Misión D Demasiado para una niña | Nila [Otogakure]

Tema en 'Naruto World' iniciado por Bishamon, 23 Jul 2017.

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    Bishamon

    Bishamon She's a beast, I call her Karma

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    «¡Oh no, un monstruo está atacando la ciudad! ¿Quién podrá defendernos? Jejeje, qué inocentes son. No existe nadie que pueda protegerles de mis poderes porque yo soy, ¡el rey del universo! ¡El gran Milo! Muahaha. ¡Bang! ¿Pero qué? No teman ciudadanos, su héroe ha llegado y voy a acabar con este sujeto de pacotilla, ¡zas! ¡Boom! ¡Squash! ¡Ríndete, Milo! ¡Jamás! No dejaré que nadie tome mi lugar como jefazo de esta ciudad, todos tendrán que seguir haciendo lo que yo… ¡Qué? Mejor cierra la boca, ¡punch!»

    El sonido de la alarma de un pequeño reloj análogo atrajo la mirada de la pequeña Nilo hacia él. Con descontento bufó porque sabía qué hora era y más le valía respetar el itinerario porque si no su tutora la regañaría y no quería eso; no quería verse en el lugar del malvado emperador Milo —uno de sus muñecos de acción—, bajo el yugo de la madre de la justicia Yii —uno igual—. Con mucho cuidado y recelo colocó las figuras en un lugar donde estuviesen seguros.

    La Peque salió de su habitación rumbo al comedor de su pequeña vivienda, un sitio que se le fue alquilado a nombre de Kiseki por ser el extraño vínculo entre la muchachita y Otogakure. Cuando digo extraño es porque la Aristocracia no encontraba ningún lazo concreto entre esos dos pero, bueno. Mientras pudieran sacarle partido a la niña, ellos no tendrían problema alguno con que siempre sí fuese un militar de sus filas (conste que Niló nació en el Sonido, pero sus padres tuvieron que irse por cuestiones que explicaré en alguna misión historia).

    —¡Ya estoy aquí, Tinky Winky! —gritó con fastidio; de inmediato, un murciélago rosado hizo acto de presencia, dejando sobre la mesa y frente a la niña un pergamino que trajo consigo desde el lugar misterioso donde entregaban pergaminos (¿?)—. ¿Qué es esto?
    —Es tu misión, por supuesto —con destreza desenrolló el papiro con sus patas—. Por muy poco creí que no llegaría a tiempo para entregártela; no quería romper el horario, luego sería difícil que tuvieras un hábito.
    —Es un hábito algo aburrido —puso sus manos a cada lado de sus mejillas—. Yo prefiero seguir jugando con mis muñecos.
    —Ni siquiera sabes de qué va —suspiró—; además, me costó mucho trabajo obtenerlo, ¿sabes? —A Nila realmente no le interesaba el esfuerzo de Masha por conseguirle “trabajo”. Aun así, el murciélago continuó explicando su predicamento—: llegué a la oficina de misiones y desde ahí comenzó todo el drama —miró al techo, actuando su frustrante sentimiento.

    «¡Argh, fíjate por dónde pasas, pedazo de maleducado! Estos hombres son tan bestias —dijo la alada—; ¡Yuju! He venido por el encargo de Nila Fujimori —se acercó algo contenta al encargado de entregar los rollos mas éste se encontraba algo extenuado porque alguien, algún inepto, había desorganizado las asignaciones que estaban bien puestas por orden de prioridad y según su rango. Masha escuchaba todo, incluso se cubrió un poco la cara con un ala para disimular el desagrado que le provocó el sujeto al decir palabrotas y medias. Sin embargo, el murciélago entendía que sus problemas no le concernían, así que intentó llamar su atención una vez más… sin éxito. En ese instante, unos dos shinobi aparecieron con el mismo propósito; incluso se interpusieron en el camino de la alada, causándole un gran descontento por el irrespeto. Inevitablemente se armó una discusión entre todos porque Masha le reclamó a los tipos; los tipos le contestaron por ser un animal insignificante. Obviamente, la vivípara no se quedaría callada. Los tres (Masha y los shinobi) sacaron de quicio al frustrado encargado de misiones; eso hizo que los cuatro se dijeran una que otra cosa inapropiada… al final y con hastío, el tipo a cargo le lanzó un pergamino a cada uno y exigió que salieran de su vista si no querían morir ahí mismo»

    —Y… eso es todo lo que mereces saber —suspiró con agotamiento—. Obvié muchos detalles por tu edad…
    —¿Entonces debo castigar a alguien por lastimar a su familia? —Mini Toy ni siquiera prestó atención a la historia de su tutora, pues sus orbes yacían bien pegados a las letras del pergamino.
    —Así es —respondió en automático para después sacudirse—; ¡¿qué, qué?! ¡No, espera! ¿No sabes leer, Niló?
    —Es lo que dice aquí, Rosita Fresita.

    Masha leyó el encargo con notoria preocupación; ¡su pequeña niña haría algo como eso? ¡No! Tenía que hablar con Michibiki para que algo como eso no vuelva a sucederles porque Fujimori era muy chiquita para enfrentarse a situaciones tan arriesgadas como esas: meterse en problemas familiares ajenos. Además, si la mujer ni siquiera podía controlar a su marido: ¡qué iba a lograr Niló! —Quien sonreía con ingenuidad, absorta de lo que implicaba su tarea—. No podía aceptarlo y no iba a dejar que la Peque lo hiciera.

    —¿Qué necesito llevar?
    —¿Eh? —La peliazul ya se había puesto su portarmas. —¡Queridita, qué haces?
    —Voy a impartir justicia —pronunció con una voz típica de héroe.
    —Pero no puedes hacerte cargo de esto —la niña guardó el pergamino junto con sus armas—. Es peligroso.
    —Soy un ninja —colocó sus manos con las palmas rectas en pose de pelea, así como sus cortas piernas—. Es mi deber —movió con rapidez sus palmas, simulando que golpeaba algo—. No le temo al mal.
    —Ni siquiera sabes lo que dices —pronunció con resignación—. Este encargo definitivamente era de alguno de los otros peleles.
    —¿Quién es pelele?
    —Nadie, ignora esa palabra.
    —Tú eres pelele —se carcajeó.
    —No.
    —Entonces yo.
    —No —rodó sus ojos, clamando por un poquito de paciencia al dios Alucard (jefe de los murciélagos).
    —Pues no me enseñes cosas tontas, Misa.

    ¿Qué haría con esa niña? Por un segundo se le escapaba rumbo a realizar la misión. Por más que intentó detenerla no pudo; Niló estaba tan decidida a cumplir y todo por no saber lo que le esperaba, pues era lo que ocasionaba hasta cierto punto el estar en una etapa donde la fantasía superaba la realidad. Aunque ella supiese que no todo era bueno o muy bueno, había cosas que Fujimori todavía no vivenciaba.

    —¡Es por este lado, Nila!
    —Ah… —rio un tanto antes de correr en dirección correcta—. ¡Yey, jajaja!

    Descripción: ¡Ups! Este pergamino ha caído en las manos equivocadas, pero misión es misión, ¿cierto? Una madre muy atormentada logró contactar con nosotros por un problema doméstico (vive junto a su esposo y su hija de seis años). Sucede que el padre de familia se considera también dictador del hogar y no duda en castigar físicamente a su pareja y a su hijita cuando algo va en contra de sus designios. También abusa de esta señora y ultimadamente, lo que produjo esta solicitud, de su retoño. Normalmente trataríamos de manera distinta estos asuntos, pero la progenitora nos ha entregado una buena cantidad de dinero, y es importante que la Aristocracia sea fiel a su palabra en estos tormentosos momentos de transición política.

    Objetivos:
    -Encargarse de la situación, como mejor te parezca.
    -Tomar todas las medidas tendentes a evitar que la situación se repita.

    Notas:
    -Nota de creador (¿?): Este pergamino de misión fue asignado a otro ninja de mayor edad, pero… ¿cómo demonios lo recibiste?



    Milo-samaMilo-sama Kari WalkerKari Walker XayahXayah Quien pueda que de pase xD
     
  2. Xayah

    Xayah ¡Ya ponme el sol en la boca!

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  3. Autor
    Bishamon

    Bishamon She's a beast, I call her Karma

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    Masha se quejaría con quien tuviera qué por haberle entregado una tarea no apta para cualquier menor, por lo menos no uno que no entendiese ciertas cosas del lado oscuro de la vida. Desde atrás veía a la Peque avanzar mientras daba saltos, sumamente tranquila. Aquella era la inocencia que la alada no quería que se perdiera tan temprano, menos estrepitosamente al tener que lidiar con eventos desagradables. Sin querer, recordó las palabras de Nila: “soy un ninja; no le temo al mal”. ¿Qué tan cierto podría ser eso? Bah, por qué le prestaba atención a la declaración de una infante sin experiencia —se regañó a sí misma.

    —Oye —la niña se detuvo a varios metros de la residencia objetivo—, ¿solo debo patear la puerta, entrar y castigar al sujeto? —Su pregunta era honesta aunque absurda. El murciélago hizo que se sentara a los pies de un árbol frondoso que brindaba sombra.

    —Necesitas más que eso.
    —¡Qué! —Abrió más sus ojos. —Pero si yo no tengo más armas… —de repente le subió un poco el ánimo—; ah, puedo hacer explotar la casa.
    —¡No, no, no! Hay gente inocente dentro que debes proteger, Niló.
    —¿Ah sí? —Y con curiosidad tomó el pergamino para releerlo con más tranquilidad; antes tenía la verborrea de Masha sobre su mala experiencia de fondo—. Cierto… dice que le pega a su mujer —su compañera alada expresó desagrado en su rostro—, a su hija también y que abusa de las dos.
    —Qué horrible —Fujimori la miró—. ¿Sabes? Es mejor regresar el pergamino y que te asignen otra misión.
    —¿Cómo que abusa de las dos? —Esa pregunta jamás se la hubiera esperado o tal vez sí pero no quería creer que llegaría tan pronto. —¿Qué es lo que hace? No lo entiendo.
    —Queridita, es difícil de explicar…

    Niló no parecía impaciente ante la respuesta de su tutora mas sí pendiente de la misma, empero el ruido de unas losas chocando contra el suelo llamó la atención de la humana y animal, provocando que observaran en la misma dirección: la casa de quien pidiera la ayuda urgente. Asimismo, escucharon unos gritos de una adulta que desesperada pronunciara palabras de auxilio. Masha sintió ansiedad ante el suceso, pues veía a la Peque bastante centrada en lo que apenas podía captar; no ignoraba que la menor supiese de dónde venían esos sollozos espantosos y unos gritos coléricos patrocinados por un hombre. El murciélago voló hasta colocarse frente a Fujimori, como si quisiese evitar que continuara viendo hacia la casa.

    —Vámonos de aquí y dejemos que otro imparta justicia —quiso convencerla usando su lenguaje de juego pero Nila se puso de pie y cuasi robótica, con pizca de molestia visible en la cara, empezó a caminar rumbo a su destino. No obstante, la puerta de la vivienda se abrió de golpe porque el tipo que abusaba de su esposa e hija había salido echando rabietas, maldiciones y predicciones de muerte sobre su mujer. La peliazul le siguió el paso con la mirada… ese era un mal tipo, pensó.
    —Ya lo entiendo, Misha —su aludida no dijo nada—. ¡Ese hombre es muy malo!
    —Definitivamente.
    —Debe morir.
    —¿Qué? —Sintió que le daría un pre infarto. —No digas esas cosas… basta con que sea encarcelado.
    —También.

    Cuando vio el camino libre para avanzar, Mini Toy se asomó por la entrada que estaba semi abierta. Masha también lo hizo con mucha más preocupación que la menor. Desde allí era audible el lamento y los jadeos de una persona que lloraba sin consuelo, por lo que la Peque miró hacia arriba en busca de aprobación de su tutora para abrirse paso… el problema fue que ni siquiera esperó una respuesta para entrar a la casa.

    —¿Hola? —pronunció en voz alta; su acompañante sintió escalofrío ante la osadía de la niña.
    —¿Q-quién anda ahí? —Los gemidos habían cesado para dar paso a una voz quebrada.
    —Yo… —miró a la de piel rosada antes de continuar—, yo soy un ninja. —No hubo respuesta. Tampoco al minuto siguiente, ni el que le siguió a ese… Masha soltó un soplo que atrajo la atención de la infante. —Oye, ¿se habrá muerto? —Le susurró a su tutora aunque fue un poco más audible de lo que debería permitirse uno.
    —¿Tú fuiste quien recibió mi petición? —La mujer se había asomado lo necesario para poder visualizar al supuesto ninja con voz infantil que arribó a su morada. Y es que no podía creer que se le hubiese asignado a un niño como protector y peor, ¡a uno sumamente pequeño! Su ceño se frunció por inercia, así como apretara con sutileza el hombro de su hijita de seis, que también mirara en dirección a la peliazul. —No esperaba esto.
    —Nosotras tampoco —la adulta y su retoño respingaron, pues quien había hablado era Masha—. Pero si desea que otro shinobi la ayude, puede solicitarlo.
    —¡No! —Niló se cruzó de brazos e infló las mejillas. —Yo puedo.
    —Nila, ¿no ves que la señora requiere de la ayuda de alguien más…
    —¡Yo puedo!

    Ni siquiera dio tiempo para iniciar alguna diminuta disputa entre la kunoichi y su animal acompañante cuando la más joven del cuarteto empezase a llorar por culpa de la voz ronca que nacía en el fondo de todo ruido. La hija de la familia se sumió en temor, haciendo que Fujimori y Masha mirasen en su dirección con curiosidad y desconcierto. Rápidamente entendieron que todo era provocado por la cercanía de su padre, quien regresaba a casa todavía envuelto en furia. Había vuelto más pronto de lo esperado. La señora indicó a la ninja y su tutora que se escondiesen detrás de algún mueble más aprovechó para decirle a Niló que si de verdad era ella la encargada de su caso, la apoyaría —al decirle eso le regaló una sonrisa cálida, mientras Nila se le quedó viendo sin ninguna expresión en concreto. Le había llamado la atención el ojo morado y la boca semi rota de la fémina mayor—.

    —¿Ya dejaron de llorar, par de inútiles, estúpidas, hijas de perra? —Cerró la puerta como si quisiera romperla.
    —Deberías tranquilizarte, por favor —la hija de los dos yacía temblando horrible mientras abrazaba a su mamá.
    —¡A mí no me digas qué hacer, basura de dos patas! Y mejor sírveme de comer si no quieres que te coma a golpes, inservible.
    —S-sí.

    Masha hizo el intento de darle un abrazo a su pequeña protegida en vista de la consternación visible en su cara; le preocupaba lo que pasara por la mente de Niló. Estaba perdida en el silencio.


    XayahXayah Milo-samaMilo-sama Kari WalkerKari Walker quien pueda que me de pase (no solo los que etiqueté(?)
     
  4. Kari Walker

    Kari Walker Into you

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    Qué veloz
     
  5. Autor
    Bishamon

    Bishamon She's a beast, I call her Karma

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    A la murciélago le sorprendía mucho el que su pupila se mantuviera en completo silencio, que ni siquiera se descuidara del ruido que pudiera generar su respiración y del autocontrol que gozaba en momentos críticos pese a ser alguien tan pequeño. Niló no solo se obligaba a reprimir cualquier intento de movimiento, más bien se encontraba perpleja por la situación. El sonido de la cubertería chocando con los platos y el olor a comida les indicó lo que hacían en ese momento.

    El padre de la no familia engullía los alimentos como si no hubiese un mañana, demostrando su poco tacto incluso al masticar y prácticamente tragar en un dos por tres para ajustarse otra bocanada de comida. Su esposa comía más despacio y su pequeña hija movía la cuchara de un lado hacia el otro con poquísimas ganas de estar ahí. Su cara era un poema trágico dedicado al desconsuelo y el temor. Inocente al fin y al cabo, la menor miraba hacia la ubicación donde yacía Nila y Masha aunque intercalase su foco de visión entre eso y su plato, a veces observaba a su madre con tristeza.

    Pero su papá golpeó la mesa con su palma diestra bien abierta; los platos se movieron de su sitio y el arroz que debía consumir la de seis años se salió un poco hasta caer en el mantel. La niña palideció al ver al hombre ponerse de pie y apuntarle imperativo.

    —O comes o hago que te lo tragues, mocosa malagradecida.
    —¿Por qué le hablas así? —La mujer se puso de pie también hasta llegar detrás de la silla de su niña.
    —Tú cállate, eres una maldita apoyadora; yo me rompo el lomo para traerles comida y esta —cuando intentó pegarle en la cabeza, la pequeña empezó a llorar; a mencionar a su madre para que la protegiera—, babosa se pone a jugar. ¡Pues no! Si no va a comer, si se va a morir de hambre, no le cocines ni un grano porque la comida no es gratis, carajo —su hija se puso histérica por culpa de sus gritos, ni siquiera podía respirar bien—. ¡Ya deja de llorar, me molestan tus gritos!
    —Basta, ella no tiene la culpa de —y de un solo movimiento de su brazo derecho, el hombre le estampó tremenda bofetada a la adulta.
    —¡¡Mamá!! —La niñita se puso de pie a toda prisa para abrazar a la aludida en busca de refugio.

    Niló endureció su facción. Motivada a dar la cara de una vez por todas, intentó ponerse de pie en contra de la voluntad del murciélago; todavía no era el mejor momento para actuar. Forzando las cosas, Masha hizo que la peliazul no lograra componerse llevándola a caer de nalgas. El encuentro con el suelo provocó un sonido ligero que no pasó desapercibido por el colérico hombre. Su esposa no emitió ni un solo sonido a causa del temor que representaba imaginarse que él descubriera que había solicitado la ayuda de ninjas para detenerlo. Si se hubiera tratado de algún adulto o una persona más grande que la peliazul, no le hubiera preocupado tanto pero… algo le decía que su marido podría acabar con Mini Toy en un santiamén.

    —Kuroishitsu —Nila hizo el único sello necesario para que la sombra de los objetos que estuvieran en la sala recorrieran hasta ella; la familia se percató del fenómeno, así que con mayor intriga y cólera el varón avanzó hasta detrás de uno de los sofás. De allí emergió Masha como un murciélago común y corriente, aleteando con desorientación por toda la cara del sujeto, mismo que tratara de quitarse la de encima a los golpes e insultos.

    Aprovechando su invisibilidad, la Peque se cambió de sitio sin que se percataran de ella por el sonido. Su compañera animal estaba haciendo un buen trabajo; no obstante, el hombre había tomado un cuchillo de la mesa y empezado a hacer amagues con él, queriendo afectar a la alada. A punta de gritos imperativos le exigió a su esposa que abriera la ventana para que la alimaña se fuera.

    —Y ahí te quedas, basura —escupió antes de cerrar la ventilación con brusquedad.

    Masha voló con más calma aunque se encontrase sumamente preocupada por la pequeña Niló; tenía que encontrar la manera de regresar con ella antes de que le pasara algo lamentable. Ese hombre era demasiado salvaje y bruto; la podía quebrar de encontrarla. Antes de que su jutsu perdiera todo el efecto, la kunoichi adoptó una pose especial que hiciera que su sombra avanzara hasta el violento tipo, impidiéndole el movimiento de las piernas para su no grata sorpresa. Su mirada se afiló, enseguida dirigiéndola hacia donde se suponía estaba Fujimori pero no podía verla; gruñó entre dientes.

    —¡¿Qué mierda está pasando, mujer?! —La misma retrocedió sin dejar atrás a su hija. Niló tomó posesión de su voluntad física, obligándole a soltar el cuchillo cuando ésta hiciera el respectivo movimiento. A continuación quedose expuesta para más inri del abusador.

    En un descuido de la angustiada mujer, su pequeño retoño se soltó de ella en pos de correr para tomar el cuchillo y así encajarlo en el estómago de su padre, así como lo hubiera visto a él intentando atacar a su madre varias veces. La adulta vociferó el nombre de su hija al tiempo que la apartaba de su víctima; ella yacía con las manos llenas de sangre, así como su ropa tras algunas salpicaduras. Niló quedó bastante impresionada; anuló su habilidad para que el hombre cayera al suelo quejándose por la herida, tembloroso al saber que su propia herencia le había hecho eso.

    En menos de diez minutos, Masha había regresado con ayuda para su protegida. La escena la desencajó, pero más le daba gusto saber que la kunoichi estaba bien y las víctimas de ese sujeto también. El ninja ató al ensangrentado sin importarle el terrible dolor, tiró de él para sacarle de la casa y de una llevarle a otro sitio donde sería enjuiciado por miembros de la Aristocracia. Al verse libre de él, quien lo denunciara cayó de rodillas al suelo mientras lloraba como magdalena; su hija reflejaba su sentir.

    —Gracias, gracias —le hablaba a Nila entre sollozos—. No quería que las cosas terminaran así pero…
    —Su hija fue muy valiente, señora —díjole Masha—. Ese hombre merecía un final más trágico; lo que obtuvo está bien.
    —Bueno, sin la ayuda de ustedes no hubiéramos podido hacer mucho —abrazó con más fuerza a su hija—; mi pequeña necesitará atención a partir de ahora, no quiero que repita lo que aprendió de su padre.
    —Así es —la alada miró a la peliazul—. Niló, es hora de irnos.
    —¿Niló? —Tanto la aludida como su murciélago giraron hacia la adulta. —Eres muy fuerte.
    —Lo soy —le sonrió mostrándole sus dientes.

    […]

    Había pasado un buen rato después de lo ocurrido y apenas la infante se dirigía al lugar a donde debía depositar el informe de su encargo completado. Por su corta edad le llevaba más tiempo redactar algo pero ahí le hacía la lucha con ayuda de la vivípara. Masha no podía estar más contenta con ella, sin embargo le inquietaba que Peque no hubiera hablado demasiado desde que regresaron a casa. Pensó que el escenario había sido crudo y todavía no salía del impacto; como si le pidiera una explicación, la usuaria de las sombras la llamó por uno de sus varios nombres con un tono poco usual.

    —¿Mi papá era bueno conmigo? —La rosada abrió sus ojos en demasía porque eso sí que era raro.
    —¿Por qué lo preguntas? —Voló hasta posarse sobre algo, cabeza abajo.
    —Es que no lo recuerdo muy bien —rascó un poquito su sien—. Y no me gustaría que fuera como ese tipo de esta tarde.
    —Niña.
    —Bueno —de repente cambió su expresión a una más animada—. Encontré un espacio con un poco de tierra, ¿puedo ir a sembrar un árbol?
    —Claro que sí; yo te llevaré.
    —¡¡Vamos, rápido!!

    Se había echado a correr hacia la salida bajo la mirada con dejo de tristeza de Masha; algún día tendría que enfrentarse a todas las preguntas que le haría la pequeña sobre su origen, sus padres… si quería forjarse una identidad.

     
  6. Milo-sama

    Milo-sama Moderador

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    Una mala misión, para una buena niña (?). La historia plantea un típico caso de violencia doméstica que por fortuna no dejó ver "demasiado" a Niló, gracias a los esfuerzos de su fiel animal acompañante. Irónicamente, el golpe de gracia lo asestó el retoño del violentador. Fue una historia directa pero entretenida, que cumplió con los objetivos de un encargo sencillo. Además, se mostraron detalles respecto a la propia historia de la niña infradotada y muchos retazos de su viva personalidad. ¿Qué más puedo pedir? Además, por supuesto, de que se hubiera profundizado en las vicisitudes del encargo y la personalidad de los personajes originales, pero eso es innecesario para recibir una paga adecuada, que no perfecta.

    135 Ryo's y 2 PR.

    75 Ryo's para Oto x 2 (por beneficio especial y temporal de aldea) = 150 Ryo's para Oto.

    75 Ryo's para Arata.

    BishamonBishamon Tú misma encárgate.
     
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  7. Ninshuu

    Ninshuu Gran abuelo

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