~Nigth_Wolf~
12-oct-2009, 16:02
Bueno! este es mi prime fic asi q espero q lo disfruten.
Quiero aclarar que no habra hentai, tal vez un poquitinnn de lemon.. pero mas de ahi no :P
Les agradeceria si comentaran! me gustaria saber sus opiniones!!!
- Lo que sea… voy a estar ocupada. – Rezonga una chica alta de cabello castaño.
- Está durmiendo… - Le replica una de sus compañeras.
- No importa… -
Lunes por la tarde, se encuentran reunidas varias chicas pertenecientes a una especie de “manada” en la cual ellas son las líderes, y todas las demás que van entrando son su “harem”. Samantha Whitt, la chica de gran estatura y cabello castaño, de unos 25 años, se dirige hacia una habitación subiendo las escaleras. Cuando entra a ésta, se encuentra con una chica pequeña, delgada, blanca y de cabello negro, aparentaba uno 17 años.
- Aquí estás… - Murmura en voz baja, mientras se acerca a la chica y la carga, llevándola a otra habitación.
Cuando entra, se sienta en el suelo y cobija con sus brazos a la chica, hasta que ella se despierta; lucía asustada, inocente, su mirada tenía un brillo tóxico que la envenenaba. Entre caricias, Samantha le murmuraba tiernamente.
- ¿Qué tienes bebé?... ¿Qué te pasa? -
Pero la chica no decía ni una palabra mientras Sam la acariciaba suavemente, parecía que rompería en llanto en cualquier momento.
- Tranquila bebé… Yo no te haré daño… tranquila. - le dijo sonriendo amablemente.
- La manera en que roza mi piel con las yemas de sus dedos… es igual a como lo hacía “Ella”. - Pensó la chica. – Pero, ésta vez… se siente bien… -
Samantha notó que la chica estaba más calmada, la recostó en el suelo y empezó a besar suavemente su cuello, entre pequeñas lamidas y mordidas, hasta llegar a su boca.
- Tus labios… son tan provocativos… y tu piel tan blanca y delicada… -
Comenzó a desabotonar su blusa, poco a poco, y a acariciar su abdomen y su pecho con su mano. Se dio cuenta de unas pequeñas marcas redondas en su piel. – ¿Quemaduras de cigarro? – Quitó un poco mas su blusa, descubriendo más marcas en su abdomen, pecho y hombros, además de rasguños en su espalda y muslos…
- ¿Qui… quién te hizo esto?, ¿Quién te lastimo así? – Le preguntó a la chica, que cubriéndose la cara con sus manos, lloraba. Sam la rodeó con sus brazos, tratando de confortarla.
- Vamos bebé… ¿Quién te hizo esto?, ¿Quién… hirió tu bella piel?... – Aún entre sollozos y lágrimas la chica murmuró – F… fue ella…
- Silencio- Tranquila bebé, yo te protegeré, no permitiré que esa bastarda te haga esto de nuevo - Samantha explotó de ira, buscó sus cosas, tomó de nuevo a la chica y bajó las escaleras, la dejó en un sofá y se dirigió a donde estaba la autora de las heridas.
- ¡¿Cómo te atreves a hacerle eso?! ¿Te crees su dueña? ¡¿Crees que es divertido?! –
- Relájate, sólo estaba jugando… Y si… fue muy divertido… - Dijo con una sonrisa malvada.
- Eres una bastarda… ¡¿Crees que ella es un juguete?! - Se escuchó un golpe, contundente… - Me voy de aquí, y ella se viene. –
- ¡No puedes! –
- ¿Ah si? Pues mírame, yo la traje, y yo la sacaré de aquí, bórrala de la lista. Renuncio… -
Levantó de nuevo a la chica, y la subió a su auto, en el asiento de atrás, y la recostó para que descansara un poco.
- Esas heridas son recientes, deben ser de ayer o el día anterior… Sabes, tus ojos son hermosos, profundos, grises, son… - Acomodó el retrovisor, para darse cuenta que su compañera se había quedado dormida…
- “Que viaje tan fastidioso…” - Pensaba Samantha mientras su auto rodaba por la autopista.
- ¿A dónde vamos? – Preguntó de repente la chica.
- ¿Cuándo despertaste? – Dijo algo sobresaltada Sam.
- Hace unos minutos… - Respondió llevando su mano izquierda a uno de sus ojos.
- Vamos a mi casa -
- ¿Falta mucho? –
- Algo… ¿Tienes hambre? –
- N… no… -
- ¿Tienes hambre?
- ¡No!
- No me mientas, dime que tienes hambre… -
- Tsk… ¿Por qué vamos a tu casa? –
- Es el único lugar donde te puedo tener cerca, para protegerte, y que nada te pase… -
- ¿Por qué lo haces? Apuesto a que ni siquiera sabes mí nombre… -
- Tú… me recuerdas mucho a alguien, alguien a quien por egoísta e idiota no pude proteger… espero no te moleste. Y no bebé, no se tu nombre… -
- No… me llamo Cole. ¿Por qué paras aquí? –
- Tenemos que comer, arréglate el cabello y baja del auto. – Dicho esto, Sam apaga el motor y se baja. Su conversación fue muy seca, seria y fría.
- ¿Quién era ese alguien? –
- Mmmm… mala pregunta, ¿tengo que responder? –
- Si -
- Entrometida… ¿Por qué no me cuentas algo de ti en vez de estar curioseando tanto en mi vida?
- Lo siento, señorita “Yo soy muy valiente”. –
- ¿Así que también eres chistosa?, A mi no me causa gracia.
- Supongo, eres una aburrida… -
- No te pareces en nada a la chica asustadiza y llorona de hace rato… -
- Ja… Eso no fue de buen gusto… -
- Tú tampoco lo eres… -
- No se porque estoy contigo… -
- ¿Tienes a alguien mas contigo? –
- … - Se queda en silencio bajando la mirada.
- Problema resuelto. –
- Que fría eres…
- Mira quien habla… -
- No estoy de muy buen humor… -
- Pues yo tampoco… ¿Terminaste? –
- Pues… - Cole mira su plato y nota que apenas lo tocó.
- Lo pediré para llevar, aunque deberías comer algo más… -
- Perdí el apetito… -
- No puedes estar más tiempo así… -
- No necesito que me digas que hacer -
- Desagradecida… -
- Estaba mejor allí… -
- Está bien, miénteme más -
- Tsk… te espero afuera… -
- Ten cuidado… -
Cole salió del restaurante, se recostó del auto de Sam y se dispuso a esperarla, cuando dos tipos con mala pinta se le acercan y empiezan a molestarla.
- Eh chiquilla ¿qué llevas ahí? –
- No te interesa. –
- Uy parece que esta es una niña odiosa –
- Déjenme en paz… -
- Malcriada ¿esperas a tu mami? - Dijo uno de los tipos dándole un empujón.
- ¡No me toques! - Gritó Cole alzando su puño.
- Ah, ¿también eres agresiva? – Mencionó el otro tipo agarrándole el brazo.
- ¡Déjame! – Exclamó Cole, cuando comenzaba a asustarse…
En ese momento uno de los tipos sintió que una bala impactó el piso, volteó y el otro soltó a Cole.
- ¡Hey! ¿Qué se supone que hacían par de desgraciados? – Vociferó Sam, con un arma en la mano. – Déjenla en paz y lárguense antes de que les vuele los pocos sesos que tienen… -
Los dos tipos salieron corriendo, y Samantha se le acercó a Cole.
- Eres muy terca… - Suspiro mientras exhalaba profundamente y colocaba su mano en la cabeza de Cole. En ese momento Cole rompe en llanto y se aferra a Samantha.
- Jamás… vuelvas a dejarme sola… aunque sea por unos segundos… estaba aterrada. -
- ¿La que me dejo sola a mi fuiste tú, recuerdas? – Dijo abrazándola. Cole seguía llorando.
- Perdóname… soy una cabeza dura… - expresó Cole, aferrándose más a Sam.
- Está bien bebé… fuiste muy fuerte, de las experiencias se aprende ¿no? Ahora entra al auto… -
- No quiero… -
- ¿Vas a empezar otra vez? –
- No… es que no quiero que me sueltes… -
- Esta bien bebé… mírame. – Cuando Cole levantó la cara, Samantha acarició su mejilla y le dio un beso, un tierno beso. – Anda entra al auto bebé, ya va a ser tarde. –
Era de noche, y faltaba un largo camino a casa, subieron al auto y emprendieron su viaje nuevamente.
- ¿Por qué cargas esa cosa…? –
- ¿Qué no viste lo útil que es? -
ACTUALIZADO! >w< (esta vez no subire mucho, es que no he escrito mas :P)
El viaje a casa era largo, aproximadamente una hora tardaron desde que salieron del restaurante. Al estacionar el auto en su casa, Sam notó que Cole seguía profundamente dormida. – Se ve tan angelical… - Pensó, ya que así era. Se bajo del auto y se dirigió a la puerta de su casa para abrirla, regreso al auto, y con mucho cuidado, la tomó en sus brazos y la llevo a su habitación. No podía quitarle la mirada de encima, se veía, tan indefensa e inocente… era como un tóxico… que la envenenaba. Cuando salió de la habitación entrejuntó la puerta, fue a la cocina, y metió al microondas la comida que llevó. – Puff… que día… - Dijo en voz baja al irse a la sala, mientras se echaba en el sofá con una botella de vodka, un vaso con jugo de naranja y el control de la tv. Había pasado como más de una hora, cuando escucha el chirrido de la puerta, unos pocos segundos después volteó, y allí estaba la chica, recostada de la pared, estrujándose el ojo izquierdo. – Tengo frío… - Susurró suavemente, se notaba que aún estaba medio dormida.
– ¿Frío? Pero yo no tengo frío… -
- Eso es porque tú estas bebiendo… - Menciona en tono un poco burlón señalando el vaso. – Apuesto que esa botella estaba mas arriba de la mitad… - Replica Cole.
Samantha mira su vaso y la botella a la vez, coloca el vaso sobre la mesa y se para pesadamente.
- Mira… hoy fue un día muy tedioso, estoy cansada y algo estresada bebé… allí en mi cuarto hay una bata de baño y toallas, desvístete y ve bañarte ¿si? Cuando termines vienes para que comas… - Le pide cariñosamente a Cole, volviendo a sentarse cogiendo el vaso.
- Si mamá… - Responde al igual que lo haría una chica en plena pubertad.
- No me digas así… No soy vieja… -
Cole se fue de nuevo a la habitación, buscó la bata y las toallas, cuando empezó a desvestirse, frente al espejo, observo esas marcas, por todos lados, quería parar de verlas, rápidamente se colocó la bata de baño, y se sentó en la cama, mientras hacía memoria de porque razón había llegado ahí, poco a poco fue recordando el ayer, ese ayer que tanto añoraba, cuando era feliz, lentamente fue bajando la cabeza, mientras sus ojos se humedecían y por sus mejillas corrían pequeñas gotas de dolor. Nuevamente era víctima de esa sensación, había caído otra vez al abismo de su mente, donde habitan sus penas… Se acostó, se cubrió completamente con las sábanas, e hizo lo que mejor sabía hacer, llorar.
Gracias por haber leido! Pronto subire otro capitulo! xD :ña:
Quiero aclarar que no habra hentai, tal vez un poquitinnn de lemon.. pero mas de ahi no :P
Les agradeceria si comentaran! me gustaria saber sus opiniones!!!
- Lo que sea… voy a estar ocupada. – Rezonga una chica alta de cabello castaño.
- Está durmiendo… - Le replica una de sus compañeras.
- No importa… -
Lunes por la tarde, se encuentran reunidas varias chicas pertenecientes a una especie de “manada” en la cual ellas son las líderes, y todas las demás que van entrando son su “harem”. Samantha Whitt, la chica de gran estatura y cabello castaño, de unos 25 años, se dirige hacia una habitación subiendo las escaleras. Cuando entra a ésta, se encuentra con una chica pequeña, delgada, blanca y de cabello negro, aparentaba uno 17 años.
- Aquí estás… - Murmura en voz baja, mientras se acerca a la chica y la carga, llevándola a otra habitación.
Cuando entra, se sienta en el suelo y cobija con sus brazos a la chica, hasta que ella se despierta; lucía asustada, inocente, su mirada tenía un brillo tóxico que la envenenaba. Entre caricias, Samantha le murmuraba tiernamente.
- ¿Qué tienes bebé?... ¿Qué te pasa? -
Pero la chica no decía ni una palabra mientras Sam la acariciaba suavemente, parecía que rompería en llanto en cualquier momento.
- Tranquila bebé… Yo no te haré daño… tranquila. - le dijo sonriendo amablemente.
- La manera en que roza mi piel con las yemas de sus dedos… es igual a como lo hacía “Ella”. - Pensó la chica. – Pero, ésta vez… se siente bien… -
Samantha notó que la chica estaba más calmada, la recostó en el suelo y empezó a besar suavemente su cuello, entre pequeñas lamidas y mordidas, hasta llegar a su boca.
- Tus labios… son tan provocativos… y tu piel tan blanca y delicada… -
Comenzó a desabotonar su blusa, poco a poco, y a acariciar su abdomen y su pecho con su mano. Se dio cuenta de unas pequeñas marcas redondas en su piel. – ¿Quemaduras de cigarro? – Quitó un poco mas su blusa, descubriendo más marcas en su abdomen, pecho y hombros, además de rasguños en su espalda y muslos…
- ¿Qui… quién te hizo esto?, ¿Quién te lastimo así? – Le preguntó a la chica, que cubriéndose la cara con sus manos, lloraba. Sam la rodeó con sus brazos, tratando de confortarla.
- Vamos bebé… ¿Quién te hizo esto?, ¿Quién… hirió tu bella piel?... – Aún entre sollozos y lágrimas la chica murmuró – F… fue ella…
- Silencio- Tranquila bebé, yo te protegeré, no permitiré que esa bastarda te haga esto de nuevo - Samantha explotó de ira, buscó sus cosas, tomó de nuevo a la chica y bajó las escaleras, la dejó en un sofá y se dirigió a donde estaba la autora de las heridas.
- ¡¿Cómo te atreves a hacerle eso?! ¿Te crees su dueña? ¡¿Crees que es divertido?! –
- Relájate, sólo estaba jugando… Y si… fue muy divertido… - Dijo con una sonrisa malvada.
- Eres una bastarda… ¡¿Crees que ella es un juguete?! - Se escuchó un golpe, contundente… - Me voy de aquí, y ella se viene. –
- ¡No puedes! –
- ¿Ah si? Pues mírame, yo la traje, y yo la sacaré de aquí, bórrala de la lista. Renuncio… -
Levantó de nuevo a la chica, y la subió a su auto, en el asiento de atrás, y la recostó para que descansara un poco.
- Esas heridas son recientes, deben ser de ayer o el día anterior… Sabes, tus ojos son hermosos, profundos, grises, son… - Acomodó el retrovisor, para darse cuenta que su compañera se había quedado dormida…
- “Que viaje tan fastidioso…” - Pensaba Samantha mientras su auto rodaba por la autopista.
- ¿A dónde vamos? – Preguntó de repente la chica.
- ¿Cuándo despertaste? – Dijo algo sobresaltada Sam.
- Hace unos minutos… - Respondió llevando su mano izquierda a uno de sus ojos.
- Vamos a mi casa -
- ¿Falta mucho? –
- Algo… ¿Tienes hambre? –
- N… no… -
- ¿Tienes hambre?
- ¡No!
- No me mientas, dime que tienes hambre… -
- Tsk… ¿Por qué vamos a tu casa? –
- Es el único lugar donde te puedo tener cerca, para protegerte, y que nada te pase… -
- ¿Por qué lo haces? Apuesto a que ni siquiera sabes mí nombre… -
- Tú… me recuerdas mucho a alguien, alguien a quien por egoísta e idiota no pude proteger… espero no te moleste. Y no bebé, no se tu nombre… -
- No… me llamo Cole. ¿Por qué paras aquí? –
- Tenemos que comer, arréglate el cabello y baja del auto. – Dicho esto, Sam apaga el motor y se baja. Su conversación fue muy seca, seria y fría.
- ¿Quién era ese alguien? –
- Mmmm… mala pregunta, ¿tengo que responder? –
- Si -
- Entrometida… ¿Por qué no me cuentas algo de ti en vez de estar curioseando tanto en mi vida?
- Lo siento, señorita “Yo soy muy valiente”. –
- ¿Así que también eres chistosa?, A mi no me causa gracia.
- Supongo, eres una aburrida… -
- No te pareces en nada a la chica asustadiza y llorona de hace rato… -
- Ja… Eso no fue de buen gusto… -
- Tú tampoco lo eres… -
- No se porque estoy contigo… -
- ¿Tienes a alguien mas contigo? –
- … - Se queda en silencio bajando la mirada.
- Problema resuelto. –
- Que fría eres…
- Mira quien habla… -
- No estoy de muy buen humor… -
- Pues yo tampoco… ¿Terminaste? –
- Pues… - Cole mira su plato y nota que apenas lo tocó.
- Lo pediré para llevar, aunque deberías comer algo más… -
- Perdí el apetito… -
- No puedes estar más tiempo así… -
- No necesito que me digas que hacer -
- Desagradecida… -
- Estaba mejor allí… -
- Está bien, miénteme más -
- Tsk… te espero afuera… -
- Ten cuidado… -
Cole salió del restaurante, se recostó del auto de Sam y se dispuso a esperarla, cuando dos tipos con mala pinta se le acercan y empiezan a molestarla.
- Eh chiquilla ¿qué llevas ahí? –
- No te interesa. –
- Uy parece que esta es una niña odiosa –
- Déjenme en paz… -
- Malcriada ¿esperas a tu mami? - Dijo uno de los tipos dándole un empujón.
- ¡No me toques! - Gritó Cole alzando su puño.
- Ah, ¿también eres agresiva? – Mencionó el otro tipo agarrándole el brazo.
- ¡Déjame! – Exclamó Cole, cuando comenzaba a asustarse…
En ese momento uno de los tipos sintió que una bala impactó el piso, volteó y el otro soltó a Cole.
- ¡Hey! ¿Qué se supone que hacían par de desgraciados? – Vociferó Sam, con un arma en la mano. – Déjenla en paz y lárguense antes de que les vuele los pocos sesos que tienen… -
Los dos tipos salieron corriendo, y Samantha se le acercó a Cole.
- Eres muy terca… - Suspiro mientras exhalaba profundamente y colocaba su mano en la cabeza de Cole. En ese momento Cole rompe en llanto y se aferra a Samantha.
- Jamás… vuelvas a dejarme sola… aunque sea por unos segundos… estaba aterrada. -
- ¿La que me dejo sola a mi fuiste tú, recuerdas? – Dijo abrazándola. Cole seguía llorando.
- Perdóname… soy una cabeza dura… - expresó Cole, aferrándose más a Sam.
- Está bien bebé… fuiste muy fuerte, de las experiencias se aprende ¿no? Ahora entra al auto… -
- No quiero… -
- ¿Vas a empezar otra vez? –
- No… es que no quiero que me sueltes… -
- Esta bien bebé… mírame. – Cuando Cole levantó la cara, Samantha acarició su mejilla y le dio un beso, un tierno beso. – Anda entra al auto bebé, ya va a ser tarde. –
Era de noche, y faltaba un largo camino a casa, subieron al auto y emprendieron su viaje nuevamente.
- ¿Por qué cargas esa cosa…? –
- ¿Qué no viste lo útil que es? -
ACTUALIZADO! >w< (esta vez no subire mucho, es que no he escrito mas :P)
El viaje a casa era largo, aproximadamente una hora tardaron desde que salieron del restaurante. Al estacionar el auto en su casa, Sam notó que Cole seguía profundamente dormida. – Se ve tan angelical… - Pensó, ya que así era. Se bajo del auto y se dirigió a la puerta de su casa para abrirla, regreso al auto, y con mucho cuidado, la tomó en sus brazos y la llevo a su habitación. No podía quitarle la mirada de encima, se veía, tan indefensa e inocente… era como un tóxico… que la envenenaba. Cuando salió de la habitación entrejuntó la puerta, fue a la cocina, y metió al microondas la comida que llevó. – Puff… que día… - Dijo en voz baja al irse a la sala, mientras se echaba en el sofá con una botella de vodka, un vaso con jugo de naranja y el control de la tv. Había pasado como más de una hora, cuando escucha el chirrido de la puerta, unos pocos segundos después volteó, y allí estaba la chica, recostada de la pared, estrujándose el ojo izquierdo. – Tengo frío… - Susurró suavemente, se notaba que aún estaba medio dormida.
– ¿Frío? Pero yo no tengo frío… -
- Eso es porque tú estas bebiendo… - Menciona en tono un poco burlón señalando el vaso. – Apuesto que esa botella estaba mas arriba de la mitad… - Replica Cole.
Samantha mira su vaso y la botella a la vez, coloca el vaso sobre la mesa y se para pesadamente.
- Mira… hoy fue un día muy tedioso, estoy cansada y algo estresada bebé… allí en mi cuarto hay una bata de baño y toallas, desvístete y ve bañarte ¿si? Cuando termines vienes para que comas… - Le pide cariñosamente a Cole, volviendo a sentarse cogiendo el vaso.
- Si mamá… - Responde al igual que lo haría una chica en plena pubertad.
- No me digas así… No soy vieja… -
Cole se fue de nuevo a la habitación, buscó la bata y las toallas, cuando empezó a desvestirse, frente al espejo, observo esas marcas, por todos lados, quería parar de verlas, rápidamente se colocó la bata de baño, y se sentó en la cama, mientras hacía memoria de porque razón había llegado ahí, poco a poco fue recordando el ayer, ese ayer que tanto añoraba, cuando era feliz, lentamente fue bajando la cabeza, mientras sus ojos se humedecían y por sus mejillas corrían pequeñas gotas de dolor. Nuevamente era víctima de esa sensación, había caído otra vez al abismo de su mente, donde habitan sus penas… Se acostó, se cubrió completamente con las sábanas, e hizo lo que mejor sabía hacer, llorar.
Gracias por haber leido! Pronto subire otro capitulo! xD :ña: