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mujer Antiguo 05-oct-2009
 
Avatar de Megumi-Chan
En el pais de nunca jamas
[FF](original) Orange

Hola! este es mi primer fic yuri, espero les guste.
Este fic esta ubicado en la ciudad de Viña del Mar, Chile, cualquier alcance con la realidad es puera coinsidencia, y bla bla

Orange



Capitulo I

Los días de sol en invierno eran estupendos, no hacia suficiente frio como para ir como oso polar por las calles, y no hacía bastante calor como para quedar como pasita por la deshidratación, para mí esos días eran perfectos.
Hoy mis clases en la universidad han terminado temprano, cerca del mediodía, por lo que me fui rápidamente a la parada del autobús. Es aburrido esperar aquí, soy la única de mi clase que no vive cerca o tiene un auto, por lo que tengo que andar en autobús. No me molesta, yo al volante sería un peligro para la sociedad, así que estoy bien así. Por fin el autobús que me deja cerca de casa llega pero al ser la única allí el conductor hace un gesto levantando las manos, como disculpándose y sigue de largo con su camino. Mierda, no es primera vez que pasa es el precio por ser un simple peatón supongo.
Entonces me percato del elegante y moderno auto negro que se detiene frente a mí, la ventanilla del copiloto desciende dejando ver al apuesto joven tras ella, la piel casi tan blanca como la nieve, unos bellísimos ojos grises y un perfecto y desordenadamente sexy cabello rubio ceniza oscuro. Me miro con una expresión burlona, mientras asomaba la cabeza por la ventana.
― ¿Aún andas a pie?― me dijo con su perfecta voz masculina, curvando sus bellos labios en una sonrisa burlona.
― ¡C―claro! ¿Alguna queja?... ¿y tu? ¿Qué haces por aquí?―Digo en un tono que para mi gusto sonó nervioso y estúpido, no puedo evitar ponerme nerviosa frente a el.
―Me queda de camino, anda sube, ¿vas a tu casa no?― Dice abriéndome la puerta del copiloto.
Lo miro frunciendo el seño y me subo. En el camino no digo nada, me dedico a mirar por la ventana, francamente lo que menos me gusta es encontrarme con él, aunque eso me haga inmensamente feliz.
Ya se perfectamente que un chico como el jamás se fijaría en alguien como yo, además de que Alan no me ve más que como su amiga de la infancia. Y para rematar sus gustos no van por el lado femenino, el es muy feliz con su novio Leo.
Sé que amar a una persona que sabes que jamás te corresponderá es completamente absurdo y masoquista. Pero no puedo dejarlo así como así, me aterra esa idea.
―Oye tu madre me ha enviado cuatro cajas de damascos― Comentó despreocupadamente.
― ¡¿Eh?! ¿Y por que no me ha enviado a mi?― Me choca mi madre, siempre consintiéndolo, me frustra mucho.
―Que yo sepa a ti no te gustan―
―¡Eso no tiene nada que ver, es el detalle lo que importa!― El rio y estoy casi segura de que noto como mi rostro se volvía excesivamente rojo por haberme dado cuenta de mi brillante espectáculo.
―Bien llegamos― Dice aparcando el auto frente al edificio.
―Umm… gracias por traerme― Dije bajando evitando que me viera el rostro colorado.
Cerré la puerta y el se despidió con la mano, el auto negro se alejo hasta perderse en una esquina. Suspire y entré al edificio.
Luego de comer decidí salir a dar un paseo, como era viernes, me ocuparía de los deberes el fin de semana. Baje otra vez, había tenido la suerte de encontrar un departamento junto al mar, lo que era muy agradable.
Camine por la costa hasta llegar al parque dónde se haya el casino de la ciudad, cerca de allí me recosté en el césped, sacando uno de los libros que me había prestado Alan. Comencé a leerlo y poco a poco mis ojos fueron pesándome, no me di cuenta cuando caí dormida.

* * *

Era un día precioso de invierno para salir a pasear por la tarde, y como esperaba encontré a mi pequeña sobrina en la puerta de mi departamento, lista para dar un paseo. Mi hermana trabaja hasta tarde por lo que ella se queda con sus hermanos mayores, pero todos los viernes si hace buen tiempo la llevo a dar una vuelta.
Tenía pensado llevarla a los juegos del centro comercial como siempre, pero insistió en que la llevara a los juegos en el parque del casino. Ella se columpiaba mientras yo esperaba sentado en una banca viéndola, entonces un grito me distrae.
― ¡Condenado perro!―
Giré la vista y vi a una chica de cabello acaramelado largo y liso, algo revuelto, estaba recostada en el suelo y un perro parecía insistir el lamerle la cara.
― ¡¿Oye que te pasa?! ¡¿Acaso tengo cara de dulce?!... ¡ag! Como se nota que los perros no se lavan los dientes― Volvió a gritar, parecía una gata engrifada, me causa mucha gracia, entonces logra alejar al perro, pero este toma en su hocico un libro y se aleja de ella.
―Eso es mío… no lo babosees, me mataran si lo devuelvo así, tendré que comprar otro… ven perrito― Intentaba llamarlo pero el perro no hacía mas que mirarla curioso.
―Vamos, puedes lamer mi cara pero devuélveme el libro―
No puedo evitar reírme por lo bajo, que chica tan graciosa, pero el perro no parece querer cooperar y se aleja de ella en dirección hacia dónde estoy yo, o cerca de allí. Bueno, si puedo ayudar en algo…

* * *
Una chica alta se acerca y llama al perro, para mi sorpresa el perro lo obedece. ¿Sera suyo? ¿Cómo se le ocurre dejar a esa bestia come libros suelta?
― ¿Esto es tuyo?― Dice amablemente ofreciéndome el libro, luego de limpiarle la baba con el puño de su chaleco.
―S―si, gracias― Me quedo prendida mirándola, la chica es tan alta que no alcanzo a llegar a su hombro, mi metro sesenta queda chico al lado suyo, Dios que envidia, ¿como puede existir gente tan alta? Y uno que tiene que bancárselas con el complejo de duende. Es de piel blanca, sus ojos rasgados me demuestran su procedencia oriental, y sus ojos azules la mezcla con algún extranjero. El cabello negro, corto y desordenado se movía suavemente con el viento, mientras me sonreía amablemente, detrás del chaleco parecía tener buen físico y… ¡A! ¡Dios en que estoy pensando! Siento como mis mejillas se tornan rojas por descubrirme pérdida en el atractivo de la chica.
― ¡Tengo hambre, vámonos a casa!― Grita en un tono demandante una niña de unos nueve años que llega junto a ella, tiene los mismos ojos, supongo que es su hija. La jala de la mano fuertemente tras mirarme con recelo.
Esto ya dejo de ser asunto mío, le lanzo una mirada de odio al perro, y me alejo de allí, tal vez sea buena idea ir a la cafetería de mi hermano.
―Espera, ¿Cómo te llamas?― Me detengo y me giro, era aquella chica quien me hablaba.
―…Lucy― Tarde en responder, la chica parecía amable y no una sicópata descontrolada que si le daba mi nombre correría algún riesgo… mm eso sonó muy paranoico, pero me pareció extraño, no todos los días una total desconocida te pide tu nombre sin ningún motivo aparente.
Bueno mejor no darle más vueltas al asunto, me puse otra vez en marcha hacia la cafetería de mi hermano, caminando lo más rápido que me daban mis pies, evitando correr.
La cafetería de mi hermano, era uno de mis lugares favoritos, el ambiente bohemio que tenia simplemente me fascinaba. Me fui directamente detrás de la barra de postres en donde estaba mi hermano hablando por celular.
―…Estoy trabajando ahora, no estoy con nadie, ¿Cómo crees que yo te engañaría?... pero amor… ―Corta la llamada y me mira frustrado, es la segunda novia que lo deja este mes.
― ¡Hermanita! ¿Qué voy a hacer? Yo no puedo vivir sin Natalie― Alharaquero abrazándome, este es mi promiscuo hermano Daniel, la gente dice que nos parecemos, bueno solo en el físico; cabello acaramelado, la piel blanca, y los ojos chocolate. Mi hermano es más alto que yo, y su cara siempre sonriente dispuesta a seducir a una ingenua chica que se le cruce por delante.
Es una suerte haber sido su hermana y no una de las sus ingenuas victimas. Tiene veintiséis años, nos llevamos por cuatro años, eso no quiere decir que sea una persona madura.
―Creí que su nombre era Antonia―Le dije nada más para molestarlo. Me miro molesto y se alejo a la maquina de café.
―No te burles de mi, se perfectamente como se llama―
―Oh bien, solo cálmate, dentro de dos días estarás mejor―
―Si, como si tu supieras, jamás te has enamorado, tu que sabes de estas cosas― Dijo sirviéndome un capuchino.
―Daniel, escúchate un segundo por favor, hablas como chica―Francamente, ¿Qué es lo que ven las chicas en este tarado?
―Por cierto la secretaria de Alan trajo unas cajas de damasco, dijo que eran para ti, más para la colección―
― ¿No me digas que mamá también te envió a ti?―
―A ti no te gustan, además a mi me sirven para los postres de la cafetería―
―Entonces quédate con esos―
―Pensé que coleccionabas cada cosa que fuera de Alan―
― ¡¿Y de que me sirven un montón de damascos a mi?! Se van a echar a perder en mi casa― Pude sentir las miradas de los clientes sobre mi pero simplemente las ignore.
―Eres demasiado temperamental, nadie va a quererte así―
― ¡Jum! Como si eso me importara― Le di un gran trago a mi capuchino.
― ¿No? Vamos hermanita, tienes veintidós años y jamás has tenido novio, acabaras como una vieja llena de gatos―
―No me gustan los gatos… ¿por que no mejor en lugar de entrometerte en mi vida te dedicas a buscarte una nueva victima?―
― ¿Victima?...mmm ― Parece haber comenzado con su cacería por el local.
―A, hay una chica mirando hacia acá, que linda es parece una modelo, seguro la impresioné―
― ¡Uy si! Tú ve por ella― Mejor ni mirar a su pobre e inocente victima, pero la curiosidad es más grande y me voltee a ver.
― ¿Que?― Me di la vuelta para ver y no me lo podía creer, era la chica que me había pedido mi nombre, me tuve que voltear rápidamente para darle la espalda, aunque de seguro ya se había dado cuenta que me había volteado a mirarla.
― ¿Pero que demonios está haciendo aquí?― Murmuré para mi.
― ¿La conoces?― Pregunto curioso Daniel.
―No, bueno si, antes de venir aquí me ayudo con un perro… ¿Pero por que me habrá seguido? ―
―No seas paranoica, si te siguió es por que de seguro sabe que soy tu hermano― Dijo pomposo llenando su pecho de orgullo, ¿Dónde meterá tanto ego?
―Seguro― Dije con todo el sarcasmo que pude, bueno no hay que ser paranoica, bien pudo haber sido una coincidencia… ¿no?
―Anda, ve a hablarle y me la presentas― Insistió mi hermano.
― ¿Cómo se te ocurre que voy a ir a hablarle? Yo no ando de celestina por la vida ―
―Daniel, te necesitamos en la cocina― Para mi suerte Ana, una de las reposteras de la cafetería me salvó el pellejo y se lo llevo.
Me concentre en mi capuchino, podía sentir su mirada sobre mi, como si me estuviera quemando con sus ojos, tal ves solo son paranoias mías. Pero ahí está, y se que me esta mirando. Luego de acabar el capuchino me apresuro a salir de la cafetería lo más rápido posible, pero alguien me detiene del brazo, por favor, que sea solo mi hermano.
―Lucy―Esa no es la voz de mi hermano… no, no lo es, al voltearme, la veo a ella, mirándome con esos ojos azules inocentes y ambles.
― ¿Q―que quieres?... ¿Que es lo que haces aquí? ¿Me estas siguiendo?― ¿Qué se supone que debo hacer yo en una situación como esta?
―No, digo si, digo…― Precia nerviosa de que la haya descubierto.
―Decídete―Le dije en un tono cortante y frio.
―Tu eres la escritora del libro Orange, recuerdo tu fotografía en la ante tapa del libro― ¿Cómo puede haber alguien que recuerde ese condenado libro? Un verdadero asco literario, si no fuera por la ayuda de Alan no se habría publicado.
―E…si, ¿Qué pasa con eso, quieres un autógrafo o algo?―Por supuesto que no, ese libro fue terrible.
―Me encantaría pero la verdad es otro favor el que me gustaría pedirte― Me dijo sonriendo.
―Lucy, no me gustaría molestarte a ti y a tu bella amiga ―Mira a la chica y le giña un ojo― Hola… ¡a si! no pueden estar paradas en la mitad de la puerta―Llego diciendo Daniel en un tono bastante coquetón, pero la chica no pareció entender que Daniel le coqueteaba.
Le lance una mirada de odio, y agarre del brazo a la chica llevándola lejos por la calle Valparaíso, el distrito comercial de la ciudad. Al estar ya a una cuadra lejos me detengo.
―Y bien ¿Cuál es ese favor?― Pregunte escéptica.
―Esto, quiero que me hagas clases de literatura―… ¿Oí bien?
― ¿Qué, yo, porque?― ¿A? estoy desconcertada.
―Quiero entrar a la Universidad a estudiar medicina, y necesito clases para la prueba de lenguaje―
―Pero si para medicina solo necesitas tener buen puntaje en la de matemáticas y las de ciencias―
―Lo se, pero no tengo dinero como para costearme la carrera, necesito postular a una beca, y para hacerlo mas probable de obtenerla necesito un buen puntaje en todos los exámenes― Parecía sincera, y bastante preocupada por el asunto.
―Ese es un buen punto, ¿pero por que yo?― Bueno eso era lo que mas me interesaba saber.
―Bueno es que estaba buscando algún tutor, y justo hoy te vi y hace algún tiempo leí tu libro por que mi hermana me lo prestó… supongo que si escribiste un libro debes de ser buena en literatura―
Una simple conclusión, me alaga que crea que soy buena en eso, no es que no lo sea, creo.
―No tengo tiempo para darte clases, estoy ocupada con la universidad― No quiero una situación así.
―Por favor, me esforzare todo lo que pueda― Me miro suplicante, parece realmente urgida por el tema.
―… Tendrás que ajustarte a mis horarios, y las clases serán en la cafetería de mi hermano― Ni loca la llevo a mi casa.
―Si, muchas gracias Lucy―Sus ojos se llenaron de ilusión y agradecimiento, realmente parece una niña.
―Ahora, lo mas importante… ¿Cómo te llamas?― Eso fue lo primero que debí haberle preguntado.
― ¡A! claro, debí haberme presentado primero, mi nombre es Rin Minami― Se presentó amistosamente.
― ¿Japonesa?― Pregunté a lo que ella asintió.
―Pero no totalmente, mi madre es francesa―Eso explica los ojos azules supongo.
―Bien yo… tengo cosas que hacer ahora, nos vemos el lunes a las seis en la cafetería, ¿ok?― Y Salí disparada sin oír su respuesta.
Creo que mi apacible vida ha llegado a su fin.
Megumi-Chan no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 05-oct-2009
 
Avatar de .-Kan-u-.
Eres mi niña hermosa y consentida
Es interesante tu historia, me gustaria que la continuaras ^^... cuidate mucho bye.
__________________
"La verdad absoluta no existe, esto es verdaderamente cierto"




Nadien podra saber el dolor y el vacio que dejastes dentro, por tu repentina cruel despedida de este mundo, aunque ya alla pasado tiempo aun no lo supero, me estoy muriendo poco a poco, trato de pensar en otras cosas pero todo me recuerda a ti.

♠ Poderosos, fieles, y honrados, así somos los vasallos
Únete y sé parte de la legión, defender a Rapunzel, ese es nuestro honor ♠
.-Kan-u-. no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 05-oct-2009
 
Avatar de Kurae
cute :3
nee me gusto, se ve interesante :3 sigue 8D
__________________
Kurae no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 11-oct-2009
 
Avatar de Natsuru
S pread y our w ings
Amo como escribes, me gusto mucho, Rin parece tan linda, espero continuación :'), por alguna razón creo que se va a combertir en un fic muy gracioso x3, linda trama tambien.
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Firma en construcción
Natsuru no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 11-oct-2009
 
Avatar de Lilith-nee chan
Tú fuiste un sueño eterno en otra vida ~ <3!
Se ve interesante y la narración es muy buena.
Falta afinar un par de detalles en la redacción... hay que tener mucho cuidado cuando se usan diálogos/guiones.

Espero pronto la conituación. Buen trabajo.

Por cierto, ¿qué onda con la imagen? ¿Es tuya? Está muy linda nwn

Salu2
Lilith-nee chan no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 13-oct-2009
 
Avatar de Kimee
Why is it... That the tears won't stop flowing?
Que linda tu forma de narrar, eso hace las historias más interesantes :3.
Espero la sigas pronto x3 ~
__________________

IU Miio' IU Miio' IU Miio' IU Miio' IU Miio'

Porque no importan las apariencias, lo que importa es que haya amor ♥
Kimee no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 4 Semanas
 
Avatar de Megumi-Chan
En el pais de nunca jamas
Capitulo II


El día lunes llegó…finalmente. Tenía que estar a las seis en la cafetería, Lucy no parecía querer escuchar si podía ir o no. Parece una persona muy estricta, aunque eso solo la hace mas linda.
Me levanté muy temprano por la mañana, como siempre tenía que irme directo al la multi―tienda a mi trabajo como promotora hasta el mediodía. Luego de eso me quedaba tiempo para comer e ir a la tienda de discos para mi trabajo por la tarde, tuve que hablar ayer con el jefe para que redujera mi horario para así poder llegar a tiempo a las clases con Lucy.
Me apresuré a salir lo mas rápido posible, me había perdido pensando en como serian las clases que ya estaba con la hora justa.

* * *

Me desperté a las 9Am, asomándome por la ventana me encontré con el con el maravilloso día de lluvia que había, era una lluvia suave, por lo que no tendría problemas para irme a la universidad.
Me duche y vestí lo mas rápido que pude, los días de lluvia se hace un tanto difícil tomar el autobús así que mejor irme rápido y luego compraría algo para el desayuno en la cafetería de la universidad.
Por suerte el primer autobús que paso y me serbia me paró y pude subir con mi zapatilla izquierda totalmente empapada por haber pisado una poza de agua. Malditas pozas de agua, si el pavimento estuviera bien hecho los pobres peatones como nosotros no tendrían por que ir serpenteando por la calle para evitarlas. Oh bueno, es demasiado temprano para dedicarme a maldecir el camino. Baje del autobús y abrí el paraguas corriendo rápido para poder llegar a salvo dentro de la universidad. En el trayecto mi otra zapatilla sufrió las consecuencias. Me adentre por los pasillos y me compre un café al llegar a la cafetería dejándome caer sobre la silla más cercana. Estaba tan calentito que eso mantendría por lo menos el calor normal en mi cuerpo hasta que acabara la clase para poder comprarme otro, claro que mis pies no verían el calor hasta que volviera a casa.
La clase de ingles era aburridísima, odiaba tener que enfrentarme a esta clase, podía hablar el inglés fluidamente, pero el proseo para eximirme de ella era tanto papeleo que ni yo entiendo, que mejor dejarlo así, además de que no me vendrían mal las buenas calificaciones en este ramo.
El profesor hablaba mientras yo trataba de demostrar interés en la clase, ciertamente creo que hay algo que he olvidado, pero no ha de ser nada importante supongo, siempre anoto todo lo que tengo que hacer por mi torpe memoria.
Luego que la clase acabara prácticamente volé a la cafetería a comprarme otro café, el frio y la humedad en mis pies me estaba calando los huesos, si esto seguía seguro que acabo enferma. Después de la clase de inglés solo tenia taller de actuación, y si tenia suerte podría deshacerme de mis zapatillas durante la clase.
Y gracias a dios fue así, a la profesora le gusta hacernos las clases dinámicas y sin zapatos, las deje lo mas cerca de la ventana para que se secaran. Luego de que la clase acabara ahora si que volé a la parada del autobús, lo que menos quiero es pescar un resfria―…ay no acabo de estornudar, eso solo puede presagiar una cosa…acabo de pescar un resfriado.
Llegue a mi casa, me cambié de ropa, almorcé unos fideos instantáneos, y me fui directo a mi cama. El frio me calaba los huesos y comenzaba a sentir como mi garganta se iba infectando y me dolía cada vez más. Esto es terrible, odio en lo mas profundo resfriarme es una molestia y una real perdida de tiempo. Y faltar a las clases no es algo que me agrade.
Creo haber dormido bastante, precisamente al mirar el reloj eran las seis treinta PM…mmm ¿hay algo que yo debía hacer no?
¡Oh maldita sea! ¡Se me olvidó por completo las clases con Rin!
Me levanté de un salto y me vestí lo más rápido que pude, agarre mi morral que había dejado listo con algunos libros el viernes y baje rápidamente. Tuve que sacar mi bicicleta, llovía como nunca pero llegaría más rápido.
Pedaleé a toda mi potencia y me resbale un par de veces yendo a parar contra arboles, postes de luz y personas, pero logré llegar y mantener a salvo el morral del agua.

* * *

Llevaba un buen rato allí esperando, ya me estaba comenzando a preocupar, con esta lluvia pudo haberle pasado algo, o simplemente había decidido no venir, pero Lucy no parece de ese tipo de personas. Miré el reloj y eran cerca de las siete, cuando veo la puerta de la cafetería abrirse de golpe y a Lucy entrar completamente empapada, parecía bastante agitada.
―Lucy-san, que bien, creí que te había pasado algo― Me acerqué rápidamente a ella, todas las miradas estaban sobre ella.
―Los…los―libros― Dijo con la voz agitada, intentando recuperar el aliento, se abre la chaqueta y tenía contra el pecho un morral, comprendí inmediatamente y lo tome antes de que callera al suelo.
―Lucy, ¿Qué fue lo que te pasó? ¿Dónde está tu paraguas?― Llegó diciendo un chico de apariencia similar a Lucy, ha de ser su hermano.
―Daniel, dame algo caliente o moriré de hipotermia―Rugió Lucy con una cara graciosa.
―Está bien, pero estas mojando el piso y espantando clientes, vamos a la cocina―

* * *

―Ok, ven Rin― Mi voz temblaba por el evidente frio que tenía, esto no le hará nada bien a mi resfriado, debí pensarlo antes.
Entramos a la cocina y agarre un piso y me senté cerca del horno, Ana y los otros tres meseros que se hallaban dentro me miraron alarmados.
―V―vas a resfriarte, t―ten― Julieta, una niña de dieciocho años, cabello rizado y a la altura del hombro, extremadamente tímida, trabaja aquí de mesera desde este año para ahorrar y pagar sus estudios; me entregó un gran tazón de chocolate caliente.
―Gracias―Le di un sorbo y sentí como el cálido líquido bajaba por mi garganta, y la taza me abrigaba las manos; los demás volvieron a sus labores, incluyendo mi hermano. Rin me miró preocupada, parecía sentirse culpable por mi estado.
―Si tenías problemas para venir me lo hubieras dicho y te habría ido a buscar―
―No tengo tu celular―
―Hubieras llamado a tu hermano―
―Bueno pero ya no lo hi― ¡Ashu!―
―Con esa ropa pescarás una pulmonía, ven te llevará a tu casa― Me tomó de la muñeca llevándome fuera de la cocina, apenas si alcance a dejar la taza en la mesa.
―N―no, está bien, yo puedo irme sola, de veras― Dije tratando de soltarme pero fue imposible, ¿De dónde saca tanta fuerza?
―No, no dejaré que te vallas sola, si te pasa algo no me lo perdonaré―
― ¿P―pero y mi bici?―
― ¡Yo me encargo de ella!― Gritó mi hermano guiñándome un ojo, maldito, ¿Qué se cree que está insinuando?
―Vamos Lucy-san o te resfriarás―
― ¿S―san? Oye que no estamos en Japón― Dije al tiempo en que entraba al auto.
― ¿Entonces prefieres “Sensei”?― Me preguntó dulcemente mientras ponía en marcha el auto y encendía la calefacción.
―Solo Lucy esta bi―¡Ashu!―en― Odioso resfriado, oh Dios mi pobre garganta
Le indique por dónde estaba mi departamento y llegamos en menos de diez minutos. Fueron inútiles mis intentos de deshacerme de ella tras aceptar que me acompañara hasta la puerta para asegurarse que no me desmayara por la fiebre. Insistió en quedarse hasta que me bajará.
Así que allí estaba yo, con una fiebre que me hacía zumbar los oídos y un dolor de garganta terrible; tapada hasta la nariz en mi cama y con Rin intentando encontrar entre mi desordenado departamento alguna medicina para bajar la fiebre.
―L―Lucy-san, iré a la farmacia a comprar algo, creo que será más rápido que si busco aquí― Lo dijo en un tono amable como para que no me sintiera mal por el desorden, oh vamos hasta yo se que ni un elefante se podría encontrar allí.
―Esta bien―
―Bien, no te muevas de allí―Como si pudiera hacerlo, salió disparada fuera de la habitación y sentí cuando cerro la puerta del departamento.
Ahora que lo pienso debí haber llamado a un taxi, me hubiera ahorrado todo este problema, y en estos momentos estaría en la cafetería estudiando con Rin y no en mi cama a punto de alucinar con elefantes rosa por la fiebre. Me voltee en la cama para acurrucarme en posición fetal, en ese momento suena el teléfono. ¡A maldición! ¿Por qué cuando una esta tan calentita en la cama suena el teléfono? De mala gana me levanté y conteste.
―Diga― Masculle irritada.
―Lucy, ¿ya llegaste, que paso con la chica?― Era la voz de Daniel.
―Fue a la farmacia a comprarme algo para la fiebre, ¿solo para eso llamaste?― Mi hermano y sus tontas preguntas, yo aquí agonizando junto al teléfono y el preocupado por su intento de coquetear con Rin.
―Tranquila, si con ella no hay posibilidad de que me haga caso―
― ¿Qué quieres decir con eso, acaso tiene novio?―Tengo frio, ¿Por qué no acaba con el tema rápido?
―No, pero parece que le gusta alguien―
― ¿Estuviste coqueteando con ella antes de que llegara?―
―No, pero me di cuenta de cómo te miraba―
― ¿¡Qué que!? ¿Qué idioteces estas diciendo? Yo no puedo…― ¿Y si tiene razón?, aa creo que estoy mareada.
― ¿Lucy?―


* * *

Lugo de comprar la medicina me fui rápidamente al departamento de Lucy, al abrir la puerta la encontré tambaleándose de un lado a otro con el auricular del teléfono en sus manos. Me apresuro y la logro sujetar antes de que caiga al suelo.
― ¿Lucy?― Oí una voz desde el teléfono.
― ¿Mochi―mochi? Soy Rin―
― ¿Qué pasó con Lucy?―
―Creo que se mareo por la fiebre, pero no se preocupe, yo la cuidaré―Colgué el teléfono y lleve a Lucy a su cama. Parecía mareada y balbuceaba algunas cosas que no logré entender. Le di las medicinas y le puse una toalla húmeda en la frente para ayudar a bajar la fiebre.
Se quedó dormida luego de unos minutos, me quedé prendida mirándola, luce tan adorable.

* * *

Abrí los ojos lentamente, la cabeza ya no me daba vueltas, seguro la fiebre ya había desaparecido. La lámpara de mi velador estaba encendida, pero Rin no estaba en la habitación, miré el reloj y eran las tres de la mañana, seguro ya se habrá ido a su casa. Mi garganta estaba seca, al parecer mi nariz estaba congestionada y por respirar por la boca mientras dormía estaba totalmente seca. Me levante y me puse mis pantuflas que sorpresivamente estaban junto a mi cama ordenadas y alineadas. Salí de mi habitación y a medida que avanzaba por el pasillo hacia la cocina mis ojos se iban llenando de sorpresa, Dios, no me lo puedo creer, esa tonta de Rin se tomo la molestia de limpiar y ordenar todo mi desastroso departamento; tal vez haya sido por el resfriado, pero mis ojos se irritaron y se me izo un nudo en la garganta, creo que el gesto me conmovió.
Al entrar a la allí estaba ella, sentada en una silla con el rostro y los brazos sobre la mesa y una taza de café a medio beber junto a ella, esta completamente dormida. Otra vez mis ojos hicieron su amenaza llenándose de lagrimas esta vez, todo por culpa de este tonto resfriado. Pero la verdad es que hace mucho tiempo que alguien no hacia esto por mi, solo cuando era niña mamá solía cuidarme y estar conmigo cuando estaba enferma, pero luego de la muerte de papá ella pasaba ocupada con su trabajo y yo no tenia el derecho de ser egoísta y pedirle un poco de tiempo solo para mi. Odiaba resfriarme y estar enferma por que yo tenía que cuidarme sola, bueno mi hermano a veces me ayudaba, pero el también estaba ocupado. Es extraño que alguien que apenas conoces te regale un poco de su tiempo para cuidarte. Supongo que se lo tendré que agradecer haciendo que saque un excelente puntaje en los exámenes.
Rin se acomodó en la mesa y yo desperté de mi trance refregándome con los puños de mi pijama amarillo los ojos para eliminar los rastros de lágrimas. Cruce la cocina hasta la nevera y saque una botella de agua mineral y bebí un poco. Luego con botella en mano, para ahorrarme otra vez el viaje, me dispuse a salir de la cocina, pero se me estrujo el corazón al pensar que Rin podría pescar un resfriado también, después de todo paso toda la tarde conmigo y si pescaba un poco de frio estaría igual o peor que yo.
Dudé un poco y me tragué las gotas de orgullo, acercándome a ella, la remecí un poco del hombro para que se despertara.
―Hey, Rin, despiertaaa―La remecí otra vez, y vi como lentamente habría los ojos.
―¿mm? ¿Lucy-san?― Me miro con cara somnolienta, quien como ella, aun media dormida y con el cabello desordenado se ve bien.
―Que solo me llames Lucy… e―..Este…s―si te quedas aquí te vas a resfriar… ¿p―por que no vas y te recuestas en el sofá?... es un sofá―cama y hay unos cobertores en el armario― Mire hacia otro lado cuando le hablaba, mientras mi cara se enrojecía, esta vez no por la fiebre, estaba avergonzada, ella me trajo a casa, me cuido y aseó mi departamento, y yo solo le ofrecía un duro sofá―cama para dormir. Además no estoy acostumbrada a este tipo de situaciones, ¿de que manera debería agradecérselo yo?
Ella me miró con esos grandes y amables ojos azules, y por primera vez me sentí perdida en un inmenso mar, luego me sonrió para poner su mano sobre mi frente y la otra sobre la suya.
―Ya no tienes fiebre, que alivio… aunque aún tienes la cara colorada― Volvió a sonreír, ella… ¿estaba realmente preocupada por mi?... ¿Porque?
― ¿No escuchaste lo que te dije? Vas a resfriarte si te quedas aquí―
― ¿Y no puedo dormir con Lucy-san?―Mi rostro enrojeció ante la pregunta, ahora vengo a acordarme de lo que me dijo Daniel, ¿y si yo de verdad le gusto? ¿Qué debo hacer? Nunca le he gustado a nadie. (off: parece preocuparle mas eso que el hecho de que Rin sea una chica)
― ¡Noo!... ¡yo aún estoy enferma, s―si duermes conmigo te voy a contagiar!―Insistí.
―Esta bien, solo bromeaba, tampoco quiero que te sientas culpable si me enfermo― Se levanta de la silla, y yo tengo que levantar la mirada para poder verle la cara.
― ¿Cuánto mides?― Ya no podía retener mas esa pregunta.
―Uno ochenta― Me sonrió, para luego cubrirse la boca con la mano derecha para bostezar.
―Bueno, voy a ir a armar el sofá―cama, ve a acostarte o te volverá la fiebre―
―De acuerdo― Iba a dar la media vuelta pero ella se agachó un poco y me dio un suave beso en la frente.
―Buenas noches Lucy-san― Y tras eso salió de la cocina.
Ella…es tan amable.
Me fui a acostar a mi cama, y tras asegurarme de que no había ningún ruido que diera indicio de que Rin seguía despierta cerré los ojos y me dejé vencer por el sueño.
Al día siguiente, o mejor dicho, horas después, la alarma del reloj me despertó. Me levanté y me vestí, no tenía pensado faltar a clases aunque la garganta apenas me dejara hablar. Del desayuno me ocuparía al llegar a la cafetería de la universidad, si metía ruido despertaría a Rin. Camine de puntitas hasta la puerta, y la abrí con sumo cuidado, entonces es que siento una mano sobre mi hombro.
―Lucy-san, ¿a dónde crees que vas?― Rin me miraba desde arriba con una cara siniestra, su cabello revuelto cubría sus ojos lo que le daba una apariencia encantadoramente aterradora. Un escalofrío me recorrió, entonces se quitó el cabello de los ojos y allí estaban, sus ojos azules me miraban amablemente. Creo que estoy muy alterada.
―Me voy a clases― Me di la vuelta dispuesta a salir, no creo que sea capas de…
― ¡No! Hoy te quedarás aquí a descansar―…obligarme a que me quedase en casa. Cerró la puerta y me tomo de la mano llevándome a rastras a mi cuarto.
―Iré a hacerme cargo del desayuno, cuando vuelva quiero verte en la cama― Y salió de mi cuarto, yo estaba de cuadritos, acababa de descubrir que Rin a pesar de tener una voz suave podía ser demandante cuando lo quisiera.
No me quedó otra que resignarme, me sentía demasiado débil como para comenzar a hacer maniobras para intentar huir de casa, así que me volví a poner el pijama y me acosté.
A los minutos después Rin llegó con el desayuno, comimos en silencio mientras veíamos un aburrido programa de farándula de la mañana en la Tv, es increíble como gente se gana la vida hablando sobre la vida de otros.
―Oye…Rin, ¿no tienes nada que hacer? Trabajo o algo así― Supongo que ha dejado algunas cosas de lado por quedarse conmigo.
―Pedí permiso en mi trabajo de la mañana, pero debo irme ya― Dijo sin darle mucha importancia, mientras tomaba la bandeja del desayuno y se la llevaba a la cocina.
Me recosté sobre la cama y comencé a sentir una oleada de sueño que me invadía, la medicina estaba haciendo efecto.
Los ojos me pesaban por lo que los cerré esperando el momento de quedarme dormida, sentí a Rin entrar a la habitación, y acercarse a mi para cerciorarse de que dormía.
―Lucy-san, ya me voy― Me susurro, yo no le respondí, me sentía demasiado cansada como para hacerlo.
Fue entonces que pasó, pude sentir su respiración cerca de mí, y como sus labios se posaban suavemente sobre los míos. Se alejo rápidamente y salió de la habitación, segundos después sentí cerrarse la puerta del departamento, Rin ya se había ido.
Me senté de golpe en la cama, no me lo podía creer, Daniel tenía razón, ¿Cómo se supone que deba reaccionar yo?


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Gracias por leer ^^
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mujer Antiguo Hace 4 Semanas
 
Avatar de .-Kan-u-.
Eres mi niña hermosa y consentida
jajajajajajaja esta mas preocupada por que le gusta a alguien xDDDD!!!... esta muy bueno espero la contiiiii!!!...

PD: porq nadien me cuido cuando yo agarre un resfriado la semana pasada T__T...
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"La verdad absoluta no existe, esto es verdaderamente cierto"




Nadien podra saber el dolor y el vacio que dejastes dentro, por tu repentina cruel despedida de este mundo, aunque ya alla pasado tiempo aun no lo supero, me estoy muriendo poco a poco, trato de pensar en otras cosas pero todo me recuerda a ti.

♠ Poderosos, fieles, y honrados, así somos los vasallos
Únete y sé parte de la legión, defender a Rapunzel, ese es nuestro honor ♠
.-Kan-u-. no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 4 Semanas
 
Avatar de Kimee
Why is it... That the tears won't stop flowing?
Que cosas, cuando uno se resfría siempre ocurre algo así, eso es lo bueno de la gripa (?) xD.
En verdad u manera de narrar la historia me encanta; espero la continuación <3.
__________________

IU Miio' IU Miio' IU Miio' IU Miio' IU Miio'

Porque no importan las apariencias, lo que importa es que haya amor ♥
Kimee no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 4 Semanas
 
Avatar de Megumi-Chan
En el pais de nunca jamas
Capitulo III

Acababa de descubrir un nuevo estado en mi conciencia, el estado “zombi-ambulante”, el estado lo descubrí yo, el nombre se lo puso mi hermano. Y es que desde el beso que me dio Rin hace una semana mi cabeza ha andado divagando. No se que hacer cuando la vuelva a ver, jamás he pasado por una situación así.
―Tienes que actuar rápido hermanita― Dijo Daniel quien se dedicaba a adornar un pastel, nos hallábamos en la cocina de la cafetería.
― ¿¡Actuar rápido, que quieres decir con eso!?¡¡Jamás le he gustado a alguien!!― Mi ignorancia sobre el tema me tenía los nervios de punta.
―No es que nunca le hayas gustado alguien, es solo que nunca te has dado cuenta de eso― Daniel me señaló burlesco con la frutilla que tenía en sus manos.
― ¿a?― ¿Yo gustarle alguien? Si como no.
―Tu tranquila, en el momento sabrás que hacer, frustrarte ahora será inútil―Ana se hallaba cerca del horno observando el estado de los bollos.
―Ana… ¿no quieres ser mi hermana?―Como me hubiera gustado que mi hermana hubiese sido Ana y no el tarado de Daniel.
―En todo caso, creo que ya deberías irte a tus clases con Rin―Daniel señaló el reloj en la pared y me miró de forma burlona.
Lo mire molesta y salí de la cocina.
Había quedado con Rin de juntarnos en mi departamento, como les había contado lo sucedido a Ana y Daniel, no estaba dispuesta a soportar sus miradas sobre mi, ya tenia suficiente con el hecho de tener que enfrentar lo que sea que sucediera ahora.
Salí de la cafetería y me enfrenté con el frio aire, me ajusté un poco la bufanda al cuello y comencé a caminar por las húmedas calles.
El viento golpeaba suavemente mis mejillas, congelándolas a medida que avanzaba. Mientras más cerca de la costa estaba, la fuerza del viento se volvía más fuerte. Pero esto no era algo que me preocupara, mi paso era en excesiva lentitud, y al pasar por el puente del estero, me detuve a la mitad para ver la oscura agua que se hallaba bajo el. Esa agua no se movía, no tenía hacia dónde ir, y tampoco buscaba un lugar hacia dónde irse. Me recordaba un poco a mi, pero al igual que esa agua, si me quedaba mucho tiempo sin avanzar me comenzaría a echar a perder, estaba consiente de ello, pero tampoco podía avanzar por avanzar.
Estoy tan acostumbrada a que todos mis días sean iguales, que me asusta cuando las cosas comienzan a moverse. Pero tal vez solo pudo haber sido una alucinación por el efecto de la medicina, rogué por que fuera así.
Al llegar al edificio decidí subir por las escaleras, quería retrasar esto lo más que pudiera, en el sexto piso, sentada junto a la puerta estaba Rin, al verme de un salto se puso de pie, y ansiosa miró hacia todos lados hasta que decidí hablarle yo.
― ¿Lle-llevas mucho tiempo allí?―Pregunté tratando de actuar lo mas natural que pude, aunque el tono me salió algo frio.
―No, acabo de llegar―Me miró desde arriba con una sonrisa amable.
―Bien, démonos prisa entonces― Dije al tiempo que habría la puerta.
La clase comenzó, jamás le había hecho clases a alguien, así que como pude le explique algunos temas y la supervise mientras hacía un ensayo de la prueba para ver más o menos que temas había que enfatizar. Luego le di unos libros y algunos viejos ensayos que tenía para que estudiara en su casa.
Todo fluyó tan normal que de verdad parecía que ese beso no hubiese sido más que una ilusión mía. Estaba totalmente aliviada por eso. La acompañe hasta el estacionamiento ya que se me paso un poco la mano con la cantidad de libros que le di, si se trata de libros me entusiasmo demasiado. Íbamos llegando a su auto cuando siento que unas manos me sujetan de la cintura.
―Bu― Dice la conocida voz masculina en mi oído, me sobresalté y deje caer los libros que llevaba al suelo, me volteo y allí estaba Alan.
Me quedé petrificada mirándole, estaba helada, en esos momentos mi cabeza era una verdadera maraña de enredos y sentimientos confusos. Sentí como mis mejillas enrojecían al recordar lo cerca que estuvo de mi, el me miraba confundido por mi reacción, yo no podía ni moverme.
― ¿Qué pasa Lucy? Actúas como si hubieras visto un fantasma― Ladeo la cabeza burlón, y luego su mirada se desvió detrás de mi, donde estaba de pie Rin, quien tenía sus ojos clavados en mi, y luego le devolvió la mirada a Alan, y por primera vez la vi seria.
Mis manos comenzaron a temblar, estaba aún sin poder moverme ni gesticular palabras. Pude asimilar inmediatamente lo que estaba pasando, mi reacción ante Alan provocó celos en Rin. ¿Cómo es que debería reaccionar yo? Estuve enamorada de Alan desde pequeña, pero el no, y yo le gustaba a Rin, y tal vez no solo le gustaba.
Amando a Alan estaba segura, el no me correspondería nunca, por lo que no tendría que enfrentar una relación, y el temor de perderlo por que el era mi mejor amigo. Amándolo a él no tendría que pasar por esos sentimientos que tanto me aterraban, aunque la gente hablara de lo maravillosos que fueran. Era la actitud mas cobarde y patética que podía tener, pero estaba aterrada, nunca nadie estuvo conmigo para enseñarme a moverme, por lo que tuve que hacerlo sola mediante escudos para no ser dañada.
Rin se agachó y cogió los libros, me sujetó de la muñeca y me arrastró hasta el auto de ella.
―Lo siento, pero Lucy-san esta ocupada en estos momentos― Le ladro Rin a Alan, y me abrió la puerta del copiloto, yo aun en estado de zombi-ambulante solo entre y me senté sin objetar.
Rin puso en marcha el auto y salió del estacionamiento, pude ver por la ventanilla como la cara de desconcierto de Alan se hacía más y más pequeña.
Condujo por la costa y en una luz roja cerca del muelle se detuvo.
―Lucy-san… ¡¿Estás enamorada de ese chico?!―Esa pregunta y su tono alterado me saco de mi estado, me sorprendió que le importara a ese punto de alterarse.
― ¿Q-que dices?, eso no te incumbe―Miré por la ventana evitando su mirada. La luz verde llegó y comenzó a avanzar otra vez.
―Además, ¿Por qué me has metido a mi a tu auto? ― La volteé a ver, tenía la mirada fija en el camino.
―No lo sé, lo hice sin pensar― Murmuró y en una esquina giró en u y comenzó a devolverse por el camino contrario, por suerte que no venia ningún auto, pero la maniobra casi me mata del susto.
― ¿Acaso quieres matarnos?―
―Lo siento― Parecía apenada por su reacción tan precipitada, estaba claro que se había dejado llevar.
Llegamos otra vez al estacionamiento, Alan ya se había ido. Me baje del auto, y tras despedirme comencé a caminar sin mirara atrás hacia la salida.
― ¡L-Lucy-san!― Me detuve al oírla llamarme, pero no quise voltear a mirar.
― ¡Yo…Hare que te olvides de él! ¡Definitivamente lo haré!― Su voz sonaba decidida, y de algún modo feliz de haberlo podido decir. Sentí como mi rostro enrojecía excesivamente, nunca nadie me había dicho algo parecido. Comencé a caminar con el paso acelerado hasta poder entrar en el edificio y dejarme caer sobre el escalón ya al llegar al segundo piso.

* * *

Durante esa semana me sentía demasiado apenada por lo que había hecho. Me había dejado demasiado llevar y no estaba acostumbrada a eso, pero aquella vez solo me acerque para ver si tenia fiebre o no, para poder así irme tranquila al trabajo, pero al verla tan cerca, mi cuerpo se movió solo y la bese.
No se como hare para poder verle a la cara de nuevo, me muero de la vergüenza. Lucy-san me gusta mucho, y no se que hare para que no salga corriendo si me descontrolo otra vez. No puedo dejar que eso pase otra vez.
Salí de la tienda de discos y en mi auto me dirigí directamente al departamento de Lucy-san, habíamos quedado de estudiar allí, no se si eso sea demasiado bueno.
Subí por las escaleras al sexto piso, si ella estaba allí, quería retrasar, aunque fuera un poco, el encuentro. No sabía si ella estaba o no consiente que la había besado.
Toque el timbre un par de veces y al parecer no estaba, para mi suerte, mire el reloj aún era temprano, creo que me precipité un poco con la hora.
Me senté en el suelo, apoyada contra la puerta, mientras pensaba que decirle si venia molesta a encararme el por que la había besado.
Cuando Lucy-san llegó estaba tan metida pensando en que decirle que por el susto me puse de pie de un salto. No me atrevía a mirarle, y venía tan seria que comencé a mirar nerviosa hacia todos lados para encontrar fuerzas y disculparme, pero antes de decidirme, ella interrumpió.
― ¿Lle-llevas mucho tiempo allí?― Me preguntó en un tono frio, seguro está molesta.
―No, acabo de llegar― Le sonreí, conservando mis esperanzas de que no se enfadara.
―Bien, démonos prisa entonces― Abrió la puerta y ambas entramos.
Durante toda la clase estuve esperando alguna queja de parte de ella, algo que me dijera que sabía que le había besado. Pero nada pasó, todo fluyó con normalidad y me explico y recordó muchas cosas sobre la literatura, realmente es alguien sorprendente.
Parecía realmente entusiasmada cuando me dijo que me prestaría algunos libros para leer en casa, los cuales fueron bastantes, pero si le gustan a Lucy-san, han de ser muy interesantes.
Me acompaño hasta el estacionamiento para dejar los libros, pero al llegar yo junto al auto oí el ruido de los libros caer contra el suelo. Me voltee y vi a Lucy frente a un chico, los libros se le habían caído al suelo. Me acerque a ella y al estar ya detrás suyo pude ver su rostro ruborizado mirando al chico, por alguna extraña razón Lucy-san parecía paralizada, sus ojos brillaban de un modo especial, como si realmente estuviera…Enamorada?
Sentí mi sangre hervir, ver a Lucy-san mirándolo con esos ojos me llenaba de un extraño sentimiento de rabia que luchaba con todas mis fuerzas por controlar.
― ¿Qué pasa Lucy? Actúas como si hubieras visto un fantasma― El chico le hablo, y luego dirigió su mirada hacia mi, mis intentos por parecer amable fueron completamente inútiles, estaba molesta y no podía controlarlo.
La sangre me hervía de solo mirarle, a él lo recordaba bien, en el colegio siempre iba junto a Lucy-san. Le odiaba por que el podía estar tan cerca de ella, y a mi ella ni siquiera me conocía. Pues claro Lucy-san era de un año superior al mío, y su pequeño circulo de amigos era demasiado estrecho. Nos habíamos encontrado muchas veces, incluso después de graduarnos, pero nunca me había atrevido hablarle hasta el otro día, y seguro que para ella fue la primera vez que me vio.
La rabia y los celos me estaban cegando, estaba actuando irracionalmente, me agache a recoger los libros y agarré de la muñeca a Lucy-san llevándola hasta mi auto.
―Lo siento, pero Lucy-san esta ocupada en estos momentos―Le dije molesta al chico mientras le habría la puerta del copiloto a Lucy-san, ella sin protestar entro, parecía en otro mundo, y yo también.
Conduje por donde en camino me llevo, y terminamos yendo por la costa; estaba molesta, y no quería estarlo, Lucy-san no tenía la culpa de lo que estaba pasando por mi cabeza, pero tenía que sacarme la duda, así que al llegar a una luz roja un impulso me obligo a soltarlo todo de una vez.
―Lucy-san… ¡¿Estás enamorada de ese chico?!― Me sorprendí a mi misma haciéndole esa pregunta.
― ¿Q-que dices?, eso no te incumbe―Al ver que evitaba mí mirada me di cuenta de lo incomoda que estaba. Me concentre en el camino y al cambiar a luz verde seguí con el camino sin apartar la mirada de enfrente.
―Además, ¿Por qué me has metido a mi a tu auto? ― Sentí su mirada sobre mi, pero no me atrevía a mirarla, estaba avergonzada.
―No lo sé, lo hice sin pensar― Murmuré y en una esquina sin pensarlo giré en u al ver que no venia ningún auto, comencé a dirigirnos en la dirección contraria
― ¿Acaso quieres matarnos?― La voz de Lucy-san sonó asustada y alterada.
―Lo siento―
Al rato después llegamos al estacionamiento, ese chico ya se había ido y al aparcar Lucy bajo del auto y se despidió en un murmullo neutro. Sentí una horrible punzada el pecho, seguro que con tremendo espectáculo Lucy-san no volverá a dirigirme la palabra. Pero como si mi cuerpo no oyera a mi mente fue cuando la llame.
― ¡L-Lucy-san!― Suspire, bueno seguro que después de esto no me volverá hablar, lo que diga no cambiara las cosas. Ella se había detenido para escucharme, pero no se volteó, lo que lo hizo de alguna forma más sencillo.
― ¡Yo…Hare que te olvides de él! ¡Definitivamente lo haré!―Las palabras salieron de mi boca, y sentí una felicidad enorme de haber tomado valor para decirlas. Lucy-san se alejo hasta salir del estacionamiento, la perdí de vista cuando entro al edificio.
Deje caer mi cabeza sobre el volante, mis manos temblaban de los nervios que me había provocado yo misma. Mi cabeza estaba bloqueada, ella me odiaría, y eso hacia que mi pecho se oprimiera cada vez mas.
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gracias por leer
Megumi-Chan no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 4 Semanas
 
Avatar de .-Kan-u-.
Eres mi niña hermosa y consentida
*0* me encantooooo jojojojojojo y quero continuacion OwO
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mujer Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Chikane Chan
"Viendo las estrellas"
muy bueno tu fic me gusta mucho ^^ continualo porfavor
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"Si alguna vez tu y yo somos separadas...juro que cambiaré al mundo"
Chikane Chan no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Megumi-Chan
En el pais de nunca jamas
Capitulo IV

Aquel viernes estuve una o dos horas con el celular en la mano, mi objetivo era llamar a Rin y fingir que nada había ocurrido, y decirle que nos encontraríamos el siguiente lunes en la cafetería de mi hermano para estudiar. Había tardado unos pocos minutos en llegar a la conclusión de que si quería conservar mi monótona vida, eso seria lo mejor. Pero claro mover los dedos para marcar y atreverme a hablarle era una cosa muchísimo mas difícil que pensar en una solución sencilla y cobarde.
El celular estaba allí sobre la alfombra del living, y era prácticamente como si se estuviera burlando de mí por mi patética cobardía. Iba a dar media vuelta y largarme a la cocina a prepárame un té cuando la musiquita del celular suena, me estremecí, sabia perfectamente quien era por que cada numero tiene su diferente tono para saber quien es antes siquiera de mirar el celular.
Suspire resignada, y agradecí de cierta forma que yo no haya sido la que hubiera tenido que marcar. Tome el celular y contesté.
―Diga―Celebre para mis adentros, el tono me había salido de lo más ameno.
―Lucy-san… etto, yo quería decirte que el sábado iré a devolverte tus libros dónde tu hermano, bueno, solo era e-―Comenzó a decir de forma apresurada, pero la interrumpí.
―Espera, espera, ¿ya los leíste todos? ¿Por qué me los devuelves tan de repente?― Esto me estaba desconcertando, acaso iba a huir luego de decirme todas esas cosas.
―No, es que yo…creí que no querrías… yo pensé que…etto, ¡siento mucho lo del otro día!― Tuve que alejar el celular de mi oído ese grito casi me deja sorda, suspire, bueno, había que seguir con el plan.
―No te preocupes por eso… bueno entonces nos vemos el lunes en la cafetería ¿ok? No me devuelvas esos libros hasta que acabes de leerlos, porque planeo interrogarte sobre ellos― Mediante hablaba mi tención iba desapareciendo, para mi era mejor dejar todo en el pasado.
― ¡Si!, arigato Lucy-san, bueno entonces nos vemos el lunes ―Su voz se oía contenta, y colgó.
Arroje el celular sobre el sofá y estire mis brazos hacia arriba, mis nervios mágicamente se habían esfumado.
El lunes llegó y agradecí que todo fluyera normalmente. Y así pasaron las semanas, mi contacto con Rin se basaba solo en las clases los días lunes. Rin nunca mas volvió a tocar el tema de lo ocurrido, y no es que habláramos de esas cosas, nuestras conversaciones no iban mas allá de lo que estábamos repasando. Ella era amable como la primera vez que la vi, y pude darme cuenta las veces que se reprimía el preguntarme algo que no fuera relacionado con la literatura; lo supe por que yo también lo hacia. Habíamos creado una barrera separando tutor y alumno, y aunque no me gustara mucho, era para mi una manera de mantenerme segura, ¿de que? No tengo idea.
Paso Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre, y finalmente llego la fecha de la PSU, los primeros dos días de Diciembre. La noche anterior le envié un pequeño mensaje de texto deseándole suerte, pero ella no respondió.
Desde ese momento no supe más de ella, había desaparecido. No me llamó para decirme como le había ido, y mi orgullo no me permitió llamarle.
Estaba completamente indignada y no entendía por que. ¡Primero venia y me decía todas esas cosas y luego se hacia la que no había pasado nada, y después de que ya no era necesaria para sus clases simplemente desapareció!
Me fastidiaba demasiado que eso me molestara tanto, estaba segura de que si me la encontraba le gritaría un montón de cosas incoherentes, por que mi cabeza y mi pecho estaban hechos un lio. No entendía lo que me pasaba y eso me desesperaba y me tenía con los nervios de punta; no fue raro que para el papel que me toco interpretar para la obra de navidad me dieran al personaje mas histérico. Me hartaba que esto me tuviera en ese estado, siendo que fui yo misma la que decidió que las cosas se dieran de esa forma, ahora era casi seguro que tal vez no la volvería a ver.
Los días lunes yo era un manojo de nervios propenso a explotar bajo la menor provocación.
Para las fiestas de fin de año, luego de pasar por los tediosos exámenes y el histérico personaje de la obra navideña, el día veintitrés por la noche con Daniel, Sara su nueva novia, y yo partimos en auto a la hacienda de mi familia en el valle del Elqui. Mi familia Tenía una gran hacienda allí, por lo que el turismo eran los ingresos familiares, algo de lo que Daniel se jactaba para sus conquistas. A mi no me afectaba en nada, era nuestra hermana mayor, Camila, un año mayor que Daniel, quien se haría cargo de la ‘empresa’ así que a mi eso no me incumbía. Camila vivía allí y ayudaba a mamá con la administración y cosas que yo sinceramente no entiendo.
El viaje fue aburrido, horas soportando la azúcar y miel que Daniel y Sara destilaban el los asientos delanteros de la camioneta. Yo me había acomodado a lo largo del asiento trasero y me distraía escuchando música mientas miraba el repetitivo paisaje. Contaba cuantos Volkswagen escarabajo veía, al principio fue divertido, pero al ver uno color amarillo recordé que el auto de Rin era así, y deje la actividad inmediatamente.
Al llegar a la hacienda por la mañana estaba toda mi familia, mis dos abuelos, mi mamá y mi hermana, además de ellos también estaba la familia de Alan, quienes viven en la ascienda vecina. Estaba su padre y su abuela, tuve suerte de no encontrarme con Alan, bueno eso creí al principio, ya que al dirigirme a la piscina allí estaba con su novio.
― ¿¡Que haces tú en mi casa!?― Chille, era lo último que me faltaba, mi amor de la infancia no correspondido, metido en mi casa con su novio en navidad.
― ¿Por qué te pones tan histérica? Sabes que todos los años tu familia invita a la mía o al revés―Dijo Alan dándole un sorbo a su trago color ámbar.
Cerré los puños y me quede callada, es cierto hace un año yo…
― ¡¿Ya se nos adelantaron en la piscina?!―Daniel chillo a mi lado, despertándome de mi trance y casi dejándome sorda, el y Sara venían tomados de la mano y ya en traje de baño.
―Valla, valla, Daniel, ¿Cómo se llama la señorita esta vez?― Le preguntó Alan con una clara doble intención.
― ¿Esta vez? ¿Qué es lo que quiere decir cariño?― Sara le pregunto haciéndole un puchero.
―Nada amor, no es nada, no le hagas caso― ¡Oh pobre e ingenua criatura! Cuando la pobre se entere lo de mandara a freír espárragos como toda las demás.
No tenía deseos de seguir allí así que me adentre en la casa y me dirigí en mi cuarto. Estaba exactamente igual a como lo había dejado, las paredes de un suave color vino, las frazadas purpuras de la cama y las cortinas desentonando de un color naranja.
Un fuerte dolor me invadió en el pecho y recordé de pronto que había prometido no volver allí nunca más. La cabeza se me lleno de pronto de dolorosas imágenes, que aunque había hecho mi monumental esfuerzo por no recordarlo, el estar otra vez en aquella habitación me traía esos recuerdos como si hubiese ocurrido tan solo hace unas horas.
Era algo que me dolía en el pecho, era el peor error que había cometido. Mi cuerpo estaba inmóvil a pesar de mi fuerte necesidad de salir corriendo de allí, no me podía mover. Sentí unos pasos tras de mi y oí la voz de mi madre.
― ¿Vas a tomar una siesta?― Me pregunto con su siempre tono amable.
―S-son… las mismas sabanas―Murmuré, no me había figado hasta que las vi, eran las mismas sabanas purpura de aquel día.
―Claro, siempre has dicho lo mucho que te gustaban esas sabanas―Mis ojos se irritaron, el gesto de mi madre era claramente inocente, pero yo no quería ver de nuevo esas sábanas. Parpadee varias veces intentando eliminar la irritación de mis ojos.
―Mamá, perdona, pero me han llamado de la universidad, tengo que volver a Viña ahora― No voltee a darle la cara cuando se lo dije.
―Hey Lucy, ¿no vas a ir a la piscina?―Oí la voz de Alan y me estremecí, tenia que salir de allí.
―…Oh, ya veo… no te preocupes cariño, yo iré a visitarte, te lo prometo―Mi mamá es una mujer perspicaz seguro ella ya había intuido el real motivo.
Agarre mi mochila con mis cosas y salí disparada hacia el estacionamiento, me subí a la camioneta de mi hermano y comencé a conducir. Pude oír los gritos de Daniel hasta que ya no se oían por lo lejos que iba.
Conduje por horas, con una sola cosa en mente, volver a mi departamento. Al llegar finalmente a Viña ya por la noche del veinticuatro de diciembre, con el trasero adormecido por todas las horas sentada, me baje de la camioneta y me fui encaminando al edificio. Sería la primera navidad que pasaba sola, y suponía que a partir de ese momento sería siempre así. Me moría de hambre no había comido nada desde la mañana así que lo primero que tenia pensado hacer al llegar a mi departamento seria algo para comer, luego una ducha y a dormir. Subí las escaleras agotada y con mi pecho a punto de estallar, mi garganta tenía un nudo y mis ojos se irritaban. Me sentía completamente estúpida y miserable.
Llegué al sexto piso maldiciéndome a mi misma el no haber tomado el ascensor, pero mis maldiciones se perdieron al ver frente a la puerta de mi departamento a alguien bastante conocido.
― ¿Q-qué haces aquí?― Pregunte, mi voz sonaba claramente temblorosa por el odioso nudo de mi garganta.
― ¡Lucy-san!― Ahí estaba, la desaparecida de Rin, frente a la puerta de mi departamento con un dedo en el timbre y una bolsa de Winnie de Pooh en su otra mano.
De pronto sentí como si algo se apoderara de mi, apreté mis puños fuertemente y mis lagrimas comenzaron a caer, y, tal y como había pensado que ocurriría cuando me la encontrase, comencé a gritar.
― ¡¿Qué es lo que estas haciendo aquí tan tarde?! ¡¿Por qué desapareciste de repente?! ...¡¡Primero llegas y dices todas esas cosas, y luego actúas como si nada, y para rematar desapareces!!¡¡No entiendo!!― Sabia que estaba hablando incoherencias, y culpándola de mi propia tormenta, mi cansancio ya no me permitía estar de pie, y me deje caer de rodillas sobre el suelo.
―No lo entiendo― Murmure, apretando mis puños contra el suelo, mis lagrimas caían descontroladas, y mis mejillas estaban rojas por lo avergonzada que estaba de mi actitud. No entendía por que me dolía tanto lo que había hecho en el pasado, se suponía que eso era algo olvidado.
― ¡Lucy-san!― La sentí correr hasta mí, y se agacho poniendo sus manos sobre mis hombros, su voz sonaba preocupada.
―Gomen nasai, Luego de dar el examen tuve que viajar a Japón al funeral de mi abuela, lo siento mucho, no tuve como avisarte, fue todo muy repentino, de verdad estaba muy preocupada de que pudieras pensar. Volví apenas hoy, y pase a darte un regalo de navidad, no creí que estuvieras tan enfadada, de verdad lo siento mucho― ¡Dios! Soy una completa inútil, haciéndole estos espectáculos, y ella preocupada de regalarme algo por navidad, ni siquiera es con ella con la que estoy realmente enfadada… si no con migo misma.
―S-solo olvida todo esto si?, parece que estoy acostumbrada a hacer idioteces por estas fechas― Alce la mirada y con todo mi esfuerzo actoral fingí una brillante sonrisa, Rin no pareció creérsela, y me miro desconcertada.
―Como sea, ya que has venido, ¿Por qué no entramos?― Me puse de pie y camine hacia la puerta sacando mi llave del bolsillo de mi pantalón, abrí la puerta y entre dejándola abierta para que ella pasara.
Me adentre en mi departamento y me deje caer sobre el sofá, Rin entro tras de mi cerrando la puerta. En silencio se acercó y se sentó a mi lado, yo entre sollozos deje posar mi cabeza en su hombro. Estaba cansada, hacía mucho que aquel recuerdo no llegaba a mi mente… no lo hacia desde que la conocí.
―Lucy-san… ¿Qué…es lo que te pasa?―
No quiero que lo sepa… no ella.

Hace un año exactamente, como todos los años, Daniel y yo fuimos a la hacienda de mi familia, y como todos los años, la familia de Alan también estaba allí.
Estaba completamente enterada de todos los problemas que Alan estaba teniendo por estar confundido por su condición sexual…Fui tan estúpida, no solo por que estaba ebria, si no por que en esos momentos creía que podía cambiarlo.
Le propuse a modo de broma que tuviéramos relaciones, le dije que tal vez así se daría cuenta de sus verdaderos gustos. Estaba aprovechándome de la situación, y eso me dolía, aunque Alan allá aceptado. Porque no hubo amor allí, mientras sus manos tan frías como las mías recorrían mi cuerpo, el pecho se me oprimía, porque tarde vine a darme cuenta de que no era así como imagine que seria mi primera vez, aunque lo haya imaginado con Alan. Las sabanas purpura se habían grabado en mi retina cuando Alan se alejo de mi y me dijo que no podía seguir, y se marcho de la habitación dejándome completamente sola, en aquella purpura oscuridad de mi habitación.

― ¿Lucy-san?― La suave voz de Rin me saco de mis recuerdos y al darme cuenta que seguía apoyada sobre su hombro mi rostro se sonrojó excesivamente y me puse rápidamente de pie, limpiando con mis puños los restos de las lágrimas.
―Perdona, te estoy quitando tiempo, es navidad y seguro tienes que ir con tu familia y yo aquí retrasándote―Le dije, a pesar de que su presencia me calmara, no quería ser una molestia.
―Etto… es que mi familia sigue en Japón, no había vuelo de vuelta hasta mitad de enero así que decidí volver hoy… ¡No pienses mal! ¡No solo lo hice por que quería verte, también tenia que ver lo de la universidad y eso! ―Me respondió aceleradamente, parecía nerviosa.
―Tu… ¿querías verme?―
― ¡Si, porque a mi me gusta mucho Lucy-san!― Dijo con una gran sonrisa, y tan natural como si fuera lo mas normal del mundo.
El color rojo invadió otra vez mi rostro, me avergonzaba que ella me dijera esas cosas tan segura de si misma. Y me di cuenta que las ganas de llorar por lo ocurrido en el pasado se iban desvaneciendo. Era tiempo de dejar de lamentarme por el pasado y preocuparme por lo que tenia enfrente, y comenzar de una buena vez a avanzar.
―I-iré a hacer un poco de té―Sonreí nerviosamente y camine hacia la cocina.
Todo sucedió muy rápido, Rin me sujeto de la muñeca y sentí un jalón por lo que cerré los ojos. Segundos después, Rin me tenía contra la pared y me miraba fijamente a los ojos. Sentí que mi corazón saldría de mi pecho en cualquier momento, y sabia que mi cara estaba tan roja como un tomate, pero estaba ahí petrificada sin siquiera poder moverme.
Megumi-Chan no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Chikane Chan
"Viendo las estrellas"
*O* increibleeeeeeee me encanto me encantoooo!!! >///< porfavor conti contiiiiiiii !!!!!!!!! >///<
__________________
"Brilla conmigo en la oscuridad"



"Si alguna vez tu y yo somos separadas...juro que cambiaré al mundo"
Chikane Chan no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de BrutalSuicide
D I F F E R E N T ~
esta genial!
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; What if we talk about sex?
BrutalSuicide no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de .-Kan-u-.
Eres mi niña hermosa y consentida
*0* Quiero la conti, pero YA!!!!... esta buenisimooooo
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"La verdad absoluta no existe, esto es verdaderamente cierto"




Nadien podra saber el dolor y el vacio que dejastes dentro, por tu repentina cruel despedida de este mundo, aunque ya alla pasado tiempo aun no lo supero, me estoy muriendo poco a poco, trato de pensar en otras cosas pero todo me recuerda a ti.

♠ Poderosos, fieles, y honrados, así somos los vasallos
Únete y sé parte de la legión, defender a Rapunzel, ese es nuestro honor ♠
.-Kan-u-. no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Kimee
Why is it... That the tears won't stop flowing?
Adoré el capítulo, se nota que Lucy se va aclarando desde ahora ¿Qué ocurrirá? owó
Continúalo <3 ~
__________________

IU Miio' IU Miio' IU Miio' IU Miio' IU Miio'

Porque no importan las apariencias, lo que importa es que haya amor ♥
Kimee no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 3 Semanas
Sin estado
esta historia me encanta la vi en otro foro :x y estas mas adelantada pero igual me la lei de nuevo acá xD
Lannielle no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 2 Semanas
 
Avatar de Megumi-Chan
En el pais de nunca jamas
Capitulo V

Los ojos de Rin me miraban fijamente, y yo trataba de descifrar que era lo que estaba pensando, pero me era imposible adivinar que era lo que pasaba por su mente. El mar de sus ojos me estaba absorbiendo, y cada vez me sentía más y más perdida en su mirada. No me di cuenta cuando comenzó a acercarse lentamente hacia mí, hasta posar sus labios sobre los míos. Era un beso tan dulce que mi boca involuntariamente correspondió volviéndose cada vez más intenso, el que la falta de aire separó, Rin me abrazó al momento de separarnos.
―Te quiero― Susurro, tan cerca de mi oído que una extraña corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, y se me subieron otra vez los colores al rostro.
Estaba tan avergonzada que huí de su suave abrazo por el pasillo.
―Lucy-san ya no podía estarlo guardando más, te quiero―
―Mierda, ¿por que tienes que ser tan directa?― Me lleve la mano a la cara, mi poca costumbre, por no decir nula, a oír esas palabras me estaba jugando en contra, mi corazón era una bomba que explotaría si se aceleraba mas, y mi cara era un verdadero tomate.
Ella rio dulcemente a mis espaldas.
― ¿No te gusta que sea así?― Me preguntó con una voz curiosa.
―N-no es eso, puedes ser como tu quieras… es solo que… no estoy acostumbrada― Y era cierto, y tuve que tragarme mi orgullo para decírselo, aunque creo que ella ya se había percatado de eso.
―Quiero que Lucy-san se acostumbre, por que te quiero mucho y quiero que algún día me digas lo mismo― Murmuro en un susurro feliz y decidido mientras me abrazaba, yo no pude oponerme a eso.
Gire la cabeza para ver el rostro sonriente de Rin sobre mi hombro, y esta vez fui yo, no pude medir mis movimientos y posé mis labios sobre los suyos.
Todo pareció desaparcar, era la sensación más hermosa de que solo éramos nosotras dos. Todo era tan delicado, las cálidas manos de Rin recorrían mi cuerpo con tan sutil delicadeza y deseo, era la mescla perfecta de amor y deseo. Me envolvía atrapándome para no dejarme ir jamás, ese sentimiento tan hermoso que de alguna forma logro calmarme y llenarme de la paz que jamás sentí. Mi corazón se estaba ahogando en el mar de Rin, y pensé que no seria bueno planear un rescate.

Al día siguiente, un condenado rayo de sol que se colaba por entre las cortinas y se las había ingeniado para darme directo en los ojos, me despertaba. Mi cara se volvió completamente roja al sentir el brazo de Rin rodear mi desnuda cintura, y mi corazón aceleró su ritmo al recordar lo ocurrido la noche anterior. Mi pataleta por lo ocurrido con Alan había quedado completamente en el olvido, y eran ahora estos nuevos y acelerados sentimientos los que tenían un total descontrol en mi pecho. Con sumo cuidado me comencé a mover hacia el borde de la cama para conseguir bajarme de ella sin despertarla. Pero al estar ya con un pie en el suelo, la oí moverse y por el susto caí de boca al suelo, provocando un estrepitoso ruido al arrastrar las cosas que habían sobre el velador conmigo al suelo, al intentar afirmarme de algo.
Rin se despertó de inmediato, y mirando hacia todos lados un poco adormilada hablo.
― ¿Lucy-san? ¿Que paso, dónde estas?― Pregunto con su suave voz.
―Aquí estoy―Dije asomando la mitad de mi cabeza por el borde de la cama, mientas me escondía para que no me viera, estaba demasiado conmocionada como para exponer a mis nervios al hecho de que me viera desnuda…otra vez.
― ¿Qué haces allí?― Dijo mientras se desperezaba, con una delicada sonrisa en sus labios.
―Me caí de la cama… ¡no te rías!―Le exigí avergonzada al notar que iba a hacerlo.
―Perdón― Se disculpo mientras se cubría la boca con una mano para evitar reírse ― ¿Y por que te escondes?― Mis mejillas enrojecieron ante la pregunta.
―Porque no quiero que me veas desnuda, ¡no te rías!― ¿Qué soy, su payaso particular? ¿Es tan gracioso que esto me averguence?
―Pero… si ya te he visto― Dijo sonriendo y sus mejillas se tornaron suavemente rosadas.
Envidio completamente su naturalidad para tomar las cosas, ¿de dónde demonios saca tanta calma?, yo el manojo de nervios andante de verdad quisiera saberlo.
―E-eso es diferente…e-era de noche― Dije mientras estiraba mi brazo lo mas que podía para alcanzar la bata que estaba tirada en el suelo (por culpa de nosotras).
― ¿Entonces está bien si solo por la noche te veo así?― Dijo con una inocente y dulce voz, ¡Dios! y yo que creía que su mente era pura, ahora se que no es bueno prejuzgar a la gente. Ella dice ese tipo de cosas tan normalmente como si estuviéramos hablando del clima, sin ningún tono de lujuria en sus palabras, solo inocencia pura.
― ¡N-no era eso lo que quería decir!―Finalmente alcance la bata, me la puse rápidamente y me puse de pie.
―I-iré a darme un baño―Dije caminando hacia la puerta.
― ¿Nos podemos bañar juntas Lucy-san?― Me pregunto como si realmente fuera una niña pequeña, pero tenia mis sospechas de que solo lo dijo por fastidiar.
― ¿Lo haces a propósito verdad?― Dije mirándola mientras alzaba una ceja.
―Jeje, me has pillado, gomen, es que luces tan linda cuando te averguenzas―Me dijo con una sonrisa. No sabia que decirle, solo la fulmine con la mirada y cambie el tema.
―Después de mí si quieres puedes bañarte― Y camine a paso acelerado hasta encerrarme en el baño.

* * *

La felicidad que sentía en aquel momento era indescriptible, creía que en cualquier momento saldría de mi pecho. Oía como el agua caía en la ducha mientras Lucy-san se bañaba y no pude evitar imaginármela allí bajo el agua, ¿me estaré volviendo una pervertida? Pero era algo que ya se había escapado de mis manos, anoche había descubierto lo mucho que me gustaba oír a Lucy-san gemir avergonzada…lo mucho que me gustaba verla avergonzada por mi causa.
Sentí que mi cara se sonrojó al tener esos pensamientos, que antes no tenia, y me lleve una mano al rostro para ocultarlo, aunque nadie me viera. En ese momento mi celular sonó. Me levanté de la cama, y del bolsillo de mi pantalón que estaba tirado en el suelo, lo saque y conteste.
―Mochi-mochi ― Conteste automáticamente.
― ¿Rin? Que bueno que contestas, encontramos vuelo para hoy, necesito que nos vengas a buscar al aeropuerto ya estamos por llegar, hubo turbulencia y, los niños están un poco mareados, y yo también― Era la voz de mi hermana, se oía un poco mal, se le notaba lo mareada que estaba.
―Esta bien, voy enseguida― Y cortó la llamada.
Me vestí lo mas rápido que pude, y le deje una nota a Lucy-san sobre el velador y salí de la casa.

* * *

El agua logró calmar mis nervios un poco y ayudarme a asimilar lo que estaba sucediendo. Salí del agua y me envolví en una toalla, entonces me di cuenta de que no me había traído ropa para cambiarme. ¡Estaba tan conmocionada que lo olvide por completo! Y no estaba dispuesta a vestirme frente a Rin. Así que mi plan era ir a buscar la ropa a mi cuarto y volver al baño para vestirme. Abrí la puerta del baño y me dirigí a mi cuarto, pero Rin no estaba, y su ropa tampoco.
― ¡¿Rin?!―La llame, fu entonces que mi vista se desvió al velador, en donde había un pedazo de papel, lo tome y lo leí.

“Lo siento Lucy-san, pero me tengo que ir”

¿Irse? ¿A dónde? Algo comenzó a arder en mi, rabia tal vez, y rompí el papel en mil pedacitos y los arroje con toda mi fuerza por la ventana de mi cuarto.
Tome aire, y trate de calmarme. Bueno, después de todo, nosotras no somos nada verdad? Que se supone que somos después de haber…aaa no puedo ni siquiera pensar en eso y mi cara ya se pone roja. ¿Qué puedo hacer? ¿Rin realmente me utilizó?


______________________________ _________________

lamento que no haya sido realmente un lemon u.u me lie mucho para tratar de describirlo el la perspectiva de Lucy pero quedaba tan histerico que desidí omitirlo, creo que seria mejor poner los lemons en la perspectiva de Rin.

bueno, mil gracias por leer, hasta aqui tenia el fic en otros foros para los que lo hayan leido (me emociona un monton que lo reconoscan *la que pegó un grito a la 1am al leer los post* _////_)
bueno tratare de no tardar en subir.
besos
bye bye!!
Megumi-Chan no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 2 Semanas
 
Avatar de BrutalSuicide
D I F F E R E N T ~
DDDDDDDDDD:! encantador!
__________________


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BrutalSuicide no ha iniciado sesión   Responder Citando

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