Libre No es cuestión de bandos

Tema en 'Naruto World' iniciado por Sphinx, 20 Jun 2017.

  1. Autor
    Sphinx

    Sphinx スパークル

    Registrado:
    27 Jul 2009
    Mensajes:
    6,604
    Temas:
    505
    Calificaciones:
    +2,057

    Ambas líderes de la Tormenta se separaron en el camino de vuelta a la aldea, Taiga se hubo excusado con que tenía “algo pendiente” y con ello se dirigió en otro rumbo encima de una de sus aves, abandonando el barco que las llevaría a Arashi sin esperar una respuesta de parte de su mejor amiga. La de cabellos verdes extrajo un pergamino de entre sus cosas, apretándolo con su fuerza luego de leerlo por, quizá, millonésima vez en los últimos días; el texto no estaba firmado, pero la kunoichi había visto esa letra antes.

    Había escrito una hora, fecha y lugar, nada más. No había ni motivo ni explicación y realmente solo eso le bastaba a la taijutsuka; se apresuró a llegar al sitio marcado, la hora citada era para más tarde ese día, cerca del anochecer, algo entendible debido a que era alguien… buscado. Se mordió el labio inferior al sentir un vuelco en su pecho, ¿qué se supone que podía hacer? El tema era… complicado, e incluso esa palabra le parecía muy poco para describir lo exageradamente difícil que sería aquella situación.

    Todos te buscan. ─ La voz de la kunoichi habló con calma, sus ojos estaban fijos en la espalda del encapuchado que estaba tranquilamente sentado en el borde de un acantilado, como si no fuera peligroso en lo absoluto.
    Pues me encontraste ─ no recibió una respuesta ─, ¿tú me buscabas? ─ Sonrió cuando giró de medio lado su cabeza, permitiendo que parte de su cabello y el gesto fueran visibles para la jounin, Taiga sintió un malestar casi instantáneo, ¿qué se suponía que debía sentir? ¿Debería abrazarlo o golpearlo por haberse desaparecido por tanto tiempo? Al menos, dentro de todo lo malo, Kiseki había cumplido su palabra de reunirla con el ex líder del Sonido.
    Eso es obvio, idiota. Por mucho tiempo lo hice ─ sus puños se apretaron, el de mayor rango se puso de pie y se giró para verla de frente ─. ¿Por qué te fuiste de ese modo? ─ Él se acercó lentamente y en silencio, como si fuese un depredador acechando a su presa, Shiba le sostuvo la mirada todo el rato, aunque era imposible para ella deshacerse de las reacciones que el varón le provocaban desde siempre. Nervios, un sonrojo inexplicable, sentía como si el albino pudiese ver a través de su alma, literalmente.

    ¿Tanto me extrañabas? ─ Bromeó, era típico de él jugar con el orgullo de la taijutsuka, y en realidad no era como si ella se lo pusiera extremadamente difícil, era casi como si ella se lo pidiera silenciosamente y él con gusto lo cumplía. Las miradas de ambos se cruzaron, la distancia entre ellos no era tanta, aunque no tenían ninguna especie de contacto físico.
    No sé si abrazarte o golpearte. Responde mi pregunta, ¿por qué te fuiste de esa manera tan repentina? Ni si quiera me…
    ¿Dije nada? Shiba…
    ¿Me dirás que es complicado? Casi literalmente me fui al infierno en el tiempo que no estuviste, qué gran maestro me conseguí. ─ Su gesto se endureció, Fujimori alzó una ceja con curiosidad, en definitiva había notado un aura distinta alrededor de su chica favorita, era algo, no sabía bien qué, además de que su pelo era verde de nuevo; obviamente, aquello no era lo que le daba esa sensación. Quizá la mirada de ella, que reflejaba muchas emociones mezcladas y distintas a las que hubo visto en sus ojos en el pasado. ─ Noah, ¿qué hiciste? ¿Qué es todo eso que no me has contado? Dudo que hayas accedido a reencontrarte conmigo si no ibas a contarme nada, literalmente todos los líderes de aldea quieren tu cabeza. Quiero respuestas. ─ Le confrontó, aunque su capa de fortaleza parecía que se caería en mil pedazos en cualquier instante. Sentía una cantidad abismal de estrés y preocupación por lo ocurrido en la reunión, porque Fujimori fuese un criminal buscado en todo el continente, porque ella quería estar cerca de él y más cosas combinadas, ¿podría contarle sobre la bestia que ahora estaba sellada dentro de ella? Quizá él no la odiaría por ello, pero era información altamente clasificada.

    Se mordió el labio inferior mientras esperaba alguna palabra proveniente de quien hubo sido una especie de pareja (o algo así) en algún momento, aunque ahora lo veía más como un amigo, como su maestro, y lo extrañaba. Lo quería de vuelta.



    Nombre cutre, nunca se me ha dado esto... BishamonBishamon
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  2. Mimikyu

    Mimikyu She's a beast, I call her Karma

    Registrado:
    12 May 2008
    Mensajes:
    3,079
    Temas:
    155
    Calificaciones:
    +1,682
    Taiga siempre resultaba ser un tipo de libro abierto, uno que no siempre variaba en contenido a la vez que añadía líneas nuevas a su historia, logrando hacerle sentir que jamás podría sentir desinterés hacia ella pero era extraño… quizás no, no tanto; él siempre gustaba de preguntarle si le extrañaba a modo de broma porque sabía cuánto la fastidiaba responder cuando sus sentimientos eran positivos (dígase reales, porque existían y él lo sabía). Pero nunca era cuestionado sobre cómo estaba al respecto; nunca recibía esa clase de preguntas, ni siquiera por simple curiosidad. ¿Acaso era un libro abierto también? Por un momento se interrogó a sí mismo al decirse que no valía la pena que la gente hiciera ese tipo de preguntas porque, aunque supiese que la norma social indicase que entre amigos íntimos o cercanos era propio sentir (lo que sea), él no era capaz de satisfacer ninguna demanda interpersonal.

    Noah solo sabía dos cosas en ese instante: la primera era que no fue suficiente con estar al pendiente de la fémina desde las sombras porque igualmente le causó preocupación extrema; la segunda, que en el mejor de los escenarios él hubiese actuado como el típico cliché novelero pero que siempre gustaría: llegar hasta ella, tomarla entre sus brazos y darle más que un abrazo mientras le decía que también le hizo demasiada falta; que no quería abandonarla y le perdonara por ser en exceso egoísta. Se impresionaba cuando era capaz de formular esas situaciones románticas en su cabeza, no obstante las enviaba directo al buzón de un mundo paralelo en el que él sería un Noah distinto.

    No se dio cuenta ni supo cómo fue que hubo levantado un brazo con la intención de alcanzar el rostro de la peliverde; se detuvo a tiempo, entre comillas, interpretando que sería osado lograr algún contacto en ese instante. Taiga estaba furiosa. Notaba su temblor que con mucho esfuerzo procuraba mantener a raya. No podía culparla; tan solo preguntarse, ¿por qué? ¿Por qué sentir tanto por alguien como él? Retractado de su acometida, Fujimori empezó a descender su mano pero Shiba le detuvo al sujetarla con las suyas. Por más que su mirada reflejase su enojo combinado con angustia y algo más, su tacto era sumamente cálido. Ella apretó con ligereza esa extremidad, como si buscase sentirlo; saber que estaba ahí en verdad. El albino correspondió con suavidad, aumentando más la temperatura del tacto.

    —Por favor, respóndeme.
    —Te estuve observando todo este tiempo —¿qué quería decir con eso? Sus labios se separaron un tanto—. Sucedieron cosas terribles que me obligaron a desaparecer un rato… solo un instante.
    —¿Qué? No pienses que me voy a quedar a medias con todo esto.
    —Eres muy obstinada.
    —Es tu culpa —el caníbal se mofó unos segundos pese a que Anuar tuviese una cara de pocos amigos.
    —Tuve que dejar mi villa porque una estúpida quería matarme.
    —Noah —la miró fijo a los ojos, sin atisbo de sonrisa—, ¿crees que me voy a creer eso? Tú mismo me lo has dicho otras veces; no te importa el peligro, maldita sea. ¿No ves que todos quieren tu maldita cabeza? No me convence que una tipa porque sí quisiera matarte y por eso desaparecieras… —respiró hondo para poder continuar; podía jurar que sus ojos y nariz ardían un poco—; ¡Dime la verdad!
    —Esa es la verdad —se encogió de hombros—. Sonará estúpido pero no te estoy mintiendo.
    —No te creo —soltó su mano con exabrupto, escondiendo las suyas al cruzarse de brazos.
    —No podía buscarte porque si lo hacía iba a ponerte en riesgo —¿su preocupación era verdadera? —. A ver, Taiga —era serio si la llamaba por su nombre—, desaparecí porque debía poner en orden mis cosas; cedí algo que le pertenecía a mi familia y eso me causó problemas. No tenía lugar fijo, cargué con personas que dependen de mí…
    —Podías buscarme —díjole de repente pero él continuó hablando.
    —Tenía asuntos personales que atender…
    —¿Cómo cuáles, eh?
    —Veo que no lo sabes —eso era obvio, ¿no? Pero por la expresión del varón, Tasmania fue llenándose de ideas que solo él podía aplacar. ¿Debía saber lo que estaba haciendo? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿De qué rayos hablaba? —. Yo estuve a tu lado cuando sucedió lo de Tensai.


    SphinxSphinx
     
  3. Autor
    Sphinx

    Sphinx スパークル

    Registrado:
    27 Jul 2009
    Mensajes:
    6,604
    Temas:
    505
    Calificaciones:
    +2,057

    Taiga sintió un nudo en su estómago instantáneamente, ¿había estado allí? El peso de sus acciones volvió a caer pesadamente sobre sus hombros y el dolor de cabeza regresó con más fuerza. Se llevó la diestra a la frente y la masajeó en el movimiento siguiente, cerrando los ojos en el proceso como para acomodar sus ideas; aquella revelación traía muchas cosas detrás y sentía cómo le saturaba el cerebro rápidamente.
    «Respira.»
    Ya lo sé. ─ Gruñó, contestándole en voz alta al demonio que poseía el anillo.
    ¿Lo sabías? ─ Él alzó una ceja y se cruzó de brazos.
    NO. No te estaba hablando a ti, Noah. ─ Soltó un tanto exasperada, el varón levantó los brazos como si se estuviera rindiendo ante una amenaza, Taiga le golpeó a la altura del hombro con el puño, aunque obviamente no con mucha fuerza. ─ ¿Por qué no me dijiste?
    ¿Era necesario? ─ Ella frunció el ceño.
    ¿Estás de lado de Kiseki?
    ¿De su lado? ─ Meditó unos instantes. ─ No, fue más como… Intereses similares para una ocasión en específico.
    ¿Qué clase de intereses?
    ¿Por qué le ayudaste tú? ─ Ella apretó la mandíbula. ─ ¿Shiba?
    ¿Sabías que iba a matar al feudal?
    ¿Tú lo sabías? ─ Aquello le hizo pensar a la jounin que Fujimori sí estaba al tanto de lo que sería finalmente el plan de Kiseki, cosa que le causó un ardor enorme en el pecho; ¿qué se supone que debía hacer bajo esas circunstancias? Hubo participado en esa locura por sus motivos personales, que involucraban directamente al caníbal frente a sus ojos, pero no hubiese hecho nada de ello de haber sabido la meta final del modista. Apretó los puños y bajó la mirada, evitando completamente el contacto visual con quien consideraba su maestro. Se mordió el labio inferior, perdiéndose en sus miles de dudas existenciales cuasi instantáneamente, no notando que su fuerza había sido tal que hubo provocado una herida en su labio.

    El roce de uno de los dedos de Noah sobre el área lastimada la sacó de su ensimismamiento, los ojos del varón seguían obsesivamente el camino tomado por la gota rojiza, delineando dicho trayecto con su dedo y así limpiando el rostro de su pupila. La de menor rango volvió a levantar la mirada, enfocándola en los orbes de su acompañante y respirando más lentamente que antes, por algún motivo, su mente decidió recordar aquella vez en la que Fujimori le hubo ayudado a calmar su tormenta interna lo suficiente para ser capaz de utilizar una técnica como el modo sabio. Mismo que hubo luego perfeccionado con ayuda de Nashla, ya que el varón desapareció de pronto. El conflicto interno regresó, su maestro y amigo se ponía en una balanza con quien Shiba hubo respetado durante mucho tiempo y no tenía ni la más puta idea de qué demonios hacer al respecto.

    ¿Shiba?
    No sabía, Noah. ¿Crees que hubiera participado de haberlo hecho?
    ¿Entonces por qué lo hiciste?
    Porque quería verte ─ confesó al fin con la voz sufriendo para salir de su garganta, la de cabellos verdes se esforzó intensamente para mantener sus emociones controladas, impidiendo así que el ANBU la viera caerse en pedazos emocionalmente ─. Tenía que encontrarte Noah. ─ Lo tomó de la camisa y la apretó entre sus dedos, casi como si estuviera a punto de llevar a cabo un acto amenazador y brusco, mas sin embargo su agarre se fue suavizando poco a poco con el pasar de los segundos. Su dilema era demasiado obvio, especialmente para ojos de un observador tan ridículamente obsesivo como lo era el antiguo líder del Sonido. ─ Los líderes están tras de ti, especialmente Nashla… ─ Él no parecía especialmente preocupado. ─ Y yo no quiero que te hagan daño.

    No creo que esta reunión se trate únicamente de eso. ─ La actitud de Fujimori le ponía los pelos de punta a la jinchuuriki, ¿qué acaso no estaba ni mínimamente consternado por lo que acababa de decir? Ella quería con todas sus fuerzas que todos dejaran de tenerlo de objetivo claro, quería ser poder capaz de encontrarse con él sin que fuera de una manera tan secreta y con riesgo a que la tacharan a ella misma de traidora o algo similar por el simple hecho de saberse con el paradero del criminal y no decírselo a nadie en lo absoluto.
    Necesito de tu tutela ahora más que nunca. ─ Volvió a bajar la mirada y él sintió una extraña curiosidad por el modo en que las palabras salieron de la boca de ella, ¿qué era aquello que se guardaba tan celosamente y le causaba todo ese desastre emocional?


    BishamonBishamon listo, puede decirle lo de ya sabes qué (?
    -pistaporsiacaso: elmalditogatodedoscolas(?)-
     
  4. Mimikyu

    Mimikyu She's a beast, I call her Karma

    Registrado:
    12 May 2008
    Mensajes:
    3,079
    Temas:
    155
    Calificaciones:
    +1,682
    —¿Mi tutela? —Taiga respondió con un sonido, manteniendo la mirada gacha aun en su lucha por no perder los estribos ante cualquier cosa que pudiera detonarle quien estuviera a su frente; y no faltaba mucho... —. ¿No preferirías otra cosa? —Obvio que soltó la pregunta con un tono sugerente que la kunoichi captó solo porque ya le conocía y sabía que Noah no perdería, jamás, el tiempo ni el chance para divertirse a costilla suya.
    —¡Esto es serio, estúpido! —Al intentar una finta, Fujimori atajó su puño mientras soltaba carcajadas. Extrañaba esas reacciones; extrañaba a la muchacha… definitivamente. —¿Cómo puedes hacer una broma tan a la ligera? ¡Me molestas!
    —Lo sé —soltó el puño de Shiba con la intención de tomarla por el brazo de sorpresa y tirar de él para que terminase chocando con su pecho. La fémina sintió sus mejillas arder, reacción que el albino se perdería pero que podría intuir con tan solo prestarle atención al latido de su corazón. La jinchuuriki pronunció el nombre de su maestro de forma interrogativa y no entendió del todo hasta no sentir la calidez del abrazo que el varón le regaló. —A veces me pregunto si de verdad te molesta y nada más. —Le dijo al oído.

    Los luceros de Taiga centellaron. ¿Qué era lo que estaba sintiendo además de lo obvio? Era casi impropio de sí misma que sintiera tanta vulnerabilidad y susceptibilidad ante una sola persona (tal vez dos), pero lo cierto era que haber extrañado en demasía al ex líder de Otogakure y tenerlo tan cerca, como para poder oler su aroma, la hacía sentir con las emociones a flor de piel. Ocultando su cabeza en el pecho del varón y con timidez, apretó la ropa del mismo con fuerza. Noah apoyó su cabeza sobre la de ella, mezclándose así el blanco con el verde oscuro de los dos.

    Fujimori cerró los ojos. Se sentía invadido por una extraña paz y se moría de ganas por descubrir si lo que estaba percibiendo eran los sollozos de una de las mujeres más fieras de Modan. No obstante decidió no romper el contacto; era mejor así.

    —¿Qué ha sucedido?
    —Ame… —no se separó de él para hablar—, Ame fue atacada. Hubo mucha destrucción, muertes —él escuchaba con atención cada detalle que le decía la kunoichi. Por su parte, Taiga trataba de no enredar sus palabras por culpa de los restos de sus sollozos; ya no derramaba ninguna lágrima—. Entonces invocaron al Dos Colas…
    —¿Bijuu? —El asombro se tatuó en su facción.
    —Sí —ahí percibió que la muchacha temblaba más que antes—. Le atrapamos y encerramos en un contenedor pero… era riesgoso dejarle así.
    —¿No hubiese sido igual al bijuu que atraparon en la guerra?
    —Es distinto; se decidió que era mejor que alguien lo llevara…
    —¿Un jinchuuriki? —Ella respondió positivamente. —¿Tú eres quien lo carga? —El corazón de los dos latía rápido. Shiba agradecía que Noah hiciera esa clase de intervenciones porque la ayudaban a decir lo que tuviera que decir de forma más suave, más fácil.

    Cuando recibió el sí, Fujimori la apartó para verla a la cara sin importarle que ella viese cuán anonadado se encontraba. Para él era un tipo de octava maravilla el que alguien tan cercano poseyera tremendo poderío; era cuasi exquisito. Sin embargo, no podía jactarse del placer que le generaba porque sabía que Taiga no entendería sus razones, no lo vería igual; para el caníbal era una joya en todo su esplendor. Entre sus manos yacía el rostro acongojado de la taijutsuka… debía ser más empático y por ello decidió darle un respiro.

    —Me alegra que tengas el cabello verde —sonrió—. ¿Qué te hizo cambiar de opinión?


    SphinxSphinx
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5. Autor
    Sphinx

    Sphinx スパークル

    Registrado:
    27 Jul 2009
    Mensajes:
    6,604
    Temas:
    505
    Calificaciones:
    +2,057

    La pregunta tomó por sorpresa a Yokai, quien en el estado tan emocionalmente vulnerable en el que se encontraba en esos momentos, no pudo evitar el sonrojo que invadió su rostro enteramente en milésimas de segundos. Se recuperó tan rápido como pudo, aunque a medias y contestó apresuradamente el primer motivo que se le vino a la mente: no puedo ocultarme más. El albino alzó una de sus cejas y estudió cada mínimo movimiento de la chica, desde el nervioso entrelazar de sus propios dedos hasta la forma en la que ella intentaba evitar encontrar sus ojos con los de él.

    ¿Ese es el único motivo? ─ Sonrió ligeramente, a sabiendas de que podría ocasionar otra de esas reacciones tan honestas que le causaban gracia. Taiga arrugó el entrecejo y le golpeó ligeramente el pecho antes de volver a acercarse para abrazarlo, quedándose en silencio por unos largos dos o tres minutos en los que Fujimori respetó el mutismo, rodeando el cuerpo de la taijutsuka con sus brazos y recargando su barbilla sobre la cabeza de quien fuera su pupila.

    Shiba respiraba profundamente, calmando su propia tormenta, ya había dicho lo que más atormentaba su ser desde hace semanas, era como si un peso se hubiera levantado ligeramente de sus hombros; no del todo, pero un poco, lo suficiente para darle una calma temporal que estaba compartiendo con el antiguo líder del Sonido. El varón notó cómo ella parecía estar concentrada en escuchar los latidos de su corazón, como si aún no estuviera del todo convencida de que fuera real y verdaderamente se estuvieran viendo después de tanto tiempo.

    Noah. ─ Finalmente, la de cabellos verdes se atrevió a cortar el silencio, levantando su rostro (luego de que el caníbal retirara su barbilla de su cabeza) para poder ver al de mayor rango a los ojos, él simplemente estudiaba cada milímetro de la cara de ella.
    ¿Mmm?
    ¿Podrías ayudarme? ─ Parecía más recompuesta que antes, se las había arreglado para recuperar la compostura luego del shock de realmente tenerlo en frente y de haber soltado aquello que le preocupaba demasiado. ─ No quiero ser incapaz de cumplir mi papel, se supone que… ─ Tragó saliva y acomodó sus ideas. ─ Se supone que me eligieron porque era capaz de llevarlo a cabo, pero ya una vez sucedió que… bueno. ─ No sabía muy bien cómo decirlo sin sentirse apenada nuevamente, enojada consigo misma por lo ocurrido, el varón colocó una de sus manos en la mejilla de ella.
    ¿Salió a flote? ─ Preguntó sin decir nada claramente, como entendiendo que el hecho de decir “¿perdiste el control?” iba a ocasionar otro derrumbe en la especialista en combate físico. Tasmania asintió con la cabeza.
    No quiero que pase de nuevo, quiero poder controlarlo. ─ Él se sintió… ¿maravillado? Algo por el estilo. Aquella petición le permitía ver mucho más directamente ese poder tan asombroso, además del proceso para dominarlo, ¿qué sería capaz de hacer la chica si en serio se adiestraba en el control de una fuerza tan impresionante como la de un bijuu? Había muchísimas posibilidades y era una oportunidad que, en definitiva, no podía dejar pasar. ¿Cuáles eran las probabilidades de que, entre todos los ninjas de Modan, la única activamente parte de la Alianza Shinobi a la que él era cercano (y que no intentaba matarlo) terminara convirtiéndose en jinchuuriki?


    BishamonBishamon
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  6. Mimikyu

    Mimikyu She's a beast, I call her Karma

    Registrado:
    12 May 2008
    Mensajes:
    3,079
    Temas:
    155
    Calificaciones:
    +1,682
    Pero no todo podía ser tan hermoso como sonaba y eso Noah lo sabía de sobra; sería ingenuo, cual niño primerizo en el mundo del chantaje de cualquier padre que le mostraba un caramelo y detrás le restriega una condición. No se trataba de desconfianza para con Taiga, pues le sobraba la experiencia sobre la confidencialidad que existía entre los dos; su mayor prueba ha sido mantenerse en silencio luego de la guerra aunque… una sonrisa centelló en su rostro, una que la peliverde no pudo ver gracias a que Fujimori yacía con el frente hacia el exterior.

    Con lentitud avanzó hasta reposar sus brazos sobre una división de madera, parte del lugar donde yacían; la mandataria de Arashi exhaló una gran cantidad de aire, luego se aproximó hacia el peliblanco casi imitando su postura. Ella miraba hacia el suelo y él hacia el horizonte.

    De repente sintió el peso de la mano izquierda de Noah sobre su cabeza, acto que la sacó de su ensimismamiento. Aquel gesto la hacía sentir como una niña a su lado, por ende la molestaba un poco; igual no tuvo chance para reclamar porque descubrió la sonrisa del varón y se lo preguntó en su interior. Hasta su corazón golpeteó su pecho con fuerza un par de veces.

    —¿Te arriesgarías tanto solo por eso, Shiba? —La aludida abrió sus ojos mucho más. —Digo, tenerme en tu villa es estar en bandeja de oro para los de la Alianza… ¿ya pensaste las consecuencias de eso? —Lentamente, la amiga de Tego fue sintiendo su pecho apretujarse así como su ceño fruncirse. —Pondrías a toda tu gente en peligro por un criminal como yo —y se giró hacia ella para encararla, disfrutando de haber acertado sobre la facción que tendría ella en ese instante—. ¿Y si te traicionan? ¿Si alguno de tus subordinados…
    —No lo harán —Noah quedó en silencio unos segundos; no se sorprendió ante la firmeza de su respuesta—. He comprobado la lealtad de cada uno de ellos y sé —temblaba, a medias… pero se encargaba muy bien de mantenerlo bajo perfil—, sé que no serían capaces de perjudicar… me.
    —Me gusta tu seguridad aunque te cueste —sonrió mostrando sus dientes para vergüenza de la fémina—. Sabes, yo confío en ti pero no puedo confiar en nadie más; ni siquiera en la lesbiana de tu mejor amiga.
    —¡¡Oye!! —Por inercia movió su brazo con la intención de pegar un puño en la extremidad derecha de él, empero el albino la sujetó de la muñeca.
    —No lo digo como un despectivo, es lo que es, ¿no? No es un secreto que ella y la muda Raikage tienen un romance —Taiga bufó—. Tampoco que me rechaces por una tipa que no me presentas.

    La cara de la jinchuuriki se tornó colorada así fuese por segundos contados; ¿de cuándo a dónde Noah sabía esas cosas? Sus dudas se esclarecieron cuando él mismo le recordara el encuentro que tuvieron en Kazetoshi, justo después del brusco encuentro entre ella y Haruhi. La misma Anuar le había explicado que la causante de su desanimo era “ella”. Para el caníbal no era difícil leer su mente, sus expresiones e intuir lo que pudiera estar sintiendo; todo eso gracias a que Taiga realmente era de su interés, solo que de forma constante se engañaba a sí mismo haciéndola pasar como una persona conveniente en su vida.

    Para armonizar el ambiente, Fujimori soltó una corta carcajada. Con cuidado hizo que la fémina descendiera su puño para poder soltarlo.

    —No es momento para tonterías de ese tipo —pronunció entre dientes ligeramente sonrojada.
    —Lo que forma parte de tu vida no es una tontería —se cruzó de brazos, manteniendo su aura fresca—. También tiene que ver conmigo, ¿sabes?
    —¿Por qué o cómo? —Entrecerró sus ojos.
    —Mejor olvida eso último que te dije —rascó su cabeza; el antiguo líder de Otogakure se había dado cuenta que había hablado de más y que estuvo a punto de dejarse llevar por lo que sentía… eso no sería un movimiento inteligente. Por otro lado, Taiga pestañeó un par de veces—. Lo que sí no deberías olvidar fue lo que te dije sobre los demás de tu villa.
    —Yo pensaba que tú y Rinha…
    —No se tiene tratos profundos con los experimentos —antes de que replicara, él colocó un dedo sobre sus labios—; nunca sabes qué tanto durarán funcionando —la taijutsuka tragó en seco—. Solo son cuestiones profesionales, y tú no eres parte de mi vida profesional.
    —Si lo que te preocupa es lo que pueda sucederte estando en Arashi, quiero que sepas que…
    —No —ella respiró profundo—. Me preocupa lo que te pueda pasar a ti.

    Sin externalizarlo, el médico se reprendió por haber dicho eso con un tono ridículamente honesto; para mantener la suspicacia en la muchacha, no hizo mayor énfasis en su preocupación a través de algún gesto, tampoco con palabras. Dejaría que Shiba sacara sus propias conclusiones y si se convencía de que todo era parte de una treta típica del albino, todo estaría bien para él. Para cortar el momento emotivo, el ANBU suspiró; retomó la palabra.

    —Sin embargo —la peliverde se mordió un poco su labio inferior—, a partir de ahora las cosas pueden cambiar.
    —¿Qué significa eso?
    —Necesito que hagas algo por mí —no lo interrumpiría, así se tomara unos segundos eternos para continuar su habla; la kunoichi apretó a medias su propia ropa—. Mejor dicho, quiero que hagas algo conmigo.
    —¿Qué cosa? —Noah sonrió de lado.
    —Es momento de que la Alianza sepa que Otogakure sabía los planes de los samuráis —otra vez interrumpió a la menor antes de que respondiera a modo de objeción, si es que tenía la intención—; sabrán lo que yo deseo que sepan. Es importante que se convenzan sobre la participación de Otogakure y sus intenciones sobre la eliminación de los shinobi, con claras excepciones.
    —¿Esas eran tus intenciones? —Trató de no gritar.
    —No —en cambio él yacía sumamente tranquilo—. Obvio que no; si así hubiese sido, no te hubiera dejado compartir esa información, ¿no crees? Siempre es más conveniente cuidar la raza que compartirla con unos hijos de puta como los de Tetsu. —Con mucha confianza tomó una mano de Tasmania. —Yo ya no estoy ahí; en cambio, existe un grupo de personas que no deberían agarrar terreno. Solo debes ingeniártelas para filtrar esa información; también puedo proporcionarte algo más valioso.
    —¿Estás seguro de esto?
    —Tan seguro como que iré a la Tormenta contigo —la jounin contuvo la respiración brevemente.


    SphinxSphinx
     
    • Me gusta Me gusta x 1

Compartir esta página

Cargando...