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Ver la Versión Completa : [OF] [COLOR="DarkRed"]La Espina de la Rosa[/COLOR]


Grace
17-jul-2009, 07:08
Primero que nada, gracias a Kori Tanma y Liv Wess por dejar tomarlas como personajes para mi fic.
Especialmente a ti Liv xD

Capítulo I


Sollozos. Solo escuché sollozos. Jamás pensé que llegaría este día: el día en que me iría de casa. Pero ¿qué más podía decirle?
Madre nunca ha sido del tipo de mujeres que entienden a la primera.

-Flashback-

- ¿¡Te has vuelto loca!?
- Madre, es hora de que me independice.
Quiero crecer, conocer, probar cosas nuevas. – Suplicante pero firme, me puse
de rodillas para poder mirarla cara a cara. - ¿Entiendes lo que te digo, madre?
- Por supuesto, cariño, ¿pero no crees que estás yendo demasiado rápido?
- Es una decisión ya tomada. No puedo hacer más – Madre tomó un mechón de
mi cabello rubio y lo acarició con ternura
- Ciel, querida, no sabes lo que dices. Será mejor que descanses.
Hablaremos mañana por la mañana
- No, madre. Me voy mañana. Padre me ha ofrecido ir a estudiar a la academia Constance para señoritas, en Londres.
- ¿Tu padre está al tanto? Conspirando en mi contra, ya veo. –Mi madre se levantó de su asiento y luego de meditar un segundo cedió- Sabía que este día llegaría. Eres igual de aventurera que tu padre. Dejémonos de tonterías y anda a empacar; eso sí, si quieres volver, no dudes en llamarme lo más rápido posible.
- Gracias, madre, eres un encanto – no pude contener mis ganas de abrazarla. Por fin, por fin, por fin. Sería independiente, capaz, y lo más importante, libre.

Madre se retiró a su habitación luego de la charla y por un momento creí ver dolor en su rostro. Aceptó por pura complacencia. Típico de ella.

-Fin del Flashback-

Por fin, era la hora de irme. Me esperaba un coche negro abajo en la entrada y varias horas de camino por recorrer. Despidiéndome de mi madre me adentré al coche rápidamente; no soportaba verla llorar, ya que seguramente me haría cambiar de idea. Estaba decidida.
A las horas, ya me encontraba en la bella Constance de Londres. Francamente, no me sorprendía semejante alcurnia de semejantes instalaciones. Viniendo de mi padre, eso ya no es sorpresa. Él siempre quiso darme lo mejor, al fin y al cabo, yo era su única hija. Bajé del vehículo y me adentré en la academia; no quedó de otra que preguntar donde quedaba el despacho de la directora. Toqué la puerta.
Me abrió la puerta una mujer con gafas, de entre treinta y muchos a cuarenta y pocos, de dulce mirada y cabello largo achocolatado, decorado en una coleta alta.

- Señorita Ciel Hamilton, ¿es correcto? La estaba esperando. –Me dedicó una sonrisa sincera y me invitó a pasar.
- Muy buenas tardes, directora… -leí la placa- .
- Supongo que ha venido a buscar su horario de clases. Casualmente, lo estaba leyendo. Me parece que ha tenido suerte, le tocó un horario fresco su primer año. En cuanto a su habitación…
- Sí, de eso quería hablarle –sonreí, ya me empezaba a gustar Constance.
- Habitación 87, tercer piso, al frente. En todo caso le he pedido a su compañera de cuarto que la escolte. Debe estar aquí en cualquier momento –en eso tocaron la puerta- voilá, debe ser ella. Adelante.
- Directora Masen, estoy aquí como me ha pedido. – Era una joven, me parece que de mi edad, 16 años, de ojos color chocolate y cabello marrón oscuro. Me sonrió y yo le devolví la sonrisa.
- Sí, querida. Os presento. Ciel, te presento a Rachel Brant. Rachel, ella es Ciel Hamilton, tu nueva compañera de cuarto. Ahora os pido, por favor, que se marchen a su alcoba, la señorita Ciel debe desempacar.
- Sí Directora Masen. Vamos, señorita Hamilton – me cogió de la mano y nos retiramos.
Rachel resultó ser una persona bastante agradable, un poco despistada pero muy dulce. La habitación era cómoda y contaba con mucho espacio, un baño, dos camas y dos escritorios. Rachel y yo nos quedamos charlando un rato, como una hora, sobre los horarios y las instalaciones.

- ¡Mira la hora! Es tiempo de ir a la cama. Las clases empiezan la semana que viene, pero mañana hay que bajar a desayunar al comedor, para fomentar el horario de despertar.
- En ese caso, buenas noches –le tiré una almohada, en forma de broma. Nos reímos y luego nos acostamos en nuestras respectivas camas. Mañana sería un día largo.

Me levanté con una felicidad indescriptible. Estaba tan emocionada por ver lo que me esperaba en Constance que por un momento olvidé la desgracia de mi madre. Como me hacía falta. Sin embargo, esto lo hago es por mi, no por ella ni por nadie más. No cambiaré de idea. Rachel se adelantó esta mañana y se ha ido sin mí.
Me bañé y me puse el uniforme de Constance, una hermosa camisa de botones manga larga de color blanco acompañado con un hermoso lazo negro, con una falda hasta la rodilla de color azul marino y unas medias blancas con zapatillas negras.
Salí apresuradamente al comedor y en el camino me encontré con Rachel. Al parecer, es del comité organizador y tuvo que ir por la mañana temprano a recibir a las estudiantes. Al parecer, llegué un día de antelación.
El comedor era como esperaba que fuese. Amplio, con mesones y, por supuesto, señoritas charlando. Se sentaban de a grupos, según las edades, supongo. Pude observar que las de años inferiores, es decir, de 15 años o menos, se sentaban en las mesas de entrada. Las de mi curso (o eso supongo) y las mayores se sentaban al fondo. Como era de esperarse, en cuanto hice entrada, toda colorada, por cierto, cientos de pares de ojos se posaron en mí. Se escuchaban cuchicheos y las miradas eran curiosas.
Tomé asiento junto a Rachel y a las del comité de cuarto año. Logré aprenderme sus rostros, sin embargo, sus nombres los olvidé al instante.

- ¿Cómo va tu día hasta ahora, Ciel? – Me preguntó una joven. ¿Jessica? ¿Marie? Bueno, como sea que se llame.
- Ha estado bien, un poco corto, contando con que son las 9 y media. –Todas partieron en risas y yo me sonreí; era tan fácil entablar conversación con ellas.
- Tranquila, en unos días ya serás, oficialmente, de Constance y dejarán de mirarte. Es solo el “tributo” a la nueva. –me dijo Rachel, entusiasmada.
- Entonces, ya quiero que empiecen las clases – dije sonreída.

Nos quedamos charlando en el comedor, haciendo alguno que otro comentario sobre las clases y sus profesores. En alguna que otra ocasión se acercaban jóvenes a presentarse, los nombres los olvidé, claramente cumpliendo con las normas del “tributo” a la nueva. Finalizada la hora del desayuno, decidí ir por mi cuenta a conocer la biblioteca de Constance, que me dejó fascinada, después de todo, me apasiona la lectura y con tantos libros me alegré el resto del día.
Como no tenía nada más qué hacer, agarré una pila de libros. Siempre he sido partidaria de Jane Austen y William Shakespeare y aunque este último sea un cliché nunca me canso de historias como Macbeth. He leído esa novela cientos de veces pero es siempre como si fuese la primera vez. Me sumergí en la lectura. Habrá pasado quién sabe cuanto tiempo y no me percaté de que alguien se me acercó.

- Disculpa
- ¿Sí? – Detesto que interrumpan mis lecturas y más cuando me pedirán algo.
- ¿Podrías cederme el ejemplar de cuentos de Edgar Allan Poe? Lo he estado buscando y veo que tú lo tienes.
- Sí, claro, no te preocupes – tomé el libro y se lo entregué a la señorita no contando con que al alzar la mirada me quedaría petrificada. Un par de ojos color amarillento oscuro se posaron sobre los míos. Tenía cabello largo, de un castaño dorado, parecido a metales como el bronce o el cobre, tez pálida como la porcelana y facciones de ángel.
- Muchas gracias – me sonrió y se fue. Nunca creí en eso de belleza que te deje boquiabierto pero esta criatura me dejó sin aire.

Me quedé un buen rato leyendo. En realidad, no, veía de lejos a la hermosa criatura sumergirse en su lectura.

- Aquí estabas; Ciel, se supone que te mostraría todo el lugar – Rachel se sentó junto a mí y comenzó a parlotear. La curiosidad me estaba matando.
- Rachel, ¿quién es la chica que está allá sentada? –Rachel volteó la cabeza y estudió por unos segundos a la joven.
- Por supuesto, no te he puesto al tanto; es Jane Archibald. Está en su último año aquí en Constance y pues, no hay nada más qué decir. Ni te molestes en hablarle, está muy ocupada en su mundo de perfecciones. Ella y las de 5to son unas pesadas y malas personas y no me extrañaría que busquen lastimarnos. – No me gustó la forma en que la pintó Rachel, Jane parecía tan… sumisa…

El resto del día pasó rápido; conocí todas las instalaciones de Constance, con Rachel como guía. Nos fuimos a la habitación juntas, hablando tonterías todo el tiempo. No se volvió a tocar el tema de Jane Archibald en todo lo que quedó de día. Sin duda alguna, ese era un nombre que recordaría siempre.

Skylar~
17-jul-2009, 08:56
^^ lindo fic
eh interesante
esperare la continuacion =D

EME
17-jul-2009, 09:44
Se ve muy interesante o.o Y no escribes para nada mal (quizás hayas repetido el comienzo de algunas frases, pero bueh, no hay porqué ser tan "tiquismiquis" xd).

Continualo pronto >3

London
17-jul-2009, 12:02
Ya lo leí ¬¬
No está mal, me gusta como te expresas y todo, pero como el yuri no es mi fuerte me limíto a opinar que
tu ortografía es pulcra.

Te odio por usarme de personaje ;w;

·Yuki_Z0·
18-jul-2009, 15:15
me gusto tu fic
espero la sigas
^^

arkantosdeacuario
18-jul-2009, 15:59
muy buen inicio para esta historia, pues se ve bastante interesante, asi que pues que mas de sir que voy a esperar la continuacion, y mientras seguire leyendo.

Lil * holly
18-jul-2009, 18:47
has hecho que me den ganas de seguir leyendo.

nana - chan
18-jul-2009, 19:07
Muy bien esta bastante interesante tu fic
continualo pronto
byee

Akiko Oohashi
19-jul-2009, 18:20
muy buen comienzo
ha dejado ganas
de seguir leyendo
espero no lo abandones =(

Grace
21-jul-2009, 20:25
Edité el primer post para que tengan el nombre del capítulo. Gracias por sus comentarios, de verdad los aprecio.

Capítulo II

”Peligro tiene otro nombre y es Jane Archibald”

Esa noche dormí, o mejor dicho, morí y resucité a la mañana siguiente. Estaba exhausta. Según Rachel, el día de hoy estaría planeado para descansar y vaya que lo he hecho. En un solo día, me he quitado la carga de tener a mi madre todo el santo día. Probablemente, ella se iría de viaje a París o algo por el estilo. Yo, en cambio, disfrutaba de las comodidades que me ofrecía Constance. Me quedé largo rato despierta, acostada boca arriba; miraba al techo, pensativa. Decidí levantarme.
Me arreglé a toda prisa y me dirigí al comedor.
Por supuesto, las miradas y los susurros en el comedor seguían; me abstuve de mirar y caminé el recorrido a la mesa de Rachel y sus amigas. Traté de sumergirme en la conversación y recogí lo máximo de información que pude. Así, me terminé enterando que estaba compartiendo mesa con Rachel, Jamie, Vanessa y Zoey. Discutían algo sobre una reunión de bienvenida o algo así. Me tocó asentir y negar con la cabeza cada que me pedían, sin embargo, no tenía idea de lo que me decían.
Alejada en una mesa, estaba Jane Archibald junto a sus amigas. Una parloteaba y las otras reían pero Jane se limitaba a sonreír de manera confidente a los cuentos de su amiga, mientras evitaba contacto visual con lo que me imagino serán sus muchas admiradoras. Varias jóvenes miraban a la joven Archibald como un ciego que nunca ha visto el sol. Al parecer, las de quinto eran populares entre las jóvenes de Constance. Me enfermaba la idea de verlas como las reinas de la academia y a las de años inferiores como sus “seguidoras”. Como si pudiesen sentir mi colérica mirada momentánea, una de ellas volteó la cabeza en mi dirección. Las otras reían y reían, salvo Jane, que seguía limitándose a sonreír de vez en cuando. La misteriosa chica seguía mirando en mi dirección y en unos instantes empezó a susurrar algo al oído de otra de ellas, quien posó su mirada en mí y a su vez, susurró, imagino que lo mismo, al oído de Jane. Instantáneamente, las risas cesaron y todas las miradas se posaron en mí. Miradas curiosas, inexpresivas. Espantada miré a cada una, como buscando una respuesta. Seis jóvenes observándome fijamente, en son de burla, lo más seguro. Retomaron su conversación. Nuevamente, reían y reían mientras una parloteaba. Tenían una amistad casi robótica. Yo retomé mi conversación, si es que se le puede llamar así, con mi grupo pero de vez en cuando volteaba disimuladamente a ver a Jane. De repente y sin previo aviso, su ahora gélida mirada se posaba sobre la mía. Rachel me dio un codazo y me giré en su dirección. Me percaté de que una de las de la mesa de quinto, una rubia (más o menos como yo) estaba parada frente a nuestra mesa.

- Hola. Ciel Hamilton, ¿me equivoco? Mucho gusto, mi nombre es Gwen Brooks ¿te importaría sentarte un rato con nosotras? – Vaya sorpresa; me tocó pensar un poco y giré la cabeza hacia Jane, que ya no me observaba. Quería conocerla. Asentí.
- Está bien. –Jamie me miró confidente y Rachel se limitó a sonreír. ¿No dijo que no le agradaban las de quinto?
- Bien, vamos. –Me tomó de la mano y me llevó hasta su mesa. Todas me miraron calladas. – Ellas son Mishel, Grace, Ashley, Peyton y Jane. –Las aludidas me saludaban y sonreían.
- Escuchamos hablar sobre ti. ¿De donde vienes? ¿Te gusta Constance? ¿Cuánto te quedarás? ¿Qué es lo que más te gusta? – Respondí a todas y cada una de sus preguntas. Jane se la pasaba mirando la hora desde el reloj del comedor y parecía tensarse.
- Me toca irme. Hablamos luego, chicas, Ciel.- Se esfumó con un pestañeo. ¿Será que no le agrado? ¿La aburrí? Sentí que el mundo me caía encima y la más fuerte de las depresiones me atacó
Me excusé yo también y me dirigí a mi mesa. El chisme que se armó una vez estando con Rachel y las otras, fue apoteósico. Desde “¿y qué te dijeron?” a “¿Te asustaste?”. De “Están bien guapas” hasta “son unas presumidas”. Estaba empezando a creer que lo que tenían era envidia.
Vanessa, al parecer, se aburrió de tanta charla y nos ofreció salir al bosquecito de Constance. Lo recorrimos todo, y vaya que era extenso. Sin embargo, yo diría que es más un parque que un bosque. Típico de Londres. ¿Ya dije lo mucho que amo Constance? Zoey me nombraba los distintos tipos de plantas que había; una joven muy culta. Me la imaginé por un segundo en un hermoso jardín regando rosas blancas. Jamie. Vanessa y Rachel sonreían de oreja a oreja, satisfechas por lo bien atendida que me tenía ella.
Recorrimos las canchas deportivas y los salones de clase.
Terminando de charlar, me fui a la biblioteca. Por alguna extraña razón, me sentía abatida y quizá un buen libro calmaría mi ansiedad. Pasé lo que quedaba de mañana sola en la biblioteca, leyendo los más tristes versos de los más intensos poetas. Siempre he sido una persona débil, cuando se trata de lo sentimental, pero esto es el colmo. Una joven que he visto dos veces en mi vida y ya siento que debo formar parte de su vida. Lo más probable es que a ella se le olvidara mi nombre.
Rachel y sus amigas invadieron la biblioteca y junto a mi se sentaron a leer. Leer es un decir, ya que terminamos charlando sobre mi muy breve conversación con las de quinto. Muy huecas, las muchachas, por cierto. Mientras una hablaba de viajes, la otra hablaba de moda, y otra a su vez aplaudía las idioteces que decían. Luego estaba ella, Jane Archibald, y sus penetrantes orbes ambarinas que me cortaban como dagas en el corazón. Veinte minutos de charla y ya me odia.
Rachel calló a Jamie por un segundo, que cotilleaba a toda velocidad sobre los beneficios de pertenecer al comité de bienvenida. Todas nos quedamos calladas y vimos llegar, casualmente, a Jane Archibald, tan despampanante como siempre, al menos, las últimas dos veces que la vi. Llevaba una pila de libros. Seguramente, leería en la comodidad de su habitación, fuera del alcance de molestas miradas como la cierta irritante persona de nombre Ciel Hamilton. Una vez hablado con la bibliotecaria, se marchó. Hice como que no le presté importancia y continué charlando.
- Te dije, ella está demasiado cegada por su ego, así que no pierdas tu tiempo con ella. – Me limité a mirar al mesón.

Segundo día y me estaban irritando los comentarios que le hacía Rachel a la pobre Jane. Me provocaba golpearla en cada mejilla e ir hasta donde Jane y tomarla en mis brazos y abrazarla. Protegerla de tantos ojos envidiosos.
Me abstuve de responderle a Rachel a quien estaba considerando no tomar por amiga. Irónico, si lo analizamos bien. Defender a una persona que no es mi amiga de otra persona que tampoco lo es.
Me dirigí a mi habitación junto a Zoey, quien se ofreció amablemente a acompañarme. Entramos. Como se están empezando a imaginar, charlamos mucho rato. No pude contenerme más y saqué el tema que invadía mi mente, a flote.

- ¿Por qué odian a Jane Archibald?
- ¿Quiénes?
- Ustedes… Rachel, Jamie, Vanessa y tú.
- Yo nunca dije que la odio. Es más, me agrada. Sus amigas si son un poco presuntuosas pero nada del otro mundo. –Me miró a los ojos y viendo mi preocupación agregó- No es que la odie; es solo que intimida un poco. Siempre carga esta extraña postura de prisa y aquella mirada de víctima. – Como osaba decir esas cosas de Jane- No me malinterpretes, la considero hermosa, sin duda. Es solo que parece estar urgida. Como si algo le faltara por hacer o fuese a acabar el mundo en cualquier momento. – Sus palabras, hirientes en un principio, se me hicieron entendibles. Era increíble. Estaba obsesionada con una persona que probablemente, pensaba en mi como un ser repulsivo. Una persona que he visto, a la final, tres veces en toda mi existencia y con la cual tuve una charla de menos de media hora.

Zoey se fue a su habitación a eso de las 7. Todavía me retumbaba en la cabeza las palabras que compartimos. Era razonable: Jane Archibald estaba necesitada. Necesitada de apoyo. Yo quería ser ese apoyo.
Esa noche dormí tranquilamente. Soñé que en cierto bosque de cierto lugar, cierta persona me abrazaba y susurraba palabras de amor al oído.

Nissy~
21-jul-2009, 22:47
Esta comenzando muy bien, veamos que tal sigue
los dos primeros capis megustaron mucho
gracias por ellos!

Y adelante
^^

·Yuki_Z0·
23-jul-2009, 15:02
wow me lo lei pff- queria serprimeroenpostearabuuuuuuu ;w; pero bueno no importa jeje- me gusto
este cap tbn = q el primero owo- espero lo kontinues y prontos,... continuacion, ok me encantaria q avance, continuacion emm creo q ya lo dije pero COntinuacion
waujjzz- paresco idiota jajaja xD bye!

EME
23-jul-2009, 15:18
OwO se pone interesante la cosa.

¿Cómo vas a hacer que Ciel se acerque Jane? Tan distante... ò.ó

Espero la conti! :3

nana - chan
24-jul-2009, 22:00
Conti... Pronto pliss
Esta muy lindo tu fic
Bueno byee

Nena ~
04-ago-2009, 20:23
Hahahaha <33 Pues creo que sera el unico fic que continue a partir de ahora xD!
Omg, liv se sulfurara mas(?) Okei no xD!...Muy lindo :*0*:
Ya quiero ver la continuacion. Tu narracion es bastante entendible, y pulcra a su vez...

Bueno, matta <3

Grace
19-ago-2009, 10:34
Miren que me da mucha verguenza por no avisar. Es que he tenido problemas familiares y no he podido sentarme a escribir. Per chee, le sigo igual. Tranquilos. Actualmente, termino el tercero y le entro al cuarto.

Solo queria a visar.
Disculpen.
Aproximadamente, en tres o dos dias está la conti

London
23-ago-2009, 16:56
Me haces leer yuri y ahora me harás esperar. Dios, que te mato (?)
Okey, no.
Sabes que el yuri no es lo mío peero... Me gusta tu ortografía, la protagonista es genial y el ambiento es lindo.
Mmm, ya.

Kiyoko
24-ago-2009, 22:15
hermoso OF no se me encanta como narras la historia en si sigue ^^

Patrick
25-ago-2009, 12:09
Ya vine, puebloo (?) xD. Mira chica, la cosa es que nunca me dijiste que escribis tan bien.
Siguele

p.d, no me obligaron a postear en el tema *se calla*

Grace
30-ago-2009, 10:19
Tardanza y cap corto u_ù
sorry

Capítulo III

“Despiértame de mi Sueño”

Despertando de mi hermoso sueño me encontré con la cruda realidad. Estaré loca, puesto que el paraíso Constance, libre de mi madre, de mis deberes y de mis cansinos días de no hacer nada no era exactamente el mejor castigo, sin embargo, era la realidad en la que Jane Archibald prefería las miradas hirientes y evitar charlar conmigo. Eran tan distintas la Jane de mi sueño a la Jane real. En mis sueños, ella me abrazaría sin que se lo pidiese, me besaría largas horas y se recostaría junto a mí la más fría de las noches. La realidad era que ella jamás en la vida pensaría en mí como una persona agradable; jamás me dirigiría la palabra por decisión propia y nunca, pero nunca, osaría tocarme de ninguna forma.
Madre siempre decía que hay que mantener los pies en la tierra. ¿Qué pensaría si me viera ahora?
Me quedé largo rato sentada en la biblioteca consolando mis penas. Llegué a pensar por un momento que me había vuelto loca. Es decir, hablar contigo misma mientras debates porqué razón te odia una persona a la que no conoces y que luego tú misma te respondes “Pero Ciel, si tú ni la conoces. ¿Por qué te sientes así?” no es algo que una persona cuerda haría. “¿Cómo quieres a alguien que te odia?” “¿Cómo alguien te odia si no te conoce?”. Definitivamente, me he vuelto loca.
No me percaté de que Zoey estaba desde otra mesa observándome fijamente. Nuestras miradas se conectaron. Pasamos así largo rato, compartiendo ideas con las miradas; Zoey decidió caminar hasta mi mesa, sin perder contacto visual y se sentó a mi lado. Escuchó todos y cada uno de mis lamentos sin perder el hilo. Eso o fingió muy bien. Sin darme cuenta, Zoey me abrazó y recostó mi cabeza en su hombro, cosa que no discutí, al contrario, me sentí agradecida.
Me llevó a comer al comedor, jugamos tenis (bueno, hicimos el intento), paseamos por el jardín y terminamos recostadas en la grama del parque, luego de una larga caminata. Resultó ser la persona más agradable del mundo; era divertida, sensible, dulce y carismática. Algo en su mirada verdosa me decía que podía confiar en ella.
No resistí más y la abracé; recostadas contra el pasto, la abracé insegura pero firme. Le conté todas y cada una de mis agonías de tan solo uno días y que giraban en torno a cierta joven de cabellos bronce. Zoey escuchó pacientemente, devolviendo mi abrazo.

- Olvídala
- ¿Cómo lo hago? Zoey, lo intento pero no puedo.
- Claro que puedes; hasta hace una semana no sabías de su existencia, y ahora que la conociste, te consume. Por tu bien, aléjatele.
- Tan solo quisiera hablarle; si tan solo… me mirara.
- No esperes que te mire, porque no lo hará. Ciel, Jane es fría, cruda, cortante y desinteresada. Para serte franca, es la persona más inhumana que he conocido.
- Pero si tan solo se dejara… - Zoey me interrumpió rápidamente
- ¿Se dejara que? ¿Hablar? ¿Seducir? – no cabía duda, estaba enfurecida.
- Mira, sonaré mala y todo pero alguien te lo tiene que decir. No le interesas. Pensé que no eras como las demás; pensé que tú eras más lista, que no te dejarías convencer por su mirada. No cometas mis errores… -se tapó la boca furiosamente, como si quisiera devolver las palabras.
- Te… ¿te gusta Jane?
- Creo que ya es suficiente. ¿Podemos hablarlo luego? Además, hoy hay una charla en el salón de teatro. No debes perdértelo, darán la bienvenida. – ¿Por qué siempre que hablaba de Jane con alguien, me cambiaban el tema, drásticamente?
- Vale…

Nos dirigimos rápidamente al salón de teatro y como era de esperarse, estaba lleno. Centenares de chicas cotilleaban en sus asientos. Yo me senté junto a Rachel y su grupo (incluyendo a mí ahora amiga Zoey) en la segunda fila. Pude ver de reojo que Gwen y las de quinto entraban en fila, una tras otra. No vi a la que más me interesaba ver y sentí curiosidad. En eso se apagaron las luces y comenzó la charla. La directora Masen tomó el mando:

- Muy buenas tardes y bienvenidas. Espero sea un año fructífero. No me concierne a mí darles la bienvenida ya que eso corresponde a las de quinto. Este año, Jane Archibald se encargará de recibirlas a todas. – Estaba boquiabierta. Jane Archibald, entró y tomó el mando, hermosa y serena. La directora le dio un apretón con ambas manos y le dedicó una sonrisa como de madre a hija. Esta simplemente, le devolvió una mirada comprensiva.
- Saludos, y bienvenidas sean todas a la Academia Constance. – Pude escuchar alguno que otro suspiro. Al parecer, causó furor entre las jóvenes; Jane hizo caso omiso- Mi nombre es Jane Archibald. Iniciemos enumerando y explicando todas y cada una de las actividades. Constance cuenta con el dominio de actividades recreativas tales como yoga y el taller poesía. El aprendizaje de idiomas tales como el italiano y francés. Actividades deportivas como el tenis y la natación, y por supuesto, el equipo de esgrima, donde encontrarán ubicada a su servidora. En cuanto a las habitaciones, Constance cuenta con tan solo cuatro pisos, el primero, donde se comunican todos los salones de clase, el segundo, donde está el comedor y la sala de música, el tercero, únicamente, para las habitaciones (el más amplio) y el cuarto, donde situamos las salas de algunas actividades extracurriculares. Las de primero, y por razones de horarios, se verán situadas en el primer piso. Las de segundo, en el cuarto; tercero en el y las de cuarto y quinto año en el tercer piso, por razones de amplio espacio y ese tipo de cosas. – Se veía tan reluciente en esa tarima, charlando tranquilamente. Pude ver a mí alrededor que todas y cada una de las chicas la miraban como un ciego que no ha visto el sol; miradas de deseo, honra y ternura. – Deberán recordar por favor que el horario del comedor… - Jane empezó a ponerse más y más tensa; se tapó la boca con ambas manos y sus ojos se cerraron y abrieron, desorbitados. Se empezaron a escuchar susurros y algunos sollozos de preocupación- ¿En qué estaba? Sí. Deberán recordar que el horario del comedor es de 6 a 8 de la mañana, a las 12 es la hora del almuerzo y la cena a las 7. Eso es todo, y espero que su estancia en Constance sea gratificante.- Rápidamente y con cierto aire tenso, Jane se apresuró a paso firme a la salida. La directora la tomó delicadamente de un hombro y se la llevó consigo.
Me quedé allí sentada, congelada en el espacio. Repetí una y otra vez esa escena de Jane perturbada y tensa en aquella tarima. Pude escuchar claramente, en el comedor, los susurros. “¿será que está enferma?” “seguramente, estaba cansada” “no sé, yo pienso que debe estar estresada”.
No encontré una respuesta válida; volteé ligeramente la cabeza hacia la mesa de Gwen y las otras y pude ver que todas comían en silencia, viendo cada una su plato. Era algo extraño… Quería saber qué pasaba.
El resto del día fue tranquilo y lo ocurrido en el auditorio seguía siendo el rumor favorito, sin embargo, se tranquilizaron un poco. Rachel, Zoey y yo pasamos el resto de la tarde en la habitación de Zoey, acostadas las tres en el piso, mirando al techo. Hablamos de todo lo que se nos pasó por la cabeza. Comentarios absurdos, cosas que solo a una amiga le dirías. Fue algo entretenido, pero debía irme.

Pasando por los pasillos y hasta mi habitación, pude ver a Jane caminar apresurada hasta la que me parece, era su habitación. Cerró la puerta rápidamente; pensé unos minutos y sin darme cuenta terminé en frente de su puerta. Toqué.

Descubriría el misterio de Jane Archibald.

London
01-sep-2009, 13:40
Sí, bueno, no sé qué tienes en tu forma de narrar que me gusta. Vengo y te repito, no soy muy partidaria del
yuri, pero sí me gusta la manera en la que escribes.

[offtopic] todavía tienes mi gafas oscuras xD [/offtipic]

Bueno, preciosa, bien hecho.

Nena ~
04-sep-2009, 17:33
Ains xD!
Esta wenoo<3 xD!!
Pues, no se que decir la verdad. Solo que lo continues y no le devuelvas los lentes a liv~ Okei no xD!

Patrick
07-sep-2009, 19:28
Vos tenes mucho poder en tu lectura amiga pero lo malo es que no le seguis pronto xDD
Lo que me pregunto es como te inspiras para poder crear estas cosas. Vos tenes como que mucha creatividad y eso que solo van 3 caps.

Mamona que me haces leer fics xDU
pro no esta mal
Toche london que seguro ni te leista el primero *la acusa*
seguile grace que sigo contigo (: