[O] Fullmetal Alchemist's stories - Foros DZ
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mujer Antiguo 13-jul-2009
 
Avatar de Scarleth Jade
Riza es inmortal! Yeah!
[O] Fullmetal Alchemist's stories

Bueno, me emocioné por la aceptación de mis otros fic... (y no se preocupen, las contis vendrán... están en proceso), así que comenzaré con la serie de Oneshots y SongFics que tengo guardados para después escribir el crossover =D
tengo millones de ideas, pero siempre sucede que me las quitan o las publican antes de mi ToT pero algún día, pese a lo parecidas que parezcan (XDD) las publicaré...

Bueno, aquí el primer Oneshot que encontré a mano y me gustó ^^ no digo que todos sean igual, pero... mhmm, qué va... aunque más que OS parece drabble XD

Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece, es creación de Hiromu Arakawa y yo sólo utilizaré a sus personajes para dar rienda suelta a mi imaginación.




Advertencias: Roy/Riza implícito.

HISTORIA DE UN CAFÉ

Soy un pequeño y simple granito de café, nacido desde lo más profundo de la Amazonía, en donde el cafeto crece por donde quiera que uno observase… Era feliz allá. He oído historias de mis compañeros de envase, que cuentan que es allí donde nosotros, la semilla del café, crecemos con mayor ímpetu y nos desarrollamos mejor.

Lamentablemente, yo no crecí allá. No, mi madre me creó un día y unos extraños seres me tomaron a mí y mis hermanos de nuestro tallo y nos arrancaron. No les importó lo que sentíamos, mas bien parecían felices de habernos encontrado.

Luego de aquel incidente en el que me separaron de mis hermanos, llegaron nuevamente a molestar estos seres, y me abrieron, y me aplastaron, me machacaron contra una superficie lisa, en la que sentía que me iba a cada segundo.

Ahora, estoy disperso por todas partes, pero estoy lo suficientemente junto como para poder pensar esto.

De pronto todo se llena de un movimiento brusco. Nunca me había sentido así, y por un momento tuve miedo. Una extraña luz se coló por la abertura que alguien creó, pero no sucede sólo eso. Un extraño y brillante objeto ingresa a este lugar, de donde soy tomado nuevamente en contra de mi voluntad. Pero no hay mucho que hacer considerando que eres microscópico.

Caigo de golpe contra un frío contenedor, y más de mis compañeros caen, pero no saben lo que ocurre, y de igual forma pasa conmigo.

Un extraño líquido de altas temperaturas cae sobre nosotros, y siento como en cada segundo dejo de sentir, y me voy triste por no haber vivido más…

— Bien, Coronel, aquí está su café.

Riza Hawkeye era la más fiel subordinada del coronel Mustang, quien no había podido disfrutar de su taza matutina de café y le encargó a su subordinada una taza del negruzco líquido. Ahora ella se lo tendía con una sonrisa en su rostro, algo un poco raro en ella, y Mustang alzó la mirada del periódico de Central, el “Central Times”

— ¡Oh! Es muy amable, teniente —agradeció Roy.

A Mustang en verdad le costaba decir gracias, pero cuando lo hacía lo decía con sinceridad. Roy cogió la humeante taza de café que su subordinada le preparó y se la llevó a los labios, disfrutando del delicioso líquido bajando por su garganta a un punto que no quemaba y tampoco estaba frío.

— ¡Vaya! Hace bastante tiempo que no probaba un buen café —dijo Mustang.

Riza sonrió y observó la dirección de la mirada de Mustang: iba directo a la vacía taza que sostenía en sus manos.

— ¿Quiere que le prepara más, señor? —preguntó Riza.

Roy la miró y sonrió.

— Es un deleite que estoy deseoso de aceptar —dijo Mustang, sonriente—. Usted en verdad sabe preparar café, teniente.

Mustang volvió a su lectura mientras Hawkeye sonreía por los elogios de su jefe.

— Son años de experiencia —murmuró Riza

Mustang alzó la mirada del periódico y observó la sonrisa de Hawkeye, respondiendo de igual forma y olfateando el olor del café recién preparado.

Ambos oficiales no sabían algo: en menos de un minuto un diminuto grano de café desapareció en los jugos estomacales de un ser que no conocía: Roy Mustang… y la vida del granito jamás regresará.






Advertencias: RoyAi explícito (para las personas que no les gusta sufrir, recomiendo no leer esto).

“ABRÁZAME”

El oscuro fuego desprendía negruzcas humaredas de gran tamaño; se escuchaba explosiones por doquier; el olor a pólvora llenaba el lugar hasta el punto de dar nauseas. Era el lugar donde se estaba desatando una guerra.

Riza Hawkeye era un soldado, una francotiradora reconocida y apodada como “Ojo de Halcón”, pero hasta un ojo de halcón tiene un punto ciego: su espalda.

Un soldado nativo de Dracma le apuntaba el punto ciego de Hawkeye, buscando su corazón para que todo acabase de una vez. Veía alzarse la espalda de ella a intervalos, la observaba cambiar las municiones de su arma, alzándose sus hombros y pechos al respirando cansadamente.

Dispuesto a disparar, el francotirador enemigo observó al hombre que se posó frente a él, disparando sin dudar y sintiendo un fuerte estallido justo a sus espaldas…; Roy Mustang caía al piso mientras el ambiente seguía su curso, ignorando las desgracias que ocurrían.

Hawkeye se volteó en cuento sintió una explosión cerca de ella, y al ver el cuerpo de su superior caer al piso derramando sangre de su costado se quedó helada… Él era su responsabilidad y lo había defraudado.

Tienes que saber que es lo último que pido, que estoy desesperado y según mis latidos no me queda mucho tiempo a mi favor.

— Riza —musitó Mustang.

Hawkeye demoró un poco en notar el llamado del hombre, pero cuando estuvo consiente lanzó su arma al suelo enmarcado por el carmesí tono y se acercó a su superior, un poco extrañada y a la vez fascinada de que la llamara por su nombre. Por un segundo se imaginó al hombre llamándola siempre por su nombre, y le pareció tan dulce… pero esos no eran los momentos para fantasear.

Una vez estando frente al cuerpo que yacía en la grava, lo tomó de los hombros y lo posó en su regazo, comenzando a observar el uniforme manchado por el escarlata líquido que era la sangre. Hawkeye ahogó un grito.

— No me dejes —suplicó Mustang en un hilo de voz, tosiendo sangre y frunciendo el ceño levemente por el dolor.

— No lo haré —respondió Riza.

Y antes de perder de vista mi camino quiero mirarte un poco y soñar que el destino es junto a ti, mi amor.

Con manos temblorosas, Hawkeye se quitó su casco para posteriormente quitárselo a Mustang, abriendo luego la chaqueta del militar y buscando algo en sus bolsillos.

— Me hubiese…gustado decirte…esto antes… —susurró Mustang.

— No te esfuerces, no malgastes tus energías —lo interrumpió Hawkeye.

Le abrió la camisa al militar y observó el responsable del sufrimiento de su superior, acercando con nerviosismo sus manos al lugar de la herida, pero fue detenida por una fuerte mano que se aferraba a la de ella.

— Lo que te voy a decir…no es un malgasto —dijo sonriente Mustang. Hawkeye esperó, apretando sin darse cuenta la mano de Roy— Te amo.

Hawkeye abrió los ojos con sorpresa, sintiéndose extrañamente complacida, pero comenzando a sollozar por lo injusta que era la vida y por lo tontos que eran algunos hombres. Se sonrojó a rabiar antes de murmurar: — Roy, yo-y-yo también… te amo.

Quédate un segundo aquí a hacerme compañía. Y quédate tantito más, quiero sentirte mía.

Mustang sonrió complacido, sintiéndose extrañamente feliz —a pesar del dolor— y haciendo un pequeño esfuerzo para alzar su mano al rostro de Riza, acariciándole con el dorso de su mano la mejilla manchada por la lealtad que significaba estar a su lado, pero por algo más… por lágrimas.

Roy vio el sonrojo de Riza aumentar aun más ante el contacto de su mano con la suave piel de ella, queriendo pedirle algo.

— Abrázame —murmuró Roy.

Riza miró desconcertada a Mustang, viendo sus ojos perder el brillo que siempre le caracterizaban, pidiendo que el momento que ella más temía no llegase… Enjugó sus cristalinas lágrimas y tomó de los hombros a Mustang, enderezándole con cuidado y regalándole el caluroso abrazo que nunca pudieron darse.

Y abrázame, y abrázame, y abrázame, y abrázame.


El ambiente parecía haberse paralizado, dejándoles disfrutar de aquel momento que antes nunca pudo pasar, haciéndoles pensar en un futuro que pudo haber ocurrido y que no lo fue, un futuro al lado del otro, un futuro con un mundo mejor, donde millones de personas podrían sonreír y disfrutar de los momentos del día.

No era tan malo soñar, pero deseaban más que nada que se hiciera realidad.

Riza apretó más contra sí a Roy, deseando que siempre fuese igual.

Hoy me he dado cuenta que no había sentido tanto miedo antes, que yo no decido que Dios me hace mejor.


Roy alzó sus brazos en un intento de abrazar a su amada, al ser al que nunca le había podido demostrar cuánto le quería, a la persona más importante de su vida y que la protegió a costa de la suya…
— No me dejes solo —susurró Roy.

— No lo haré —Riza comenzó a sollozar con más fuerza—. Espero que tú tampoco lo hagas —agregó con la voz rota.

Mustang deslizó sus brazos hasta el pecho de la mujer, empujándolo levemente para separarse —en contra de su voluntad— y mirarse ambos a los ojos. Si se hubieran dado cuenta antes de lo que sentían no habrían que tenido que esperar hasta el final para que eso se lo hubiesen confesado. Sentía que su mente lo abandonaría pronto, entrando a la inconsciencia de la que nunca saldría.

— No te esfuerces —dijo ella con voz temblorosa.

Roy sonrió con algo de pena y tomó la barbilla de Riza con cuidado, pasando su mano por su cuello hasta su nuca, empujándola hasta que sus rostros estuvieron cerca, uniendo los labios en un encuentro inolvidable, aquel que recordarían siempre.

Dame una razón para quedarme, yo no quiero tu compasión, quiero que estés conmigo hasta que me haya ido.


Se separaron cuando les faltó aire y Roy la miró, más pálido que antes y con las fuerzas en su límite.

— Te amo —dijo seguro, haciendo una mueca de dolor. Ante la preocupación de la mujer le pidió un último regalo antes de dormirse: — Abrázame.

Riza, con labios temblorosos y los ojos al borde de una inundación, lo tomó nuevamente, aferrando su cuerpo al de ella para que nunca le abandonara… Y entonces sucedió.

El cuerpo de Roy se volvió de pronto más pesado que antes, su piel se comenzó a tornar blanca y los labios a perder su color; los ojos se cerraron y el pulso dejó de latirle.

— No… ¡No! —Riza comenzó a desesperarse— ¿Por qué te has ido y me has dejado?

Las lágrimas que antes contenía comenzaron a correr libres por su rostro, restándole importancia a todo lo demás.

Escuchó una explosión a su espalda, olió la pólvora a su alrededor y escuchó el sonido hueco del plomo cayendo al piso… La fría bala se introdujo en su espalda, en medio de sus omóplatos y le atravesó el pecho, dejándola sin respiración.

Riza miró el rostro de la persona que más había amado durante su vida y juntó su mano a la de él, murmurando “Te amaré siempre. Pronto nos encontraremos” y cerrando sus ojos para nunca más volverlos a abrir…




Magia

Edward Elric no creía en Santa Claus. Y es que, para él, no podía existir alguien capaz de regalarle los más profundos deseos a las personas que se portaban bien, y mucho menos a los inocentes niños. Se decía a sí mismo que la magia no existía, y era matemáticamente imposible que en un segundo recorriera todo Amestris y dejara un regalo en cada casa.

Algo superior a la alquimia…; Ja, eso era imposible. La alquimia era la ciencia que estudiaba los componentes, los reducía a su parte más pequeña y luego reconstruía algo al antojo del alquimista. Pero como toda ciencia, también tenía sus reglas…. A diferencia de la alquimia, la magia no daba nada a cambio y creaba cosas a su antojo, así que era imposible lograr realizar magia con éxito, porque para todo debes pagar un precio…, y su hermano y él lo habían aprendido tarde…

Retomando el tema para no desviarnos del mismo, aquella tarde estaba con un ánimo de los mil demonios. Odiaba los veinticuatro de diciembre. Todo lleno de nieve, toda la gente comprando regalos para sus seres queridos, todas las tiendas abarrotadas…, y él paseando.

De vez en cuando salía a caminar horas enteras, ensimismándose y pensando en lo que pudo y no pudo ser, en los errores que ha cometido en su vida y en cómo regresar todo a la normalidad. Se sentía tranquilo y pensaba con más claridad, todo siempre y cuando supiera dónde se encontraba Alphonse. Además, estar cerca de su hermanito siempre lo colocaba nervioso, sobretodo cuando Alphonse se quedaba observándole y esperando algo.

La nieve crujía bajo sus pies y pequeños copos de nieve se disolvían en su frente, resbalándose con lentitud por su rostro y dejando una huella parecida a una lágrima, y que, sin embargo, no estaba lejos de la verdad.

¿Por qué lloraba? Se sentía miserable con tan sólo sentir el frío en su rostro, porque por su culpa alguien más no podía…. Y como empezaba su llanto, rápidamente desaparecía, dando paso a una determinación envidiable y una mirada segura de sí mismo.

Aquella tarde regresó temprano a casa, con su nariz roja, el cabello húmedo y la sonrisa que siempre iluminaba su rostro.

— ¡Hola, Alphonse! —entró saludando Edward a su hermano menor.

Su voz sonó como cuando tenía ocho años, y de pronto, quiso que así fuera.

—Saludos, hermano —le respondió Alphonse.

En realidad, no era tan distante el recuerdo de su hermano menor trasladando los leños para encender la chimenea. Lo divertido, y que siempre lograba sonsacarle una sonrisa, era que él siempre rehuía de esa tarea y su hermano menor siempre se encargaba de todo. Y esa vez no era la excepción.

—Pensé que cuando llegaras tendrías frío —Alphonse añadió unos cuantos leños a la chimenea que se encontraba a su lado. —. Deberías quitarte el gabán, te podrías resfriar.

Pensar que él era el hermano mayor y estaba recibiendo recomendaciones del menor. Sonrió con nostalgia e hizo caso al consejo de su hermano, preocupándose de dejar con cuidado el gabán para que tuviera tiempo de secarse y no ensuciara de más la casa.

— ¿Cómo te encuentras, Al?

— Igual que siempre, hermano —eso era verdad—. ¿Quieres que vayamos a saludar al Coronel con los chicos esta noche?

La proposición resultaba tentadora. Realmente no quería cenar a solas con Alphonse, porque éste tendría que observarlo comiéndose su cena mientras él no lo hacía…; los años anteriores no habían celebrado Navidad porque estaban en un viaje y un intercambio de regalos era suficiente, pero ese año el Coronel no les había dado una misión. Suspiró con cansancio.

—No lo sé, Al. Me iré a dormir… Nos vemos por la mañana.

— ¿Eso es un “no”?

—Lo consultaré con la almohada.

Dicho esto, Edward se retiró lentamente a su habitación dejando a Alphonse un poco resentido. Normalmente él no se comportaba así, pero no tenía ganas de ver al coronel Sarcasmo esa noche, sabía que más de alguna broma le haría.

Se sentó en el borde de la cama y observó la pequeña capa de nieve que cubría el borde de la ventana. Los pequeños copos de nieve aun seguían cayendo, pero no con tanta intensidad como en la tarde. Se recostó en la cama y de apoco, sus dorados orbes se fueron dejando llevar para dar paso a un sueño tranquilo y profundo…


—.—º—.—º—.—º—.—º—.—º—.—º—.—


Abrió los ojos con algo de pereza y, después de varios intentos, logró abrirlos por completo. Se sentó y comenzó a observar a su alrededor. Era un lugar bañado por la luz del amanecer y estaba al centro de un bosque nevado.

Comenzó a observarse a sí mismo: llevaba puesta una gabardina roja —su color favorito—, guantes y un gorro en su cabeza… Esperen un segundo, no se sentía tan pesada… ¿¡Dónde estaba su trenza!?

Con estrepitosa velocidad se incorporó y comenzó a buscar la parte de su cuerpo que le faltaba. Sus manos recorrían su nuca y espalda, buscando aquella cabellera que lo identificaba…, otro detalle, sentía calor en ambos pies y manos… ¡No tenía sus automail!

Si se ponía a pensar con calma —no lo consiguió al principio—, eso no le estaba pasando…, era lo suficientemente maduro como para comprender que… ¿ese era su cuerpo de los nueve años?

Un grito resonó en el bosque: los árboles se agitaron y las aves comenzaron a alejarse, los animales se escaparon y un ulular constante invadió el lugar.

¿Qué hacia en su cuerpo de la niñez? No estaba muy seguro de querer averiguarlo, así que emprendió marcha hacia la inmensidad del bosque. Su caminar hacía crujir la nieve y los rayos del sol se colaban de vez en cuando, dejando ver una pequeña senda. No sabía dónde se encontraba, así que decidió seguir la senda, aún cuando pudiera ser una trampa.

Los altos pinos se alzaban a su alrededor, formándose a veces tan cerca que no le daban espacio para avanzar. Otras veces estaban tan distantes que parecían enfadados con ellos mismos. Sus arrugas formaban mil y una formas, e inclusive juraría que había visto un rostro con una sonrisa en más de uno. Las raíces eran gruesas y estaban entrelazadas, como en un abrazo o su misma trenza.

La soledad lo embargó cuando se extrañó que Alphonse no se encontrara allí, y comenzó a temer que la armadura se hubiera perdido.

— ¿¡AL!? ¿ALPHONSE!? ¿DÓNDE ESTÁS?

La voz no le había cambiado, seguía siendo en un tono dulce, pero no llegando a chillón, y su gritó hizo que algunos montones de nieve cayesen en el suelo nevado. Repitió el grito un par de veces, hasta que su respiración se transformó en un jadeo de cansancio y la garganta le comenzó a picar.

— ¿Qué sucede, Edward?

La voz no era ni grave ni aguda, y la escuchó a sus espaldas. Tenía cierto tono de cariño y respeto, amabilidad y calma…, no la había escuchado antes.

— ¿Quién eres? —preguntó temeroso.

Se volteó sin prisa y sus ojos mostraron asombro al observar al regordete hombre, que tantas veces había visto…, pero que era diferente: una blanca sonrisa inundaba su rostro, sus mejillas estaban teñidas por un leve tono carmín, sus ojos eran de un azul claro y estaban adornados por un par de lentes de borde dorado, poseía barba hasta el pecho y su cabello era blanco, largo y expresaba tranquilidad. Su característico traje rojo —se parecía al de él— estaba amarrado en la cintura con un cinto negro, botas de igual tono y los bordes de la ropa estaban enmarcados con piel blanca, se veía suave y acariciable…; llevaba puesto un gorro rojo terminado en un pompón blanco, y todo parecía tan real que se asustó.

— ¿S-S-San-Santa Cla-Claus? —tartamudeó el rubio.

—En persona, Edward —definitivamente eso no era real, Él NO era real.

— ¿Qué haces aquí?

Normalmente no se atrevería a ser tan amable, pero su mente trataba de procesar todo rápidamente y no encontraba manera de expresarse mejor. La sonrisa se amplió en el rostro del hombre y se sintió tranquilo.

—Orientarte —le guiñó un ojo.

— ¿Orientarme?

—Sí. Eres un chico valiente y capaz de todo, pero estás perdido en un mar de pensamientos y sentimientos que no logras comprender.

— ¿Y qué sabes tú de lo qué me pasa? —preguntó irritado. No necesitaba consejos de nadie, y menos de un vejete que se vestía de rojo. ¡El rojo era sólo para jóvenes!

—Sé mucho más de lo que tú crees.

Edward desvió la mirada con fastidio y comenzó a farfullar maldiciones y que se fuera a no sé dónde. Una calurosa mano en su hombro lo despertó de su blasfematorio.

—Edward, escúchame —¿debo hacerlo? No me queda otra, de todas formas.

—Bien.

—No debes llevarte el peso de todo sobre tus hombros, los demás también quieren apoyarte…

— ¡Si quisieran apoyarme no se burlarían de mí ni me darían estúpidos consejos!

—En realidad, no se burlan de ti.

— ¿A no? —el anciano negó. —Entonces, ¿qué hacen?

—Te muestran tus debilidades.

— ¡Yo no tengo debilidades!

—Escúchame —le pidió el mayor, Edward obedeció. —. Cada persona ve el mundo de distinta manera, y trata de enseñarle a los demás lo que sabe.

—No todos son así —comentó el rubio con melancolía.

—Tal vez sí, tal vez no. Lo importante es que debes confiar en ellos.

—No tengo en quién confiar, sólo nos tenemos a Alphonse y yo.

—Eso no es verdad.

— ¡Claro que lo es! ¡No tenemos a nadie más y nadie se preocupa por nosotros! ¡No tenemos familia ni un hogar al que regresar y nuestros amigos no lo son!

Nunca le había dicho a nadie lo que pensaba, pero se sentía bien. Era como si se hubiera sacado un peso de encima y su mente quedó más tranquila.

—Eso no es verdad.

— ¡Claro que…!

— ¡No lo es! —Edward se quedó callado. — Sí tienes una familia, que te quiere mucho y espera. Tienes amigos que se preocupan por ti y una familia que te espera a ti y tu hermano para que todo vuelva a estar bien.

Aquellas palabras lo hicieron pensar, y vio que el anciano tenía razón. Winry y Pinako siempre esperaban por ellos, su maestra se preocupaba por ellos, sus amigos y los chicos de la milicia se preocupaban por ellos…, no era justo negar la verdad.

—Ellos se preocupan por nosotros —musitó Edward con un hilo de voz. —. Y yo…

—Debes confiar en los demás y creer en ti mismo.

—Pero yo…

— Confiar y creer.

Hermano… —escuchó en la lejanía, y la vos del anciano comenzó a escucharse como un murmullo lejano.

—Confiar y creer.

—HERMANO…

—Confiar y creer…

— ¡¡HERMANO, RESPÓNDEME!!

— ¿Eh?

¿Dónde estaba? Observó a su alrededor y se vio a sí mismo reflejado en el pulido acero de la armadura de Alphonse. El frío se caló en su cuerpo causándole un escalofrío y la voz de su hermano lo devolvió a la realidad.

— ¿Estás bien? —se oía preocupado.

—Sí, Al. Sólo estaba soñando…

Un silencio inundó la habitación, y una vez que Edward se sintió tranquilo y se sentó en el borde de la cama, se percató de que había amanecido.

— ¡¡FELIZ NAVIDAD, HERMANO!! —exclamó feliz Alphonse.

Edward se vio asfixiado por la fuerza de su hermano menor —obviamente estaba emocionado, porque no se había medido— y gimió una súplica de desahogo. Cuando recuperó el aliento, Alphonse lo miraba expectante y feliz. Sonrió con malicia.

— ¡¡Feliz Navidad, Al!! —saltó encima de él y ambos cayeron de espaldas —Edward sobre Alphonse, o sino el pobre resulta muerto por asfixia—.

— ¡Vamos a abrir los regalos, hermano!

— ¿Regalos? —ellos nunca recibían regalos.

— ¡Sí! ¡Acércate!

Edward quedó asombrado al ver los paquetes de diversos diseños con los moños coloridos sobre ellos. Definitivamente esa Navidad era para recordarla. Tras abrir los primeros regalos dejados por sus compañeros del Ejército, degustaron el pie que Gracia les había enviado —Edward comió por Alphonse.

Entre risas y jugueteos disfrutaron todo, hasta que algo llamó la atención del rubio alquimista. Una pequeña cajita de diseño de pinos bañados en nieve con un moño rojo se encontraba al lado de su característico gabán rojo. Se acercó con cuidado mientras Alphonse se entretenía con uno de sus obsequios y leyó la tarjeta del regalo.

“Para: Edward Elric”

Asombrado de la fina caligrafía, Edward abrió temeroso el regalo: una pequeña nota era todo el regalo. Volteó la cajita y, al ver que no caía nada, decidió leerla.

“Confía en los demás y cree en ti” —una sonrisa embargó su rostro y se dijo a sí mismo que, quizá y sólo quizá, la magia existía
.



Bueno... ya volví yo con una conti ;P el tercer fic, hecho en las visperas de navidad del año 2008 n.n espero les haya gustado ^^

por cierto, haré una pregunta: Si creara una serie de Parentales con Roy y Riza como padres, Edward y/o Alphonse, OC como hijos... ¿me apoyarían y los leerían?

Sayo! cuidense y espero sus comentarios ^^ oh, y casi lo olvido... esto trataré de actualizarlo cada cuatro días... a ver cómo sale =D

ahora sí, SAYO!!
__________________
ZK@RL€TH...J@D€.!





Última edición por Scarleth Jade; 25-jul-2009 a las 17:30. Razón: Nuevo capi =)
Scarleth Jade no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 13-jul-2009
 
Avatar de kokoro no tsuki
¿Nekos? ¡Nekos! ¡¡¡NEKOS!!! ^w^ Yumi Matsuzawa!
Hermoso!

sin palabras... es RoyAi pero...
me sentitrsite por el granito de café! casi me hizo llorara... es tan horrible...
me recordo a la pelicula de huevos cuando el "sere un gran pollo" fue arrebatado de brazos de su mami buuu

espero más pronto

Sayo!
__________________

FIC FMA:
Oneshot ¡¡¡QUE!!! ¿TENGO UNA HIJA? No debo amarte (RoyxGracia) Te PerdonoCronicas [O] RoyEdCirculo negro Lost HeavenFA

Todo aquel que se meta con mis dos lindas niñas (Mika y Kami) PREPARENSE PARA SUFRIR!!!

♥ *¬* Copia esto y Ayuda a Roy Mustang a convertirse en Fürher... ¡¡¡POR LA DOMINACIÓN DE AMESTRIS!!!

♥ ^/ / Copia esto si quieres que Kakashi-sensei publique un libro Icha Icha Paradise... y que de paso domine el mundo
kokoro no tsuki no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 14-jul-2009
 
Avatar de ~Fire_Angel~
Cuánta fuerza hay detrás de la debilidad del amor...

 Friendship Letter - Primer Lugar

EMOTICON   Run Kirby Run

Vaya, este es un...ejem...oneshot si eso xD
que no me esperaba ^^

Es muy bueno, pese a que sea corto y sencillo jejeje
Me gustó muchisimo, va un 10 para tí ^^
Lástima por el granito de café, pero fue por una buena causa xD

En cuanto a tu pregunta...
Por supuesto que te apoyaría!!

Siempre he visto a Roy como un padre o un hermano mayor para Ed
y Riza bueno, que sería la madre perfecta ^^
Alphonse es muy lindo y encajaría perfecto en ese papel n n

Suerte en ello! Sigue esforzándote!

Matta ne!!
__________________
LEAN MIS FANFICS!!!
Las Siete Virtudes
Eternity...
Infinity (oneshots)
Mi sección de Fan Art ---> Light and Darkness

¿Crees que "Crepúsculo" se ha vuelto muy comercial y sientes que
no puedes decir "Edward" sin que una fangirl se te eche encima?

¿¡Hart@ de que al pronunciar "vampiro", inmediatamente te
relacionen con la novela!?
En breves palabras, si te ha gustado Crepúsculo, pero no eres de las fanáticas
que sólo leen por Edward Cullen...
Copia y pega esto en tu firma x)

Última edición por ~Fire_Angel~; 14-jul-2009 a las 00:53.
~Fire_Angel~ no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 14-jul-2009
 
Avatar de $ђîžД W† 43
Kiss me in the shadow of a doubt
Ahh si lo planteas de esa manera, está triste x(
Pobre granito de café, ya me sentí culpable x x
Ja ja muy lindo de veras, y e n cuanto a lo que preguntas, claro que lo leería =)

Feliz vida n n
__________________
In a town hungry for the lonely
Lost, innocent child
Forbidden life taken in a moment
Life, to late for saving

or just in time...





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$ђîžД W† 43 no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 14-jul-2009
 
Avatar de YURIKA
Soy Feliz!!! ^^
holaaa por fin te encuentro por este foroo, la verdad yo ya casi no paso por aqui, pero me encuentro con este fic y veo que eres tu XD muy gracioso, de verdad, y yo te apoyo para las creaciones que tengas, pero mas te vale que continues las pendientes en fanfictoin y que subas aca las que tienes alla, en fin nos estamos viendooo bye
__________________



YURIKA no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 14-jul-2009
 
Avatar de Scarleth Jade
Riza es inmortal! Yeah!
Scarleth Regresa!! XD

bueno, antes de darme cuenta estaba aquí con las irreprensibles ganas de subir otro oneshots... pero como ninguno llegó a mis espectativas a estas horas, decicidí publicar mi primer SongFic y mi primer fic... mi primera "obra" del RoyAi y FMA... realmente fue importante para mí hacerla ;-;

Sin más cosas nostálgicas, dejo el SF:




Advertencias: RoyAi explícito (para las personas que no les gusta sufrir, recomiendo no leer esto).

“ABRÁZAME”

El oscuro fuego desprendía negruzcas humaredas de gran tamaño; se escuchaba explosiones por doquier; el olor a pólvora llenaba el lugar hasta el punto de dar nauseas. Era el lugar donde se estaba desatando una guerra.

Riza Hawkeye era un soldado, una francotiradora reconocida y apodada como “Ojo de Halcón”, pero hasta un ojo de halcón tiene un punto ciego: su espalda.

Un soldado nativo de Dracma le apuntaba el punto ciego de Hawkeye, buscando su corazón para que todo acabase de una vez. Veía alzarse la espalda de ella a intervalos, la observaba cambiar las municiones de su arma, alzándose sus hombros y pechos al respirando cansadamente.

Dispuesto a disparar, el francotirador enemigo observó al hombre que se posó frente a él, disparando sin dudar y sintiendo un fuerte estallido justo a sus espaldas…; Roy Mustang caía al piso mientras el ambiente seguía su curso, ignorando las desgracias que ocurrían.

Hawkeye se volteó en cuento sintió una explosión cerca de ella, y al ver el cuerpo de su superior caer al piso derramando sangre de su costado se quedó helada… Él era su responsabilidad y lo había defraudado.

Tienes que saber que es lo último que pido, que estoy desesperado y según mis latidos no me queda mucho tiempo a mi favor.

— Riza —musitó Mustang.

Hawkeye demoró un poco en notar el llamado del hombre, pero cuando estuvo consiente lanzó su arma al suelo enmarcado por el carmesí tono y se acercó a su superior, un poco extrañada y a la vez fascinada de que la llamara por su nombre. Por un segundo se imaginó al hombre llamándola siempre por su nombre, y le pareció tan dulce… pero esos no eran los momentos para fantasear.

Una vez estando frente al cuerpo que yacía en la grava, lo tomó de los hombros y lo posó en su regazo, comenzando a observar el uniforme manchado por el escarlata líquido que era la sangre. Hawkeye ahogó un grito.

— No me dejes —suplicó Mustang en un hilo de voz, tosiendo sangre y frunciendo el ceño levemente por el dolor.

— No lo haré —respondió Riza.

Y antes de perder de vista mi camino quiero mirarte un poco y soñar que el destino es junto a ti, mi amor.

Con manos temblorosas, Hawkeye se quitó su casco para posteriormente quitárselo a Mustang, abriendo luego la chaqueta del militar y buscando algo en sus bolsillos.

— Me hubiese…gustado decirte…esto antes… —susurró Mustang.

— No te esfuerces, no malgastes tus energías —lo interrumpió Hawkeye.

Le abrió la camisa al militar y observó el responsable del sufrimiento de su superior, acercando con nerviosismo sus manos al lugar de la herida, pero fue detenida por una fuerte mano que se aferraba a la de ella.

— Lo que te voy a decir…no es un malgasto —dijo sonriente Mustang. Hawkeye esperó, apretando sin darse cuenta la mano de Roy— Te amo.

Hawkeye abrió los ojos con sorpresa, sintiéndose extrañamente complacida, pero comenzando a sollozar por lo injusta que era la vida y por lo tontos que eran algunos hombres. Se sonrojó a rabiar antes de murmurar: — Roy, yo-y-yo también… te amo.

Quédate un segundo aquí a hacerme compañía. Y quédate tantito más, quiero sentirte mía.

Mustang sonrió complacido, sintiéndose extrañamente feliz —a pesar del dolor— y haciendo un pequeño esfuerzo para alzar su mano al rostro de Riza, acariciándole con el dorso de su mano la mejilla manchada por la lealtad que significaba estar a su lado, pero por algo más… por lágrimas.

Roy vio el sonrojo de Riza aumentar aun más ante el contacto de su mano con la suave piel de ella, queriendo pedirle algo.

— Abrázame —murmuró Roy.

Riza miró desconcertada a Mustang, viendo sus ojos perder el brillo que siempre le caracterizaban, pidiendo que el momento que ella más temía no llegase… Enjugó sus cristalinas lágrimas y tomó de los hombros a Mustang, enderezándole con cuidado y regalándole el caluroso abrazo que nunca pudieron darse.

Y abrázame, y abrázame, y abrázame, y abrázame.


El ambiente parecía haberse paralizado, dejándoles disfrutar de aquel momento que antes nunca pudo pasar, haciéndoles pensar en un futuro que pudo haber ocurrido y que no lo fue, un futuro al lado del otro, un futuro con un mundo mejor, donde millones de personas podrían sonreír y disfrutar de los momentos del día.

No era tan malo soñar, pero deseaban más que nada que se hiciera realidad.

Riza apretó más contra sí a Roy, deseando que siempre fuese igual.

Hoy me he dado cuenta que no había sentido tanto miedo antes, que yo no decido que Dios me hace mejor.


Roy alzó sus brazos en un intento de abrazar a su amada, al ser al que nunca le había podido demostrar cuánto le quería, a la persona más importante de su vida y que la protegió a costa de la suya…
— No me dejes solo —susurró Roy.

— No lo haré —Riza comenzó a sollozar con más fuerza—. Espero que tú tampoco lo hagas —agregó con la voz rota.

Mustang deslizó sus brazos hasta el pecho de la mujer, empujándolo levemente para separarse —en contra de su voluntad— y mirarse ambos a los ojos. Si se hubieran dado cuenta antes de lo que sentían no habrían que tenido que esperar hasta el final para que eso se lo hubiesen confesado. Sentía que su mente lo abandonaría pronto, entrando a la inconsciencia de la que nunca saldría.

— No te esfuerces —dijo ella con voz temblorosa.

Roy sonrió con algo de pena y tomó la barbilla de Riza con cuidado, pasando su mano por su cuello hasta su nuca, empujándola hasta que sus rostros estuvieron cerca, uniendo los labios en un encuentro inolvidable, aquel que recordarían siempre.

Dame una razón para quedarme, yo no quiero tu compasión, quiero que estés conmigo hasta que me haya ido.


Se separaron cuando les faltó aire y Roy la miró, más pálido que antes y con las fuerzas en su límite.

— Te amo —dijo seguro, haciendo una mueca de dolor. Ante la preocupación de la mujer le pidió un último regalo antes de dormirse: — Abrázame.

Riza, con labios temblorosos y los ojos al borde de una inundación, lo tomó nuevamente, aferrando su cuerpo al de ella para que nunca le abandonara… Y entonces sucedió.

El cuerpo de Roy se volvió de pronto más pesado que antes, su piel se comenzó a tornar blanca y los labios a perder su color; los ojos se cerraron y el pulso dejó de latirle.

— No… ¡No! —Riza comenzó a desesperarse— ¿Por qué te has ido y me has dejado?

Las lágrimas que antes contenía comenzaron a correr libres por su rostro, restándole importancia a todo lo demás.

Escuchó una explosión a su espalda, olió la pólvora a su alrededor y escuchó el sonido hueco del plomo cayendo al piso… La fría bala se introdujo en su espalda, en medio de sus omóplatos y le atravesó el pecho, dejándola sin respiración.

Riza miró el rostro de la persona que más había amado durante su vida y juntó su mano a la de él, murmurando “Te amaré siempre. Pronto nos encontraremos” y cerrando sus ojos para nunca más volverlos a abrir…


A qué no dio pena?? aun no sé cómo hago para hacer cosas tan tristes... Dios, perdóname... u_u

Bueno, agradezco de corazón sus comentarios >w< realmente me emocioné mucho al leerlos... cuidénse y a ver si pronto traigo algo tambn =)

sayo!

EDITADO

Maldita memoria... bueno, la canción le pertenece a CAMILA y se titula tal cual el título del SongFic (Dios.. soy tan creativa u_u) así que es "Abrázame" de "Camila" =) ya saben, si quieren llorar... alli tiene material.
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Última edición por Scarleth Jade; 14-jul-2009 a las 23:16.
Scarleth Jade no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 14-jul-2009
 
Avatar de ~Fire_Angel~
Cuánta fuerza hay detrás de la debilidad del amor...

 Friendship Letter - Primer Lugar

Sabía que no debía leerlo T__T
Era tan trágico....pero no importa, porque escribes estas cosas tan genial...que no me quedó opción

Es muy lindo y muy dramático!!
Buaaaa y esa canción me llega todavía más T^T
Lindo lindo y triste triste!!

Espero que pronto pongas más cosas de este tipo....romanticas
pero menos drama por favor! xD jeje bueno ahora sí que como quieras
tú eres la escritora...

Matta ne!!
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LEAN MIS FANFICS!!!
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Mi sección de Fan Art ---> Light and Darkness

¿Crees que "Crepúsculo" se ha vuelto muy comercial y sientes que
no puedes decir "Edward" sin que una fangirl se te eche encima?

¿¡Hart@ de que al pronunciar "vampiro", inmediatamente te
relacionen con la novela!?
En breves palabras, si te ha gustado Crepúsculo, pero no eres de las fanáticas
que sólo leen por Edward Cullen...
Copia y pega esto en tu firma x)
~Fire_Angel~ no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 16-jul-2009
 
Avatar de eNvY_91
NADIE ME DIFAMARA IMPUNEMENTE
WAAAA POBRE GRANITO DE CAFE
JEJE MUY BUENO
SNIF SNIF ABRAZAME ESTA MUY BUENO CASI LLORO
PERO NO, SOY FUERTE SOLO LOS DEBILES LLORAN
A QUIEN ENGAÑO? PORSUPUESTO Q LLORE JAJAJAJA
XQ SOS CRUEL?PERO ME GUSTO MUCHO AL FINAL VAN A ESTAR JUNTOS POR SIEMPRE JEJE
"VERDE TALISMAN" DE "RATA BLANCA" AHI TENES OTRA MUY BUENA PARA
UN SF ROYAI
BUENO TE HAGO EL AGUANTE PARA EL PARENTAL CREO Q ES 1 BUENA IDEA
LINDOS HUERFANITOS AL FIN UNA LINDA FAMILIA WAHAHAHAHAHA
__________________
NEMO ME IMPUNE LACESSIT




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eNvY_91 no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 25-jul-2009
 
Avatar de Scarleth Jade
Riza es inmortal! Yeah!
Wow... realmente ha pasado una semana? DIOS!! me queda poco tiempo!! D=

emm, bueno... vi que tenía abandonado este post, así que traje otra historia =D

~Fire_Angel~ puse explicitamente que si no les gustaba sufrir, no lo leyeran, pero quien hace caso a las advertencias... u-ú y cierto, yo soy la escritora y te tendras que acostumbrar a mi melodramatismo (me gusta hacer sufrir a la gente muahaha) y gracias por el cumpli2 =D

eNvY_91 buscare la cancion, gracias, y que bueno que te hayan gustado n-n el granito... tengo pensado hacerle un funeral XDDD see, pero cuando la pereza no me gane >3 ah, y gracias por el apoyo de los parentales n.n los seguire escribiendo para algun dia publicarlos =3

emm, la escribí para las vísperas de navidad del 2008 (y qué hago colocándola si estamos a julio?? XD) y bueno, tambien alli seguia siendo una niña =) asi que ahora no se como escribiria esto y pensaba hacer un pequeño epilogo... pero me gana la pereza XD

bueno, alli esta... se titula "Magia" y los protagonistas son los hermanos Elric (no es yaoi ¬¬) y emm... que mas? ah, si, se que no en todo el mundo la navidad es en invierno, aqui no lo es TToTT pero Arakawa ambienta FMA en un mundo donde la Navidad si pasa en invierno, asi que... ya, dejo el fic:

"Magia"

Magia

Edward Elric no creía en Santa Claus. Y es que, para él, no podía existir alguien capaz de regalarle los más profundos deseos a las personas que se portaban bien, y mucho menos a los inocentes niños. Se decía a sí mismo que la magia no existía, y era matemáticamente imposible que en un segundo recorriera todo Amestris y dejara un regalo en cada casa.

Algo superior a la alquimia…; Ja, eso era imposible. La alquimia era la ciencia que estudiaba los componentes, los reducía a su parte más pequeña y luego reconstruía algo al antojo del alquimista. Pero como toda ciencia, también tenía sus reglas…. A diferencia de la alquimia, la magia no daba nada a cambio y creaba cosas a su antojo, así que era imposible lograr realizar magia con éxito, porque para todo debes pagar un precio…, y su hermano y él lo habían aprendido tarde…

Retomando el tema para no desviarnos del mismo, aquella tarde estaba con un ánimo de los mil demonios. Odiaba los veinticuatro de diciembre. Todo lleno de nieve, toda la gente comprando regalos para sus seres queridos, todas las tiendas abarrotadas…, y él paseando.

De vez en cuando salía a caminar horas enteras, ensimismándose y pensando en lo que pudo y no pudo ser, en los errores que ha cometido en su vida y en cómo regresar todo a la normalidad. Se sentía tranquilo y pensaba con más claridad, todo siempre y cuando supiera dónde se encontraba Alphonse. Además, estar cerca de su hermanito siempre lo colocaba nervioso, sobretodo cuando Alphonse se quedaba observándole y esperando algo.

La nieve crujía bajo sus pies y pequeños copos de nieve se disolvían en su frente, resbalándose con lentitud por su rostro y dejando una huella parecida a una lágrima, y que, sin embargo, no estaba lejos de la verdad.

¿Por qué lloraba? Se sentía miserable con tan sólo sentir el frío en su rostro, porque por su culpa alguien más no podía…. Y como empezaba su llanto, rápidamente desaparecía, dando paso a una determinación envidiable y una mirada segura de sí mismo.

Aquella tarde regresó temprano a casa, con su nariz roja, el cabello húmedo y la sonrisa que siempre iluminaba su rostro.

— ¡Hola, Alphonse! —entró saludando Edward a su hermano menor.

Su voz sonó como cuando tenía ocho años, y de pronto, quiso que así fuera.

—Saludos, hermano —le respondió Alphonse.

En realidad, no era tan distante el recuerdo de su hermano menor trasladando los leños para encender la chimenea. Lo divertido, y que siempre lograba sonsacarle una sonrisa, era que él siempre rehuía de esa tarea y su hermano menor siempre se encargaba de todo. Y esa vez no era la excepción.

—Pensé que cuando llegaras tendrías frío —Alphonse añadió unos cuantos leños a la chimenea que se encontraba a su lado. —. Deberías quitarte el gabán, te podrías resfriar.

Pensar que él era el hermano mayor y estaba recibiendo recomendaciones del menor. Sonrió con nostalgia e hizo caso al consejo de su hermano, preocupándose de dejar con cuidado el gabán para que tuviera tiempo de secarse y no ensuciara de más la casa.

— ¿Cómo te encuentras, Al?

— Igual que siempre, hermano —eso era verdad—. ¿Quieres que vayamos a saludar al Coronel con los chicos esta noche?

La proposición resultaba tentadora. Realmente no quería cenar a solas con Alphonse, porque éste tendría que observarlo comiéndose su cena mientras él no lo hacía…; los años anteriores no habían celebrado Navidad porque estaban en un viaje y un intercambio de regalos era suficiente, pero ese año el Coronel no les había dado una misión. Suspiró con cansancio.

—No lo sé, Al. Me iré a dormir… Nos vemos por la mañana.

— ¿Eso es un “no”?

—Lo consultaré con la almohada.

Dicho esto, Edward se retiró lentamente a su habitación dejando a Alphonse un poco resentido. Normalmente él no se comportaba así, pero no tenía ganas de ver al coronel Sarcasmo esa noche, sabía que más de alguna broma le haría.

Se sentó en el borde de la cama y observó la pequeña capa de nieve que cubría el borde de la ventana. Los pequeños copos de nieve aun seguían cayendo, pero no con tanta intensidad como en la tarde. Se recostó en la cama y de apoco, sus dorados orbes se fueron dejando llevar para dar paso a un sueño tranquilo y profundo…


—.—º—.—º—.—º—.—º—.—º—.—º— .—


Abrió los ojos con algo de pereza y, después de varios intentos, logró abrirlos por completo. Se sentó y comenzó a observar a su alrededor. Era un lugar bañado por la luz del amanecer y estaba al centro de un bosque nevado.

Comenzó a observarse a sí mismo: llevaba puesta una gabardina roja —su color favorito—, guantes y un gorro en su cabeza… Esperen un segundo, no se sentía tan pesada… ¿¡Dónde estaba su trenza!?

Con estrepitosa velocidad se incorporó y comenzó a buscar la parte de su cuerpo que le faltaba. Sus manos recorrían su nuca y espalda, buscando aquella cabellera que lo identificaba…, otro detalle, sentía calor en ambos pies y manos… ¡No tenía sus automail!

Si se ponía a pensar con calma —no lo consiguió al principio—, eso no le estaba pasando…, era lo suficientemente maduro como para comprender que… ¿ese era su cuerpo de los nueve años?

Un grito resonó en el bosque: los árboles se agitaron y las aves comenzaron a alejarse, los animales se escaparon y un ulular constante invadió el lugar.

¿Qué hacia en su cuerpo de la niñez? No estaba muy seguro de querer averiguarlo, así que emprendió marcha hacia la inmensidad del bosque. Su caminar hacía crujir la nieve y los rayos del sol se colaban de vez en cuando, dejando ver una pequeña senda. No sabía dónde se encontraba, así que decidió seguir la senda, aún cuando pudiera ser una trampa.

Los altos pinos se alzaban a su alrededor, formándose a veces tan cerca que no le daban espacio para avanzar. Otras veces estaban tan distantes que parecían enfadados con ellos mismos. Sus arrugas formaban mil y una formas, e inclusive juraría que había visto un rostro con una sonrisa en más de uno. Las raíces eran gruesas y estaban entrelazadas, como en un abrazo o su misma trenza.

La soledad lo embargó cuando se extrañó que Alphonse no se encontrara allí, y comenzó a temer que la armadura se hubiera perdido.

— ¿¡AL!? ¿ALPHONSE!? ¿DÓNDE ESTÁS?

La voz no le había cambiado, seguía siendo en un tono dulce, pero no llegando a chillón, y su gritó hizo que algunos montones de nieve cayesen en el suelo nevado. Repitió el grito un par de veces, hasta que su respiración se transformó en un jadeo de cansancio y la garganta le comenzó a picar.

— ¿Qué sucede, Edward?

La voz no era ni grave ni aguda, y la escuchó a sus espaldas. Tenía cierto tono de cariño y respeto, amabilidad y calma…, no la había escuchado antes.

— ¿Quién eres? —preguntó temeroso.

Se volteó sin prisa y sus ojos mostraron asombro al observar al regordete hombre, que tantas veces había visto…, pero que era diferente: una blanca sonrisa inundaba su rostro, sus mejillas estaban teñidas por un leve tono carmín, sus ojos eran de un azul claro y estaban adornados por un par de lentes de borde dorado, poseía barba hasta el pecho y su cabello era blanco, largo y expresaba tranquilidad. Su característico traje rojo —se parecía al de él— estaba amarrado en la cintura con un cinto negro, botas de igual tono y los bordes de la ropa estaban enmarcados con piel blanca, se veía suave y acariciable…; llevaba puesto un gorro rojo terminado en un pompón blanco, y todo parecía tan real que se asustó.

— ¿S-S-San-Santa Cla-Claus? —tartamudeó el rubio.

—En persona, Edward —definitivamente eso no era real, Él NO era real.

— ¿Qué haces aquí?

Normalmente no se atrevería a ser tan amable, pero su mente trataba de procesar todo rápidamente y no encontraba manera de expresarse mejor. La sonrisa se amplió en el rostro del hombre y se sintió tranquilo.

—Orientarte —le guiñó un ojo.

— ¿Orientarme?

—Sí. Eres un chico valiente y capaz de todo, pero estás perdido en un mar de pensamientos y sentimientos que no logras comprender.

— ¿Y qué sabes tú de lo qué me pasa? —preguntó irritado. No necesitaba consejos de nadie, y menos de un vejete que se vestía de rojo. ¡El rojo era sólo para jóvenes!

—Sé mucho más de lo que tú crees.

Edward desvió la mirada con fastidio y comenzó a farfullar maldiciones y que se fuera a no sé dónde. Una calurosa mano en su hombro lo despertó de su blasfematorio.

—Edward, escúchame —¿debo hacerlo? No me queda otra, de todas formas.

—Bien.

—No debes llevarte el peso de todo sobre tus hombros, los demás también quieren apoyarte…

— ¡Si quisieran apoyarme no se burlarían de mí ni me darían estúpidos consejos!

—En realidad, no se burlan de ti.

— ¿A no? —el anciano negó. —Entonces, ¿qué hacen?

—Te muestran tus debilidades.

— ¡Yo no tengo debilidades!

—Escúchame —le pidió el mayor, Edward obedeció. —. Cada persona ve el mundo de distinta manera, y trata de enseñarle a los demás lo que sabe.

—No todos son así —comentó el rubio con melancolía.

—Tal vez sí, tal vez no. Lo importante es que debes confiar en ellos.

—No tengo en quién confiar, sólo nos tenemos a Alphonse y yo.

—Eso no es verdad.

— ¡Claro que lo es! ¡No tenemos a nadie más y nadie se preocupa por nosotros! ¡No tenemos familia ni un hogar al que regresar y nuestros amigos no lo son!

Nunca le había dicho a nadie lo que pensaba, pero se sentía bien. Era como si se hubiera sacado un peso de encima y su mente quedó más tranquila.

—Eso no es verdad.

— ¡Claro que…!

— ¡No lo es! —Edward se quedó callado. — Sí tienes una familia, que te quiere mucho y espera. Tienes amigos que se preocupan por ti y una familia que te espera a ti y tu hermano para que todo vuelva a estar bien.

Aquellas palabras lo hicieron pensar, y vio que el anciano tenía razón. Winry y Pinako siempre esperaban por ellos, su maestra se preocupaba por ellos, sus amigos y los chicos de la milicia se preocupaban por ellos…, no era justo negar la verdad.

—Ellos se preocupan por nosotros —musitó Edward con un hilo de voz. —. Y yo…

—Debes confiar en los demás y creer en ti mismo.

—Pero yo…

— Confiar y creer.

Hermano… —escuchó en la lejanía, y la vos del anciano comenzó a escucharse como un murmullo lejano.

—Confiar y creer.

—HERMANO…

—Confiar y creer…

— ¡¡HERMANO, RESPÓNDEME!!

— ¿Eh?

¿Dónde estaba? Observó a su alrededor y se vio a sí mismo reflejado en el pulido acero de la armadura de Alphonse. El frío se caló en su cuerpo causándole un escalofrío y la voz de su hermano lo devolvió a la realidad.

— ¿Estás bien? —se oía preocupado.

—Sí, Al. Sólo estaba soñando…

Un silencio inundó la habitación, y una vez que Edward se sintió tranquilo y se sentó en el borde de la cama, se percató de que había amanecido.

— ¡¡FELIZ NAVIDAD, HERMANO!! —exclamó feliz Alphonse.

Edward se vio asfixiado por la fuerza de su hermano menor —obviamente estaba emocionado, porque no se había medido— y gimió una súplica de desahogo. Cuando recuperó el aliento, Alphonse lo miraba expectante y feliz. Sonrió con malicia.

— ¡¡Feliz Navidad, Al!! —saltó encima de él y ambos cayeron de espaldas —Edward sobre Alphonse, o sino el pobre resulta muerto por asfixia—.

— ¡Vamos a abrir los regalos, hermano!

— ¿Regalos? —ellos nunca recibían regalos.

— ¡Sí! ¡Acércate!

Edward quedó asombrado al ver los paquetes de diversos diseños con los moños coloridos sobre ellos. Definitivamente esa Navidad era para recordarla. Tras abrir los primeros regalos dejados por sus compañeros del Ejército, degustaron el pie que Gracia les había enviado —Edward comió por Alphonse.

Entre risas y jugueteos disfrutaron todo, hasta que algo llamó la atención del rubio alquimista. Una pequeña cajita de diseño de pinos bañados en nieve con un moño rojo se encontraba al lado de su característico gabán rojo. Se acercó con cuidado mientras Alphonse se entretenía con uno de sus obsequios y leyó la tarjeta del regalo.

“Para: Edward Elric”

Asombrado de la fina caligrafía, Edward abrió temeroso el regalo: una pequeña nota era todo el regalo. Volteó la cajita y, al ver que no caía nada, decidió leerla.

“Confía en los demás y cree en ti” —una sonrisa embargó su rostro y se dijo a sí mismo que, quizá y sólo quizá, la magia existía
.


queria hacer un fanart de esto... quiza algun dia lo haga XD pero le hare una continuacion para las visperas de navidad XDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

espero haya sido de su agrado =3 lo saque del baul de recuerdos, asi que es emocionante T.T recordas viejos tiempo... ay dios, si en un mes mas cumplo un año escribiendo XDDD

bueno, espero comentarios, criticas constructivas, tomatazos si quieren... asi que, adios!! n.n
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Última edición por Scarleth Jade; 25-jul-2009 a las 13:15. Razón: Automerged Doublepost... QUIEN LO DICE!!!
Scarleth Jade no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 26-jul-2009
 
Avatar de ~Fire_Angel~
Cuánta fuerza hay detrás de la debilidad del amor...

 Friendship Letter - Primer Lugar

Whaaaa estaba muy bonito!!!
Me encanto!!
Ahora bo fue drama yay! xDD

Pero no te preocupes, me acostumbraré de cualquier manera ^^
Escribes muy bonito y me encantó la actitud que le metiste a Ed
de ser un chiquillo que estuviera sufriendo por dentro y que sólo buscara desahogarse con alguien más

X333
Espero que pronto pongas más de estas pequeñas pero muy bontias historias n__n

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¿Crees que "Crepúsculo" se ha vuelto muy comercial y sientes que
no puedes decir "Edward" sin que una fangirl se te eche encima?

¿¡Hart@ de que al pronunciar "vampiro", inmediatamente te
relacionen con la novela!?
En breves palabras, si te ha gustado Crepúsculo, pero no eres de las fanáticas
que sólo leen por Edward Cullen...
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~Fire_Angel~ no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 31-jul-2009
 
Avatar de eNvY_91
NADIE ME DIFAMARA IMPUNEMENTE
jajajajaja el rojo es solo para los jovenes
jajajajaja esta muy leendo
y el funeral del granito de cafe?T_T jejeje
spero otro prontix
Chaucito
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eNvY_91 no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 19-ago-2009
 
Avatar de Scarleth Jade
Riza es inmortal! Yeah!
olaaaaaaaa!!

despues de tres semanas desaparecida... traigo algo... no es muy lindo ni nada, pero para los amantes del EdWin... ese fue mi primer songfic acerca de ellos xDD (el fic esta en coma en la computadora)

Bueno, si quieren lo leen, sino.. cierren la ventana o aprieten el botoncito de atrás xDD

~Fire_Angel~ ya ves? la felicidad no me dura mucho xDD
de cinco fics que creo uno es de comedia >< lo se, es una verguenza... pero que le hare... y ya ves, aqui traje algo ^^

eNvY_91 obvio que el rojo es para jovenes!! ah, y quieres el dramatico funeral? no te preocupes, despues del 1 de septiembre estoy mas desocupada, asi que ya sentare a mi trasero a trabajar ><

bueno, sin mas idioteces, lo de siempre... el oneshot:



Advertencias: contiene spoilers pre-película, así que nuevamente... a las personas que no les gusta sufrir, cerrad la ventana

¿EN DÓNDE ESTÁS?


No rompas el silencio, no tienes por qué hablar. Tus ojos te han delatado.


Aquel día de antaño en que fuiste a casa luego de haberte recuperado de la operación de los auto mails me dejaste destrozada. No dijiste ninguna palabra, pero como dicen, una imagen vale más de mil palabras. Y en esos momentos tus ojos expresaban más de lo que podías explicar.

Perdona si no lloro o no comienzo a gritar, mis emociones se han gastado.


Con la abuela fuimos a visitarlos de nuevo, como lo hacíamos a diario luego de que te encontrabas en plena forma. ¿Y cuál es la sorpresa que me llevo al llegar a tu hogar? Te has ido y no has dejado nada para poder recordarte. Tan sólo has dejado un vacío en mi corazón.
Las lágrimas se acumulan en mis ojos y mi abuela me dice palabras de consuelo, que al final de cuentas yo entiendo lo que dice en medio “cálmate, no hay razón para llorar. Ambos tenían esto planificado y debemos dar las gracias a que aún sigan con vida” Y yo le hago caso y guardo mis lágrimas para cuando ambos regresen del viaje que han emprendido.

No he querido confrontar lo que estaba frente a mí, cerré mis ojos para nunca verte ir.


Has venido de nuevo, después de más de cuatro años en busca de mi ayuda, porque sabes que yo soy la única que te puede ayudar, la única aparte de la abuela que sabe lo que es dar vida con mis manos. Eso es lo que siento cuando veo a un paciente que ha quedado satisfecho con su auto mail: me siento satisfecha conmigo misma al ver que la vida de esa persona puede continuar, ya no infeliz como antes, sino que feliz de poder moverse nuevamente.
Esperaste por más de tres días a que terminara tu nuevo brazo y no fuiste capaz de decirme “Nos veremos pronto, ya estamos cerca” porque yo sé que era eso lo que pensabas, que estaban cerca y por medio de esa sonrisa al despedirte de mí me dijiste “Cuando regrese de nuevo, Alphonse vendrá completo también”. Pero luego de esa sonrisa, decidí bajar la vista y cerrar los ojos y así no verte ir por el camino hacia Central.

¿En dónde estás que no me quieres llevar? ¿Cuándo fue que yo te empecé a estorbar?


A veces miro hacia fuera y me pregunto ¿Cuándo regresarás? Y me doy cuenta que ya no te soy útil, y por esa razón ya no quieres tenerme a tu lado. Porque soy un estorbo, eso es lo que soy.
Pero me pongo a recordar y me doy cuenta de que en verdad no soy un estorbo para ti, sino que simplemente tratas de protegerme. Porque una vez me dijiste “No me gusta verte llorar” y supongo que por eso no quieres que te acompañe, porque sabes que lloraría si te veo a ti perdido o en peligro, porque no quiero perderte.

¿En dónde estás que no te puedo acompañar?


Y otra vez como muchas otras me pregunto si en verdad te importaré, porque nunca dejas que te acompañe para cuidarte a ti y a tu hermano, o por el simple hecho de que quiero verte constantemente.

¿Qué pasó entre los dos? ¿Qué fue que hicimos mal?

Me pregunto si tú sentías algo hacia mí, porque yo sí sentía algo por ti, aunque ese sentimiento no ha cambiado. Y como muchas otras cosas que rondan por mi cabeza me pregunto qué habremos hecho mal o si alguna vez tuvimos alguna oportunidad para estar juntos; pero me doy cuenta de que tu culpa y sentido del deber siempre te sobrepasaron y no te dieron tiempo para hablar conmigo. Te sentías culpable de lo que hicieron con Alphonse, porque todas las noches en tu delirio te disculpabas con él pidiendo perdón por haberlo obligado a hacer algo que no quería, y ahora me doy cuenta de que debí apoyarte.


Quizás yo fallé en preguntarte ¿a dónde vas? Quizás por dentro lo temía.
Después de mi regreso desde Central no supe más de ti hasta que regresaste por el sitio en que acostumbrábamos a jugar de pequeños con Alphonse. Y cuando me di cuenta de que el Coronel y la Teniente se marchaban y que los militares andaban tras de ti, cometí un error al preguntarte hacia dónde te dirigías, porque después de todo hasta ese simple detalle cuidaste de que me enterara para no hacerme sufrir, pero mi corazón sabía que te ibas a marchar y nos ibas a dejar a la abuela y a mí solas de nuevo. Siempre lo supe.

Pensé que al no decirlo nada iba a pasar, te he soñado siempre en mi vida.


Cuando me di cuenta que te amaba, ya no estabas ahí para poder decírtelo y ya no había nada que pudiera hacer para que volvieras a mí, porque todas las personas deseamos estar junto al ser amado para poder ser felices, pero ya que tú no estás aquí me doy cuenta de cuanto extraño esas estúpidas llamadas en donde discutir era el tema principal, y en donde indirectamente nos decíamos “te quiero, te extraño”. Porque al final de cuentas yo sé que tú me querías.

A tantas dudas nunca les di razón ¿Cuántas noches añorabas otra voz?

A veces me pregunto si no querías que te acompañara porque tenías a otra chica, tal vez a otra mujer mucho más linda y lista que yo. Pero tu hermano me dice indirectamente que yo era la única que en la que pensabas y que era la única mujer, aparte de la abuela, de la que hablabas. Y eso me hace feliz en parte porque ya una de mis dudas tiene respuesta, aunque me gustaría que las otras también las tuvieran.

Quiero saber ¿qué es lo que piensas? Si debí luchar por ti o si ya yo te perdí.

Y es así como después de meditar largas horas me encuentro nuevamente preguntándome si debí decirte lo que sentía por ti. Y me pregunto si tú pensarás tanto en mí como yo en ti, porque no hay día que no piense en ti. Porque todo me recuerda a ti. Hasta Alphonse, que ahora se parece demasiado a ti al usar tu típica gabardina roja y el cabello largo. Pero lo que más pena me da es pensar que tal vez ya nunca te podré ver de nuevo. Y eso me duele, me duele en el alma.

Amor ¿en dónde estás?
Y así, después de pensar tanto en ti, me pregunto “¿En dónde estás y cuándo regresarás?”. Porque yo sé que volverás, la esperanza es lo último que se debe perder. Pero en verdad espero que no tardes tanto en regresar, porque es así como me doy cuenta de que cada día me estoy haciendo daño a mí misma al pensar tanto en ti. Pero sólo una cosa me haría feliz. Ver tu sonrisa de nuevo…
Regresa pronto, Edward.




Aclaro, este también es uno de mis primeros fics x3 y bueno... la canción le pertenece a la difunta Soraya (R.I.P.) lastima que no pude escuchar la cancion en vivo... TToTT

Bueno... no tengo excusas, realmente se me paso el tiempo, esperaba un poco mas de comentarios y la escuela ahora me traumo con trabajos, asi que para no desaparecer por unas tres semanas mas paso a dejar algo ^^

espero comentarios, criticas... ya saben, todo es bien aceptado, y lo unico que deseo es que les guste ^^

bye
__________________
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Última edición por Scarleth Jade; 19-ago-2009 a las 21:28.
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mujer Antiguo 19-ago-2009
 
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 Friendship Letter - Primer Lugar

+sniff+

Lo sé, lo advertiste pero qué quieres? Ya me leí los otros
dramáticos y éste no iba a ser la excepción xP

Wheee Edwin jaja nunca pensé que tuvieras uno sensei, porque siempre
veo Royais por todos lados xDU y esos te salen más dramáticos.

Sabes? Este songfic se parece más que nada a la canción de Winry
en el HSF: Gindokei, porque al final dice: Regresa a mí...

T___T

Ok, esperaré por si te decides a poner otro >D

Matta ne!!
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¿Crees que "Crepúsculo" se ha vuelto muy comercial y sientes que
no puedes decir "Edward" sin que una fangirl se te eche encima?

¿¡Hart@ de que al pronunciar "vampiro", inmediatamente te
relacionen con la novela!?
En breves palabras, si te ha gustado Crepúsculo, pero no eres de las fanáticas
que sólo leen por Edward Cullen...
Copia y pega esto en tu firma x)
~Fire_Angel~ no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 20-ago-2009
 
Avatar de eNvY_91
NADIE ME DIFAMARA IMPUNEMENTE
wolas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! cuanto tiempo XD no importa yo te espero
jeje este sf sta muy lindo pero no me hizo llorar el royai es mas snif snif
Código:
o sera q no me gusta el edwin? jeje creo q es lo ultimo
siiiiiiiiiiiiiiiiiiii yo espero el funeral del granito jejeje

eNvY_91 agregó un mensaje a los 3 minutos y 4 segundos después...

wolas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! cuanto tiempo XD no importa yo te espero
jeje este sf sta muy lindo pero no me hizo llorar el royai es mas snif snif
Código:
o sera q no me gusta el edwin? jeje creo q es lo ultimo
siiiiiiiiiiiiiiiiiiii yo espero el funeral del granito jejeje
__________________
NEMO ME IMPUNE LACESSIT




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Última edición por eNvY_91; 20-ago-2009 a las 18:33. Razón: Automerged Doublepost
eNvY_91 no ha iniciado sesión   Responder Citando

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