Arthur
09-jun-2009, 10:50
Hermanos
Ella terminaba de ducharse, salía del baño escurriendo algunas gotas de agua, apenas usando unas bragas; se secaba el corto cabello castaño con una pequeña toalla, la cual dejó colgada de su cuello cubriendo un poco su pecho desnudo.
- ¿Qué haces? -. Preguntó realmente desinteresada a su peculiar compañero.
- pedicure -. Contestó visiblemente animado por la actividad.
- aburrido -. Soltó indiferente tomando agua de una botella.
El repentino silencio se vio interrumpido por el molesto sonido del timbre.
- yo voy -. Comentó la chica dejando de beber.
- ¿No abrirás así o si? -. Preguntó escéptico el chico viendo en las pudorosas condiciones que se encontraba su amiga.
- claro que no-. Respondió quitando la toalla de su cuello para colocarse una blusa de tirantes, sin más abrió la entrada del departamento.
- buenas tardes -. Saludó cordialmente un joven muchacho que al ver en los paños que se encontraba la chica se sonrojó.
- ¿Qué desea? -. Preguntó ella con hipócrita cortesía
- traigo este presente para Jesse
- ¡Oh! ¡De una admiradora secreta! -. Exclamó de forma irónica la joven castaña
- s-si -. Tartamudeó cohibido el joven por el reciente sarcasmo.
- yo se lo daré, gracias por nada -. Finalizó despectiva tomando groseramente la caja –la cual adivinó de chocolates- y cerrando fuertemente la puerta.
Ya en el interior, arrugó la carta que venía anexada al regalo lanzándola al susodicho quien dejó de limarse las uñas para tomar delicadamente el sobre.
- huele bien, pero no me agrada.
La chica acercó el sobre a su rostro y aspiró su aroma, soltó una pequeña risa traviesa.
- huele a mujer -. Suspiró resignada rompiendo la hoja y llevándose un chocolate a la boca.
- ¿Quién te dio permiso de comerte mi regalo? -. Demandó ofendido el chico.
- el chocolate engorda y tú no quieres romper la línea ¿Cierto? -. Se burló relamiéndose los dulces labios.
- tienes razón -. Respondió con simpleza mientras admiraba sus uñas.
- además, tal vez los chocolates tengan algún afrodisíaco.
Por tal comentario la castaña abrió la boca y dejó caer su contenido, dobló la caja y la tiró al bote de basura.
- no puedo creer que algunas mujeres desperdicien sus detalles en hombres como tú -. Dijo claramente molesta.
- ¿Celosa? -. Picó divertido tomando un espejo.
- tu sublime belleza… -. Susurró él contemplando su reflejo.
- …no puede ser apreciada por el sexo opuesto -. Completó ella besando la fotografía de una criatura divina, de una divina mujer.
Es un pequeño fragmento de una historia original
Ella terminaba de ducharse, salía del baño escurriendo algunas gotas de agua, apenas usando unas bragas; se secaba el corto cabello castaño con una pequeña toalla, la cual dejó colgada de su cuello cubriendo un poco su pecho desnudo.
- ¿Qué haces? -. Preguntó realmente desinteresada a su peculiar compañero.
- pedicure -. Contestó visiblemente animado por la actividad.
- aburrido -. Soltó indiferente tomando agua de una botella.
El repentino silencio se vio interrumpido por el molesto sonido del timbre.
- yo voy -. Comentó la chica dejando de beber.
- ¿No abrirás así o si? -. Preguntó escéptico el chico viendo en las pudorosas condiciones que se encontraba su amiga.
- claro que no-. Respondió quitando la toalla de su cuello para colocarse una blusa de tirantes, sin más abrió la entrada del departamento.
- buenas tardes -. Saludó cordialmente un joven muchacho que al ver en los paños que se encontraba la chica se sonrojó.
- ¿Qué desea? -. Preguntó ella con hipócrita cortesía
- traigo este presente para Jesse
- ¡Oh! ¡De una admiradora secreta! -. Exclamó de forma irónica la joven castaña
- s-si -. Tartamudeó cohibido el joven por el reciente sarcasmo.
- yo se lo daré, gracias por nada -. Finalizó despectiva tomando groseramente la caja –la cual adivinó de chocolates- y cerrando fuertemente la puerta.
Ya en el interior, arrugó la carta que venía anexada al regalo lanzándola al susodicho quien dejó de limarse las uñas para tomar delicadamente el sobre.
- huele bien, pero no me agrada.
La chica acercó el sobre a su rostro y aspiró su aroma, soltó una pequeña risa traviesa.
- huele a mujer -. Suspiró resignada rompiendo la hoja y llevándose un chocolate a la boca.
- ¿Quién te dio permiso de comerte mi regalo? -. Demandó ofendido el chico.
- el chocolate engorda y tú no quieres romper la línea ¿Cierto? -. Se burló relamiéndose los dulces labios.
- tienes razón -. Respondió con simpleza mientras admiraba sus uñas.
- además, tal vez los chocolates tengan algún afrodisíaco.
Por tal comentario la castaña abrió la boca y dejó caer su contenido, dobló la caja y la tiró al bote de basura.
- no puedo creer que algunas mujeres desperdicien sus detalles en hombres como tú -. Dijo claramente molesta.
- ¿Celosa? -. Picó divertido tomando un espejo.
- tu sublime belleza… -. Susurró él contemplando su reflejo.
- …no puede ser apreciada por el sexo opuesto -. Completó ella besando la fotografía de una criatura divina, de una divina mujer.
Es un pequeño fragmento de una historia original