Kyklooppi
23-oct-2009, 00:21
Ok, pues el primer drabble que posteo aquí (me paso en unas cuantas palabritas, lol) y está bien raro o_o, pero como tengo gustos Lawlz. En fin, aquí esta:
~
¿Cuánto tiempo ha pasado desde que llegamos aquí? Horas, días, quizás, ya ni noción del tiempo tengo. Te quedaste en silencio durante mucho tiempo, analizando los guiones inexistentes de la situación, guardando toda conclusión, alejándola más y más de mi conocimiento. Tu rostro reflejó decepción, alegría, y sobre todo, miedo.
— ¿Qué pasa? — Pregunté. Callaste, mantuviste el distante silencio entre nosotras dos. — ¿Sucede algo?— Insistí.
— No, nada — Por fin, respondiste. Mis manos tiemblan, mis piernas se mecen en símbolo de que mis nervios comienzan a reaccionar — ¿Aún tienes la… — Sí, algo sucedía, tus ojos perdieron el brillo relajante, intenso, profundo, el cual fue reemplazado por un brillo opaco, lleno de emociones juntas. Tan sólo sentí aquella fría corriente de aire a mi espalda. Me paralicé, tan solo mecías las manos, movías tus dientes en símbolo de desesperación, ¿este era el fin de todo lo que luchamos para salir de aquí?
Tan solo callé, el silencio era lo único que necesitaba en ese momento. ¿Aún estabas ahí? Te sentí distante, alarmada, atemorizada. Un grito sordo retumbó en mi mente, el escalofrió más aterrador recorrió mi espalda, mientras sentía ese frío metal rozando mi brazo. No llegó más allá, no llegó más allá.
¿Ya se había ido?
Sí. Ya no había nadie en esa oscura habitación. Caíste. No, por favor, no caigas ahora. Cerraste los ojos, y ya pude escuchar aquellas pisadas, las cuales se hacían infinitamente lejanas. Arrastraste tus rodillas por los vidrios rotos, los cuales se impregnaban con tu sangre, la cual se unía al aroma metálico que despedía mi sangre.
— No te caigas, no te vuelvas a caer — Tus sollozos eran los únicos que se escuchaban en la habitación. No te ausentes, no te alejes de mí, no ahora — Perdóname — Susurraste, ¿de qué debería perdonarte?. Por mi brazo recorría aquel líquido, el cual hervía en ese momento. Tus largos cabellos, negros como el abismo en el que estábamos, cubrían mis hombros, mientras deleitaban mis sentidos tortuosamente. Tan sólo puse una de mis manos en tu hombre, mientras la suavidad de tu piel chocaba con mi frente.
— Ya saldremos de aquí, lo haremos — Fue lo único que pude decir. Tan sólo pude sentir tu respiración, rozando mi nariz, mis labios. La distancia se fue acortando, más y más, hasta quedar extinta. Sin medio para evitarlo, tus labios chocaron involuntariamente con los míos.
Silencio.
¿Qué quiere decir esto? Tan sólo pude deleitar el dulce sabor de tu boca, mientras la calma volvía nuevamente a mí.
— Levántate, levántate — Fue allí donde descubrí la verdad más helada del planeta. Todo se volvió oscuro, tu voz se fue desesperando. El líquido rojo que despedía mi brazo se derramó inútilmente, hasta agotarse.
Silencio.
Escapa, escapa. Ya mi inerte cuerpo no podrá ayudarte.
* "Ellos" son unos asesinos amorfos xD.
Saludos.
~
¿Cuánto tiempo ha pasado desde que llegamos aquí? Horas, días, quizás, ya ni noción del tiempo tengo. Te quedaste en silencio durante mucho tiempo, analizando los guiones inexistentes de la situación, guardando toda conclusión, alejándola más y más de mi conocimiento. Tu rostro reflejó decepción, alegría, y sobre todo, miedo.
— ¿Qué pasa? — Pregunté. Callaste, mantuviste el distante silencio entre nosotras dos. — ¿Sucede algo?— Insistí.
— No, nada — Por fin, respondiste. Mis manos tiemblan, mis piernas se mecen en símbolo de que mis nervios comienzan a reaccionar — ¿Aún tienes la… — Sí, algo sucedía, tus ojos perdieron el brillo relajante, intenso, profundo, el cual fue reemplazado por un brillo opaco, lleno de emociones juntas. Tan sólo sentí aquella fría corriente de aire a mi espalda. Me paralicé, tan solo mecías las manos, movías tus dientes en símbolo de desesperación, ¿este era el fin de todo lo que luchamos para salir de aquí?
Tan solo callé, el silencio era lo único que necesitaba en ese momento. ¿Aún estabas ahí? Te sentí distante, alarmada, atemorizada. Un grito sordo retumbó en mi mente, el escalofrió más aterrador recorrió mi espalda, mientras sentía ese frío metal rozando mi brazo. No llegó más allá, no llegó más allá.
¿Ya se había ido?
Sí. Ya no había nadie en esa oscura habitación. Caíste. No, por favor, no caigas ahora. Cerraste los ojos, y ya pude escuchar aquellas pisadas, las cuales se hacían infinitamente lejanas. Arrastraste tus rodillas por los vidrios rotos, los cuales se impregnaban con tu sangre, la cual se unía al aroma metálico que despedía mi sangre.
— No te caigas, no te vuelvas a caer — Tus sollozos eran los únicos que se escuchaban en la habitación. No te ausentes, no te alejes de mí, no ahora — Perdóname — Susurraste, ¿de qué debería perdonarte?. Por mi brazo recorría aquel líquido, el cual hervía en ese momento. Tus largos cabellos, negros como el abismo en el que estábamos, cubrían mis hombros, mientras deleitaban mis sentidos tortuosamente. Tan sólo puse una de mis manos en tu hombre, mientras la suavidad de tu piel chocaba con mi frente.
— Ya saldremos de aquí, lo haremos — Fue lo único que pude decir. Tan sólo pude sentir tu respiración, rozando mi nariz, mis labios. La distancia se fue acortando, más y más, hasta quedar extinta. Sin medio para evitarlo, tus labios chocaron involuntariamente con los míos.
Silencio.
¿Qué quiere decir esto? Tan sólo pude deleitar el dulce sabor de tu boca, mientras la calma volvía nuevamente a mí.
— Levántate, levántate — Fue allí donde descubrí la verdad más helada del planeta. Todo se volvió oscuro, tu voz se fue desesperando. El líquido rojo que despedía mi brazo se derramó inútilmente, hasta agotarse.
Silencio.
Escapa, escapa. Ya mi inerte cuerpo no podrá ayudarte.
* "Ellos" son unos asesinos amorfos xD.
Saludos.