Celeste
19-abr-2009, 20:14
Este fic hace mucho que lo llevaba planeando... Y creo que es hora de ponerlo on line.
Sinópsis
Shirayuki es una estudiante de modelaje, que en su antepenúltimo trimestre se le asigna la tarea tan temida por cada una de las estudiantes de la academia de modelaje: El desnudo artístico. Aterrada, recibe la orden de servir de modelo para una excéntrica y ensimismada pintora, Haruhi. De primera instancia se niega rotundamente a servirle, hasta el día en que la conoce, en la casa en donde la "loca del pincel" vive, junto con dos primas, una amiga y un amigo de dudosa identidad. Hasta allí, todo en regla, per en cuanto Shirayuki y Haruhi parten con lo suyo...
Capítulo 1: Dos motivos para querer asesinar a tu maestra de Desnudo Artístico.
El otoño ya estaba por dar antesala al invierno, se notaba en la atmósfera perezosa y seca, aunque fría. Las estudiantes de la academia de modelos "Jinsei no Otome (Doncella de Vida)" estaban espectantes, pues su maestra de Desnudo Artístico les llegaba con una noticia que, para la mayoría de esas hermosas jóvenes, sería como un baldazo de agua helada. Algunas ya casi se retorcían en su asiento, nerviosas y espectantes, otras ya predecían alguna tortura o desgracia y otras, esperaban emocionadas. Excepto por una, que esperaba calma y paciente: Koori Shirayuki.
De pronto todas las respiraciones parecieron cortarse, pues una mujer joven, de majestuosa y casi divina belleza entraba. Por unos segundos, clavó sus ojos color topacio en todos y cada uno de esos preciosos quince rostros que componían la clase. Luego sonrió.
-Muchachas, saben que hoy finalizamos la actividad de este trimestre, ¿Verdad, mis preciosas?- Viendo que todas asentían, prosiguió -Les dejaré una tarea, que deberán traer concretada después de las vacaciones ¿Bien?
Un silencio sepulcral invadía esa aula. Una estudiante, de cabello oscuro y ojos azules alzó su mano, dejando oír con voz clara:
-Yuma-sensei, una pregunta ¿Cuál es esa tarea?- Preguntó de forma tímida.
Yuma, echó a reír, divertidísima. Las estudiantes palidecieron, pues conocían bien ese carácter sarcástico y casi maldito de su profesora.
-Esta clase es de desnudo artístico... Sencillo, van a desnudarse para artistas visuales, ya sean cineastas, pintores o fotógrafos.
Seguido de estas palabras una exclamación general salió de las voces de las jóvenes. Koori Shirayuki estaba cabizbaja, casi temblando, para luego lanzarle en cara, con sus ojos grises completamente encendidos:
-¡¿CÓMO PUEDES HACERNOS SEMEJANTE CANALLADA, YUMA-SENSEI?!- Vociferó la chica blanca y de cabello blanco, de tonalidad cielo.
-Yo solo hago los contactos, les doy la tarea y ya...- Dijo Yuma, mirándose sus perfectas uñas.
Los murmullos se hicieron generales mientras Yuma repartía unas papeletas con el artista que le había sido designada a cada una.
-¡¿Encima tú los has elegido?!- Volvió a la pelea Shirayuki.
-Sip.- Contestó Yuma cuando dejaba la papeleta sobre el banco de Shirayuki.
Ya en el descanso todas revisaban con quién les había tocado.
-Koori-san, Koori-san... ¿Quién te tocó?- Preguntó la muchacha que había formulado la pregunta, llamada Hiraga Miyo.
-Veamos... Me ha tocado... Dios, la llamada "Loca del Pincel", Sohma Haruhi...- Palideció más la joven.
-Oh-oh, te compadezco...- Suspiró Miyo.
-Cállate, Hiraga-san.- Gruñó Shirayuki.
Tres días después llegaba el temido momento: Conocer a la artista. Shirayuki había dado fácilmente con la dirección dada y al tocar el timbre de la casa, a afueras del suburbio...
-Tú debes ser Koori-san ¿Verdad?- La saludó una chica de ojos plateados, aunque parecían más bien negros.
-¿Tú eres Sohma-sensei?
-Oh Dios, no... Soy Kidou Kodoku, su prima.- Rió la muchacha baja y de cabello largo y del color del pelaje de un lobo rojo. -Haruhi no sale jamás de su estudio, ese es su mundo.
Shirayuki se estremeció, mitad intriga, mitad susto. Cuando Kodoku le hubo abierto la puerta del susodicho estudio...
-Koori-san.- Una joven alta, de cabello corto y castaño claro, de ojos violeta y tranquilos, le saludaba sentada frente a un atril, con una paleta de óleos en su regazo y un pincel en su mano. La joven llevaba anteojos. -Pasa por favor. Gracias Kodoku-chan, puedes irte.
La aludida salió y cerró la puerta tras Shirayuki. Haruhi se levantó de su asiento y fue hasta la petrificada joven, tocó su rostro y volvió a su asiento.
-Eres la adecuada. Gracias...- Susurró la castaña y volvió a su cuadro.
Bueno, primer cap.
Dedicado a mi musa.
Sinópsis
Shirayuki es una estudiante de modelaje, que en su antepenúltimo trimestre se le asigna la tarea tan temida por cada una de las estudiantes de la academia de modelaje: El desnudo artístico. Aterrada, recibe la orden de servir de modelo para una excéntrica y ensimismada pintora, Haruhi. De primera instancia se niega rotundamente a servirle, hasta el día en que la conoce, en la casa en donde la "loca del pincel" vive, junto con dos primas, una amiga y un amigo de dudosa identidad. Hasta allí, todo en regla, per en cuanto Shirayuki y Haruhi parten con lo suyo...
Capítulo 1: Dos motivos para querer asesinar a tu maestra de Desnudo Artístico.
El otoño ya estaba por dar antesala al invierno, se notaba en la atmósfera perezosa y seca, aunque fría. Las estudiantes de la academia de modelos "Jinsei no Otome (Doncella de Vida)" estaban espectantes, pues su maestra de Desnudo Artístico les llegaba con una noticia que, para la mayoría de esas hermosas jóvenes, sería como un baldazo de agua helada. Algunas ya casi se retorcían en su asiento, nerviosas y espectantes, otras ya predecían alguna tortura o desgracia y otras, esperaban emocionadas. Excepto por una, que esperaba calma y paciente: Koori Shirayuki.
De pronto todas las respiraciones parecieron cortarse, pues una mujer joven, de majestuosa y casi divina belleza entraba. Por unos segundos, clavó sus ojos color topacio en todos y cada uno de esos preciosos quince rostros que componían la clase. Luego sonrió.
-Muchachas, saben que hoy finalizamos la actividad de este trimestre, ¿Verdad, mis preciosas?- Viendo que todas asentían, prosiguió -Les dejaré una tarea, que deberán traer concretada después de las vacaciones ¿Bien?
Un silencio sepulcral invadía esa aula. Una estudiante, de cabello oscuro y ojos azules alzó su mano, dejando oír con voz clara:
-Yuma-sensei, una pregunta ¿Cuál es esa tarea?- Preguntó de forma tímida.
Yuma, echó a reír, divertidísima. Las estudiantes palidecieron, pues conocían bien ese carácter sarcástico y casi maldito de su profesora.
-Esta clase es de desnudo artístico... Sencillo, van a desnudarse para artistas visuales, ya sean cineastas, pintores o fotógrafos.
Seguido de estas palabras una exclamación general salió de las voces de las jóvenes. Koori Shirayuki estaba cabizbaja, casi temblando, para luego lanzarle en cara, con sus ojos grises completamente encendidos:
-¡¿CÓMO PUEDES HACERNOS SEMEJANTE CANALLADA, YUMA-SENSEI?!- Vociferó la chica blanca y de cabello blanco, de tonalidad cielo.
-Yo solo hago los contactos, les doy la tarea y ya...- Dijo Yuma, mirándose sus perfectas uñas.
Los murmullos se hicieron generales mientras Yuma repartía unas papeletas con el artista que le había sido designada a cada una.
-¡¿Encima tú los has elegido?!- Volvió a la pelea Shirayuki.
-Sip.- Contestó Yuma cuando dejaba la papeleta sobre el banco de Shirayuki.
Ya en el descanso todas revisaban con quién les había tocado.
-Koori-san, Koori-san... ¿Quién te tocó?- Preguntó la muchacha que había formulado la pregunta, llamada Hiraga Miyo.
-Veamos... Me ha tocado... Dios, la llamada "Loca del Pincel", Sohma Haruhi...- Palideció más la joven.
-Oh-oh, te compadezco...- Suspiró Miyo.
-Cállate, Hiraga-san.- Gruñó Shirayuki.
Tres días después llegaba el temido momento: Conocer a la artista. Shirayuki había dado fácilmente con la dirección dada y al tocar el timbre de la casa, a afueras del suburbio...
-Tú debes ser Koori-san ¿Verdad?- La saludó una chica de ojos plateados, aunque parecían más bien negros.
-¿Tú eres Sohma-sensei?
-Oh Dios, no... Soy Kidou Kodoku, su prima.- Rió la muchacha baja y de cabello largo y del color del pelaje de un lobo rojo. -Haruhi no sale jamás de su estudio, ese es su mundo.
Shirayuki se estremeció, mitad intriga, mitad susto. Cuando Kodoku le hubo abierto la puerta del susodicho estudio...
-Koori-san.- Una joven alta, de cabello corto y castaño claro, de ojos violeta y tranquilos, le saludaba sentada frente a un atril, con una paleta de óleos en su regazo y un pincel en su mano. La joven llevaba anteojos. -Pasa por favor. Gracias Kodoku-chan, puedes irte.
La aludida salió y cerró la puerta tras Shirayuki. Haruhi se levantó de su asiento y fue hasta la petrificada joven, tocó su rostro y volvió a su asiento.
-Eres la adecuada. Gracias...- Susurró la castaña y volvió a su cuadro.
Bueno, primer cap.
Dedicado a mi musa.