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| ¡¡¡Puta!!! ¡¡¡Por qué vienes ahora a
cagarme la vida!!! ID: 30395 Registrado: octubre-2005 Hace: (1483 dias) Edad: 16
Mensajes: 86
| [Original Fic] Kisaragi no Namida O-HA-YO, bueno, creo que es la segunda vez que me animo a publicar algo (Lo anterior era solo basura ú.ù) pues, ya que he reforzado un poco, acá dejo un fic original... -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Siempre pensé que... era yo el que no encajaba en... el mundo... en la ciudad, la escuela... entre la gente, nunca fui la persona perfecta para hablar o conocer gente... hace ocho años nos mudamos de Tokyo, luego de la muerte de mi padre... dos años después, de Kobe, ahí comenzaron los problemas... y luego de pasar tres años a Hokkaidō, donde tuve que asistir constantemente a un psicólogo el cual concluyó, con un problema de actitud. En ninguna de mis instituciones pasadas logre: "Adaptarme" Y aún guardo horribles recuerdos de todas ellas... dos años más tarde, volvimos a Tokyo, la misma historia... CAPITULO N- 01 "Mentira" - Creo que volver a Tokyo puede hacerte bien -Una mujer de cabello rubio y ojos azules conducía- Afortunadamente pude conseguir un cupo, por eso planeé este viaje para mitad de año, este mismo lunes, entras a estudiar -Sonríe- ¿Qué piensas de eso Joeyd? - Yo...- Un aburrido chico de cabello negro y ojos azules miraba por la ventana apoyado en us mano derecha- Está bien... Algo bueno de la mudanza es que no tenía que valerme de las ridículas despedidas, la última que tuve que afrontar fue suficiente... la despedida de mi padre. El día de su muerte desperté en un hospital, aún era demasiado pequeño, me dijeron que en el choque, me golpeé fuertemente con alguna cosa, por eso no recuerdo nada, era un día hermoso, pero era consciente de todo lo que sucedía, y estoy seguro de que el auto no se estrelló, carretera vacía, y el conducía en sano juicio, tal vez... me quedé dormido... es la única explicación que puedo sacar - Llegamos- Detiene el auto frente a una casa color blanco, de aspecto impecable, ventanas y puerta en madera- Estoy segura que te encantará, esta vez, me esforcé aún más en escoger el lugar, quiero que te sientas a gusto, el terapista... - Era un psicólogo mamá...-Frunciendo el ceño - Eso es, el psicólogo, dijo que todo influía en tu comportamiento...-Emocionada - El psicólogo dijo que soy un orate y que tengo graves problemas en la cabeza -Abre la puerta y antes de salir, ósea, dándole la espalda a su madre, se detiene y comienza a hablar más calmado- No es tu culpa... ni tampoco es la muerte de Joe... YO soy el problema... -Suspira y sale, cerrando la puerta y rodeando el auto, llegando al baúl para detenerse y recostarse con las manos en los bolsillos - Hay...- Oprime un botón y sale del auto- Joeyd -Cara de arrepentimiento - Solo no vuelvas a hablar de ese payaso que hizo llamar psicólogo... -Se da la vuelta y levanta la mano - Está bien - Le lanza las llaves y este las atrapa - Solo tienes que ayudarme a armas las camas y arreglar la cocina, lo demás ya está hecho, comienza a caminar hacia la casa - Eso es lo que no me gusta de mudarme... - Decía a lo bajito mientras abría el baúl y sacaba las maletas periódicamente. Luego de unos largos minutos de cargar maletas hacia la casa, terminó y finalmente, pudo admirar el interior, hasta que llegó a la sala y frunció aún más el ceño- ¿Compraste muebles? - ¿Ah? - Se dio la vuelta luego de estar revisando una caja- Oh si... -Junta las manos- ¿No son preciosos? cuando traigas a tus amigos, aseguro que les encantará... -Muy tarde, ya se había ido - O__O ¿Joeyd?... - ¿¡Cuál es mi cuarto!? - Se escuchaba desde el segundo piso - ¡¡¡Es la puerta de la derecha al fondo!!! -Desde las escaleras - Derecha al fondo... -Mira todas las puertas, Cargaba tres maletas, dos en las manos, una en la espalda- Se debió de conformar con un departamento... - Se da la vuelta y sigue, al fondo a la derecha... o_o por lo regular es la ubicación del baño y hasta ahora caigo en cuenta... ¬¬ al diablo... Deja las maletas en el suelo y vuelve a unir sus cejas- Hasta tengo muebles nuevos... -Cierra los ojos Tokyo era un poco más vivo y brillante que cuando tenía ocho años... cuando llegó la noche, creo que todo lo que hacinaba mi cabeza se disipó por un corto lapso de tiempo, había decidido que ya no causaría más problemas, algún día tenía que madurar y... bueno, ante todo, no quería volver a visitar el consultorio de un sujeto que aseguraría solucionar mis problemas sociales preguntando: "¿Y con eso cómo te sientes?". Para mi mamá, también fue dura la muerte de Joe... más que para mi, y ahora se estaba esforzando todo lo que podía para hacerme sentir bien, aún lo extrañaba... pero ignoraba lo que sentía en ese momento tan solo para fijarse en lo que pasaba conmigo, mis constantes problemas... la distrajeron de su dolor, en parte, fueron buenos... ¬¬ para ella. Esa fue mi primera noche, y aún no la olvido, jamás tuve una pesadilla tan real, la tarde, las aves negras... la fuerte brisa, la espantosa sonrisa de un personaje que no conocía, luego me desperté, el reloj indicaba las nueve de la mañana y escuchaba de fondo la voz de mi mamá llamarme, al poco tiempo me levanté, sintiendo un leve mareo, y de nuevo, era otro de esos días despejados y de clima cálido, por la pequeña ventana de la cocina se colaba la luz, que junto con el color blanco de los azulejos hacia ver aún más vivo el espacio - Buenos días... - Toma asiento en la mesa y mira distraídamente al techo de madera- Es linda... - ¿En verdad te gustó? - Pone un plato frente a Joeyd y luego se sienta al otro lado de la mesa comenzando a comer - Si... - Se endereza y toma los cubiertos- Es acogedora -Esboza una pequeña sonrisa - ¿Y que tienes planeado hacer hoy? - Nada - Que te parece si sales a dar una vuelta para familiarizarte con la ciudad -Se detiene un momento - ¿Por qué la insistencia? -Antes de dar un siguiente bocado la mira - Jamás haces eso cuando llegamos a una nueva ciudad, puede que conozcas personas interesantes - Y con su energía continúa comiendo - No creo... -Mira un momento la comida- Pero... no suena mala idea eso de conocer la ciudad - Con expresión seria mientras a su madre se le ilumina el rostro - ¡¡¡Que bien!!! -Saca de la nada una hoja de papel y un bolígrafo para comenzar a escribir algo en el, Joeyd levanta un poco la mirada aún comiendo topándose a penas con el amarillento color del papel frente a su cara, surcado por algunos kanjis irreconocibles por la cercanía que tenía a sus ojos, pronto dejó a un lado los cubiertos y lo agarró con su mano derecha para erguirse en la silla y leerlo, luego, fruncir el ceño, cerrar los ojos y arrugar un tanto el papel en la mano con una venita palpitando en su frente - ¿Me vas a enviar de compras? -Trataba de no gritar, era su madre después de todo - Oh si -Emocionadísima con las manos al lado de su rostro- Es que no hice compras para por la tarde... -Sonríe ampliamente mientras levanta una caja del domicilio de su desayuno - ... Ya sospechaba que esto sabía bien... -Dice a lo bajito mientras observa algo consternado la comida, se muerde el labio inferior y mira a su madre - ¿Sucede algo? -Mira curiosa - ¿No has considerado el tan solo pedir domicilios en vez de hacer la comida? -Un tanto ilusionado - ... - Arquea una ceja- ¿Estas insinuando que concino mal? - Creo que mejor iré a vestirme... - Se levanta y sale caminando de la cocina, para en la sala y sale corriendo como despavorido Parecía que aún el cielo no le daría una tormenta al pelinegro, pues aún el sol le asfixiaba por todas las partes que caminaba, y este, le huía buscando la sombra más cercana, luego de un tiempo de caminata, se topó con algo de su interés, bueno y también decidió que lo correcto sería internarse en aquella tienda de discos antes de que el sol le tocara uno de sus negros cabellos y se derritiera como la mismísima bruja de Oz, su sorpresa fue al verla tan vacía, apenas un personaje en el cajero y tres más separados por la gran tienda, pues su tamaño era considerable. Una de los tres personas que estaban recorriendo el lugar, más exactamente un muchacho alto de cabello negro le detuvo con una mirada al dar un paso, no pudo evitar sentirse nervioso, después de todo no parecía muy amigable, evitó seguirse consternando por la "bienvenida" y comenzó a recorrer cada uno de los pequeños estantes de discos, examinando cada uno a penas con la mirada. Estaba tan sumido en las carátulas que, por fortuna, alcanzó a divisar una canasta en el suelo con algunos discos, al lado de una persona... el mismo sujeto que le había mirado mal, se detuvo, había encontrado finalmente algo llamativo, bueno... y en parte, no quería pasar por un mal momento tras una posible golpiza. Se separó un poco de la canasta antes de que causara un accidente y extendió la mano hacia un disco de carátula negra, antes de aunque sea rozarlo, otra mano lo tomó antes que el, si, el mismo tipo, reprimió una maldición y tomó el que se encontraba tras el primero, lo llevó frente a su rostro para examinarlo con más detenimiento, escuchó como ahora un estuche de plástico impactaba contra el suelo, más acertadamente, contra la canasta que tenía a su lado, era como si aquel hombre lo hubiese hecho a propósito para fastidiarlo, de nuevo, se sintió a estallar de la ira, parecía como si ya lo conociese de algún lado y le provocara unas ganas tremendas de golpearle la cara, apretó con fuerza el empaque y luego de eso, soltando un gruñido, el mayor se inclinó a recoger la canasta y retirarse bastante molesto hacia la caja. Joeyd le siguió un momento con la mirada, aún disimulando con la cabeza inclinada hacia el disco, la muchacha que estaba haciendo de cajera, comenzó a registrar, mientras el sujeto escondía sus manos en sus bolsillos mirando al suelo reprimiendo alguna especie de fuerte sentimiento o insulto, cerró los ojos con fuerza, ninguno de sus movimientos habían pasado desapercibidos por el menor, claro, ni el siguiente a ese que fue abrir los ojos de golpe y mirar mal desde la misma posición a Joeyd, se limitó a apretar los dientes y volver a su actividad, ya se había enterado de que andaba curioso de sus acciones, ya nada podía hacer. El agudo sonidito de la caja al registrar cada producto era lo único que se escuchaba, bien, hasta el momento, pues hasta los movimientos emitían resonancia en la tienda, miró de reojo hacia atrás, un chico de cabello castaño oscuro, otro de los tres que estaba husmeando, caminaba a paso rápido por la tienda mirando con un brillo especial en los ojos y una gran sonrisa un disco de empaque gris con tonos más oscuros, se detuvo un rato y miro a otro estante a su lado, sonrió más ampliamente y tomó otro empaque más entre sus manos, ahora corría hacia la caja: - ¡¡¡Chazz!!! ¡¡¡Mira!!! ¡¡¡Mira!!! ¡¡¡Pensé que no los conseguiría tan pronto!!! -Agitaba emocionado con los estuches frente a la mirada molesta del mayor, Chazz- ¡¡¡¿Qué te parece?!!! -Desvía la mirada a la caja- ¿Ya nos vamos? -Joeyd les miraba aún con más atención - Si - Le quitó los estuches y se los pasó a la muchacha para que también los registrara, sonaba molesto e impaciente - ¿Sucede algo? - Miraba más de cerca el rostro de su compañero el enérgico castaño- Te ves molesto -Sonríe - Si, suceden muchas cosas - Se da la vuelta y Joeyd oculta de nuevo su mirada, para no parecer tan sospechoso, toma otro disco- ¡¡¡Nos vamos!!! -El tercer sujeto, el que estaba en diagonal derecha a Joeyd, levantó la mirada y se acercó serenamente a la caja, este tenía el cabello de un castaño más claro, y parecía de la misma edad del segundo tipo, claro, a diferencia de que mientras llegaba a la caja, no evitó echarle un ojo al joven pelinegro que permanecía estático, ahora, se sumaba a su incomodidad la mirada del castaño de ojos vivaces, curiosa, pero resentida, la del mayor, despectiva, furiosa, odiosa y arrogante, y la del tercero, lastimera. No sabía bien si es que acaso la tía de caja era lenta... o en verdad toda esa "atención" le estaba causando estragos en la cabeza, pero se le hizo eterno, dio un suspiro disimulado de alivio, al ver como el mayor tomaba bruscamente la bolsa y salía de la tienda sin mirarlo de nuevo, el segundo recuperó su estado de ánimo y se aferró al cuello del tercero que también parecía más feliz, Joeyd se enderezó y acomodó su cuello con dos movimientos ayudados por su cabeza, un auto color rojo, de buen aspecto ahora partía del frente de la tienda - Menos mal que ya se fueron - Camina hacia la caja y entrega el disco aún mirando a la puerta Pronto llegó a su casa, entró en la cocina para dejar las bolsas de víveres, siendo asaltado por su madre, quien apareció por su espalda y comenzó a buscar desesperadamente entre las bolsas, pronto, sacando un paquete de frituras y abriéndolo de golpe, Joeyd tan solo observaba como ahora el paquete pasaba a mejor vida con una gota en la cabeza, luego de eso, salió corriendo escaleras arriba y pronto no tardó en escuchar como la puerta de su cuarto era azotada. Se masajeó las sienes y caminó escaleras arriba, golpeó con cuidado la puerta, y pronto ella salió con tres maletas en los brazos y manos - ¿Qué está pasando? -Preguntó aparentemente calmado - Me acaban de llamar del trabajo, tengo que partir ahora para Frankfurt -Comienza a caminar hacia las escaleras- Es una ciudad en Alemania -Con una sonrisa - ¿Cuánto tiempo? -La sigue - Unas dos semanas o tal vez un mes, estaré llamando a avisarte cuanto tiempo me queda -Mira hacia atrás y le sonríe- Así que... - Espera un momento -Se detiene- No se a donde debo ir mañana... ¬¬ - Solo busca a algún chico que porte tu mismo uniforme mañana en la mañana, no hay pierde... -Continua bajando orgullosa - Debes estar bromeando... y no soy bueno para tolerar este tipo de jugarretas mal planeadas... -Se cruza de brazos con el ceño fruncido - De acuerdo -Llega al primer piso y tira las maletas- No puedo posponer el viaje para mañana, tengo que llegar en dos o tres días a Alemania... y esto lo retrasaría -Camina hasta una pequeña mesita colocada al lado derecho de las escaleras, luego toma una hoja de papel y escribe unas cuantas cosas en el- Después de todo, aún eres un niño pequeño -Sonríe inocentemente- Necesitas indicaciones de que hacer y a quien llamar si sucede algo... - Solo te estoy pidiendo la dirección del instituto... -Se recuesta en la baranda derecha mirando hacia la mesa - Me sorprende que te hayas animado a aceptar lo del estudio... - Si me canso, sencillamente no volveré, dudo que me reciban luego de una o dos semanas de ausencia -Le da dos golpes al escalón con la punta del pie derecho - Cuando vuelva iremos de nuevo a buscar instituto -Mira el papel con una pequeña sonrisa- Terminé... - Algún día entenderás que el estudio no es para mi -Baja los escalones restantes - Lo sé señor músico -Le da la hoja- Pero tienes que completar una educación básica para desempeñarte en el campo que desees -Levanta una maleta y escucha un claxon- Bueno ahí llegó mi auto, adiós cariño -Le hala una mejilla, luego levanta una segunda maleta, y al querer levantar la tercera, Joeyd la toma, haciendo que su madre se extrañara totalmente ante semejante gesto - Te acompaño... hasta el taxi... -Un tanto molesto, toma otra maleta y abre la puerta para salir hacia el auto - ... -Sonríe- ¡¡¡Gracias Joeyd!!! - Camina felizmente hasta el taxi, donde ahora el conductor comenzaba a guardar las maletas en la cajuela ante la fija mirada del pelinegro, que luego de ver que eran empacadas, se dirigió hacia la actual posición de la mujer, que acababa de abrir la puerta derecha del taxi y dejado dentro su maleta más cómoda - Buen viaje -Soltó luego de dar un largo y perezoso suspiro - Procuraré regresar lo más pronto -Sonríe- Espero que te sepas cuidar bien -Con un tono de madre sobre protectora y ceño fruncido - Estaré bien -Esboza una pequeña sonrisa y luego su cuello es rodeado por los brazos de sus madre en un abrazo - Nunca podré de dejar de preocuparme por mi hijo... -Con un tono de voz dulce, Joeyd cierra un poco los ojos, luego su misma madre lo separa aún tomándolo de los hombros- Llamaré a penas llegue y quiero saber qué tal te está hiendo en el instituto -Frunce el ceño- Con detalles, hasta los nombres de tus compañeros, y si hay muchas chicas que miran -Con tono jocoso, para luego entrar en el taxi y bajar la ventana- Nos vemos cariño –Le envía un beso y el taxi arranca - … Chicas… compañeros… -Bufa y con el ceño fruncido entra de nuevo a la casa… Hasta ahora daba inicio la segunda noche, se había dispuesto a salir a dar una vuelta… - Tengo sed… -En un recuerdo el chico salía con cara de total aburrimiento a la calle Bueno… no exactamente por conocer, pero así era la cosa, Joeyd había caminado algunas cuadras lejos de su nueva casa, por lo visto, el sitio no era exactamente el lugar perfecto para la adquisición de comestibles, pero concluía que tal vez caminando un poco algún día tendría que dar con una tienda, además, haría ejercicio. Había pasado alrededor de 30 minutos de caminata cuando tras solo toparse con paredes, puertas, ventanas, una que otra persona y un perro , se encontró en una angosta calle donde divisó pronto una máquina expendedora de gaseosas en lata, dando un suspiro de tri8unfo, camino hacia la nombrada máquina y sacó una lata de gaseosa que de un solo golpe, tras abrirla, la tomó hasta casi vaciarla, pero se detuvo. Hacía un buen clima, frío, seco y el cielo despejado iluminado por un tenue y suave sol, miró al cielo por un momento y se perdió en la inmensidad de este, pero, un curioso crujido a sus espaldas le sacó de su ensimismamiento y miró atrás buscando el causante, encontrándose con la calle igual de vacía que cuando llegó, volvió la mirada con ceño fruncido y desconfiado, sacó otra lata y se alejó lo más pronto posible de aquel lugar, ahora, la odisea consistía en saber llegar a casa. Resultará curioso el que se haya demorado casi una hora en llegar, aparentemente su sentido de la ubicación ya estaba más que oxidado pese a su edad. Ya se encontraba cerca, algunos pasos en línea recta y listo, paró en seco al ver una silueta curiosamente familiar frente a su casa, esforzó un poco la vista y le reconoció de inmediato, el lujoso auto, la altura, la postura, la mirada indiferente, era el tipo de la tienda, miraba fijamente a su casa con evidente preocupación, tras unos segundos se volvió al auto pero se detuvo y miro hacia la dirección de Joeyd, pasando de preocupación a molestia, casi furia, ignorándole de nuevo al entrar al auto, vacío y arrancar con toda la parsimonia del mundo. Incomodo por la repentina aparición del sujeto, continuó su camino, esperanzado de no tener más imprevistos, o de que la misma casa no estuviese ardiendo en llamas o en ruinas. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Pues... y... ¿está vez que tal? no he terminado el capítulo 1, es un pequeño intento, espero que pronto se comience a desarrollar mejor la historia, cualquier critica constructiva la acepto (Incluyendo peluches de Cloud Strife bomba) Dewa Matta
__________________ ![]() Cual mensaje subliminal *Enciende una grabadora y suena Alibi de Sid* Lee mi nuevo fic y comenta, lee mi nuevo fic y comenta *Le tiran un ladrillo* PROJECT Doppel |
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| Sin estado ID: 369581 Registrado: marzo-2009 Hace: (255 dias)
Mensajes: 6
| Muy buen fic , te animo a seguirlo
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| ¡¡¡Puta!!! ¡¡¡Por qué vienes ahora a
cagarme la vida!!! ID: 30395 Registrado: octubre-2005 Hace: (1483 dias) Edad: 16
Mensajes: 86
| Actualizo, wiii, gracias por comentar n_n. Respecto a mi otro tema... xZ ese fue hace un año más o menos y creeme que habría sido un desastre al leerlo, en todo caso le estoy dando una nueva oportunidad a ese fic a ver que tal (Pasa una bola de heno) n_nUUU bueno no le ha ido muy bien. Pero dejándonos de temas aparte, acá traje la conti del primer capi (Y hasta ahora me doy cuenta de esa cantidad de letras tan abrumadora o_o) ----------------------------------------------------------------- Había aprendido a cuidarse, al comienzo no había sido nada fácil para él, no sabía cocinar, y se dejaba controlar por miedos ridículos a los que quedaba expuesto al dárselas de “machote”, pero tuvo que hacerse a una idea, una filosofía simple y aplicada por muchos, quien no si no el mismo para guardar su propia espalda, y pronto aquellos defectos sobresaltados en la soledad comenzaron a desaparecer. Pasó una tarde naturalmente tranquila, por alguna extraña razón no sentía hambre, así que pospuso su almuerzo, lo compensaría a la comida. Se sentó en un sillón en la sala y pensó en lo muy sola que se sentía esa casa especialmente, hubiera preferido un departamento, así no tendría aquel vacío, cerró los ojos y dio un suspiro, al volverlos a abrir se encontró en una posición más cómoda y en un ambiente al que poco se comenzó a incorporar, ya era de noche. Caminó a la cocina y comenzó a buscar en el interior de la nevera algo apetecible para comer, aún el hambre no regresaba, pero tal vez algo ligero le ayudaría en la noche. Tras una pequeña comida, se fue a dormir, se cuerpo parecía pesarle mucho más, y pensar que se había quedado dormido toda la tarde, ahora que lo pensaba mejor, no había hecho nada más ese día que dormir, con un gruñido de evidente molestia al saber su poca ocupación, se tumbó en la cama boca abajo e inmediatamente quedó profundamente dormido. Habían pasado algunas horas, el cansancio físico había comenzado a mermar, y los efectos del dormir en la tarde, le arrebataron lo restante del cansancio, abrió un poco los ojos para analizar su situación, un dolor atenazó su cuello, había torcido la cabeza para acomodarse mejor por lo que la pequeña punzada se generó, cerró los ojos de nuevo con el ceño fruncido y apoyó sus manos a sus costados para levantarse con algo de esfuerzo, se molestó aún más cuando vio que todavía tenía puesta la ropa que usó durante el día, quedando de rodillas, se frotó con poca delicadeza los ojos, hayan pasado las horas que hayan pasado, y tuviera o no sueño, volvería a acostarse, en algún momento tendría que rendirse, pero primero, comodidad, así la pereza le inhibiera muchas de sus capacidades motoras, por lo que se limitó a quitarse la chaqueta, tirarla en cualquier lugar no a la vista por el adormecimiento y cambiar los pantalones por una bermuda, siguiente, deshacer la cama conforme la mano alcanzara a sostener las cobijas y finalmente, acostarse, pero antes de poder terminar el itinerario, abrió los ojos de golpe al escuchar un extraño sonido que seguramente provenía del primer piso, giró algo rígido a la puerta y unió sus cejas - No tengo necesidad de bajar mientras no se repita –Apoya la mano derecha en la pared y con los ojos cerrados espera la reproducción, sin resultados, suelta un corto suspiro y se arrodilla en la cama- Debió de ser mi imaginación alterada por… -Se sorprende y siente que el corazón le da un vuelco, se vuelve a producir, la diferencia era que el sonido resultó ser más agresivo, fuerte y cercano- Rayos… -Musitó. Era demasiado orgulloso para aceptar que aún dependía de aquellos ridículos miedos infantiles, pero, bien sabía que debía, aunque no quisiera por mil razones que no enumeraré, buscar la fuente. Tomó su móvil y sin hacer mucho ruido, camino a la puerta, la abrió y disimuladamente se asomó verificando el corredor, en vista de que estaba vacío, salió, y con igual cautela buscó las escaleras y bajó con sumo cuidado cada peldaño, se detuvo de golpe al escuchar algo más - A-Ayúdeme… -Una voz femenina y agonizante retumbó con poco esfuerzo por el primer piso, Joeyd sudó frío y sin moverse de su lugar, con tan solo mover las pupilas buscó la mujer o al menos la señal de que estuviera en algún sitio, de nuevo, sin éxito, maldijo al pensar en semejante lío en que se había metido, ¿qué pasaría si era un asesino? Negó enérgicamente con la cabeza y terminó de bajar las escaleras, se acercó a la puerta de la salida y de un cilindro que descansaba tras esta, sacó un bastón de hierro entre los mangos de las sombrillas, luego se recostó en la mismay miró a todos lados, esperó a que algo volviera a producirse, y en ese momento se alarmó al sentir como un grito desgarrador se originó en la cocina más exactamente acompañado de un retumbar de cosas metálicas al caerse y un aparente gruñido - Debo de ser un idiota… -Buscó en su celular un número encontrando en de la policía y decidiéndose a marcar, su dedo pulgar se detiene antes de tocar el botón al escuchar unos pasos arrastrados que poco a poco se estaban acercando- Mierda… -Finalmente la llamada se produce y lleva el teléfono a su oído- Tsk… -Lo retira- Ocupado, ocupado… -La impaciencia y el miedo se comenzó a apoderar de él, los pasos cesaron. Dubitativo, caminó con los sentidos agudos a la cocina, se insinuó muy disimuladamente, y volvió a renegar, no se veía nada, pero todo parecía estar en su lugar, se enderezó y pasó el umbral, buscó en la pared el interruptor y encendió la luz, recorrió en guardia la cocina revisando cualquier anormalidad, pero como predijo en la oscuridad, todo estaba en su lugar- Soy un… -Suspiró y caminó fuera de la cocina, ya aprendería a no creer en todo lo que escuchaba de noche. Entró de nuevo a su cuarto tambaleando como evidente señal de fraude, sabía que tarde o temprano tendría que rendirse al sueño y ese era el momento, sintió algo húmedo en sus pies antes de llegar a la cama, se alejó y miró al suelo una mancha oscura, de tamaño medio, se encogió de piernas y la tocó con el dedo índice, la llevó frente a su rostro, sin poder reconocer mucho, se acercó a la pared y encendió la luz, tuvo verdaderas razones para estremecerse, era sangre, pasó su mano derecha por su frente buscando si acaso se había golpeado, pero no le dolía nada al contacto, salió apresurado al baño y revisó su rostro buscando su acaso era algo superficial, pero estaba bien, harto de estar hiendo y viniendo, volvió dando zancadas a la habitación, a ver si por fin se iba a dignar a dormir, al abrir la puerta quedó frío, el rastro se había hecho más grande alcanzaba a mancha parte de su cama y algunos varios muchos centímetros se extendía en el suelo, aún caían gotas de algún aún no visto lugar sobre Joeyd. -Pero que… -Murmuró mientras levantaba la mirada, sus pupilas se encogieron y comenzó a retroceder horrorizado, ignorando completamente los fuertes estruendos que retumbaban en el primer piso (si, otra vez XD), se topó con la pared y descendió un poco. En el techo de su propia habitación estaba colgado el cadáver de una mujer brutalmente asesinada, la piernas mutiladas y casi desprendidas del mismo cuerpo al igual que su cabeza, no tenía ojos y le habían arrancado parte de la piel y carne de la mandíbula izquierda con alguna especie de objeto lacerado y disparejo, muchas otras partes del cuerpo permanecían sin piel y tenía un brazo roto por donde un hueso sobresalía astillado. Salió del cuarto y volvió a marcar desesperado el número de la policía, sin respuesta, en ese momento levantó la mirada y vio como una silueta deforme era golpeada contra la pared del fondo de la escalera y otra de figura humana caminaba a paso lento a la primera que trataba de moverse con mucho esfuerzo, en aquel momento, el cuerpo le pesó demasiado sintió una fuerte punzada en la cabeza que le dejó inconsciente. Fue como una pesadilla, no sabía que esperar, si aún me encontraría vivo y completo a la mañana siguiente, y si fuera así, que sería del cadáver, que sería de la casa. No hallaba explicación lógica de lo que había pasado, como había llego a mi cuarto sin siquiera darme por enterado, la muerte no se sentía así ¿verdad? Había estado cerca dos veces, pero ninguna se sentía así Se sentía cómodo, y luego sonó su despertador, estiró su mano y con cuidado lo apagó, un breve recuerdo de lo que había sucedido la noche pasada recorrió su cabeza se levantó inquieto y miró a todos lados incluyendo el techo, arqueó una ceja al ver que no había nada. - Entonces que fue todo eso… -Desvió la mirada a la mesilla de noche- Lo mejor será que lo olvide… Salió de la cama, la tendió, luego tomó una ducha al salir, observó la pared de la escalera, que estaba intacta, tal vez estaba siendo paranoico, al llegar al cuarto, se comenzó a vestir, caminó a la mesilla y encontró una pequeña hoja de papel, la tomó y leyó - “Que no se te olvide que a las siete debes de estar en el instituto” … -Procesó por un momento la información y miró el reloj, abrió los ojos como platos y corrió al armario a buscar el uniforme- Como demonios se me olvidó –Poniéndose con torpeza la camisa. Era las 7: 25 y salió de la casa mientras arrastraba una bicicleta y montaba en ella para arrancar desesperado mientras veía un papel en el que estaba escrita la dirección, aproximadamente tras unos diez minutos más se encontró frente a un edificio cercado, se comenzó a detener poco a poco no sabía que pensar, tal vez quien había escrito eso quería fastidiarle, se detuvo y miró su móvil, la siete en punto, maldijo en voz baja, el que le había escrito esa nota la pagaría por haber jugado con su despertador. Aún varios estudiantes ingresaban a la zona, todos con su mismo uniforme, lo que le alegró, no se había equivocado de lugar, bajó de la bicicleta y la comenzó a guiar hacia adentro. La idea de estar rodeado de toda esa gente no le gustaba, andar forzado por los horarios, los comentarios, incluida la molestia de “No encajar” y el pretexto de “Yo no soy el problema, el problema es el mundo” ya estaba más que gastado, devolvió la mirada a la calle y vio un lujoso y familiar auto, en aquel momento, algo le distrajo - ¿Joeyd? –Una curiosa voz a su izquierda llegó a sus oídos, luego se dio la vuelta para encontrarse con el personaje de la voz masculina y ciertamente alegre, el tipo que le acaba de hablar no le sobrepasaba en estatura, tenía los ojos azules y extrañamente el cabello negro… no pudo evitar asustarse un poco por la similitud en apariencias que tenían, exceptuando por el color de piel, el contrario parecía vivo - Eh… -No logró formular nada debido a la impresión - Si –Se acerca más y comienza a caminar a su lado- Eres tu… vaya… -Se despeina con una sonrisa- No me lo creo –Parecía hasta emocionado - … ¿Nos conocemos? –Preguntó algo desconfiado - Verdad… -Estrelló su puño derecho en la palma izquierda- Olvidaba que el día del accidente… -cortó la frase y completó cambiando de tema- Lamento mucho lo de tu padre - ¿Cómo sabes lo del accidente? Sabía que el primer día de instituto resultaría fastidioso… pero no imaginé encontrarme con alguien que ya parecía molesto y acosador, como explicaría que conocía el suceso más relevante de mi infancia. Aún no sabía si lo conocía, su aspecto me espantaba, pero bueno, cualquiera podría tener el mismo color de cabello, sin embargo… existía algo en el que no me generaba confianza, pero que de igual manera me decía que formaba parte de mis recuerdos - Soy Dageron Millefois –Irrumpió en los pensamientos del primero- Somos primos - … -Un tic se atisbó en su ojo derecho- … ¿Primos? - No tengo porque mentirte, lo más seguro es que el golpe del accidente te dejó secuelas, soy el hijo de Edward… no es de extrañarse que tu madre no te haya hablado de mi… no le agradaba mucho mi padre… -Agregó lo último a lo bajito - Tu padre… -Mira de nuevo al frente y baja la cabeza- No puedo recordarlo, lo siento… - No importa –Le da una palmada en la espalda, cosa que no pareció agradarle a Joeyd- Creo que tarde o temprano todo se sabe… -Dice en un tono más serio, luego sonríe ampliamente- ¿Verdad? –Se detiene- Lo mejor es que entremos –Señala al edificio central - … Pues… si… - Aunque… -Mira la bicicleta - … ¬¬… está bien… ¿dónde la dejo? Dageron le hizo una seña para que le siguiera, cosa que acató sin dudarlo Algo no podía sacar de mi cabeza, Dageron había mencionado que seguramente tras el accidente había perdido parte de mi memoria, eso explicaría muchas cosas. Pensaba que mi vida era como un coma, cada día que despertaba las cosas se sentían irreales y monótonas, como si hubiera nacido el día del accidente, sin saber si fui feliz cuando era niño… o como fue el recuerdo de mi primer cumpleaños, con memoria, si tuve amigos… nada de eso existía, tal solo el vago recuerdo del “accidente” era un paso… aceptar que… mi vida no se sentía como en verdad se debía sentir una vida - Mi padre también murió –Puntualizó muy tranquilo- El mismo año que Joe… -Abre una pequeña libreta que acaba de sacar del maletín - ¿Estaba enfermo? –Que poco tacto - … Lo asesinaron –Disimuló el malestar que le generaba - Vaya… -Se detiene - No interesa –Dice tras dar un suspiro y detenerse- Parece que… -Le sonríe muy tranquilo- Tenemos seis años de vida por adelantar - … No creo… -Masculla mientras desvía la mirada - Ya veremos –Agrega tajante atrayendo la atención de Joeyd- Por cierto –Continua caminando- Supongo que tienes quince años ¿verdad? - Si - Perfecto –Chasquea los dedos- Estaremos en el mismo curso - … Si… -Comenzaba a alterarse con las preguntas - No hablas mucho ¿verdad? –En tono burlón - Hazlo tu Sabin –Una voz familiar le distrajo la atención - Esa voz… -Recuerda la tienda de discos- Son ellos… -Mira a la izquierda, de donde venía la voz, para su desgracia, mirando el asfalto, llegando a la zona verde, estaban los dos tipos menores, el de cabello castaño oscuro con las manos en los bolsillos mirando distraído a la nada, el castaño claro, arreglaba vencido el lazo de una chica más bajita que él, de cabello ¿Blanco?- Maldición - Gracias… -Se da la vuelta con una sonrisa - Siempre te niegas… -Murmuró el de cabello claro - Haces bien tu trabajo, ahora andando –Le da una fuerte palmada en la espalda - Njord… -Dice serio el primero - ¿Qué? –Le mira curioso - Ahí está… -Frunce el ceño a la vez que Joeyd, de nuevo se veía enfrentado a los dos tipos, aunque sea Njord no lo miraba tan mal. Rápidamente le quitan la mirada de encima mientras uno toma de los hombros a la chica y el segundo le echa un último vistazo desconfiado - Son muy odiosos… ¿Verdad? –Se da la vuelta sorprendido - ¡¿ a que horas llegó ahí?! … supongo que bastante –Asiente nervioso - Son gente con la que es peligroso juntarse –Sonríe ampliamente, pero no era la misma tranquila sonrisa Aquel lugar no era igual a ningún otro, no lo consideraba un presentimiento, más bien una paranoia, como la noche pasada, pero puedo decir que sabía que todo aquello no me llevaba a un buen lugar CONTINUARA…
__________________ ![]() Cual mensaje subliminal *Enciende una grabadora y suena Alibi de Sid* Lee mi nuevo fic y comenta, lee mi nuevo fic y comenta *Le tiran un ladrillo* PROJECT Doppel Última edición por Detective Hikaru; 24-mar-2009 a las 14:59. Razón: Automerged Doublepost |
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