Toda la verdad sobre Dragon Ball Z - Foros DZ
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hombre Antiguo Hace 4 Semanas
 
Avatar de Magegg
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Toda la verdad sobre Dragon Ball Z

Es ahora, al despertar sudando a las 3:30 de la mañana, con el alma muerta esta madrugada, que comprendo por fin todas las advertencias que se han hecho y se siguen haciendo respecto a la serie de Dragon Ball Z. Cuando comprendo finalmente que todo México no es más que un instrumento para jalarnos al Infierno. Para que comprendamos, como me acaba de ocurrir, que los seres humanos no somos sino marionetas, fácilmente controlables y destructibles por seres de otro mundo, con intenciones perversas e incomprensibles.

Hago esto público por estar seguro de haber encontrado la verdad. Deja este relato en el foro, con la total seguridad de que en breve desaparecerá. Probablemente algunos de ustedes recuerden este mensaje, como algo fugaz que tan misteriosamente vino como se fue. Lo publico con desesperanza, sabiendo que lo haga o no, mi existencia ya en breve está condenada. Creo que este documento es bastante significativo; podría contarles más cosas del sueño, podría decirles el nombre exacto de la entidad que en este momento jala los hilos de plata de mi frágil vida; podría contarles sobre los power point que ******, mi socio me mostró, donde se protestaba por la cercana extinción de criaturas marinas, pre-humanas, en las costas de Irlanda. Criaturas con un leve parecido a morsas, pero infinitamente más mórbidas y deformes, y cuyos huevecillos o larvas tienen un repulsivo parecido a anos humanos. Pero todas esas cosas, no me son permitidas de recordar; son nombres que no están hechos para ser pronunciados.

En cierto modo publico esto riéndome, queriendo creer en mi interior que no se trata más que de un sueño, algo de lo que más adelante me reiré. O pensando que podría ganar algún concurso de cuento con esto. Pero ustedes no se rían, ya que estoy hablando seriamente. Y trataré por todos los medios de respaldar este archivo, esperando que sirva como advertencia, y esperando que algo de él quede como evidencia.
No sé, repito, si la publicación de este relato tendrá repercusión en mi destino, ya de por sí condenado, o tal vez me suma en un castigo todavía peor. La duda de si creer o no en lo que acabo de contarles, está en ustedes. Probablemente el recuerdo de esto no quede sino como una curiosa o misteriosa anécdota, de la poca gente que haya alcanzado a leerlo, gente que tal vez me haya conocido, gente que se pregunte el por qué de mi desaparición.

De antemano, me despido de estos foros por última vez.

Atentamente: Magegg.


Pertenezco a una familia de nivel medio y educada siempre de forma laica, aunque en mi primera juventud fui bautizado y pasé por otros ritos católicos, junto a buena parte de mi comunidad.

Marbella dice:
Te voy a contar algo que es la merititita verdad
Marbella dice:
Aunque sé que no te lo vas a creer
Gabi dice: ¿qué?
Marbella dice:
Ahora tengo cuatro esposas.

Hoy día mi vida no podría haber tenido mejores perspectivas: me encontraba justamente por graduarme, y estudiando una maestría. Encima de eso siempre he sido de espíritu noble, y he sentido una simpatía (aunque apática) por la gente –que “pobre de mí”- consideré ignorante durante toda esta primer etapa de mi vida.

El vecina que vive atrás de mi casa tiene tres hijas; siendo la primera una chica de 12 años, teniendo la segunda, 9, y la más pequeña de ellas menos de 6. Además de eso, tenía como hijo a un joven de mi edad, con quien llegué a jugar hasta los 12 años de edad, antes de sumergirme en el mundo del internet, la televisión y los videojuegos. Este hombre ha sido campesino la mayor parte de su vida, ahora se encuentra retirado y ha perdido toda la gloria de sus tiempos rurales; yo siento orgullo en ver su amable disposición todos los días, en observar cómo, pese a sus más de 70 años su cuerpo nunca perdió la flexibilidad y fuerza, y que mantiene una actitud alegre ante la vida, aún ante mí.

Su hijo, ******, estudió en Sinaloa ingeniería agronómica, y se ha dedicado actualmente, además del trabajo, a la concientización sobre lo ocurrido en otras partes del mundo tras el abandono o la falta de respeto al cultivo de la tierra.

El viejo me quiere. Tal vez tenga que ver respecto a mi aparente actitud de activismo social, a mi conocimiento sobre otras culturas y a que sé inglés. Yo mismo he llegado a pensar que mis conocimientos de lengua extranjera y mis perspectivas sobre administración serían capaces de hacer despegar varios de sus negocios.

Son las fiestas de fin de año en el rancho, y el viejo me lo ha revelado: tiene pensado legarme todo su patrimonio, hacer que me encargue de sus negocios siendo ******, mi socio, de su primogénito. Y como muestra de fe, me ha prometido ya a sus tres hijas en matrimonio; bueno, a la mayor en matrimonio, y a las otras dos para cumplirme toda clase de tareas en casa.

Me lamento mil y un veces de lo malo de mi intención, al haber pensado que podría lograr la diferencia, el progreso en esa familia, al observar la mano de hierro con que el padre gobierna a sus hijas. Las veo todo el tiempo desaseadas, sin peinar, con poca o nula habilidad social ya que el padre jamás las ha dejado salir. El padre las reprende por cualquier tarea mal hecha, y ellas son las amas de la casa. Aún así, cuando yo llego todo son sonrisas para mí. Y yo les correspondo, con la mejor de mis voluntades, con sonrisas, comprensión, tranquilidad; quizás en un futuro pueda hablarle a mis prometidas, he pensado.

Me sentía afortunado, al fin pasaba algo bueno en mi vida, algo tan emocionante como para poderlo creer; me sentía en una serie harem, probablemente Love Hina o aún algo más ecchi.

Diego dice:
hola
Marbella dice:
=)
Diego dice:
¿cómo están las nenas?
Marbella dice:
xD

El tiempo ha pasado, y he descubierto la horrible enfermedad de ******, mi socio, demasiado nauseabunda para poderla revelar en este escrito. ¿De qué habrá nacido esta pobre criatura? Ahora que lo pienso, jamás supe una cosa sobre su madre; he visto, sí, muchas veces, tal vez más seguido de lo que fuera sano, a su abuela (¿paterna, materna?), en el portal de la casa de mi vecino, siempre con esa misma expresión de quietud total en su rostro descarnada. Una sonrisa siniestra, con tan sólo dos o tres dientes, a la que es difícil adivinar cualquier cosa; y su cuerpo, notorio bajo las piernas de su falda de anciana tradicional, siempre tonificado, sin una sola arruga, fuerte y vigoroso, notorio especialmente bajo sus piernas, aunque siempre usa calcetas negras sobre sus zapatos. El cabello verdoso ya más que canoso siempre atado siempre en media cola, y únicamente su rostro, siniestro y de cráneo alargada, profuso en arrugas... No en vano creí durante un tiempo, entre en broma y seriamente, que ella podía no ser otra cosa que una bruja. Y recuerdo que aquella vez, cuando me encontraba en casa de Aarón, salió a desatar al bravo perro que mi vecino había comprado, con la única intención de divertirse un buen rato viéndole perseguirme; todo esto confirmó mis sospechas sobre su profunda maldad.

La gente nunca dejó de darse cuenta en mi juventud acerca del tremendo parecido que tengo con el hijo del vecino, ******, mi socio actual. Éramos prácticamente gemelos, aunque yo siempre me vi, al menos de niño, notoriamente más vigoroso, y de mejor salud. El tiempo hizo cambiar todo: él es ahora la imagen viva del joven de Culiacán, de corta estatura, aunque de piel blanca y cabello trigueño, con el acento norteño a flor de piel y siempre una expresión campechana y aguzada en su rostro. Yo, por el contrario, moreno y flaco, alto, de semblante tímido y melancólico, reservado.
Ahora entiendo, aunque sólo en parte, para qué me quería el viejo. ******, mi socio se encuentra mal; verdaderamente mal. Y no es algo que se cure. Es algo que tiene implantado en su misma esencia, en los mismísimos genes. Y todo esto únicamente porque los dos éramos tan parecidos de jóvenes...

Esta semana mi padre ha sufrido un achaque. Mi padre, quien toda la vida perteneció a una logia cuyos verdaderos motivos yo desconocía, pero que siempre consideraba importante ayudar al desvalido, una especie de fraternidad con la humanidad. Y de la cuál toda mi vida me burlé, considerando toda religión una nacada.
Mi padre ha tenido una visión, una especie de regalo divino, donde lo vio... encontró finalmente la solución a los problemas. Nunca habría imaginado que sería mi padre un mártir y la única persona interesada o capaz en ayudarme a resolver la situación en que ahora me encontraba. Salió del cuarto que comparten mi hermano mayor, su cuñada y su pequeña hija, tambaleándose, en estado lamentable. En la puerta encontré pegadas tres etiquetas, la mayor de ésta con un mensaje de un renglón, que se refería claramente a una secuencia en el código de ADN. Lo comprendí instantáneamente: se trataba de la secuencia de ADN de ******, mi socio.

...3,3,5 en la línea primera del eje superior a la izquierda, y en la inferior a la derecha...

Y luego de eso unas pocas más secuencias de cifras (de dos dígitos cada una, con una breve acotación), aproximadamente cuatro. Pero eso es todo lo que puedo recordar; de los primeros tres dígitos no me cabe la menor duda; aún bien puedo estar totalmente al revés en las disposiciones de los ejes; quizás el eje superior estaba a la derecha y el inferior a la izquierda. Me recuerdo a mí mismo leyendo apresuradamente el renglón; la primera lectura rápida, aunada a la visión de mi padre tambaleándose por el corredor, fue suficiente para hacerme saber que estaba en medio de algo terrible. Pero a la vez importante, sabiendo que ese código pronto desaparecería, que nunca lo volvería a ver, y que mi única oportunidad sería poder recordar todo esto con mi sola memoria.
Mi tiempo era más que limitado; sabía que pronto mi vida se sumergiría en el caos y las sombras; sabía que aquella entidad oscura que había atacado a mi padre cuando se le reveló el código, lo haría de nuevo conmigo. Y lo que es peor aún: que jamás me dejaría en paz. Tanto de mi padre como de mí, el código se borraría; reemplazar sus genes defectuosos (listados en el código) con los míos, sería la única manera de acabar con todo esto. Temblando mientras leía, me dije a mí mismo que podría hacerlo; repasé tres veces la primera cifra, y aún ahora recuerdo los dígitos con total claridad. Traté de apresurarme con las demás, desesperado y temeroso, pero mi premura y mis nervios fueron demasiados... pronto mi cabeza empezó a dar vueltas; estaba siendo atacado. Cuando recuperé el conocimiento, estaban alrededor de mí mi madre, mi cuñada, mi hermano menor. Las etiquetas y el número habían desaparecido de la puerta de madera. Mi memoria nunca fue buena...

A partir de entonces, aquella entidad me poseyó. ¿Y qué haría yo para contrarrestarla? No contaba con ningún arma en mi haber; me había alejado del rito desde hacía tanto tiempo... el primer achaque, ese que no puedo recordar, me sumió en un profundo dolor, desasosiego, con la sensación de estar perdido en un mar de aguas turbias, de oscuridad total. Sabía que mi padre se encontraba en la misma situación que yo.
Yo intentaba aferrarme a mis creencias; al inocente pensamiento de que es el dinero lo que controla al mundo, de que realidad es gobernada por la racionalidad, de que la religión es una mentira inocente, y de que la creatividad es el mejor regalo. Pero ni los cómics, ni los videojuegos ni la tele podrían salvarme de esta. Con esa sanguijuela, ese vampiro inmemorial, esa deidad oscura, succionando en mi mente, apoderándose de mi alma y mi razón, haciendo tambalear mi existencia y ocasionándome un dolor mil veces más intenso que cualquier mal orgánico, no podía sino empezar a volverme loco.
Mis sentidos se encontraban totalmente perdidos. No sabía quién estaba cerca de mí, aunque en casa me encontraba rodeado de familia. En un intento por revelarme, fijé mi voluntad en imponerme, y entonces pasó... una fuerza proveniente de una dimensión lejana, presionó y comprimió mi antebrazo, rompiéndolo y haciendo estallar sangre. Me encontraba totalmente sometido... Pensé en mi posible vida con mis tres esposas; pensé en si podría disimular, volver a una vida común. Pero ya era imposible regresar.

Con una lógica de película, no pude hacer otra cosa que rezar. Me di cuenta de que en mi primer achaque, había apuñalado a mi propio padre. Y ahora las sangres de los dos se mezclaba en la casa, que cada vez me parecía más nebulosa y menos material.
Comencé a cantar lentamente, alguna canción que había escuchado mucho tiempo atrás, en la iglesia... comenzaba a tranquilizarme, pero sabía que no era suficiente. Sentí como esa entidad perversa, en nada semejante a un humano sino a una bestia, se reía de mí desaforadamente. La canción había terminado (al menos aquello que podía recordar) y entoné otra; como no recordaba ninguna, creo que se trató de un cántico de algún anime épico. Sintiendo quebrarme, intenté rezar algo verdadero, el ave maría, el credo... pero ya hacía tanto tiempo que no recordaba esas viejas oraciones, que bien me habían hecho aprender de memoria en los cursos dominicales, hace lejanos diez años, cuando efectué mi ceremonia de confirmación... Pareció funcionar por un rato; pareció más bien que aquella entidad me encontró tan patético, que decidió dejarme por un momento.

“Carnal, vamos a ver al don”, dijo mi hermano mayor.
Era noche de fiesta, y me convendría pasar a visitar a mi futuro suegro, parecer afable y espontáneo era la clave. Mi hermano intentaba esto en todo momento, aunque para mi gusto, siempre se evidenciaba su afán por tratar desesperadamente de “estar allí”, de parecer natural y de gustar a la gente simple.
Hasta entonces no había comprendido cómo esa persona, tan naturalmente dotada con inteligencia a un grado mucho mayor que el mío, había resultado un fracasado en los estudios, en la vida laboral, había desperdiciado su vida vilmente. Y a últimas fechas, se había emparejado con una persona de lo más simple y corriente de la sociedad; se había acercado a una vida sencilla, tan cercana al pueblo... ¿Acaso podría haber sido esto la verdadera prueba de inteligencia? Ahora estoy seguro, hay algo oculto, muy oculto en las intenciones, en los ritos de la gente normal, la de clase baja, la que vemos en misa y en las calles. Algo que por desprecio, o por hipocresía, jamás vamos a conocer.

“Nada más pasamos por aquí, y vinimos a saludarlo”. Saludé al buen señor. Estreché su mano. En la noche, tras él la puerta abierta con la luz encendida, vislumbré por primera vez a la niña de 12 años... lolikon.

¿Qué pasaría con mi vida? Todo en lo que había creído se había desmoronado de pronto. Me encontraba prisionero de una entidad que no pertenecía a este mundo. Dejé de percibir el tiempo y el espacio, el futuro y el pasado, como lo hacía siempre. Con el brazo aún reventado, salí a la calle. Me quité la camisa y anduve con el torso desnudo; no me importaba nada. De pronto, me había convertido en uno de esos vagos, indigentes, totalmente locos, que se encuentran en las calles de toda colonia. A lo lejos observé a niños, jóvenes que veía quizás todos los días, gente común del barrio, de clases bajas, medias bajas, a la que siempre ignoraba por considerar inferior, por considerarlos bandoleros, estúpidos, parásitos de la sociedad.
Con total claridad absorbí el susurro de un grupo de jovencitos de no más de 12 años, que charlaban a unos quince metros, acostados en pilas de arena y piedras.
“En la noche hacemos el rito caníbal, ¿no?”
¿Sería verdad? ¿Se trataba en realidad éste del mundo en el que vivía todos los días? ¿Era esta la verdadera realidad, más allá de todo lo que nuestros ojos ven?
Tan sólo un par de metros más lejos de ese sitio, exactamente en la misma casa, escuché otro anuncio más.
Una película sobre la virgen María, o no sé cual santa, se transmitiría en la noche, como evento gratuito...
- Lo siento madre. No podré acudir a ver la película.

No sabía a dónde me dirigía. Pero caminaba con un rumbo; fuera lo que fuera, sabía que ese diablo me llamaba. Yo acudía decidido, ¿pero a qué? Ya no sé si lo que buscaba era acudir a apresurar mi pronta destrucción; no sabía si se trataba de un patético acto de rebeldía. Avancé alrededor de la manzana, di la vuelta, y entré por el portal.
Había entrado a la otra casa detrás de la mía. La casa de Aarón, un amigo de la familia durante nuestra infancia. Una casa pobre. El padre de Aarón arreglaba carros, al igual que su abuelo; su madre trabajaba en una maquiladora. Según recuerdo su madre (tal vez su padre también) provenían del centro de México; la piel de ambos era morena, más que morena, recordando más a cubanos o a zambos, esclavos negros. La voz de Sofía, la madre, era cómicamente musical, como la de los cubanos.

Más dudas, reminiscencias, surgieron en mi mente; Aarón era un joven capaz, inteligente, con una inventiva interminable. Yo, mi hermano menor y él éramos inseparables, nos gustaban las mismas cosas, dibujábamos y trabajábamos en historietas juntos. Su madre siempre lo regañaba, lo reprimía, le impedía salir o hacer cosas de rebeldes. Como a Gohan. Nunca entendí qué trauma, qué temor tendría la señora para prohibirle tantas cosas; recuerdo varias veces haber oído desde mi casa, tras los muros de barros de la suya, que se encontraba al costado de la nuestra, a su madre regañándolo y a Aarón quejándose, llorando.

El perro de la casa, Duque, había sido un estupendo ejemplar de bóxer. Pero ahora se trataba de un esqueleto viviente, al que por alguna razón se le había torcido una pata delantera; pero permanecía con vida. Con el tiempo inquilinos, nuevas familias se habían mudado al terreno de Aarón, pero éste seguía tan pobre o más pobre que en mi infancia, con un par de autos destripados, en espera de arreglos que nunca llegaron, adornando la fachada.

Caminé por el portal hasta llegar a la verdadera puerta de la casa. Y quienes me recibieron fueron Aarón, y su abuelo. Aarón tendrá ahora 19 años, y es bajito, rechoncho, con la piel de una fuerte tonalidad morena, el cabello hirsuto. Aarón dejó la preparatoria, se fue de vago, y era ya muy raro de encontrarlo en su casa, casa que supuestamente nunca había abandonado. Las pocas veces que lo encontraba cerca, saludaba sonriente. Recuerdo que llegó a recomendarme que “no trabajara”, que lo que debía hacer era “disfrutar la vida”. Aarón era un hincha del hardcore, del narcopunk, del anarcopunk, del black metal.

El abuelo de Aarón. El abuelo de Aarón había muerto hacía más de 8 años. Yo recuerdo su funeral. El abuelo de Aarón se había ofrecido a arreglar el carro de mi padre; aún en el funeral recuerdo a mi padre, elogiando al abuelo, diciendo que siempre tuvo la idea de “echar a andar el carro en alguna ocasión”. El abuelo de Aarón, francamente tenebroso; bajito, igual que su nieto; rechoncho, más que su nieto; con un rostro infinitamente grave y gruñón, mal encarado; el bigote y los cabellos totalmente blancos de canas; la piel ya roja más que morena. Siempre luciendo miserable; vistiendo camisa, pantalón, sandalias, gorra. Más de una vez lo recuerdo haber visto hablando a Doña Claudina, la dueña de la otra casa, la madre de mi suegro. Y recuerdo que Aarón lloró amargamente su muerte.

La casa de Aarón. Hace mucho tiempo solía ir a jugar allí; la casa de Aarón era muy pobre, el baño y los cuartos se tapaban con cortinas, no con puertas. Y el primer cuarto de la casa era el de su abuelo. Recuerdo que el cuarto de su abuelo tenía cortinas de hojas de palma (la misma planta que crecía frente a su casa), recuerdo un closet erigiéndose alto, como un alto retablo; recuerdo en su cima marcos dorados con imágenes de algún santo o santa, y veladoras a sus lados.

Me acuerdo que un par de veces (nada más un par), cuando éramos pequeños, mi madre tuvo que salir y nos dejó encargados a mí y a mi hermano menor en su casa, con la mamá de Aarón. Vimos televisión, Dragon Ball Z y Dinosaurios. El cuarto de Aarón era tenebroso, el piso era de alfombra, tenía una cuna llena de juguetes viejos, y la luz siempre estaba apagada, de modo que las miradas de muñecos y trolls brillaban extrañamente en la oscuridad. Recuerdo que su televisión, aún ahora, está colocada hasta arriba de un armario, de modo que era difícil cambiarle de canal o apagarla. Aarón tiene dos hermanas menores; me tocó quedarme en su casa cuando la mayor era una bebé. Esa vez su mamá la bañó, y la depositó, soñolienta, en la cama, aún cubierta con la toalla. Con la inocencia de un niño de 10 años, me levanté y morboso, destapé a la niña para contemplar su cuerpo femenino. Nunca me lo perdoné; y ahora, aún menos...

Aarón y su abuelo estaban sentados al lado de un charco. De repente, la casa de Aarón me pareció tomar un color más vivo; las plantas, la tierra, las piedras del charco, aún el barro de la casa, todo parecía fecundo. Sentí que mi enojo desaparecía; mis sentidos volvían a lo normal; aún aquella explosión de mi brazo me pareció una ilusión.
Abuelo y nieto estaban sentados a la orilla, sonriendo. ¿No era acaso una buena vida? Con una inclinación, me saludaron con los ojos; ambos parecían confiados, casi divertidos, de mi presencia. Tuve que hacerlo. Tuve que lamerle los huevos al viejo resurrecto.
- Don ******, ¿le ayudo con algo?
- Sí, mijo, ve y tráeme al OXXO unos diez litros de agua.
Algo que siempre me llamó la atención de Aarón y su familia era eso. Ellos nunca compraban o bebían agua purificada. Tenían los dientes amarillos.
- Claro que sí, ahorita se los traigo.
¿De verdad había revivido el señor? ¿De verdad estaba vivo? ¿O era otra ilusión? ¿Otro espíritu?
Salgo de la casa rumbo a Oxxo, salgo del terreno sólo para observar que a la entrada de la casa se agolpa ahora un camión de agua purificada, cargada de garrafas transparentes. Pero por su actitud se diría que se trata de un comando armado. Hombres entran y salen de la casa, llevándose una inmensa cantidad de garrafones de agua, que sacan y no termina de sacar del cuarto del viejo.

Un recuerdo más que vibra en mi mente... el abuelo de Aarón durante mi visita. Nadie habla. Algo terrible pasó, por el ambiente que se siente. Mi madre está a punto de llegar por nosotros. Serio, el abuelo pone orden. Salimos de la sala y nos llevan hacia el cuarto. El abuelo enciende el televisor, y lo pone en Dragon Ball Z.

“Aquí no pasó nada. Vamos a ponerlos a ver lo dinario.” Dice dinario por “ordinario”.

Demonios. Bestias. Posesiones. Criaturas de otros mundos. Dioses y demonios. Contratos. Clones. Hechicería. Ni más ni menos, todo lo que contenía Dragon Ball Z, una serie de la cuál Aarón y yo, y todos los niños del salón de primaria, fuimos admiradores acérrimos. Una serie tan contraria, a la vez tan complementaria, del catolicismo que durante primaria dijimos profesar. Esa escuela primaria en la cual había prácticamente una competencia entre quién conseguía primero y quién después los tres primeros sacramentos. Una escuela primaria que nos albergó a todos los niños, pobres y ricos, católicos y empresariales, buenos y malos, niños del barrio y sus alrededores. Ellos continuaron respetando Dragon Ball Z. Y el catolicismo. Yo no lo hice.

¿Qué pasa ahora con gobernación? ¿Con los encargados de la televisión? ¿Por qué hubo tanta obsesión, tanto furor con Dragon Ball Z? Sin lugar a dudas el anime más exitoso, con mayor penetración en la infancia, con mayor tiempo al aire de la televisión mexicana. Y virtualmente el único anime que sigue vivo en los corazones de los niños. De Dragon Ball ni quién se acuerde. Caballeros del Zodiaco y los otros animes de Azteca la armaron, pero no a ese nivel. Prácticamente ningún anime nuevo “que valga la pena” se ha transmitido en la TV abierta mexicana después de DBZ. Y ya viene Naruto.

Si la serie era violenta, si era perversa, ¿por qué la Iglesia jamás se quejó de ella?
Ahora a cada rato andamos viendo comerciales de agua. Agua purificada. Laxantes. Yogurt digestivo. El país se encuentra en un estado de coyuntura, en una crisis mediática, política, económica, criminal, social. ¿Por qué tanto interés en buscar la purificación? ¿Acaso ha habido algo en el agua, algo en la comida, algo en la droga? ¿Algo radiactivo, algo maldito, algo terrible y siniestro, que ha causado una visible perversión en el alma de los mexicanos? Algo que se nota horrible, perverso, inhumano y oscuro. Algo que ha empezado a surgir hace tiempo, y que es imposible observar fijamente sin sentir repulsión, asco, miedo de tanta degeneración y miseria. Apenas hoy me entero de las noticias que en mi estado el suministro de agua está por cortarse; más bien racionarse. ¿Será verdad? El gobierno teme que los mexicanos beban el agua. ¿Acaso no es el agua embotellada una vacuna? ¿Acaso es el agua purificada, un sustituto moderno al agua bendita...?


Hago esto público por estar seguro de haber encontrado la verdad. Deja este relato en el foro, con la total seguridad de que en breve desaparecerá. Probablemente algunos de ustedes recuerden este mensaje, como algo fugaz que tan misteriosamente vino como se fue. Lo publico con desesperanza, sabiendo que lo haga o no, mi existencia ya en breve está condenada. Creo que este documento es bastante significativo; podría contarles más cosas del sueño, podría decirles el nombre exacto de la entidad que en este momento jala los hilos de plata de mi frágil vida; podría contarles sobre los power point que ******, mi socio me mostró, donde se protestaba por la cercana extinción de criaturas marinas, pre-humanas, en las costas de Irlanda. Criaturas con un leve parecido a morsas, pero infinitamente más mórbidas y deformes, y cuyos huevecillos o larvas tienen un repulsivo parecido a anos humanos. Pero todas esas cosas, no me son permitidas de recordar; son nombres que no están hechos para ser pronunciados.

En cierto modo publico esto riéndome, queriendo creer en mi interior que no se trata más que de un sueño, algo de lo que más adelante me reiré. O pensando que podría ganar algún concurso de cuento con esto. Pero ustedes no se rían, ya que estoy hablando seriamente. Y trataré por todos los medios de respaldar este archivo, esperando que sirva como advertencia, y esperando que algo de él quede como evidencia.
No sé, repito, si la publicación de este relato tendrá repercusión en mi destino, ya de por sí condenado, o tal vez me suma en un castigo todavía peor. La duda de si creer o no en lo que acabo de contarles, está en ustedes. Probablemente el recuerdo de esto no quede sino como una curiosa o misteriosa anécdota, de la poca gente que haya alcanzado a leerlo, gente que tal vez me haya conocido, gente que se pregunte el por qué de mi desaparición.

De antemano, me despido de estos foros por última vez.

Atentamente: Magegg.

Última edición por Magegg; Hace 4 Semanas a las 07:53.
Magegg no ha iniciado sesión   Responder Citando
hombre Antiguo Hace 4 Semanas
 
Avatar de sirnnenn
._.

Jornada de Creadores y Críticos '09

Bueno, nunca he sabido qué pensar de este tipo de textos, sin embargo creo que lo trataré con pinzas literarias y diré que no encuentro la relación del agua embotellada con la "verdad sobre dragon ball z" ni con la iglesia. Tampoco encuentro mucha relación entre estas tres incógnicas con el relato introductorio, digamos que o no sé interpretar o no lograste dejarlo claro, culquiera de las dos me dejó con la duda.

Y si el retiro de dz es cierto, no me queda más que agradecerte tu presencia y desearte lo mejor, y sabes que siempre tendrás aquí un hogar, pequeño, pero hogareño.
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□ □ □ ˙ɹɐƃnl nʇ ɐǝs ǝʇsé ázınb `sáɯǝp sol ɐ ǝʇuǝɹǝɟıp sǝʇuǝıs ǝʇ olós o ɹıqıɹɔsǝ `ɹǝǝl ɐʇsnƃ ǝʇ ıs ˙ínbɐ uǝƃɹǝʌuoɔ sǝlqɐuıƃɐɯıuı ǝ soñɐɹʇxǝ sǝɹǝs :ɐʇǝɹɔǝs pɐpǝıɔos ɐun sǝ soʇɐɹǝʇıl ǝp uɐlɔ □ □ □
sirnnenn no ha iniciado sesión   Responder Citando
hombre Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Nast
rise from the sea of flames
Que tiene que ver esto con DBZ?...
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It's time for a new


V E N U S

The legend becomes reality in the fourth hemisphere.


Nast no ha iniciado sesión   Responder Citando
hombre Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Humano
Réquiem por Humano Demoníaco
Sirnnenn, él estaba imitando 'La Llamada del Cthulhu" del Lovecraft. De hecho, así comienza el cuento: el protagonista narra la historia de cómo descubrio "un desagradable secreto" y que enfatizaba el hecho de que no tenía escapatoria y lo demás sigue el mismo estilo lovecraftiano: el tipo que descubre una verdad desgarradora que desearía olvidar porque está condenado al saberla, o algo así.

De hecho, es curioso que el protagonista sea poseído por un ser omnipotente del que no puede escapar, y que este puede, también, leerle el pensamiento y tener total control sobre su ser. Oh, y también se despide de todos revelando toda la verdad...

[Lo edité porque confundí el titulo de "La llamada" con "Los mitos"]

Última edición por Humano; Hace 3 Semanas a las 19:47.
Humano no ha iniciado sesión   Responder Citando

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