Sin estado ID: 383152 Registrado: mayo-2009 Hace: (204 dias)
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| CAPITULO 4
Cierro la puerta tras de mí y apoyo mi espalda sobre esta, esta vez no puedo controlar mi respiración, está agitada. Aun no puedo creerlo, ella era su hija. Que digo… ella me vio, sabe quién soy y tuve la oportunidad para eliminarla, y no lo hice. No lo hice… en que pensaba, he arruinado todo. En este momento debe estar contándole a su padre y deben de estar buscándome, y por todo lo que la chica sabe, no les será muy difícil dar con mi paradero. Debo salir del departamento. Tomo de nuevo mis llaves y pongo en marcha mi motocicleta, no debo usar de nuevo el deportivo rojo.
Me esconderé por esta noche en este motel barato, y será mejor completar mañana mi trabajo, y cerrar esos detalles. Debo matarla. Me sirvo un vaso con hielos y whisky, y enciendo un cigarrillo, puedo sentir como la primera bocanada de humo me tranquiliza. Me reprocho una y otra vez mi actitud de esta noche, y reevalúo cuales fueron mis errores, muchos, y todos tienen como responsable esa chica… estúpida niña.
Doy vueltas de un lado a otro, como un león enjaulado, y eso me molesta, no sirvo para estar encerrada. No me interesa si vienen por mí, estaré preparada, no me esconderé. Apago mi cigarrillo, tomo mi chaqueta, mi arma y salgo de ahí, necesito despejarme, aire. Voy sin un paradero fijo, de un lugar a otro, sin rumbo, solo quiero sentir la velocidad y el viento en mi rostro.
Han pasado ya tres días, y no ha ocurrido nada. Todo transcurre de manera normal, en la mansión Kaioh todo luce como siempre desde que la vigilo, no hay cambios. Tengo muchas posibles explicaciones para esto, pero una se repite en mi cabeza, ¿será que no me delató? Qué clase de chica no le da aviso a su padre que trataban de matarlo y que sabe incluso quién es. Es una tontería.
Ya no se a quien he estado vigilando estos días, a mi objetivo o a ella. No debo perder más tiempo, debo matarle y dejar de correr más riesgos. Ha salido de su casa, pongo en marcha mi auto, le sigo. Ella se baja del auto y este se va. Entra a un café, también lo hago y me siento a una distancia prudente para esperar a ver si se juntará con alguien, pero al parecer permanecerá sola. Ya se tomó su café, aun no comprendo que tanto espera. Salgo a fumar un cigarrillo en un callejón que está a un lado, la espera me está impacientando, a pesar de que la paciencia es una de mis virtudes con respecto a esperar a una víctima. Esta chica de verdad me saca de mis cabales. Y definitivamente no es mi día, porque este encendedor no me quiere proporcionar el fuego que necesito para prender mi vicio.
-“cuanto vas a esperar para acercarte?”-la voz me hace dejar de intentar con el encendedor y darme vuelta para encontrarme con la chica.
No respondo, simplemente le veo seria. Camina con lentitud, adentrándose al callejón hasta quedar junto a mí, yo le sigo con la mirada.
-“hace días me sigues, no es cierto?”- vuelve a decir. No le respondo, solo le veo con seriedad, mientras mi mano se desliza lentamente bajo mi chaqueta hasta tocar el mango de mi arma. –“… no le he dicho he nadie”
-“porque”
-“no lo sé… simplemente, no lo he dicho”- desvió la mirada. –“… quien realmente eres Haruka”
-“ya te lo dije… nadie”
-“quiero conocerte”- se me acerca, pero mi mano sosteniendo el arma la detiene para que no se acerque más.
-“tal vez no entiendes la situación niña, no quiero a nadie en medio del camino, y tú te estás cruzando… ya sabes quién soy e imaginaras lo que debo hacer”- digo amenazante.
-“no le diré a nadie”
-“eso no me importa”
-“entonces hazlo”- esas palabras me sorprenden, no entiendo que es lo que pretende.
De pronto su teléfono empieza a sonar y lo contesta, se supone que no debí dejarle contestarlo. Ella asiente y después de pocas palabras lo corta.
-“debes irte, mi padre pidió que me siguieran y seguridad ya sabe que estoy en este callejón, deben estar por venir”- me dice mirándome con seriedad.
-“y porque debería irme sin antes hacer lo que vine a hacer?”
-“realmente no tengo una buena razón que darte”
Le veo de la misma manera, aun con la arma en mi mano. Pienso un par de minutos lo que debo hacer, pero luego la bajo y me voy rápidamente del lugar. Su actitud me confunde, al igual que mis acciones. Nada me asegura que guarde silencio, después de todo soy quien trataba de asesinar a su padre.
Al otro día me encuentro con un recado que me da un chico, debo ir al bar de siempre y me estarán esperando para nuevas indicaciones. Llego al lugar y me siento a esperar a que llegue ese escuálido hombre junto a sus dos matones para que me digan lo que quieren. Después de unos minutos llegan y se quedan junto a mí.
-“tráeme una cerveza y a mi amiga lo que quiera”- dice el hombre a una de las meseras, quien me mira expectante a mi pedido.
-“nada”- respondo cortante.
-“vamos, yo invito”- dice el hombre.
-“nada… solo sea breve”- digo para apurar el tramite.
-“muy bien, me gusta tu actitud”- dice por fin sentándose, mientras los dos hombres se mantienen de pie. –“nuevas condiciones de trabajo, mi cliente necesita a Kaioh muerto para hoy en la noche”
-“creí que tenía tiempo”
-“lo sé, pero mi jefe está algo impaciente y necesita para hoy borrarlo del mapa”- tomo mi vaso de un sorbo y lo dejo en la mesa.
-“está bien, hoy antes de media noche el hombre estará muerto”- me levanto.
-“bien, nosotros contactaremos con usted una vez terminado el trabajo”
Vuelvo a mi departamento, busco cuales son las cosas que debería llevar. Me pongo unos pantalones y camisa negra, y luego un abrigo largo y guantes del mismo color. Tomo mi arma con su silenciador y lo guardo bajo mi abrigo, junto a un par de recargas, además de otras sorpresas. Me dispongo a salir cuando me encuentro de pasada con mi reflejo en el espejo del pasillo, me observo unos segundos y reanudo mi marcha.
Dejo mi auto en un lugar seguro, mientras analizo cual será mi entrada por la mansión. Está oscuro, eso me facilita para escabullirme. Sin muchos problemas logro burlar la seguridad del jardín. Los perros que rondan el lugar no serán un problema, están ya todos drogados. Ya estoy dentro, debo deslizarme hasta llegar a la oficina de Kaioh. Cada pasillo tiene una guardia, puedo burlar algunos, otros debo encargarme con mis propias manos, sigilosamente, sin que ellos hagan un ruido que alarme, arruinaría todo. No hay espacio para errores.
Dos más caídos, y ya está despejado, estoy frente a la puerta de su estudio. Abro lentamente la puerta, sin hacer ruido y me encuentro con un gran escritorio y su silla dada vuelta hacia el gran ventanal. Con pasos sigilosos, y mi pistola preparada, me acerco al asiento, unos segundos más y habré terminado este trabajo. Acerco mi mano y doy rápidamente vuelta la silla, apuntando casi a la misma velocidad, pero mi sorpresa es que no había nadie.
-“pero si es Haruka Tenoh, mírate cuanto has crecido, que honor verte nuevamente en persona para venir a matarme, lástima que eso no podrá ser”- escucho a mi espalda, no pude notar que estuvo tras la puerta todo este tiempo, ahora es él quien me apunta por la espalda. –“voltea”
No puedo más que obedecer, mientras alzo levemente mis manos. Así que realmente me había delatado… no confiar en nadie, rompí mi propia regla. Mientras veo su rostro de satisfacción al apuntarme con su revólver, en mi mente solo puedo culparme por no haberla matado.
-“eres la asesina perfecta realmente… has matado a muchos, incluso gente que me servía más viva que muerta, pero en fin, solo haces tu trabajo eficazmente, y eso es lo que me gusta. Solo necesitaba ponerte a prueba para comprobar mi teoría, y has podido pasarla, una vez más has sido capaz de pasar una de mis pruebas. Sabía que no me equivocaba contigo, traspasaste mi mejor seguridad con facilidad... pero hasta acá llegaste”
Maldición, ahora lo entiendo, me tendieron una trampa, él sabía perfectamente que vendría hoy en la noche a matarle, porque él mismo me contrató. Mi instinto me falló, no pude preverlo. Ahora solo queda escuchar que es lo que realmente quiere. Estoy realmente impresionada, me atrapó, pero mi rostro solo muestra impaciencia a su petición. Me extraña la forma en la que me habla, mantengo el silencio.
-“eres muy callada, acaso no hablas”- no respondo. –“bien, iré al grano, tengo algo que proponerte. Es muy simple. Tienes un talento innato, y quiero que trabajes totalmente para mi”
-“yo no hago tratos con nadie, y trabajo sola”
-“pues eso hasta ahora, yo seré tu jefe desde hoy. Créeme que sé pagar la fidelidad combinada con la eficiencia. Y tu mereces una paga y trato a tu nivel”
-“no”- digo rotundamente.
-“al parecer no estás comprendiendo, esa es la única opción, esa y claro salir de aquí en una bolsa negra, si entiendes a que me refiero. Eres una persona inteligente, y sé que eligieras la opción sensata”
-“gracias por los halagos gratuitos… pero no”- enfatizo la última palabra, el hombre ahora frunce el ceño.
-“no le ruego a nadie, así que te daré cinco segundos para retractarte”- me mira expectante, y yo seria y convencida. –“muy bien, al parecer sobrevaloré tu inteligencia, supongo que sabes que es lo siguiente que pasará”
-“si, terminará de hablar convencido de que podrá matarme, llamar a sus hombres para que saquen mi cuerpo sin vida y lo hagan desaparecer, pero le diré algo señor Kaioh, usted se equivoca, cuando termine de hablar yo saldré de este estudio y luego de su mansión con vida”
-“jajaja… puedes ser buena, pero de esta no te salvas”- pero sigo mirándole con mi rostro lleno de convicción, lo que le impacienta. –“como te atreves! Arroja tu arma al suelo ahora”- miro a mi mano aun levemente alzada con mi pistola. –“bótala sin bajar los brazos”- vuelve a decirme para asegurarse que no la use, al parecer mis palabras lo intimidaron.
-“está bien”
Abro mi mano y el arma comienza a caer, pero en un movimiento rápido la atrapo antes de que caiga al suelo a pocos centímetros, disparándole al mismo tiempo en su pierna, haciendo que caiga acompañado de un grito de dolor. Una vez en el suelo, entre jadeos me apunta con su arma, pero ya es tarde, pues ya me puse de pie y con una patada logro que su revólver vuele lejos de su alcance. El hombre respira rápido mientras me ve caminar hacia la puerta.
-“una vez pudiste escapar de mi, pero no otra vez!” – me detengo al escucharle, a que se refiere, es primera vez que le veo en mi vida, parece hablarme como si me conociera de antes. Salgo por fin de la oficina.
–“SEGURIDAAAAD!!!! ATRAPENLAA!!!”- escucho a mi espalda.
Saco mi otra arma de la chaqueta y me dispongo a salir. Comienzo a escuchar varios pasos acercarse rápidamente. Apenas se asoman por la esquina del pasillo los guardias desprevenidos, les espera una bala que los hace caer. Corro sigilosamente por los pasillos, atenta a cada hombre que se me cruza. Son muchos, y los tengo por ambos lados, así que de espaldas, derribo una puerta que está a mi lado, esperando en el suelo con ambas armas alzadas a cuando vengan. Uno, dos, tres disparos cada una, y todos caen derribados. Retomo mi huída por los pasillos, pero un disparo me roza el brazo, me faltó dispararle a uno, que tonto error, pero ahora lo hago.
Continúo, cada vez son más y no me queda otra que entrar a otra de las habitaciones y encerrarme, eso me dará tiempo para salir por la ventana y entrar al cuarto de al lado, eso los distraerá. Salgo y ágilmente me trepo por afuera, hasta saltar al balcón de la habitación y entro rápidamente, encontrándome sorpresivamente con una figura conocida, Michiru, que estaba con un libro en su mano. Al parecer la sorpresa fue de ambas al encontrarnos. Miro a mi alrededor, la cama, los adornos, los cuadros, es su habitación. De todas las habitaciones que hay en esta enorme mansión he venido a parar a la más inoportuna. Ella deja lo que estaba haciendo y se me acerca lentamente confundida.
-“Haruka… que haces acá… entonces mi padre… él está…”- de pronto ata cabos al verme en su casa, sus manos cubren su boca y me ve horrorizada ante las conclusiones que ha sacado, pero no logra terminar lo que decía.
-“no… ahora debo irme”- me dispongo a salir cuando siento como golpean la puerta. -“señorita, se encuentra usted bien?”- se escucha un hombre al otro lado de la puerta.
Me mira, luego mi mano con la pistola y nota mi brazo levemente herido, por su rostro debe estar atando cabos de la situación.
-“s si… estoy bien, no se preocupen”-grita sin dejar de mirarme. -“déjeme pasar por favor”- golpea insistente después de unos segundos, al parecer no le han creído.
-“tienes que irte, van a entrar sin que pueda evitarlo”- me dice mientras se sigue escuchando la puerta.
-“sabes que vine a matar a tu padre, porque me ayudas?”
-“lo sé, pero no quiero que mueras, y toda la seguridad debe estar en tu búsqueda, si no te vas eso es lo que pasará”
-“porque te interesa que salga de aquí con vida?”- pregunté, pues realmente no comprendo su reacción.
-“porque… porque hay algo en ti que me atrae mucho, me gustas, y no quiero que nada malo te pase”- esas palabras no me las esperaba. No puedo ver mi rostro, pero de seguro está mostrando asombro que no puedo ocultar, mi rostro está acalorado. No sé qué decir.
Pero tampoco nada alcanzo a decir, pues la puerta de la habitación se ha vuelto de par en par, dejando entrar a unos tres hombres con sus armas en las manos. Rápidamente, sin dejarles hacer nada, me escabullo atrás de Michiru, tomando levemente su mentón con toda mi mano izquierda, mientras apoyo mi mano estirada con la pistola, sobre el hombro de ella. Los hombres en ese momento detienen todo lo que pensaban hacer conmigo. Ese momento de descuido me permite dispararles a todos, cayendo con peso muerto al suelo. Puedo sentir como su cuerpo se estremece con cada cuerpo al caer. La adrenalina hace que mi corazón se acelere, pero ya no sé si es por la situación con los guardias, o por la situación con esta chica y tenerla tan cerca. -“arriba!”-puedo escuchar a lo lejos a uno de los guardias, dando aviso a la ubicación de mi intrusa presencia, y recordándome de que no hay tiempo para perderme en el aroma que desprende su cabello.
No cuento con mucho tiempo, debo salir de aquí. Instintivamente tomo su mano y corro, ella me sigue. Cada guardia que me ve con ella duda en hacerme algo, y yo no espero ni un solo segundo para jalar mi gatillo. Caen uno tras otro, mientras avanzo a paso seguro.
Ágilmente me escabullo, sin soltarle, ella simplemente me sigue, y me sorprende como es capaz de seguirme el paso. Ya estoy en el jardín y siento a mi espalda una voz conocida.
-“tiene a mi hija!! Deténganla!!”- dice el hombre herido desde su balcón.
Los hombres nos apuntan, pero no saben bien que más hacer, pues no pueden correr el riesgo de dispararle a ella. Aun así existe un hombre osado que abre fuego, dándome en mi brazo que la sostiene, cerca a la herida anterior. Mi quejido es leve, pero estoy demasiado cerca de su oído para que lo escuche.
-“no disparen!!”- ella grita mientras me sorprende como se pone disimuladamente, sin que ellos lo noten, frente a mí, dándoles a entender que no pueden hacerlo sin haber una posibilidad de herirle a ella.
-“idiotas!! Cuidado con Michiru!”- grita exasperado su padre desde la altura, viendo una panorámica de la situación.
Retrocedo, ellos no pueden hacer nada más que notar cómo en un rápido movimiento desaparezco de su mira con la chica. Subo al auto y arranco.
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Gracias x los fieles comentarios, espero q les esté gustando!
Salu2!
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