black heart inertia ID: 253628 Registrado: marzo-2008 Hace: (605 dias)
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| [PF] Tsunaida te ni kissu wo C H A P T E R.N I N E ---------------- Cambio de escena
<<Texto>> Pensamientos
-Texto- Acciones
[N/A:Texto] Notas o aclaraciones de la autora
“Texto” Terceras voces, o voces de fondo Prólogo Flashback - 2 years ago Ella trataba de que sus ojos no derramaran lágrimas.
Odiaba llorar.
Los hermosos ojos azules de Rin Kiryu habían adquirido un color plomo, sin el brillo característico que tenía.
Se iba a un país que no conocía durante el tiempo que el padre de ella quisiese.
Sin su familia.
Completamente sola.
Su padre la obligó, sin derecho a decir ni una sola palabra.
No tenía otra opción.
Abandonaría su vida, sus amigos, su casa.
Todo.
Se sentó en una de las butacas para esperar el avión.
No podía pasarlo mejor en sus doce años de vida, a punto de abandonar su país natal.
Era horrible.
No se quiso despedir de nadie.
Odiaba las despedidas.
Estaba sola, con la tristeza que la carcomía por dentro.
Un sufrimiento que quedaría en su corazón.
Una cabellera de color rojo intenso resaltaba entre la multitud de personas que estaban en el aeropuerto.
Corría como alma que lleva el diablo, empujando a las personas que se cruzaban en su camino.
Marui Bunta, de trece años, buscaba a su mejor amiga.
Se había enterado de que ella se iba a otro país.
Y no le había dicho nada
¿Por qué?
Rin odiaba despedirse.
Aún así, hubiera sido bueno que ella le dijera que se iba.
Para verla una vez más.
No quería hacer nada, sólo estar ahí, sola.
Rin estaba fatal, faltaban sólo quince minutos para que el avión llegara.
Respiró hondo para suprimir la opresión que sentía en el pecho.
-¡Rin! ¡Rin-chan!
-¿A-are?
Volteó y vio a la persona que más quería ver.
-B-Bunta… -susurró- ¿Qué rayos haces aquí?
Lentamente se paró de la butaca para acercarse a su mejor amigo
-Si quieres me voy –replicó el pelirrojo molesto, dándose la vuelta- De todas formas…
-¡No! ¡No te vayas! –agarró la muñeca del chico y lo giró- Esto… No te vayas, sólo quería saber
-No me dijiste que te ibas –acusó Marui seriamente, mirando a la ventana- Me enteré por Renji hace un par de horas
-Estúpido Renji –maldijo la ojiazul- no sabe guardar un secreto
-No empieces a insultar, tonta
Se miraron y enmudecieron.
Rin abrió la boca para hablar, lo mismo hizo el pequeño tensai, pero la cerraron.
-Tus ojos…están grises, Rin-chan –comentó Marui-
-Lo sé. –suspiró- No puedo evitar estar triste. Odio las despedidas
-No quiero que te vayas
-Yo tampoco. Pero mi padre no me dejará quedarme y…
En su garganta se formó un gran nudo, dejándola con las palabras en la boca. Sintió que sus ojos se humedecían lentamente.
El pelirrojo la abrazó con fuerza para consolarla.
-Te voy a extrañar, Rin –susurró al oído de ella- Y mucho
Lágrimas rebeldes empezaron a mojar el rostro de la chica.
Cómo deseaba que ese momento nunca acabara, que se detuviera el tiempo para disfrutarlo.
Pero no podía, no controlaba el tiempo.
Se aferró a la espalda de su amigo.
-Y yo a ti, Bunta
-Prométeme algo –dijo finalmente Marui, después de separarse-
-Está bien
-Crecerás más
-Serás…
-Promételo
-Prometido -bufó la chica-
-Ya tienes que entrar, Rin-chan –anunció algo triste el pelirrojo, señalando al avión- Te tienes que ir
-Maldición –susurró, volteando a ver la entrada, que se abría lentamente-
-Adiós –Marui se volteó y levantó la mano a modo de despedida- Y suerte
Rin lo miró alejarse lentamente.
-¡Bunta! –el pelirrojo sintió los fríos brazos de la chica rodeándolo- Gracias por … venir
-De nada –se dio la vuelta y la separó con cuidado- No tienes por qué llorar
Secó las lágrimas con gentileza y sonrió para alegrarla un poco.
-O-Oi –tartamudeó un poco Rin- Yo te quiero prometer otra cosa más
Agachó su cabeza y desabrochó una cadena de plata con un hermoso lapislázuli de dije.
-Demo…Rin, eso es…
-Sólo calla y escucha –ordenó- Yo…bueno...tú siempre me has dicho que soy demasiado mala en el tennis
-Sabes que eso es en broma –interrumpió Marui- no lo digo en serio
-No he terminado –atajó ella- Sea o no en broma, no lo escucharé más, Bunta. Entrenaré y superaré ese límite. Yo… ¡Te venceré!
Extendió su brazo con la cadena colgando y esbozó una pequeña sonrisa.
-Esa es –concluyó- Yo, Rin Kiryu, prometo vencerte en tennis. Y así te callarás de una buena vez
-Bueno –Marui explotó su bomba de chicle por primera vez-. Si es así como lo quieres poner, adelante, no te detendré. Pero te diré algo, no será fácil.
-Lo sé –sonrió- estoy desafiando al destino. No me arrepentiré
-Ojalá que lo cumplas
Tomó la cadena y sonrió una vez más, desafiante.
Él sabía que Rin era capaz de hacer cualquier cosa para lograr su objetivo, nunca se rendía.
Y esta vez era en serio.
Levantó la mano libre y la posó en la sedosa cabellera negra. Acto seguido la acarició como dueño que felicita a su perro después de que éste se aprendiera un truco, cosa que no le agradó a la chica.
-Adiós, Rin
-Adiós…Marui.
Se dio la vuelta y corrió a tomar el avión que estaba a punto de irse.
Él miró a la ojiazul entrar a toda prisa por el túnel y luego al collar que le había entregado.
Era una propuesta interesante la que había hecho.
-Ya veremos qué tal le va por allá –dijo para sí sonriendo- Ojalá que le vaya bien Skip time - 2 years
“ PASAJEROS DEL VUELO NÚMERO 0620 EMBARCANDO POR EL CARRIL 3. PASAJEROS DEL VUELO NÚMERO 0620 EMBARCANDO POR EL CARRIL 3 ”
Un muchacho alto de cabellera negra esperaba con extremada paciencia detrás de las puertas de cristal. Aunque parecía bastante calmado, internamente surgía una batalla para no matar a las personas que lo empujaban de un lado a otro. Estar en un aeropuerto era un verdadero rollo. Pero por lo menos valía la pena, estaba esperando a su hermana, que se había ido a estudiar al país británico hacía dos años atrás.
-Ne Yuu-kun, no veo a Rin-chan
Rabi Bookman, de diecisiete años, era el mejor amigo de Yuu Kanda. También era muy buen amigo de Rin, por lo que no dudó en acompañar al pelinegro a recibir a su hermana. Tenía el pelo de un llamativo color naranja y sus ojos eran de color verde. Uno de ellos estaba cubierto por un parche.
-Paciencia, Rabi. Debe estar esperando su equipaje
Allen Walker era el menor de los tres. Con quince años y una baja estatura, se ganó el apodo “Moyashi”. Se fue de su país natal a los doce y empezó a vivir en Japón. En su cara había una cicatriz que descendía desde la ceja hasta después del ojo, era rojiza y en la punta superior había una forma parecida a una estrella invertida. Su cabello era extrañamente blanco, por lo que llamaba la atención de mucha gente.
-Han pasado treinta minutos y medio –empezó el pelinegro- y Rin no sale, Moyashi. ¿Esperas que Rabi tenga paciencia?
-No me digas Moyashi, Bakanda –ordenó algo irritado Allen- y sí, espero que Rabi tenga algo más de paciencia
Ambos se miraron con odio sin decir nada.
-¡Eh! Ustedes dos nunca piensan parar, ¿verdad?
Los tres jóvenes se dieron la vuelta, para encontrarse con una ya-no-tan-pequeña Rin. Se había cortado el pelo hasta la barbilla y había crecido mucho. Tenía una expresión irritada.
-¡Neko-chan! –exclamó alegre Rabi- Ne, sí que has crecido. ¡Ya hasta estás más alta que el Moyashi!
-¿En serio? –preguntó ella, midiéndose con el peliblanco, ahora molesto- ¡Eh! sugee~ ¡Estoy más alta que tú! ¿Quién es el Moyashi ahora, eh?
-Un gusto volver a verte, Rin –dijo algo fastidiado Allen- No esperaba que crecieras tanto
-Oi, ¿y a mí no me vas a saludar? –preguntó Yuu para molestarla-
-Hola, Yuu-bakka –saludó la pelinegra golpeándolo levemente en el hombro- ¿Te creció el pelo?
Su hermano le lanzó una mirada de odio. Él tenía esa característica, su cabello le llegaba hasta la cintura, y siempre lo tenía recogido en una cola baja. La razón de eso era un misterio para todos. Cada vez que Rabi, Allen o Rin le mencionaban algo sobre un corte, él sólo respondía “Vuelven a decir algo así y los corto en dos”. Entonces los tres se callaban y no decían nada que tuviera que ver con una peluquería o tijeras.
-No empieces, mocosa –amenazó- ese no es tu problema
-Siempre dices lo mismo –continuó ella, riendo- ¿Cuándo te cortarás ese cabello? ¡Pareces una niña!
Silencio.
Allen y Rabi le decían que paraba a espaldas de Yuu. Y como siempre, Rin nunca les hacía caso:
-Así nunca encontrarás una novia que te quiera, tonto
-Rin Kiryu –comenzó él- Más te vale que empieces a correr ¡Porque si no, nunca volverás a ver la luz del día!
La chica le sacó la lengua a modo de desafío y dijo “¡Atrápame si puedes, afeminado!”. Luego salió corriendo, con un Yuu horriblemente irritado.
El peliblanco miró las dos maletas y suspiró.
-Supongo que nosotros tendremos que llevar las maletas ¿verdad?[/left]
Capítulo 1 ; Promesas que sobrevivieron en el tiempo, ¿Aún la recordará? –PARTE 1-
“¡BUENOS DÍAS A TODOS NUESTROS OYENTES! ¡BIENVENIDOS AL PROGRAMA DE RYOU TAKASHIDA! ¡HOY PONDREMOS MÚSICA …”
Con un click apagó el despertador que tenía la función de radio. Ella no había dormido en toda la noche, ya que se había acostumbrado al cambio horario de Inglaterra. Quería quedarse durmiendo durante una semana más sin despertarse.
-Maldito cambio de horario –refunfuñó dando media vuelta y cubriéndose con las sábanas- quiero seguir durmiendo
-¡Rin! ¡Despierta, que llegarás tarde! –gritó Yuu desde la escalera- ¡No seas perezosa!
-Cinco minutos más… onegai –pidió débilmente ella- tengo sueño
-Ese no es mi problema –su hermano estaba posado en el umbral de la puerta- Anda, que te regañarán el primer día de escuela si llegas tarde
-No –volvió a darse la vuelta y suspiró- no quiero
-No me obligues a usarla –advirtió el pelinegro sacando algo de los cajones de Rin- Sabes que la odias
-Mhh –fue la respuesta de la chica- no
-Está bien
El objeto que tenía en mano era una pequeña pistola de agua, que la utilizaba cuando ella se ponía terca para despertarse. Apuntó directamente a la cara.
-Última oportunidad, hermana –sonrió para sus adentros, hacía mucho tiempo que no la fastidiaba de ese modo- eh, se buena chica y levántate
No hubo respuesta. Jaló el gatillo y un chorro de agua impactó la cara de Rin, quien frunció el ceño al sentir el agua fría en su rostro. Abrió los ojos de golpe y se oyó por toda la casa su grito.
-¡¡YUU!! –se levantó de golpe y empezó a asestar almohadazos a su hermano- ¿¡POR QUÉ LO HICISTE!?
-Tú fuiste la que quisiste –acusó él, bloqueando todos los golpes de Rin- Anda, vístete que ya vas llegando tarde
-¡Te odio!
-Yo también te quiero, Rin-tonta
Rin parecía estar enfadada con el suelo, ya que iba caminando a pisotones, pateando cada lata, roca o cualquier otra cosa que se encontrara en su camino.
Odiaba que la despertaran así. Sobre todo cuando no dormía en la noche.
Y para colmo, su hermano amaba utilizar esa condenada pistolita de agua.
Siempre que una de esas pistolas “desaparecía por accidente” él siempre tenía una de repuesto.
Pero ese día trataría de no amargarse tanto, ya que era su primer día de escuela.
Volvía… a Rikkai.
No podía imaginarse a todos sus amigos ya crecidos.
Sobre todo a él.
Marui Bunta, el chico al que prometió vencerlo en tennis.
¿Aún recordaría su promesa? ¿O ya la habría olvidado?
No lo sabía, pero hoy lo averiguaría.
Tenía ganas de saltar de la emoción, volvía a la escuela que había extrañado durante dos años y medio.
Volvía a su escuela.
Cruzó la última calle y sonrió al ver aquella prestigiosa institución que llevaba el nombre de Rikkai Daigaku Fuzoku Chuugaku.
Increíblemente estaba intacta, no habían remodelado nada. Pero seguramente por dentro habría cosas nuevas.
Después de quedarse viendo el instituto durante unos minutos, se dio cuenta de que llegaba tarde a su salón.
-¡Mierda! –exclamó acelerando el paso y subiendo las escaleras a toda velocidad- ¿Por qué rayos me levanté tan tarde?
-Y entonces, el conquistador Napoleón Bonaparte…
La puerta se abrió de repente, dejando ver a una chica de cortos cabellos negros y una tez pálida algo despeinada. Se acomodó el uniforme y ejecutó una reverencia en modo de disculpa.
-Go-gomenasai –dijo ella, fríamente- tuve un pequeño percance
-Ya lo puedo ver –observó el profesor, mirándola de arriba abajo- tú debes ser la alumna nueva ¿no? ¿Qué tal si pasas al centro y te presentas?
-Hai –asintió y se situó delante del escritorio- Yo soy Kiryu, Rin. Tengo catorce años y he venido de Inglaterra. Hace dos años estudié aquí
-Con que no eres tan nueva [N/A: Oh, ¿en serio?-irónica-No me di cuenta ¬¬], -dijo el profesor- Bueno, igualmente bienvenida
-Arigatou –agradeció sentándose en uno de los pupitres al lado de la ventana. Miró por todo el salón, en busca de algún rostro conocido, pero no encontró nada.-
¿Dónde estarían Nioh, Yukimura, Sanada y Bunta? Ellos siempre estaban en esta clase cuando cursaba primer año.
<<De seguro deben estar en el club de tennis. No pueden vivir sin él>>, Pensó, echándole una ojeada al escenario que tenía a su lado, las grandes canchas de tennis que estaban repletas de estudiantes.
El resto de la mañana pasó realmente lento, los profesores la obstinaban con sus lecciones que ya conocía. Tenía ganas de dormir, pero no quería que la regañaran.
Tomó un par de apuntes de la clase de matemática y levantó su libro, cruzó los brazos encima del pupitre y cerró los ojos.
-Ya pueden salir al recreo –anunció un fastidiado profesor de geografía- y para la semana que viene habrá un examen, así que estudien
Rin salió del salón con su desayuno, sin sabe exactamente dónde ir. Quería ir a buscar a sus amigos, pero no sabía por dónde comenzar. Bajó las escaleras y llegó al inmenso patio.
Paseó un rato recorriendo con la vista el lugar. En las canchas de tennis había un horroroso escándalo debido –con casi toda seguridad- a un partido entre algún titular.
Trató de asomarse para ver quiénes jugaban, pero las chicas y chicos que estaban ahí no pensaban moverse de su sitio, convirtiéndose en una barrera impenetrable.
Resignada se dirigió a los árboles de cerezo, su lugar favorito para comer. Éstos parecían haber crecido su buen par de centímetros. Estaban todos floreados, por lo que desprendían un aroma delicioso a cerezas. [N/A: Ni modo que fuera un árbol de cerezo cuya fragancia característica fuera la de uno de jazmines ¿no?... okey, mejor sigo ._.Uu]
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-¡Eh! ¡Marui, ven acá un segundo!
El pelirrojo se acercó algo confundido a su amigo Nioh. Este último parecía buscar algo.
-¿Pasa algo, Nioh? –preguntó preocupado el tensai- ¿Qué perdiste?
-No perdí nada, menso –atajó él- Creo que… acabo de ver a Rin
-¿A Rin? –Marui dejó de sorber su termo de agua durante unos instantes debido a la impresión, pero luego sacudió la cabeza en un signo de negación- Eso es imposible. Seguro que ha sido una alucinación tuya, Nioh
-¡Que no! –dijo el peliblanco algo frustrado por la inocencia del chico- ¿Cuántas chicas aquí tienen unos ojos azules iguales a los de Rin?
-Que yo sepa no hay ninguna –se rascó la mejilla- Pero aún así, dudo mucho que sea ella. Renji me dijo que su padre planeaba dejarla en Inglaterra por lo menos tres años
-Que necio eres –desesperado, Nioh se pasó la mano por la cara- Marui, hazme caso. Mi vista no está afectada ni nada por el estilo, lo digo en serio
-Como quieras, Nioh
El joven, ya de unos quince años y algo más se quedó pensando. Tal vez el peliblanco tenía razón y había visto a Rin, pero prefirió descartar esa opción. Lamentablemente, los datos de Renji Yanagi fallaban en muy contadas ocasiones, y prestarle atención al maestro de los datos era mejor que escuchar a su loco amigo.
Pero aún así, había algo en la mente de él que estaba de acuerdo con Nioh, tal vez era su vaga intuición con la que muy pocas veces estaba de acuerdo.
Yukimura Seiichi veía jugar a Renji contra Akaya con una sonrisa. Había terminado su reciente partido con Sanada, el cual ganó, y ver otro partido lo ponía de buen humor.
-¡Yukimura-buchou! –llamó Marui- ¡Yukimura-buchou!
-¿Sí, Marui-kun? –Yukimura volteó a ver al pelirrojo- ¿Ocurre algo?
-¿Puedo salir un momento? –preguntó él- Será rápido
-Está bien pero que sea rápido –ordenó el peli azul, agregándole un poco de autoridad a su voz-, que luego vienen la práctica de dobles y tú eres el primero
-¡Arigatou! –agradeció el tensai en una reverencia.
-¿A dónde irá con tanta prisa? –se dijo a sí mismo- Es raro verlo así.
Había salido de las canchas y empezó a buscar a la chica que seguramente era Rin.
Se abría el paso entre la multitud que estaba agrupada en las canchas y las personas que estaban en el medio del patio.
¿Dónde estaría?
-¡En los árboles de cerezo! –se respondió a sí mismo- Por Kami, qué pregunta más tonta
Empezó a correr en busca del camino que estaba en los árboles de cerezo.
Cerró el recipiente que contenía su desayuno y sacó su Ipod [N/A: Rin no sería la misma sin su Ipod xDD] para relajarse un rato.
Suspiró. De verdad no sabía dónde diantres estaba Marui.
-¿Rin?
El pelirrojo se detuvo al ver a la chica que se parecía muchísimo a Rin. Ésta lo miró, algo sorprendido.
-Bunta-kun –susurró atónita-…increíble
-Rin-chan…–Marui sonrió- Con que Nioh tenía razón ¿eh?
-¿Y ese uniforme? –preguntó ella, mirando su camisa color amarilla, con una franja negra en medio- ¿Ya eres un titular?
-Sí, lo soy –afirmó él, mirando también su camisa- pero eso no es lo importante.
-¿Eh? ¿Y cómo es eso?
-Rin-chan, pensé que no te vería más –confesó sentándose a su lado- Pero aquí estás, de lo más tranquila
-Más o menos –dijo la pelinegra evaluándolo y comparándolo con el chico que había visto hacía dos años y medio-.Oi, has cambiado…y…mucho
-Tú igual. Te ves bien con ese corte –agregó con una sonrisa mientras la miraba-, te queda genial
-Gracias
Ambos se quedaron en silencio sin saber qué decir. Estaban algo sorprendidos por lo sucedido y por lo mucho que había cambiado cada uno.
Marui la miró una vez más. Rin había conservado su mirada profunda, pero sus ojos tenían un brillo diferente al de antes. Parecían tan serios y distantes…
La pelinegra sintió la mirada de su amigo encima, por lo que prefirió no voltear.
Él había cambiado muchísimo más que ella. Su rostro se había estirado un poco, y había crecido bastante. Aunque seguía teniendo la misma mirada infantil y traviesa de siempre, al igual que su sonrisa.
-Rin-chan
-¿Sí?
-¡Me alegro tanto de verte! –sin pensarlo dos veces, el tensai la abrazó- ¡Qué genial que volviste a Japón!
-Sí, yo también me alegro –rió por el reciente impulso de Marui- Es bueno verte así de alegre
-¿Cómo no voy a estar alegre si volviste así de sorpresa? ¡Ojalá que los chicos estuvieran aquí para verte!
-Hablando de ellos, ¿Dónde están?
-En las canchas de tennis. También son titulares, y hay dos a quien quiero que veas –se soltó de la chica y sonrió- Uno estudia en segundo y otro en tercero. Ambos son simpatiquísimos
-Ne, ¿tú no deberías estar allá con los demás titulares? –preguntó Rin, enarcando una de sus finas cejas- Ha pasado un buen rato y el buchou debe estar esperándote
-¡Rayos! ¡Yukimura-buchou se molestará!
-¿Yuki-kun es el…
-¡Adiós Rin-chan! –le dio un fugaz beso en la mejilla y se levantó- ¡Nos vemos en el almuerzo! ¡En la azotea!
-…capitán del…equipo? –terminó de preguntar, posando su mano en la mejilla que anteriormente Marui había besado- ¿él…me acaba de…are~?
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-¡Marui-kun!-exclamó un muy molesto Yukimura- ¿Dónde diantres has estado estos veinte minutos? ¡Acabas de saltarte toda la práctica!
-Gomenasai –dijo Marui, una vez más, posando ambas manos en su cabeza- Es que me tardé más porque acabo de ver a Rin-chan
-¡Esa no es excusa para…. –el buchou cerró la boca al analizar las palabras que había dicho el pelirrojo- Un momento ¿Qué dijiste?
El resto de los titulares se acercaron para escuchar la conversación.
-Que acabo de ver a Rin-chan –repitió él- Ha vuelto
-¿Rin? –preguntó el peli azul confundido- ¿Rin Kiryu?
-Sí, ella
-¡Lo sabía! –Nioh cruzó sus brazos y lanzó una mirada acusadora al joven- ¡Sabía que era ella y tú dijiste que no!
-Es increíble –dijo Renji, mientras analizaba lo ocurrido- Pensé que se quedaría un año más por el país británico
-Qué bien que Kiryu-san haya vuelto de Inglaterra –comentó Yagyuu- Todos la extrañamos mucho
-¿Y quién es esa tal Rin de la que tanto hablan? –Akaya parecía curioso- ¿La novia de Marui-sempai?
-¡Claro que no, idiota! –exclamó Marui a su kohai- Es una amiga que estudió con nosotros en primer año
-Su mejor amiga –susurró Renji al chico de ojos verdes-, prácticamente
-O sea, su novia –dedujo éste con una sonrisa- Vamos, admítalo sempai
-Que-no-es-mi-novia –atajó el tensai, acentuando cada palabra-, así que deja de molestarme
-No es su novia –secundó Nioh- pero pronto lo será
-Ya veo… -Akaya miró al peliblanco- ¿Y es linda?
-No sé, pregúntale a Marui
-No ayudas, Nioh
-Entonces sí le gusta –rió Jackal- Es muy obvio
-¡Que no, maldición! –gritó Bunta, enrojeciendo- ¿Acaso hablo ruso o qué?
-Te entendemos perfectamente –habló por fin Sanada, con su seriedad habitual- pero tienes los síntomas comunes de estar enamorado de Kiryu
-Bien –bufó el ojimorado, cruzándose los brazos resignado- hagan lo que quieran, no les prestaré atención
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-Y la importancia de prestar atención en clases –Siguió el coordinador, que venía a sermonear a el 3-A por su mal comportamiento- es que…
-Disculpe, profesor –interrumpió Rin, levantando la mano- lo lamento, pero hace quince minutos que comenzó la hora del almuerzo, y como puedo ver, muchos tienen hambre
El resto la miró atónita por su ocurrencia, pero aún así, la mayoría asintió.
-¿Y quién se cree usted para decir qué tengo que hacer?-preguntó éste mirándola de manera desafiante- Debería tener más respeto, señorita
-Soy Rin Kiryu, y estoy dándole todo el respeto que usted merece, pero creo que podría seguir hablando después del almuerzo.
-Oh, cómo olvidarte –rió el profesor-. Conque tú eres la pequeña rebelde sin causa Rin Kiryu. Es muy buena tu propuesta, está bien. Todos pueden salir a almorzar –ordenó ajustándose sus lentes-, después del almuerzo, seguiremos con esta charla.
Rin suspiró, odiaba ese tipo de profesores. Sobre todo a ése.
Siempre la mandaba a la dirección sin motivo alguno y siempre la castigaban injustamente.
Subió las escaleras, abrió la puerta de la azotea y volvió a suspirar. No iba a amargarse ese día.
Caminó hasta la baranda y tomó una gran bocanada de aire. Extrañó muchísimo esa vista tan hermosa.
Abrió su pequeño recipiente del almuerzo. Agarró un poco de tempura y cuando estaba a punto de comer una mano lo agarró y se lo zampó de una.
-¡Qué rico! –exclamó- ¿Lo hiciste tú, Rin-chan?
-Bunta, ¿cuántas veces te he dicho que no aparezcas así y que no te comas mi comida? –preguntó Rin, dándose la vuelta- Nunca cambiarás –agregó resignada-.
-Sólo fue uno, y siempre me dejas –contraatacó Marui, inflando ambas mejillas como niño malcriado- ¿Quién lo hizo?
-Yo lo hice –respondió ella algo tímida- ¿En… serio te gustó?
-¡Está genialmente delicioso! –dijo él- ¿Me puedes dar un poco más?
-Bueno… pero no te lo comas todo, que yo también tengo hambre
Después de comerse sus respectivas comidas, Bunta –que estaba sentado en el suelo con Rin- se giró hacia la chica.
-Oi, acompáñame, –dijo levantándose- quiero que conozcas a unos amigos
-Hai, pero espero no interrumpir la práctica
-No lo harás –tomó su mano y empezó a correr escaleras abajo
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-¡90 vueltas alrededor de la cancha todos los novatos, y los titulares harán 150 vueltas! –gritó Sanada, con su cara de piedra- ¡Ahora!
-¡Sí, capitán! –gritaron todos en respuesta-
-Ese Sanada de verdad quiere hacernos morir ¿verdad? –preguntó Nioh, después de dar todas las vueltas- ¿Acaso no ve que somos humanos con debilidades?
-Al parecer no –respondió Jackal, igual de cansado- pero no se puede hacer nada
-¡Lamento haberme tardado tanto! –dijo Marui, abriendo la puerta de la cancha, luego se volteó- Oi, Rin, entra ya
-Demo…no quiero interrumpir su práctica –se escuchó una voz detrás de él- En serio no es necesario
-¡Claro que lo es! –exclamó el joven, empujando a la chica- ¡Oigan todos, aquí está Rin!
La pelinegra parecía algo disgustada con haber entrado a la cancha. Sonrió algo incómoda.
-Hola de nuevo, chicos –saludó con una gota de sudor en la nuca- Es un gusto verlos otra vez
-¡Rin! –exclamaron Nioh, Yukimura y Renji-
-Hola, Kiryu –saludaron Sanada y Yagyuu educadamente-
-¿A que no ha cambiado mucho? –preguntó Marui sonriente-
-Claro que sí –afirmó el peli azul- Rin, estás preciosa [N/A: Lo dice en buen sentido, no piensen mal ewe]
-Gracias, de verdad –la pelinegra los miró a todos, sorprendida- ustedes también han crecido y cambiado muchísimo. Aunque Sanada sigue con su cara de amargado y Renji no ha abierto los ojos aún –añadió bromeando.
Todos rieron exceptuando a los dos chicos anteriormente mencionados. Akaya y Jackal se integraron al grupo.
-Rin, ellos son Akaya Kirihara –señaló al pelinegro que no parecía muy interesado en lo que ocurría- y Jackal Kuhuwara –apuntó a un chico alto de piel morena, sin cabello alguno en la cabeza-, chicos, ella es Rin Kiryu
-Hola, Rin –saludaron ambos- Un placer conocerte
-Así que tú eres la novia de Marui-sempai –analizó Akaya, poniéndose enfrente de ella- Está pasable, pero…ne, estás realmente plana
Rin se quedó tiesa y sus ojos se ensombrecieron.
-¿Qué acabas de decir, mocoso? –preguntó ella, con un tono de irritación- No te escuché bien
-Lo que oíste, plana –repicó el pelinegro sacándole la lengua- estás-realmente-plana
El sonido que se escuchó a continuación fue un fuerte golpe, propinado por la chica hacia el de segundo año. Ella rechinaba sus dientes de la ira que sentía. Akaya se levantó, colocando su mano en el rincón que estaba golpeado [N/A: No me mates, Luni D: Rin tiene problemas para controlar su ira –se esconde detrás de la silla del estudio- >_<].
-¡Serás una…
Nioh y Jackal sostuvieron al oji-esmeralda, impidiendo que se abalanzara encima de la chica. Marui y Yukimura hicieron lo mismo con ella, que al parecer quería matar al pobre niño.
-¡Eres un maldito mocoso malcriado! –gruñó ella, forcejeando el agarre- ¡Ya verás como parto tu estúpida cara en dos!
-¡Ven e inténtalo, plana amargada! –gritó él en respuesta- ¡No te tengo miedo!
Ambos se lanzaron una mirada de odio, y luego le sacaron la lengua al otro.
-¡Estúpido!
-¡Loca!
-¡Mocoso!
-¡Vieja!
-¡¡Ahora si te pasaste, cabello de paja!! –gritó colérica, forcejeando con más fuerza- ¡Suéltenme para matarlo, no tardaré demasiado!
-¡¡Yo lo haré primero!! –Akaya hizo lo mismo, con un tono de voz que asustaría a cualquiera- ¡Te arrepentirás de haber dicho eso!
-¡Ya paren ustedes dos! –interrumpió Sanada, poniéndose en medio de los que peleaban- ¡Parecen animales en campo suelto [N/A: Eso es lo que le dicen los profesores a mi salón cuando nos portamos mal o peleamos D:]! ¿Acaso no se pueden controlar?
-¡Ella me golpeó! –acusó Akaya, aún tratando de zafarse-
-¡Tú fuiste el que comenzó! –exclamó Rin- ¡Eres un bruto!
-¡Sólo decía la verdad!
-¡Pues qué manera tan descortés de hacerlo! ¡Hay algo que se llama modales, por si no lo sabes!
Ambos estaban cara a cara, con la mirada llena de odio e ira. De verdad no creían llevarse bien en un futuro lejano.
-¡Sí lo sé, y me importa un bledo los malditos modales!
-Por Kami…¡¡CÁLLENSE!-ordenó Sanada, desesperado- ¡¡Kirihara, 140 vueltas a la cancha!! Y tú, Kiryu…
-Tengo falda –se defendió ella, calmándose- No haré nada
El capitán y el Marui soltaron a Rin. El de la gorra suspiró.
-Bueno,…tienes razón-cruzó sus brazos-Retírate de la cancha, por favor
La pelinegra se dio cuenta que el reciente pleito había llamado la atención de todos los miembros del club, que estaban atónitos –tal vez por la actitud de Rin o por la ira de Akaya-. Miró por última vez al ojijade, lo mismo hizo él.
-Eres una maldita idiota–musitó en sus labios-
-La tuya –respondió ella, silenciosamente. Luego se retiró de las canchas- [N/A:-se prepara para su muerte segura- … -reza para que Lunatiika no la mate- Ooh gran Jashin ayúdame y protégeme ;OO;…;;__;;]
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-¡Oi, Rin-chan, matte! –gritó Marui en la entrada del colegio, al salir de clases-¡Matte!
-¿Qué quieres? –preguntó ella de mala manera-
-¿Estás molesta?
-No. Sólo estoy de malas pulgas porque ensayo para una obra –ironizó- ¡Claro que sí, idiota!
-¿Por qué? ¿Es por lo del pleito que tuviste con Akaya?
-¿Y tú qué crees? Por su culpa casi me hacen correr más de 100 vueltas
-Tranquila. Usualmente él se comporta así, sobre todo cuando lo mandan a correr muchas vueltas
-Ya veo –bufó- Para ser tan chico tiene un carácter bastante agresivo [N/A:-escribe su testamento- TT___TT]
-Si lo llegas a conocer, llega a ser muy simpático. Y tienen algo en común; ambos se molestan por cualquier cosa
-No sé si eso me lo tomaré como un cumplido
-Como sea…esto…¿Quieres que te acompañe hasta tu casa?
-Está…bien –dijo ella, sintiendo el calor acumulándose en sus mejillas-…
Después de caminar un trecho en competo silencio, Rin se atrevió a romper el hielo.
-Ne, ¿Por qué quisiste acompañarme a mi casa? Si se puede saber, claro
-Quiero saber dónde vives ¿No importa, verdad? –preguntó él, colocando su brazo en el hombro de la chica-.
-N-no, no importa –respondió ella, totalmente roja- Demo…¿Sólo es eso?
-Bueno, también es por algo más –confesó mirando a la lejanía- no quiero que andes sola por acá, y menos cuando cualquier aprovechado puede venir y herirte, o algo por el estilo.
La miró. Rin lo miró también, enfadada por la confesión.
-¿Me estás diciendo que no me puedo defender sola?
-No me digas que herí tu orgullo de feminista –rió-
-Pues en parte sí, ¿acaso sabías que casi soy cinta negra en Karate, Kendo y defensa personal?. Me molesta ese tipo de comentarios, y no quiero que te preocupes por mí, ya no soy tan débil
-Wow -parpadeó perplejo- ¿En esos dos años estuviste practicando tanto?
-No. Desde que era una cría practico Karate y Kendo. Lo de defensa personal sí me lo enseñaron en Inglaterra
-¡Genial! ¿Me enseñarás, verdad?
-Mejor que te enseñe mi hermano, él es el experto. Encima heredará el dojo de nuestros abuelos paternos. Además de que no puede pasar un día sin que entrene por lo menos tres horas
-Eso es más genial aún. Ya te veo a ti y a Yuu formando su propia escuela de Karate y Kendo, con muchísimos alumnos y…
-Ya entendí, Bunta. Lo más probable es que Yuu-bakka termine haciendo una escuela…pobres niños
Ambos rieron. Imaginarse a un impaciente Yuu con una horda de niños pequeños e hiperactivos tratando de aprender Kendo sería una escena de película.
Rin deseó que el recorrido a su casa durara por lo menos quince minutos más para disfrutar la agradable charla que estaba teniendo con su mejor amigo.
-¡Es genial que vivas cerca de mí! –exclamó el pelirrojo, después de percatarse de la corta distancia que había desde su casa hasta la de la chica-
Ésta miró por unos instantes el suelo y volvió a subir su cabeza.
-Sí…esto…gracias…por acompañarme…B-Bunta-kun –dijo ella- ¿Quieres pasar?
-No, gracias. Voy a no quiero ser una molestia, además de que hoy tengo que ayudar a mi madre –Marui vaciló durante una fracción de segundo, pero sin volverlo a pensar la abrazó- De verdad estoy muy, muy contento de que hayas vuelto, Rin. Ojalá que no te vayas de nuevo
-No lo haré –aseguró la muchacha de cabello negro, correspondiendo el abrazo- Y yo me alegro de que tú estés feliz con mi regreso.
-Bueno, nos vemos mañana. Espérame en esta misma calle, así bajaremos juntos ¿Te parece?
-Sí, me gusta esa idea. Anda, vete ya que si no se preocuparán
-¡Adiós Rin! –se despidió comenzando a correr- ¡No lo olvides!
-¡No lo haré!
Abrió la puerta de su casa y cerró los ojos.
Estaba confundida.
¿Por qué se sonrojó cuando su amigo se ofreció a acompañarla?
¿Por qué siempre titubeaba cuando ella hablaba con él?
¿Y por qué rayos su corazón latía con tanta fuerza cada vez que Marui la abrazaba, o al menos estaba con ella?
¿Acaso le empezaba a gustar aquel muchacho pelirrojo?
-¡Claro que no me gusta! –se respondió a sí misma, abriendo los ojos de golpe- ¿Qué rayos me pasa?
-¿Qué no te gusta? –su hermano la miró algo perplejo desde la escalera- ¿Te sientes bien?
-Sí me siento bien, -atajó Rin de mala gana- y lo que me gusta o disgusta no te incumbe
-Eh, qué humor tienes ahora. ¿Pasó algo?
-No, Yuu-chan, no pasó nada. Sólo déjame descansar ¿sí?
-Deja de llamarme así, Rin
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-¡Ohayo Rin-chan! –saludó Marui con una sonrisota- ¿Qué tal has dormido?
-Esto…bien, supongo –respondió ella algo confundida por la extraña pregunta del tensai- ¿Y eso que estás tan alegre?
-¿Cómo no voy a estar feliz si ya estás aquí? –él sonrió nuevamente, posando su brazo en los hombros de la chica- Oi, ¿qué haces con un bolso tan grande?
Rin sonrió y miró el gran bolso que llevaba atrás. Era negro y tenía garabatos, algunas frases en inglés y dibujos de diferentes colores por todos lados.
Ella volvió al ver al muchacho que tragó saliva, algo sorprendido.
-Tú…¿Te acuerdas…de la proesa que te hice hace dos años y medio? –sus ojos, aún posados en él, parecían realmente serios-.
-Pues…sí, claro que me acuerdo. Me prometiste que entrenarías para vencerme…en tennis.
-Exacto. Y ahora, razona un poco y piensa por qué traigo este bolso.
-Rin, tú no pensarás en…
Una brisa suave revolvió el cabello de ambos jóvenes. La pelinegra se acomodó un mechón y suspiró, mirando a otra parte. Marui simplemente se quedó con las palabras en la boca.
El ojimorado rió por lo bajo y sonrió débilmente.
-¡Eh, Marui, Rin! ¡Ohayo! –Nioh se acercó y los miró a ambos- ¿Por qué andan tan callados?
-Ohayo, Nioh. –saludó Rin de lo más tranquila. Se dio la vuelta y echó una ojeada a la expresión de su mejor amigo por encima del hombro- Nos vemos después, Bunta.
Sin decir ni una palabra más, se alejó caminando con más rapidez.
Nioh se le quedó mirando, aún confundido. Acto seguido, miró a Marui. Parpadeó de asombro.
-¿Soy yo o Rin tenía un bolso para raquetas de tennis? –preguntó analizando a situación- No era que ella…
-Sí, era un bolso de raquetas de tennis. Piensa cumplir su promesa.
-¿Cuál promesa?
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Respiró profundamente mientras terminaba de abrocharse sus zapatos deportivos. El corazón parecía una batería que era tocada por uno de esos músicos de hardcore. Trataba de calmarse sin éxito alguno. Los nervios le hacían temblar las manos, y la emoción que sentía le daba ganas de gritar.
Durante esos dos años en los que estuvo en Inglaterra, apenas llegaba de la escuela agarraba su raqueta, ropa más cómoda y entrenaba hasta que no pudiese mover ni un solo dedo, músculo o incluso párpado. Sus manos estaban desechas, casi no podía respirar y las piernas parecían gelatinas en pleno terremoto, pero aún así se levantaba y seguía practicando. Algunos le decían que no tenía que esforzarse tanto, que lo hacía bien. Ella no les hacía caso, ni siquiera los miraba, sólo seguía entrenando. Rin era una perfeccionista que no aceptaba el más mínimo error en todo lo que hacía. Su orgullo –y también su terquedad- no le permitía que la pelota estuviese un centímetro más a la derecha de la esquina, tenía que estar en esa esquina.
Y al final de todo eso, el infernal entrenamiento dio resultados realmente impresionantes, permitiéndole ganar de una manera consecutiva en todos los torneos que ella participaba.
Salió de los vestidores femeninos y se arregló su ropa. Llevaba una camisa blanca con las mangas negras. En ella habían un par de mensajes en inglés y muchos dibujos, la mayoría de notas musicales, estrellas y calaveras. En vez de llevar una falda como todas las chicas, llevaba un pantalón blanco que le llegaba hasta un par de centímetros a la rodilla. Ella odiaba las faldas.
Algunos la miraron algo extrañada por no estar en las respectivas canchas del club de tennis femenino y por no llevar una falda.
Rin abrió la puerta y empezó a calentar.
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-A ver si entiendo –comenzó Yukimura- Rin dijo que jugaría un partido contra ti en la segunda cancha.
-Sí –dijo un algo fastidiado Marui- y creo que ya se está impacientando. Se supone que ya debería estar entrando a la cancha
-Sokka…-el capitán sonrió- Bueno, te dejaré ir, con una condición
-A ver, cuál es
-¿Podemos ir contigo? –preguntó el peli azul, juntando sus manos en forma de ruego- ¡Se ve divertido!
-¿A-are? –él parpadeó varias veces, sorprendido- ¿Yukimura-buchou, en serio quiere…?
-¿Por qué no? ¡Anda!
-Bu-bueno, si usted quiere…
-¡Genial! –exclamó sonriente- ¡Vamos, chicos!
-¡Hai! –gritó el resto del equipo con mucho ánimo-
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El sonido metálico que producía la puerta de la cancha sacó a Rin de sus pensamientos, que aún calentaba.
-Ah. Hola, Bunta –saludó ella mientras estiraba ambos brazos hacia arriba-. Pensé que no vendrías
-Lo lamento, estaba hablando algo con el capitán –él miró a Yukimura, quien estaba detrás de las rejas, mirando a Rin con seriedad. El resto del equipo la saludó- Pero ya no importa. ¿Estás preparada?
-Sí, lo estoy –dijo la chica, sacando de su estuche una raqueta roja con detalles en negro- ¿Y tú, algunas palabras que quieras decir?
-Para que lo sepas, no te tendré piedad –advirtió Marui, sonriendo socarronamente-. Soy un tensai, así que de verdad espero que te hayas preparado
-Tensai o no –la pelinegra sonrió. Sus ojos parecían llamas azules llenas de determinación-, te venceré, Bunta.
-Adelante. Quiero verlo
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-Renji, quiero que anotes todo lo que puedas –ordenó Yukimura, suavizando un poco su tono de seriedad- Hay algo en Rin que me parece extraño
-Como tú digas, Yukimura-buchou –el castaño sacó una pequeña libreta y miró atentamente a la joven, que esperaba el servicio del titular- Estoy de acuerdo. No parece ser una jugadora normal
-Pues yo no siento nada –refunfuñó Akaya, mirando receloso a la cancha- Marui-sempai la vencerá
-A ver, Akaya, hagamos una apuesta –Nioh le golpeó levemente la cabeza-. Tú dices que Rin perderá, y yo que ella ganará. El que pierda tendrá que correr el doble de vueltas y le hará las tareas al otro por una semana.
-¡Acepto! –exclamó Akaya decidido, su sempai no perdería- ¡Ya verás cómo sufrirás durante una semana!
-Ya veremos quién ríe de último, Akaya
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A pesar de que Rin iba perdiendo tres juegos a cero, ella no perdía su sonrisa confiada. Podía marcar un par de puntos, pero no hacía nada más.
El público había aumentado considerablemente, coincidiendo en que Marui iba a ganar. Sus fans se burlaban de la pelinegra y le echaban una que otra porra a su ídolo.
-Veo que tienes un gran club de fans –comentó ella, después de devolver el servicio- . Y bastante molesto, a mi parecer,
-¿No estarás celosa de que yo tengo uno y tú no? –desafió el pelirrojo- A mí no me molesta.
-No, no lo estoy –dijo, marcando un punto-. Si no me crees, haz lo que quieras –agregó viendo la cara de incredulidad que puso su contrincante -.
“¡JUEGO PARA BUNTA, CINCO JUEGOS A CERO! ”
Todos vitoreaban bulliciosamente al chico, al ver lo poco que le faltaba por ganar. Rin aún no perdía su sonrisa confiada de su rostro. En realidad, había aumentado de tamaño.
Marui sopló su bomba de chicle, cerró un ojo e hizo el símbolo de la paz.
-¡Dou! ¿Tensai teki? –exclamó él, sonriendo- ¡No lograrás vencerme!
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-¡Rin perderá! –Akaya se burlaba de Nioh, riendo escandalosamente- ¡Y tú harás mi tarea durante una semana!
-Espera, Akaya. Sólo observa –el peliblanco parecía confiado-. No has visto nada
-Nioh-kun tiene razón –secundó Yukimura-. ¿Se fijaron? Rin-chan no ha dejado de sonreír. Y sus golpes han cobrado fuerza a mitad del partido.
-Sí, yo también me di cuenta –habló por fin Jackal, fijando su vista en Rin-. El partido acaba de empezar
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Ella apuntó a Marui con su raqueta, mientras todos enmudecían.
-Watashi nikenai [N/A: Significa “Nunca me rendiré” o “No me rendiré” para las que no sepan n_n]-dijo-, Marui Bunta
-¿Eh?
-You haven’t seen anything. Just wait –se preparó para recibir el servicio-. Just wait –repitió para sí-
La pelinegra empezaría a jugar en serio. Se pasó la raqueta de la mano izquierda a la derecha y empezó a girarla, esperando pacientemente a que la pelota rebotara en su cancha.
Apenas tocó el suelo, la chica de mirada color zafiro estaba devolviendo el golpe con el doble de fuerza que en los últimos cuatro juegos.
Al recibir el golpe, Marui quedó algo sorprendido con lo rápido –y fuerte- que giraba la pelota. Tanto así, que utilizó ambas manos para golpearla.
<<¿Qué rayos fue eso? ¿Acaso sólo ha desperdiciado los últimos puntos para…? Maldición.>> Pensó éste. ¿Por qué no había empezado a jugar en serio?
Al estar pensando tan profundamente, no vio la pelota.
“¡PUNTO PARA KIRYU, QUINCE A CERO!”
-Eh, Bunta, te recomiendo que no pierdas la pelota de vista.
-Y yo te recomiendo que no hables. Estamos en un partido
-Oh. Ya veo, señor delicado –Rin rió- ¿Estás cabreado?
-¡Urusai! –exclamó él, bastante molesto-
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-Marui está molesto. Eso significa que Rin se la está poniendo difícil –Jackal no perdía la vista de la pelota ni un segundo- Se ve interesante
-¡Tonterías! –Akaya también parecía molesto- Sólo ha marcado un punto. No es nada
-Eso es lo que dice el que perderá, Bakaya –Nioh contraatacó- ¿Por qué no te calmas?
-Hay un 90% de que la puntuación se ponga a favor de Rin –Renji empezó a formular los siguientes juegos en su mente- Si Marui no se calma, perderá su balance.
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“¡Juego para Kiryu, dos juegos a cinco”
Las fans se desesperaban. Los chicos estaban en silencio. Y Marui estaba que tiraba su raqueta al espacio de la rabia que sentía.
Los ojos de Rin habían cambiado de color. Ahora estaban amarillos. Eso significaba que estaba decidida, que no iba a perder.
Lanzó la pelota al aire y la golpeó con toda su fuerza. Ésta rebotó y se dirigió directo a la cara del pelirrojo.
Él cayó en el piso con la mano en su frente.
“¡Punto para Kiryu, quince a cero!”
-Rin…¡Te pasaste! –exclamó Marui, dejando ver su frente que tenía un raspón en forma de pelota- ¿Por qué lo hiciste?
-¿No puedo? –preguntó Rin- Vi a un crío haciendo eso por la tele, y fue completamente válido el punto
-Eso no viene al caso
-Como sea. Bunta, estás demasiado amargado.
-Deja de hablar y golpea la pelota de una maldita vez
-Como usted diga, señor amargado –rió-. Nunca te había visto así
El truco le funcionó tres veces más, ganando otro juego.
-¡¡VAMOS MARUI-SAMA!! ¡¡NO PIERDA SU CONCENTRACIÓN!!-gritó una fan desesperada al ver cómo Rin marcaba otro punto- ¡¡USTED PUEDE VENCERLA!!
-Ja. Veo que tus fans aún tienen esperanza en ti, Bunta-kun –ella rió-. Pero yo no creo que ganes
-Ya verás cómo perderás, Rin –dijo él, golpeando la pelota-
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-¿¿¡¡QUÉ!!?? –Akaya estaba a punto de romper la reja de tanto que la apretaba- ¿¡POR QUÉ MARUI-SEMPAI ESTÁ PERDIENDO!?
-Akaya, por favor, cálmate –ordenó Yukimura, igual de serio-. Estás haciendo demasiado ruido
-Parece que alguien hará tooodas mis tareas por una semaaana –Nioh le encantaba ver a Akaya así de irritado-. Y hará el doble de vueltas, también.
-¡Aún no ha perdido! –se defendió Akaya- ¡No puedes decir nada aún!
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Rin reía al ver la expresión de ira que tenía Marui. Y éste no soportaba su risa.
Ella sonrió al ver cómo marcaba otro punto, ganando el juego. “¡Juego para Kiryu, cuatro juegos a cinco!”
¿Quién ganaría esta ardua batalla?
._.Uu espero que no se hayan aburrido!
saludos ~
__________________ One night, and one more time. Thanks for the memories, even though they weren't so great. x.
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x.
Última edición por California; Hace 2 Semanas a las 18:35.
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