Sin estado ID: 383152 Registrado: mayo-2009 Hace: (205 dias)
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| siento la demora, llegue hacce un rato del trabajo, y apenas vi los comentarios comence a completar el capitulo. Espero q les guste.
CAPITULO 11
Puedo sentirlo, el peligro está cerca, eran ellos. Volteo rápidamente, temiendo por lo que sucedería si no alcanzaba a llegar. Corro lo más rápido que puedo, con la respiración ahogada no por cansancio, si no por angustia. ¿Tengo miedo? Una sensación que no sentía desde hace más de trece años ahora se hace presente. Mi mente maquinaba miles de ideas, y repaso una y otra vez la conversación que tuve con ella hace un rato, intensificando la sensación de angustia. Cuando abandoné el restaurant lo hice sin meditar mucho el asunto, pero con la intención de que ella se fuera, de tal vez sacarla de mi vida tan fácil como entro. Pero lo que ella me dijo, esas palabras, me hicieron arrepentir inmediatamente de la idea de no volver a verla. No puedo permitir que se la lleven.
Había estando caminando por varios minutos, por lo que distaba ya bastante del restaurant, pero sé perfectamente que para un auto le sería más rápido llegar, por lo que corro sin parar ni disminuir la velocidad ningún segundo, tomando, en rápidas decisiones, atajos por callejones o nuevas rutas.
Cuando me quedaban pocos metros para llegar a mi destino, puedo visualizar la parte posterior del auto que ya se estaba yendo. Entro violentamente al restaurant, llamando la atención de los demás clientes que estaban de pie la gran mayoría con rostros de confusión. Miro hacia donde hace unos minutos habíamos estado sentadas, pero no había nadie. Me acerco rápida y agitada a la camarera y le tomo de los brazos.
-“la chica que estaba allí conmigo hace un momento, donde esta? Donde?!”- pregunto con brusquedad e impaciencia.
-“e- ella se fue con unos sujetos… forcejearon unos segundos pero se la llevaron de todas formas a la fuerza”- me responde temerosa.
Cierro por dos segundo mis ojos e inclino mi cabeza hacia atrás, lo que temía sucedió, los hombres de su padre vinieron por ella. Salgo de la misma manera que entré. Miro hacia la calle donde se fueron, no deben estar tan lejos, esta calle es recta sin ninguna intersección dentro de un par de kilómetros. Pero como lo haré?, debo pensar rápidamente en como lo haré, miro a todos lados, viendo en el otro lado de la calle a un chico que está poniéndose su casco mientras levanta su pierna para subirse a su motocicleta. Cruzo la calle sin importar el tráfico, hasta llegar al chico. Lo tomo por sorpresa, le agarro del cuello de su ropa y lo arrojo a la vereda, cayendo al suelo. Luego me subo rápidamente, enciendo el motor y acelero haciendo rechinar las ruedas y dejando una cortina de humo.
-“hey! No… mi moto… que haces?! MI MOTO!”- el chico trata de seguirme pero ya me perdí en la calle.
Voy a toda velocidad, esquivando con maestría y agilidad los autos que van mucho más lento que yo, aun no alcanzo a ver a ese automóvil negro. En este momento desearía tener un casco para poder evitar que el viento me golpee tan fuerte el rostro, pero eso no importa, mi única preocupación es llegar a ese auto y recuperarla. ****************************** ******************************
-“ya, quédate quieta, mi paciencia es corta!”- dijo el hombre quitándose las gafas.
Se encontraba en el asiento trasero terminando de amarrar a la chica que de todas las maneras posibles trataba de zafarse. El hombre estaba molesto, pues la chica le había dado una firme pelea, propinándole más de un golpe, pero recibiendo uno de vuelta para advertir que el hombre no jugaba.
-“y que haremos con Tenoh?”- dice el sujeto que maneja.
-“iremos a dejarla con su padre, recibiremos la recompensa y luego iremos por Tenoh y la mataremos, recibiendo la segunda parte de la recompensa”
-“deben ser muy tontos para pensar que le podrán hacer daño siquiera”- dijo la chica entre risas mientras estaba amarrada y con un leve hilo de sangre saliendo de su labio.
-“que te calles niña insolente. Tu aventura llegó hasta aquí y yo mismo me encargaré de llevarte la cabeza de Tenoh, ella es solo una chica, yo llevo años en esto”
-“que ingenuo eres si crees que podrás hacerlo, no han podido ni siquiera los mejores de los hombre de mi padre”- dice la chica aun sonriendo.
-“hablas demasiado… tal vez necesitas de un hombre de verdad para que te discipline”- dice ahora cambiando su expresión a una libidinosa, enfocando su atención a sus pechos.
-“hey, que es lo que haces?”- dice el tipo que conduce, ajustando su espejo retrovisor, pudiendo advertir como la mano de su compañero se poza en la pierna de la chica.
-“solo quiero relajarme, esta chica merece que le den una lección… tiene que obedecer cuando debe callarse”- dice soltando los botones superiores de blusa que llevaba puesta, mientras ella le dedica una firme mirada de repugnancia.
-“te volviste loco? Es la hija del jefe”
-“y qué? Todo lo que le suceda podemos responsabilizar a Tenoh o que la recuperamos así”
Comienza a subir la mano por el muslo, subiéndole la falda, mientras que la otra mano va en dirección a sus pechos. Acerca su rostro al de la chica, pero ella voltea con el ceño fruncido a otro lado, para evitar verle. Él sonríe, pues le da lo mismo si observa o no, solo quiere saciar sus ganas. Ella se mantiene firme, no se permitirá mostrarle debilidad para su mayor satisfacción.
El sujeto que conduce está atento a cada movimiento de su compañero, mirando como un espectáculo desde su espejo retrovisor, sin advertir que este mismo le mostraba como una motocicleta deportiva se acerca a toda velocidad, aproximándose a ellos en pocos segundos. El conductor emboza una sonrisa, y con despreocupación mira el espejo lateral, advirtiendo como una moto está muy cerca de ellos. Frunce el ceño para tratar de ver quien la conduce.
La chica que miraba hacia la ventana para evitar al sujeto, puede ver como una motocicleta se posiciona a un lado de ellos, pudiendo reconocer inmediatamente a su conductora. Haruka suelta una mano del volante y lo alza hacia el hombre que está muy entretenido manoseando el cuerpo de la joven, sin advertir cómo un arma le apunta desde afuera.
-“demonios!”- exclama el conductor al notar de quien se trata, moviendo rápidamente el volante.
Pero no lo suficientemente rápido como para evitar que Haruka dispare su arma, provocando que se rompa el vidrio, impactando la bala con un asiento, pasando muy cerca del hombro del hombre. Deja inmediatamente lo que está haciendo alertado. Ambos vehículos se separan unos metros al esquivar automóviles. Se puede escuchar cómo la gente en las calles grita y se agachan al escuchar el disparo.
-“maldita perra… acelera! Déjala atrás, yo me encargo del resto”- dice sacando una ametralladora debajo del asiento.
-“no!”- la chica le empuja con el cuerpo, pero el hombre furioso le toma por el cuello empujándole.
-“no te metas en esto! Si no quieres salir lastimada”
Abre la ventana del techo, y se asoma por allí. Apunta hacia atrás donde está la moto y comienza a disparar. La chica rápidamente voltea agitada para ver como la motocicleta vira rápidamente para evitar las balas, pero el arma se sigue disparando de manera arbitraria, pero los rápidos movimientos de la moto, y el auto maniobrando para esquivar a los demás autos, le dificultaba la tarea. Haruka acelera, posicionándose delante del auto, guiándolo a una nueva ruta. Dobla hacia un camino alejado de la congestión, con el suelo de tierra.
-“maldición! Que la dejes atrás te dije! Adelántala”- ordena al conductor.
Pero el camino no pavimentado y la cortina de polvo dificultan la mira del sujeto, disparando y fallando cada uno de los tiros.
-“demonios”- exclama al notar que acabó sus municiones y debe volver a bajar para cargar.
Es ese el momento que aprovecha la rubia. Aumenta de golpe su velocidad, dejando más atrás al auto, y luego gira en 180° de golpe y comienza a disparar una y otra vez al capot del auto que se le acerca, hasta que comienza a salir humo, haciendo que este se detenga. Se baja de la moto y comienza a correr hacia el automóvil con su arma en la mano.
El tipo que conducía, sin poder ver muy bien producto al humo frente a él, se precipita a sacar su arma de debajo de la chaqueta, pero una leve brisa que esparce un poco el humo, le deja ver que la rubia ya está frente al auto con su arma apuntándole. No alcanza a sacar completamente su arma cuando un disparo en su cabeza interrumpe su acción.
Al escuchar el disparo, el hombre que está buscando las municiones bajo el asiento se inquieta y trata de apurarse. Una vez que carga se levanta, encontrándose de frente con la rubia. Se dispone a disparar, pero ella ya había tomado el arma, desviando todos los disparos a un lado. Él trata de tirar el arma para que ella la suelte, pero subestimó la fuerza de la rubia. Haruka tira el arma hacia ella, haciendo que el hombre sea tironeado con esta, saliendo del auto. Entonces la rubia le da un golpe que hace que la suelte. Arroja el arma lejos y se dispone a acercarse al hombre que está en el suelo tratando de levantarse. Una patada lo voltea.
La rubia se puso sobre él, le levantó del cuello y comenzó a propinarle golpes, uno tras otro, con una mezcla de sangre y tierra. El hombre tose.
-“ba- basta”- suplicó, pero la rubia no tenía intenciones de detenerse. Se levantó y pisoteó su mano.
-“ahh!”
-“deberías tener más cuidado con lo que tocas… tus manos son demasiado inmundas para hacerlo”- dice con seriedad, moviendo el pie, mientras el hombre grita de dolor.
-“lo… lo siento...ahhh”
Después de unos segundos se detiene. El hombre se retuerce del dolor en el suelo. La rubia alza la mirada encontrándose con la chica amarrada, con su blusa desbotonada, observando la escena. Frunce el ceño y vuelve a mirar al hombre. Le toma del brazo y le arrastra hasta llegar hasta ella, suelta el brazo y le apunta.
-“desátala”
-“q- que”
-“tú la amarraste, ahora desátala”
-“e-está bien”
El hombre con dificultad busca la llave entre su saco, pero el dolor de su mano y el temblor de su cuerpo no le permite encajar la llave en la cerradura de las esposas. Después de segundos logra hacerlo, girando la llave. Toma la muñeca para soltarla pero siente como lo levantan de manera brusca, apartándolo.
-“te dije que no la tocaras”- dice arrojándolo contra el maletero, y luego disparándole. Ya está muerto.
Haruka se acerca a ella y abotona su camisa y arregla su cabello y falda. Luego termina de soltar las esposas. Una vez que la chica tiene sus manos libre, se precipita a abrazarle. La rubia solo se deja, y después de unos segundos le corresponde brevemente, no puede evitar hacerlo. Realmente temió por que le sucediera algo, o de haber demorado en llegar.
Se suelta de agarre y camina hasta la motocicleta y la levanta. Solo en ese momento se percata de que había un casco en la parte trasera. Lo saca y se lo arroja a la chica. Ella lo toma y le mira confundida.
-“póntelo, nos vamos. Aun sigues estando secuestrada, así que vienes conmigo”
La chica sonríe y asiente con la cabeza, para luego acercarse a la moto. Haruka se sube al vehículo, en espera a que se suba ella atrás. Michiru lo hace, pero una vez arriba se sacó el casco que portaba, tirándolo al suelo.
-“creo que no lo necesito”- dice al darse cuenta que ese casco solo le separaba del contacto de la rubia.
-“está bien, pero sujétate fuerte”
La chica obedeció y se agarró con fuerza del dorso de la rubia, apoyando su mejilla en su espalda, pudiendo así sentir si calor y aroma. La motocicleta comenzó a vibrar, y levantando una cortina de polvo partió veloz. Unos minutos después ya estaban de vuelta en la casa. Ambas entraron en silencio, la rubia se le acercó y le miró de manera analizadora.
-“estas bien? alcanzó a hacerte algo?”- dijo buscando alguna herida o algo.
-“no, lograste llegar a tiempo, de no haber sido por ti no se qué habría pasado”
-“estarías de vuelta en tu casa ahora”
-“lo sé… pero me trajiste de vuelta”
-“si lo que quieres es irte puedes hacerlo”- dijo con indiferencia sin verle.
-“creí que estaba secuestrada”- dijo con una sonrisa burlona.
-“cierto… entonces no puedes irte”- correspondió esa sonrisa. Se quedaron así unos segundos, hasta que el semblante de la chica se suavizó.
-“gracias”
-“no tienes que decirlo, no lo hice por ti”
La chica suspiró, y agachó la mirada, aquí iba de nuevo con sus palabras que camuflaban su real parecer. A veces se preguntaba si su actitud alguna vez realmente cambiaría, si sería capaz de hacer que la rubia rompiera con ese muro de concreto que la separaba del resto del mundo, de ella.
-“… lo hice por mí”- la chica al escuchar eso levantó la mirada.
-“como?”- creyó no haber escuchado bien.
-“nada”- volteó para darle la espalda.
-“si dijiste algo”- pero la chica la detuvo y le obligó a volearle nuevamente hacia ella.
-“debes estar aun asustada por lo que pasó, quizá deberías darte un baño”
-“no quiero un baño… quiero que me expliques porque lo hiciste por ti”
-“yo no dije eso… y si lo dije fue porque… me es más fácil investigar. Son muchas las cosas que nos relacionan, y tu padre está muy ligado con mi pasado”- logró dejar de balbucear para ponerse seria.
-“entiendo… me iré a dar un baño entonces”- dijo decepcionada. Se disponía a ir rumbo al baño, cuando sintió a su espalda que la rubia le hablaba de manera casi inaudible.
-“además… ya me acostumbré a tenerte cerca…”- la chica volteó sorprendida y anhelante a que continuara. –“… no tenerte acá me haría sentir… sola, como antes”- susurraba sin verle. La chica caminó lentamente hasta llegar cerca de la rubia.
-“entonces no tienes de que preocuparte, porque no me iré a ningún lado”- dijo con una tienda sonrisa, mientras pasaba sus dedos por los cabellos rubios de Haruka, quien aún seguía sin mirarle.
En ese momento su rostro se veía tan vulnerable, tan distinto al siempre frío semblante que era capaz de congelar hasta su alma, ahora se veía indefensa y expuesta. Mientras la chica pasaba delicadamente los dedos por el cabello, la mano de la rubia tomó su muñeca para que se detuviera. La chica volvió la atención a los ojos de la rubia, que ahora volteaban hacia ella.
-“entonces como ves, no lo hice por ti… lo hice por mi”- le dijo con seriedad, volviendo su mirada fría. Se mantuvieron así, mirándose sin decir nada, Haruka de manera fría y Michiru de manera penetrante, mientras aun tenía sostenida su muñeca sobre la cabeza de la rubia.
-“porque tienes que ser así?”
-“no sé de que hablas”
-“te encierras sin dejar entrar a nadie, no puedes pretender que no necesitas de nadie por siempre”
-“no necesito de nadie y sí, estoy bien sola”
-“eso no fue lo que dijiste hace un momento”
-“olvida todo lo que dije hace un rato…”- silencio y el rostro de fastidio de Haruka le hizo continuar.
-“entonces lo que dijiste no fue cierto?”
-“no dije eso, solo dije que lo olvidaras”
Una leve brisa paso, haciendo que el aroma de la chica llegara a la rubia, provocando un temblor que recorrió su espina, cerró los ojos en forma de reflejo. La sensación volvió, su corazón comenzó a latir más rápido, su respiración se agilizó. Volvió a abrir los ojos, encontrándose con su penetrante mirada, como la profundidad del océano, que comenzaba a nublar su razón.
Mientras que la chica se acercaba cada vez más, de manera paulatina, con intención de aprovechar este momento de debilidad de la rubia que pocas veces demuestra, pero la rubia le sigue mirando con esa seriedad característica, sin soltar aun su mano. La sensación de adrenalina iba en aumento por lo que iba a hacer.
-“recuerdas lo que te dije ese día de subasta en la terraza?”
-“lo del primer y último beso?”
-“si…”- dice con esa seriedad abismante. –“… mentí”
Y como en un acto de total arrebato toma su rostro y le besa, siendo inmediatamente correspondido con la misma pasión. Haruka tiene su rostro fuertemente agarrado, mientras la chica se abraza de su cuerpo. No se escuchaba nada más que el beso y el sonido de ambas respiraciones agitadas, ansiosas de más.
Si, había perdido la razón, ya no escuchaba esa voz de autocontrol que le decía que se detuviera, que era una locura, que no estaba bien, pero la verdad es que no estaba interesada en escucharla, solo quería pensar en nada y hacer lo que le dictara el momento. Quería sentirla.
Rompen el beso por la falta de aire que les provocó el mismo y el ahogo que el propio corazón les provocaba. Michiru le mira con incredulidad, aun no procesaba como es que la rubia fue capaz, y se preguntaba si seguiría o solo fue como el beso de aquella vez cuando le dijo que sería el último, breve pero apasionado. Pero los ojos de la rubia reflejaban la seguridad, y por sobretodo, las ansias de darle otro, y así fue. No había tiempo de pensarlo mucho, porque tal vez muy pronto la razón volvería y la alejaría de nuevo, y ella quería demostrarle a la rubia todo lo que tenía para ella, y que sintiera lo que era ser amada como ella lo hacía.
La chica deslizó sus manos para llegar hasta los botones y desabrochar los primeros. Haruka sin soltar el beso le ayudó un poco con la tarea, soltando también botones. Sus actos eran algo torpes y apresurados, ansiosos de no detenerse, de tocar más. Su camisa ya estaba abierta y debía hacer lo mismo con la blusa de ella, desabotonó los dos primeros pero el tercero comenzó a darle batalla, cortando un poco el momento. Soltó el beso para mirar al imprudente botón que arruinaba el momento, pero ya con impaciencia abrió la blusa de golpe, haciendo que los botones cayeran al suelo. Miró con detención el dorso semidesnudo de la chica y luego a ella. Intercambiaron una mirada de lujuria y luego la chica se colgó de su cuello para dar otro beso lleno de pasión, mientras la rubia se abrazaba con fuerza de su espalda, buscando el broche de su sujetador, pero las manos de Michiru ya se adelantaban. La chica la llevó contra la pared, luego de lanzar a cualquier parte el sujetador de la rubia, mientras su dorso también era desnudado. Una de las manos de la rubia acariciaba el pecho de la chica, y la otra de desplazaba desde la cintura, hasta sus nalgas y luego pierna, levantándola para acercarla más. Luego decidió subir a ambas a su cadera, mientras la chica enrollaba sus brazos en su cuello.
Caminó con ella un par de metros hasta llegar a la mesa, que sin siquiera ver, con su antebrazo botó todo lo que estuviese sobre esta. La sentó sobre esta sin romper aun el beso, que soltaban por un breve segundo para tomar aire y luego continuar con uno nuevo.
Todos los movimientos eran violentos y llenos de pasión, marcados por las ansias de pasar al siguiente nivel y sentirse más cerca. Las manos de ambas parecían tener vida propia, y recorrían sin mesura sus cuerpos, sin intención de detenerse a pensarlo más, la rubia o quería contenerse más, simplemente dejó salir toda la pasión que desde ya hace mucho despertaba.
De pronto la mesa le fue insuficiente e incómoda, la tomó de improviso y la llevó a la habitación. La recostó y despojó de la falda que traía, y ella en pocos segundos de sus pantalones. Pudo notar como la ropa interior de la chica se humedecía, y más aun al sentir el contacto de la mano de Haruka, que la deslizaba de arriba abajo. Emitió un leve gemido ante la excitación de la situación, que hizo que la rubia volviera su atención a su rostro. De pronto sintió como la razón volvió a ella, como un golpe a la realidad, que frente a ella estaba Michiru semidesnuda, viéndole deseosa y esperándole a su siguiente movimiento. Se detuvo, aun agitada, observándole mientras miles de cosas pasaban por su mente. La chica pudo notar como demoraba demasiado en tomarla, cosa que le inquietó.
-“Haruka…”
-“Dios…e- eres hermosa”- dijo aun agitada y algo anonadada.
-“ah?”- dijo también agitada sin entender que le sucedía.
-“na-nada”- dijo sonrojada, apresurándose a darle otro beso para continuar lo que ella misma había detenido.
Terminó de desnudarla, quedando ella también igualmente. Comenzó a descender su beso por el cuello, mientras Michiru jadeaba levemente al sentir como la pierna de la rubia rozaba su zona sensible, aferrándose a ella. Haruka llegó hasta sus pechos, besándolos, para luego continuar su camino hasta llegar a su punto deseado. Ahí se deleitó besando y jugueteando en aquel lugar que tanto placer provocaba en la chica, quien se aferraba a las sabanas y arqueaba la espalda.
La rubia, sin dejar su labor, alzó la mirada, viendo a la chica mordiéndose el labio inferior, con los ojos cerrados, pareciéndole una imagen, además de estimulante, por sobretodo bello. Continuó extasiada, mientras sus manos acariciaban de manera paralela sus piernas. Detuvo su trabajo para ahora volver hasta ella y quedar a su altura. Michiru abrió los ojos, perdiéndose en los que le veían con una leve sonrisa, y puso sus manos en los hombros. Repentinamente empujó a la rubia a un lado, posicionándose ahora ella sobre esta, ahora ella había tomado el control, cosa que no molestó en nada a la rubia.
Haruka no podía creer cómo la chica podía hacerle sentir tan bien, estimulándole de manera tal, que no podía evitar soltar gemidos de placer. Definitivamente nunca se había sentido así, y no quería que se detuviera. La chica comenzó sus intromisiones mientras que su otra mano seguía recorriendo ese cuerpo que por fin podía poseer. La rubia soltó un suspiro, haciendo sonreír a la chica, nunca creyó que ese momento alguna vez pudiese ocurrir. Le besó sin dejar de mover sus dedos indiscretos. De pronto soltó un poco el beso al quedar sin aliento cuando sintió como la rubia también había comenzado sus intromisiones en ella. Permanecieron así, con jadeos y con cambios de frecuencia que no hacían otra cosa que aumentar el placer y la lujuria del momento.
Haruka volvió a retomar su postura en la cima, estando otra vez sobre ella, mientras su mano se comenzaba a mover con más agilidad, y la que tenía libre tomaba el rostro de chica, viéndole fijamente. Michiru hizo lo mismo, dejando su mano libre en la nuca y rubios cabellos, y aumentando también el movimiento de sus dedos. No podían evitar mover sus caderas, que marcaban cómo el ritmo había cambiado.
Todo ese placer, acompañado con la intensa mirada, que no rompían en ningún segundo, que decía mucho más de lo que las palabras pronunciaran, una secreta confesión silenciosa, mesclada con sudor, deseo y algo más.
El movimiento se hizo frenético, el jadeo ya no fue disimulado, que se hacían unisonaros, la
mano de la chica se deslizó y agarró de la espalda de Haruka, mientras que la de ella se aferraba más del rostro, un temblor y un ahogado último gemido, callado por un beso, dieron cuenta de cómo, una seguida de la otra, por unos segundos de diferencia, habían llegado al clímax máximo de placer. Se miraron unos segundos, agotadas.
-“como… como te sientes”- preguntó la chica al notar como a la rubia le costaba más el poder recuperar el aliento.
-“si… si… estoy bien”- dijo apoyada en el pecho de la chica, tratando de recuperarse.
La chica mientras lo hacía pasaba sus dedos por los cabellos de la rubia, mientras esta tenía apoyada su mano en el hombro de la violinista, moviendo leve e inconscientemente el pulgar, acariciándole. Estaba mirando a la nada, concentrada en como los latidos de Michiru se iban paulatinamente regularizando. Después de un par de minutos de silencio, uno que estaba lejos de ser incómodo, Haruka comenzó a levantarse del regazo femenino, con la intención de acostarse a un lado, pero las manos de la chica sobre su espalda le hicieron evitar completar la acción.
-“no, no te levantes por favor”
-“jaja, pero así te será incómodo dormir”- dijo riéndose ante tal petición.
-“no importa, no quiero que te vayas. Quiero despertar y darme cuenta de que lo de esta noche no fue un sueño cuando te vea por la mañana”- la rubia al escuchar esto volvió a reír levemente.
-“no digas tonterías”- dijo, mientras espontáneamente se encogía de hombros y se acomodaba mejor sobre su regazo.
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primero q todo, compación, recuerden q el lemon no es lo mio jejeje, saludos a tod@ l@ fieles siempre y a los timidos anonimos. Y paciencia pliiss, se hace lo q se puede para actualizar con frecuencia.
Bsos!
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