[PF] Tsunaida te ni kissu wo C H A P T E R T E N - Página 3 - Foros DZ
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Avisos


Respuesta
hombre Antiguo 07-sep-2009
 
Avatar de Sakata Gintoki
Quiero helado...ahora ¬¬
Genial XD igual que siempre

Rin no es más alta que Allen (1.69). En realidad, Rin es un centímetro más pequeña que Marui (1.64). Olvídense que en la intro Rabi dijo que ella estaba más alta que el moyashi, por favor. Mi error por enterarme tarde.]
.w. no creo que te quemen por eso kohai-chan

-Primero, cambias repentinamente el día en el que nos reuniremos –Kanda refunfuñó-, y encima entras a mi casa como si nada.
o.o Eso te pasa por juntarte con conejos!

Ni modo, eso me pasa por juntarme contigo –suspiró mientras abría más la puerta-. Pasen, Lenalee, moyashi.
¬¬ Tiene a Lenalee en su casa y encima se queja (?)

un aura bastante oscura rodeaba a ese par de enanos [N/A: LOL]
XDDDDDDDDDDDDDDD me parto xDDD que anticlimatico XDDD

Allen, quien también estaba grabando, guardó su celular y siguió al resto. Se acercó a los otros dos cupidos.
-Les doy dos meses para que se declaren –anunció, satisfecho-. O al menos para que se den un beso.
-Dos y medio –sentenció el del parche en el ojo-. Acuérdate de lo tímido que es Yuu-kun.
o.oU no sabia que kanda era tan timido (pero tenia mis sospechas <w<)

-Dos y un cuarto –la Kiryu sonrió, confiada-. Acuérdense de que Lenalee no es tan tímida.
¬¬ Que quieres decir? *con una escopeta*

Gracias a mi sempai por ayudarme a escoger un nombre para la banda, a psear de que es algo cliché
Siempre es un placer ayudar a Rin-chan, Rin-chan n_n (?)

Genial XDDDDD .w.U aunque cada vez va mas largo, o eso me parece xD aun asi, me encanta, siguelo pronto desu! XD

Sayo!
__________________

Gracias por la firma clon!! nwn se le quiere desu!!

Analfabeta? Buscas aprender a leer un texto en otro idioma?
o simplemente insultar al vecino(a) pero de manera que no te entienda? (???)

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Crees que tu trabajo es estupido? Pues mira lee esto, agradeceras trabajar donde trabajas XD Trabajando en Akatsuki!!!
He aqui mi primer proyecto totalmente orignal (y posiblemente el unico que haga)

Kokujin no Souru [Todas las emociones]
Sakata Gintoki no ha iniciado sesión   Responder Citando
Antiguo 09-sep-2009
 
Avatar de Bunny
Bunny as Rin Kagamine <3 ¿Qeh tal ;3?
owo C O O L <3!
ewe nononono, Kanda no canta no no :B
Anyway, Miss Sarcasm, I want conti neh :B
y si no la tienes le arruinno los instrumentos a todos menos a rabi dah! >_>
xDD
Okei, me voe :B <33 Kisses &hugges <33333
__________________


ғυcĸ yoυ, daмned aмeeerrrιcan! ><

Bunny no ha iniciado sesión   Responder Citando
Antiguo 16-sep-2009
 
Avatar de Yuu Kanda
alethéia
CAPÍTULO 7; ¡VOLVIENDO A LA RUTINA DIARIA! ¿QUIÉN DIRÍA QUE YO LA EXTRAÑARÍA TANTO?

Milagrosamente, Rin Kiryu se había despertado temprano el lunes, y lo que lo hacía aún más raro es que estaba de muy buen humor. Se despidió de su hermano prometiéndole que prepararía un buen plato de tempura soba para la cena, antes de irse con una sonrisa en su rostro, algo que muy pocas veces se veía en ella. Tarareaba una canción mientras caminaba, y se reía a ratos.
Lo que los lectores no saben es la razón de aquel comportamiento tan extraño en la chica que la mayoría del tiempo era fría, o estaba amargada por alguna razón. Resulta que se levantó de esa manera porque se había acordado que era la capitana del equipo femenino de tennis, y con eso tenía todo el club a su merced. Sí señores, la joven estaba regocijándose mentalmente pensando cómo haría sufrir, o como ella aseguraba “entrenar de verdad”, a sus súbditas aquel lunes tan bonito. También se preguntaba de donde había sacado semejante mentalidad, ya que nunca había hecho sufrir a nadie, bueno, no demasiado, y digamos que le daba igual ver a alguien sufrir. Seguramente Yukimura le había pegado sus costumbres de algún modo que en ese mismo instante no sabía cuál era, o algo por el estilo.
Volvió a echar una sutil carcajada y se acomodó el cabello. Al rato la alcanzó su mejor amigo, que iba tan alegre como siempre.
-¿Cómo está la nueva buchou de Rikkai~? –preguntó, recostando su brazo en los hombros de ésta
-Pues muy bien, Bunta –respondió, sonriendo-. Gracias por preguntar.
El tensai se paró en seco al observar la sonrisa que se había formado en el rostro de la Kiryu, sorprendido. Y también le extrañaba aquel tono tan alegre y algo macabro que había en su voz. Arqueó una ceja y la miró.
-Rin-chan… ¿Te sientes bien? No es normal en ti verte de tan buen humor en las mañanas.
-Sí me siento bien. Es sólo que estoy feliz de ser la buchou del club.
-Aún así es extrañísimo verte tan contenta.
Siguieron caminando. Marui frunció el ceño tratando de averiguar la verdadera razón de ese comportamiento, hasta que en su mente resonó otra vez lo que recientemente había dicho la oji azul. Luego recordó la corta pero tétrica conversación que había tenido con su buchou el sábado, en el que dijeron cuánto les gustaba ver sufrir a sus pobres e indefensas titulares.
-Jo, de verdad que eres bien mala, Rin-chan –se quejó éste-. Es porque quieres ver a las chicas corriendo millones de vueltas, sufriendo, ¿verdad?
-Sí, eso mismo –una sonrisa realmente macabra adornó el rostro de la chica, haciendo que un escalofrío trepara la espalda del pelirrojo-. Es divertido ~.
-En este mismo instante me estás dando mucho miedo.
-¿Más o menos que cuando Yuki-kun se pone tétrico?
-Igual.
Otra carcajada salió de la garganta de Rin. Era aún más divertido cuando el chico portador de los ojos púrpura se asustaba así. Iba a disfrutar mucho aquel día, después de todo.

Garabateaba en el cuaderno distraídamente, sin prestarle demasiada atención a la clase de matemática. Aparte de ser su materia más odiada se sabía esa lección de memoria, por lo que no se preocuparía demasiado si le preguntaban qué tenía que hacer. Afincó el lápiz un poco más al acordarse de aquel niño tan arrogante que la había subestimado. Y lo peor era que no le llegaba más arriba del pecho, cosa que no pareció intimidarlo en lo más absoluto. Lo que sí le sorprendió fue el hecho de que tuviera sólo doce y ya formara parte del equipo masculino de tennis. En ese caso tenía que ser muy bueno. Pero aún así no tenía derecho de ser un ególatra de pies a cabeza.
-Kiryu –el profesor se puso al lado de ella-. Si cree que se sabe la lección puede decirme la respuesta, ¿no es así?
-Sí, sensei. La respuesta es cuarenta y dos.
El profesor se quedó mirándola, perplejo. Después de todo, aquella joven se sabía todas las lecciones, estuviera o no prestando atención. Sintió vergüenza ante la penetrante mirada de ella, sumada a la de los veinte alumnos que reían disimuladamente. Carraspeó y continuó con la clase, tratando de no parecer demasiado incómodo.
Dos horas después la milagrosa campana sonó por todos los pasillos, indicándoles a los alumnos que ya era el descanso de la mañana. Los muchachos que tenían que comprar en la cantina salieron corriendo con un enorme bullicio, empujándose unos a otros para poder ser los primeros en llegar a la fila. Rin los siguió, divertida. Esa era otra de las tantas cosas que había extrañado durante el tiempo que pasó en Inglaterra, ver a los mastodontes haciendo la carrera de dos pisos, tratando de ser los primeros en la fila para salir de una vez de ese desorden.
Ella, en cambio, había aprendido la lección; o se preparaba su desayuno o tenía que esperar, horriblemente apretujada, a que le atendieran por bastante tiempo. Bajó las escaleras casi rozando la pared para no ser atropellada por los animales de tercero y segundo. Se fijó bien y pudo notar al único titular de segundo año, Akaya Kirihara, que también era parte de la manada salvaje de chicos. Tenía unos cuantos billetes en manos y una expresión facial entre desesperada y decidida que haría reír a cualquiera.
-¡¡Muévanse!! –exclamaba mientras se hacía paso- ¿¡Por qué diablos son tan lentos!?
-¡Eh, Kiribaka! –La pelinegra lo llamó, tratando de no reír demasiado. Éste volteó- ¡Cuidado con la pared!
El aludido, al estar tan concentrado en la carrera, no se había fijado que en vez de ir a las escaleras estaba yendo directo a una de las paredes. Y como había volteado para ver a la chica no tuvo tiempo de detenerse antes de chocar con ésta, cayendo hacia atrás por la fuerza con que se había golpeado. La Kiryu corrió a ayudarlo, riendo a más no poder.
-Gracias por el aviso, Rin-baka –dijo a modo de sarcasmo el de los ojos verdes, sobándose la frente
-De…de nada –respondió, sujetándose el estómago de las carcajadas que hacía salir. Lo ayudó a levantarse- ¿E-Estás bien?
-¡Menudo golpe me pegué! ¡Hasta me hice un chichón! ¡Itai ~~!
-Estás sangrando, Kiribaka. De verdad te has hecho daño.
-¡Claro! ¡Si no hubiera volteado a verte no me hubiera pasado nada!
Cuando la chica iba a replicarle, Aileen se les acercó bastante preocupada al ver el estado de su compañero.
-¡Akaya! ¿Qué te pasó? –preguntó, bastante sorprendida- ¡Tienes sangre en toda la frente!
-Ah, hola, Aileen –palpó el lugar ensangrentado, dándole su mejor sonrisa-. No me ha pasado nada, sólo me pegué un golpe por culpa de Rin-baka.
-No fue mi culpa –alegó la mayor-. Sólo quise advertirte que te ibas a chocar con la pared.
-Sí claro. Sabías que de todas maneras me iba a pegar un buen golpe.
-No importa si es culpa de Rin-buchou o no –lo tomó por la muñeca-. Lo que importa es que te hiciste daño. ¡Vamos a la enfermería!
-¿Nani? ¡Pero…tengo que comprar mi desayuno!
-¡¡Lo comprarás después!! ¡¡Primero tu herida!!
-Adiós, Kiribaka, Bazzeletti –Rin movió una de sus manos, viendo cómo la titular arrastraba al bi-polar.

La de los ojos miel anduvo corriendo durante cinco minutos más, buscando la enfermería. A pesar de que empezó a estudiar desde la mitad del primer año en Rikkaidai, aún no tenía muy claro en dónde estaban ciertos lugares. Con ayuda del chico logró encontrarla en el tercer piso. Aileen tumbó a Akaya en una de las camillas y buscó el alcohol, un algodón y las vendas.
-Aileen...en serio, no es necesario –el pelinegro intentó levantarse, pero la media latina volvió a sentarlo, ya con el frasco de alcohol en mano-. N-No tienes por qué preocuparte.
-¿Y dejar que esa herida se infecte? ¡Ni loca!
[N/A: Y aquí comienza la segunda parte de mi regalo para Moony-chan.] Se acercó a él hasta quedar a dos centímetros exactos de su rostro. Lo examinó durante un rato, como buscando algo. Las mejillas de Kirihara habían adoptado un color rojo brillante ya que no estaba acostumbrado a las cortas distancias, en especial si eran entre él y una chica. Intentó alejarse, pero ella seguía acercándose.
-¿Qu-Qué demo-monios haces? E-Estás muy cerca y…
-Te pegaste un buen golpe en la nariz –anunció, golpeando la punta de ésta. El oji verde pegó un respingo por el dolor-. A ver, comencemos a curarte para que comas tranquilo.
La chica colocó el algodón empapado de alcohol en la herida de Akaya, quien pegó otro salto al sentir el horrible ardor en su frente. Forcejeó para quitarse la molestia de encima, sin mucho éxito porque ella tenía bastante fuerza. De tanta lucha, él quedó debajo de Aileen en la camilla, aún intentando quitarse el algodón de encima. Al darse cuenta paró bruscamente y volvió a enrojecer, fijándose bien en la posición que estaba.
Otra vez estaban a escasos milímetros de distancia, mirándose mutuamente. Una mano sostenía la muñeca de su amiga, mientras la otra estaba en el centro de su pecho, que antes la había utilizado para empujarla hacia atrás. Su pierna izquierda estaba entre las rodillas de ella, y la derecha junto a su cadera. Los mechones color café de la joven le hacían cosquillas en su nariz y pómulos, podía oler el perfume con olor a vainilla inundando todo su rostro, y sus labios sentían el cálido aliento de ella. Mirándola bien, siempre le había parecido linda, a pesar de que sólo eran amigos y siempre negaba rotundamente sentir algo más que eso por la latina, pero al tenerla tan cerca le parecía aún más bonita de lo que ya era. Una de las cosas que más le gustaba eran sus ojos, muy poco comunes y muy brillantes, que siempre tenían una luz alegre y juguetona cada vez que lo miraba. También le era divertido ver cómo le gritaba al televisor cuando veía los partidos de footbal o los de lucha libre, a veces eufórica y en otras molesta. Se habían llevado bien desde el primer día en que se conocieron, y en menos de lo que habían imaginado se convirtieron en compinches casi inseparables.
Un ardor lo trajo de vuelta a la realidad. Era Aileen quien había vuelto a poner aquel condenado algodón con alcohol en su herida. Le ordenó que parara a gritos, exclamó todo tipo de blasfemias, le dijo del mal que se iba a morir si no lo dejaba, pero ella hizo oídos sordos a todo eso, riendo.
Cuando él creía que ya estaba en una mala situación, entró su peor pesadilla. Nioh Masaharu abrió la puerta para ver quién o quienes hacían semejante escándalo en la enfermería, y se quedó pasmado al ver a los dos jóvenes de segundo año en una misma camilla, con brazos y piernas peligrosamente cerca de algunas partes que en esta descripción no serán especificados, y con los rostros algo sonrojados. Millones de explicaciones algo subidas de tono rondaron por la cabeza del petenshi, haciéndolo sonreír burlonamente mientras se apoyaba en el umbral de la puerta. Luego sacó su celular y tomó unas cuantas fotos, ya riendo.
Inmediatamente, la peli castaña y el bi-polar se levantaron aún más rojos y se separaron.
-¡Eh! ¡Que las fotos estaban quedando realmente buenas~! –Masaharu soltó otra carcajada mientras los miraba- ¿Por qué no se quedan unos dos minutos más así para llamar al resto del equipo, puri~?
-¡¡Urusai, Nioh-sempai!! –exclamó el otro chico, el doble de rojo- ¡¡No es lo que parece!! Es sólo que Aileen quería ponerme alcohol en mi herida y-y yo no quería…e-entonces…
Incapaz de seguir explicando, miró a su compañera para que probara que era cierto lo que decía. Ésta sólo asintió y levantó el algodón.
-E-Es verdad –respondió, frunciendo el ceño-. ¿¡Cómo podría estar haciendo cosas…con ese idiota!? ¡Si apenas tengo catorce!
-Sí, ya sé que no estaban haciendo lo que yo pensaba, lamentablemente –el peliblanco mostró las cinco fotos que había guardado en su celular-. Pero estas fotos demuestran lo contrario, ¿no es así puri~?
-¡Nioh-sempai! Por favor, no le muestre a nadie esas fotos –suplicó Akaya con su mejor cara de borrego, entendiendo lo que planeaba hacer su superior-. S-Si se enteran…me expulsarán del club…al igual que Aileen. Y usted no es tan malo como para hacer eso…
-Ah, ¿sí? ¿Y cómo sabes tú eso? Esto valdrá mucho dinero, puri~.
-Por favor, no lo haga.
Aileen -quien ya había ganado su compostura- se lanzó a su sempai para intentar quitarle el celular y así no manchar la reputación de los dos. Con una mano jaló su corbata y la otra la acercó al celular. Para su mala suerte, el oji azul subió esa mano, impidiendo que se lo quitara. Luego tomó sus dos manos y se lo metió en su bolsillo, sonriendo.
-Fallaste, Aileen ~. Y yo que pensaba dárselas –se dio la vuelta-. Lástima que ya he cambiado de opinión, puri.
Se despidió con las palabras “¡Y ahora, a buscar a Sanada-fukubuchou, puri~!” y cerró la puerta, otra vez riendo. Kirihara le propinó una buena patada a la puerta y luego se tumbó en el piso, pálido.
-Joder –exclamó, golpeando su cabeza con una mano-. La cagué, y bien feo. Adiós tennis, adiós copa nacional.
Las risas de la oji ámbar lo desconcertaron. La miró y levantó una ceja, entre molesto y confundido. Ella levantó el celular y sonrió.
-¡Es el…! –comenzó el joven-
-Celular de Nioh-sempai –interrumpió, sentándose a su lado-. Sí, lo sé. ¿Cómo pudiste creer que yo le dejaría mostrar esas fotos a Sanada-sempai? ¡Ni loca!
-De-Demo… ¿Cuándo se lo quitaste? –su rostro se iluminó, esperanzado- ¡No lo pude ver!
-Pues se lo quité con la mano, obviamente. Cuando se dio la vuelta, para ser más específica.
-¡Ah, Aileen! ¡Es por eso que eres tan genial! –sin pensarlo dos veces la abrazó fuertemente- ¡Muchísimas gracias! ¡No sé cómo pagártela!
-Yo sí –lo volvió a sentar en la camilla y buscó unas vendas-. Quédate quieto mientras termino de limpiarte la herida. Luego borraremos las fotos.
-Hai –resignado, se cruzó de brazos y dejó que la chica terminara su trabajo. [N/A: Y ahí termina el regalo de Moony xD]

-Ugh…maldita minifalda –se quejó Rin, tratando de estirarse aquella falda tan corta- ¿Por qué diablos tenía que ser una minifalda y no un pantalón? ¡Aunque sea podían haberla hecho un poco más larga!
-Ya se me hacía raro que no te hubieras quejado en toda la semana anterior –Marui se sentó a su lado, riendo-. Respondiendo a tu pregunta, ninguna de las escuelas de Japón permite que las chicas utilicen un pantalón, según yo sé. Y si las chicas de Rikkaidai no tuvieran esa minifalda no serían tan bonitas. Es más, creo que las de aquí son, junto a las de Hyotei, las más lindas a nivel nacional.
-Me da igual –refunfuñó ella, apoyándose en el árbol de cerezos que tenía más cerca-. Minifalda es minifalda, y a mí no me gustan las minifaldas.
-Es por eso que me resultas tan divertida, Rin-chan –la tomó del cuello y revolvió su cabello-, ¡Siempre quejándote de todo! ¡Pareces una vieja!
-¡Yo no soy vieja, Bunta idiota! –golpeó la cabeza y se separó de él-. Sí, admito que no me gustan algunas cosas.
-Muchas cosas –corrigió, esquivando otro golpe.
-Muchas, algunas, lo que sea. ¡Pero eso no te da el derecho de llamarme vieja!
-Eh, que fue una broma. No te amargues.
-Oh, ¿en serio? Pensé que lo decías en serio, Bunta –ironizó.
-Ya entendí, Miss Sarcasm. No más bromas. Me disculpo.
-Así me gusta.
-Tengo una pregunta que hacerte, Rin-chan –ella lo miró y levantó las dos cejas, esperando- ¿Por qué te pusiste flequillo? ¡Te veías linda sin él!
Se acercó y tomó su pollina, echándola hacia atrás, de modo que sólo quedara su frente. Sonrió y explotó su bomba de chicle.
-Deja mi flequillo en paz –le quitó la mano y dejó caer su flequillo. Luego se lo acomodó-. A mí me gusta, así que te aguantas.
-No digo que te lo quites. Sólo te pregunté que por qué te lo pusiste, es todo.
-Porque quise, y ya. ¿No te gusta?
-¡Claro que sí! Pero también te veías linda sin él.
-Como sea.
El tensai suspiró. Cuando uno hacía que Rin se molestara, fuese sin querer o no, ella se rehusaba a tener una conversación larga con esa persona. Se resignó a mirarla a los ojos a ver si cambiaba de opinión, cosa que no hizo. Al ver que no iba a hablar se puso de pie, indicando que se iba.
-¿Vienes o te quedas?
-…voy contigo.
Sin decir palabra alguna, ambos se encaminaron a su lugar favorito para pasar los últimos cinco minutos tranquilos en la terraza. Involuntariamente el pelirrojo apoyó su brazo en el hombro de la chica y empezó a jugar con su mechón de pelo, subiendo por las escaleras. Algunas muchachas miraban con odio a la oji azul, por lo que probablemente eran fans de Marui, o seguramente también les gustaba.
Cuando estuvieron a punto de abrir la puerta el timbre sonó, haciendo que la Kiryu maldijera el poco tiempo que les daban a los adolescentes estos días a la hora del descanso. Bunta rió ante el comentario de ella y volvió a bajar, también algo molesto.

Las siguientes tres horas pasaron rápido para ambos jóvenes, que sólo querían almorzar y luego ir a jugar tennis con sus respectivos equipos. La pelinegra se dedicó a dormir en Lengua, horriblemente aburrida, y por suerte no la descubrieron, además de que le dio tiempo de copiar los apuntes ya que la profesora de historia universal había tenido un pequeño inconveniente, haciendo la clase muchísimo más corta.

Mientras tanto, en el salón de segundo año [N/A: Agradecería a la persona que me dijera en qué sección está n_nU] se encontraba Akaya jugando Resident Evil DS en el final de la clase de inglés, que era la más odiada por él. Cuando estaba a punto de insertar el condenado rubí que abría la puerta a un pasillo secreto, una bola de papel le impactó en la cara, desconcentrándolo totalmente. Venía de dos lugares más arriba, el de Aileen. El papel sólo contenía un corto mensaje escrito en una letra algo descuidada.
-Deja de matar zombies y termina la clase, Akaya –leyó en voz baja-, que si no te quitarán el DS. Acuérdate que Hibari-sensei tiene ojos de águila.
Y así era, porque aquel profesor de inglés poseía unos ojos azabaches que parecían tener rayos equis, capaces de perforar todos los escondites de sus estudiantes, descubriendo desde trampas hasta celulares con conexión a internet que buscaban las respuestas a sus preguntas realmente complicadas.
Aprovechó que estaba en el baño para salvar el juego, apagarlo y guardarlo en un lugar seguro. No quería arriesgarse, ya que con ese profesor había perdido dos veces consecutivas su PSP, y no quería quedarse sin su DS hasta diciembre.
-Kirihara –Hibari lo miró apenas entró, tan serio como siempre lo era-. Tradúceme el párrafo que estábamos leyendo, por favor.
-E-Esto...sí –se levantó y tomó el libro. No sabía ni cuál página era, menos aún qué decía-. Dice…
Para la buena suerte del chico –y la mala del profesor-, el milagroso timbre sonó, librándolo de tener que pasar vergüenza ante sus compañeros y su odiado profesor. Kyoya suspiró, ya que no podría darle un castigo adecuado a aquel niño tan descuidado. Salió, no sin antes dejar la tarea en la pizarra –“Traducir todo el texto de la página 40 para mañana. Sin excusas”-.
-¡Me salvé por poco~! –exclamó el chico, orgulloso- ¡Debo hacerle un altar a esa milagrosa campana!
-Y que lo digas –su casi-hermana latina rió-. ¿Pudiste conseguir el rubí?
-Sí lo conseguí, gracias a Kami. Menos mal que logré salvarlo sin que Hibari-sensei me viera. ¿Tienes el celular de Nioh-sempai?
-Sí. Tengo unas ganas horribles de ver su cara cuando se dé cuenta de que no lo tiene.
-¡Y yo igual! Anda, vamos a almorzar que casi no pude comer en la mañana por tu culpa.
Salieron del salón. Aileen le propinó un zape por lo que había dicho.
-¿Cómo que por mi culpa? ¡Si no hubieras hecho tanto escándalo Nioh-sempai no nos habría visto, te habría vendado bien y hubieras comido!
-Excusas, excusas.
-Qué necio eres, Kiribaka.
-No me digas que tú también me llamarás como Rin-baka lo hace, por favor.
-¿Hay algo malo con eso? A mí me parece gracioso.
-Pero a mí no –Akaya se detuvo y se escondió al ver al Petenshi-. ¡Ahí está Nioh-sempai! Intentemos oír lo que dice ~.
Agudizaron el oído y asomaron media cabeza, para ver que ya estaba con el fukubuchou. El segundo parecía algo molesto por haberlo detenido en la mitad del pasillo justo cuando iba a almorzar con su mejor amigo.
-¡Sanada! –exclamó el peliblanco- ¡Tienes que ver esto ~! ¡Mira lo que estaba haciendo Akaya, puri~!
-A ver –el pelinegro enarcó una ceja, algo interesado.
Nioh buscó en ambos bolsillos su celular para mostrarle las fotos de sus dos kohais [N/A: Esa palabra existe ¿verdad ._.?] acostados en una misma camilla. Su expresión divertida se empezó a reducir a medida que se daba cuenta de que su celular no estaba. Geinchiroh se empezó a impacientar, dando pequeños golpes al suelo con su pie.
-E-Espera un momento, por favor –suplicó el de cabello tipo puercoespín-. Debe estar por algún lado…
Aileen y su amigo se miraron, complacidos. Era hora de humillar a aquel joven enfrente del sub-capitán. Caminaron como si nada, pasando al lado de ambos, riendo. Masaharu pareció darse cuenta de ello, y sin pensarlo dos veces los detuvo a ambos, rechinando los dientes de rabia.
-A ver, niñatos, denme mi celular –ordenó, extendiendo una mano-. Sé que alguno de ustedes dos lo tiene.
Suspiro de exasperación por parte de Sanada.
-¿Cuál celular, Nioh-sempai? –La latina se hizo la inocente- ¿Se refiere al rojo que se le cayó en la mañana?
-¡Ese mismo! –Nioh exclamó, un poco más irritado- ¡¡Dámelo ahora mismo!!
-Ya ya, no hace falta tanto grito.
Se lo entregó, tratando de aguantar las carcajadas que querían salir. El joven empezó a revisar los archivos de fotografías, en donde se suponía que debían estar las fotos. Palideció al no encontrarlas.
-Se…se suponía que –tartamudeó-…aquí debían estar. ¡Diablos! ¿Dónde están?
-Me estás haciendo perder el tiempo, Nioh –dijo el de la gorra, notablemente fastidiado-. Y veo que no me mostrarás nada productivo. Por semejante tontería harás veinte vueltas más.
Sin decir otra palabra, se dio la media vuelta y siguió caminando.
-¡Misión completada! –exclamó Akaya, riendo a todo volumen- ¿Qué tal, Nioh-sempai ~?
-…oh –volteó a verlos. Sintieron un escalofrío al ver sus ojos con una especie de brillo maligno-. Con que ustedes me borraron las fotos, ¿no es así?
-Ajá –respondieron los de segundo al unísono, tragando saliva.
-Me… ¡Me las van a pagar, par de mocosos! –Aileen y el oji verde no dudaron en salir corriendo, seguidos por el petenshi- ¡Vengan acá! ¡Puri ~!
-¡Vengan esos cinco! –la latina chocó una de sus manos con el otro, riendo.
Con su mejor amigo nunca, nunca se aburriría, después de todo.

-Buenas tardes, Rin-buchou –Susumu ejecutó una reverencia a modo de saludo al ver a su capitana.
-Ah, hola, Susumu –la peli negra la imitó-. Qué bueno que hayas llegado temprano. ¿El resto del equipo no ha llegado?
-Ariadne-fukubuchou está hablando con Renji-san en la otra cancha –indicó la peliblanca-. No he visto ni a Kaori-chan ni a Kyou o a Ryou.
-No importa –Rin sonrió maléficamente, antes de voltearse ante el resto del club-. ¡A ver, chicas! ¡Todas hagan cuarenta vueltas a la cancha!
Las novatas se le quedaron mirando estupefactas. Nunca antes le habían puesto a hacer tantas vueltas desde que habían entrado al club. Pensaron que estaba hablando en broma, pero al ver la mirada de “Si no hacen las vueltas ya les pondré el triple, y no es en juego.” de la capitana decidieron quedarse calladitas y seguir las órdenes. Shimura suspiró.
-Yo tendré que hacer el doble, ¿verdad?
-Ajá. Anda, comienza rápido para que termines de una vez.
-Hai, Rin-buchou.
Exhaló otro suspiro y siguió al resto. Aunque recién conocía a su buchou, su sexto sentido le decía que nunca debía contradecir sus órdenes, o la pagaría bien caro. Bueno, no estaba tan mal, ya que le gustaba entrenar hasta cansarse.
Al rato llegó el resto, que tuvo que hacer diez vueltas más por haberse integrado tarde.

Las tres horas se pasaron realmente rápido, para la fortuna de todas las pobres, y exhaustas, chicas. Después de la cantidad de vueltas que les mandaron a hacer, a su adorada capitana se le ocurrió que debían hacer veinte series de abdominales (Cuarenta y cuatro paras las titulares), seguidas de treinta series de rebotes –y no sólo los normales, también los alternados y otros tipos más- (El doble para el equipo) y cincuenta series de estiramiento de cuerpo completo (Algo conmovida, Rin decidió darles sólo sesenta a sus chicas). Luego empezaron a practicar los swings con sus raquetas, mientras que el equipo tenía que devolver todas las pelotas a la esquina del fondo derecha de la cancha –Y si alguna se pasaba por dos centímetros o no llegaba a la esquina, haría dos vueltas extra al terminar el entrenamiento-. Afortunadamente, todas se esforzaron y ninguna corrió más vueltas.
Todo el equipo femenino estaba reunido en la salida, riendo sonoramente.
-¡Por poco y Nioh-sempai nos atrapaba! –exclamó Aileen- ¡Tuvieron que ver su cara!
-De verdad que hubiera sido genial verlo –Rin sonrió nada más-. Ojalá tuvieras una foto o algo.
-¡Ojalá! –repitieron las gemelas Fujibajashi al mismo tiempo, risueñas-. Qué genial, Aileen-chan ~.
-Y miren a quién tenemos aquí –Ariadne señaló al recién llegado Nioh, junto a su equipo-. Es Nioh. Dime, ¿fueron muchas vueltas las que corriste en la cancha?
Todos, exceptuando a Sanada y al mismo peliblanco, rieron por el comentario de la prima de Seiichi. El pobre chico se puso rojo de la vergüenza y volteó a otro lado, antes de irse derechito a su casa sin decir nada más. A los dos minutos cesaron las risas, y se quedaron charlando un poco más. Luego se despidieron y cada uno tomó su camino.
Como era de costumbre, Marui se ofreció a acompañar a la chica.
-¿Ya te acostumbraste a la rutina, Rin-chan? –preguntó, metiéndose dos caramelos de fresa a la boca.
-Supongo que sí –ella le echó una miradita, que la desvió al encontrarse con los ojos del tensai-. Aunque la sigo odiando.
-No me extraña. Si fuera por ti no estarías estudiando, si no jugando tennis, tocando piano en cualquier recital y jugando videojuegos las veinticuatro horas al día.
-Tienes toda la razón. Pero tengo que hacerlo, después de todo.
El pelirrojo rió. Aunque la hubiesen enviado a la escuela más estricta durante dos años y medio para reformar su mal carácter, seguía siendo la misma Rin que había conocido en el primer grado de Kanagawa Dayisan. Y era mucho más probable que iba a empeorar.

Nota del autor:
Perdonen si quedó aburrido o incoherente. Creo que no me esforcé demasiado, en serio. Cualquier queja o sugerencia para este y los demás capítulos será bienvenida. Y a partir del capítulo ocho en adelante me tardaré un poco más en subirla, ya que empeizo clases el jueves, y trataré de centrarme más en la escuela y menos en el fanfic, pero prometo continuarlo.
__________________
One night, and one more time. Thanks for
the memories, even though they weren't so great.







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Última edición por Yuu Kanda; 16-sep-2009 a las 11:24.
Yuu Kanda no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 16-sep-2009
 
Avatar de Nu-nu-nu
"Be water my friend"
A mi me divirtio mucho este cap XP, fue muy gracioso lo de Bakaya y Aileen XP.
¡Ah, ese Nioh también es la ley! (creo que alguna vez ya mencione que era una de mis debilidades ¬ ¬).
Je, espero más sorpresas (como que nos dejes hechas polvo). No en serio, tu si que escribes, te admiropor eso.
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Antiguo 17-sep-2009
 
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Bunny as Rin Kagamine <3 ¿Qeh tal ;3?
Rin... de buen humot? O_O
QUE LE HAS ECHO A MI TWINA DX!?
-se corta, se revive, se lanza de un precipicio y dies (?)-
OMG quien diria qeh Rin se ablandaria èwe
Well, anywaaay~
Sigo esperando a salir yo -w-
BTW Continuaaloo ~
Bye Bye sweety ~
-se roba a Rabi y hushe~-
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ғυcĸ yoυ, daмned aмeeerrrιcan! ><

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Antiguo 26-sep-2009
 
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alethéia
CAPÍTULO 8; MEMORIAS DE UNA NIÑEZ OLVIDADA.

Se había despedido del arrogante tensai, había hecho su tarea, se cambió y se sentó con su hermano en la mesa de roble oscuro. No charlaron demasiado, ninguno de los dos era demasiado hablador, y con el cansancio que tenían no querían ni abrir la boca. Rin dejó los palillos reclinados en el plato y miró a Yuu.
-Esto, Yuu-chan –carraspeó un poco. El joven clavó sus fríos ojos en ella- ¿Has sabido algo de Melanie? Digo…es que como me desconecté de todo contacto con Japón cuando me fui y eso…
-No –respondió suspirando-. Sé que ahora está estudiando en una tal Seishun Gakuen, pero nada más. No he encontrado su número celular o cualquier otra cosa.
-Como era de esperarse. Ah, ni modo. De todas maneras ella no querría hablar conmigo.
-No seas tan pesimista, niña tonta. Han pasado dos años, y de seguro ella ha cambiado de opinión.
-No lo sabes. Y lo más probable es que no lo haya hecho. Voy a mi cuarto.
-De acuerdo. Que descanses.
Dejó los platos en la cocina y subió las escaleras. Se lavó los dientes y la cara y entró en su cuarto, cerrando la puerta con seguro. Ya tumbada en su cama cerró los ojos con fuerza, estrujándose las sienes con fuerza.
Millones de recuerdos venían a su cabeza, pasando a una velocidad que no permitía verlos con claridad. Y en casi todas estaba con su hermana, jugando feliz, ambas con su raqueta en mano en una cancha de tennis, o cada una tocando su instrumento favorito. Uno de tantos recuerdos apareció de repente.

Una hermosa niña rubia, de unos seis años, estaba parada enfrente a la puerta del primer grado de Kanagawa Dayisan, aparentemente asustada. Unos dos pasos más adelante se encontraba su hermana mayor, Rin, algo exasperada.
-¡Mel-chan! –exclamó, golpeando su pequeño pie en el suelo numerosas veces- ¿Te quedarás ahí o entrarás conmigo? ¡Estamos llegando bien tarde!
-E…Es que –dio un pasito y tragó saliva-…tengo miedo, Rin-nee.
-¿Cómo que miedo? ¡No te pasará nada, boba! Son sólo veinte niños que no nos harán nada.
-¿En serio? –con ayuda de la pelinegra dio otro paso, ya más confiada-¿…y si se burlan de nosotras?
-¿Por qué lo harían? –tomó su mano y sonrió- Te prometo que no se burlarán de nosotras. Y si lo hacen se las verán conmigo.
Melanie tragó saliva y también sonrió. Siempre había confiado en su hermana, y ésta nunca había roto sus promesas. Guiada por la oji azul se adentró en el gran salón, en el que veinte curiosas miradas se clavaron en ellas. La profesora se encargó de presentarlas y ubicarlas en los pupitres del centro. Por suerte, todos parecían muy amigables, y poco a poco ambas se fueron sintiendo más cómodas.
-¡Shikuyoro~ [N/A: Juego de palabras con “Yoroshiku”, que significa “Un placer conocerlos”! –dijo un pelirrojo en el recreo, con una sonrisota- ¡Mi nombre es Marui Bunta! Ah sí, bienvenidas a Kanagawa Dayisan, Melanie-chan, Rin-chan.
-Yoroshiku, Bunta-san –las dos se inclinaron al mismo tiempo-. Y gracias por darnos la bienvenida.
-No hay de qué. Y díganme, ¿son nuevas por acá? ¿Conocen a alguien?
-Hai –Rin asintió-. Nos acabamos de mudar…y no conocemos a nadie, lamentablemente.
-Entonces yo les presentaré a todos mis amigos. ¡Ya verán que la pasarán bien!
Y gracias a ese niño, el primer día lograron hacer más de cinco amigos, que para la sorpresa de las Kiryu fueron recibidas con una sonrisa, quitándoles aquella sensación de incomodidad que habían experimentado al llegar.

-¡Rin-nee! ¡Rin-nee! –Melanie, de casi diez añitos corrió hacia su hermana mayor, con un dedo sangrando- ¡Mi dedo ~! ¡Me duele!
-A ver –Rin tomó el dedo y lo examinó-. Hm, ¿te cortaste con algo? Te hiciste una buena cortada.
-S-Sí. Lo que pasa es que intentaba arrancar una rosa para mamá y…y ¡me pinché con una espina~~! ¡Y ahora me duele mucho!
-Tengo que ir a buscar un par de cosas. Quédate aquí.
-Hai.
Yuu, con catorce años, se acercó a la rubia cuando la oji azul se fue.
-Qué llorona eres, Melanie –dijo, sonriendo irónicamente-. Para estar así por un pinchacito…
-¡Cállate, Yuu-niisan! ¡¡Yo no soy una llorona!! ¡De verdad me duele!
-Por Kami, pareces una muñeca de cristal. Un pequeño movimiento en falso y se rompe. ¡Delicada!
Enfurecida, Melanie se lanzó encima de su hermano para arremeter contra él. Rin llegó justo a tiempo para evitar daños mayores, con un algodón, alcohol y una pequeña venda.
Después de sacarle la espina y desinfectar la herida, procedió a envolver el dedito con la tela. La Kiryu más pequeña lo contempló durante unos segundos, y lo puso enfrente de la cara de su hermana.
-Aún me duele.
-¿Ah, sí? –con delicadeza, lo besó-. Ese es el secreto; ya verás cómo se te pasa.
La inocente Melanie volvió a ver su dedo, luego rió. El dolor ya se le había ido.

Al volver en sí curvó una de las comisuras del labio, formando una pequeña sonrisa. Aquellos tiempos eran simplemente hermosos. Y habían pasado tan rápido que aún podía escuchar la risa cálida de su hermana, podía ver los destellos que emitían su cabello tan brillante. Y casi podía sentir la mano entrelazada con la suya, siempre firme [N/A: No se confundan; NO-ES-YURI]. No sabía por qué se habían distanciado tanto, y menos la razón.
Seguramente había sido porque se iba, y le había avisado el mismo día. Mordió su labio inferior con fuerza al recordar ese día.

-¿C-Cómo que te vas? –preguntó Melanie, con voz quebradiza- ¿Y a-a donde?
-Sí. Me-me voy de Japón a Inglaterra. En un par de horas me iré al aereopuer…
-¡No! –interrumpió- ¡No te puedes ir!
-Pero…Mel, escúchame, por favor. Intenta calmarte y…
-¿¡Cómo quieres que me calme!? ¡¡Te irás del país hoy mismo, apenas avisándome un par de horas antes!! ¡¡Y a Inglaterra!!
Abrió la boca para hablar, pero fue callada por su hermana.
-Supongo que te irás con una excusa como “Quiero mejorar en esto y en lo otro”, ¿verdad?
Ésta vez no supo qué responder. Apretó sus labios y desvió la mirada.
-Increíble –siseó la oji verde, empezando a llorar-. Es increíble que te vayas por un motivo tan egoísta. Y no has pensado en cómo reaccionarán los demás. Entonces, de acuerdo, te vas. Y…me dejas atrás.
-No es así –sin darse cuenta, Rin también había empezado a llorar-. No es así…
-¡¡Claro que lo es!! Te apuesto que sólo pensaste en empacar e irte. No utilizaste ni un segundo para pensar en cómo pensaría, ¿verdad? ¡Me quedo aquí, sola! ¿¡Acaso no de detuviste a imaginarte lo que yo estoy sintiendo ahora!?
-Yo…no tuve opción, Mel. Te juro que si pudiera elegir…me quedaría aquí, contigo. Pero papá insiste en que me vaya y tú sabes que no puedo decirle que no.
-Y encima…le echas la culpa a papá –rió amargamente-. Esto de verdad que es increíble, increíble. No eres capaz de admitir tu egocentrismo. No eres capaz de admitir la verdadera razón de tu viaje a Inglaterra.
-¡Ya basta! –la pelinegra explotó. Sus ojos adquirieron un color rojo intenso- ¡¡Para de una buena vez, Melanie!! ¡Me dices egocéntrica a mí, cuando tú sólo piensas en ti misma! En todo este tiempo… ¡sólo has hablado de ti, de cómo te sientes! ¿¡Y tú, acaso no piensas en cómo me siento yo, ahora!? ¡¡Estoy tan devastada como tú!! ¿¡Qué acaso no puedes dejar tus “Yo” y “Pobrecita yo” por un momento!? ¡Ya te dije que no puedo hacer nada! ¡Me voy, quieras o no! ¡He tomado mi decisión, y no cambiaré!
Su hermana la miró. Los ojos de ésta también estaban rojos, quizá un poco más oscuros, realzando todo su enojo acumulado. Las manos se habían convertido en puños.
-Entonces…de acuerdo. Vete –soltó, también gritando- ¡Vete! ¡¡Me importa un comino que te vayas!! No te detendré, si eso es lo que quieres.
Se fue a su habitación con un portazo. Rin se tumbó en el suelo, tomando su rostro entre las manos, sollozando. Se había sincerado con su hermana, pero eso no la hizo sentir bien. Su ira había tomado el control una vez más, y esa vez había perdido a su hermana, como consecuencia. Sabía que Melanie no abriría la puerta, aunque le rogara. Sabía que pasaría mucho tiempo antes de que pensara perdonarla.
Sin ánimos de hacer nada más se levantó para ir en el taxi que la llevaría al aeropuerto.

No se había dado cuenta que había agarrado una pelota y que estaba rebotándola en la pared con mucha fuerza. No se había dado cuenta que sus ojos estaban vidriosos. Y tampoco se había dado cuenta de que eran las once de la noche y que su hermano no podía pegar ojo por su culpa. Yuu, totalmente enfurecido, dio tres monstruosos golpes a la pared y gritó un “Deja la condenada pelota que es tarde y quiero dormir, maldición”. Luego se calló al cesar los ruidos.
Abrazó sus piernas y apretó su rostro contra ellas. No quería preocupar a su hermano por gritar y llorar a todo volumen. Se resignó a quedarse en silencio y aguantar sus impulsos. Sabía que era más probable que Sanada fuese la persona más feliz del mundo antes de que Melanie la perdonara. Sabía que tendría que esperar un largo tiempo para poder hablarle, que en ese mismo momento era la persona que menos quería ver para su hermana menor. Pero aún así necesitaba verla, necesitaba saber que estaba bien, feliz, viviendo la vida que ella había elegido. Quería verla sonreír una vez más. Sólo quería eso.

Despertó, aún abrazando sus rodillas. Debían ser más o menos las seis y media de la mañana, y ya debía levantarse. Hizo la acostumbrada rutina de asearse, ponerse el molesto uniforme y desayunar con su hermano que tenía la misma cara de ogro que ella. Luego salió, aún dormida, caminando despacio, disfrutando de la quietud de la mañana.
No hacía tanto calor, no había estudiantes de diferentes escuelas corriendo en diferentes direcciones y en ese momento no se escuchaba el molesto sonido de los carros corriendo a toda velocidad. Respiró hondo y golpeó levemente ambas mejillas para tratar de despabilarse un poco más. Luego se acordó de Bunta, que seguro estaría esperándola una hora más tarde en la misma calle de siempre.
-Ah. De seguro se dará cuenta que no llegaré e irá solito a la escuela –se respondió a sí misma, bostezando-. No sería tan idiota como para esperarme hasta tarde.
Pateó un pequeño guijarro y al cabo de dos minutos llegó a Rikkaidai, en donde ignoró a todas las personas que intentaron hablarle o pedirle cualquier tontería. Abrió la puerta de su salón y tomó su asiento usual –al lado de la ventana, en la segunda fila-, cerró los ojos y se dispuso a dormir.

-Ohayou, Rin –Nioh se sentó a su lado y rió al recibir por respuesta un gruñido-. Veo que estás más despierta que de costumbre, puri ~.
-Cállate, Nioh. Anoche no pude dormir y quiero descansar un poco antes de que todo el salón se llene.
-Pero si hace veinte minutos que todos llegaron, dormilona.
El peliblanco le giró la cabeza y le comprobó que era cierto. Rin le sacó la lengua y volvió a apoyarse en sus brazos. Suspiró al sentir que la estaban golpeando con un lápiz, y con su peor cara volvió a mirar a su amigo.
-¿Qué diablos quieres ahora?
Con el lápiz, el joven señaló al recién llegado profesor, que tenía sus ojos fijos en ella, molesto. El resto del salón estaba parado, como forma de saludo y respeto hacia éste, mirándola también.
-Ohayou, Kiryu –dijo éste, cruzando los brazos.
-Hola, profesor –con su mano lo saludó, para luego cerrar los ojos y seguir durmiendo.
Los del 3-B rieron sonoramente por la descomunal falta de respeto muy propia de ella. Como era de esperado, fue echada del salón sin pensarlo dos veces, lo que no la preocupó demasiado, ya que le pediría los apuntes a cualquier persona y un punto menos no le haría demasiado daño.
Salió con su desayuno en mano y se dirigió a la terraza para tener paz por al menos dos horas antes de que comenzara el recreo y el bullicio. Respiró hondo al sentir la brisa golpearle el rostro.

-Qué calladito está por acá ~ -se regocijó la chica, acostada en el suelo viendo el despejado cielo-. ¡Debo salirme de clases más a menudo!
Extendió una mano, como intentando alcanzar el cielo, y la dejó extendida. Los rayos de sol se filtraban por sus dedos e impactaban en su cara. Al cerrarla se formaba un halo de luz.
No pudo evitar pensar en su hermana una vez más. De verdad tenía que verla.

-¿Nerviosa? –le preguntó cuando iban camino a su primer día en sexto grado.
-¿Por qué debería de estarlo? –sonrió-. Más bien, estoy emocionada; ¡Al fin somos las mayores de toda primaria!
-Jo, tú sólo pensando en eso. Qué arrogante eres, Melanie.
-Gracias.
Al abrir las puertas contemplaron a todos sus compañeros saltando, corriendo por el salón, gritando y lanzando cosas que iban desde borradores hasta uno que otro cuaderno. Algunos pararon al ver a las dos chicas, y otros siguieron haciendo desorden.
-¡Rin-chan! ¡Mel-chan! Bienvenidas ~.
Marui se les acercó, con su goma de mascar verde en mano. Había crecido bastante y estaba más grande que las Kiryu.
-Hola, Bunta –Rin correspondió el abrazo de su amigo.
Melanie hizo lo mismo, y saludo al resto de sus amigas, mientras su hermana mayor se sentaba en un pupitre. Nunca le había agradado andar alrededor de chicas ya que no tenía los mismos gustos que ellas y rara vez se llevaba bien con una. En cambio, era la compinche de todos los chicos y podía estar el día entero con ellos sin aburrirse. No entendía cómo se podía llevar bien con la rubia a pesar de sus gustos enormemente diferentes; eran como el día y la noche o como un perro y un gato, incapaces de parecerse en lo más mínimo. Pero aún así se alegraba de eso.
-Cómo ha pasado el tiempo –suspiró-. Aún recuerdo cuando era una cría pequeña que tenía miedo de entrar al salón de primer grado. Y ahora, cinco años después, es la más extrovertida de todo el sexto grado. Qué cambio más rápido…
-Tienes toda la razón, Rin –Renji la miró (Considerando el hecho de que tenía los ojos cerrados, digamos que giró la cabeza hacia su dirección)-. Me pregunto a dónde se habrá ido el tiempo.

Rió al recordar ese día. Y aún no encontraba la respuesta a su pregunta. Tenía entendido que cuando uno se divertía los años pasaban volando, pero no sabía por qué tenía que ser así. Deseaba quedarse en su infancia, en donde aún podía estar al lado de la persona que más la conocía, donde aún estaba viva la Rin que era amable y abierta con todo el mundo; no como era en la actualidad; sarcástica, rebelde a más no poder, altanera y encima separada totalmente de su hermana. Ya sabría qué le depararía el destino.
-¡Aquí estás! ¡¡Te busqué toda la mañana!!
Volteó, para encontrarse con un muy enfurecido Bunta. Estaba cruzado de brazos, golpeando el pie en el suelo con frecuencia, signo obvio de impaciencia e ira. Parpadeó dos veces y se levantó para preguntarle al tensai por qué estaba tan molesto, pero éste la calló poniendo el dedo índice cerca de su rostro.
-Yo hablo primero –indicó, golpeando la nariz de la chica con su dedo-. A ver, te espere durante treinta y cinco minutos e-xac-tos en la calle, y me di cuenta que no vendrías muy tarde. Corrí las dos condenadas cuadras para intentar llegar a tiempo a clases, pero por la culpa de cierta persona llegué retrasadísimo a biología y tuve que buscar un pase para poder entrar. Luego pude ver que ni siquiera estabas en el salón. Y para colmo, te encuentro aquí en la terraza de lo más normal, contando nubecitas. Quiero una buena razón para no matarte, Kiryu.
-¡Qué delicado eres! –exclamó la pelinegra, jalándole un mechón de pelo a su amigo-. ¿Quieres la razón de no aparecer en la mañana? Simple; estuve toda la maldita noche despierta sin poder pegar ojo, y me levanté temprano. ¡No es mi culpa padecer de insomnio! ¡No te iba a esperar durante treinta minutos en la calle, cuando podía ir al salón y descansar un rato! ¡Perdóneme, oh gran excelencia, por haberle hecho llegar tarde! ¡Perdóneme por no haber dormido, y por haber hecho que el profesor me sacara de clase! ¡Prometo que le avisaré cuando no pueda dormir para que no tenga que buscar un simple pase! ¿Ya? ¿¡Feliz!?
En las últimas oraciones había empezado a gritar sin darse cuenta, y a exagerar sus gestos, haciendo que el pelirrojo se asustara.
-…no lo digo por el pase –dijo, explotando su burbuja de chicle-, o porque llegué tarde. Sino porque me preocupé, tonta. No hacía falta tanta gritería.
Rin se volteó.
-Aún así…-apretó con fuerza el puente de la nariz y bufó-. Lo lamento, es que cuando no duermo tiendo a perder los estribos con mucha más facilidad. No fue mi intención gritarte. Pasé una mala noche pensando en Melanie y…
Marui parpadeó sorprendido. Si por haber pensado en su hermana no pudo dormir, debía ser bien grave. La abrazó.
-La extrañas, ¿no es así? –Sintió el asentir de la cabeza de la chica en su hombro-. Pobre…Rin-chan, no deberías ponerte tan mal por eso, puedes enfermarte. Deberías pensar en que ella está bien en donde quiera que esté.
-Al diablo con eso –atajó, abrazándolo más fuerte-. Aunque lo piense sigo sintiéndome mal. Si no hubiera escuchado al idiota de mi papá y no le hubiera gritado, sabría al menos en donde está viviendo, y que sigue siendo la misma Melanie de casi tres años atrás. Pero no es así, Bunta, no es así. Y todo fue por mi maldita ira, todo es culpa mía. ¡Y no puedo hacer nada para cambiar el pasado! ¡Todo se quedará como está!
-No puedo decir “Te comprendo”, porque no me ha pasado nada como eso, ¿sabes? –se separó y la miró, algo triste-. Pero sí puedo decirte una cosa; quizá no puedas cambiar el pasado, pero sí puedes cambiar el presente, inclusive el futuro. Ya aprendiste de tus errores, y aún puedes corregirlos.
-¿Cómo? –mordió su labio inferior, intentando ahogar un sollozo- ¿Cómo puedo arreglarlo? Si ni siquiera la he podido ver…
-¡Bingo! ¡Eso es lo que podemos hacer! Digo, puedes hacer. Puedes ir a verla en donde esté estudiando o en donde vive e intentar hablar con ella. Sencillo, ¿ne?
-Ella no quiere verme ni en pintura, Bunta. Me lo dijo bien claro cuando me iba. Perdería el tiempo yendo a Seigaku.
-¡Hay que intentarlo! No seas tan negativa, Rin-chan. ¡¡Esta tarde puedes ir a verla!! Después de clases, claro.
-¿Bromeas? No iré ni loca a los barrios bajos. Y además, Seigaku está en Tokio, tendría que tomar varios trenes, se hará tarde y…
-¡Urusai! O vas o vas, no tienes otra opción.
-De…de acuerdo. Demo, tú me acompañarás.

Después de desayunar se dirigió a las canchas de tennis femenino, ya que había planeado un entrenamiento más largo porque quería empezar a prepararlas para el torneo entre las escuelas de Kanagawa.
Al pisar el suelo del club, todas las novatas corrieron a formar varias filas, seguidas de las siete titulares, quienes tomaron los lugares más próximos a las rejas. Ariadne saludó a la capitana y se puso a su lado en silencio.
-Como ya saben –empezó la Kiryu, seria-, dentro de unas tres semanas comenzarán los torneos de tennis en Kanagawa. Y también saben que nosotros, Rikkaidai, hemos mantenido nuestro legado en el tennis durante dieciséis años seguidos en el torneo regional, y dos años consecutivos en el nacional. Tanto chicas como chicos han esparcido nuestra fama gracias a su gran talento en este deporte, y todo gracias al duro entrenamiento que los capitanes les han impuesto a sus titulares. Resumiendo este discurso, no permitiré que nuestro club pierda en el torneo, por lo que trabajaremos el doble para ganar sin esfuerzo a todas las escuelas que se nos crucen en el camino hacia la victoria.
Las novatas suspiraron de alivio. Para su buena suerte, no les tocaría hacer tanto trabajo.
-Y –continuó al oír los suspiros-, por el hecho de que sólo las titulares participen en éste no significa que el resto no trabajará para mejorar sus habilidades en tennis. Sé que para algunas les será difícil, pero no dejaré que se queden atrás. La idea es practicar para mejorar, ¿no es así?
Todas asintieron, resignadas.
-Bien. Me alegro que entendieran, chicas.
Todas rompieron filas y siguieron con el entrenamiento.
“¡Rikkaidai! ¡Rikkaidai!”
-Jugaremos partidos entre nosotras –anunció Rin-. Así veremos quién necesita mejorar más y quién no.
“¡Somos invencibles, Rikkaidai!”
-¡De acuerdo! –exclamaron las chicas, entusiastas.
“¡¡Los venceremos de un solo golpe!!”
-A ver, las elegiré al azar.
“¡O~h! ¡¡Rikkaidai!!”
-Qué entusiastas están las chicas, ¿no? –Susumu sonrió al escuchar las porras resonar por todo el instituto-. Es bueno contar con tanto apoyo.
-¡Claro que sí! –Aileen rió.
“¡Rikkaidai! ¡Rikkaidai!”
-Aria-san jugará contra Aileen, Kaori contra Harumi, Kyou contra Ryou y…Susumu contra mí. ¿Alguien quiere decir algo?
Silencio. La capitana indicó con la cabeza que debían empezar en el orden que había dictado.
“¡Somos invencibles, Rikkaidai!”
La latina dio una formidable lucha con su increíble juego acrobático, el cual le permitía devolver las difíciles pelotas que le lanzaba la prima de Seiichi, quien con su grácil movimiento similar a una bailarina combinado con sus complicadas técnicas ya tenía la victoria asegurada. Cuarenta y cinco minutos después la fukubuchou terminó el partido con un 7-5 a su favor.
Ambas subieron a la red, cansadas.
-Qué lata –bufó Aileen-. Pero qué puedo decir, eres la fukubuchou. ¡Buen partido!
-Lo mismo digo, Bazzeletti –Ariadne sonrió-. Mejor suerte la próxima.
“¡¡Los venceremos de un solo golpe!!”
-Felicidades, Aria-san –Rin se acercó a las dos-. Me gusta tu juego acrobático, Aileen. Por perder correrás treinta y cuatro vueltas. Y no acepto comentarios y/o quejas –agregó al ver cómo se abría la boca de la de segundo para protestar.
A regañadientes, la oji ámbar empezó a correr. Harumi y Kaori se miraron antes de ir a la cancha de juego.
“¡O~h! ¡¡Rikkaidai!!”
-¿Soy yo o las miradas de esas dos dan miedo? –Susumu tragó saliva al ver a las dos muchachas dirigirse disimuladas miradas envenenadas- ¡Están que se matan!
-Pues sí –Kyou asintió-. Con lo serias que son no me sorprende.
-Pero no dan más miedo que Rin-buchou –Ryou rió.
-¡Oi, escuché eso, Fujibajashi! ¡Cuarenta vueltas a la cancha, ahora!

Para resumirle al lector lo ocurrido en los dos partidos, Harumi y Kaori tuvieron un largo partido en el cual no dejaron de sorprender al resto de las titulares con los increíblemente rápidos servicios y sus técnicas. Harumi, a pesar de que estuviese siendo agotada con las pelotas de fondo que le lanzaba su contrincante, logró ganar los dos primeros games con su buen slice, que la mayoría del tiempo caía al suelo y no rebotaba más, poniendo en problemas a Kaori, quien respondió muy bien a su juego agresivo, alargando el partido hasta un tie break, el cual perdió 13-15, para su mala suerte. Rin no lo pensó más y las mandó a correr a las dos sin explicar su motivo, mientras indicaba a las dos Fujibajashi que procedieran a jugar.
-Ah. Esto va para largo –se quejó Harumi al ver a las dos hermanas jugar-. Esas dos tienen una habilidad muy pareja.
-¿Cómo así? –Ariadne se acercó- ¿Las has visto jugar?
-No. Pero míralas; son dos hermanas que llevan jugando desde pequeñas, obviamente se saben cada uno de los movimientos de la otra, por lo que no cederán mucho.
-No lo había pensado de ese modo. Bueno, ya veremos qué tan buenas son en singles.
-Lo más sensato es ponerlas en dobles, ¿no es así, buchou?
-Ajá –la de los ojos azules se sentó a su lado-. Obviamente funcionarán mejor en dobles al ser hermanas.
Kyou, la mayor, era muchísimo mejor en la defensa que su hermana, quien atacaba sin piedad. En los primeros tres games hubo un constante peloteo que era una combinación de voleas y tiros dirigidos a el rostro, dejadas y potentes smashes. Como era de esperarse, el partido tomó hora y media, llegando a un apretado tie break que parecía interminable.
-¡Basta ya! –ordenó Rin, exasperada-. Si las dejamos jugando no pararán nunca. Decidido; estarán en dobles, y nada más. ¡Cuarenta y cinco vueltas, ahora! ¡Y me refiero a las dos!
-¡Hai!
Lo que la chica no sabía era que Ryou y Kyou habían planeado todo el partido para que las pusieran en dobles. Rieron por lo bajo y en diez minutos terminaron las vueltas.
-Haremos un descanso para almorzar, treinta minutos.
Todo el equipo siguió a su capitana hasta un lugar algo apartado en donde las ocho podrían comer en paz. Se sentaron en un círculo y cada una empezó a comer en silencio.
-Eh, chicas –la pelinegra dejó a un lado su caja del almuerzo casi terminado)- . Se supone que almorzamos todas juntas porque quiero que nos conozcamos más, ¿saben? Eso es fundamental en un equipo.
-Bueno…
-¿Tenemos que hacerlo?
-¡Joder! –la Kiryu se cruzó de brazos y las miró-. Si tan tímidas son empezaré yo para que se den una idea. No es necesario decir mi nombre porque ya se lo saben. Tengo catorce y soy libra. Me encanta todo lo que tenga que ver con arte, literatura de drama, videojuegos, manga, música y obviamente el tennis, kárate y kendo. Odio que me subestimen, que me ganen en un partido de tennis, que me pongan sobrenombres ridículos, que me despierten cuando duermo y todo lo absurdamente femenino. También odio las faldas y el rosa. ¿Qué más? Ah sí, planeo ganar el torneo nacional de tennis femenino y pienso vencer a todo el equipo de tennis masculino de Rikkaidai. En cuanto a estudios no sabría decirles.
-Wow, tienes bien ordenadas tus prioridades –Ariadne se arregló el cabello y carraspeó un poco-. A ver, sigo yo. Como ya saben soy la prima de Seiichi, y tengo quince años. Me gusta tocar el piano, el violín y la flauta, además de leer y jugar tennis. También me gusta mucho leerles cuentos a niños pequeños. Hm, lo que no me gusta es que me hagan molestar, cosa que les recomiendo que no hagan, las personas mentirosas y creídas y…eso, supongo. Y mis planes para el futuro son…pues…aún no los tengo muy claros.
-¡Yo soy Aileen, de catorce años recién cumplidos! –la morena se señaló a sí misma-. Eh…ADORO los videojuegos y también el soccer, obviamente también me gusta el tennis. Hacerle bromas a la gente es mi especialidad, al igual que ayudar a mis compañeros en biología, matemática y cualquier otra materia. No me gusta utilizar faldas, porque a la hora de hacer gamberradas no me sirven demasiado. Y al igual que Ariadne-fukubuchou no me gusta la gente falsa, mentirosa o que se rinde fácilmente. Cuando crezca pienso estudiar o medicina o psicología.
-Hola a todas –Susumu sonrió-. Soy Susumu, pero me pueden llamar Hitsuji-chan. Me gusta…
-¿Borrego? –Ryou la interrumpió- ¿Por qué quieres que te llamemos así?
-Apuesto a que es por su cabello –Kaori examinó el cabello de la chica-. Blanco y ensortijado, como un borrego.
-Exactamente –secundó “Hitsuji-chan”-. Llámenme como gusten. Tengo quince, por cierto. Me gustan los animales, en especial si son cachorritos. Amo ver películas de todo tipo, y los videojuegos que tienen gráficos geniales también, al igual que entrenar hasta cansarme. Comer un buen helado de vez en cuando es una de mis rutinas. Me disgustan las chicas que son pijas hasta la coronilla, y las personas mentirosas como ya lo han dicho. Tampoco me agradan los mirones. Y mis planes para el futuro son…bueno, pienso que estudiar en una universidad en donde una opción sea cinematografía o diseño. Ah, otra cosa que me gusta hacer es dibujar, y me han dicho que lo hago bien.
Rin terminó su almuerzo, y luego posó sus ojos en Harumi, que había permanecido callada.
-¿Sigo yo? Bueno, como ya saben, soy Yuumura Harumi y tengo catorce. Una de mis tres adicciones es comer dulces, la segunda es el manga que publican en la Weekly Shōnen Jump y la tercera es el tennis. No tengo ni idea de por qué me apodan “Hiena endemoniada”…supongo que es porque tiendo a explotar si me provocan durante mucho tiempo. No me gusta la gente demasiado ruidosa, que me quiten mis dulces y perderme algún número de la WSJ. En cuanto a planes futuros no he pensado en eso, y aún no lo quiero pensar. Aunque una de las cosas que quiero hacer pronto es vencer a un amigo mío en tennis.
-¿Se puede saber quién es? –Aileen se acercó curiosa a su sempai- ¿Lo conoces desde hace mucho?
-Sí, de seguro lo conocen. Se llama Syusuke Fuji, y la mayoría le dice “El tensai de Seigaku”. Lo conozco desde hace un buen tiempo.
-Mucha suerte, Harumi –Kaori empezó a jugar con uno de sus mechones-. Supongo que yo soy la siguiente. Bueno, tengo quince y soy de esas personas que aman la tranquilidad y leer un buen libro de vez en cuando. Sé tocar el violín y me gusta mucho cantar, además de jugar tennis, obviamente. Me disgustan las personas que se creen superiores a otras y las tratan como basura, además de que me molesten y otras cosas que no quisiera decir ahora. Planes del futuro…aún no tengo.
Siguieron las gemelas Fujibajashi, que no pudieron terminar ya que la campana les indicó que debían ir de nuevo a las canchas.

Susumu respiró hondo mientras subía a la red. No le importaba si tenía que jugar cinco, o incluso diez partidos; ella los ganaría sin esfuerzo. Pero no quería jugar uno contra su capitana. Ya la había visto jugar contra el tensai de Rikkai, y había quedado impactada con el monstruoso revés –llamado “Doragon Shot”- que hizo volar la raqueta anaranjada del pelirrojo por los aires. Lo peor del caso es que Rin sabía que le ganaría al borreguito, pero aún así decidió jugar contra ella. Iba a quedar en ridículo enfrente de todo el club de tennis.
-Susumu –la pelinegra chasqueó los dedos enfrente de la titular-. Susumu, ¿estás ahí? Susumu, respóndeme.
-¿Eh? –la chica parpadeó y sonrió, algo apenada-. Gomen, estaba pensando. ¿Qué decía, Rin-buchou?
-Te pregunté si tenías demasiados nervios, Susumu. Andabas en la luna desde el almuerzo, ¿sabes?
-U-Un poco. Y de nuevo, gomen, trataré de no distraerme demasiado.
-No es tu culpa.
Cada una dio media vuelta y se colocaron en los rincones de la cancha. La de los ojos ambarinos se preparó para recibir el servicio, esperando lo peor. Pero para su suerte la pelota rebotó normalmente, sin ningún efecto o rapidez insana. Al devolverlo sintió el enorme peso de la pelota.
Media hora más tarde ambas estaban empatadas cuatro juegos a cuatro, sin marcar aún ningún punto. En todo el partido la buchou no había utilizado ninguna de sus técnicas, sólo había empezado a golpear con más fuerza, dejando extrañada a Susumu por la enorme ventaja que le estaba dando. ¿A dónde se había ido el orgullo de la victoria perteneciente a la oji azul? Era raro que le tuviera tanta compasión a una titular.
Rin sujetó con más fuerza su raqueta. Entendía que debía contener un poco su fuerza o el borreguito podría lastimarse, algo que no quería por nada en el mundo, pero le era aburrido jugar sin ninguno de sus trucos. Tal vez no podía hacer su Doragon Shot, pero sí podía utilizar el Winged Slayer [N/A: Original de Disgaea. No pregunten por qué le quise poner ese nombre-desu xD], que si la suerte estaba de lado en ese momento podría rebotar dos veces antes de que Susumu la alcanzara. Inclinó la cara de la raqueta un par de milímetros hacia fuera y con gran rapidez golpeó la pelota apenas se despegó del suelo, rogándole a todos los dioses que conocía para que fuese lo suficientemente rápida como para que la Shimura no la pudiera alcanzar.
-Ah, lucky –dijo aliviada al ver cómo la pelota pasaba de largo sin ser tocada por la raqueta de Susumu.

Unos veinticinco minutos después, la buchou había ganado sin problemas en partido como era de esperarse.
-No utilizó ninguna de sus técnicas, Rin-buchou –comentó borreguito, entre aliviada y decepcionada.
-Una sola –corrigió la chica, mirando hacia arriba por la diferencia de altura entre ambas (Siete, seis centímetros aproximando)-. No quise utilizarlas, sino no hubiera sido tan divertido. Eres realmente buena jugando, ¿sabes?
-A-Arigato, pero no es para tanto. Esto…buen partido, supongo.
-Lo digo enserio. Tal vez entrene contigo algún otro día.
Sonrieron.

La Kiryu dejó correr el agua fría para quitarse todo el sudor y calmarse un poco. Cerró los ojos con fuerza, tratando de que los nervios no la comieran. Quería estar lo más tranquila posible cuando llegara el momento de ir a Seigaku. Pero la idea de ver a su hermana dos años después de haber desaparecido por completo en Inglaterra hacia que su corazón latiera a millón. Encontrarse con aquellos ojos verdes que la habían maldecido hasta cansarse aquel día la intimidaba.

-Hagamos una promesa –Rin levantó su dedo meñique.
-¿Qué promesa, Rin-nee? –la rubia la miró, curiosa. También levantó su dedo.
-Nunca nos separaremos. Y tampoco nos pelearemos.
-Hmm –entrecerró los ojos, pensando. Luego volvió hacia su hermana- ¡Hecho!
Juntaron los dedos y rieron. Sabían que esa promesa nunca se rompería.

-El condenado problema es que sí se rompió –dijo la pelinegra mientras caminaban hacia la estación de trenes-. Y que ella no me quiere ver, obviamente.
-Deja ese pesimismo, Rin-chan –repitió por cuarta vez Marui, bastante fastidiado-. No pienses en lo que tal vez no pasará. Lo importante es que la verás, ¿no es así?
-Ojalá tuviera tu optimismo.
-Sigue soñando. Con lo nerviosa que te pones dudo que logres hacerlo algún día.
-Gracias, Bunta. Cada vez que me insultas subes mi autoestima.
-No te insulté –espetó, mientras pasaba el dinero por la taquilla para comprar dos boletos-. Sólo dije que es muy poco probable que puedas hacerlo.
-Sí, como no.
Para su buena suerte, el tren que se dirigía a Tokio había llegado un par de minutos antes, y aún tenía sus puertas abiertas. La oji azul se quedó quieta, pensando si realmente quería hacer eso. El tensai suspiró y la jaló por el brazo con fuerza para evitar que su amiga se le escapara. Una vez dentro, se sentaron en los pocos puestos que quedaban.
Rin no habló de lo ensimismada –y nerviosa- que estaba. Contemplaba distraídamente sus zapatos, que golpeteaban el suelo constantemente. El tennis blanco de Bunta se posó en uno de ellos, parando el molesto ruido.
-Eso me desquicia, ¿sabes?
-Mal por ti. Tú no vas a ver a tu hermana que dijo bien claro que no quería verte ni en pintura.
-Aún así no tendrías que estar haciendo eso con el pie.
Lo fulminó con la mirada y volvió a golpetear el suelo.

Después de caminar durante quince minutos encontraron el blanco edificio de Seishun Gakuen, que bloqueaba la poca luz que quedaba. A esa hora deberían estar saliendo los miembros de los clubs, en donde seguramente Melanie estaba. Se pararon en el umbral, contemplando los pequeños jardines que salpicaban el suelo pavimentado, esperando a que alguien saliera.
-Hoy jugamos más de la cuenta –dijo una voz lejana, riendo.
-Sí. Estoy muy cansada –otra voz femenina apareció.
-Mada mada dane –un chico abrió la puerta. Rin reconoció esa voz tan arrogante, pero no dijo nada-. Para cansarse por eso…
-¡Urusai, Echizen-baka! –exclamaron las dos chicas, también saliendo.
La primera en salir fue una peli rosada de la misma altura que Ryoma. Traía un bolso en donde seguramente guardaba sus raquetas.
Y la segunda era una rubia realmente linda con unos ojos color verde esmeralda brillante, que se quedó petrificada al ver a Marui y a la pelinegra.
Ahí estaban, las dos Kiryu, mirándose fijamente, después de haberse distanciado durante dos años y algo más.

Nota del autor
Perdón por haberme tardado, la escuela me drena la inspiración. Y claro, con todo esto del asunto de las firmas mi creatividad se divide en dos. Bueno, ya salió Melanie, y aún faltan un par de personajes más (Que no les diré quienes son-desu). Una cosa más; anduve haciendo estupideces en el PS y al final creé una especie de ficha del club femenino. Aquí está:



Eso es todo. Espero que les haya gustado-desu-
__________________
One night, and one more time. Thanks for
the memories, even though they weren't so great.







x.
.x
x.
Yuu Kanda no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 26-sep-2009
 
Avatar de Nu-nu-nu
"Be water my friend"
Waaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!! Yo ame este capitulo!!!!!!!!!!!! Estuvo genialmente entretenido y hubo mucho tennis. Amo todo esto, haber como saldrá este torneo, me muero de la emoción.

Cuantos ejercicios! Estas chicas deben tener unos cuerpasos (si, el ejercicio es muy muy bueno para la figura, te da una forma bonita).

Ahhhh!!!!! Quiero más!!!!!!!!!
__________________
Nu-nu-nu no ha iniciado sesión   Responder Citando
Antiguo 26-sep-2009
 
Avatar de Bunny
Bunny as Rin Kagamine <3 ¿Qeh tal ;3?
Cool <3!
Jajaja xDD No puedo creer lo ewe tonta qeh soi .w.UU
Pero bah xDU owo OMG qeh pasara O_O
Si las miradas matasen, estariamos bieeen muertas ambas >_>U
Anyway, I want the conti [like in all the other answers].
BaiBai Rin-nee :B
__________________


ғυcĸ yoυ, daмned aмeeerrrιcan! ><

Bunny no ha iniciado sesión   Responder Citando
hombre Antiguo 26-sep-2009
 
Avatar de Sakata Gintoki
Quiero helado...ahora ¬¬
owo No se si es necesario decir que te quedo sugoi, pero de todas maneras lo dire -w- TE QUEDO SUGOI! XD

Insisto-w- dia a dia puede verse esa mejoria en tu escritura xD sigue asi!! .w.
Conti pronto nee!!! xD

Sayo!!

PD: Hoy no quoteo porque no tengo tiempo u.u Gomene
__________________

Gracias por la firma clon!! nwn se le quiere desu!!

Analfabeta? Buscas aprender a leer un texto en otro idioma?
o simplemente insultar al vecino(a) pero de manera que no te entienda? (???)

Apoya la creacion del FORO DE LOS IDIOMAS!


Click Here :3

Crees que tu trabajo es estupido? Pues mira lee esto, agradeceras trabajar donde trabajas XD Trabajando en Akatsuki!!!
He aqui mi primer proyecto totalmente orignal (y posiblemente el unico que haga)

Kokujin no Souru [Todas las emociones]
Sakata Gintoki no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 03-oct-2009
 
Avatar de Aizen_Kitana
EL KOTEI YA TIENA A SU JOTEI Y SOY "YO"
me encanta como escribes esta padre me encanto. Eseroque el asunto con Melani se arregle.

Espero una conti sigue adelante, me encanta la Capitana Rin.
__________________
Afanada y turbada estas por muchas cosas, mas solo una te es necesaria...¿Sabes cual es?
Aizen_Kitana no ha iniciado sesión   Responder Citando
Antiguo 03-oct-2009
 
Avatar de Bunny
Bunny as Rin Kagamine <3 ¿Qeh tal ;3?
Sigo esperando la conti neh D:
Apresurate y subela desu ~ :B
__________________


ғυcĸ yoυ, daмned aмeeerrrιcan! ><

Bunny no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo 05-oct-2009
 
Avatar de Nu-nu-nu
"Be water my friend"
Yo estoy con la compañera!!!!! Actualizaciooooooooooooooooonn nnnnn!!!!!!!!!!!
O el Nugget te jalara los pies en la noche XP.
__________________
Nu-nu-nu no ha iniciado sesión   Responder Citando
Antiguo Hace 4 Semanas
 
Avatar de Yuu Kanda
alethéia
CAPÍTULO 9; DOS AÑOS, UN MES Y QUINCE DÍAS DESPUÉS.
Los dos chicos de primer año pararon de conversar al ver a Melanie quedarse quieta y sin decir palabra alguna. Luego siguieron su mirada y se extrañaron al ver a los dos extraños observando a su amiga.
-Melanie-sempai, ¿los conoce? –preguntó la peli rosada, curiosa
-Adelántense –ordenó la de los ojos esmeralda, seria-. Luego los veo ¿sí?
-Hai.
Ryoma miró a la pelinegra con sus grandes ojos gatunos, antes de irse con la niña calle abajo. Otro silencio aún más incómodo reinó.
-Melanie…-susurró Rin, tratando de aparentar tranquilidad.
-¿Qué quieres? –el tono de voz de la rubia se había vuelto hostil, mientras sus ojos cambiaban a un rojo escarlata- ¿Y qué demonios haces aquí? Creo que te dejé bastante claro que no quería volver a verte, ¿no es así?
-Por favor, no tienes por qué hablar así. Vine desde Kanagawa hasta aquí para poder verte y me tratas como si fuera basura o algo por el estilo.
-Puedo hablarte como me plazca. Aún no has respondido a mi pregunta, y más vale que te apures porque no tengo toda la tarde para oírte.
Su hermana menor se cruzó de brazos y levantó una ceja.
-Vine para verte, y quería ver si al fin habías podido pensar un poco para que te dieras cuenta que no tuve la culpa de irme a Inglaterra.
-Ah. Entonces sigues con la idiotez de que papá te obligó y todo eso.
-Que no es una idiotez, maldición. Veo que él no ha hecho más que engañarte. ¡Él quiso separarme de la familia! ¿Cómo diablos no te has dado cuenta?
-¡¡No llames mentiroso a papá!! –rugió, caminando hacia ellos- ¡Él no me engañó; tú fuiste! ¡¡Me prometiste que siempre estaríamos juntas!!
-¡Pues perdóname por haberlo hecho cuando no teníamos uso de la razón! Melanie, por Kami ¡Piensa un poco! ¿Cómo puedes creer que yo te iba a abandonar?
-Sencillo; tú eres capaz de todo. Incluso de echarle la culpa a papá porque te apeteció ir a Inglaterra.
Rin resistió la tentación de zarandearla y gritarle a los cuatro vientos que le creyera de una maldita vez, pero prefirió callarse. La ira hacía que los brazos de las Kiryu sintieran pequeños hormigueos. Ambas tenían un mal carácter, pero la pelinegra era la ganadora en cuanto a ira y descontrol se refería. Melanie dio otros tres pasos más y soltó un bufido.
-Mel-nee, por favor, escúchame. No sabes lo mal que me sentí en los dos años que estuve por allá. Además, no tenía manera de comunicarme y…
-Pues me alegro mucho –dijo, abriéndose paso entre los dos y dándoles la espalda-. Espero que eso te haya hecho reflexionar. Dos cosas; primero, no me llames “Mel-nee”, y segundo…no importa cuántas veces vengas a mi disculpándote con excusas estúpidas, no te creeré. Espero no tener que volver a verte.
Un viento extrañamente fuerte sopló, agitando violentamente el lacio cabello de la rubia. Ésta los miró de reojo y sin decir nada más se reunió con sus dos kohais que la habían esperado amablemente al doblar la calle.
-Melanie-sempai –la tenue voz de Ryoma se oyó-, ¿los conoce?
-No. De seguro se habrán equivocado de personas. Pobrecitos, hasta me dijeron que habían venido desde Kanagawa…
-Wow…ni yo soy tan torpe.
En un arranque para quitarse la frustración, Rin tiró su bolso con las raquetas con mucha brusquedad y se apoyó en el pilar para no caerse. Apretaba los dientes, furiosa y soltaba grandes chorros de aire por la nariz.
-Mierda, mierda –exclamó, golpeando el pilar- ¡¡Mierda!! ¿¡Por qué diablos no me cree!? ¡De un momento a otro decide tomarme por mentirosa porque a papá le dio la perra gana de decirle eso y ella de inocente le cree! ¡Maldición! [N/A: Perdón por las malas palabras, es que cuando Rin se frustra es una tendencia que se exprese con ese lenguaje.]
El tensai estaba entre abrazarla y regañarla por el ataque de ira que estaba teniendo. Estaba con la boca semi-abierta, intentando planear qué hacer. Se acercó a ella e intentó calmarla dándole uno de esos abrazos que tendían a disminuir su mal comportamiento.
-Rin-chan –comenzó el pelirrojo, aferrándola más a su pecho-, no digas malas palabras que de verdad se ve feo. Además, debes calmarte un poco y no descargar tu ira contra las pobres raquetas.
-Me estás diciendo que me calme cuando mi hermana me acaba de decirme que no quiere verme nunca más, y que encima me trató horriblemente mal –no correspondió el abrazo, pero tampoco se apartó-. Bunta, no puedo hacer eso, ¿sabes?
-Tú puedes hacer cualquier cosa. Es tu orgullo, y quizás parte de tu temperamento, que no te deja calmarte.
Se quedaron unos treinta segundos más así, callados. Rin no se movía, no hablaba, y apenas se podía sentir su respiración. Tampoco se oían sollozos o sentía pequeñas gotas frías en su hombro. Ella no terminaba de asimilarlo, no comprendía por qué le había sucedido eso, por qué la había tratado tan mal. Bueno, tal vez lo último sí lo justificaba ya que había tenido una fuerte discusión el mismo día que se iba a ir al país británico, pero en esos dos años pudo haber reflexionado un poco. Posiblemente su papá le había metido cualquier mentira que se le hubiese ocurrido para poder terminar de separarlas.
-¿Por qué quiso hacernos esto? –preguntó con un hilillo de voz- ¿Por qué quería hacernos discutir de esta manera?
Marui, al separase, la miró extrañado, sin saber a quién se refería la pelinegra. La respuesta que recibió fue “El mentiroso que se hace llamar como mi padre”, seguida de un suspiro de resignación. Rin se agachó para tomar su bolso y se lo colgó en el hombro.
-Quiero irme –dijo, clavando su mirada en el suelo-. Ya está oscureciendo y mi hermano me dará un sermón si llego tarde.
-De acuerdo.

Había tomado su mano para que ella supiera que podía contar con él, a manera de reconfortarla un poco, pero parecía estar en un trance que le impedía reaccionar. Tenía la mirada perdida, aún color escarlata, y no se dignaba a entablar una conversación con su amigo. No se sentía como si estuviese en la tierra.
Tuvieron que esperar veinte largos minutos porque el tren llegaba retrasado por un par de inconvenientes en su punto de partida que ya habían solucionado con anterioridad. No se veía la luna por ningún lado, sólo un montón de nubes que auguraban una fuerte tormenta, sin posibilidad de aclarar en algún momento de la noche. La oji azul rió amargamente; ya le era obvio que hasta el mismo destino se burlaba de ella, la reprochaba por haber sido tan estúpida y egoísta al dejar a su pobre hermana en Japón cuando ella estaba de lo más tranquila en Inglaterra. Empezaba a creer que Melanie tenía razón, que ella era capaz de cualquier cosa con lograr su objetivo, y no le importaba cómo reaccionaran los demás.
Fue en el tren cuando pudo terminar de encajar todas las piezas.
-Me odia –se dijo a sí misma, apoyando su cabeza entre las manos-. Me odia, y mucho.
-Sólo necesita tiempo –Bunta levantó su rostro-. Ella comprenderá, no se deja llevar tan fácilmente.
-Como si eso pudiese pasar –lo fulminó con sus ojos, que se habían tornado plomo-. No es muy probable que eso ocurra, al menos durante un buen tiempo.
-Ah, niña tonta y pesimista, ¡Quítate eso de la cabeza! –golpeó levemente una de sus mejillas-. Lo pasado es pasado, déjalo atrás. Ahora tienes que pensar en el torneo que se acerca y en sacar buenas notas. Luego puedes ocuparte de reconciliarte con tu hermana.
-Sí claro. Tú pretendes que yo piense en otra cosa cuando ya me quedó claro que soy la enemiga de Melanie y no hubo manera de disculparse –ladeó su mirada al sentir cómo se le aguaban los ojos-. No es tan fácil. No es nada fácil.
-Sí, eso es lo que pretendo –volvió a mover el rostro de Rin de modo que pudiera verla a los ojos-. No puedes frenarte por pequeñeces. ¡Y, oh no, no te vas a poner a llorar! ¿No era que odiabas llorar?
-Joder, Bunta. No es mi culpa que las condenadas lágrimas salgan solas.
-Tranquila –con suavidad secó los ojos de su amiga, sonriendo-. No quise hacerte enojar, gomenasai. Rin-chan, no llores, por favor. No me gusta verte llorar.
Otro abrazo consolador por parte del tensai.
-Bunta, gracias por con…-paró en seco y rectificó-. No. No me pondré a decir cosas maricas como “Gracias por apoyarme” o cosas por el estilo. Esa no soy yo.
-Sabes que eso es lo que exactamente quieres. Pero no importa, con el hecho de que lo digas en tu mente me basta. Y de nada.
-Y el hecho de que me conozcas tan bien me molesta. Eso es lo malo de haberme juntado contigo desde primer grado.
-Sí. A mí también me agrada que nos conozcamos tan bien.

Las luces blancas hacían que el ambiente tornara un aspecto siniestro y silencioso. De vez en cuando se oía el rumor de un carro lejano, pero era rápidamente absorbido por la callada quietud. La brisa fría era el broche de oro para cerrar aquella escena. Aún no salía la luna, y las nubes empeoraban cada vez más.
Los jóvenes se detuvieron al llegar a la puerta de la casa de los Kiryu. Marui carraspeó un poco.
-Bueno, Rin-chan, ya llegamos.
-Sí, de eso ya me di cuenta.
-Deja de ser tan sarcástica, ¿sí? –jaló suavemente una de las pálidas mejillas y trató de sonreír-. Anda, ve a tu casa antes de que tu hermano se moleste. Nos vemos mañana, Rin-chan.
-Hasta mañana, Bunta.
El pelirrojo se fue alejando tranquilamente, tarareando una canción por lo bajo. Rin tiró una vez más su bolso y corrió para abrazarlo con todas las fuerzas que le quedaban en ese momento. Bunta suspiró y se volteó, sujetando la cabeza de su amiga. La pelinegra trató de decir algo, pero un nudo en la garganta le impedía hablar con claridad, además de que no tenía ni idea de qué podía decir. El tensai se percató de eso y rió por lo bajo, mientras ella apoyaba la barbilla en su hombro.
-Gracias por acompañarme. Y gracias por soportarme cuando tengo semejante humor.
-Me alegro que al fin lo hayas dicho. Y de nada, para algo están los amigos.
-Te debo una.
Dicho esto, le plantó un leve beso en la mejilla y entró en su casa, con su bolso en mano.

Tuvo que soportar los sermones de su hermano una vez más porque había llegado dos horas tarde –eran las siete casi ocho-, y porque no le había avisado que lo haría. Encima empezó a gritar más fuerte cuando se enteró de que había ido a Tokio, a pesar de que fuera acompañada. Estaba tan furioso que saltó la parte de ”fui a ver a mi hermana”, y aunque ella lo repitiera cada vez que tenía que agarrar aire para seguir hablando la seguía ignorando.
Quince minutos más tarde Yuu se dignó a escucharla y trató de no escupir el agua que tomaba al oír su excusa.
-¿¡Cómo que fuiste a ver a Melanie!?
-Eso es lo que he estado diciéndote desde que llegué –se justificó Rin, molesta-, pero tú seguías gritando.
-No me dijiste nada.
-Porque sabía que me dirías que no.
-…-suspiró y dejó su vaso de agua en el otro extremo de la mesa- ¿Cómo te fue?
-Mal, muy mal. Aún está molesta conmigo, y sigue creyendo las mentiras de papá.
-No debiste hacerlo.
-Sí, ya lo sé.
En cuanto a apoyo o consejos se trataba, Kanda era el peor. Lo único que había podido aumentar era su culpa, y parecía que iba a ser peor si seguía en la cocina. Subió las escaleras sin ánimos de hacer nada y entró a su habitación con un portazo.
Luego empezó a caer la lluvia.

-¡¡Cuarenta y cuatro vueltas a la cancha las novatas!! –gritó la capitana, más seria de lo habitual- ¡¡Y ochenta y nueve vueltas las titulares!!
Rin se cruzó de brazos y suspiró. No quería pagar la rabia que sentía con las chicas, pero tampoco quería que empezara a disminuir su resistencia física poniéndoles menos ejercicios, así que optó por ponerles la misma rutina mientras intentaba refrenar su carácter.
Después de mandar a hacer los ejercicios de estiramiento y los abdominales, las juntó a todas en el centro de la cancha. Carraspeó un poco para llamar su atención. Decidió hacer un pequeño juego entre las titulares y el resto del club para que se divirtieran un rato antes de que comenzara el torneo. Las hizo correr en varios grupos alrededor de la cancha, y las que no lograban encontrar pareja tenían que cumplir un vergonzoso castigo, que variaba desde cantar alguna canción estúpida hasta hacer veinte lagartijas enfrente de todas sus compañeras. A pesar de que la mayoría sufrió bastante, estuvieron riendo toda la mañana.
En el recreo, fue a la terraza con su equipo, que estaba emocionado por el hecho que en menos de dos semanas empezaba su primer torneo de tennis.
-¡Ya me veo siendo aplaudida por todo el público –exclamó Aileen, alzando los brazos como si estuviese agradeciéndole a una audiencia imaginaria-, emocionado por mi increíble juego acrobático!
-Pues déjame decirte –la pelinegra le pegó un leve zape en la cabeza de la latina-, Bazzeletti, que en esta oportunidad no jugarás.
-¿Nani? ¿Por qué no jugaré~~?
-Porque estarás como jugadora de reserva, y dudo que tengamos que llegar a ese extremo en los partidos. Recuerda que somos campeones desde hace más de quince años, y que con ganarles en los dos dobles y en singles 3 es suficiente.
La oji ámbar empezó a saltar.
-¡No es justo! ¡No es justo!
-Cálmate, Aileen –Ariadne puso ambos brazos en los hombros de la de segundo-. En el próximo partido podrás jugar.
-Hablando de posiciones…-Susumu levantó una mano- ¿Quiénes estarán en los dobles y en el singles 3?
-Los dobles 2 serán las gemelas –respondió la prima de Yukimura-, y los dobles 1 serán Harumi y Kaori.
Las dos últimas lanzaron una mirada reprobatoria, demostrando que no estaban de acuerdo, pero no hicieron nada más.
-Y el singles 3 serás tú, Shimura –continuó Rin, sonriendo de una manera algo malvada al ver la expresión de borreguito-. ¿Alguna objeción?
-Pe…pero… ¿por qué tengo que estar yo en los singles 3? ¿Por qué no Aileen, o Ariadne-fukubuchou?
-Porque según los datos de Aria-san, tú eres la más indicada para vencer a la chica de singles 3, además, sé que jugarás bien. Y, a pesar de que no soy muy fan de las estadísticas, los datos de Ariadne son cien por ciento verdaderos; Renji-san le enseñó todo eso del data tennis.
-…ni modo –suspiró Shimura resignada-. Supongo que tiene razón, Rin-buchou.
-Sí, sí –la capitana tomó un sorbo de su té verde y miró a Kaori-. Cambiando de tema… ¿alguien se ha dado cuenta de que Sanada ha estado mirando bastante a Kaori durante un buen tiempo?
Sonrojo por parte de la hermana menor de Kunimitsu. Aileen soltó una carcajada.
-¡Yo lo he visto! –exclamó-. Creo que lleva por lo menos cuatro días mirándote, Kaori-sempai.
-Sólo somos amigos –se defendió la pobre, con su expresión de frialdad que acostumbraba a llevar-. ¿Qué tiene de malo que me mire de vez en cuando?
-No tiene nada de malo, tonta –Ariadne rió por lo bajo-, es que es raro que Sanada tenga tanto interés por alguien, sin ofender –agregó al ver la cara de Kaori, que empezaba a irritarse.
Todas rieron escandalosamente al ver que ella no respondía y enrojecía notablemente. Echaron un par de bromas sobre el asunto antes de cambiar de tema. La pelinegra más alta le pasó una libreta a la oji azul.
-Ahí está el resto de los datos que te pedí, ¿no? –preguntó, echándole una ojeada.
El resto del equipo se agrupó al lado de su capitana para observar lo que ahí había. En el cuaderno había nombres de chicas y de diferentes escuelas, además de muchos números y estadísticas colocados perfectamente ordenados.
-Sí, junto con el resto de las escuelas a las que nos enfrentaremos. Renji me ayudó a escribir los resultados.
-Ustedes dos son unas súper-máquinas –Rin abrió los ojos al ver la valiosa información que tenía en manos- ¡Hasta pusieron como ganaremos! Bueno, después de todo él es el data master, de Rikkai.
Todas asintieron. Renji Yanagi era conocido por obtener todoslos datos y estadísticas exactamente exactos de una persona, o incluso de una escuela entera en menos de veinticuatro horas, y en muy contadas ocasiones fallaba. A veces llegaba a ser escalofriante el hecho de que él pudiese saber más de lo que uno sabía de sí mismo.

En la segunda hora del entrenamiento puso a las novatas a practicar su revés, mientras hacía que su equipo practicara las voleas en parejas. Ella se quedó sentada en una banca, contemplándolas a todas con una expresión ausente. Otra vez pensaba en todo el tiempo que había pasado.
Hacía nada estaba en Inglaterra, tratando de mejorar su acento japonés a la hora de hablar el idioma de ese país, y entrenando hasta tarde en las canchas del club de tennis en el cual se había inscrito, lo que ocasionaba un regaño por parte de la familia que la estaba alojando.
También se acordó de la escuela en la cual estaba, donde era conocida por los apodos “La anti-social Rin”, “La japonesa que asusta a todo el mundo” o simplemente por “La que nunca le habla a nadie”. Al principio se había molestado porque no era su culpa que lo único que quería hacer era estudiar y sacar la más alta nota en su salón –cosa que siempre ocurría, a pesar de que la sacaban de vez en cuando de la clase-, además de que no quería hacer amigos ya que de todos modos se iría y perdería el contacto con ellos. Pero aún así varios se le acercaron, intentado abrir un poco la barrera de diamante que formaba a su alrededor, cosa que no funcionó para todos. Bueno, para casi todos; hubo uno al cual no pudo intimidar con su hostil actitud o con sus ojos rojos; un chico llamado Eric Collins, que era el hijo de la familia que la cuidaba. Era rubio con ojos verdes casi aguamarina, y casualmente el más popular de toda la secundaria. Rin sonrió un poco al recordar a aquel muchacho. Estudiaba en segundo año –cuando ella había llegado-, y era uno de los mejores deportistas de la “Brittish Elite Secondary School”. Para la buena suerte de la chica, él no era demasiado conversador, ni mucho menos ruidoso o muy alegre para su gusto; se mantenía tranquilo, sabía cuándo debía hablar y cuándo no, y tenía buenos modales. Incluso podía decir que lo rodeaba una especie de aura de misterio, que a las chicas parecía atraerles demasiado. Él la ayudaba cuando no entendía bien el significado de alguna palabra en inglés, mientras la pelinegra lo corregía cuando no hablaba o pronunciaba mal alguna palabra en japonés –Eric se empeñó en meterse en un curso de japonés al saber que una chica de ese país vendría a su casa-. Al final se terminó convirtiendo en su único amigo, su tutor y la persona que la traía cargada cuando salía de las canchas de tennis demasiado cansada como para caminar.
Cuando pasó a segundo año se dio cuenta de que se había abierto un poco más con las personas, específicamente con los chicos. Ya tenía un grupo con el que jugaba en las horas libres cualquier estupidez que se les ocurría, y también estudiaba con ellos. Aún así, seguía sin acercarse a las chicas, ya que todas eran absolutamente presumidas y demasiado femeninas para su gusto, y ellas tampoco parecían tener demasiado interés en la japonesa, sino que tenían cierta envidia por el hecho de que fuese la mejor, y única, amiga del chico más popular de la escuela, cosa que no le importaba en lo más mínimo.
Y más tarde empezaron los intentos de tener una cita con ella en cualquier lugar, cosa que fue en vano ya que ella se negaba rotundamente. Incluso Eric intentó sacarla un par de veces para ir a ver una película o ir a comer en una heladería de los alrededores, pero tuvo el mismo resultado. Seguía diciendo que no quería crear lazos demasiado fuertes con ellos porque se iría en un año y medio, y reforzaba su argumento diciendo que todos ellos no eran de su tipo, incluyendo al rubio. Al fin y al cabo terminaron rindiéndose ya que era demasiado terca.
En todo el tiempo en el que estuvo en Inglaterra pudo aprender muchísimo sobre las tendencias de los jóvenes que estaban al otro lado del mundo, que iban desde música hasta la forma de hablar (Y fue ahí donde comenzó su obsesión por los Converse), mientras que la familia Collins oía atentamente cómo era la cultura del país del sol naciente. Hubo un par de veces en las que ella les preparó varios platos típicos japoneses, como el yankiku o el plato favorito de su hermano, tempura soba, cosa que no les gustaba demasiado. Pudo guardar en su memoria muchísimas recetas americanas, e incluso creía que le habían hablado de un plato de España o Italia, aprendió que no se tenía que ser tan formal a la hora de hablar con alguien –cosa que ella solía hacer muy a menudo- y que nadie hacía reverencias para agradecer o disculparse, además de millones de otras cosas. Y aunque no lo dijo, se divirtió muchísimo en esos dos años.

-¡¡Oi ~~!! ¡¡Rin-buchou!! ¡¡Tierra llamando a Rin-buchou!! –los alaridos de Aileen la hicieron reaccionar- ¿¡Está ahí~~!?
-¿Por qué haces tanto escándalo, Bazzeletti? –la pelinegra se frotó los ojos con el dedo índice y con el pulgar-. Sólo estaba pensando, maldición.
-Pues déjeme decirle que pensó durante media hora. Y hace ya veinte minutos que terminó el almuerzo. Las novatas se han ido a clases.
-Bien por las novatas.

Recogió su bolso con las raquetas y su maletín del banco al ver que el tensai la llamaba desde el otro lado de la acera. Conversaron un rato, sin demasiado ánimo. Estaban demasiado cansados por tanta tarea y por tanto ejercicio que lo único que querían era darse una buena ducha fría. Rin invitó al tensai a acompañarla a las canchas de tennis callejero, pero éste la rechazó porque debía estudiar para el examen de química. Se despidieron y cada uno se fue para su casa.
La chica no tardó en cambiarse y refrescarse un poco antes de salir a entrenar durante un par de horas más. Sólo llevó un par de botellas de agua y un Gatorade para calmar la sed.
Como siempre, había un bullicio ensordecedor producido por un partido de dobles entre dos chicos que ella no conocía –uno con el pelo corto y anaranjado, y el otro no lo pudo ver bien-, y al agudizar su vista observó que sus contrincantes eran los de Seigaku; Ryoma y Momoshiro, quienes estaban en una horrible desventaja, algo que no le sorprendía ya que seguían discutiéndose y gritándose mutuamente. Rió al imaginarse la derrota, y la cara de vergüenza de ambos.
-¡Eh! ¡Rin-chan~~! ¡Qué lucky que estés por acá!
La voz de Sengoku hizo que ella pegara un respingo.
-Hola, Kiyosumi –dijo, suspirando-. Justo a ti te estaba buscando, ¿puedo jugar un partido de mini tennis contigo? Necesito relajarme un poco.
-¡No hay problema! –respondió, con una de sus sonrisas tontas.
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One night, and one more time. Thanks for
the memories, even though they weren't so great.







x.
.x
x.
Yuu Kanda no ha iniciado sesión   Responder Citando
Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Bunny
Bunny as Rin Kagamine <3 ¿Qeh tal ;3?
P R I M E R A <3!
Aww qeh Cool <33!!
Me encanto Rin-nee :3
Pudo guardar en su memoria muchísimas recetas americanas
Dime una cosa ewe ¿Inglaterra no queda acaso en Europa? xD
Awn Enniewey ~
Quiero conti <3
Espero saber qeh pasa con Rin y los partidos >:3
ByeBye <3
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ғυcĸ yoυ, daмned aмeeerrrιcan! ><

Bunny no ha iniciado sesión   Responder Citando
hombre Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Sakata Gintoki
Quiero helado...ahora ¬¬
Alfinnnnn!! owoU llevabas tiempo sin continuar, kohai-CHAN .w.
o.o No sabia que Rin tuviera ese lenguaje ewe mal hablada!!
Pero como sea xDD
Esta genial el capi desu n.n siguelo pronto <w<
*Lee el post de arriba* ... cierto o.o tu no estabas en Inglaterra?
Whatever eweU

CONTI!! Ò.Ó (?)

Sayo n_n
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Gracias por la firma clon!! nwn se le quiere desu!!

Analfabeta? Buscas aprender a leer un texto en otro idioma?
o simplemente insultar al vecino(a) pero de manera que no te entienda? (???)

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Crees que tu trabajo es estupido? Pues mira lee esto, agradeceras trabajar donde trabajas XD Trabajando en Akatsuki!!!
He aqui mi primer proyecto totalmente orignal (y posiblemente el unico que haga)

Kokujin no Souru [Todas las emociones]
Sakata Gintoki no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Nu-nu-nu
"Be water my friend"
Jejejeje, le hecharon carrilla a Kaori con Sanda, genial!! XD
Al parecer el partido que viene estara bueno, además de que es el primero que tienen las chicas.
Quiero más~~ (aunque fue muy díficil leerlo... demasiadas palabras por renglón @_@)
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Nu-nu-nu no ha iniciado sesión   Responder Citando
Antiguo Hace 3 Semanas
 
Avatar de Yuu Kanda
alethéia
Dime una cosa ewe ¿Inglaterra no queda acaso en Europa? xD
*Lee el post de arriba* ... cierto o.o tu no estabas en Inglaterra?
-zape a C.C y a Gintoki- ¡Claro que lo sé! ¿Que acaso ustedes dos no saben que en Inglaterra también se comen hamburguesas y cosas americanas? Piensen un poco, damn it.
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One night, and one more time. Thanks for
the memories, even though they weren't so great.







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Yuu Kanda no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 2 Semanas
 
Avatar de Naomi Y. Ootori
¿enferma otra vez? XQ?!!!!!
Kya!!!! Valió la pena acumularme 4 capítulos para leer de golpe XD Cada vez mejor el fic va mejor y no dejo de sorprenderme de la gran imaginación e inspiración que tienes Rin, porque todos los capitulos son kilométricos XD

Las tablas de titulares que hiciste te quedaron geniales, sinceramente me encantaron.

Y bueno esperare paciente el siguiente capitulo, porque entiendo que andes ocupada n_n
__________________
Firma tal vez en progreso
Cambiando mi nick solo porque amanecí con ganas de hacer eso =D
Naomi Y. Ootori no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 2 Semanas
 
Avatar de Nu-nu-nu
"Be water my friend"
Jejejeje, estaba muy ociosa...e hice un boceto de Rin con cara de malas pulgas (igualita a su hermano Yu). Mmmm, diseñe un uniforme bastante sencillito (basandome en el del club masculino... no hay grandes cambios, solo el short fue sustituida por una falda).




Ya dije, no tenia nada que hacer y no es un scan si no una foto mal tomada XD. Queria un dibujo de Rin en modo buchou.
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Última edición por Nu-nu-nu; Hace 2 Semanas a las 21:00.
Nu-nu-nu no ha iniciado sesión   Responder Citando
mujer Antiguo Hace 2 Semanas
 
Avatar de Aizen_Kitana
EL KOTEI YA TIENA A SU JOTEI Y SOY "YO"
WOW Nu-nu-nu te quedo lindisima la imagen, por los borrones me doy cuentas que pusiste la falda mas larga y que al final la acortaste. pero aun asi me gusta, eso cuadra con el hecho de que Rin se queja de las faldas del equipo.
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Afanada y turbada estas por muchas cosas, mas solo una te es necesaria...¿Sabes cual es?
Aizen_Kitana no ha iniciado sesión   Responder Citando

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