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Ver la Versión Completa : episodios sobre la vida de Ken antes y después de morir su hermano


♥ Yagami Kirari ♥
10-ago-2009, 22:25
Esto que leeran a continuación es un fanfic (totalmente inventado) sobre la vida de Ken antes y después de morir su hermano Osamu. O sea, está basado en una historia real pero con hechos inventados. Aquí tenéis el primer episodio para que vayáis abriendo boca, como quien dice... :P Espero que os guste


La entrada del colegio.

- No, mamá... No me dejes aquí... Hay demasiada gente... Me aplastan... El pequeño se agitaba en su cama, acosado por un sueño inquieto y al parecer, angustioso. Sus párpados se movían con rapidez, mientras su pequeña mano, la mano de un niño de seis años, estrujaba con fuerza la manta. Un débil gemido escapó de su garganta.
- ¡Mamá... vuelve...!... ¡¡¡MAMÁ!!!... Su débil voz subió de tono hasta acabar en un grito desesperado. El pequeño se despertó de repente, sobresaltado, respirando con rapidez. Por un momento ni siquiera estaba seguro de dónde estaba. Entonces se echó a llorar, justo cuando la puerta de su cuarto se abría atropelladamante. Un haz de luz repentino entró en la habitación, deshaciendo la oscuridad de la noche. Eran casi las tres de la madrugada.
- ¡Ken, cielo! -dijo la alarmada voz de su madre- ¿Qué te pasa? El pequeño se limpió las lágrimas con el dorso de la mano, pero por alguna razón, no podía dejar de llorar... La dulce mujer se sentó a su lado, intentando consolarle.
- Oh, cariño... ¿ha sido una pesadilla? Ven aquí... Oh, cielo, estás temblando... -le abrazó, sintiendo que su corazón latía muy deprisa- Hijo mío, no te preocupes, ya ha pasado todo... Sólo ha sido un sueño...
Ella se apartó lo suficiente para ver la cara de su tembloroso pequeño, y le sonrió. Ken había dejado de llorar, pero aún parecía asustado.
- ¿Qué has soñado? ¿Ha sido algo muy malo? ¿Quieres contárselo a mami?
Ken iba a abrir la boca para empezar a hablar, pero de repente, una imagen cruzó su mente.
Estaba en la entrada del colegio. Su madre había ido a recogerles a él y a su hermano Osamu. Pero esta vez, ella sólo se llevaba a su hermano. Ella le había mirado, pero no le había dicho nada. Era como si no existiera. Como si nunca hubiera tenido un segundo hijo. Él intento llamarla desesperadamente; no podía moverse de la entrada del colegio... Los niños salían y entraban; había mucha gente, demasiada, y su madre no le hacía caso...
Ken no dijo nada. Bajó la cabeza, angustiado.
- No me acuerdo, mamá...
Ella sonrió, conmovida, y le apartó un mechón de su pelo oscuro, suave y sedoso, de la frente.
- No te preocupes, hijo. Ya ha pasado, ¿de acuerdo? ¿Quieres que me quede contigo hasta que te duermas?
Ken sonrió, sintiendo que las lágrimas querían volver a salir de sus azules ojos, pero logró contenerse.
- Gracias, mami... -dijo, agradecido, con su suave voz de niño pequeño.
Ella cerró los ojos en una sonrisa divertida, y le arropó. El pequeño Ken la miró con una expresión muy dulce, sintiendo de repente un gran cariño.
<<Si mi mami me quiere mucho...
Una sombra distorsionó la luz que se filtraba por la puerta entreabierta, y que se reflejaba sobre el suelo. Un niño de unos ocho años entró en la habitación. Llevaba puesto el pijama y tenía una expresión soñolienta. Obviamente, los gritos de su hermano pequeño le habían despertado.

- ¿Qué ha pasado, mamá?... -preguntó, a la vez que se frotaba los ojos por dentro de las gafas.
Ella se giró hacia él con una sonrisa, y la angustia volvió a invadir el corazón de Ken. Pero desapareció en cuanto su madre volvió a prestarle atención a él, arropándole más, con cariño.
- No es nada, Osamu... -le explicó- Ken ha tenido una pesadilla. Anda, vuelve a la cama...
Osamu se encogió de hombros, y, soñoliento, dio media vuelta y se marchó.
Ken se lo preguntaba a sí mismo, una y otra vez, hasta que de nuevo se quedó profundamente dormido...
<<¿Por qué mi mamá me hace tan poco caso? ¿Por qué apenas me escucha si está hermano cerca? Si en realidad me quiere mucho... Mi mami me quiere mucho... No lo entiendo...

y me he quedado en blanco espero les agrade
despues pondre lo demas
sayonara

cokesan_ro20
10-ago-2009, 22:36
no es por nada pero, ¿como crear otro tema igual XDDDDD)
es logico lo que pasará.
además que clase de test es este en que no dan resultado alguno?
osea, o es:

ah claro, yo soy tal :S osea bah, me enrede todo

Miyako Hyuuga
10-ago-2009, 23:22
etto muy buena historia! ^^ me gusto mucho como lo narras y como de que ese fic me hace recordar a una personita que conosco!

etto solo una cosa este tema no tenia que estar aca si no en Fanfics Digimon, ya que este es el foro general de Digimon..

pero pasando a otra cosa espero que le continues!

cokesan_ro20
10-ago-2009, 23:43
Bueno, veo que has editado, pero aun sigue estando en un lugar que no tiene nada que ver, la historia esta super, si tienes tiempo, cierralo y publicalo en el subforo de fanfics Digimon.

sé que te irá muy bien ^^ porque la historia ta buena
xau

Takaishi Takeru
11-ago-2009, 00:40
muy buana historia, esta bonito el principio, haber la continuacion xD amiga, espero la postees pronto

♥ Yagami Kirari ♥
11-ago-2009, 10:56
me alegro les gusto
y perdon sie esta en un lugar equivocado
es la primera vez que abro un tema
aqui la continuacion

La vecina.
El día anterior al que Ken tuvo la pesadilla, él y su madre venían de dar un paseo por el barrio. Ken hablaba encantado con su madre, preguntándole todo lo que se le pasaba por la cabeza. Pese a ser tan pequeño, pues acababa de cumplir los seis años, tenía ya una mente muy curiosa (como Izzy :P je, je) y cada dos por tres una nueva pregunta era formulada. Ella le miraba y le sonreía dulcemente, intentando responder con orden a todas las preguntas que su pequeño realizaba.
Ya estaban llegando a la entrada de su edificio cuando Ken vio a la señora Tomoko, que bajaba por donde ellos iban a entrar inmediatamente. No sabía por qué, pero siempre, lo que más llamaba la atención a Ken de la señora Tomoko eran sus gafas. Eran de montura amarilla y lentes de colos violeta. Su estrafalaria forma le había hecho reír muchas veces cuando era un bebé, aunque él no recordaba eso.
- Es nuestra vecina... -dijo Ken con una sonrisa, con su dulce voz. De algún modo, se sentía muy orgulloso de haber dicho eso.
La señora Tomoko fue hacia ellos con una radiante sonrisa. Sin duda, era la sonrisa de alguien que iba a contar el último chisme de la vecindad, sin duda el más increíble, o la de alguien que inmediatamene iba a alabar a otra persona de una forma quizá interesada. Desgraciadamente para el pequeño Ken, las palabras que salieron de la boca de su vecina iban hacia lo segundo.
- ¡Oh, señora Ichijoji!... -exclamó emocionada- Muchísimas gracias por pedirle a su hijo que ayudara al mío con sus deberes... El pobre lleva muy mal la escuela de verano, si no llega a ser por su Osamu, no hubiera aprobado nunca...
La señora Ichijoji sonrió, agradecida.
- Bueno, no hay de qué... Osamu lo hace encantado. Es un niño tan inteligente...
- ¡Desde luego que lo es!... -su voz había vuelto a subir de tono. De nuevo era la voz de una vecina que adora los chismes- ¡Oh, y eso no es todo! La madre de un compañero de su clase me ha dicho si le permitiría a Osamu ayudarle con sus trabajos de clase...
Ken sintió una extraña sensación de vacío. Su corta edad no le permitió identificarla. Pero estaba claro que lo que sentía eran celos. Pero para un niño de su edad, los celos no tenían significado. Simplemente eran una sensación muy desagradable. Eso le impulsó a tirarle de la mano a su madre con suavidad.
- Mamá...
- Bueno, señora Tomoko, no sé si Osamu tendrá tiempo de hacerlo... El pobre siempre está tan ocupado...
- ¡Mamá!...
La señora Ichijoji miró a su hijo, alarmada. Era una expresión que reflejaba claramente que se acababa de dar cuenta de que la estaba llamando.
- ¿Qué ocurre, Ken?
Fue entonces cuando la vecina miró hacia el pequeño.
- ¡Oh, hola, Ken, no te había visto!... -con una empalagosa sonrisa, se inclinó hacia él con las manos en las rodilas- ¿Cómo estás? ¿Eh?
- Estoy muy bien, señora Tomoko... -dijo él, haciendo una pequeña reverencia que hizo mucha gracia a las dos mujeres.
- ¡Qué niño tan bien educado!... -dijo la señora Tomoko, admirada- Sin duda es seguro que seguirá los pasos de su hermano... Dime, Ken, ¿a tí no te gustaría ser como tu hermano?
Ken se sintió orgulloso de su hermano Osamu. En realidad, Ken le quería muchísimo...
- Claro que sí, señora Tomoko...
- Qué niño tan rico... -dijo, y rió levemente- Aunque realmente no parece tan avispado como su hermano...
La sonrisa de Ken se desvaneció como la niebla cuando sale el sol.
- Bueno, señora Tomoko, Ken es aún muy pequeño... -dijo su madre, intentando disimular la molestia que le habían causado sus palabras.
La señora Tomoko se incorporó, esbozando una sonrisa que a Ken causó temor.
- Oh, señora Ichijoji, tiene razón, lo siento muchísimo... Ken todavía es demasiado pequeño... Estoy segura de que cuando crezca, será tan inteligente como su hermano Osamu...
Ken apretó con mas fuerza la mano de su madre.
Otra vez Osamu.
Siempre Osamu.
Por la mente de Ken desfilaron de repente los anteriores encuentros de su madre con la señora Tomoko, y en todos ellos el tema era siempre el mismo.
Su hermano Osamu.
Y esas gafas...
Eran unas gafas demasiado grandes, grandes y algo ridículas, de montura amarilla y de cristales de color violeta. Muy coloridas, sin duda. Siempre les impedía llegar a verle los ojos. Eran esas gafas las que le daban una expresión casi de desprecio hacia él cada vez que hablaban de su hermano.
<<Señora Ichijoji, me han dicho que su hijo es muy listo e inteligente...
<< Siento mucha envidia...
<<Ojalá mi hijo tuviera una mínima parte de la cabeza del suyo...
<<¿Cuánta educación se necesita para conseguir un niño tan inteligente?...
<<A lo mejor es sólo cuestión de genes y nada más...
<<Claro, es que es un GENIO...
Un genio.
Esa palabra resonaba en los oídos de Ken en su casa, todos los días.
Y a la salida del colegio.
Y cuando iban de compras.
Y por supuesto, en todos sus encuentros con la vecina.
De improvisto, Ken sintió cómo la mano de su madre se separaba de la suya. El pequeño la miró angustiado.
- ¡Mamá!...
Ken no lo entendía, pero cada vez que su madre escuchaba esa palabra (genio) parecía sentir una alegría tan inmensa que casi la obligaba a separarse de él...

sayo

Marcos Andersen
18-nov-2009, 17:43
esta bueno el fic nwn
espero la conti
matta ne!