Sin estado ID: 383152 Registrado: mayo-2009 Hace: (204 dias)
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| primero q nada... HARUKA_TENOU lo siento, jajaja, no es q m haya olvidado de ti, es q cuando deje los comentarios del capi anterior, respondí a los comentarios anteriores solamnt jaja, perdon T.T
CAPITULO 9
Puedo notar como la respiración de Michiru se ha acelerado, y su mirada muestra una mezcolanza de sentimientos, que van desde la tristeza hasta el coraje. Apretó el papel y luego salió corriendo.
-“Mi- Michir…Michiru!!”- exclamo al darme cuenta de que se va sin detenerse.
Le sigo lo más rápido que puedo, mientras mi corazón se está acelerando, bajando por las escaleras y saliendo por la salida trasera. Al abrir la puerta la encuentro a unos metros, en el jardín, me da la espalda. Suelto la respiración que tenía contenida al ver que la alcance. Pero ahora no se qué hacer, su espalda está temblando, una señal de que está llorando… no se qué hacer. Me acerco lenta y dudosamente, no muy segura de lo que haré. Siento un nudo en el estómago, estiro mi mano para alcanzar su hombro, o tal vez abrazarla, pero a centímetros de su cuerpo me retracto y bajo el brazo, ahora simplemente me pongo a su lado, sin decir nada, porque simplemente no sé qué decir. Le miro de reojo, un par de lágrimas caen de sus ojos azules. Se da cuenta que lo he notado y limpia disimuladamente sus mejillas y me vuelve a dar la espalda. Nuevamente el impulso de abrazarla, pero me contengo.
-“nunca vi lo que realmente sucedía, no puedo imaginar la desesperación que mi madre sentía como para querer alejarme de él… nunca me habló mal de él…”
-“tenías solo seis años, no debías notarlo”- digo con tono monótono, pero tratando de suavizarlo.
-“lo sé, pero es que no lo entiendo, no noté nunca alguna discusión entre ellos”
-“tal vez es porque tu madre supo algo poco antes de su muerte, ella menciona que sabe lo que él va a hacer”
-“tienes razón, sea lo que sea, debe ser algo terrible como para que mi madre quisiera alejarme para siempre de él”
-“… y silenciarla”
No dice nada, solo desvía la mirada. Una brisa pasa que despeina sus ondulados cabellos de una manera que hace estremecerme. Mi índice, en un acto desobediente, limpia una de sus lágrimas que empezaba a rodar cuesta abajo. Ella al sentir el contacto levanta el rostro y me ve sorprendida pero de manera profunda, lo que me hace inflar mi pecho de aire. Yo le observo sin mucha expresión, pero por dentro mi corazón late sin control alguno. El viento se hace un poco más fuerte haciendo que un leve sonido me llame la atención a lo que está atrás de Michiru, un columpio impulsado ligeramente por la brisa. Algo me oprime el pecho al verlo y me angustia. Un repentino flash de mí columpiándome en él, hace que frunza el ceño. Volteo hacia la fachada posterior de la mansión, y nuevamente una repentina imagen de la misma, como si estuviera en uso y con otro clima, me golpea en los ojos.
-“Haruka?... Haruka, que te sucede… de pronto actúas de manera extraña”
-“yo… siento como si ya hubiera estado antes aquí…”
-“como?”- me pregunta confundida.
-“no lo sé… hace rato que tengo la sensación de haber recorrido ya esta casa”- digo sin dejar de mirar el columpio, mientras ella me mira intensamente, de manera analizadora. Pasan largos minutos de silencio.
-“lo sabía… eras tú”- de pronto dice, haciendo que voltee hacia ella.
-“ah?”
-“desde que me salvaste ese día te reconocí, pero dudé al notar que tu no lo hacías”
-“de que hablas”- estoy aun más confundida.
-“éramos pequeñas, y tú estabas acá, en el jardín cuando nos encontramos por primera vez. Nos quedamos horas en ese columpio… no lo recuerdas?”
Por un momento creo que habla disparates, pero a medida que continúa su descripción, se me hace demasiado personal, tanto así que mis ojos se abren, y frente a ellos pasa un recuerdo olvidado. FLASH BACK
Una niña de cabellos color turquesa ondulado, de tan solo seis años, que portaba un bello y femenino vestido blanco amarrado a la espalda, mira con detención la copa de un gran árbol. Sus enormes ojos azul, tan profundos como el mismísimo mar, observan con ansias y anhelo el poder treparlo. Después de unos minutos de cuestionamiento decide hacerlo. Con dificultad sube hasta la primera rama, estira su mano para alcanzar la próxima, pero solo alcanza a rozarla, haciéndole perder el equilibrio y caer al suelo. Inmediatamente, en una mezcla de frustración y dolor por el golpe, empieza a sollozar.
-“oye niña, que te sucede?”- escucha una voz infantil a su lado.
Descubre su rostro con lágrimas, para poder ver de quién es esa voz desconocida, encontrándose con una niña de cabellos algo cortos y rubios, un poco mayor que ella. Portaba una polera a rajas y un short azul. Le miraba con una ceja elevada, y sus manos en los bolcillos.
-“yo…yo”- las palabras de la de cabellos turquesa eran interrumpidas por los sollozos.
-“pero que llorona. Te vi tratando de subir el árbol… para que lo haces si sabes que te vas a caer?”
-“es que… quería ver como se veía el jardín desde arriba”
-“no deberías llorar si no lo logras entonces, mi mamá dice que llorar es una muestra de debilidad… pues ni modo, supongo que eres una niñita debilucha”- dice con indiferencia mirando hacia otro lado. La niña frunce el ceño.
-“yo no soy debilucha!”- dice levantándose y limpiando sus mejillas con los puños apretados.
-“entonces… porque lloras?”
-“porque me dolió”- dice apretando los labios y desviando la mirada.
-“mi mamá dice que el dolor no debe ser un impedimento para alcanzar tu objetivo… que se debe controlar”- habla aun con aires de indiferencia
-“pues mi mamá dice que las señoritas no deberían trepar arboles!”- dice ya enojada.
-“pues entonces tu mamá no es nada genial… apuesto que te dice eso solo porque sabe que no podrás treparlo”
-“ya verás!”
Le da la espalda y se dispone a subirlo, mientras la rubia emboza una divertida sonrisa al ver el esfuerzo de la niña por subir, progresando considerablemente, pero no siendo suficiente.
-“pero que lenta”- dice la rubia al notar la dificultad que estaba teniendo la niña.
Saca las manos de sus bolcillos y se dispone a subir por el otro lado del árbol, sin dificultad, tomando ágilmente una y otra rama, quedando en pocos segundos más arriba que la niña. Cuando iba a tratar de tomar otra rama, pudo notar como la rubia ya le esperaba más arriba.
-“pero cómo?!”- la niña, que le había costado tanto llegar hasta donde estaba, no podía entender como la rubia en solo unos segundo ya estaba a esa altura.
-“si te espero me haré anciana”- dijo agarrándose de una rama, y con la otra mano estirándola. –“tómala”
Miró unos segundos la mano y luego obedeció, siendo ayudada para poder alcanzar hasta donde estaba la rubia. Luego subieron ambas hasta llegar a la copa del árbol, quedándose allí contemplando la vista.
-“vaya… tenías razón, si se ve todo tu jardín desde aquí, es enorme”- dijo la rubia.
-“no habría podido subir sin tu ayuda, gracias”
-“lo sé, no tienes que decirlo, sola no habrías podido”- dijo con una sonrisa arrogante.
-“c-claro”- dijo algo apenada por la inesperada respuesta de la rubia.
-“clara que tú hiciste la mitad…o tal vez más que la mitad”- agregó rápidamente al darse cuenta de que otra vez lo hacía, estaba siendo arrogante. –“debe ser genial tener este gran lugar solo para ti solo para jugar”
-“la verdad es que me siento sola por ser tan inmenso… y no tengo muchos amigos como para compartirlo”
-“yo tampoco, supongo que a la gente no le agrada que sea la mejor… además a mis padres no les gusta mucho que tenga amigos, no me deja llevar a ninguno a casa”- dijo encogiéndose de hombros.
-“pero ahora podríamos ser amigas”- dijo con ilusión, mientras la rubia le miraba con una sonrisa divertida y algo burlona.
-“tendría que pensarlo… no me gustan las niñas lloronas”- de pronto miró hacia un lado del jardín dándose cuenta de que su padre estaba abandonando la mansión. –“… demonios, mi papá se va…debo irme… nos vemos niña”
-“espera…”- estiró al mano pero ya era tarde.
Se despidió con un gesto con la mano y rápidamente, en segundos, comenzó a descender hasta tocar el pasto y salir corriendo a toda velocidad hasta donde un hombre joven, alto y de cabellos tan rubios como los de la niña, caminaba.
-“donde te habías metido, no te dije que te quedaras quieta Haru?”- dice el hombre al tener a la niña ni un poco agitada ya a su lado.
-“si, pero quería dar una vuelta”- el hombre movió su cabeza en singo de desapruebo y ambos caminaron.
Mientras la niña miraba a ambos irse de los dominios de su padre, luego miró al suelo.
-“…y ahora como me bajo”
La desesperación se apoderó por unos momentos, y unas repentinas ganas de llorar, pero luego recordó las palabras de la rubia “no me gustan las niñas lloronas”, así que tomó aire y se dispuso a bajar. Después de varios minutos y constantes pausas logró llegar hasta el final de su trayecto, tocando suelo firme. Miró a la copa y sonrió al recordar lo que había sucedido, y esperaba poder volver a verla, para poder contarle su más reciente logro.
Pasaron los días de la semana, y la esperaba cerca del árbol, pero eso no sucedió. Fijo su atención al hombre que entraba a la oficina de su padre, el mismo que hace días se había ido con la niña que esperaba, por lo que corrió inmediatamente hacia el árbol. Miró hacia arriba para asegurarse de que su presencia estuviera allí.
-“si que te gusta ese árbol”- escuchó a su espalda, haciéndole voltear rápidamente, con una sonrisa.
-“eres tú”- dijo abrazándola repentinamente, sin ser correspondida.
-“Hey! Hey!... no tienes que ser tal empalagosa”
-“lo siento”- la soltó rápidamente, sonrojándose.
-“de todos modos… también me da gusto volver a verte”- dijo sintiéndose apenada de admitirlo. –“por cierto, cómo te llamas?”
-“Michiru, y tú?”
-“Haruka… pero no le digas a nadie, no creo que a papá le agrade saber que me he hecho tu amiga”
-“porque?”
-“ya te lo dije, no le gusta mucho que tenga amigos, dice que eso no me ayudará en la vida”
Ambas comenzaron a caminar mientras conversaban, el día era soleado y agradable. A pesar de que la niña era más pequeña que la rubia, no parecía haber problemas, pues para su edad era algo madura. Pactaron verse todos los días a la misma hora a los pies del árbol.
-“Hola”
-“creí que ya no vendrías”- le regañó la niña.
-“lo sé, esta vez me costó arrancarme, en mi casa han estado algo extrañas las cosas”
-“porque lo dices?”- mientras caminaban hasta unos columpios, donde ambas se sentaron.
-“mis padres han estado actuando algo extraño, me mandan a mi cuarto más temprano de lo normal, y escucho como discuten acerca de algo de su trabajo, y no andan de muy buenos ánimos… además de que mi padre insiste en que cuando venga acá no me mueva, un hombre grandote me tenía vigilada… hay muchos de esos por acá”
-“son los guardaespaldas de mi padre, dice que son para que todos estemos seguros”
-“seguros? De qué?”
-“no lo sé la verdad, pero a mi madre no le agradan”
-“rayos… mi papá viene”- se bajó del columpio para esconderse pero ya era tarde.
-“Haruka!! Haruka! Ven acá ahora!!”- una vez que tuvo a la niña cerca, la tomó firme de la mano. –“…te dije que no te movieras ni hablaras con nadie, menos con ella, es una locura, ahora nos vamos”
Mientras era llevada por su padre, la rubia volteó hacia atrás, encontrándose con la imagen de la niña viéndole de manera triste. A los días siguientes, la espero pero no volvió a llegar. Así pasaron dos semanas, estaba columpiándose cuando escuchó un ruido.
-“pss…pss! niña!”- Michiru que se columpiaba sin interés volteó hacia unos matorrales.
-“Haruka?... viniste!”- su rostro se volvió a iluminar.
-“si…pero esta será la última”
-“de que hablas”- preguntó confundida.
-“de que ya no podré venir a verte… así que olvida que nos conocimos, si?”
-“no!”
-“que lo hagas! Porque ya no vendré…así que deja de esperarme… ahora debo irme… de todas maneras, me gustó haberte conocido, Adiós”
-“no, Haruka! Espera!”- corrió tras ella pero sus pies, por más que deseó, no alcanzaron su nivel de rapidez, perdiéndola a los pocos segundos.
Desde ese día, sin importar lo que le había dicho, le espero bajo el árbol, pero pasado los días perdió la esperanza. FIN FLASH BACK ****************************** *******************
Haruka no despegaba la vista de los columpios, con su semblante que mostraba sorpresa, confirmaba las suposiciones de Michiru.
-“no puede ser posible…”- apenas dijo la rubia.
-“entonces es cierto… eras tú esa Haruka”
Haruka, aun con la mirada fija, paso por el lado de la chica, hasta llegar al columpio, viéndolo de manera analizadora, y luego sentándose en uno de los asientos. Michiru también camino hasta este y se sentó en el otro asiento.
-“no… no lo recordaba”- rompió el silencio la rubia, mirando fijamente el suelo.
-“no lo entiendo… porque? Algo así no se olvida de la noche a la mañana”
-“hay…”- dudó seguir hablando, pero continuó.-“… hay cosas que no recuerdo de cuando era niña Michiru... y hay otros recuerdos difusos. Cuando era niña tenía problemas de memoria, fue algo extraño, se manifestó cuando tenía ocho años, nunca supe porqué exactamente, a mi madre no le gustaba hablar de eso, pero hay cosas que simplemente no las recuerdo y otros recuerdos anteriores que también borré… pero desde ese día todo volvió a la normalidad”
-“desde que día?”- preguntó para poder seguir escuchando el relato.
-“desde el día que asesinaron a mis padres… desde entonces todo volvió a ser como siempre”
Michiru veía como la rubia aun no levantaba la mirada, y en un acto de valentía posó su mano sobre el dorso la de ella, haciendo que la rubia dejara el casi imperceptible balanceo. Fijó su vista a la mano atrevida que se apoyaba en la suya, provocando una sensación de calidez parecida a veces anteriores. Pasaron minutos de silencio, cuando la chica sintió como la mano de la rubia comenzaba a moverse, era algo que esperaba, pues sabía que a ella no le gustaba esa clase de contacto, pero se sorprendió de sobremanera al darse cuenta que el movimiento de la mano de la rubia era para voltearla, quedando acomodada perfectamente con la suya.
Michiru sonrió, mientras que la rubia aun no sacaba la vista de las ahora manos entrelazadas. Después de unos momentos, alzó la vista, encontrándose con los ojos azules que reconoció de antaño, con la misma belleza angelical que hace años había notado en ella. Su corazón comenzó a latir más rápido, y el ya conocido nudo en el estómago se hacía presente, pero esta vez todas las sensaciones que comenzaba a sentir, le daban calma si continuaba viendo esos profundos ojos, podría estar así horas. De pronto vio como ella se acercaba con una lentitud que no la asustaba, se fue acercando, y ella esta vez, no tenía intenciones de moverse.
El sordo sonido de un disparo, y el impacto al chocar con el metal de la viga del columpio, provocando unas leves chispas, les hizo separarse abruptamente y voltear a donde habían unos hombres que reconocieron como los de Kaioh.
-“demonios, nos encontraron”- dijo la rubia. Afirmó la mano que antes tenía sujeta y ambas corrieron tras un árbol, cubriéndose de la lluvia de proyectiles, mientras Haruka sacaba debajo de su chaqueta negra su arma. No debía perder tiempo, pues debían estar acercándose a ellas mientras disparaban.
-“si me usas no te dispararán más”-dijo la chica. La rubia le miró dudando de hacerlo, antes lo habría hecho sin dudarlo, es más, ya lo había hecho, pero ahora dudaba. –“…Hazlo!”
-“está bien”- la tomó y la puso frente a ella, y luego le dijo al oído. –“… pero si veo algún riesgo te quitaré… no es que me importes, pero me sirves más viva que muerta”
Salió de su escondite, apuntando a la sien de Michiru, dándoles a entender que si disparaban ella también lo haría. A los hombres no les quedó otra que solo apuntarla, siguiéndoles con la mirada hasta la puerta de entrada a la mansión, donde ambas entraron. Una vez adentro la rubia dejó de apuntar y soltó del agarré a la chica.
-“de prisa, vamos arriba”- dijo con su tono grave característico, sus ojos se tornaban profesionales y fríos. La chica solo asintió y la siguió.
Una vez arriba se encerraron en un cuarto, Haruka aseguró la puerta con la seguridad. Se apoyó en la pared y comenzó a cargar su arma.
-“toma, está cargada, cualquier cosa no dudes en hacerlo y dispara”- le dijo mientras la chica la recibía tomándola por el mango.
-“no entiendo, porque subir y encerrarnos? Así nos rodearán y no podremos escapar”
-“necesito que entren todos, de lo demás me encargo yo, tu solo permanece en esta sala mientras yo los mataré a todos”- dijo ajustando el silenciador en su otra arma.
-“por favor ten cuidado”- solo una mirada respondió, dejando sola a la chica.
Pasaron largos minutos de angustia, encerrada en ese cuarto, escuchando como los disparos iban y venían, y a momentos gritos acallados. De pronto escuchó el sonido de los vidrios romperse, pero antes de que pudiera imaginar que era, sintió como forzaban la puerta. Rápidamente tomó su arma y respiró profundo, debía estar preparada, pero la puerta dejó de sonar. Soltó el aire que había tomado. Pero a los segundos se abrió la puerta lateral de la habitación que se conectaba con otra, apareciendo uno de los hombres de su padre, apuntando con su arma, pero bajándola inmediatamente al darse cuenta que se trataba de la chica.
-“Señorita!... es usted! Todo estará bien…”- dijo acercándose a ella. –“… venga conmigo y la llevaré a su casa, y toda esta pesadilla terminará”
-“no”- dijo rápidamente, haciendo que el hombre se extrañara.
-“como dice?”
-“no iré con usted a ninguna parte”- dijo con frialdad y firmeza.
-“entiendo que todo esto ha sido muy fuerte para usted, pero le aseguro que Haruka Tenoh pagará por todo esto”- el hombre se iba a acercar a tomarle el brazo, pero la chica lo alzó, apuntándole con su arma, haciéndole retroceder.
-“eso es algo que no permitiré”- el hombre le miró confundido, sin entender a que se refería exactamente, y sorprendido porque la chica le apuntaba, por lo que puso su mano sobre el arma que había guardado, de manera de alerta.
-“usted no está viendo las cosas con claridad en este momento, debe venir conmigo”
-“me quedaré con Haruka, y usted no me detendrá”- el hombre relajó algo su rostro y su mirada cambió, sacando rápidamente su arma, apuntando a la chica.
-“veo que me hará las cosas difíciles señorita… es que acaso entabló amistad con una asesina?”- dijo sin dejar de apuntarla.
-“es más que eso… yo la amo”- dijo sin bacilar ni bajar el arma, haciendo que el hombre se asombrara.
-“ya veo… eso no le agradará nada a su padre…”- dijo de manera burlesca. –“… y que es lo que pretende hacer con esa arma? Dispararme? Usted a mi?... pues déjeme decirle que si es esa su intención, antes de que lo piense siquiera yo ya lo habré hecho”
Ambos se estaban apuntando, él parecía relajado y ella firme, pero por algún motivo no podía disparar, no podía jalar el gatillo, no era capaz de hacerlo, a pesar de que ya lo había hecho muchas veces contra la pared, no podía dispararle a una persona. ****************************** *******************
Una vez que cierro la puerta suavemente tras de mí, comienzo a recorrer silenciosamente la casa. Sin que la mayoría si quiera pueda notar mi presencia a sus espaldas, reciben un tiro, certero, rápido y silencioso. Los cuerpos caen, uno por uno. Trato de evitar que ellos abran fuego para no alertar a los demás y así delaten mi ubicación, pero después de unos minutos, eso fue prácticamente imposible. Me paseo en alerta pero con tranquilidad por los pasillos y habitaciones, siempre apoyando mi espalda o parte de ella en la pared, para no dejar desprevenida mi retaguarda. Son varios, pero no dudo ningún segundo de que lo lograré, además debo apresurarme, no puedo dejar a Michiru sola tanto tiempo y permitir que corra riesgo.
De pronto siento como dos manos me agarran fuerte por la espalda, no alcanzo a voltear cuando me arrojan contra un mueble cubierto por un manto blanco, que al caer, dejo al descubierto que se trata de un piano antiguo, luego caigo al suelo. Escucho como aplaude.
-“muy bien hecho Haruka Tenoh… realmente eres muy buena… pero la verdad es que tu no deberías estar viva, y hoy, me encargaré de completar el trabajo”
Habla mientras se me acerca, apuntándome, mientras yo aun estoy en el suelo, tomando mi dorso, donde me acababa de golpear. Se acerca confiado, y se comienza a inclinar para asegurar que su disparo, pero al momento en que comienza a hacerlo, mi mano toma su antebrazo que sujeta el arma, haciendo que apunte hacia un lado, mientras que con mi cuerpo empujo con fuerza al hombre contra una pared, haciendo que suelte un leve quejido. Luego empiezo a azotar la mano, una y otra vez, hasta que por reflejo suelta la pistola. Un golpe en su rostro y luego otro en el estómago lo derriban. Está en el suelo revolcándose del dolor, mientras recojo del suelo su arma, para luego apuntarle. Pero cuando levanta el rostro algo familiar se me viene a la mente. Un brusco recuerdo me llega de este mismo hombre más joven. -“como ordene señor Tenoh… ella es su hija?”- dice el hombre a mi padre, y ahora bajando la mirada, viéndome a mí. De pronto otra escena se me viene a la mente, él sosteniendo a mi madre por la espalda. -“siempre la encontré atractiva señora Tenoh”-dice de forma lasciva.
No hay más recuerdos, vuelvo a la realidad y que estoy apuntando a este hombre que está en el suelo
-“Tú… tu me conoces de antes…como?!”- digo tomándole por el cuello de su chaqueta. Su rostro se vuelve burlesco.
-“La olvidadiza niña Tenoh… veo que aun sigues con tus problemas de memoria”- lo levanto y lo azoto contra una pared.
-“habla!”
-“jajaja, sí que te has ejercitado”- recibe un golpe en la frente. –“que mal humor el tuyo”
-“no lo repetiré… que es lo que sabes?”- mi rostro serio se acerca al suyo intimidante, pero él parece no perder su confianza.
-“hija de asesinos es asesina…no te parece irónico?... pero te metiste con la persona equivocada, pues el señor Kaioh cuando quiere muerto a alguien, lo consigue, y tú has pasado a encabezar su lista de enemigos”- se suelta de mi agarre y me empuja.
Comenzamos a forcejear, y a intercambiar golpes. Algunos puedo esquivarlos, otros no puedo evitar recibirlos, es que es un hombre realmente fuerte. Pero lo necesito vivo, necesito saber quién es él, y de qué manera conoce a mis padres, y a mí. Ambos estamos agotados y adoloridos. Me levanto con pesadez, él hace lo mismo, de pronto ve hacia mi espalda y sonríe, caigo de cuenta que a mi espalda hay un gran ventanal, puedo adivinar su intención.
-“todo esto es culpa de tus padres, debieron haber hecho lo que el señor Kaioh les pidió y nada de esto habría sucedido… y ahora tu pagarás sus culpas!!”
Comienza a correr hacia mí para derribarme y tirarme por la ventana, pero al llegar a mi cuerpo, me hago un poco a un lado, dejándonos expuestos a ambos a caer. Impactamos contra el vidrio haciéndonos quedar en el vacío. Rápidamente me tomo del borde de la ventana, mientras él, muy grande y poco ágil, solo alcanza a tomar mi chaqueta, pero a los segundos a soltarla. Lo siguiente que oigo es el fuerte sonido de su cuerpo impactar en el suelo. Bajo la mirada, y me encuentro con su cuerpo boca arriba, cubierto de vidrios, inerte. Mi respiración está agitada. Miro hacia arriba, a mi mano que se sujeta del borde, y levanto la otra mano para ayudarme a levantarme. Un leve quejido emito al sentir el dolor en mi mano que se sigue lastimando con los vidrios que aún quedan en el marco, pero no puedo soltarme. Con un impulso, combatiendo contra la gravedad, logro entrar por completo mi cuerpo. Permanezco sentada en el suelo para descansar y sacar los vidrios de mi mano. Es entonces cuando lo recuerdo.
-“Michiru…”
Me levanto rápidamente y me dirijo a la habitación donde la dejé. Frunzo el ceño al notar que la puerta está entreabierta y escuchar voces. Empujo solo un poco y veo algo que me deja perpleja, un hombre y Michiru se apuntan e intercambian palabras. Lo que alcanzo a escuchar me deja paralizada.
-“es más que eso… yo la amo”- dice ella mientras lo apunta.
Él le responde algo que no presto atención, realmente no escucho nada más que el sonido de mis pálpitos, y esas palabras que se me repiten en mi mente. No sé qué pensar.
Pero luego escucho como él le dice que le disparará, y ella, a pesar de que le está apuntando, no dispara. La verdad es que él sabe que ella es la que tiene la ventaja, pero está seguro de que ella no le disparará. Espero a ver cuál será su respuesta, pero, a pesar de que le ve intimidante, no dispara, duda. Como lo pensé, ella definitivamente no pertenece a esto, no es capaz. Él sonríe, puedo ver por la nueva postura de su dedo en el gatillo que lo va a hacer, pero mi arma dispara directamente a su mano, haciendo que de un aullido de dolor y suelte el arma. Ambos voltean hacia mí.
-“Haruka…”- ella exclama al verme.
-“T-tú…”- dice tomando su mano, expresando en su rostro el dolor.
Vuelve a tomar su arma con intenciones de apuntarme, pero vuelvo a dispararle, uno al hombro, otro y otro, mientras me acerco hacia él con el brazo estirado y sigo disparándole, más de lo que tal vez debería. El cuerpo cae hacia atrás muerto. A pesar de que está en el suelo, aun le apunto, viéndole. Luego volteo hacia ella enojada.
-“porque no le disparaste?”
-“yo… yo iba a hacerlo”
-“dudaste!... si lo haces estás muerta… ahora vamos, ya no queda nadie”
-“hace cuanto estabas allí”
-“eso no importa, nos vamos”- digo sin verle a la cara. A ella no le queda otra que seguirme.
Bajamos las escaleras, a medida que caminamos pasamos por los cuerpos muertos en el suelo. Al salir al jardín me doy cuenta que en el lugar donde había caído ese hombre, solo hay vidrios y sangre. ****************************** ******************
La puerta de la gran oficina sonó.
-“adelante”- dijo el hombre.
-“señor…”- se presenta ante su jefe un herido hombre.
-“Joshua, consiguieron rescatar a mi hija?”
-“lo siento señor, todos nuestros hombres han muerto, he sido el único en volver”
-“pedazos de inútiles! Me encargo de tener a los mejores hombres en toda la ciudad y no pueden con una sola mujer”
-“esa niña ha crecido mucho… aun sigue con sus problemas de memoria, está tratando de averiguar acerca de su niñez y lo de sus padres”
-“bien… entonces hay que matarla cuanto antes, no podemos permitir que recuerde… si está buscando respuestas, sé perfectamente hacia donde se dirigirá”- Kaioh sonrió al conocer la próxima parada de Haruka y su hija.
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bueno, este tb fue un capitulo revelador a mi juicio, jajaja
Tendré q dar saludos gnrales xq m tngo q ir a la Universidad con mi maquetota jajaj
Aio!
Pd: el nick la vrdd es una tontera... cuando era xica una tia m dcia asi xq siempre m preparaba tutifruti ^.^ ... asi q ...em....como m llamo valeria para quienes no sabían, chochiaba cnmigo y m puso tutivale XD
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