[TPP] El Manual Samurai ¡¡ - Foros DZ
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hombre Antiguo 20-jun-2009
 
Avatar de Bryan Uchiha
angeles en mi ~
[TPP] El Manual Samurai ¡¡

"Adentrate en un mundo de Fascinantes Aventuras donde cada día Descubres los Secretos del Honor, la Honradez, la Honestidad y la Buena Voluntad. Más de 100 Millones de Personas ya han estado en este hermoso mundo ¿A qué esperas Tú?"

Asi komiensa el Manual Samurai ¡
un pequeño libro del cual ire poniendo 1 capitulo semanalmente
el autor de esta maravillosa historia es el dr. Ignacio González de Arriba
asesor de empresas(por contratos millonarios), hipnologo clinico y reconocido terapeuta mundial ademas uno de los personajes aquien mas admiro

leanlo les encantara ^^






EL INICIO DEL SAMURAI

Hoy era un día feliz para Kan, hoy cumplía 12 años y su padre había prometido concederle el mayor de los tesoros. Una espada de Samurai.
Naturalmente no sería una espada de doble diamante como la de su padre, sería una sencilla espada katana. Lo demás habría de ganárselo por si mismo. Era un inmenso honor el que le hacía su padre. A partir de ahora dejaba de ser un niño para convertirse en todo un aprendiz de Samurai. Un brillante futuro se presentaba por delante si estaba dispuesto a aprender y a trabajar. Y Kan lo estaba desde lo más profundo de su corazón.

Su padre Kazo estaba frente a él, solemne e imponente como era natural en su persona. El anciano Samurai aparentaba mucha menos edad de la que realmente tenía, sólo su larga cabellera blanca y unos ojos llenos de sabiduría revelaban su verdadera edad. Su armadura de General Samurai reflejaba los dorados rayos del sol como si fuera de oro mientras que los dobles diamantes engastados en la empuñadura de su propia espada katana, formaban un doble arco iris enlazado en su base. Kazo había luchado mil batallas y formado a cientos de Samurais, y por fin hoy iba a instruir a su propio hijo. Un acontecimiento que llevaba esperando desde hacía doce años. En sus manos sostenía la futura katana de su hijo, un arma poderosa que debía usarse con sabiduría. Kan debía entender que lo más importante de un Samurai no era su arma, sino su sabiduría y su honor.

La cara de Kan resplandeciente de honor y gozo al recibir su espada, llenó el corazón de su padre de un orgullo como nunca antes había sentido. Ahora ya era oficial, el joven aprendiz había superado todas las sutiles trampas que se le habían tendido y por sus propios méritos se había convertido en uno más del clan.

Esa misma noche, después de las celebraciones y las risas, padre e hijo se sentaron juntos alrededor de la hoguera. La noche era cálida y en el cielo lucían las estrellas como luciérnagas en un estanque, la Luna llena brillaba con fuerza, como si quisiera arropar al joven Samurai con sus rayos de luz.
- Hijo mío - La voz de Kazo era grave, relajante y ****trante como las caricias de una madre - Hoy has dado un paso muy importante en tu vida. Has dejado de ser una persona normal, has dejado el bosque para introducirte en el camino de la vida por el sendero del Samurai. Has superado la trampa invisible que tienden los fantasmas del miedo y del fracaso. Nunca luches contra los fantasmas del miedo, ellos harán que todos los problemas parezcan agolparse para vencerte y doblegarte, cuando estos fantasmas te ataquen, no te defiendas, sigue adelante enfrentándote a los problemas uno a uno. Ese es el único secreto del éxito hijo mío.

- Sí padre, estas semanas las dudas recorrían mi mente - Kan miraba a la Luna en busca de fuerzas para expresar lo que había sentido - no sabía si sería capaz de llegar al final, tenía miedo de entrar en la senda del Samurai por miedo al fracaso, por miedo a decepcionarte, por miedo a que se rieran de mí los demás mientras no domine todas las técnicas como lo hace un Samurai de verdad. Era un dolor intenso - dijo mientras su mano se posaba en su estómago - como si me clavaran afiladas agujas en el estómago. Pero me di cuenta que si no empezaba, habría fracasado aún antes de intentarlo. - Sus ojos se clavaron en los de su padre - No sé si llegaré algún día a ser un Samurai tan bueno y poderoso como tú padre, pero ten por seguro que lo intentaré hasta con el último vestigio de mi alma, nunca me rendiré al camino. Siempre seguiré adelante.



Kazo no podría estar más orgulloso. Su hijo poseía una fuerza que le conduciría allí donde él quisiera. Porque nadie mejor que el viejo Samurai sabía que el mayor secreto para conseguir en la vida lo que se desea es el no rendirse jamás. A su tierna edad ya conocía ese secreto, sin duda llegaría muy lejos, mucho más lejos que su padre el General de Generales.

- Hijo, ahora eres parte de los Samurais y por lo tanto has de regirte como tal - El viejo Samurai cogió un grueso leño y se lo pasó a su hijo. - Parte este leño hijo mío, sé que puedes hacerlo.

- Pero padre, este leño es muy grueso, - dijo el joven abatido - y yo sólo tengo doce años, aún no soy un hombre maduro. No tengo la fuerza suficiente.

- Claro que tienes la fuerza hijo, pero tu fuerza no está en tus músculos - sentenció a la vez que rodeaba con su grande y cálida mano el estrecho brazo de su hijo - sino en tu cabeza, es en tu inteligencia y en tu fuerza de voluntad donde posees la energía suficiente para realizar todo aquello que desees. Si piensas que no eres capaz de hacerlo... seguramente nunca serás capaz. Sin embargo, si estás convencido de que es posible, y desde el fondo de tu corazón brilla la verde llama de la esperanza y la fe en ti mismo. Podrás hacer lo que desees, sólo habrás de buscar el medio.

- Pero padre... - Kan quería creer a su padre, era un Samurai y los Samurais nunca mienten. Entonces debía existir una forma... pero cuál - ¡Ya sé! Ahora yo también soy un Samurai, ¡puedo hacer lo imposible!

Y desenfundando por primera vez su espada katana lanzó con todas sus fuerzas un terrible golpe contra el tronco... consiguiendo que la katana se incrustara fuertemente dentro del tronco. Kan intentó sacarla de un tirón, pero sus esfuerzos eran inútiles. Estaba demasiado fuertemente enganchada. Se estaba poniendo muy nervioso, y si no fuera porque la cálida mano de su padre le calmó, como tantas veces había hecho de pequeño, se habría echado a llorar.

- Tu intento ha sido digno de elogio Kan, pero has de aprender antes de hacer. - El viejo Samurai tomó entre sus manos la espada de su hijo y con un giro rápido de muñeca extrajo la espada del tronco. - Has de fijarte pequeños objetivos, fáciles de cumplir con tus capacidades, para conseguir lo que deseas. - Dicho esto devolvió la espada a su hijo. - Primero intenta crear una zanja en el tronco, no de un golpe directo, sino de dos curvos que te ayuden a debilitar la rama.

Kan lanzó un tajo curvo y cortante que hizo saltar unas astillas del tronco, a continuación lanzó otro en dirección opuesta que hizo que casi la mitad del tronco se dispersara por el suelo. Animado repitió la operación y unos instantes después el grueso tronco reposaba en el suelo, partido en dos pedazos y un montón de astillas.



- Tienes razón padre! El tronco entero era demasiado para mí, pero poco a poco he logrado debilitarlo y al final yo he vencido. Si hubiera pensado que no podía, nunca lo hubiera intentado. Pero decidí que era capaz, que debía de existir una manera de cortarlo, y la encontré!
- Siempre existe una manera - La voz del viejo Samurai ****tró en los oídos de su hijo grabando estas palabras a fuego - siempre existe una manera de lograr lo que deseamos.

- Y para ello debemos hacer lo que sea padre - Preguntó inocentemente Kan.
Kazo se alarmó, no quería que su hijo le interpretara mal, siempre había que regirse por el honor y la generosidad, pero una vez que vio la inocente mirada de su hijo, la calma se apoderó otra vez de su corazón.
- Hijo, puedes conseguir todo lo que desees en la vida sólo con que ayudes a otras personas a conseguir lo que ellas desean.

- No entiendo padre.

- Tú sabes que el granjero siempre recoge más de lo que siembra ¿No es así? - Kazo sabía que su hijo había ayudado a sembrar a sus vecinos y se había quedado maravillado al ver como crecían las plantas día a día y como de un puñado de semillas surgían, con el tiempo, cientos de sabrosos frutos - Pues igual que el granjero siempre recoge más que lo que siembra, tu debes saber que no estás sólo y has de ayudar todo lo que puedas a tu equipo, si lo haces así después recogerás la cosecha más fructífera que nunca hayas soñado.

Kan quedó pensativo, todavía era muy joven para entender todas las palabras de su padre, pero él sabía que su padre siempre había sido generoso y gracias a ello había llegado a ser un general de generales, por eso decidió firmemente que él haría lo mismo.

- Padre, tengo una duda que me atormenta - Se sinceró Kan - antes no te la quise decir porque hoy es un día de dicha. Pero no concuerda con lo que me acabas de decir.
- ¿Si hijo?
- Ayer conté a mis amigos del pueblo que me iba a convertir en Samurai, que aprendería los secretos de nuestro arte y que me convertiría en el tipo de guerrero más poderoso que existe - los ojos de Kan se clavaron en el crujiente fuego - y los otros niños se rieron de mí, me dijeron que era un blandengue, que todo eran mentiras y que tuviera cuidado porque lo más seguro es que me dieran una paliza los verdaderos Samurais por mentiroso, y que luego me echarían a la hoguera. ¿He de ser generoso también con esos niños padre?
- Hijo... - Una sonrisa de comprensión surcaba los labios del viejo Samurai, a él le había pasado lo mismo en su juventud y sabía que las mismas personas que hoy criticaban y ridiculizaban a su hijo, mañana serían sus más fervientes admiradores por su valentía y coraje - Hay una forma muy fácil de evitar las críticas...
-¿Cuál es padre? - Preguntó entusiasmado Kan
- ... simplemente no seas nada y no hagas nada, consigue un trabajo de barrendero y mata tu ambición. Es un remedio que nunca falla.
- ¡Pero Padre! Eso no es lo que yo quiero, yo quiero ser fuerte y poderoso como tú, tengo aspiraciones y sueños que quiero cumplir en la vida. Y sólo tengo esta vida para hacer esos sueños realidad ¿Cómo me pides que haga eso?
- Entonces Kan, ten mucho cuidado con los ladrones de sueños - dijo Kazo misterioso
- ¿Los ladrones de sueños? - El niño Samurai miró temeroso a su alrededor - ¿Qué son? ¿Demonios de la noche? ¿Duendes malignos? ¿Seres tenebrosos?
- No hijo, son tus amigos y las personas cercanas a ti - Los ojos de su hijo lo miraban con una expresión triste, como si le acabara de caer el mundo encima - No te preocupes, sólo son amigos tuyos, mal informados que quieren protegerte, quieren todo el bien para ti y que no sufras, por eso intentarán detenerte en todos los proyectos que hagas, para evitar que fracases y te hagas daño.
- Pero entonces son como los fantasmas del miedo y del fracaso, quieren mi bien y sin embargo me infringen el mayor daño que puede existir: robarme mis sueños, mis ambiciones y por tanto las más poderosas armas que tengo para alcanzar lo que yo quiero. Si nunca lo intento... nunca lo conseguiré. Es cierto que si lo intento puedo fracasar, sin embargo también puedo tener éxito y conseguir lo que yo quiero!

- Eso es hijo y además, sin quererlo, acabas de descubrir tus tres armas más poderosas.
- ¡Cuáles! dímelo - su ilusión ante la perspectiva de tener más armas era enorme.
- La primera el Entusiasmo, si crees en lo que haces y de verdad te gusta podrás conseguirlo todo y debes creerlo con todos los vestigios de tu ser.

Kan asintió con la cabeza temeroso de interrumpir a su padre.
- La segunda ¡El Empuje! Has de aprender y trabajar, aprender y trabajar y después... enseñar, aprender y trabajar. Sólo con el trabajo conseguirás tus objetivos. Si pretendes aprovecharte de la gente sólo encontrarás el fracaso, sin embargo, si trabajas con honor, en equipo y siempre intentas superarte... no habrá nada que pueda pararte.

Kan posó la mano en su corazón y se prometió a si mismo, en absoluto silencio que siempre trabajaría con honor y que nadie le pararía.
- Y tercera la Constancia - los ojos de Kan preguntaban a su padre que era la constancia, acaso no era lo mismo que el empuje - La Constancia hijo mío, es la capacidad de aguantar en los tiempos duros y seguir trabajando para que vengan los tiempos buenos, la constancia es el Arte de Continuar Siempre! Tú ahora acabas de empezar y mañana empezarás a practicar con los Samurais. Al principio, después de cada entrenamiento, te dolerán los músculos y estarás cansado, tendrás ganas de abandonarlo todo porque pensarás que esto es demasiado duro para ti. Pero si eres Constante y continúas aprendiendo y practicando, poco a poco tu cuerpo se irá adaptando y desarrollando, así como tu mente. Y verás como cada vez las cosas te resultarán más fáciles y obtendrás más resultados y más fácilmente. Los comienzos son siempre duros hijo, y sólo si eres Constante tendrás el éxito asegurado.

Kazo vio como su joven hijo asentía medio dormido. Ya era tarde y hoy había aprendido más que en toda su vida. EL viejo Samurai cogió a su joven hijo y ahora aprendiz de su arte en sus brazos levantándolo, a pesar de su avanzada edad, como si de una pluma se tratara. Su hijo le susurró algo al oído como "gracias papa!" antes de quedarse dormido. El general de generales se preguntó si realmente su hijo seguiría al pie de la letra todos los consejos que hoy había aprendido. Sabía que si así lo hacía llegaría aun más alto de lo que él, general de generales, había logrado.



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"No hay nada que temer, excepto al Propio Miedo"



"mientras haya vida amame"(?)

Última edición por Bryan Uchiha; 03-jul-2009 a las 21:18.
Bryan Uchiha no ha iniciado sesión   Responder Citando
hombre Antiguo 03-jul-2009
 
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angeles en mi ~
Aqui el segundo cap =)
comenten =P



La Primera Leccion Samurai

Era una hermosa mañana, en el cielo, a lo lejos, volaban altas las gaviotas retando al Sol.

Kan estaba sentado sobre la fresca hierba junto con otros aprendices a Samurai. Era su primera clase y por "casualidad", su padre Kazo, el viejo Samurai, el general de generales había decidido dejar sus otras obligaciones en manos de sus hombres de confianza para dar el mismo la clase a los jóvenes Samurais. Kan sabía que era por amor a su hijo. Pero el viejo Samurai nunca lo hubiera reconocido.

Y allí estaba el viejo general, sentado en la hierba, con su larga cabellera blanca meciéndose al viento y su espada Katana de doble diamante dibujando estelas de luz en el aire cada vez que su dueño hacía el más leve movimiento.

- Hoy jóvenes aprendices - su voz omnipresente y penetrante acalló instantáneamente todas las jóvenes voces - os quiero prevenir de las trampas con las que podeis encontraros en vuestras vidas. Debeis siempre recordar que si os topais con alguna de estas trampas será signo de que os habeis alejado del camino correcto y os habeis adentrado en el bosque. Pues es únicamente en el bosque de la vergüenza y el deshonor donde se encuentran instaladas las trampas. El camino del honor es el único medio para llegar al éxito. Puede ser que algunas veces parezca largo y pesado e incluso parezca que podemos atajar por el bosque para llegar antes, pero eso siempre son ilusiones. El único medio para alcanzar el éxito y lograr todos vuestros objetivos, es seguir el camino del honor, la amistad y el trabajo en equipo. Si lo haceis así llegareis a la meta mucho antes de lo que creeis.

Después de decir esto, el viejo Samurai, guardó silencio un momento para que las jóvenes mentes de sus alumnos pudieran asimilar la sabiduría de sus palabras. Sólo cuando comprobó en la mirada de todos y cada uno de sus alumnos que lo habían comprendido continuó.

- No debeis caer en la tentación de querer crear un nuevo golpe "mágico" que os solucione la vida. El camino es único para todos y no podemos crear otro. Lo único que necesitais es seguirlo aprendiendo de vuestro mentor, aplicando y practicando sus enseñanzas... y más adelante enseñando lo que sabeis a vuestros propios alumnos.

Todos los aprendices a Samurai asintieron, su sueño era aprender correctamente las enseñanzas de sus maestros para poder ponerlas en práctica. Después, algún día, querían poder enseñar también a sus propios alumnos como hoy les enseñaba a ellos el viejo general.

- No debeis caer en la tentación de dedicar poco tiempo a vuestros deberes pensando que sois mejores que los demás. Sólo el trabajo duro conlleva a los resultados y al éxito. Así mismo debeis aprender a pensar a lo grande desde hoy mismo. Cuando yo tenía vuestra edad, mi maestro me dijo "Si quieres darle dar a un águila, apunta al sol" yo no entendí sus palabras y le pregunté "¿Por qué maestro?" a lo que me contestó "Mas vale apuntar al Sol y dar sólo a un águila, que apuntar al águila y cazar una piedra"

"" Desde entonces mi objetivo ha sido el ser el más grande de los Samurais que nunca halla existido. El mismo que vosotros debeis fijaros. Muchos creeis que soy el Samurai más poderoso y experimentado que existe, yo creo que sólo soy el más viejo - las risas de los alumnos resonaron en el tranquilo valle - Sin embargo - continuó Kazo muy serio - todos los días trabajo para mejorarme un poco, para llegar un poco más que el día anterior - su voz se fue reduciendo poco a poco a un ligero susurro - y gracias a eso he llegado hasta donde estoy... pero no se lo conteis a nadie, es un secreto...


Los alumnos tenían los ojos muy abiertos, como si así pudieran escuchar mejor a su maestro.

- ¡Ese es el verdadero secreto! - Su voz se elevó y su expresión resaltaba la pasión de sus palabras - Un Samurai debe estar siempre en forma, para ello ha de entrenar y practicar todos los días - La expresión del viejo Samurai se tornó dura y sus ojos se redujeron a dos estrechas líneas - La falta de entrenamiento destruye al Samurai. Sin embargo... Teniendo en mente los más grandes objetivos y dando todos los días un paso más... Se recorre el camino de la única forma posible...

- Paso a Paso - Contestó Kan sin poder evitarlo.

Una sonrisa cruzó la cara de Kazo, parecía que todos los Jóvenes aprendices habían comprendido que sólo trabajando todos los días se podía alcanzar el triunfo.

- Sí Señor Kazo, - Alzó la voz un joven aprendiz medio escondido entre los demás - yo todos los días les digo a mis hermanos que hagan como yo, que practiquen cuando yo. Algún día los convenceré de que se hagan un Samurai como yo.

-¡ESE! - El padre de Kan subió repentinamente su tono - ¡ESE! Es un grave error - El Samurai advirtió que la cara del joven aprendiz se había teñido de vergüenza, por lo que moderó el volumen de su voz y reafirmó su postura - Nunca debes convertirte en el tema de conversación. Si afirmas continuamente que tu camino es el único correcto caerás en un grave error, existen muchos otros caminos correctos. Y aunque tú, como yo, creas que este es el mejor de los caminos... nunca has de intentar romper las creencias de los demás. - mientras decía estas palabras se irguió en toda su estatura - El hombre ha de ser libre para vivir su propia vida y escoger el camino que desee, pues aunque se equivoque, es su libre albedrío lo que está en juego. Si no cumples esta regla sólo te crearás enemigos. Y tus enemigos siempre intentarán romper tus creencias y matar tus sueños acabando así con tu futuro. - entonces desenvainando su espada para resaltar sus palabras concluyó - Si te encuentras con un enemigo que quiera romper tus creencias... - entonces envainó su espada - lo más sabio es retirarte de la lucha hasta que estés totalmente preparado.

Un largo puñal voló en un destello de su mano hasta el joven aprendiz, enterrándose hasta la empuñadura, justo a su lado en la tierra.

- Lo que debes hacer es esforzarte en aprender para convertirte en un verdadero Samurai - dijo acercándose - Búscate un mentor, normalmente será aquel que te ha introducido en el arte Samurai. - al mismo tiempo arrancaba el largo y fino puñal del suelo, una preciosa pieza de plata con la empuñadura de oro - y si este es inexperto contacta con su maestro, y con el maestro de su maestro si es necesario - y tendiéndole el puñal añadió - Recuerda que siempre habrá alguien en el equipo dispuesto a enseñarte. Nunca estarás solo... siempre tendrás a alguien luchando a tu lado.

Una gran sonrisa cruzaba la cara del joven aprendiz, la sabiduría de las palabras del general y la belleza del puñal, que le había regalado, harían que nunca olvidara esta mágica tarde.

- Ahora bien - puntualizó el general una vez regresó a su sitio - nunca debeis abusar de vuestro mentor. Él es el hilo vital que os une con el arte Samurai, quizás os sintais tentados de pedirle que luche por vosotros, pues esta es la salida más fácil. No pretendais que otros luchen vuestras batallas o... nunca aprendereis ni llegareis a nada. ¡Luchad vosotros vuestras batallas! ¡Ganaos un renombre! ¡Que vuestra fama os preceda! ... Y llegareis a lo más alto!

Sonó una explosión y una cortina de humo se ciñó sobre el Samurai. Cuando los ojos de los jóvenes aprendices por fin pudieron ver a través de la espesa cortina de humo... el General de generales ya no estaba con ellos. Sin embargo, al menos una parte de su sabiduría permanecería para siempre en sus corazones...
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"mientras haya vida amame"(?)

Última edición por Bryan Uchiha; 03-jul-2009 a las 21:18.
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