar que su hermano terminara. Edward miró a Al de una forma cálida, al parecer, su hermano menor lo comprendía. xXx El tiempo había pasado, pero los recuerdos aún permanecían. Aunque Ed pudo ver una vez más a sus amigos, a su familia, poniéndolos a ellos mismos en riesgo tras un intento por regresar a su hogar, no podía apartarse de la cabeza el hecho de que únicamente los había visto por última vez para despedirse de ellos. Apreciaba a su hermano Alphonse por tampoco perder las esperanzas de volverse a ver, y por hacer todo lo posible sin importar los medios que utilizara para ello; pero parecía que el destino seguía firme ante todo; deseaba que Edward no regresara a su mundo. Ed no había tomado la decisión de quedarse en el nuestro, no tenía opción. Anhelaba regresar al suyo pero prefería aún más que, a pesar de su ausencia, sus seres queridos estuviesen libres de cualquier peligro. Quien realmente había tomado una decisión era Alphonse, pero también era el destino que ambos permanecieran juntos a pesar de todo. Todo era el destino, el maldito destino…sólo se preguntaba Edward qué le depararía éste, si acaso tenía preparado un futuro para él y su hermano… xXx Pronto los prados se convirtieron en una gran ciudad. - ¡Llegamos!- gritó el cochero. Los hermanos bajaron de la carreta y le agradecieron al cochero quien de inmediato se retiró. Ambos Elric se encontraban en las calles de Munich, Alemania, una gran ciudad llena de comercios, niños jugando por las aceras, automóviles paseando por las estrechas calles, mujeres elegantes deambulando de aquí allá y hombres aristócratas merodeando por el lugar. Ahí estaban Edward y Alphonse, dos chicos que aparentemente regresaban de un viaje. Después de caminar un rato las calles empezaron a hacerse cada vez más familiares. De camino pasaron por una florería y una mujer que reconoció sus siluetas enseguida corrió a saludarlos. - ¡Ed, Al, no creí que volverían tan pronto!- era Gracia, la florista. -¿Encontraron lo que buscaban? - Aún no.- dijo Ed. Gracia los miró con una sonrisa. - Las llaves del cuarto están donde las dejaron.- les dijo amable. Ed y Al llegaron frente a una puerta. Ed se agachó y alzó el tapete de la entrada, cogió una llave y después junto con Al entró al antiguo hogar que por dos años había compartido con el fallecido Alphonse Heiderich. Agotado, Edward se dirigió a un sillón y se desplomó en él, cerró los ojos y se los cubrió ligeramente con la mano. Al miró al rubio que parecía dormitar. - Hermano ¿En verdad crees que lo logremos?- preguntó con la mirada baja. Ed primero abrió un ojo y tras ver la cara de su hermano despertó por completo, aunque seguía recostado. - Tenemos qué…- dijo algo serio. - ¡Pero hemos buscado por mucho tiempo y aún no sabemos nada de él!- gritó Al exasperado. Ed no respondió, tenía intensiones de no hacerle perder las esperanzas a su hermano. - Seguramente el gobierno lo está encubriendo.- le dijo finalmente. - ¿El gobierno?- preguntó Alphonse un poco confundido. Ed entrecerró los ojos sin mirar a Al. - ¿Recuerdas que dijo que con el Uranio desarrollaría una poderosa bomba? - Si….- respondió todavía sin entender. - No le conviene que el enemigo sepa de él.- mencionó Ed al incorporarse y quedar sentado en el sillón. - ¿A qué te refieres con enemigo?- preguntó Al frunciendo el ceño. - En esta época cualquiera es tu enemigo.- contestó cerrando los amielados ojos y haciendo una mueca de obviedad. - Entonces, no solamente el gobierno lo está encubriendo.- dijo después un poco sorprendido. - Así es...puede que alguien cercano o conocido sepa de él, mientras tanto tendremos que seguir buscando.- miró a su hermano con firmeza. Los dos se quedaron pensativos. - ¡Ya sé, podemos buscar en la biblioteca!, Alphonse se la pasaba todo el día ahí, seguramente saben algo, además ahí han de tener todo registro de documentos.-gritó extrañamente emocionado Edward poniéndose de pie. - Cómo no se nos ocurrió antes…- lo miró Al con sarcasmo. - Ejem… Los dos fueron a una vieja biblioteca, un lugar antiguo repleto de toda clase de libros. Había estantes y más estantes por doquier al igual que pequeños pasillos. El encargado se encontraba en la parte delantera. Ed le preguntó a éste dónde se encontraban los documentos y archivos registrados antigua y recientemente, el hombre simplemente hizo un gesto señalando la parte trasera. - Vamos, Al, están por…- cuando Ed se dio la vuelta, vio a su hermano entretenido con un libro de historia universal, lo que no le sorprendió, pues Alphonse siempre había sido muy curioso, así que decidió ir solo a buscar información. No había nadie en la parte trasera de la biblioteca, ni siquiera en ella misma, pues la gente no solía asistir a lugares tan antiguos a menos de que fuera realmente necesario, como en este caso. Su objetivo era encontrar algo sobre aquel misterioso hombre o alguna relación con alquimia que pudiera dar con él. Ed empezó a buscar en los estantes libros de datos y documentos por años y fechas, lo que le traía vagos recuerdos de cuando era alquimista nacional y trabajaba para los militares, lo cual no le producía ni una gracia estar bajo sus órdenes. Ojeó libro tras otro, pero no decían nada más que datos históricos y uno que otro reporte político. Había archivos respecto al gobierno, sus dirigentes y participantes, pero pronto se dio cuenta de que todos eran inútiles, sea lo que sea que estaban ocultando, no dejaban ni una pista al público. Rendido con un suspiro, Ed dejó el último libro en su respectivo estante, pero al momento de hacerlo, el mueble se tambaleó, dejando caer de la parte superior un libro que cayó justo en la cabeza de Ed. Ed se encogió de hombros pues el impacto había sido fuerte, se sobó la cabeza aguantando el dolor, miró el libro que había caído en el piso y lo tomó en sus manos. - ¿Uhm? ¿Qué libro es éste? no recuerdo haberlo visto antes...- murmuró para si mismo. Era un libro verde, lo viró pues estaba al revés; en letras doradas la portada del libro decía “Principios de la vida”. Ed no sintió ningún interés por mirar su contenido, no tenía nada que ver con lo buscaba, ya que por su título pertenecía al género de literatura, pero algo lo incitó a ojearlo. Miró una hoja al azar: “…para conseguir algo, tienes que dar algo del mismo valor, desgraciadamente difícilmente conseguimos la equivalencia de lo otorgado. En nuestra época, un obrero que dedica arduas horas de trabajo no obtiene el valor de su esfuerzo, el rico obtiene sus vienes a raíz del abuso de otros sin dar nada a cambio, posiblemente la vida no es justa, o nosotros somos los injustos…” Ed quedó sorprendido, pero aún más cuando ojeó unas cuantas hojas adelante. Sus ojos miel se deslizaban por los párrafos y miraba boquiabierto. Enseguida reconoció el contenido del libro. Tenía varios principios de alquimia, solamente que ésta no se mencionaba precisamente, sino que estos principios eran aplicados a la vida de una forma metafórica y literaria, pero era obvio de lo que se trataba para alguien que entendía el concepto. Como pensaba Ed, quienes sabían de alquimia lo tenían muy bien guardado, pero a la vista de todos. - ¡Al, encontré algo!- gritó Ed desde el fondo. Alphonse dejó el libro que leía y rápido llegó al lugar donde estaba Edward. - Lee esto.- señaló Ed sin apartar la vista del libro. Alphonse leyó detenidamente y luego miró a su compañero. - Hermano, es sólo una coincidencia. - Observa.- señalando otro párrafo, dijo el mayor, quien seguía firme ante su hallazgo: “…aún tengo las esperanzas de que en el otro mundo, si llego a atravesar esa puerta, éstos principios sean llamado leyes, y que todo aquello perdido sea recompensado de alguna manera…” - Se refiere a nuestro mundo.- convencido, dijo Alphonse en voz baja. - El autor sabe de alquimia… y al parecer demasiado.- miró Ed a su hermano menor. Miró de nuevo la portada del libro y junto con Al se dio cuenta que el autor resultó ser en realidad autora bajo el nombre de Lily Rosenberg. Ed y Al no se sorprendieron, pues estaban acostumbrados a tener también enemigas. Lo consideraban así debido a que les parecían sospechosos sus conocimientos alquímicos, además de que seguramente eso de escritora era tan sólo un disfraz. Ed miró Al con una sonrisa. Alphonse también adoptó la misma postura y asintió la cabeza. - Llevaremos éste.- asentó Ed el libro en el mostrador. El encargado leía el periódico, miró por un momento el libro y luego dejó a un lado el habitual. - Hmm, déjame ver...- tomó el libro viéndolo detenidamente.- Lo siento, éste libro sólo está en venta, no entiendo cómo pudo haber llegado a ese estante.- dijo el hombre extrañado. - ¿Qué precio tiene?- preguntó Al, a lo que el dueño le contestó con una cantidad ligeramente elevada. - ¡¡¿Queeeeeé?!! ¡Es demasiado!- gritó Ed quien aún no digería la “pequeña” cantidad nombrada. - Es algo así como un bestzeler, por eso su precio es elevado.- agregó el hombre mirando de nuevo el libro. - ¡No pagaremos esa cantidad!- gritó Ed irritado, azotando una mano en el mostrador, sobresaltando sus palabras y mirando al hombre que seguía tranquilo y no parecía importarle lo que decía. - En ese caso…no se llevarán el libro. Enseguida Al empezó a calmar a Ed que estaba apunto de abalanzarse sobre el hombre. - ¡Ya verá lo que le haré, maldito viejo…!- murmuraba con rabia y alzando el brazo. - ¡No conseguirás nada así!- lo abrazó Al intentando detenerlo. Después de que Ed discutiera un poco y que Al lo calmara, finalmente se llevaron el libro. - ¡No puedo creer que lo compraras!- se quejaba Ed con los brazos cruzados al salir de la biblioteca. - Era necesario.- dijo Al con una leve sonrisa. - ¡Nosotros también tenemos necesidades y entre ellas no está comprar un estúpido libro!- decía aún enojado. Al sólo veía lo infantil que era su hermano. - El dueño de la biblioteca dijo que la autora daría conferencias aquí en Alemania.- le comentó cambiando de tema. - Lo sé… vamos a la plaza mayor, ahí sabremos cuándo vendrá.- dijo el otro más tranquilo y pasando el enojo. xXx La noche era fría y todo estaba en silencio. En la oscuridad se apreciaban unos ojos dorados brillando por lo tenues rayos de luna que entraban por la ventana. Edward miraba con nostalgia la noche, y se preguntaba si era la misma que alguna vez apreció en Rizenbull; en la cama de al lado dormía Alphonse. - Hermano… ¿En qué piensas?- preguntó Al, medio dormido, al ver a Ed pensativo. - Ah… no es nada… es sólo que…- había sonreído al principio pero luego bajó la cabeza.-…me pregunto cómo estarán los demás.- terminó dirigiendo su vista de nuevo a la ventana. - Lo mismo pensaba de ti cuando estaba en Rizenbull.- trató Alphonse de ser aliento para su hermano. - Cuando menos tú has podido saber de mí…- dijo Ed con voz opaca. - Hermano….- entendió compresivo cuando se dio la vuelta y quedó de espaldas hacia él. - Mañana iremos a ver a la autora del libro… no te desveles.- pronunció sin mirarlo. Alphonse se dio la vuelta e intentó conciliar el sueño. Última edición por Nekogirlmorris; 03-feb-2008 a las 15:16. |
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Doblemente mexicana
ID: 198610
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Re: Destino (un fanfic después de la película)
ME ENCANTA TU REDACCION Y ESE TONO DE MELANCOLIA QUE LE DISTE A TU FIC SOBRE TODO LO DE CUANDO ERAN NIÑOS, OTRA COSA QUE ME FACINO FUE QUE ED SIEMPRE ESTE PREOCUPADO POR SU HERMANO ^.^
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Re: Destino (un fanfic después de la película)
ke lindo fic me encanta como narras la historia
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Sin estado
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Registrado: agosto-2006
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Re: Destino (un fanfic después de la película)
¡Hi! se agradece mucho sus comentarios, afortunadamente es un fic que ya tengo listo de principio a fin, así que la actualización será rápida n____n
Destino (Capt 1. Parte 2) Temprano, los hermanos Elric estaban camino a la florería de Gracia. Al llegar, ella estaba acomodando unos arreglos florales y cuando los vio entrar a la tienda los saludó alegremente. - Bueno días, ¿Listos para trabajar? - Buenos días Gracia.- dijo Ed con una sonrisa. - Sí, estamos listos.- agregó Al. - La señora Carlota me pidió unos setos para esta tarde, le gustaría que los dejáramos a la entrada, ya que tiene visitas y no desea ser interrumpida. Por favor, encárguense de que así sea.- les pidió la florista. Ed y Al asintieron de inmediato. - Ya recorrimos toda la cuadra y seguimos sin encontrar la casa.- decía Al, mientras sostenía una hoja de papel en donde estaba escrita la dirección. - Seguramente está mal la dirección, regresemos.- dijo Ed dándose media vuelta y olvidándose del encargo. - La señorita Gracia ha sido muy atenta con nosotros… ¿No crees que deberíamos agradecerle?- sensibilizó el castaño. Ed se detuvo por un instante y volteó a ver a su hermano. - Tienes razón… encontremos esa casa.- sonrió. Después de un rato encontraron la casa. - Es ésta.- señaló Alphonse asegurándose con la dirección escrita. - ¿Estás seguro?- dijo Ed mientras observaba una casa grande y elegante, ambos hermanos la miraban desde la acera. - Sí, va de acuerdo a la descripción. Los dos se acercaron a la residencia. Tenía grandes rejas negras y en el jardín de la entrada dos niños peleaban. Edward y Alphonse los observaban detrás de la verja. - ¡Devuélvemelo, es mío!- gritaba el más grande de los niños, jalando de las manos del otro un carrito de juguete. - ¡Sólo quiero jugar un rato con él!- le respondía el más pequeño. Los dos forcejeaban el carro. - Deberías pedirlo prestado.- dijo Al refiriéndose al más pequeño, el niño se detuvo y miró a Al quien estaba a espaldas suyas pues había cruzado la reja junto con Edward. - Deberías prestárselo.- aconsejó Ed refiriéndose al niño mayor, éste asimismo dejó de pelear y miró a Ed que estaba junto a Al. Los niños, curiosos, echaron un vistazo de pies a cabeza a Edward y Alphonse. - ¿U-ustedes son hermanos, señor?- preguntó el niño mayor. Ed asintió al mirar a Al y sonreírle. - ¿Entonces llegaremos a ser cómo ustedes?- preguntó inocente el niño pequeño. - Bueno, no precisamente… jeje- respondió Alphonse riendo un poco. - ¡Claro que no llegaremos a ser como ellos! ¡Nosotros sí creceremos!- le gritó el niño mayor a su hermano al reseñarse con Ed. - … ¡¡ ¿QU… FUE LO QUE DIJISTE ?!!- gritó el rubio con todas su fuerzas tomando lo antes dicho como una insulto. - Hermano, tranquilízate, son sólo niños pequeños.- agregó Al agitando las manos; en eso, llegó el mayordomo. Ed miraba fijamente al niño mayor y viceversa, como hermanos mayores, eran demasiado orgullosos. Al se dio cuenta de que el mayordomo los observaba detenidamente. - Lamentamos entrar de esa forma.- dijo disculpándose para distraerlo. Ed se incorporó y el niño adoptó de nuevo su inocente gesto. - No se preocupe, ¿Trajeron el pedido? - ¡Si! Aquí está.- entregó en manos del mayordomo los setos. - Gracias, con permiso.- dijo el mayordomo. Se retiró y de paso les hizo una seña a los niños para que lo siguieran. Ed y Al sólo miraron a los niños alcanzar al mayordomo. El hermano mayor, quien tenía el carrito de juguete, volteó a ver a Edward y Alphonse que permanecían juntos de pie mirándolos retirarse, el niño se quedó pensativo sin perder el paso y enseguida le entregó el carrito de juguete a su hermano menor con un gesto amable. La escena conmovió a Edward y Alphonse pues les trajo gratos recuerdos de su niñez. Sonrieron al principio y después entristecieron, ya que al pensarlo, quien siempre estaba ahí para corregirlos era Winry. xXx Era mediodía, los hermano Elric se despidieron de Gracia después de haber cumplido con su jornada de trabajo. - ¡Que tengan suerte con lo que buscan!- les gritó Gracia asomada por la florería al verlos marcharse. - ¡Gracias!- gritaron. Ambos sabían que realmente necesitaban suerte para encontrar lo que buscaban. Los Elric se dirigían a la dichosa conferencia, cuando preguntaron por ella sintieron que nada más podía ser tan fácil. Ahí estaban los dos, dirigiéndose a conocer en cara a uno de sus enemigos, o peor aún, al principal de todos. La persona que buscaban no era precisamente su enemigo pues ésta no tenía nada que ver con el hecho de que ellos estuvieran en nuestro mundo, pero no iban a permitir que destruyera o afectara el que ahora habitaban. Creían con certeza que de saber esta persona de alquimia seguramente se encontraba vinculada con el hombre que buscaban. Llegaron a un edificio grande. Ya en su interior caminaron hacia una de las salas principales, tal y como se los habían indicado. El lugar estaba repleto de personas. Tanto hombres como mujeres, todos sostenían un libro verde y murmullaban entre sí. Ed y Al intentaron no distraerse y empezaron a buscar entre la multitud algún indicio sobre la presencia de la autora. Mientras buscaban, uno de los individuos presentes les reconoció. Era el oficial Huges que enseguida se acercó a ellos. - ¡Ed, Al! ¿Qué hacen aquí?- preguntó con gusto el oficial. - Jem…lo mismo le preguntamos.- dijo Ed inclinándose hacia atrás y ocultando su propósito con una sonrisa. Huges se sorprendió y luego actuó de forma apenada. - Ejem, bueno, pues cof, cof...- tosió, comenzó a enderezarse y murmuró. -Soy fan de Lily Rosenberg... Ed y Al casi caen de espaldas al escucharlo. - Entonces… usted...- dijo Al desconcertado creyendo que el oficial retiraría lo dicho, pero sólo hizo que lo afirmara más. - Así es y si no les importa… ¡ME DECLARO FAN NÚMERO UNO DE ELLA! ¡Tan sólo miren sus obras, son tan profundas! ¡Además, espero pedirle consejos para conquistar a Gracia! ¡Aaaah... es toda una dama y debe saber de estas cosas!- decía eufórico. Ed y Al sólo observaban avergonzados todas las muecas y ademanes que hacía Huges en muestra de halago hacia la autora, les recordaba demasiado al otro Huges cuando hablaba de Elysia. De pronto, la multitud empezó a apartarse, todos los presentes se retiraron con asombro. Entre la gente, una joven hermosa de rubios cabellos sobresalía. Ed y Al enseguida la reconocieron. - ¡Es ella! ¡Es Lily Rosenberg!- gritó Huges al mirar a la chica. Ed y Al, atónitos, no perdieron de vista a la chica. - Winry…- pronunció Ed sin aliento, la chica era idéntica a Winry, su amiga de infancia… Era su doble, solamente que ésta tenía los mechones del cabello más cortos y el resto del cabello ligeramente recogido en media cola por un listón. Usaba falda larga, botas, una camisera y guantes de piel; a pesar de su vestimenta no perdía el porte de dama como había mencionado Huges. La chica hacía gestos de gentileza cuando sus admiradores se acercaban a saludarla, Ed sólo la miraba y veía algo de Winry en ella, pero sabía que sus recuerdos sólo jugaban con él. Lo mismo que le había sucedido cuando conoció a Alphonse Heiderich y notó el gran parecido que tenía con Al, sabía perfectamente que eran diferentes y que las apariencias engañaban. - ¿Me permite su autógrafo?- preguntó Huges quien de repente había aparecido emocionado frente a la joven con un lápiz y papel en las manos. - Claro…- dijo la chica discretamente asustada, tomando el lápiz y el papel. - Quería preguntarle, ya que usted tiene facilidad para comprender a la gente… ¡¿Cómo puedo llegar a conquistar a una mujer?!- le peguntó mientras ella escribía. - Bueno, yo…- dijo sorprendida pero manteniendo seriedad. En eso, Al y Ed se acercaron a la joven. - Me parece muy buena su obra, tiene facilidad al expresarse.- habló con fluidez y dirigiéndose a ella sin rastro de considerarla una enemiga. Huges se apartó y Lily le sonrió a Ed, entonces Ed aprovechó. - Soy Edward Elric…- alargó la mano y la estrechó con la autora. -Él es mi hermano, Alphonse.- agregó al ver a Al. Lily repitió el mismo gesto con él. - Mucho gusto.- saludó Al. Ed prosiguió cuando Lily le dirigió la mirada de nuevo. - Ambos consideramos su obra como claros ejemplos de lo que sucede en la actualidad, especialmente de las injusticias… pero, en lo personal, si me lo permite.- dijo estratégico.- considero que usted sería la injusta al juzgar a todos aquellos que no consiguen lo que merecen, ya que como veo, usted debió dar algo de gran valor para estar en el nivel donde se encuentra.- comentó al mirar a su alrededor y notar tanta elegancia.- Mi pregunta es, de todo esto… ¿Qué es lo que usted realmente espera a cambio? Ed miraba fijamente a la chica; trataba de intimidarla para poder obtener algo más allá de lo que buscaba. Todos los presentes observaron a la autora, pero ella no se dejó intimidar fácilmente conservando seriedad y seguridad al hablar. - Admito que sí espero algo a cambio, pero lo obtenido no será para mí… tal vez no haya dado algo de gran valor, pero créame que he sacrificado mucho para llegar hasta donde estoy, no me fue entregado sin dar algo a cambio, como usted cree... - Me gustaría que habláramos de ello. Al sólo miró a Ed que hablaba con firmeza. - A mí también me gustaría.- conservó Lily la mirada seria. Invitándola de la forma que suele hacer Ed, le dijo: - Entonces la espero esta noche en el café frente al parque principal. - Así será. Ed sonrió con solidez y Lily contestó con el mismo gesto. Ed empezó a retirarse dejando aturdido al oficial Huges por su altanería. Alphonse lo siguió de inmediato. - ¿No crees que fuiste demasiado duro?- le preguntó preocupado sin derrochar el paso. - Lo suficiente para que asista.- respondió Ed. Edward sabía que Lily era diferente a Winry, y que Alphonse Heiderich también lo era de Al, pero no totalmente. Había retado a Lily pues sabía que la Winry que conocía no se resistiría a tal oposición. Última edición por Nekogirlmorris; 28-ene-2008 a las 00:27. |
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Doblemente mexicana
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Re: Destino (un fanfic después de la película)
¿porque escribes tanto? T.T no vez que se cansan mis ojitos snif, nada más de ver lo escrito me voy para atras, hago berrinches y me pongo a llorar snif T.T, pero vale la pena ^.^, a por cierto ya termine de leer tu fic "la alquimista de la sangre dorada" por fin ^.^u esta genial, y como te decia ahi es uno de los mejores, no quiza el mejor que he leido (como soy nueva) siguelo pronto.
ahh tambien me gusto el aire retador de Ed y que no se hubiera dejado llevar por sus sentimientos hacia Winly, además no me imagino a Winly, bueno a Lily como una gran dama sobre todo de como era su contraparte ja ja ja me encanta Ed en este fic y en el de la Alquimista de la sangre Dorada, es taaaaaaaaaaaan lindo ^//^ ja ese no era el tema pero me fascina salirme ahora si adios. SAYONARA.
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Sin estado
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Re: Destino (un fanfic después de la película)
Bue n.nU jeje kokoro no tsuki lamento que sean largos los capts...supongo que en aquel entonces estaba muy inspirada XD ahora aunque esté inspirada no tengo tiempo de esrcibir TT. TT muchísimas gracias por comentar.
Confianza (Capt 2) Ed y Al caminaban de noche por la ciudad de Munich, esta vez iban rumbo al café donde habían quedado con Lily. En el trayecto, Ed sólo se preguntaba cómo es que aquella chica había logrado involucrarse con la alquimia, no parecía una chica mala, pero tampoco podía dejarse llevar por lo que aparentaba. Ed y Al llegaron al café. Escogieron una mesa, pidieron dos tazas de café y se sentaron a esperar a Lily. Al miraba a su hermano que seguía pensativo, deseaba preguntarle sobre qué pensaba respecto a la chica y el parentesco con Winry, pero le aterraba la idea de que esto llegara a complicar las cosas, no se atrevía a mencionar nada al respecto pues sabía que Ed tal vez no lo tomaría con tanta importancia como él lo hacía, ya que su hermano era capaz de pasarlo por alto con tal de dar con el hombre misterioso. La chica rubia pronto llegó y le preguntó a un mesero sobre los hermanos Elric, el mesero señaló la mesa donde ambos se encontraban. - Buenas noches.- saludó Lily al acercarse a la mesa. Ed sólo la miró mientras ella se encontraba de pie, parecía que esperaba algo... - ¡Ah! Lo siento...- se levantó Alphonse inmediatamente de su asiento. En seguida corrió una silla para que Lily se sentara. Ed no dijo nada aunque la chica sólo lo miró de reojo y luego apartó la vista de él groseramente. Ed la siguió viendo pues era igual de orgullosa que Winry. - ¿Va a tomar algo?- preguntó otro mesero al acercarse a la mesa y dejar dos tazas de café (por supuesto que una sin leche). - No gracias, después de todo no pienso tardar.- dijo la rubia con la vista en alto. Ed rió un poco. - ¿Qué le parece tan gracioso?- preguntó Lily mirándolo con enojo. - ¿Ha-ace cuánto que terminó su libro?- intervino de inmediato Alphonse para que la situación entre Lily y Ed no empeorara. - No mucho.- dijo la chica cambiando de carácter hacia Al. - ¿Qué tanto?- preguntó Ed mientras sorbía un poco de café. La chica lo miró de nuevo con enfado, pronto pareció entender el contexto; frunció el entrecejo y miró a los dos jóvenes. - ¿Trabajan para algún diario?- preguntó. - No…para nada...- dijo el castaño.- es sólo que nos gustaría saber. - Dos meses, aproximadamente.- aún sospechando le contestó. - ¿Y cuándo lo empezó?- preguntó de nuevo Al. - Hace...dos años. Ed y Al se quedaron pensativos, según lo que habían calculado, el misterioso hombre debió pasar cerca de seis años en nuestro mundo, de los cuales debió estar con Lily un periodo largo. - Si no trabajan para un diario, ¿Por qué tanto interés en saber todo esto?- preguntó Lily un poco confusa. - Es que... nos gustó mucho su obra y quisiéramos saber cada detalle.- dijo Al de imprevisto. - Entiendo, entonces… ¿A qué se dedican?- preguntó gustosa la chica. Ed en seguida comprendió que Lily intentaba cambiar de tema, así que intentó ser más directo. - Y... ¿Qué fue lo que entregó a cambio?- preguntó ignorando la anterior pregunta de Lily. La joven miró a Ed y sonrió con sarcasmo. - ¿De verdad cree que le diré tan fácilmente…Sr. Edward? El chico rubio se sorprendió pues la chica resultó no ser tonta. - No suelo ser abierta con extraños.- agregó ella con la misma sonrisa. Edward por supuesto se enfadó. - ¡Usted fue la que dijo que hablaríamos de ello!- alzó la voz poniéndose de pie, estaba harto de darle vueltas al asunto. - Lo sé, pero no ahora… - ¿Entonces cuándo?- interrogó Al con seriedad. - La confianza no es algo que se gana de un día para otro… y por lo que veo a ustedes les costará el doble.- dijo Lily colocándose de pie y mirando al par de hermanos que estaban boquiabiertos, era obvio, de verdad no creían que Lily fuese tan astuta.- Con permiso.- se despidió marchándose. - Sólo le advierto que esta no será la última vez que nos volvamos a ver.- advirtió Ed con una sonrisa. La chica se detuvo pero no volvió la vista hacia atrás. - Eso espero.- se le escuchó susurrar, diciendo esto continuó su camino. xXx Era temprano y los hermanos Elric se preparaban para salir. - ¿Estás seguro de que ahí la encontraremos?- preguntaba Al a Edward mientras este se acomodaba los guantes. - Estoy casi seguro… Salieron a la calle y Edward apresuraba el paso, miraba hacia al frente y esquivaba a las personas que se encontraban en su camino. Al solo lograba ver una gabardina café perdiéndose entre la gente. Igual intentaba esquivar a las personas para así poder alcanzar a su hermano, pero no faltó que se disculpara dos o tres veces por rozar con una que otra persona. Llegaron a una escuela, Al se dio cuenta por la fachada del lugar pues Ed no le mencionó nada de aquel colegio. Cruzaban el jardín de la entrada cuando Ed se detuvo al escuchar unas voces, Al aprovechó para mirar a su hermano y darse cuenta de la forma en la que actuaba; definitivamente la chica lo había sacado de quicio, por ello se comportaba más serio de lo normal. Ed empezó a merodear por el jardín seguido por Alphonse. Las voces se empezaban a escuchar cada vez más con claridad y una sobresalía más que las demás. Ahí estaba, sentada en el patio de la escuela, la chica de cabellos rubios riendo y disfrutando con varios niños a su alrededor un libro de cuentos que sostenía en sus manos. Los pequeños enseguida se dieron cuenta de la presencia del par de visitantes. Lily los siguió con la mirada y al ver a los hermanos Elric su sonrisa se desvaneció por completo. - ¿Qué hacen aquí?- pregunto poniéndose de pie y clavando con seriedad sus ojos en Edward. - Te advertí que nos volveríamos a ver.-dijo el joven rubio cerrando los ojos y sonriendo graciosamente. Lily lo miro por unos instantes y luego se dirigió a los niños. - Es todo. Hemos terminado la clase, pueden retirarse.- concluyó el estudio con sus alumnos. Los niños empezaron a retirarse y Lily los siguió ignorando por completo a los dos hermanos. Después, dentro de la escuela, entró a una oficina, cogió un abrigo y un sombrero, y ya estando lista para irse se topó con Edward en la salida del colegio. - ¿A dónde va?- preguntó mientras la seguía, él aún no borraba su sonrisa. - No creo que en verdad le importe...- dijo la chica siguiendo su camino mientras caminaba apretando el paso. Recorrió seguida por Ed un buen tramo, de repente se detuvo y por consecuente Ed también lo hizo. De pronto, se escucharon sollozos proviniendo de Lily, Ed no le veía el rostro ya que estaba a sus espaldas, pero la impresión cambió radicalmente su determinante rostro. - ¿E-está bien?- le preguntó preocupado. Hubo silencio... - ¡DEJE DE ACOSARME MALDITO PERVERTIDO!- se le escuchó gritar a Lily a los cuatro vientos. Ed quedó atónito al tiempo que varias personas empezaron a acercársele. - Así que está acosando a la señorita. Debería tener cuidado con lo que hace...- le decían a Ed mientras comenzaban a rodearlo. El chico retrocedía, estaba apunto de explicarse cuando vio a Lily huyendo a toda prisa. - Maldita…- murmuró con rabia; había caído en su trampa. La chica corrió varias cuadras, se detuvo frente a una reja, sacó una llave y con rapidez le quitó el candado, seguidamente entró a la propiedad, cruzó el jardín y por fin entró a la casa cerrando de golpe la puerta. Alphonse la veía desde la otra acera. Pasara lo que pasara, Ed le había pedido que siguiera discretamente a Lily si ella se rehusaba a detenerse. Mientras tanto, Ed se encontraba rodeado de varias personas dispuestas a hacerle pagar por el supuesto malentendido. - No queremos jóvenes como tú por aquí...- amenazaba un hombre mientras se acercaba cada vez más hacia él. Edward estaba demasiado distraído con la astucia que había tenido Lily; ya estaba harto y no quería causar más problemas. - ¡Yo no soy de esa clase de personas…apártese!- gritó al hacer a un lado al hombre y salir corriendo. Alphonse esperaba en la acera a su hermano, no pasó mucho y él finalmente llegó. - Es más astuta de lo que creí…- le decía Ed a Al mientras tomaba aire pues después del malentendido había corrido lo más rápido posible. -…pero no más que nosotros.- observó la casa en donde Lily se había ocultado. Ed y Al pasaron la entrada de la casa con facilidad pues Lily en su intento por esconderse había olvidado poner de nuevo el candado de la reja. Ambos se encontraban frente a la puerta. Ed comenzó a tocar; tocó una y otra vez, estando apunto de tocar por tercera vez, la puerta se abrió y una silueta femenina que reflejaba cierta ternura se asomó tras ella. - Disculpe… ¿Se encuentra Lily?- preguntó un poco apenado Edward. - Si claro, en seguida la llamo...- dijo dulcemente la mujer.- ¡Lily, hay dos chicos que te buscan!- gritó al entrecerrar la puerta. Una ventana del segundo piso se abrió, Ed y Al desde afuera se dieron cuenta. De la ventana Lily se asomó para ver a los dos. - ¡De ninguna manera hablaré contigo Edward Elric!- gritó. Ed frunció el ceño, casi le respondía a Lily cuando la mujer agregó. - Pero hija no creo que…. - ¿Hija?- preguntó Alphonse. La mujer lo miró y se disculpó. - Sí, así es...Yo soy la señora Rosenberg, lamento no haberme presentado antes.- dijo dulcemente la madre de Lily. A Ed y Al les sorprendió la noticia. Se les hacía difícil creer que la madre de la otra Winry permaneciera con vida, no podían recordar con claridad a los padres de Winry pero de haberlos conocido mejor, sabían que habrían sido igual de amables con ellos como lo era la madre de Lily. - Así que ustedes son los hermanos Elric.- los miraba la Sra. Rosenberg, Ed y Al no respondieron pero la expresión en sus rostros lo afirmaba.- Ya veo...adelante, pueden pasar.- les invitó. Ed y Al se extrañaron por la invitación pero no pensaban dejar pasar esa valiosa oportunidad. Entraron a la casa siguiendo a la madre de Lily, en el recorrido observaron cuadros y retratos. Llegaron a la sala y la mujer les ofreció que se sentaran en una de los muebles, de tal forma que Edward quedó junto una mesa de estar, en la cual se apreciaba una fotografía en donde al parecer estaba Lily de pequeña con el mismo parecido de Winry, junto a ella se hallaba una niña de tez morena de igual edad; ambas sonreían. - Yo sé que Lily puede ser un poco conflictiva e impulsiva pero todavía conserva esa sonrisa.-dijo la madre de Lily mientras también observaba el retrato.- De verdad disculpen si ha sido grosera con ustedes, difícilmente confía en las personas. Por todo lo que ha pasado, ha llegado a creer que le harán daño. - No se preocupe, sólo queremos hablar con ella.- dijo con una sonrisa Alphonse mientras que Ed aún miraba la imagen. Ed miraba la fotografía con mucha atención pues era increíble el parecido que desde pequeña tenía Lily con Winry. De repente se percató que en el cristal que protegía el retrato se reflejaba la imagen de Lily, Ed se dio la vuelta y ahí se encontraba ella, parada a la entrada de la sala. Lo miraba detenidamente, sin embargo, no estaba seria o enfadada, solamente lo miraba con cierta tristeza. La madre de Lily se retiró de la sala sin decir palabra dejando a los tres jóvenes solos. - Felicidades Edward Elric, has llegado más allá de lo que pensé.- sonrió a secas apenas se fue su madre. - Se nota que no me conoces.- le devolvió Ed la sonrisa. - Ni tú a mí.- suspirando dijo Lily.- ¿Qué es lo que quieres de mi?-le preguntó. - Nada, realmente sólo quiero que hablemos acerca de tu libro. Alphonse sólo los escuchaba. - ¿Realmente quiere hablar de él? Ed no respondió pues no quería hablar precisamente acerca del libro, sólo no quería ser muy directo pero no pudo evitar serlo. - ¿Qué tanto sabes de alquimia?- le preguntó a Lily. - No me sorprende su pregunta…porque no recuerdo haber mencionado en mi libro la ley de los estados equivalentes, si a eso se refiere.- mencionó ella. Ed entendió la indirecta; Lily sabía que Ed no había leído su libro. - No sé más de alquimia de lo que tú sabes.- contestó la pregunta de Ed. A Ed y Al no les sorprendió su respuesta. - ¿Cómo es que sabes de ella?- preguntó Alphonse. Lily quedó callada pero sus ojos reflejaban nostalgia. - ¿Qué tanto has sacrificado Lily?- luego preguntó Ed mirándola. Esta vez los ojos de Lily reflejaron tristeza mientras discretamente se acomodaba los guantes. - Si quieres saberlo…tendrás que ganarte mi confianza.- miró sólidamente a Ed. Él sonrió, se puso de pie y Al hizo lo mismo. - Entonces, nos veremos pronto.- dijo mientras se retiraba de la casa. En el camino de regreso Alphonse sólo veía lo pensativo que se encontraba Edward, de pronto, observó que se detuvo y rió. - ¿Hermano, de qué te ríes? - Es sólo que….- Ed miró hacia el cielo, era de noche y sus rubios cabellos se mecían ante el ligero roce del viento -...cuando buscábamos la piedra filosofal Winry siempre se preocupaba por nosotros, nunca le dijimos precisamente la verdad de lo que buscábamos, para en cierta forma protegerla, ya que de haberle dicho nos habría acompañado en su búsqueda. Aún así, no puedo evitar recordar su rostro exigiendo un poco de confianza. Ahora, quienes exigen confianza, somos nosotros. Alphonse miró preocupado a Ed y luego lo acompañó a contemplar la noche. xXx Los días fueron transcurriendo y las visitas a casa de Lily se fueron haciendo cada vez más frecuentes. Al principio Lily sólo hablaba de lo que le gustaba hacer y sobre qué pensaba hacer con su vida. Ed se aburría de sus conversaciones pues no iban a lo que de verdad quería escuchar. Por otra parte, Alphonse se entretenía con lo que Lily decía. Ella nunca les habló sobre alquimia y cuando Ed deseaba preguntarle al respecto simplemente lo evadía. Pero conforme el tiempo pasaba Ed se fue dando cuenta de que Lily era una chica impulsiva y sincera a quien no le gustaba perderse de algún detalle; él simplemente la escuchaba, únicamente disfrutaba de verla reír pues cuando lo hacía le traía gratos recuerdos de su amiga Winry. Pocas veces Edward y Alphonse se abrían con ella. Ed no sólo se dio cuenta del tipo de persona que era Lily, sino también del pasado que ocultaba ya que pocas veces hablaba de él. Ed tampoco le contaba acerca de su pasado, pero sabía que pronto llegaría el día en que todo lo dicho valiera la pena, pues para ese entonces ya se habría ganado la confianza de Lily y ella finalmente le revelaría lo que encubría. Un día, salieron los tres a caminar por la noche y como siempre Lily tenía un tema del cual hablar. Todo iba bien, hasta que empezó a hacer demasiado frío. Ed y Al no sintieron molestia alguna pero Lily a menudo se frotaba las manos. Al le ofreció que fuera a casa de ellos para que se calentara, aunque a Ed no le agradó la idea, ella con gusto aceptó. Cuando llegaron prendieron la chimenea y enseguida la chica se acercó al fuego. - Lily, será mejor que te quites los guantes, así te calentarás mejor.- le dijo Al a Lily mientras él y su hermano miraban lo ridícula que se veía poniendo ambas manos frente a la chimenea con los guantes de piel todavía puestos. - No, no te preocupes, esta bien así.- dijo ella mientras aún temblaba de frió. Ed miró las manos de Lily frente a la chimenea en un intento por opacar el frío, mientras las veía, se dio cuenta de algo: Desde que conoció a Lily, jamás había visto que ella se quitara los guantes. Lily tampoco había visto que Ed se quitara los guantes, rara vez lo hacía, sin embargo, ella nunca sospechó del brazo metálico de Edward. Pero era obvio que los guantes de piel de Lily cubrían algo más que sus manos. Ed empezó a sospechar. No pensaba dejar pasar un día más, necesitaba que por fin Lily le dijera todo acerca de su pasado. Decidió ir solo un día a casa de Lily, le había comentado a Al acerca de sus sospechas pero le había pedido que aceptara que sólo él fuera, y así fue. Mientras tanto, Alphonse decidió dar un paseo por las calles para distraerse un poco, realmente le preocupa la situación de las cosas. Ed se dirigía completamente solo dispuesto a aclarar las cosas. Cuando llegó a casa de Lily la sirvienta lo recibió, le dijo que Lily no estaba pero que pronto regresaría. La criada le ofreció que se sentara a esperar, pero Ed prefirió esperarla de pie mientras observaba las fotografías que estaban en la sala. De pronto, se sintió atraído hacia el segundo piso y sin pensarlo subió con facilidad asegurándose de que nadie se diera cuenta. Solamente una de las habitaciones se encontraba con la puerta abierta, cuando entró notó que la habitación era de Lily. El interior de la habitación estaba repleta de fotografías y libros, precisamente por las fotografías fue que Ed se dio cuenta de que la habitación le pertenecía a Lily, pues en todas, ella aparecía de pequeña y acompañada por la misma niña de piel morena que se apreciaba en el retrato de la sala. Ed miraba las fotografías. Tomó una para verla mejor de cerca, en eso estaba cuando Lily entró a la habitación. Ella no dijo nada, solamente entró y se acercó a Ed, él tampoco dijo nada al verla entrar a la habitación. No tardó mucho su mutuo silencio. - ¿Quién es ella?- preguntó Ed después de tener cerca a Lily. - Es una amiga de la infancia.- respondió observando también la foto. Lily se llenó de tristeza y se dirigió a la ventana, era de tarde y se quedó contemplando el ocaso. - ¿Hay algo que quieras decirme?- preguntó Ed a espaldas de ella. - No…- dijo sin siquiera terminar, pues cuando volteó Ed la tomó de las manos por la fuerza y le quitó un guante, vio la palma de su mano al descubierto y no vio nada raro.- ¡Suéltame!- gritaba la chica mientras intentaba zafarse, lo cual era imposible debido a que Edward las sostenía con su brazo derecho. Inmediatamente Ed viró las manos de Lily y se percató de que en su muñeca tenía una cicatriz. Ed se desconcertó y enseguida la soltó. Lily se echó hacia atrás tomando su mano descubierta con la otra mientras su rostro se llenó de lágrimas. - Lo-lo siento.- se disculpó Ed apenado. - ¿Lo sientes? ¡Ni si quiera tienes idea por lo que he pasado!- expresó entre lágrimas. El chico la miró preocupado. -¿Quieres saberlo?- gritó la rubia. - Lily…yo.- alcanzó a decir Edward pero Lily no le hacía caso. - Supongo…. que te lo has ganado…así que te lo diré.- dijo con voz débil en lo que Ed le prestó atención dispuesto a escucharla a pesar de las circunstancias.- Hace mucho, cuando era niña vivía en el campo, ahí conocí a la hija de una de las criadas y nos hicimos mejores amigas...- Lily trataba de evitar el llanto pero las lágrimas le brotaban.- ….cerca de donde vivía, había una casa aparentemente abandonada hasta que nos dimos cuenta de que un hombre la habitaba. Un día pasamos por la casa y el hombre nos ofreció dulces, nosotras, ingenuas, los aceptamos…y nos invitó a entrar… pero era una trampa, nos ataron y nos metieron en una habitación oculta, ahí nos dejaron días, completamente en la oscuridad, sin nada qué comer. Una vez, escuché que uno de los hombres mencionaba que la policía pronto daría con ellos y que no tenía caso que nos mantuviera con vida a las dos… así que entró a la habitación, sacó una pistola y en la oscuridad disparó al azar; el balazo dio justo en la cabeza de mi mejor amiga... Ed veía con terror los ojos de Lily que rompían en lágrimas - …yo la vi morir, ni si quiera pude gritar o llorar…simplemente la vi desplomarse en la oscuridad. Después de eso, la casa quedó completamente en silencio. Me dejaron con el cadáver y de nuevo reinó la oscuridad, pasaron días y días que parecían eternos, ni si quiera los conté…estaba agonizando. Cuando estaba por dar lo último, la policía me encontró. Pero ya nada volvió a ser lo mismo. No podía evitar recordar el fétido olor del cadáver en descomposición y la razón por la cual la mataron a ella y no a mí… así que… atenté contra mi misma.- diciendo esto Lily se quitó el guante que le faltaba y le mostró ambas muñecas con cicatrices a Ed en lo que lágrimas corrían por sus mejillas. Ed también se quitó los guantes, extendió tristemente ambas manos y Lily en seguida se calmó. No entendía el porqué pero lentamente se acercó hacia Ed, colocó sus manos sobre las de él y las miró con atención, luego alzó la vista. - Una de tus manos es más fría que la otra… ¿Por qué?- preguntó con los ojos húmedos de tanto llorar. Ed, aún triste, hizo un movimiento y dejó a la vista su brazo metálico. Lily llevó ambas manos a la boca ya que se encontraba asombrada. - Supongo que has oído de la transmutación humana... y de lo fatal que puede resultar.- dijo Edward mientras bajaba la vista y miraba su brazo derecho. Lily lo comprendió y de nuevo se acerco a él, lo tomó de las manos y le sonrió tiernamente. - Me alegra saber que no soy la única que ha sacrificado tanto. –dijo mirándole a los ojos. Ed también la miró y le devolvió la sonrisa. Última edición por Nekogirlmorris; 28-ene-2008 a las 00:26. |
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casando en la nave, zy sstm, it´s law
ID: 147033
Registrado: mayo-2007
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Re: Destino (un fanfic después de la película)
hooooo amiga esta genial
tu fic, siguele esta muy bueno, el mejor hey por cierto cada vez que escucho tu nick(nekogirlmorris) me acuerdo de un nombre de un juego que jugaba hace tiempo, pero el otro nombre era(chuksnorriks) jaja suenan algo parecido( solo un poco). hey pero cambiando de tema, siguele pronto, ya saves que yo estare viendo tus fics ya que son de los mejores, y pues nos vemos luego.
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![]() Me levanto a la mañana para verte online y chatear contigo por el resto del dia que risa la mia aun que no te conozca de verdad me paso todo el dia imaginando tu risa como seria, como se oeria (...) yo quiero secuestrarte solo quiero conocerte dame tiempo para que salga exelente yo quiero estar entre tus contactos, en esos que admiras tanto Bueno no me quedo como antes porque mo podia acordarme como lo habia echo. kaakjkaka. perdon xD despues veo si me acuerdo y lo completo. obvio que exajere... o exagere... creo que va con G, no se, no me acuerdo. jajaja, bueno como decia, creo que exagere en bastantes partes... no te preocupes no te voy a secuestrar xD solo una persona merece mi secuestro... cofcfoedwardcofcof solo si lo pudiera tener aca u.u jajaja.. atte. rochilu
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Doblemente mexicana
ID: 198610
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Mensajes: 905
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Re: Destino (un fanfic después de la película)
que liiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiindooooooooooooooooooooooooo ooooooooooooooo me encanto este capitulo esta genial ahhh ya me cae un poquito mejor Lily, me encanto la actitud de Ed en este cap. sigue asi aunque me canse de leer.
SAYONARA.
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![]() .::°Faraón Seth°::. La vida es un juego... y si no puedes ganarla, mejor no juegues kokoro no tsuki de nuevo al ataque muajajaja |
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Sin estado
ID: 82567
Registrado: agosto-2006
Hace: (825 dias)
Edad: 17
Mensajes: 103
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Re: Destino (un fanfic después de la película)
Bueno, jeje aunque listo este fic se me olvidó estarlo actualizando n///n si alguien comenta se lo agradeceré mucho, gracias a quienes lo han leído. Nota: No me linchen si las explicaciones de alquimia son incorrectas, hice lo mejor que pude. Nota 2: Cuando aparezca entre comillas y cursiva, significa que Edward está narrando. Recuerdos (Capt 3) Llovía a cántaros en la ciudad de Munich, la gente corría para resguardase y algunas personas abrían sombrillas para cubrirse. Entre el gentío se perdía una chica a quien no se le veía el rostro. Sostenía una sombrilla y un sombrero elegante le cubría hasta los ojos. Estaba parada entre la multitud mientras todos pasaban a su alrededor. Alzó levemente la cabeza al ver que un grupo de enfermeras salían apresuradas de un hospital cubriéndose con periódicos de la lluvia. En la acera una camioneta las esperaba para partir. Todas se adelantaron a subir; sólo una quedó atrás pues un chico se le había acercado con un ramo de flores, al parecer, se despedía de ella. Al ver las dos siluetas, la chica que los miraba no pudo evitar dejar correr una lágrima por su mejilla que fácilmente se confundía con una gota de lluvia. Llena de dolor arrancó a correr. Su vestido se deslizaba entre la gente y sus lágrimas se perdían en el diluvio. Corrió sin parar mientras que a su cabeza venían recuerdos de Alphonse Heiderich; de su sonrisa, de sus ojos, de su rostro y de memorias que parecieron compartir. Pasó por un callejón en donde no había nadie, al juzgar no se detendría, hasta que chocó con un joven. Ella se derrumbó en sus brazos y el joven inmediatamente la sostuvo. - ¿Está bien?- preguntó él preocupado. En el momento en que la chica alzó el rostro, su sombrero se deslizó por sus cabellos rojizos dejando a la vista su hermoso perfil. Cuando vio al joven que la sostenía, sus ojos verdes se llenaron de lágrimas. - Alphonse….- murmuró, y en ese preciso instante cayó totalmente rendida en brazos del joven. Alphonse Elric mantuvo a la chica antes de que cayera al suelo. La chica hacía inconsciente en sus brazos en lo que él la miraba extrañado. xXx - Hermano, ¿seguro que está bien?- preguntó preocupado mientras Ed salía de una habitación. - Si lo está, no te preocupes, suele recuperarse con facilidad.- le contestó con una sonrisa como si conociera a la jovencita. Al estaba confuso desde un principio, pues cuando llevó a la chica desmayada al departamento, y su hermano la vio, enseguida la recibió sin chistar. Ya después, Edward le explicó que era amiga del difunto Alphonse Heiderich. Rato más tarde, Alphonse le preguntaba a su hermano cómo le había ido con la visita con Lily, cuando de pronto la chica pelirroja salió de la habitación. Se acomodaba su cabello y se acercó a los hermanos Elric. - Ella es Estefanía.- dijo Ed al presentarla con su hermano menor. Alphonse no dijo nada. Sólo miraba lo hermosa que era la chica. - Me da mucho gusto conocerte Alphonse, Edward me ha hablado mucho de ti.- le dijo gustosa. - ¿E-ella sabe de...?- preguntó sorprendido al tiempo que miraba a su hermano y le respondía asintiendo - Lamento haberte confundido…- agregó la chica apenada y bajando la cabeza. - Pero al verte debo admitir que he recuperado las esperanzas de seguir adelante.- sonrió viendo que Edward ahora había recuperado a su hermano. Ed y Al acompañaron a Estefanía al cementerio donde yacía enterrado el cuerpo de Alphonse Heiderich. Se acercaron a su tumba, ella iba por delante y al ver la lápida se desplomó en llanto. Apretó con sus manos los pétalos secos que habían quedado de la ceremonia. Ed y Al se acercaron a ella. - ¡¿Por qué no me dijiste antes?!- reclamó entre lágrimas dirigiéndose hacia Ed. - No quería hacerte dudar de tu fe.- contestó él. - ¡¿Y qué que te hace pensar que no lo hago ahora?!- preguntó al ponerse de pie. Había oscurecido y se estaban retirándose del cementerio cuando Alphonse se dio cuenta de que solamente se estaban retirando él y su hermano. Miró hacia atrás y observó a la chica entristecida parada frente a la tumba de Heiderich con una mano en el pecho; justo donde estaba su corazón. Ed también se detuvo y miró a Estefanía. - Ha pasado mucho en estos dos años…- suspiró el rubio.- verás, hace mucho…- comenzó narrando. xXx Ese día muchos pacientes paseaban por el hospital. Las enfermeras se movían de un lado a otro con jeringas y medicamentos. Era un día normal, gracias a dios ningún paciente de gravedad. Pero de todas las enfermeras había una que llamaba la atención. Cubierta de pies a cabeza con vendajes y con tan solo sus ojos verdes a la vista, acomodaba medicinas. - ¿Ya viste al nuevo paciente?- se le acercó otra enfermera preguntándole en tono picaresco. - No.- respondió la chica ojiverde. - Es muy apuesto.- dijo entre risas otra que pasaba. - Saben que no le tomo importancia a eso.- comentó la de vendajes. - Tienes suerte de que sea tu turno.- dijo la enfermera picaresca. La joven se acercó a un cubículo que estaba cerrado por cortinas, cuando tiró de ellas inmediatamente vio a un joven rubio de ojos azul claro sentado en la camilla. - ¿Qué es exactamente lo que tiene?- preguntó ella al tiempo que leía la cartilla de registro. - Sólo es una herida en el brazo izq.…- trató de explicar el joven sin siquiera terminar pues la chica lo había tomado del brazo. - Parece profunda.- indicó. - ¿Qué tan oxidada estaba la herramienta, Sr. Heiderich?-preguntó con mucha naturalidad. - Pues…no mucho.- respondió un poco confuso. - Es lo que todos dicen...- sacaba una gran jeringa de un cajón de medicinas. Alphonse H. miraba con terror la jeringa que sostenía la enfermera. - No creo que sea necesario.- dijo tras tragar un poco de saliva. - Hmm…Talvez no.- dijo la chica un poco juguetona. -¡Lo tengo!- dijo en lo que Alphonse H. la miraba turbado. - Conozco un método menos doloroso. Pero, debe quedar aquí entre nosotros, ya que es una método secreto aquí en el hospital.- decía bajando la voz.- Acérquese….-le murmuró acercando su boca a su oído. Entre las vendas que con dificultad le permitían hablar le susurró.- El método es…- enseguida la chica se apartó de él.- ¡Listo!- exclamó mientras pasaba un algodón en el piquete, que sin que él se diera cuenta, le había dado en el brazo. Alphonse no dijo nada, solo se quedó mirándola. Pero al verla bien parecía una chica momia con ropa de enfermera. Ni un centímetro de piel se le podía ver. - Puede pasar a enfermería y decir que ya le aplicaron la antitetánica.- le dijo la chica recuperando seriedad al hablar. Mientras decía esto abrió de nuevo las cortinas. Justo al momento de hacerlo vio por la ventana una nube de gas. Apenas la vio tuvo un vago presentimiento y sin dudar se arrojó sobre Alphonse. Un gran estallido se escuchó por todo el hospital. La chica se colocó por encima de él de tal forma que quedó como escudo, protegiéndolo de las llamas. Todo el fuego pasó por encima de ella. Su uniforme de enfermera, por la espalda, había quedado totalmente negro después de la explosión. Cuando cesó el ruido, la chica aún permanecía sobre Alphonse cerrando los ojos. Él no reaccionaba por el susto que se había llevado, pero al ver a la chica todavía protegiéndolo volvió en sí. La chica se le quitó de encima y preocupada miró a su alrededor. Alphonse no entendía cómo es que la chica permanecía herida y de pie, pero eso no fue motivo para que ella buscara algún otro herido para poder auxiliarlo. Se arrostró hacia las camas que quedaban destruidas cerca de la ventana y entre las sábanas cogió a un niño que estaba muy mal herido. Lo llevó, manteniendo al niño en brazos, a donde estaba Alphonse sentado e ileso. Las llamas seguían creciendo cada vez más pero los bomberos llegaron a tiempo. Mientras calmaban el fuego, Alphonse miraba estupefacto a la enfermera que lo había protegido mientras que ella mecía en brazos al pequeño que había salvado y le susurraba palabras tiernas para que reaccionara. La miraba con atención cuando se dio cuenta de que una venda del brazo de la joven se había desenvuelto, dejando a la vista su horrorosa piel que desde antes de conocerla había estado quemada y oculta durante largos y dolorosos años. El incidente había terminado. La chica y otras enfermeras tenían la orden de ser trasladadas a otro hospital mientras arreglaban la fuga de gas y los daños que habían ocurrido el día anterior en la clínica. Se estaban marchando en grupo de las instalaciones cuando un joven corrió tras una de ellas. - ¡Espera!- gritó al tomarla de la mano por la espalda. La chica sintió un calor que le recorrió por todo el cuerpo y cuando se dio la vuelta vio al mismo joven que había protegido en el hospital. - Al menos me dirás tu nombre… ¿Verdad?- preguntó apenado. - Estefanía.- le dijo tiernamente. - Te gustaría…- empezó a decir Alphonse justo en el momento en el que se sonrojaba.- Salir a…- seguía diciendo. Estefanía bajó la cabeza antes de que él terminara. - Lo siento…será en otra ocasión. Alphonse enseguida comprendió. - Entiendo.- murmuró. - Pero mientras puedes escribirme a ésta dirección.- dijo la chica con tono alegre al momento en que sacó una pluma, tomó la mano de Alphonse y escribió una dirección postal. Estefanía lo miró con simpatía y se marchó. Alphonse un poco confundido no apartó la vista de su mano. Solo se dispuso a alzarla para despedirse cuando vio una camioneta repleta de enfermeras perderse en la distancia. “…Y así fue como empezó su amistad. En un principio Estefanía no podía creer que Alphonse haya sido capaz de escribirle, pero con el tiempo se fueron enviando más y más cartas. Una vez Estefanía le preguntó a él qué cómo es que no se había asustado al verla por primera vez, como la mayoría lo hacía, Alphonse simplemente respondió que no se había fijado en eso, sino en sus apacibles ojos verdes…”contaba Ed - ¿Y qué más pasó?- preguntó curioso Al. “Estefanía regresó a la ciudad, y como no tenía a donde llegar Alphonse le dio alojamiento, después de todo ya se conocían, pero sólo eran amigos. Ahí en Rumania, conocí a los dos. En ese tiempo ella tenía deseos de entrar a un convento de monjas afueras de la ciudad, para así ayudar a quienes la necesitasen. Alphonse no le tomó mucha importancia a la decisión de Estefanía pues toda su atención se encontraba en su nuevo proyecto; el cohete. Por lo tanto Estefanía accedió con facilidad al convento. A menudo venía a visitarnos, yo notaba que Alphonse la extrañaba en cierta forma, pero nunca se dijeron nada al respecto. Un día, nos avisaron que Estefanía había tenido un percance: alguien la había apuñalado. Sin averiguar porqué, nos fuimos en seguida a verla. Ella estaba muy grave. La herida era justamente en su vientre, y por las quemaduras que tenia en el cuerpo era difícil que se recuperara. Alphonse estaba demasiado preocupado. Le comenté a nuestro padre sobre lo que sucedía y extrañamente me ofreció su ayuda, ni si quiera me dejó preguntarle cómo lo haría o porqué quería ayudarme. Yo le debía demasiado a Alphonse por haberme ayudado, así que no me quedó de otra que aceptar su ayuda…” Alphonse miró a su hermano, Ed debía apreciar demasiado a Alphonse Heiderich como para dejar atrás su orgullo y aceptar la ayuda de Hohenheim. - ¿De qué manera te ayudó papá?- preguntó curioso. - Yo…creí que…en este mundo la alquimia ya no era posible. Pero estaba equivocado…- dijo Ed con la mirada perdida. Alphonse miró confundido a su hermano mientras éste continuaba narrando. “Llevé a nuestro padre en donde se hallaba Estefanía. La vio grave y me pidió que la lleváramos lejos de cualquier persona y eso hicimos. La llevamos inconsciente a casa. Nuestro padre observó a Estefanía y me dijo...” - |