Quest C Historia Welcome to the Digibaco! [Kyouko Shinohara & Shoutmon]

Tema en 'Digital World' iniciado por Kira, 18 Jun 2017.

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  1. Autor
    Kira

    Kira Speed Star

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    "Welcome to the Digibaco!"



    a) Descripción de la Quest: Digibaco un humilde restaurante/cafetería en Star City está en la búsqueda de un dúo de Tamer y Digimon dispuestos a servir un día como parte del Staff, atendiendo a la clientela y siguiendo las instrucciones de los trabajadores del lugar. A simple vista es una tarea sencilla que atrae la atención de Kyouko por su simpleza y buena paga, sin embargo, ¿qué ocurrirá al entrar al negocio y conocer a sus integrantes y clientes? La labor de un mesero puede ser más compleja de lo que parece, en especial cuando se trata del Mundo Digital
    b) Escenario: Ciudad - Digibaco
    c) Objetivos a cumplir:
    • Cumplir una jornada laboral completa en el Digibaco
    • Atender a la clientela
    • Seguir las indicaciones de los trabajadores veteranos
    • ???
    d) Datos Extra:
    • Quest progresiva: Otros objetivos serán revelados a medida que avanza la historia
    • La gerente del restaurante se encuentra de viaje, por lo que estarán a cargo del cocinero principal
    • Aunque su labor principal es la de meseros, es posible que tengan que asistir a los trabajadores con otras tareas si surge la necesidad
    • Aunque sea un trabajo, ¡disfruten! el Digibaco tiene como lema asegurarse que todos los que entren pasen un buen rato
    e) Extra:


    ■■■
    Kyouko Shinohara & Shoutmon [D-Scanner]
    Acompañantes: Starmon & Cutemon
    Mínimo de post en Solo: 5
    Tiempo Límite para Completarla: 14 días
    Paga máxima: 300 Bits
    Máximo 2 puntos de stat
    En caso de activo: Máximo 2 puntos de fama/infamia
    En caso de activo: Máximo 30% de Blast Gauge​


    <span style="color: rgb(251, 247, 247)">Masaru</span>Masaru adelante, puedes comenzar. Have fun! ~
     
  2. Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    Como podía esperarse de una ciudad tan concurrida como Star City, sus calles rebosaban actividad desde temprano, demostrada con Tamers y Digimon que las recorrían en distintas direcciones con el fin de alcanzar sus compromisos del día. Entre esa multitud se encontraban Kyouko y Shoutmon, que en compañía de Starmon y Cutemon se dirigían al lugar donde llevarían a cabo su misión del día. La japonesa se encargaba de dirigir la marcha, guiando al grupo por las avenidas gracias a las indicaciones que había recibido en la Central. Su disposición y expresión eran neutrales, sin mostrar un especial interés por el encargo que solo había tomado por la paga y para salir del ensimismamiento que la había mantenido en su habitación del INN durante las últimas semanas. No había hecho nada relevante desde su experiencia en la Ceremonia de los Espíritus, donde los eventos ahí transcurridos habían dejado mella en sus pensamientos y opiniones acerca de su relación con los Juttoushi, especialmente Löwemon. Para ella su trabajo de hoy no era solo para pagar la renta, también era una forma de evitar caer en la misma inactividad que tanto se había reprochado el año pasado.

    -
    … Sin embargo, cuando dijo que hoy tendríamos trabajo no pensé que sería estar todo el día en un restaurante… - soltó Starmon repentinamente, sacando a colación al tema al pasar de largo un establecimiento que, por un momento, creyó que era al que debían asistir – Esperaba algo más… cool.

    -
    Podías haberte quedado en casa – Le respondió la Tamer sin apartar la mirada de la hoja con las indicaciones, tratando de superar una encrucijada a la que habían llegado. Su tono no había sido represivo y mucho menos molesto con la estrella, sin embargo la franqueza con la que lo dijo fue suficiente para que el de lentes se sobresaltara, buscando retirar sus palabras o al menos no parecer que se estaba quejando tanto.

    -
    A-Ah no, no importa… - dijo – No me molesta, solo creí que sería algo más de un Tamer… ¿No crees, Brother?

    -
    Hmm… - Shoutmon, que se había mantenido al margen de la conversación mientras improvisaba una tonada con los sonidos cercanos, alzó por un momento la vista hacia su Tamer, antes de dar su respuesta – Suena divertido – dijo finalmente con una sonrisa – Podremos conocer muchas personas hoy.

    -
    Not you too…

    -
    A mi también me llama la atención – comentó Cutemon, que caminaba más cerca de la asiática que los otros dos No Level, para irritación de Starmon – Tal vez pueda aprender alguna receta de los cocineros.

    -
    Asskis...

    -
    Llegamos.

    La voz de Kyouko se impuso por encima del improperio susurrado por Starmon, llevándolo a sobresaltarse una vez más. La guía de la Medium los había llevado hasta la entrada de un restaurante de aspecto modesto pero acogedor, cuya ventana principal tenía el logo de una caja abierta con la palabra “Digibaco” en su frente. Contemplaron la fachada por unos momentos, tras los cuales la joven tomó la iniciativa, dando un paso al frente para dirigirse a la puerta del local, ignorando el letrero de “Cerrado” al abrirla.

    La entrada del cuarteto al establecimiento fue anunciada por una campanilla pegada a la puerta que, aunque pequeña, hizo eco en aquel ambiente tranquilo al que llegaron. El interior del negocio, al igual que su exterior, presentaba una decoración sencilla pero agradable, que le otorgaba una buena imagen sin caer en lo pretencioso. Como era de esperarse por la hora, el sitio se encontraba desprovisto de clientes, estando en su lugar ocupado por unos pocos Tamers y Digimon que, a juzgar por su vestimenta o accesorios (respectivamente) debían ser los empleados del lugar. El estar absortos en observar el restaurante hizo que ninguno notara que su llegada había llamado la atención de algunos de los presentes, siendo devueltos a la realidad cuando uno de estos se acercó a ellos para hablarles.

    -
    Disculpen, no hemos abierto todavía – Aquellas palabras, claramente dichas por costumbre y “protocolo”, venían de un chico de cabello corto y rubio, que se detuvo al detallar mejor al grupo y, especialmente, a la única chica que formaba parte de este – Aunque si vienen dentro de quince minutos puedo invitarles un café – agregó, dedicándole una sonrisa a Kyouko.

    -
    Ah, Yo no… - Más que descolocarse por el poco sutil intento del joven de coquetear con ella, lo que sorprendió a Shinohara fue un repentino sentimiento de Deja Vú, como si lo conociera de alguna parte sin poder recordar exactamente donde. Su reacción fue interpretada de manera distinta por el chico que, sin llegar a ser descortés, acortó un poco más la distancia.

    -
    ¿Tímida? – preguntó – Es sin compromisos, cortesía de la casa.

    -
    ¿Y la casa de quién va a pagarlo?

    Una voz repentina hizo que el rubio ese congelara de repente, girándose de inmediato para ver como, desde el otro lado del lugar, dos figuras salían de las puertas de la cocina. El que había hablado era un hombre de piel morena, mucho mayor que el chico y que complementaba su uniforme con un delantal, mientras que su acompañante era un enorme Digimon con la apariencia de un lobo, que Kyouko no tuvo problema en identificar como Dorulumon. El dúo se acercó al rubio, quién soltó una pequeña risa antes de contestar.

    -
    Son relaciones públicas Chief, no hay que ser tan estricto…

    -
    Tus “relaciones públicas” también afectan mi sueldo – comentó Dorulumon, que fue el primero que se reunió con el joven, para luego dirigirse a los recién llegados – Lamento si la incomodó Señorita, o a cualquiera de sus acompañantes.

    -
    No, para nada – Mientras aclaraba su reacción, Kyouko miró un momento para atrás para corroborar las reacciones de los No Level que venían con ella. Como era de esperarse, todo el subtexto de la situación había escapado por completo de Shoutmon, quién parecía más interesado en los diversos trabajadores del lugar. Cutemon se había retraído y ocultado tras ella, algo que atribuyó más a su timidez característica que a cualquier otra cosa, mientras que Starmon, que había quedado estático, se mantenía al margen para evitar hacer o decir algo que pudiera dejarlo mal ante aquellos desconocidos.

    -
    ¿Ustedes son los que tomaron el encargo de la jornada de hoy? – preguntó Chief, notando la hoja que la chica sostenía y que, para ese momento, había quedado olvidada. Kyouko asintió levemente, descolocada por segunda ocasión por la sensación de Deja Vú que, por no explicarla, fue malinterpretada por el hombre, quién sonrió para relajar su semblante y aligerar el ambiente – Bienvenidos al Digibaco, llegan justo a tiempo. Soy el cocinero de aquí, asumo que la Central les avisó que estaría a cargo de ustedes por hoy.

    -
    Ah, si lo hizo – respondió la japonesa, haciendo una leve inclinación por cortesía – Mi nombre es Kyouko, Shinohara. Un gusto conocerlo… ¿”Chief”?

    -
    William – rió el hombre – El placer es nuestro.

    -
    Ya lo llamarás Chief a su tiempo – comentó el rubio dejando de lado el aura “galán” que había exhibido al principio por una disposición más amigable – Mi nombre es Daniel, puedes llamarme Dan; Él es Dorulumon – hizo un ademán a su Digimon, que dio un asentimiento solemne – Un gusto, Kyou.

    -
    ¿”Kyou”?

    -
    ¡Un gusto Bro! – correspondió Shoutmon, llevando la atención de los tres trabajadores hacia él y el par de No Level. El semblante de Dan se iluminó casi al instante, sonriéndole abiertamente al dragón antes de contestar.

    -
    Un Shoutmon, que coincidencia – dijo, para confusión de la Medium – ¿No lo crees, Chief?

    -
    De hecho – contestó el mayor, mirando de reojo hacia atrás. Al hacerlo la joven también buscó esa dirección, notando que frente a la puerta por la que el dúo había llegado ahora estaba un Digimon robusto y mecánico, un escarabajo que la joven reconoció como Ballistamon. El robot alzó una mano, realizando un saludo algo torpe que Shoutmon no dudó en corresponder con ánimo, sin importar lo extraño de la situación.

    -
    Parece que encajarán bien aquí – comentó Dorulumon, esta vez dedicando su atención a los otros dos No Level. Cutemon asintió levemente sin apartarse de la chica, mientras que Starmon apartó la mirada, fingiendo repentino interés en la decoración de la pared para enmascarar que se sentía ligeramente intimidado por el lobo.

    -
    Bien, suficiente de presentaciones, podrán conocer al resto en el transcurso del día – retomó William de inmediato, chocando las palmas para luego tomar liderazgo del grupo – Kyouko y Shoutmon, como el encargo les avisó su labor será la de meseros por el día de hoy. En cuanto a los pequeños… - Se detuvo por un momento, contemplando al dúo de acompañantes – No sabía que vendrían, pero dos pares extra de manos nos servirán de maravilla. Me asistirán en la cocina. ¿Entendido?

    -
    Está bien – contestó Cutemon de inmediato, sintiéndose alentado por el hecho que, desde el inicio, se involucraría en lo que más le interesaba de aquel trabajo. Starmon tampoco mostró objeciones, asumiendo internamente la tarea como una oportunidad de competir contra el Digimon Hada.

    -
    Decidido entonces… - Chief apartó la vista del grupo, llevándola a las mesas del local para corroborar que todas estuvieran ya listas para la hora de abrir - ¿Dónde está Johnathan?

    -
    No lo he visto hoy, pero Fan está aquí así que él también – contestó Dan, haciendo ademán a una mesa lejana donde un Digimon abeja limpiaba diligentemente su superficie, sin distraerse por la conversación que llenaba el lugar.

    -
    Debe estar en la sala de descanso, sácalo – indicó Will - ¿Sparrowmon?

    -
    “Calentando motores” en el patio trasero – contestó Dorulumon, notando de reojo como la expresión de Shoutmon demostraba interés por la mención de otro No Level.

    -
    ¿Y Yuu?

    -
    ¡AQUÍ!

    El sonido de la campanilla fue ahogado por una ruidosa voz y un portazo, que sobresaltó al cuarteto recién llegado al tomarlos desprevenidos por la espalda. Un chico de cabello rojo, varios años menor que la joven había hecho una entrada triunfal llena de energía, acompañado de un Digimon con la apariencia de un dragón púrpura.

    -
    ¡Yuu y Ryu reportándose al trabajo! – dijo el chico, haciendo una especie de saludo militar - ¡Buenos días Chief, Dan, Dorulumon!

    -
    Buenas tardes - correspondió Dan, mientras su compañero dejaba escapar una sutil risa por la reacción del cuarteto – Ya casi abrimos.

    -
    ¡Ah, es que antes de venir encontré un…! – Las palabras del chico se interrumpieron al percatarse de la presencia de la japonesa y los No Level, que provocaron que sus ojos se iluminaran aún más que antes - ¿Son los trabajadores nuevos? ¡Mucho gusto! ¡Soy Yuuta, él es Ryu! – Su animada presentación le hizo estrechar la mano de la chica sin esperar una reacción de ella, para luego enfocarse en su compañero - ¡Oh un Shoutmon! ¡Y Starmon y Cutemon!

    -
    Si, sí, lo es – contestó el hombre – Ve a prepararte, es hora de abrir – Su indicación fue respondida con otro saludo militar, tras el cual el dúo se despidió para dirigirse directamente a cambiarse, seguido por Dan que partió en busca de Johnathan como le habían encargado anteriormente. Solo Chief y Dorulumon quedaron en el lugar, notando como la joven suspiraba, mentalmente agotada de ese primer encuentro que le había recordado mucho a cierto Digimon que estaba junto a ella – En Digibaco tenemos distintos tipos de personas, te acostumbrarás – comentó el estadounidense, para luego pasar a las indicaciones para el grupo – Bien, Dorulumon puede encargarse de instruir a Shoutmon y ustedes dos vendrán conmigo – indicó a los No Level – En tu caso, tendrás que cambiarte antes de empezar la jornada. Miyuki te guiará y dará un uniforme.

    -
    ¿”Miyuki”?

    -
    Ah, cierto, no la has conocido – Tras decir esto el hombre volvió a escanear las mesas, encontrando casi de inmediato a quién buscaba - ¡Miyuki! – El no recibir respuesta hizo que el hombre suspirara - ¡Guil!

    El segundo llamado provocó que otro dragón, un Guilmon, alzara la cabeza del suelo, haciendo notar su presencia por primera vez para el cuarteto que no lo había avistado anteriormente. El Digimon sacudió su cabeza y se reincorporó, para luego tocar con su hocico el costado de una chica que, totalmente ajena a todo el alboroto que había transcurrido en los últimos minutos, leía atentamente un libro que reposaba sobre la mesa que había limpiado anteriormente. Los llamados de Guil hicieron que la joven saliera de su ensimismamiento, mirando a su alrededor y levántándose al notar que William la estaba llamando. Mientras se acercaba Kyouko la pudo contemplar mejor: Era una joven de piel pálida y cabello negro, con ojos de un intenso color azul que destellaban por detrás de la “cortina” de su fleco que cubría parte de su rostro.

    -
    Lo siento… - dijo con una inclinación al reunirse con el cocinero junto a Guilmon, quién olfateó con curiosidad a los recién llegados – La historia estaba interesante y sin darme cuenta…

    -
    Me preocupa que un día explote una bomba en la puerta y no lo notes – contestó William, para luego dirigir la atención de la joven hacia la Medium – Miyuki, ella es Kyouko. Trabajará junto a nosotros el día de hoy así que cuento contigo.

    -
    Entendido – respondió Miyuki, para luego dirigirse hacia su homóloga – Aozora… Miyuki. Un placer conocerlos

    -
    Igualmente – correspondió Kyouko, sintiendo un fuerte contraste entre el aura que aquella chica emanaba en comparación con la mayoría de los que había conocido hasta ahora.

    -
    Todo bien entonces – concluyó William – Ustedes dos síganme. Los demás saben que hacer. Abriremos dentro de quince minutos.





    KiraKira finally /o/
     
    Última edición: 23 Jun 2017
  3. Maiku

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  6. Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    Sin hacer más preguntas por el momento Kyouko se limitó a seguir a Miyuki por el área de empleados, reduciendo su avance para acoplarse a la velocidad con la que la joven de cabello negro avanzaba. La japonesa pudo sentir un tanto de curiosidad por su homóloga, que a diferencia de los otros miembros del restaurante expedía un aura mucho más tranquila y apacible, casi como si el mundo se ralentizara a su alrededor. Se preguntó como alguien como ella desempeñaría su labor como camarera, tomando en cuenta aquel ademán tan pasivo y voz casi susurrante con la que le había hablado anteriormente, sin embargo no compartió esa duda en ningún momento. Después de todo, ella no era quién para juzgar en base a primeras impresiones, aparte que tampoco se veía a sí misma con mejores “cualidades” como mesera. No era un trabajo por el que se sintiera particularmente atraída en primer lugar, solo que no tenía tampoco motivos para rechazarlo con los beneficios que le ofrecía, tanto monetarios como “personales”.

    -
    ¿Es tu primera vez trabajando en un lugar así? – preguntó repentinamente Aozora, apenas reduciendo su velocidad para ver de reojo a la Medium, que quedó momentáneamente sorprendida por lo súbito de la conversación. Se distrajo por un instante en el resplandor azul de los ojos de su homóloga, para luego regresar a la realidad al percatarse que sería descortés estar callada por mucho tiempo.

    -
    A-Ah, si… Es la primera vez – contestó. Por un momento pensó si debía explayarse más, tal vez mencionando que tipo de trabajos hacía normalmente, pero Miyuki pareció satisfecha con dejar el tema hasta ahí. Kyouko podía notar que aquella joven era alguien de pocas palabras, algo que seguramente ella agradecería si lo comparaba con los otros miembros conocidos. La marcha continuó su curso hasta que la empleada se detuvo ante una puerta, la cual abrió para indicarle a Shinohara que entrara. Del otro lado se hallaba una pequeña habitación, con apenas espacio para unas cuatro personas y una serie de casilleros dispuestos ahí para que los trabajadores guardaran sus pertenencias.

    -
    Puedes usar cualquiera de los que estén vacíos para guardar lo que necesites – informó Miyuki, al tiempo que buscaba en otro casillero un uniforme libre para la Medium – Puedes traer contigo tu Digivice y pertenencias importantes en el cinturón… Tampoco hay problema si cargas algo para entretenerte durante la jornada… - Esta mención, aunque no especificada, seguro hacía referencia al libro que ella misma había estado leyendo momentos atrás – Pero no podemos distraernos cuando hay clientes que atender.

    -
    Lo entiendo, está bien – contestó Kyouko, con una ligera sonrisa de agradecimiento a la azabache. No traía alguna pertenencia para distraerse, considerando que estaba ahí para cumplir una misión, pero el saber que podría tener cerca su Digivice y Xrosser le era un alivio como Tamer. Se ocupó entonces en revisar el uniforme recibido, notando que se trataba de un simple pantalón y camisa de vestir, negro y blanco respectivamente, acompañado de un chaleco negro para complementar el segundo, creando una imagen sencilla pero elegante.

    -
    Uhm…

    Escuchar la voz de la camarera una vez más, dubitativa, provocó que Kyouko apartara la vista del uniforme y la posara en ella, notando que, por alguna razón, se le notaba un poco más nerviosa en ese momento.

    -
    La explicación… ¿estuvo bien?

    -
    ¿Eh? Sí, todo quedó claro – contestó la castaña para tranquilizarle – Gracias.

    -
    Ya veo… - La respuesta, aunque simple, pareció haber tenido el efecto esperado en la mayor, que relajó sus hombros al tiempo que una sutil sonrisa escapaba de su rostro – Si tienes alguna otra duda durante la jornada… Puedes consultarme. También… Espero que te guste trabajar aquí.

    -
    Gracias. Si tengo alguna duda te diré – Kyouko no dijo aquello por formalidad. En realidad si se veía depositando todas sus inquietudes con ella en base a las impresiones hasta el momento. Con una leve inclinación, la chica de ojos azules se despidió, dejando la habitación libre para que Shinohara pudiera cambiarse tranquilamente – Bien… - soltó, mirando el reloj de la pared para asegurarse que aún tuviera tiempo antes de empezar a ocupar el casillero vacío, algo que provocó la aparición de ambos espíritus milenarios al percatarse que su acompañante finalmente tenía un momento de privacidad.

    -
    Parece un grupo entretenido, ¿no? – preguntó Fairymon con una sonrisa, tratando de medir la reacción y respuesta que Kyouko tendría. La chica solo soltó un leve suspiro y asintió, bajando la voz para contestar en caso que alguien más viniera

    -
    Supongo – contestó, mirando a través del espejo a ambos espíritus – Disculpen, no creo que pueda hablarles mucho con este trabajo.

    -
    No te preocupes por eso. Más bien, será interesarte verte entre esta gente – comentó el hada - ¿No crees, Sphinxmon?

    Un simple y silencioso asentimiento salió del león, causando curiosidad en la Medium por saber que tendría de interesante para ellos aquella misión. No obstante, aquella conversación debía esperar. El reloj seguía avanzando y no iba a retrasarse desde el inicio de su trabajo.

    […]

    -
    Oh, se te ve bien el uniforme, Kyou

    Al igual que antes, Dan había sido el primero en digerirle la palabra a la japonesa en cuanto volvió al área pública del restaurante, donde ya los demás trabajadores estaban reunidos. Tras un rápido escaneo la chica comprobó que ya había visto o conocido la mayoría de los rostros más presentes, con la excepción de un chico que, con ademán desinteresado y un poco perezoso, la observó al percatarse de ella. Tenía cabello y ojos de una tonalidad mostaza, cerca de la misma edad que ella y llevaba en sus hombros un pequeño Digimon verde, un Wormmon que, al verla, apartó inmediatamente la vista como muestra de timidez.

    -
    Oh, ¿esta es la novata? – preguntó el chico, que si bien no demostró despectividad en sus palabras o calificativo, si mostró de inmediato que era bastante informal para expresarse. Una sonrisa ladina se dibujó en su rostro mientras estudiaba a la recién llegada – Un gusto, soy Johnny – Se presentó brevemente, para luego apuntar a su compañero sobre su espalda – Y él es Wormmon – Que el Digimon reaccionara a su nombre retrayéndose aún más sacó una pequeña risa de su Tamer – Vamos, al menos saluda…

    -
    U-Un gusto…

    -
    Igualmente – correspondió la fémina, sintiendo un poco de pena por aquel Digimon para luego devolver su atención a la tarea entre manos – Ehm… ¿Qué tendremos que hacer entonces?

    -
    Solo mira y aprende, nosotros atenderemos primero – contestó Dan con una sonrisa llena de carisma y confianza - De hecho, ya es hora de empezar.

    Aquellas últimas palabras fueron tomadas como una señal por el más joven del grupo, Yuu, que de inmediato se dirigió a la puerta para cambiar el letrero que ahí colgaba. Bajo las instrucciones de Johnny Kyouko y Shoutmon siguieron al resto de los trabajadores hacia la barra del local, que serviría como su área de “Standby” mientras esperaban la llegada de los clientes. Ahí la Medium pudo percatarse como Miyuki volvía a las páginas de sus libros sentada en uno de los taburetes, mientras que Guilmon posaba su cabeza en su regazo, moviendo su cola al hacer contacto visual con la castaña. Yuu no tardó en reunirse con el resto, siendo recibido y entablando conversación con Johnny de inmediato. Shoutmon, por su parte, se dirigió hasta el puesto que Monodramon había ocupado, dejando a su Tamer por su cuenta quien no tardó en ser abordada por el compañero del lobo No Level, quién a diferencia de los demás, estaba en la puerta en espera. Dan se recostó del muro a su lado para luego sonreírle, entablando conversación con ella casi de inmediato.

    -
    ¿Nerviosa? – preguntó, recibiendo como respuesta una negativa de la estoica japonesa – Bueno, no es nada del otro mundo realmente. Te acostumbrarás de inmediato.

    -
    Supongo… - contestó ella, manteniendo un ojo sobre Shoutmon para asegurarse que mantuviera su buen comportamiento – Espero que no ocasionemos problemas.

    -
    Para nada, ¡relájate! – contestó el escocés – Más bien, creo que no pudo haber mejor dúo para tomar el trabajo.

    -
    ¿A qué te refieres?

    -
    Oiga, líder – llamó Johnathan en cuanto la puerta del establecimiento se abrió, dejando pasar a dos chicas en compañía de sus respectivos Digimon – Hora de enseñarle a la novata el trabajo.

    -
    Cierto – contestó Dan, cortando la conversación para luego enderezarse, tomando varios menús de la barra para luego dirigirse directamente hacia los primeros clientes del día. Kyouko solo contempló como el mayor abordaba de inmediato al grupo con completa soltura, tratándolos con naturalidad y hospitalidad mientras daba sugerencias y tomaba nota de las órdenes recibidas. Tras terminar, recibió los menús de vuelta y se retiró de la mesa, llevando las órdenes a la cocina en una labor que no le tomó más de un par de minutos en total. Una destreza y seguridad que demostraba que tan acostumbrado estaba a esa tarea.

    -
    ¿Impresionada? – preguntó Johnny, tomando la expresión y atención de Kyouko como una oportunidad para tomarle ligeramente el pelo mientras Dan seguía con su parte de la labor – Con un poco de práctica estarás igual – En ese momento, la campanilla del establecimiento volvió a sonar, informando de la llegada de dos duplas que tomaron direcciones distintas. Por un momento el irlandés no hizo ademán alguno de moverse, sin embargo esto cambió al ver como Funbeemon se movía diligentemente a atender una de las mesas. El chico suspiró y se estiró, dirigiéndose a Wormmon antes de encargarse de la otra – En fin, trabajemos un poco también, ¿no, compañero?

    Y así, el día en el Digibaco daba inicio por fin.





    KiraKira /o3o/
     
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    Kira

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    Siguiendo el ejemplo que Dan había puesto, los otros meseros del Digibaco empezaron a movilizarse con la llegada de más clientes, comenzando a demostrar así con que clase de clientela y afluencia contaba el restaurante. A pesar de ser un lugar modesto, sin características que lo hicieran muy resaltante o único en comparación a otros locales de Star, a Kyouko no le quedó duda que el lugar era bastante popular. Los clientes venían y se quedaban solos o acompañados, algunos incluso armando conversación casual con los trabajadores demostrando que eran regulares o, al menos, tenían un trato cordial con el trabajador que los había atendido. En conjunto, el ambiente que el Digibaco transmitía era ameno, prácticamente hogareño, creando cierto nivel de expectativa que, inadvertidamente, puso nerviosa a la chica. Empezaba a entender porque la descripción del trabajo y la introducción que le habían dado sus miembros hacían tanto énfasis en divertirse y pasarla bien: No se trataba solo de atender mesas, anotar órdenes y traer comida; Si no era capaz de transmitir ese mismo ambiente no podría decirse que estuviera haciendo un buen trabajo.

    -
    ¡A la orden, de inmediato!

    A diferencia de la castaña, Shoutmon no había tenido dilema en adaptarse al papel con su primer cliente, quién pareció divertirse por el ánimo desmedido que el No Level daba a algo tan trivial como recomendar platillos “siguiendo las corazonadas de su alma” al no haber probado ninguno. El dragón se alejó de la mesa con libreta y mano y disposición sonriente, dedicando una señal de victoria a su Tamer al cruzar su mirada con la de ella. Kyouko exhaló ante el gesto, absteniéndose de contestarle a esa distancia pero exhibiendo, sin percatarse, una pequeña sonrisa por consecuencia. Era ese tipo de gestos desinteresados y simples del Digimon los que la animaban.

    -
    ¿Estás pescando un cliente? – Aquella pregunta repentina hizo que la Medium se sobresaltara, apenas notando que Daniel había regresado a la barra en busca de bebidas para uno de los clientes. De inmediato trató de explicarse, sin embargo la sorpresa solo provocó que las palabras de la joven salieran atropelladas y sin mucha coherencia, algo que sacó una sincera risa del inglés - ¡Relájate! Es de esperarse que nosotros atendamos primero para que sepas que hacer. Aunque Shoutmon no lo hizo nada mal para empezar…

    -
    ¿Ah, si? – respondió la Tamer, recobrando su compostura ahora que su sorpresa inicial había empezado – Bueno, a él siempre se le ha dado bien relacionarse con otros.

    -
    ¿Y a ti no?

    -
    Pues… No como él – Aquella respuesta vaga sacó otra risa del chico, que interrumpió su propia tarea por un momento para escanear las mesas. Kyouko lo miró atentamente, curiosa de saber qué estaba haciendo y recibiendo una respuesta momentos después cuando éste apuntó hacia un lado del lugar.

    -
    Pues, a Miyuki le va bastante bien y no creo que sea más extrovertida que tú.

    Siguiendo con la vista la dirección indicada por el rubio, Kyouko pudo a ver a la joven de cabello azabache en medio de su propia labor, atendiendo a un par de clientes ubicados en una esquina del establecimiento. A esa distancia su presencia era prácticamente ahogada por los demás presentes, sin embargo la Medium pudo notar como Miyuki abordaba de manera tranquila y atenta a los comensales, alternando entre hacer anotaciones en su libreta y usar el mismo lapicero para apuntar a los menús en una acción que, la Medium supuso, era dar recomendaciones de platillos ahí expuestos. Kyouko no podía decir que su homóloga exhibiera la misma energía que sus compañeros en sus gestos, pero no quedaba duda de que los estaba atendiendo con comodidad, de vez en cuando incluso dejando entrever una sonrisa modesta como respuesta a algún comentario desconocido. Eventualmente la de ojos azules se separó de la mesa, colocando como su próximo destino la cocina del restaurante sin distraerse con nada más en su camino.

    -
    Si se siente distinta a como estaba hace un rato – admitió - ¿Siempre es así?

    -
    Algo así. Es parte de su razón para estar aquí – Al escuchar eso la joven sintió la curiosidad de preguntar, sin embargo una mano alzada al aire devolvió al trabajo a Dan, que se apresuró de tomar lo necesario y partir de regreso a la mesa que él mismo había estado atendiendo – Solo relájate – dijo como despedida – Ninguno muerde y si alguno lo intenta se lo lanzamos a Dorulumon.

    Tras esto la joven quedó una vez más sola en el lugar, dudosa de si ese comentario final había sido una broma y hasta que punto. No tuvo tiempo de ponderarlo, no obstante, puesto que en ese momento una nueva mano se alzó para llamar su atención: Una joven, que apenas había llegado unos minutos atrás, finalmente estaba lista para tomar su orden, señalizando de esto a la única mesera disponible en ese momento.

    -
    ¡Un momento! – Armándose de valor y notando las sensaciones detrás de sus hombros que delataban la materialización de ambos espíritus, la Medium tomó la libreta de la barra y uno de los menús que quedaban, sorteando las mesas hasta el lugar al que había sido llamada. Al llegar su cliente la recibió con una leve sonrisa, para luego tomar el menú que Shinohara le ofreció en sus manos – Bienvenida al Digibaco, ¿qué desea ordenar?

    -
    ¿Podrías traerme una orden de tortillas? – indicó la joven, de cabello cenizo, apenas unos años mayor que Kyouko. La japonesa asintió, anotando rápidamente la orden mientras agradecía internamente no haber tenido que dar recomendaciones – También un latte grande, con un paquete de azúcar.

    -
    Entendido, una orden de tortillas y un latte grande – repitió Kyouko para confirmar, recibiendo un asentimiento y el menú de regreso – ¿Los desea ambos a la vez o le traigo el café primero?

    -
    Ambos juntos están bien, gracias.

    -
    Está bien, un momento por favor.

    Tras hacer una leve inclinación la castaña dejó atrás la mesa, sintiendo un peso menos en su hombro al haber terminado el primer encuentro rápido y sin incidentes. Se detuvo un momento para ubicar la puerta de la cocina, para luego dirigirse a esta sin mayor demora y sin percatarse que, en ese momento, más de un trabajador había visto su desempeño para luego volver a sus respectivas tareas.

    Al ingresar por primera vez a la cocina del Digibaco, la joven tuvo que tomar un momento para superar la impresión inicial que le dio el sitio que, a pesar de estar mucho menos concurrido que el salón principal, poseía un nivel de ajetreo igual e incluso mayor. La principal fuente de movimiento y actividad venía, como era de esperarse, del cocinero del establecimiento, que se movía entre hornillas y sartenes con velocidad y precisión, atendiendo múltiples pedidos con una soltura y precisión que dejaban en claro sus años de experiencia en el campo. Ver aquel despliegue de habilidad hizo que Kyouko olvidara por un momento la razón por la que había entrado ahí, siendo sorprendida por consecuencia cuando el compañero del estadounidense se percató de su presencia y acercó a ella.

    -
    ¿Ocurre algo? – La repentina voz monótona de Ballistamon hizo que la Medium se sobresaltara, algo que no pasó desapercibido por el No Level – Perdón. No quise asustarte.

    -
    No, no te preocupes… - contestó Kyouko, que no logró hallar verdadero arrepentimiento en la expresión o tono del Digimon. Hizo su mejor esfuerzo en recobrar la concentración de inmediato, para luego arrancar la página de la libreta – Venía a traer esta orden.

    -
    Gracias – respondió Ballistamon, recibiendo el papel y leyendolo en silencio. Por unos segundos la Medium pudo sentir un silencio incómodo, producto de no poder leer absolutamente de aquel escarabajo, sin embargo este terminó por obra del propio No Level – William, un plato de tortillas.

    -
    Recibido – respondió el moreno, apenas apartando la vista de la cocina para ver quién había traído aquella orden y perfilando una sonrisa al darse cuenta que se trataba de la “Novata” del grupo - ¡Ah, Kyouko! ¿Es tu primer pedido?

    -
    Ah, así es Señor…

    -
    No tienes que ser tan formal – rió el hombre, recibiendo de manos de Ballistamon la orden y comprobándola por su cuenta - ¿El latte lo quiere primero o junto al plato?

    -
    J-Junto al plato.

    -
    Si le preguntaste, bien hecho – aprobó el cocinero. Tras esto, regresó la nota a su compañero para que este la colocara junto a las demás, en un pequeño mostrador cercano a la puerta - ¡Starmon, tráeme un par de huevos y unas papas. Usa un cuenco para no dejarlos caer!

    -
    Sir, yes, Sir!

    -
    ¿Qué dije de la formalidad?

    -
    Y-Yes Chief! – No fue sino hasta ese momento que la Medium notó que no había visto a sus acompañantes en un buen rato, por lo que inspeccionó la cocina en busca de sus pequeñas figuras. En ese momento Starmon se encontraba cerca de la puerta trasera de la habitación, hablando con Yuuta, Monodramon y un tercer Digimon, que Kyouko reconoció como el Sparrowmon mencionado un rato atrás, que llevaban con ellos varios paquetes entre manos: Bolsas con contenedores plásticos, que llevaban el logo del Digibaco impresos en su frente - Esos son los pedidos. Uno es para la Central y el otro para la calle Altair, Edificio #14.

    -
    ¡Ok! – contestó Yuuta, liberando así a Starmon de la responsabilidad para que pudiera atender su siguiente indicación. El chico de cabello rojo se acomodó las bolsas entre sus manos, para luego dirigirse a su compañero y al No Level amarillo con una sonrisa rebosante de confianza - ¡Muy bien, haremos este pedido y regresaremos antes que tú, Sparrowmon!

    -
    Están trabajando – recriminó William desde su puesto, sin quitar atención de los platillos que cocinaba en ese momento – Dejen sus competencias para después.

    -
    ¡No se preocupe, Chief! ¡Es solo sana rivalidad para mantener la velocidad! – contestó Sparrowmon, alzando sus propias bolsas para elevarse más, preparándose para el despegue. Al hacerlo, pudo vislumbrar por primera vez a la castaña, que solo había estado escuchando la conversación sin intervenir en ella - ¡Oh! ¿Tú eres la compañera de ese Shoutmon de hace rato? ¡Soy Sparrowmon, el repartidor más rá-!

    -
    ¡Nos adelantaremos! – dijo Yuuta, aprovechando la distracción de su rival - ¡Vamos Ryu!

    -
    ¡Eh, ustedes! ¡No me van a ganar!

    Y así, sin terminar la presentación o esperar una respuesta, el No Level dio media vuelta y siguió al dúo, perdiéndose hacia las calles de Star City. Kyouko quedó en el mismo lugar, sin haber tenido la oportunidad de procesar bien lo ocurrido y sintiéndose, curiosamente, mentalmente agotada de ese breve encuentro. Aquel trío se sentía más abrumador que Shoutmon, si tal hazaña era posible en primer lugar.

    -
    Ballistamon.

    -
    ¿Huh? – soltó la castaña, volviendo a la realidad al escuchar otra vez la voz del escarabajo mecánico.

    -
    Mi nombre es Ballistamon. No nos presentamos bien antes – aclaró el No Level, extendiendo torpemente su mano que la Medium estrechó de igual manera, sin saber bien qué decir – Gracias por venir a ayudarnos.

    -
    No es nada, espero que no ocasionemos problemas…

    -
    ¡Al contrario! – respondió William por ambos, agachándose para recibir el cuenco de Starmon antes de seguir con su propia labor – Este par nos ha sido de mucha ayuda. Starmon ha estado atendiendo y acomodando los pedidos a domicilios que nos llegan por llamada y Cutemon… - hizo un ademán a una mesa cercana, donde el Digimon hada estaba completamente absorto en la labor de decorar un postre – Quién habría pensado que ese pequeño tendría buena mano con los postres. – comentó con una risa, sin notar que aquellas sacaron un rubor del cohibido conejo - Fue un alivio que vinieran junto a ustedes.

    -
    ¿De verdad? – contestó la Medium, sintiendo algo de orgullo por sus acompañantes – Me alegro que estén siendo de ayuda.

    -
    ¡En fin, basta de charlas! - retomó Chief, tras una última sonrisa a la menor – Regresa en unos diez minutos por la orden y dile a Shoutmon que recuerde venir también por lo suyo. Tampoco dejes de atender a los clientes y si ocurre algo avísale a Daniel o a Dorulumon. ¡Sigan echándole ganas!





    KiraKira seguimos~
     
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  11. Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    Para fortuna de Kyouko, el completar su primera orden y entrega solo hizo más sencilla la labor posteriormente. Con el paso del tiempo y la llegada de los clientes el número de mesas que la japonesa tenía que atender aumentó exponencialmente, hasta finalmente hacerle agarrar un “ritmo” que redujera sus nervios y que tan consciente era de su propio papel. La variedad también se hacía más evidente mientras más gente atendía y, aunque habían comensales más distantes o menos cordiales que la primera chica, la Medium no tuvo mayor inconveniente o percance que manchara su experiencia. De hecho, antes de siquiera darse cuenta parecía que estaba aprendiendo sobre el oficio, dando recomendaciones en base a qué platillos estaban siendo pedidos constantemente ese día y lo que otros meseros mencionaban ocasionalmente. Los constantes viajes entre las mesas y la cocina también provocaban que la Medium tuviera pocos momentos de inactividad, de tal forma que eventualmente fue perdiendo la noción del tiempo que había pasado y cuanto faltaba para terminar la jornada. Su mayor indicativo era como el promedio de órdenes iba cambiando paulatinamente de desayunos a platillos principales, así como el propio Digibaco se abarrotaba en las horas del almuerzo, momento en el que incluso Dorulumon y Guilmon se habían unido a la labor de atender mesas y tomar órdenes para evitar que sus respectivos compañeros fueran abrumados. Hasta Wormmon, que la japonesa había visto casi todo el día en el hombro de Johnathan, se había separado de este, atendiendo por su cuenta bajo el ojo vigilante de su Tamer. La Medium no tenía duda que el grupo sabía como arreglárselas con el –relativo- poco personal, llegando hasta a aprovechar la presencia de Yuuta, Monodramon y Sparrowmon en los pocos espacios que tenían entre sus repartos, sin embargo no podía evitar preguntarse como habrían hecho sin ayudantes de la Central. El aporte que Shoutmon y ella estaban dando, aunque modesto y mucho más leve que el de los más veteranos, seguía siendo una carga menos para ellos, eso sin contar que, a juzgar por las visitas que la japonesa hacía a la cocina en medio de su labor, Will estaba aprovechando al máximo junto a Ballistamon las manos extra que le brindaban Starmon y Cutemon, el primero de estos tan atareado que apenas tenía tiempo de demostrar su forma de ser, portándose casi como el nuevo recluta de una milicia.

    - Aquí tienes Kyouko – indicó Cutemon, ayudando a colocar sobre la bandeja un par de platos preparados por el cocinero del Digibaco – Esa es la última orden que nos trajiste.

    - Gracias – contestó la Tamer, sin perder de vista el estado del hada. Se le notaba contenta, posiblemente orgullosa de que su ayuda estuviera siendo de utilidad para la cocina, pero la Medium no pudo obviar el hecho que su rostro demostraba cansancio por las horas ininterrumpidas de labor- ¿Estás bien? No te sobreesfuerces

    - Estoy bien – aseguró el hada casi de inmediato – Es divertido trabajar aquí, además, no debe ser tan pesado como estar llevando y trayendo las órdenes todo el tiempo…

    - ¿De verdad? – Aunque la joven no lo iba a admitir, el conejo tenía razón. Estar atareada le ayudaba a que el cansancio no la detuviera, pero hasta ella podía sentir el agarrotamiento en piernas y hombros. De hecho, más de una vez se había sorprendido con el repentino deseo de que Fairymon y Löwemon también pudieran ayudar, algo que no había compartido por respeto a los Juttoushi y un poco de vergüenza por su tonta idea – No está mal, aún puedo seguir.

    - Disculpen eso, parece que les tocó un día pesado – comentó Chief, permitiéndose el apartar la vista de las hornillas para comprobar cuantos pedidos faltaban por atender y, después, la hora en el reloj de la pared más cercana – La hora de almuerzo ya casi termina así que los clientes empezarán a bajar. Cuando pase podrán ir a descansar por turnos – explicó, para luego detenerse un momento, pensando más detenidamente la idea – Hmm… Tal vez no puedas almorzar en el mismo turno que Shoutmon, ¿no hay problema?

    - Ah, no, no se… te preocupes – contestó la Medium. Realmente con todo lo que tenían que hacer, quién almorzaba con quién era lo de menos – Cuando sea hora de descansar me avisas.

    Con un gesto aprobatorio y un agradecimiento, William dio permiso a la menor para que se retirara y entregara la orden más reciente. Tras esto la joven regresó a su labor, cumpliéndola casi como parte de una rutina hasta que, tal y como el estadounidense había predicho, la clientela empezó a disminuir. Poco a poco el restaurante fue retomando el tranquilo ritmo de la mañana, momento en el que algunos de los meseros se fueron retirando, por turnos, para tomar su descanso. Finalmente, cuando la Medium hubo terminado de atender la última mesa encargada por el momento, Dan se acercó a ella, avisándole que ya podía ir a reposar un rato.

    - La sala común está en el mismo pasillo donde estaban los vestidores – indicó el chico, mientras le hacía una señal a un cliente de que lo atendería en un momento – Miyuki y Guilmon deben estar ahí así que, ¿podrías recordarles que ya falta poco para que termine su descanso? A veces se les va la noción del tiempo – explicó con una leve risa - Gracias por el apoyo.

    - Si, yo les aviso – contestó la Medium, entregándole al rubio la cuenta que había recogido de la última mesa - ¿Estarán bien que no esté cerca de Shoutmon?

    - ¿Bromeas? Está disfrutando el trabajo más que yo en mi primer día – comentó Dan. Aquello no era difícil de imaginar para la japonesa. Después de todos, las veces que había visto a su compañero durante la jornada este había estado cumpliendo sus tareas con la enorme energía que lo caracterizaba – Tú tranquila, nosotros cuidaremos a tus compañeros.

    Aunque la Medium tuvo el impulso de corregir quién necesitaría cuidado tratándose de Shoutmon y Starmon, el hecho que hubiese gente esperando por el escocés hizo que no alargara más esa conversación. Buscó a su compañero entre las mesas y, tras hacerle una señal breve, se dirigió hacia la dirección que había tomado en la mañana, donde no tardó en encontrar la sala que el joven le había indicado. Al igual que la habitación de los casilleros, el “cuarto de descanso” era humilde pero acogedor, compuesto de una mini-cocina, una mesa de comedor con varias sillas y un televisor en una esquina que, sin duda, era para el entretenimiento de los trabajadores. No obstante, en ese momento quienes ocupaban la sala no estaban sacando provecho de sus instalaciones, sino que simplemente estaban sentados con tal tranquilidad que, por un momento, los hizo indetectables a la castaña. Miyuki estaba una vez más absorbida en su libro, indiferente a cualquier sonido externo, mientras que Guil, que fue el único en percatarse de la llegada de Kyouko, solo movió su cola a modo de saludo, para luego volver a apoyar su cabeza en el regazo de su Tamer.

    - Con permiso… - soltó Kyouko por cortesía, aunque ninguno de los presentes regresó el saludo o hizo ademán de haberlo escuchado. Un poco tensa, como si no quisiera molestar o irrumpir en ese “ambiente de paz”, la japonesa avanzó hasta reclamar una de las sillas opuestas a la de su homóloga, sentándose y dando una inspección rápida a la sala. Al no haber nada que atrajera especialmente su atención, la Medium terminó sin darse cuenta contemplando a la muchacha de cabello azabache, que movía con parsimonia sus ojos a medida que recorría las páginas del libro en sus manos, una novela de fantasía que la japonesa no había visto nunca. Esto continuó por unos segundos, más de lo que podría considerarse educado, hasta que finalmente la castaña fue sacada de su ensimismamiento al percatarse que Guilmon la estaba observando, casi con el mismo interés que ella había exhibido por su Tamer.

    - E-Eh… - Por un momento la castaña no supo que decir, recurriendo a las palabras de Dan para salvarse de aquella situación incómoda – Me dijeron que les recordara de la hora de su descanso.

    Afortunadamente, aquella explicación fue lo único que el dinosaurio pareció necesitar, puesto que después de hacer un asentimiento para la castaña se dispuso a llamar la atención de su Tamer restregando su hocico contra ella. Aozora tembló ligeramente al ver a su compañero, para luego soltar un sutil pero notable respingo al percatarse de la presencia de su homóloga frente a ella.

    - ¿Shinohara? – parpadeó, visiblemente apenada de lo que provocaba su “hábito” – Lo lamento, estaba concentrada y no me di cuenta que…

    - No te preocupes, acabo de llegar – sonrió la castaña – y Kyouko está bien… Sería extraño que me llamaran por mi apellido cuando todos son tan amigables.

    - Es cierto – admitió la mayor – En ese caso también puedes referirte a mi por mi nombre – Tras recibir la confirmación por parte de la castaña, Miyuki sonrió, para luego dar paso a un breve silencio que despertó su curiosidad, al sentir que su homóloga tenía algo que decir - ¿Ocurre algo?

    - N-No, solo pensaba… es impresionante esa calma que transmites. – admitió, hablando con sinceridad antes de darse cuenta - Por un momento creí que molestaría si entraba en este momento

    - ¿Creíste que tu presencia me molestaría? – parpadeó Miyuki, ligeramente incómoda por lo que, Kyouko asumió, había sido un malentendido en sus palabras.

    - ¡No, no, no quise decir eso! – corrigió – No se cómo explicarlo, también lo pensé cuando te vi atender mesas tan naturalmente… Sólo me pareció admirable… creo.

    - ¿De verdad? – Tras aclarar la situación la expresión de Miyuki se tornó más cohíbida. Una leve sonrisa se mantenía, sin embargo también se notaba un rastro de incomodidad que delataba que la mayor no estaba acostumbrada a lidiar con halagos espontáneos – No creo que sea algo especial… Alguien como yo…

    ¿”Alguien como yo”?. Aunque Shinohara quiso preguntar, su educación provocó que se detuviera, comprendiendo que era mejor no seguir con el tema en especial cuando no conocía bien a su homóloga. Un nuevo silencio incómodo reinó en la sala, en el que los celestes ojos de Aozora pasaron del libro que había estado leyendo hacia la mesa, donde un par de envolturas por recoger fungían como los restos del humilde almuerzo que había tenido al principio de su descanso. Tras esto, su atención pasó al otro lado de la superficie de madera, donde se percató que la menor, a diferencia de ella, no parecía tener un almuerzo o ademán de sacar uno.

    - ¿No vas a comer? – preguntó.

    - La verdad, olvidé traer algo… - Siendo sincera, Kyouko no tenía idea de por qué no había preparado algo a sabiendas que estaría trabajando todo el día. Su grupo había desayunado antes de asistir al Digibaco, pero aparte de eso no había tomado otras previsiones. Claro, tenía tiempo de salir y comprar algo si quería, pero a decir verdad en ese momento cargaba más cansancio corporal que hambre. Posiblemente un efecto secundario de haber estado oliendo y cargando platillos de un lado al otro por buena parte del día – Creo que no tengo mucha hambre de todas maneras.

    Ante esa confesión Miyuki intercambió una mirada preocupada por su compañero, que se alejó de ella y se reincorporó, estirándose perezosamente como si de un perro se tratara. Tras esto, Guilmon avanzó dando tumbos hasta la superficie de la mini-cocina, donde agarró una caja que, sin dar muchas explicaciones, entregó en las manos de la castaña, para su confusión.

    - ¿Y esto?

    - Pan de Guilmon – contestó el Child, sonriendo de manera jovial y un poco infantil a la joven – Para ti.

    - Es importante tener algo en el estómago – complementó Miyuki – En especial si vas a estar caminando y llevando comida todo el día.

    Un poco cohibida por la atención y el gesto, Kyouko abrió la caja, percatándose que el “Pan de Guilmon” era un nombre más literal de lo que había pensado. Dentro había una solitaria pieza de pan, de modesto tamaño, que extrañamente tenía la forma de la cabeza de un Guilmon, con ojos y marcas hechas con frutillas para parecerse más al Digimon del que estaba inspirado. No era un “almuerzo” propiamente dicho, pero el gesto en sí hablaba bastante de la intención de ese par, al punto que la menor inicialmente no supo que decir.

    - Muchas gracias – soltó finalmente con torpeza, recibiendo un asentimiento de parte de su homóloga y un agite de cola del dinosaurio como respuesta. Tras esto el dúo se despidió para regresar al trabajo, dejando una vez más a la chica por su cuenta en la sala. Una vez sola, Kyouko contempló los “ojos” de la obra culinaria por unos instantes antes de dar un mordisco, notando en el primer bocado que el interior del pan estaba relleno de jalea de dulce sabor. Comió en silencio mientras admitía para sí misma que tal vez no había sido del todo honesta anteriormente: La desensibilización a la cercanía con la comida era un fenómeno temporal, de forma que ahora que estaba en su descanso podía percatarse de que tan hambrienta estaba en realidad, algo que seguramente sería compartido por sus compañeros. Terminó su comida y consideró salir a comprar algo para los demás, sin embargo antes de llevar a cabo esa idea se sintió atacada por el cansancio y la somnolencia, que la llevó a recostarse apoyando sus brazos en la mesa. Sus párpados tambalearon con pesadez, al tiempo que un efímero pensamiento de cerrar los ojos por unos momentos daba paso a un sopor leve pero casi inmediato.

    […]​

    - ¿Kyouko?

    Un suave zarandeo en su hombro hizo que la japonesa volviera a la realidad de un salto, tardando varios segundos en procesar que pasaba y donde estaba. Ver el rostro de William hizo que la Medium recordara de golpe todo, sintiéndose inmediatamente apenada por su descuido. ¿Se había quedado dormida más allá de su tiempo de descanso? De ser el caso, estaría importunando al hacer que el propio cocinero fuera a buscarla de esa forma.

    - ¡Lo siento, cerré los ojos por un momento y-¡

    - ¿Eh? – Por un momento el estadounidense no entendió el motivo por el que la chica se había alterado, solo comprendiéndolo al notar que esta buscaba la hora en el reloj de la pared - ¡Ah! Relájate, no debes haber dormido más de quince minutos.

    - ¿En serio? – Aunque la castaña mostró su escepticismo, pronto comprobó lo que el mayor le decía en el reloj más cercano. Realmente solo habían pasado unos minutos, aunque ella los sintiera como una eternidad – Es verdad…

    Tras soltar una fuerte y sincera risa, el hombre le pasó a la japonesa un empaque de plástico, que contenía adentro un almuerzo del restaurante recién preparado. La chica lo tomó entre sus manos y lo observó con algo de confusión, tratando de disimular el anhelo provocado por el atrayente aroma y su propia hambre.

    - ¿No trajiste almuerzo, verdad? – preguntó el Chef, recibiendo otra mirada confundida como respuesta – Cutemon y Starmon me lo comentaron. He estado con ellos todo el día.

    - Cierto… Muchas gracias – Mientras la castaña depositaba la comida con cuidado frente a ella y la probaba, William aprovechó para tomar el asiento opuesto a ella y descansar un poco. Por unos momentos el mayor no añadió nada a la conversación para permitirle a su empleada disfrutar su comida en calma, sin embargo eventualmente él mismo rompió el silencio en la sala, al percatarse de un dejo de recato en la chica ante él.

    - Come todo lo que quieras, preparé algo distinto para tus compañeros – aclaró el hombre – Todo cortesía de la casa.

    - Gracias… - contestó Kyouko – Lamento las molestias.

    - No es molestia – respondió Will – Aquí en el Digibaco nos cuidamos entre todos, como una familia.

    Ante esto, Kyouko simplemente asintió, sin añadir más por el momento. A decir verdad ella también había notado ese ambiente “fraternal” entre las interacciones de los miembros que había observado a lo largo del día, lo que en retrospectiva podía ser un factor en que no se sintiera de todo segura de poder “acoplarse” bien a la dinámica. No solo por ser nueva, simplemente porque su personalidad y modo de ser hacía que le costara formar ese tipo de relaciones tan fácil y rápidamente, más si se trataba de un trabajo de un día. Un caso completamente opuesto al de Shoutmon, que casi parecía que había trabajado ahí toda su vida por la manera en que había entrado en confianza con la mayoría, varones principalmente.

    - Y qué dices… – continuó el mayor tras esperar un tiempo prudencial - ¿Te agrada trabajar aquí?

    - Me gusta el ambiente y todos son muy amables – sinceró la chica casi de inmediato, antes de dejar entrever su duda – Solo no sé si encajo bien aquí.

    - ¿Tu crees? Yo diría que encajaron perfectamente – comentó el estadounidense – Han hecho un buen trabajo y a los chicos les ha gustado tenerlos aquí.

    - Me alegra oír eso pero… - Por un momento Kyouko se detuvo, tratando de pensar bien que era lo que quería expresar - Tal vez no soy el tipo de persona indicada para este tipo de trabajo.

    - ¿Entonces no te gusta ser mesera?

    - ¡No, no! El trabajo está bien, no soy quisquillosa en cuanto al empleo – aclaró, obteniendo un gesto aprobatorio del mayor por aquella opinión de ética laboral – Es solo que no se me da tratar con desconocidos o hacerlos sentir “bienvenidos” cuando se me acercan.

    - Hmm… - soltó el hombre, ponderando esa respuesta antes de dar su opinión – Pero se nota que Shoutmon, Starmon y Cutemon te aprecian mucho – acotó – Aparte, como te dije, los chicos también se ven contentos como ustedes aunque apenas los conozcan.

    Kyouko no contestó, mostrando que no estaba convencida por esa respuesta, algo que hizo que Will suspirara para luego cambiar el enfoque.

    - En base a lo que has visto hoy, ¿crees que hay un “molde” entre los que trabajan aquí? – preguntó – Me refiero a algo en común aparte de su empleo y el hecho que todos somos Tamers y compañeros.

    Kyouko negó con la cabeza. Dejando de lado la amabilidad que caracterizaba a los miembros del Digibaco, todos poseían personalidades bastante variadas a juzgar por lo que había presenciado hasta el momento. Incluso podía destacar el caso de Miyuki, que también armonizaba con el trabajo y ambiente a la perfección a pesar de ser incluso más introvertida que ella.

    - Exacto. Cada quién es diferente pero aún así es bienvenido aquí – explicó el hombre – De hecho, uno de los tres significados que la dueña le puso al nombre “Digibaco” se relaciona con eso – Kyouko mostró intriga en su expresión, dándole pie al cocinero para continuar – Quería que el restaurante fuera una “caja de sorpresas”, por eso es que la variedad en su personal ha sido un atractivo entre nuestros clientes recurrentes – Se detuvo, para luego agregar algo con una risa – Aparte de la comida, claro…

    - Entonces tiene ese concepto…

    - Y no es el único – prosiguió Will – Tú eres japonesa, ¿me equivoco? – Un asentimiento confirmó las sospechas del estadounidense – El segundo significado del nombre se relaciona con una palabra de tu idioma, “takarabako”- No fue necesaria una traducción para que el hombre continuara, puesto que Kyouko ya sabía que esa palabra significaba “cofre de tesoro” – El cofre es el local y el tesoro los recuerdos y relaciones que formamos en él – explicó – Algunos se unieron por motivos personales y otros solo porque les gustó la idea de trabajar aquí, pero todos valoran las experiencias adquiridas aquí como pequeños “tesoros”, de esos que te da la vida cuando menos te lo esperas. El asunto es que no puedes apreciar esos tesoros si no disfrutas los pequeños momentos en los que vienen. Por eso es que tratamos que todos se sientan cómodos aquí. Si no disfrutas el momento no verás los tesoros que traen.

    “Disfrutar el momento”. A esas alturas Kyouko ya había perdido la cuenta de cuantas veces había escuchado ese consejo, principalmente de Fairymon, en los últimos meses. Que saliera a la luz otra vez, de manera tan espontánea además, provocaba un poco de frustración en la chica. No hacia el hombre frente a ella sino a sí misma, producto de un sentimiento de estancamiento y carencia de avance. Suspiró en señal de derrota, algo que incitó a Will a esbozar una modesta sonrisa para animarla.

    - En resumen – concluyó Will, a sabiendas que tampoco debía machacar a la menor con el tema cuando apenas la había conocido esa mañana – No te preocupes por encajar, solo se tú y terminarás haciéndolo antes de notarlo. El lema de “diviértete” no es solo carnada para atraer voluntarios

    - Lo entiendo – contestó la castaña – Muchas gracias por el consejo.

    - Ni lo menciones, tiendo a hacer esto a los otros chicos cuando lo necesitan – sinceró el moreno – De hecho, ¿tal vez hablé de más?

    - Para nada, de verdad lo agradezco – aseguró la Medium con una sonrisa – Fue como… un consejo paterno, ¿creo?

    - Aunque no lo parezca apenas tengo 30, ¿sabes? – comentó el hombre fingiendo sentirse ofendido. Una pequeña risa que escapó de la menor le indicó que al menos había cumplido su cometido sin generar un malentendido, por lo que Will dio su misión como terminada – En fin, tengo que regresar a la cocina – informó al tiempo que se levantaba – Disfruta la comida y descansa, aún queda un tramo del día.

    - ¡Ah, Will!

    - Hmm, si te preocupa encajar, ¿por qué no empezar por los detalles más simples?

    - ¿Chief? – El hombre sonrió, mostrando su aprobación con un asentimiento - ¿Cuál es el tercer significado del “Digibaco”?

    Para sorpresa de la Medium, el estadounidense no se detuvo a ponderar como contestar esa respuesta, sino que soltó una leve risa que aligeró el ambiente en un instante.

    - Esa es una historia graciosa – dijo, sin entrar en mayor detalle – Cuando conozcas a la dueña lo entenderás.




    KiraKira /o3o/
     
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    Kira

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    MasaruMasaru santa kirabiblia o3õ/ dale
     
  13. Autor
    Kira

    Kira Speed Star

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  14. Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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