Sin estado ID: 131615 Registrado: marzo-2007 Hace: (972 dias) Edad: 19
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| (OF) Una melodía de Nerzella Hola, pues aquí de nuevo trayendo una historia a la que siempre espero que la gente disfrute pero que no ha podido suceder, sin embargo no me rindo y vuelvo a subir una, esta la acabo de terminar (el primer capitulo) y es un tanto diferente a lo que escribo, espero que les guste y dejen un coment, por si las dudas les informo que no será larga de hecho serán unos 3 o 4 capitulos, como sea, aqui se las dejo, a ver si no me convierto en uno más que solo se queda hablandole al viento
Como la acabo de terminar es comun que tenga errores o cambie algunas cosas xD Una melodía de Nerzella El viento sopla sobre las llanuras, el olor a maleza se percibe con cada brisa que danza en los campos, cada una pasando como una memoria que se pierde entre la conciencia, como un ave disolviéndose en los aires. A lo lejos puedo ver la luces de la ciudad y las pequeñas siluetas de los edificios que sobresalen del horizonte, cada vez que miro aquello, cada vez que recorro las llanuras y veo las luces de una nueva ciudad no puedo evitar preguntarme si he llegado a casa, ¿Cuánto faltará? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que deje de caminar en círculos? ¿O será que no hay a donde ir?. Me tiro sobre las raíces de un árbol y sacó el ultimo cigarrillo del día, aquella pequeña braza es la única luz, el único punto que es vigilado por la noche, guardo la cajetilla y miro mi estuche a mi costado, las vieja caja que me regaló mi madre, los rasguños, golpes y suciedad descifran una larga historia que ha recorrido entre generaciones, una historia que he continuado. Abro el estuche y sacó la vieja guitarra eléctrica que dejó mi madre, la conecto al amplificador inalámbrico y comienzo a seducir lentamente con mis dedos aquellas cuerdas, las cuales me susurran al oído los más profundo e íntimos sentimientos que guardo, notas menores comienzan a danzar con el viento recitando una melodía tan melancólica y a la vez llena de fuerza, un grito que golpea el silencio vuelve a salir y se convierte en un Mi que comienza a perderse, como llamar a eso, decía mi madre, ¿Cómo llamar a algo que haces?, ¿Cómo darle nombre a algo que no puede ser descrito? Que no suene vulgar o simple, tantas veces me lo preguntó, y jamás pude contestar, hasta que apenas unas horas de morir, tomé aquella guitarra y por primera vez hice sufrir esas cuerdas como ella lo había hecho cientos de veces, y entre lagrimas, gritos de rabia solo pude decir: “Blue” , en esa pequeña palabra se describió todo el sentimiento, no sé qué es lo que pensaría ella de mí ahora, por ahora solo puedo seguir viajando con este instrumento en mis manos haciendo oír el mensaje que ella quiso mostrar al mundo.
Eran cerca de las 12:00 de la noche cuando ya me encontraba caminando por las calles empedradas de la colonia de Nerzella, el olor a cigarro y alcohol inundaban cada esquina y aquella música sin alma que incitaba a la lujuria recorría todos los rincones de la ciudad intentando atrapar a todo incauto que pasara por allí atrayéndolo a un mundo donde las fantasías parecen eternas, donde el sol del alba son los que te hacen recordar en donde te encuentras. Unas cuantas personas entraron por las puertas, aquel lugar era diferente podía sentirlo, a pesar que de que también el olor del vicio y la lujuria abrazaran a los clientes, entre aventando las puertas corredizas las cuales hicieron sonar una campanilla arriba de mi cabeza, todos los bebedores voltearon a verme con una sonrisa, y no era para menos ya que era la única mujer allí, además la única que vestía de aquella forma. Fui a la barra, dejé mi estuche a mi costado y mientras se acercaba el cantinero saque unas cuantas monedas de oro, el me miro confundido, puso las manos en la barra y me miro, yo solo deje las monedas y dije:
-Un whisky –El cantinero sonrió y sacó un vaso, y mientras servía mi bebida dijo de forma burlona:
-¿Pero cuántos años tienes niña? ¿No eres muy pequeña para beber?
-Descuide, le aseguro que mi edad es lo de menos en este lugar
-Ya veo, parece que conoces muy bien estos lugares… ¿y que puede orillar a una niña tan hermosa como tú a este nido? –Aquellas palabras quedaron al aire esperando una respuesta la cual no llegó, el cantinero sonrió y dijo: -Si quiere dinero fácil, te sugiero buscar otra parte, sabes no quiero problemas con las leyes
-Puedo tocar
-¿Qué?
-Si, ¿puedo subir a tocar un rato y pagar el resto de mis bebidas?
-Pues bueno, la gente no parece divertirse, así que tal vez le vendrá bien algo de musica… ¿Qué es lo que traes?
Yo comencé a sacar la guitarra de su estuche y dije:
-Blues
-¿Blues?
-Si, es algo que me enseñó mi madre
-Bueno –el cantinero se restregó la frente y dijo un poco preocupado: -Sabes, mi clientela es poca así que espero que no sea algo muy… malo y los saque de aquí
-Haré mi mejor esfuerzo
Comencé a caminar hacia el escenario el cual estaba a mi costado, subí los seis peldaños y me senté en la silla de madera que estaba frente al micrófono, todas las personas voltearon a mirar casi automáticamente, al parecer era algo raro que alguien subiera allí, no di importancia y pose mi guitarra en la pierna, cerré los ojos y aquella melodía comenzó a sonar en mis oídos, pero no la melodía que mis cuerdas hacían sonar, si no la melodía de una historia
Era como una mezcla de sonidos llenos de melancolía, los acordes habían perdido ya su naturaleza y ahora se mostraban espontáneamente, deslizándose suavemente por los trastes, y cada nota era aplaudida por la gente, el olor a whisky, el olor del tabaco y el calor de la gente me rodeaba con aquella dulce y a la vez amarga música, no podía estar más feliz y no era para más, ya que era mi madre la que tocaba, jamás había visto a una persona disfrutar la música como ella, pero no podía hacer nada más que solo verla por debajo de las piernas de los demás, hasta que ocurrió lo inevitable, aquel grito desesperado, aquella voz que agonizaba de la represión de las leyes se hacía sonar, la gente empezó a titubear y la mayoría optó por salir del lugar, era tanto el miedo de un castigo que la gente tendía a salir, en esos tiempos la represión era tanta como ahora, y pocos se enfrentaban a combatirla, pero los que lo hacían no volvía a abrir sus ojos. El show termino y las pocas personas que aún quedaban volvieron a aplaudir, aquella vez creo que fue la última vez que la vi viva, ya que al salir del bar, varios soldados de el castillo de Moraleza estaba frente a ella, fueron unos 5 segundos, tal vez menos, pero mis ojos los retrataron como horas, cada disparo estalló en lo más profundo de mi memoria y encarno por siempre, se quedó como una plaga que ataca a una indefensa hierba. Y tras aquellos sucesos esas palabras que marcarían mi vida resonaron de los labios ensangrentados de mi madre
El último estribillo terminó, al momento en que desperté de aquel letargo, abrí los ojos y frente a mí pude ver solo unas 15 personas que aplaudían, bajé la cabeza y no pude evitar decirme una vez más:
-No lo logré de nuevo
A los pocos minutos estaba ya frente al cantinero el cual ya limpiaba los últimos vasos para cerrar su local, , el me miro y dijo:
-Tocas muy bien pequeña
-Lamento lo de su clientela –respondí avergonzada
-Descuida ya volverán después, lo que importa saber, es como te atreviste a hacer eso, ya sabes que toda clase de cosa que no haya sido aprobada por el rey es incapaz de ser hecha, y eso incluye a esa forma tan extraña de tocar, sabes lo que pasa si desobedeces las leyes –Levanté mi estuche, y con la mirada baja dije:
-Se mejor que nadie lo que puede pasar señor
-Ya veo, ¿y por qué lo haces? No eres mala tocando pero digo, podrías hacer cualquier otra cosa que no arriesgue tu vida, porque no mejor buscas a un chico y… -El mundo se podría cambiar con una canción perfecta –Interrumpí diciendo, a lo que el cantinero solo me miro confundido y con una sonrisa dijo: -¿Quién te dijo eso?
-Mi madre, ella tenía la idea de que si alguien lograba hacer una canción perfecta las personas podrían cambiar y con eso al mundo completo… y yo… estoy tratando de encontrarla
-Bueno es una ideología un poco peligrosa, yo te recomendaría que la dejaras, pero bueno es tu decisión
-Gracias, por su apoyo, bien es hora de irme
-Adiós
Y así es como una vez más dejé aquellos lugares, aquella pequeña pocilga se había convertido en mi por una vez en una hermosa caja musical donde una noche más trataba de entrar en las personas, y además terminar con mi búsqueda de aquella canción perfecta, encendí mi casi acabado cigarrillo y seguí caminando por las calles empedradas que iban descifrando una historia, siguiendo la pista de una búsqueda que no terminaba.
Todo estaba en silencio, todo era acallado por el silbido del viento frio, solo unos cuantos perros callejeros se atrevían a romper aquel silencio entre los basureros. Primero fue un grito, después empezaron a acumularse, hasta que un rayo de luz me despertó de mi sueño, y una voz dijo:
-Aquí hay otro vagabundo, llévenselo –Y aún adormecida fui separada de aquel lugar donde me encontraba durmiendo, unos cuantos soldados me aluzaron y dijeron:
-Venga, llevémosla con el rey –Aquellas palabras se perdieron en el silencio mientras yo caminaba dirigida por aquellas personas
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Desde hace unos días me pregunto si alguien leera estas cosas
Última edición por Next 01; Hace 3 Semanas a las 00:22.
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