María Priscila
27-sep-2009, 20:28
Broken Angel
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Primero que nada... ¡Hola!, segundo que nada... ¿Que tal?... ok no xD, Bien, estoy aqui por que despues de mucho pensar y planear, decidi publicar mi historia de una santa vez
Antes que nada dejo el resumen para que se entienda de que demonios va:
La historia trata acerca de una chica llamada Nathalie, quien es mitad ángel, pero esto la esta matando de a poco y necesita encontrar respuestas antes de que sea demaciado tarde
Ok, apesto con los resumenes, lean la historia y ya (?)
Ok, ya, sin mas preambulos (Por que mas me vale no alargarle) el capitulo uno:
Capitulo 1
Eran alrededor de las 11am en aquel pequeño poblado al Sur de Alemania en donde reinaban los comentarios y el griterío de sus habitantes. Los niños corrían enérgicamente mientras sus madres intentaban tenerlos quietos y comprar sus necesitados víveres al mismo tiempo. Era un ambiente bastante rutinario y sin nada fuera de lo común.
— ¡Stephanie!— Gritó una mujer castaña desde un puesto de frutas. —Por favor, no te alejes demasiado—.
— ¡Si, mamá!— Respondió, no muy lejos, una pequeña que no pasaba de los 7 años, moviendo los brazos en señal de haber entendido.
Luego de esto la niña ni corta ni perezosa se puso a explorar un poco los puestos de golosinas y juguetes. Durante su corto trayecto pasó por un callejón que se encontraba completamente a oscuras, algo raro en un callejón tan ancho.
—Oh — Menciono ella mientras se dirigía al callejón fuertemente impulsada por su curiosidad.
Pero de un momento a otro su curiosidad se transformó en miedo cuando diviso dos enormes y temibles ojos rojos que sobresalían en esa total oscuridad y comenzó a retroceder cuando escucho una sonora respiración mezclada con gruñidos, pero justo en el momento en el que decidió correr cual alma que se la lleva el diablo, de la nada la luz ilumino el lugar y dejo a la vista una enorme bestia con la apariencia de una lobo albino, solo que inmensamente mas grande y aterrador, además de que tenia una extraña marca en forma de rombo rojo en la cabeza.
Lo primero que paso por la cabeza de la pequeña es “¡Corre!” pero sus piernas no respondían, estaba estática, totalmente petrificada por la imponente y temible imagen que tenía frente suyo, pero pronto fue absuelta de su trance por el feroz rugido del animal que, prácticamente, la manda a volar
Tras el fuerte rugido el poblado se da cuenta de la presencia de la bestia y estallan en pánico, se ve gente espantada corriendo en varias direcciones, y aprovechando tanta confusión Stephanie aprovecha para escapar de las cercanías de lo que fuera que era esa cosa, pero justo cuando creía que estaba a salvo y que solo le quedaba encontrar a su madre, la niña tropieza con la raíz de un árbol que sobresale del suelo.
— ¡Auch!— Profirió al caer de cara al suelo, lo que alerto al animal, que con trote rápido fue tras ella.
La pequeña quiso escapar una vez más pero su pie se había atorado en la rama que había sido la culpable de su tropezón, intento desesperadamente liberarse, pero era inútil y para cuando se dio cuenta la bestia ya estaba enfrente suyo con una de sus patas alzadas, preparado para desgarrar a la niña con aquellas enormes garras que sobresalían de su extremidad
A la niña no le quedo más que resignarse y cerró los ojos con fuerza esperando el doloroso golpe, pero, pasaron los segundos y nada sucedía.
— ¿Eh? ¿Ya me morí?— Se pregunto mentalmente al no sentir dolor alguno, pero se dio cuenta de que aun seguía entera así que abrió sus ojos temerosa de lo que se pudiera encontrar pero termino por abrirlos rápidamente al ver lo que tenía enfrente.
Aquel extraño ser que intentaba matarla momentos atrás ahora se encontraba tumbado en el piso gruñendo de dolor y la pata con la que se había dispuesto a rebanarla había sido completamente amputada y sangraba a chorros. Ella estaba completamente sorprendida, no entendía que pasaba, primero estaba huyendo de una criatura enorme y espeluznante y ahora esta estaba tirada y lamentándose cual perrito indefenso.
— Vaya, estos bichos también están aquí en Saarbrücken, ¡Que molestia!— Dijo una chica parada en el techo de un puesto, tenía una extraña vestimenta constituida por una chaqueta negra de mangas anchas que estaba bordeada de rojo, una falda a tablas de igual patrón, también unas botas y una corbata roja de punta negra, su largo cabello negro era mecido por el débil viento, sujetaba una gruesa espada algo manchada de sangre sobre sus hombros y sus fieros ojos verdes mostraban determinación.
Ahora la pequeña entendía menos. ¿Quién era esta extraña? ¿De donde había salido? ¡¿Qué hacía ahí parada?! Y sobre todo ¡¿Por qué tenía una espada manchada de sangre sobre sus hombros?! Realmente entendía poco y nada, pero tampoco tuvo demasiado tiempo para razonar, pues el animal, de alguna u otra forma había comenzado a regenerarse y se disponía a incorporarse.
— Ugh, sigo pensando que esa maldita habilidad de regeneración es una piedra en el zapato— Profirió la desconocida algo molesta — Pero aun con eso, estos animalejos son inútiles— Dijo mientras una sonrisa de superioridad se dibujaba en su rostro y de un segundo a otro dio un ágil salto desde el techo de aquel puesto para después cortar de una tajo la cabeza del recién repuesto monstruo, cuya cabeza se evaporo en el aire mientras que el cuerpo caía inerte al suelo. La chica, por su parte, aterrizo grácil en el suelo, pero apenas y lo toco, se puso a mirar en todas direcciones, como si buscara algo, Stephanie estaba a punto de hablarle cuando su intensa mirada color jade se poso en ella, petrificándola.
— ¡Hey, mocosa!— Le grito de una forma no muy cortes que digamos — ¡Si no quieres que ese bicho de 3ª categoría vuelva a regenerarse y te trague, sal de ahí o te cortare una pierna!— Le amenazó en forma fría mientras apuntaba su espada a ella.
— ¡¿Qué?!— Exclamo la pequeña, si antes ya estaba asustada, ahora estaba azul del pavor, mas aun al ver aquel objeto punzo/cortante apuntado directo hacia ella — ¡Espera! ¡N…no puedo sa…salir, mi pie es…esta…— Estaba prácticamente tartamudeando y de un momento a otro iba a comenzar a llorar, pero antes de que terminara la frase, la ojiverde se dio cuenta de lo que quería decir al dirigir su vista a la rama que la aprisionaba, pero al apenas darse cuenta, el animal comenzaba a restituirse de nuevo
— ¡Maldición!— Siseo claramente molesta la chica, tuvo que limitarse a dar otro salto para esquivar las zarpadas de la descomunal bestia, lo que la obligo a alejarse de la pequeña que ya empezado a llorar por el miedo y la confusión que le producía aquella difícil situación.
— ¡Oye! ¡Guarda la calma! Si te pones a lloriquear no solucionaras nada— Le recrimino, pero el regaño solo hizo que llorara son mas fuerza. — Ash, no quería tener que hacer esto no me queda de otra— Y tras decir esto, sujeto firmemente su gruesa espada y con una hábil voltereta paso por sobre aquel animal, pues este estaba entre ella y la pequeña atrapada, al ignorarlo, este enfureció y se dio la vuelta con rapidez, la morena sin perder tiempo levanto su espada hacia Stephanie y justo cuando ella creería que sería apuñalada sintió una pequeña brisa y el frió metal rozando la piel de su pierna, la chica había clavado la espada en el suelo, a escasos milímetros de su pierna, suspiro aliviada al ver que aun tenia sus dos piernas, pero en ese momento recordó a la bestia, giro violentamente su cabeza hacia donde se encontraba y vio con terror que su hocico se encontraba a pocos centímetros de la pelinegra, estaba a punto de gritarle a esta que se apartara, pero… Algo andaba mal, a pesar de que el animal estaba realmente muy cerca, no movía un solo músculo, estaba totalmente petrificado
— Vaya, justo a tiempo— Exclamo la extraña aliviada. — ¿Eh?— Fue lo único que acertó decir la niña, pero entonces vio que cuando aquella chica retiraba su espada del suelo un extraño símbolo comenzó a brillar fuertemente, tanto que Stephanie tuvo que cubrirse los ojos para que la luz no la cegara, una vez que cesó, vio sorprendida como la enorme bestia se desintegraba y de ella solo quedaba una repulsiva mariposa negra que rápidamente se perdió en el cielo
— ¿Con que ahí estaba el sello?, Mira donde te vienes a caer, un poco mas y te arrancaba la pierna— Bromeo ella, pero… ¡Casi le arranca la pierna! ¿¡Que tiene eso de divertido!? — Bueno, de paso corte de rama, ya puedes pararte—Le comento mientras sujetaba su espada y ponía su otra mano en el filo — ¡Modo pasivo!— Dijo levantado la voz, en ese momento el arma se desintegro en miles de pequeños fragmentos que se quedaron flotando en el aire unos minutos para luego reagruparse, pero al hacerlo, en vez de volver a la forma de una espada, adoptaron la forma de una carta de Poker, un As de espadas.
La pequeña estaba a punto de preguntarle mil y un cosas, pero fue interrumpida por un grito que venia de un poco más atrás — ¡Stephanie!— Era su madre, quien corrió presurosa hasta ella y la abrazo — ¿Estas bien? ¿Tienes alguna herida?— Pregunto la mujer realmente preocupada, pero se alivio a ver que la niña negaba con la cabeza
— Ejem— Carraspeo la chica para que la mujer le prestara atención — Lamento interrumpirla señora pero, ¿Conoce usted el camino hacia Westfalia?— Pregunto mientras se sacudía algo de polvo de la falda y guardaba el naipe dentro de un pequeño estuche que tenia atado a la pierna mediante una correa
— Pues en la estación de trenes de unas ciudades mas adelante ahí un tren que va directo hacia allá— Explico la mujer mientras arreglaba algunos mechones del cabello de su pequeña hija.
— Bien, gracias— Dijo ella para luego emprender su camino, pero fue interrumpida por la voz de la pequeña — ¡Espera!— Exclamo extendiendo mano hacia ella — Antes de que te vayas ¿Podrías decirme tu nombre al menos?—
— ¿Mi nombre?— Dijo la muchacha luego de voltearse hacia donde la habían llamado, para luego sonreír amistosamente.
— Me llamo Nathalie— .
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Mientras tanto, no muy lejos de ahí, tres figuras observaban lo recién sucedido desde una empinada montaña
— ¡Moo! ¡Nathalie mató a otra de nuestras mascotas! ¡No es justo!— Se quejo una niña de cabellos morado oscuro, sujetado en dos coletas y con un parche en ojo derecho, no pasaba de los 5 años y tenia los brazos cruzados en señal de berrinche.
— No entiendo por que no podemos simplemente ir nosotros a matarla Señorita Mariam— Pregunto el niño que se encontraba a su lado, era igual a la niña, solo que traía el cabello corto y el parche en el ojo izquierdo
— Paciencia, mis niños, paciencia, que mientras más esperemos, más nos divertiremos, además, ella ya ha esperado unos 8 años, uno poco mas te tiempo no le hará daño— Menciono la ultima figura, era un chica de mas o menos 14 o 15 años, tenia el pelo blanco y el fleco tapaba uno de sus ojos, mientras que el otro lo mantenía cerrado y sonreía divertida mientras acariciaba una mariposa negra que se encontraba en su hombro, pero de repente abrió abruptamente su ojo que era de un color rojo borgoña y su sonrisa de volvió macabra y espeluznante
— ¿O me equivoco? Mi querida Nathalie.
~
Bien ¿No entendieron pepino y medio?, no se preocupen, en el siguiente capitulo si lo haran~
Guía de capitulos
Capitulo 2
Oscuridad… solo oscuridad, ella sollozaba sentada en las ruinas de aquella catedral, ahora casi completamente hundida en ese mar negro, una luna al mas vivo rojo sangre se erguía sobre ella, el cielo se fundía con el supuesto mar en el horizonte, pues ambos tenían la misma tonalidad.
Y ella lloraba, sentada en lo que alguna vez fue un campanario, estaba abrazando sus piernas y tenía la frente recargada en las rodillas, las hebras negras de su cabello danzaban melancólicamente debido al viento, que también movía aquel delicado vestido blanco que ella tenía puesto.
—Duele —susurró con la voz quebrada. —Duele —repitió elevando un poco la voz. —Duele, duele, duele, duele… ¡Ya detente! —termino por gritar mientras alzaba la cabeza y dejaba ver sus ojos verde llenos de lágrimas, tenía una mirada afligida y triste.
—¿Qué pasa? —pregunto una voz, sonaba divertida y desafiante a la vez. —Vamos, no seas aguafiestas, total, ya hemos estado justas 14 largos años. ¿No me vendrás a decir que aun quieres que me vaya? —
—Exacto, ¡Lárgate! ¡Déjame en paz! —volvió a gritarle a la nada, mientras se abrazaba a si misma
—Oh, lo lamento mucho, pero yo de aquí no me moveré —comento la voz agregando un tono infantil. —Además, deberías estar agradecida conmigo, te he dejado vivir unos años más, pero ¿Sabes?, estas empezando a molestarme mocosa —Esta vez el tono se torno algo serio.
De repente, el líquido negro el cual se encontraba cerca de donde ella estaba sentada comenzó a ondear y a burbujear, y de la nada una mano y un brazo salieron furtivos de ahí y la agarraron de la muñeca. —¿Pero que… —fue lo poco que pudo atinar a decir pues un rostro, a pocos centímetros del suyo, la había callado, su cabello y sus facciones eran idénticos a los de ella, pero sus globos oculares eran completamente rojos, tenía una sonrisa maniática y lloraba sangre
—Voy a matarte, voy a matarte —repitió aquel extraño ser con un tono de indiferencia, para luego soltarle la muñeca y en un sagaz movimiento colocar sus manos alrededor del cuello de ella y comenzar a asfixiarla. —Muere ángel patético, es lo que mereces, ¡Mereces morir por el simple hecho de haber nacido! —Profirió mientras reía histéricamente y apretaba su cuello con más fuerza, cortándole la respiración, el esfuerzo que la ojiverde ponía en liberarse del agarre le ayudaba poco y nada pues estaba quedando sin fuerzas, y de repente, todo oscureció.
—¡AHH! —gritó Natalie mientras despertaba abruptamente, su respiración era agitada y su corazón latía mas fuerte de lo normal, pero se tranquilizó al fijar su vista a los alrededores y comprobar que estaba en el tren hacía Westfalia, aunque algunos otros pasajeros se le habían quedado viendo algo extrañados por el grito que pegó.
—Vaya, solo a sido un sueño —suspiro aliviada al darse cuenta de lo que acababa de vivir no era real. —No… una pesadilla —corrigió con cierto tono melancólico mientras veía el paisaje a través de la ventana
La vista del otro lado del cristal era bastante agradable y tranquila, las montañas imponentes aun estando tan lejanas, árboles por doquier y el verde predominando el paisaje, era realmente relajante.
Pero ella en lo último que pensaba era en relajarse, estaba ahí para encontrar a alguien y no se iría con las manos vacías
—Tsk, solo espero no tener que lidiar son las “mascotitas” de Mariam aquí también. —murmuró molestar a recordar la situación de hace unos días atrás, ¿Acaso creía que ella era su juguete? Tenía poco tiempo y no lo iba a andar desperdiciando con esos bichos anormales.
En ese momento, el tren se detuvo, ella bajo con rapidez y en la estación pidió algunas indicaciones. Minutos después Nathalie ya se encontraba en el centro de la ciudad con un pequeño papel en mano, parecía una especie de mapa mal dibujado.
—Demonios, ese hombre a quien le pregunte siquiera debió tomarse la molestia de dibujar decentemente… ¿Esto es un árbol o un perro? —pregunto para si mientras intentaba reconocer el condenado bulto amorfo que estaba dibujado en el papel. —Tal vez sea una oveja —Murmuró levantando una ceja. —¡Argh! ¿¡Que estoy pensado!? Además, esta cosa es indescifrable —suspiró ¿Acaso creían que era adivina?
Pero tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no noto que un chico pelirrojo estaba corriendo a velocidad infrahumana hacia donde ella estaba parada
—¡CUIDADO! —grito el muchacho para que ella se quitara, pues el iba demasiado rápido como para detenerse a tiempo —¿Eh? —murmuro al darse cuenta pero ya era muy tarde para reaccionar y el choque se hizo inevitable
—¡Ahh! — Exclamo al sentir el abrupto golpe que la hizo estrellar con un bote de basura de un callejón que se encontraba un poco mas atrás de donde estaba parada originalmente. —Auuch —se lamento sobandose la espalda, ese golpe contra un bote de basura de metal era bastante doloroso, pero entonces supuso que el chico responsable del futuro moretón que le saldría en la espalda también estaría tirado por ahí cerca, y al girar la cabeza lo comprobó al mirarlo sentado y sobarse la cabeza, era pelirrojo y de ojos dorados, llevaba anteojos y podía deducir que tenía la misma edad que ella.
Estaba a punto de gritarle palabrota y media pero al notar unos murmullos cercanos se calló, no por los murmullos en si, sino que al escucharlos el extraño chico pelirrojo se había puesto tenso y algo nervioso —Oye, ¿Qué demonios te pa… — Pero Nathalie no pudo terminar de formular su pregunta pues él la silencio tapándole la boca con su mano izquierda
—Shhh, guarda silencio, nos encontraran — Le murmuro sin soltarla mientras se escondían tras otro bote de basura y miraba discretamente hacia la calle que estaba enfrente del callejón
Ok, era oficial, si antes estaba molesta, ahora estaba que reventaba de furia ¿Quién demonios se creía que era? Primero había chocado con ella y ni siquiera se había disculpado y ahora no la dejaba ni hablar.
Estaba a punto de darle un codazo cuando los murmullos de antes se intensificaron y de repente vio pasar tres figuras enfrente del callejón, en la calle, eran tres hombres y estaban bastante furibundos.
—Maldición, ¿En donde se habrá metido ese endemoniado mocoso? —Masculló el más robusto de los tres.
—Lo subestimamos, se veía bastante débil pero si que es escurridizo, no importa, tarde o temprano lo encontraremos, no puede esconderse para siempre —comentó otro, no tenía una complexión tan robusta como el primero pero aun así se veía bastante enojado
El chico permanecía bastante tenso, no hacía falta pensar demasiado como para darse cuenta de que la persona de la cual hablaban esos hombres era él y por eso se escondía. Luego de unos minutos los hombres pasaron de largo y el muchacho suspiro aliviado
Aunque el pelirrojo se había olvidado de un “pequeño” detalle por culpa de la situación de hace unos minutos, y ese “pequeño” detalle acababa de darle un codazo en el estomago dejándolo sin aire.
—¡Tu, reverendo pedazo de idiota! —le grito luego de incorporarse, decir que estaba furiosa sería decir poco, con la mirada que traía en ese momento podría hacer huir a un ejercito completo. —¡Primero eres tan torpe como para chocar conmigo, luego te atreves a taparme la boca y casi me asfixias! ¡Escúchame bien! ¡Se supone que debería golpear a nadie durante un tiempo pero tu te estas haciendo unos meritos! —Volvió a gritarle, realmente ella se veía intimidante, pero por alguna el no se veía asustado, tampoco intimidado, se veía mas… hipnotizado
No había tenido tiempo de verla bien puesto que todo había sido muy rápido, pero ahora que ella estaba parada enfrente suyo con ese aire de superioridad, su largo cabello negro, que llegaba hasta sus rodillas, sus fieros ojos verdes, sobre los cuales estabas sus finas cejas inclinadas hacia abajo en señal de enfado, sus finas facciones y rosadas mejillas, había quedado completamente embobado, y seguiría así de no se por una patada que le dio de lleno en la cara mandándolo a volar unos metros mas atrás
—¿¡Estas escuchándome!? Si es que tienes la suficiente materia gris para hacerlo, claro —le reclamo con sarcasmo, mientras el se limitaba a “intentar” incorporarse luego del golpe. —Será bonita, pero si que golpea fuerte —pensó para si el muchacho mientras se paraba con ayuda de una pared que tenía cerca. —Si…siento lo del golpe, fue torpeza mía —se disculpo cortésmente tratando de sonreír
—Hum, mas te vale —le dijo con un tono altanero y arrogante. —Y a todo esto, ¿Por qué demonios te perseguían? —le pregunto Nathalie sin demasiado interés
—Bien, digamos que no soportaron perder una apuesta contra un niño —Le respondió con un media sonrisa dibujada en su rostro mientras se quitaba los anteojos que tenía para limpiarlos pues estaban llenos de polvo, era un milagro que no este rotos después de semejante patada, pero su pequeña conversación fue interrumpida por una figura que con su sombra oscureció todo el callejón.
—Vaya, vaya, con que aquí estas, mocoso escurridizo —era el hombre extremadamente robusto de antes, acompañado de sus dos camaradas. —Y encima acompañado de una bella jovencita, bien, entonces… —el tronó los dedos y uno de sus compañeros saco una filosa daga del bolsillo de su pantalón y no dos veces en sujetar del brazo a la chica y colocarle el arma en el cuello. —Escucha niño, si no quieres que le pase nada a esta señorita, devuélvenos el dinero que nos has quitado.
— ¡Esperen! ¡Ella no tiene nada que ver en esto! —Exclamo él bastante molesto. —Además, yo les e ganado ese dinero limpiamente, simplemente acepten que han perdido y lárguense de aquí.
—Escúchame bien mocoso asqueroso, no pienso dejar que te lleves mi dinero y mucho menos aceptar que un niño que es tres veces menos que yo me ha ganado, así que si no quieres que mate, devuelve todo lo que nos has quitado —dijo el hombre con una sonrisa maniaca y una creciente vena en su frente mientras hacia presión con la daga, pero a Nathalie realmente no parecía importarle, aunque su mirada empezaba a reflejar fastidio.
—Tsk, que molestos y patéticos son, si quieres largarte ileso de aquí será mejor que quites esa cosa de mi cuello —el tono arrogante había vuelto a su voz, lo que sorprendió a su captor pues se dio cuenta de que no tenía miedo, pero luego esa sorpresa en transformo en ira. — ¿¡Quien demonios te crees mocosa idiota!? ¿¡Acaso te has dado cuenta de que puedo matarte si qui… ¡Ugh! —Profirió adolorido el hombre al recibir un fuerte codazo por parte de la pelinegra, y esta aprovecho a que, por el fuerte golpe, había quitado el arma de su cuello, rápidamente se volteo y le dio una fuerte patada en el estomago antes de que se recuperara del golpe anterior, haciéndolo caer al suelo, retorciéndose de dolor
Sus otros dos compañeros quedaron boquiabiertos, mientras que el muchacho ojidorado permanecía indiferente, pues luego de experimentarlo de primera mano, ya no sorprendía tanto la fuerza de la chica
—Pero que demonios… condenada mocosa, ya veras —Siseo otro hombre mientras se disponía a darle un puñetazo, pero a escasos centímetros su puño fue detenido por la mano del pelirrojo, quien lo miraba desafiante. —Si me persiguen a mi realmente no me importa, pero intentar golpear a una mujer, no voy a dejarles hacer eso —le dijo con bastante determinación, cosa que intimido un poco al hombre, pero aun seguía igual de furioso.
— ¡Suéltame! —le ordeno intentado safarse del agarre, pero el muchacho no cedía. — ¿Qué te suelte? Bien como quieras —Su rostro mostraba tranquilidad pero aun con un deje desafiante, y de un momento a otro, sujeto el brazo de su rival y lo hizo dar una vuelta completa en el aire, y con rapidez, aprovecho para darle un golpe en el estomago, intensificando su golpe contra la tierra, cosa que lo dejo inconsciente
—Vaya, sabes pelear después de todo —exclamó Nathalie con cierto asombro al ver el estado en el que el chico había dejado a ese fornido hombre. —Ahora entiendo lo de “las apariencias engañan”.
—Sé hacerlo, pero por lo general lo uso como ultimo recurso, prefiero resolver todo sin necesidad de llegar a los golpes, aunque creo que aquí eso no fue posible —Le comento con una sonrisa, pero entonces el hombre de mayor complexión de los tres de había puesto frente a el.
— ¿¡ACASO ESTAS IGNORANDOME MOCOSO ASQUEROSO!? —Le grito el hombre realmente encolerizado, para luego agarrarlo del cuello de la camisa. —Pensaba dejarte ir si tan solo nos devolvías el dinero, pero ahora te daré una paliza por más que me lo ruegues —le comento con una vena en su frente a punto de explotar, mientras que el tenía la mirada algo tensa y trataba de liberarse de agarre.
El hombre levanto su puño en alto, listo para darle un buen puñetazo en la cara al ojidorado, pero justo cuando se disponía a arremeter contra el, fue mandado unos metros mas atrás por la patada de la pelinegra que le había dado de lleno en la cara.
—Para parecer tan intimidante eres bastante torpe —Menciono Nathalie mientras aterrizaba con agilidad en el suelo después de patearlo
— Ugh, niña estúpida —Le insulto mientras se levantaba y se disponía a correr hacía ella y devolverle el golpe, mas sin embargo recibió un fuerte puñetazo en el mentón proveniente del muchacho, haciendo que se rompiese algunos dientes y su boca comenzara a sangrar. — ¡ARGH! ¡MI BOCA! ¡MALDITOS SEAS!—Maldijo mientras con una mano intentaba parar la hemorragia, era tan doloroso que ni siquiera podía pararse erguido
— Escucha vil escoria humana, si no quieres que te sangre algo más que la boca será mejor que te largues de aquí —Le advirtió la de ojos verdes cruzando los brazos en señal de arrogancia. El tipo no tuvo más opción que tragarse su orgullo, tomar a sus dos compañeros y largarse de ahí.
— Supongo que gracias— Menciono el muchacho a Nathalie con una sonrisa. — ¿Gracias por que? —Pregunto ella arqueando una ceja, no entendía por que le agradecía
—Por haberme ayudado, no era tu problema y aun así terminaste noqueando a uno —Le explico el pelirrojo
—Tienes razón, no era mi problema, supongo que simplemente lo hice por que tipos como esos son asquerosamente molestos —Levanto la mirada y vio fijamente el cielo azul por unos minutos. —A todo esto, ¿Cuál es tu nombre? —Le pregunto mientras volteaba a verlo, recién se había dado cuenta de que no conocía su nombre.
—Me llamo Alexander Flerck, pero puedes llamarme Alex si quieres —Le contesto animoso, pero luego su mirada tomo un deje de curiosidad. — Ya que te he dicho el mío. ¿Cuál es el tuyo?
— ¿Y que mas te da saberlo o no? —Se veía algo desconfiada, pero seguía con su imagen arrogante como siempre
—Pues yo te he dicho mi nombre ¿No es lo justo? —Le dijo aun sonriente, al parecer no le molestaba el mal genio de la chica
—Ash, que mas da, me llamo Nathalie Tuckner —Le respondió fastidiada, pero al escuchar ese nombre los ojos de Alex de abrieron de par en par, bastante asombrado
Mientras tanto, muy lejos de ahí, es una tranquila mansión de Londres, un hombre pelinegro de unos 40 años dormía placidamente sobre su escritorio, el cual era un revoltijo de papeles, muchos tirados en el suelos, otros apilados en montones ridículamente altos y unos que otros manchados o llenos de café y te, pero ninguno parecía ser de molestia para el sueño del hombre, pues dormía como un tronco, de repente la puerta de la oficina de abrió y por ella entro una chica de cabellos castaños, parte del cual estaba sujetado en un rodete y el resto estaba suelto y le llegaba hasta los hombros, tenía ojos heterocromos, pues el iris izquierdo era de un color azul, y el derecho era rojo, traía algo en las manos, un papel, y parecía tener algo escrito
—Papá, papá despierta —Dijo mientras lo movía intentando despertarlo, mas era en vano, entones, sus ojos se iluminaron y se le ocurrió una idea. — ¡Oh no!, papá, tienes canas —Le susurro mientras su voz tenia un todo de preocupación y dramatismo obviamente fingidos.
— ¡NO! —Grito el hombre despertando inmediatamente. — ¡OH SEÑOR! ¡TE PIEDAD DE MI! ¡¡SOY MUY JOVEN PARA ENVEJECER!! —Se lamentaba y gritaba a la nada mientras su hija se sujetaba el puente de la nariz tratando de no golpear a su propio padre.
—Papá, tranquilo, solo es caspa —Le menciono para tranquilizarlo, inmediatamente este dejo de gritar y volteo a verla sonriente —Oh, Hollie, hija ¿Qué te trae por aquí? — Comento de lo más amable mientras Hollie arqueaba una ceja, su padre llegaba a ser tan bipolar algunas veces
—Mira, te llego esta carta —Le paso el papel que traía en las manos y el rápidamente comenzó a leerlo.
—Oh, vaya sorpresa, es de un viejo amigo mío, veamos… —Mientras mas leía, una gran sonrisa se estampaba en su rostro. —Hollie, ¿Cuantas habitaciones nos sobran? — Le pregunto a su hija sin despegar los ojos de su lectura.
—Veamos, llevo 4, menos 8, mas 2 —Murmuraba mientras contaba con los dedos. —Pues unas 462 habitaciones, ¿Por qué?
—Pues necesito que vayas preparando una, muy pronto tendremos un nuevo compañero por aquí — Le dijo mientras dejaba la carta sobre su escritorio, ella lo miro confundida, pero rápidamente asintió y salio de la oficina para hacer lo que su padre le había encomendado
—Vaya, Samuel tiene un hijo y se le ocurre comentarlo a estas alturas, bien, no importa, estoy impaciente por conocer al muchacho, aunque, según la carta, Nathalie ya tuvo el privilegio de conocerlo antes que yo— Dijo mientras tomaba su taza de café y bebía un poco de su liquido, entonces el viento entro fugaz por la ventana he hizo volar la carta, dejando ver que lo que decía al final:
“Atentamente:
Samuel Flerck”
http://img197.imageshack.us/img197/3231/headerfeo.png
Primero que nada... ¡Hola!, segundo que nada... ¿Que tal?... ok no xD, Bien, estoy aqui por que despues de mucho pensar y planear, decidi publicar mi historia de una santa vez
Antes que nada dejo el resumen para que se entienda de que demonios va:
La historia trata acerca de una chica llamada Nathalie, quien es mitad ángel, pero esto la esta matando de a poco y necesita encontrar respuestas antes de que sea demaciado tarde
Ok, apesto con los resumenes, lean la historia y ya (?)
Ok, ya, sin mas preambulos (Por que mas me vale no alargarle) el capitulo uno:
Capitulo 1
Eran alrededor de las 11am en aquel pequeño poblado al Sur de Alemania en donde reinaban los comentarios y el griterío de sus habitantes. Los niños corrían enérgicamente mientras sus madres intentaban tenerlos quietos y comprar sus necesitados víveres al mismo tiempo. Era un ambiente bastante rutinario y sin nada fuera de lo común.
— ¡Stephanie!— Gritó una mujer castaña desde un puesto de frutas. —Por favor, no te alejes demasiado—.
— ¡Si, mamá!— Respondió, no muy lejos, una pequeña que no pasaba de los 7 años, moviendo los brazos en señal de haber entendido.
Luego de esto la niña ni corta ni perezosa se puso a explorar un poco los puestos de golosinas y juguetes. Durante su corto trayecto pasó por un callejón que se encontraba completamente a oscuras, algo raro en un callejón tan ancho.
—Oh — Menciono ella mientras se dirigía al callejón fuertemente impulsada por su curiosidad.
Pero de un momento a otro su curiosidad se transformó en miedo cuando diviso dos enormes y temibles ojos rojos que sobresalían en esa total oscuridad y comenzó a retroceder cuando escucho una sonora respiración mezclada con gruñidos, pero justo en el momento en el que decidió correr cual alma que se la lleva el diablo, de la nada la luz ilumino el lugar y dejo a la vista una enorme bestia con la apariencia de una lobo albino, solo que inmensamente mas grande y aterrador, además de que tenia una extraña marca en forma de rombo rojo en la cabeza.
Lo primero que paso por la cabeza de la pequeña es “¡Corre!” pero sus piernas no respondían, estaba estática, totalmente petrificada por la imponente y temible imagen que tenía frente suyo, pero pronto fue absuelta de su trance por el feroz rugido del animal que, prácticamente, la manda a volar
Tras el fuerte rugido el poblado se da cuenta de la presencia de la bestia y estallan en pánico, se ve gente espantada corriendo en varias direcciones, y aprovechando tanta confusión Stephanie aprovecha para escapar de las cercanías de lo que fuera que era esa cosa, pero justo cuando creía que estaba a salvo y que solo le quedaba encontrar a su madre, la niña tropieza con la raíz de un árbol que sobresale del suelo.
— ¡Auch!— Profirió al caer de cara al suelo, lo que alerto al animal, que con trote rápido fue tras ella.
La pequeña quiso escapar una vez más pero su pie se había atorado en la rama que había sido la culpable de su tropezón, intento desesperadamente liberarse, pero era inútil y para cuando se dio cuenta la bestia ya estaba enfrente suyo con una de sus patas alzadas, preparado para desgarrar a la niña con aquellas enormes garras que sobresalían de su extremidad
A la niña no le quedo más que resignarse y cerró los ojos con fuerza esperando el doloroso golpe, pero, pasaron los segundos y nada sucedía.
— ¿Eh? ¿Ya me morí?— Se pregunto mentalmente al no sentir dolor alguno, pero se dio cuenta de que aun seguía entera así que abrió sus ojos temerosa de lo que se pudiera encontrar pero termino por abrirlos rápidamente al ver lo que tenía enfrente.
Aquel extraño ser que intentaba matarla momentos atrás ahora se encontraba tumbado en el piso gruñendo de dolor y la pata con la que se había dispuesto a rebanarla había sido completamente amputada y sangraba a chorros. Ella estaba completamente sorprendida, no entendía que pasaba, primero estaba huyendo de una criatura enorme y espeluznante y ahora esta estaba tirada y lamentándose cual perrito indefenso.
— Vaya, estos bichos también están aquí en Saarbrücken, ¡Que molestia!— Dijo una chica parada en el techo de un puesto, tenía una extraña vestimenta constituida por una chaqueta negra de mangas anchas que estaba bordeada de rojo, una falda a tablas de igual patrón, también unas botas y una corbata roja de punta negra, su largo cabello negro era mecido por el débil viento, sujetaba una gruesa espada algo manchada de sangre sobre sus hombros y sus fieros ojos verdes mostraban determinación.
Ahora la pequeña entendía menos. ¿Quién era esta extraña? ¿De donde había salido? ¡¿Qué hacía ahí parada?! Y sobre todo ¡¿Por qué tenía una espada manchada de sangre sobre sus hombros?! Realmente entendía poco y nada, pero tampoco tuvo demasiado tiempo para razonar, pues el animal, de alguna u otra forma había comenzado a regenerarse y se disponía a incorporarse.
— Ugh, sigo pensando que esa maldita habilidad de regeneración es una piedra en el zapato— Profirió la desconocida algo molesta — Pero aun con eso, estos animalejos son inútiles— Dijo mientras una sonrisa de superioridad se dibujaba en su rostro y de un segundo a otro dio un ágil salto desde el techo de aquel puesto para después cortar de una tajo la cabeza del recién repuesto monstruo, cuya cabeza se evaporo en el aire mientras que el cuerpo caía inerte al suelo. La chica, por su parte, aterrizo grácil en el suelo, pero apenas y lo toco, se puso a mirar en todas direcciones, como si buscara algo, Stephanie estaba a punto de hablarle cuando su intensa mirada color jade se poso en ella, petrificándola.
— ¡Hey, mocosa!— Le grito de una forma no muy cortes que digamos — ¡Si no quieres que ese bicho de 3ª categoría vuelva a regenerarse y te trague, sal de ahí o te cortare una pierna!— Le amenazó en forma fría mientras apuntaba su espada a ella.
— ¡¿Qué?!— Exclamo la pequeña, si antes ya estaba asustada, ahora estaba azul del pavor, mas aun al ver aquel objeto punzo/cortante apuntado directo hacia ella — ¡Espera! ¡N…no puedo sa…salir, mi pie es…esta…— Estaba prácticamente tartamudeando y de un momento a otro iba a comenzar a llorar, pero antes de que terminara la frase, la ojiverde se dio cuenta de lo que quería decir al dirigir su vista a la rama que la aprisionaba, pero al apenas darse cuenta, el animal comenzaba a restituirse de nuevo
— ¡Maldición!— Siseo claramente molesta la chica, tuvo que limitarse a dar otro salto para esquivar las zarpadas de la descomunal bestia, lo que la obligo a alejarse de la pequeña que ya empezado a llorar por el miedo y la confusión que le producía aquella difícil situación.
— ¡Oye! ¡Guarda la calma! Si te pones a lloriquear no solucionaras nada— Le recrimino, pero el regaño solo hizo que llorara son mas fuerza. — Ash, no quería tener que hacer esto no me queda de otra— Y tras decir esto, sujeto firmemente su gruesa espada y con una hábil voltereta paso por sobre aquel animal, pues este estaba entre ella y la pequeña atrapada, al ignorarlo, este enfureció y se dio la vuelta con rapidez, la morena sin perder tiempo levanto su espada hacia Stephanie y justo cuando ella creería que sería apuñalada sintió una pequeña brisa y el frió metal rozando la piel de su pierna, la chica había clavado la espada en el suelo, a escasos milímetros de su pierna, suspiro aliviada al ver que aun tenia sus dos piernas, pero en ese momento recordó a la bestia, giro violentamente su cabeza hacia donde se encontraba y vio con terror que su hocico se encontraba a pocos centímetros de la pelinegra, estaba a punto de gritarle a esta que se apartara, pero… Algo andaba mal, a pesar de que el animal estaba realmente muy cerca, no movía un solo músculo, estaba totalmente petrificado
— Vaya, justo a tiempo— Exclamo la extraña aliviada. — ¿Eh?— Fue lo único que acertó decir la niña, pero entonces vio que cuando aquella chica retiraba su espada del suelo un extraño símbolo comenzó a brillar fuertemente, tanto que Stephanie tuvo que cubrirse los ojos para que la luz no la cegara, una vez que cesó, vio sorprendida como la enorme bestia se desintegraba y de ella solo quedaba una repulsiva mariposa negra que rápidamente se perdió en el cielo
— ¿Con que ahí estaba el sello?, Mira donde te vienes a caer, un poco mas y te arrancaba la pierna— Bromeo ella, pero… ¡Casi le arranca la pierna! ¿¡Que tiene eso de divertido!? — Bueno, de paso corte de rama, ya puedes pararte—Le comento mientras sujetaba su espada y ponía su otra mano en el filo — ¡Modo pasivo!— Dijo levantado la voz, en ese momento el arma se desintegro en miles de pequeños fragmentos que se quedaron flotando en el aire unos minutos para luego reagruparse, pero al hacerlo, en vez de volver a la forma de una espada, adoptaron la forma de una carta de Poker, un As de espadas.
La pequeña estaba a punto de preguntarle mil y un cosas, pero fue interrumpida por un grito que venia de un poco más atrás — ¡Stephanie!— Era su madre, quien corrió presurosa hasta ella y la abrazo — ¿Estas bien? ¿Tienes alguna herida?— Pregunto la mujer realmente preocupada, pero se alivio a ver que la niña negaba con la cabeza
— Ejem— Carraspeo la chica para que la mujer le prestara atención — Lamento interrumpirla señora pero, ¿Conoce usted el camino hacia Westfalia?— Pregunto mientras se sacudía algo de polvo de la falda y guardaba el naipe dentro de un pequeño estuche que tenia atado a la pierna mediante una correa
— Pues en la estación de trenes de unas ciudades mas adelante ahí un tren que va directo hacia allá— Explico la mujer mientras arreglaba algunos mechones del cabello de su pequeña hija.
— Bien, gracias— Dijo ella para luego emprender su camino, pero fue interrumpida por la voz de la pequeña — ¡Espera!— Exclamo extendiendo mano hacia ella — Antes de que te vayas ¿Podrías decirme tu nombre al menos?—
— ¿Mi nombre?— Dijo la muchacha luego de voltearse hacia donde la habían llamado, para luego sonreír amistosamente.
— Me llamo Nathalie— .
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Mientras tanto, no muy lejos de ahí, tres figuras observaban lo recién sucedido desde una empinada montaña
— ¡Moo! ¡Nathalie mató a otra de nuestras mascotas! ¡No es justo!— Se quejo una niña de cabellos morado oscuro, sujetado en dos coletas y con un parche en ojo derecho, no pasaba de los 5 años y tenia los brazos cruzados en señal de berrinche.
— No entiendo por que no podemos simplemente ir nosotros a matarla Señorita Mariam— Pregunto el niño que se encontraba a su lado, era igual a la niña, solo que traía el cabello corto y el parche en el ojo izquierdo
— Paciencia, mis niños, paciencia, que mientras más esperemos, más nos divertiremos, además, ella ya ha esperado unos 8 años, uno poco mas te tiempo no le hará daño— Menciono la ultima figura, era un chica de mas o menos 14 o 15 años, tenia el pelo blanco y el fleco tapaba uno de sus ojos, mientras que el otro lo mantenía cerrado y sonreía divertida mientras acariciaba una mariposa negra que se encontraba en su hombro, pero de repente abrió abruptamente su ojo que era de un color rojo borgoña y su sonrisa de volvió macabra y espeluznante
— ¿O me equivoco? Mi querida Nathalie.
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Bien ¿No entendieron pepino y medio?, no se preocupen, en el siguiente capitulo si lo haran~
Guía de capitulos
Capitulo 2
Oscuridad… solo oscuridad, ella sollozaba sentada en las ruinas de aquella catedral, ahora casi completamente hundida en ese mar negro, una luna al mas vivo rojo sangre se erguía sobre ella, el cielo se fundía con el supuesto mar en el horizonte, pues ambos tenían la misma tonalidad.
Y ella lloraba, sentada en lo que alguna vez fue un campanario, estaba abrazando sus piernas y tenía la frente recargada en las rodillas, las hebras negras de su cabello danzaban melancólicamente debido al viento, que también movía aquel delicado vestido blanco que ella tenía puesto.
—Duele —susurró con la voz quebrada. —Duele —repitió elevando un poco la voz. —Duele, duele, duele, duele… ¡Ya detente! —termino por gritar mientras alzaba la cabeza y dejaba ver sus ojos verde llenos de lágrimas, tenía una mirada afligida y triste.
—¿Qué pasa? —pregunto una voz, sonaba divertida y desafiante a la vez. —Vamos, no seas aguafiestas, total, ya hemos estado justas 14 largos años. ¿No me vendrás a decir que aun quieres que me vaya? —
—Exacto, ¡Lárgate! ¡Déjame en paz! —volvió a gritarle a la nada, mientras se abrazaba a si misma
—Oh, lo lamento mucho, pero yo de aquí no me moveré —comento la voz agregando un tono infantil. —Además, deberías estar agradecida conmigo, te he dejado vivir unos años más, pero ¿Sabes?, estas empezando a molestarme mocosa —Esta vez el tono se torno algo serio.
De repente, el líquido negro el cual se encontraba cerca de donde ella estaba sentada comenzó a ondear y a burbujear, y de la nada una mano y un brazo salieron furtivos de ahí y la agarraron de la muñeca. —¿Pero que… —fue lo poco que pudo atinar a decir pues un rostro, a pocos centímetros del suyo, la había callado, su cabello y sus facciones eran idénticos a los de ella, pero sus globos oculares eran completamente rojos, tenía una sonrisa maniática y lloraba sangre
—Voy a matarte, voy a matarte —repitió aquel extraño ser con un tono de indiferencia, para luego soltarle la muñeca y en un sagaz movimiento colocar sus manos alrededor del cuello de ella y comenzar a asfixiarla. —Muere ángel patético, es lo que mereces, ¡Mereces morir por el simple hecho de haber nacido! —Profirió mientras reía histéricamente y apretaba su cuello con más fuerza, cortándole la respiración, el esfuerzo que la ojiverde ponía en liberarse del agarre le ayudaba poco y nada pues estaba quedando sin fuerzas, y de repente, todo oscureció.
—¡AHH! —gritó Natalie mientras despertaba abruptamente, su respiración era agitada y su corazón latía mas fuerte de lo normal, pero se tranquilizó al fijar su vista a los alrededores y comprobar que estaba en el tren hacía Westfalia, aunque algunos otros pasajeros se le habían quedado viendo algo extrañados por el grito que pegó.
—Vaya, solo a sido un sueño —suspiro aliviada al darse cuenta de lo que acababa de vivir no era real. —No… una pesadilla —corrigió con cierto tono melancólico mientras veía el paisaje a través de la ventana
La vista del otro lado del cristal era bastante agradable y tranquila, las montañas imponentes aun estando tan lejanas, árboles por doquier y el verde predominando el paisaje, era realmente relajante.
Pero ella en lo último que pensaba era en relajarse, estaba ahí para encontrar a alguien y no se iría con las manos vacías
—Tsk, solo espero no tener que lidiar son las “mascotitas” de Mariam aquí también. —murmuró molestar a recordar la situación de hace unos días atrás, ¿Acaso creía que ella era su juguete? Tenía poco tiempo y no lo iba a andar desperdiciando con esos bichos anormales.
En ese momento, el tren se detuvo, ella bajo con rapidez y en la estación pidió algunas indicaciones. Minutos después Nathalie ya se encontraba en el centro de la ciudad con un pequeño papel en mano, parecía una especie de mapa mal dibujado.
—Demonios, ese hombre a quien le pregunte siquiera debió tomarse la molestia de dibujar decentemente… ¿Esto es un árbol o un perro? —pregunto para si mientras intentaba reconocer el condenado bulto amorfo que estaba dibujado en el papel. —Tal vez sea una oveja —Murmuró levantando una ceja. —¡Argh! ¿¡Que estoy pensado!? Además, esta cosa es indescifrable —suspiró ¿Acaso creían que era adivina?
Pero tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no noto que un chico pelirrojo estaba corriendo a velocidad infrahumana hacia donde ella estaba parada
—¡CUIDADO! —grito el muchacho para que ella se quitara, pues el iba demasiado rápido como para detenerse a tiempo —¿Eh? —murmuro al darse cuenta pero ya era muy tarde para reaccionar y el choque se hizo inevitable
—¡Ahh! — Exclamo al sentir el abrupto golpe que la hizo estrellar con un bote de basura de un callejón que se encontraba un poco mas atrás de donde estaba parada originalmente. —Auuch —se lamento sobandose la espalda, ese golpe contra un bote de basura de metal era bastante doloroso, pero entonces supuso que el chico responsable del futuro moretón que le saldría en la espalda también estaría tirado por ahí cerca, y al girar la cabeza lo comprobó al mirarlo sentado y sobarse la cabeza, era pelirrojo y de ojos dorados, llevaba anteojos y podía deducir que tenía la misma edad que ella.
Estaba a punto de gritarle palabrota y media pero al notar unos murmullos cercanos se calló, no por los murmullos en si, sino que al escucharlos el extraño chico pelirrojo se había puesto tenso y algo nervioso —Oye, ¿Qué demonios te pa… — Pero Nathalie no pudo terminar de formular su pregunta pues él la silencio tapándole la boca con su mano izquierda
—Shhh, guarda silencio, nos encontraran — Le murmuro sin soltarla mientras se escondían tras otro bote de basura y miraba discretamente hacia la calle que estaba enfrente del callejón
Ok, era oficial, si antes estaba molesta, ahora estaba que reventaba de furia ¿Quién demonios se creía que era? Primero había chocado con ella y ni siquiera se había disculpado y ahora no la dejaba ni hablar.
Estaba a punto de darle un codazo cuando los murmullos de antes se intensificaron y de repente vio pasar tres figuras enfrente del callejón, en la calle, eran tres hombres y estaban bastante furibundos.
—Maldición, ¿En donde se habrá metido ese endemoniado mocoso? —Masculló el más robusto de los tres.
—Lo subestimamos, se veía bastante débil pero si que es escurridizo, no importa, tarde o temprano lo encontraremos, no puede esconderse para siempre —comentó otro, no tenía una complexión tan robusta como el primero pero aun así se veía bastante enojado
El chico permanecía bastante tenso, no hacía falta pensar demasiado como para darse cuenta de que la persona de la cual hablaban esos hombres era él y por eso se escondía. Luego de unos minutos los hombres pasaron de largo y el muchacho suspiro aliviado
Aunque el pelirrojo se había olvidado de un “pequeño” detalle por culpa de la situación de hace unos minutos, y ese “pequeño” detalle acababa de darle un codazo en el estomago dejándolo sin aire.
—¡Tu, reverendo pedazo de idiota! —le grito luego de incorporarse, decir que estaba furiosa sería decir poco, con la mirada que traía en ese momento podría hacer huir a un ejercito completo. —¡Primero eres tan torpe como para chocar conmigo, luego te atreves a taparme la boca y casi me asfixias! ¡Escúchame bien! ¡Se supone que debería golpear a nadie durante un tiempo pero tu te estas haciendo unos meritos! —Volvió a gritarle, realmente ella se veía intimidante, pero por alguna el no se veía asustado, tampoco intimidado, se veía mas… hipnotizado
No había tenido tiempo de verla bien puesto que todo había sido muy rápido, pero ahora que ella estaba parada enfrente suyo con ese aire de superioridad, su largo cabello negro, que llegaba hasta sus rodillas, sus fieros ojos verdes, sobre los cuales estabas sus finas cejas inclinadas hacia abajo en señal de enfado, sus finas facciones y rosadas mejillas, había quedado completamente embobado, y seguiría así de no se por una patada que le dio de lleno en la cara mandándolo a volar unos metros mas atrás
—¿¡Estas escuchándome!? Si es que tienes la suficiente materia gris para hacerlo, claro —le reclamo con sarcasmo, mientras el se limitaba a “intentar” incorporarse luego del golpe. —Será bonita, pero si que golpea fuerte —pensó para si el muchacho mientras se paraba con ayuda de una pared que tenía cerca. —Si…siento lo del golpe, fue torpeza mía —se disculpo cortésmente tratando de sonreír
—Hum, mas te vale —le dijo con un tono altanero y arrogante. —Y a todo esto, ¿Por qué demonios te perseguían? —le pregunto Nathalie sin demasiado interés
—Bien, digamos que no soportaron perder una apuesta contra un niño —Le respondió con un media sonrisa dibujada en su rostro mientras se quitaba los anteojos que tenía para limpiarlos pues estaban llenos de polvo, era un milagro que no este rotos después de semejante patada, pero su pequeña conversación fue interrumpida por una figura que con su sombra oscureció todo el callejón.
—Vaya, vaya, con que aquí estas, mocoso escurridizo —era el hombre extremadamente robusto de antes, acompañado de sus dos camaradas. —Y encima acompañado de una bella jovencita, bien, entonces… —el tronó los dedos y uno de sus compañeros saco una filosa daga del bolsillo de su pantalón y no dos veces en sujetar del brazo a la chica y colocarle el arma en el cuello. —Escucha niño, si no quieres que le pase nada a esta señorita, devuélvenos el dinero que nos has quitado.
— ¡Esperen! ¡Ella no tiene nada que ver en esto! —Exclamo él bastante molesto. —Además, yo les e ganado ese dinero limpiamente, simplemente acepten que han perdido y lárguense de aquí.
—Escúchame bien mocoso asqueroso, no pienso dejar que te lleves mi dinero y mucho menos aceptar que un niño que es tres veces menos que yo me ha ganado, así que si no quieres que mate, devuelve todo lo que nos has quitado —dijo el hombre con una sonrisa maniaca y una creciente vena en su frente mientras hacia presión con la daga, pero a Nathalie realmente no parecía importarle, aunque su mirada empezaba a reflejar fastidio.
—Tsk, que molestos y patéticos son, si quieres largarte ileso de aquí será mejor que quites esa cosa de mi cuello —el tono arrogante había vuelto a su voz, lo que sorprendió a su captor pues se dio cuenta de que no tenía miedo, pero luego esa sorpresa en transformo en ira. — ¿¡Quien demonios te crees mocosa idiota!? ¿¡Acaso te has dado cuenta de que puedo matarte si qui… ¡Ugh! —Profirió adolorido el hombre al recibir un fuerte codazo por parte de la pelinegra, y esta aprovecho a que, por el fuerte golpe, había quitado el arma de su cuello, rápidamente se volteo y le dio una fuerte patada en el estomago antes de que se recuperara del golpe anterior, haciéndolo caer al suelo, retorciéndose de dolor
Sus otros dos compañeros quedaron boquiabiertos, mientras que el muchacho ojidorado permanecía indiferente, pues luego de experimentarlo de primera mano, ya no sorprendía tanto la fuerza de la chica
—Pero que demonios… condenada mocosa, ya veras —Siseo otro hombre mientras se disponía a darle un puñetazo, pero a escasos centímetros su puño fue detenido por la mano del pelirrojo, quien lo miraba desafiante. —Si me persiguen a mi realmente no me importa, pero intentar golpear a una mujer, no voy a dejarles hacer eso —le dijo con bastante determinación, cosa que intimido un poco al hombre, pero aun seguía igual de furioso.
— ¡Suéltame! —le ordeno intentado safarse del agarre, pero el muchacho no cedía. — ¿Qué te suelte? Bien como quieras —Su rostro mostraba tranquilidad pero aun con un deje desafiante, y de un momento a otro, sujeto el brazo de su rival y lo hizo dar una vuelta completa en el aire, y con rapidez, aprovecho para darle un golpe en el estomago, intensificando su golpe contra la tierra, cosa que lo dejo inconsciente
—Vaya, sabes pelear después de todo —exclamó Nathalie con cierto asombro al ver el estado en el que el chico había dejado a ese fornido hombre. —Ahora entiendo lo de “las apariencias engañan”.
—Sé hacerlo, pero por lo general lo uso como ultimo recurso, prefiero resolver todo sin necesidad de llegar a los golpes, aunque creo que aquí eso no fue posible —Le comento con una sonrisa, pero entonces el hombre de mayor complexión de los tres de había puesto frente a el.
— ¿¡ACASO ESTAS IGNORANDOME MOCOSO ASQUEROSO!? —Le grito el hombre realmente encolerizado, para luego agarrarlo del cuello de la camisa. —Pensaba dejarte ir si tan solo nos devolvías el dinero, pero ahora te daré una paliza por más que me lo ruegues —le comento con una vena en su frente a punto de explotar, mientras que el tenía la mirada algo tensa y trataba de liberarse de agarre.
El hombre levanto su puño en alto, listo para darle un buen puñetazo en la cara al ojidorado, pero justo cuando se disponía a arremeter contra el, fue mandado unos metros mas atrás por la patada de la pelinegra que le había dado de lleno en la cara.
—Para parecer tan intimidante eres bastante torpe —Menciono Nathalie mientras aterrizaba con agilidad en el suelo después de patearlo
— Ugh, niña estúpida —Le insulto mientras se levantaba y se disponía a correr hacía ella y devolverle el golpe, mas sin embargo recibió un fuerte puñetazo en el mentón proveniente del muchacho, haciendo que se rompiese algunos dientes y su boca comenzara a sangrar. — ¡ARGH! ¡MI BOCA! ¡MALDITOS SEAS!—Maldijo mientras con una mano intentaba parar la hemorragia, era tan doloroso que ni siquiera podía pararse erguido
— Escucha vil escoria humana, si no quieres que te sangre algo más que la boca será mejor que te largues de aquí —Le advirtió la de ojos verdes cruzando los brazos en señal de arrogancia. El tipo no tuvo más opción que tragarse su orgullo, tomar a sus dos compañeros y largarse de ahí.
— Supongo que gracias— Menciono el muchacho a Nathalie con una sonrisa. — ¿Gracias por que? —Pregunto ella arqueando una ceja, no entendía por que le agradecía
—Por haberme ayudado, no era tu problema y aun así terminaste noqueando a uno —Le explico el pelirrojo
—Tienes razón, no era mi problema, supongo que simplemente lo hice por que tipos como esos son asquerosamente molestos —Levanto la mirada y vio fijamente el cielo azul por unos minutos. —A todo esto, ¿Cuál es tu nombre? —Le pregunto mientras volteaba a verlo, recién se había dado cuenta de que no conocía su nombre.
—Me llamo Alexander Flerck, pero puedes llamarme Alex si quieres —Le contesto animoso, pero luego su mirada tomo un deje de curiosidad. — Ya que te he dicho el mío. ¿Cuál es el tuyo?
— ¿Y que mas te da saberlo o no? —Se veía algo desconfiada, pero seguía con su imagen arrogante como siempre
—Pues yo te he dicho mi nombre ¿No es lo justo? —Le dijo aun sonriente, al parecer no le molestaba el mal genio de la chica
—Ash, que mas da, me llamo Nathalie Tuckner —Le respondió fastidiada, pero al escuchar ese nombre los ojos de Alex de abrieron de par en par, bastante asombrado
Mientras tanto, muy lejos de ahí, es una tranquila mansión de Londres, un hombre pelinegro de unos 40 años dormía placidamente sobre su escritorio, el cual era un revoltijo de papeles, muchos tirados en el suelos, otros apilados en montones ridículamente altos y unos que otros manchados o llenos de café y te, pero ninguno parecía ser de molestia para el sueño del hombre, pues dormía como un tronco, de repente la puerta de la oficina de abrió y por ella entro una chica de cabellos castaños, parte del cual estaba sujetado en un rodete y el resto estaba suelto y le llegaba hasta los hombros, tenía ojos heterocromos, pues el iris izquierdo era de un color azul, y el derecho era rojo, traía algo en las manos, un papel, y parecía tener algo escrito
—Papá, papá despierta —Dijo mientras lo movía intentando despertarlo, mas era en vano, entones, sus ojos se iluminaron y se le ocurrió una idea. — ¡Oh no!, papá, tienes canas —Le susurro mientras su voz tenia un todo de preocupación y dramatismo obviamente fingidos.
— ¡NO! —Grito el hombre despertando inmediatamente. — ¡OH SEÑOR! ¡TE PIEDAD DE MI! ¡¡SOY MUY JOVEN PARA ENVEJECER!! —Se lamentaba y gritaba a la nada mientras su hija se sujetaba el puente de la nariz tratando de no golpear a su propio padre.
—Papá, tranquilo, solo es caspa —Le menciono para tranquilizarlo, inmediatamente este dejo de gritar y volteo a verla sonriente —Oh, Hollie, hija ¿Qué te trae por aquí? — Comento de lo más amable mientras Hollie arqueaba una ceja, su padre llegaba a ser tan bipolar algunas veces
—Mira, te llego esta carta —Le paso el papel que traía en las manos y el rápidamente comenzó a leerlo.
—Oh, vaya sorpresa, es de un viejo amigo mío, veamos… —Mientras mas leía, una gran sonrisa se estampaba en su rostro. —Hollie, ¿Cuantas habitaciones nos sobran? — Le pregunto a su hija sin despegar los ojos de su lectura.
—Veamos, llevo 4, menos 8, mas 2 —Murmuraba mientras contaba con los dedos. —Pues unas 462 habitaciones, ¿Por qué?
—Pues necesito que vayas preparando una, muy pronto tendremos un nuevo compañero por aquí — Le dijo mientras dejaba la carta sobre su escritorio, ella lo miro confundida, pero rápidamente asintió y salio de la oficina para hacer lo que su padre le había encomendado
—Vaya, Samuel tiene un hijo y se le ocurre comentarlo a estas alturas, bien, no importa, estoy impaciente por conocer al muchacho, aunque, según la carta, Nathalie ya tuvo el privilegio de conocerlo antes que yo— Dijo mientras tomaba su taza de café y bebía un poco de su liquido, entonces el viento entro fugaz por la ventana he hizo volar la carta, dejando ver que lo que decía al final:
“Atentamente:
Samuel Flerck”