Trabajo B Yellow Submarine [Blue Flare]

Tema en 'Pokémon New Adventure' iniciado por Neji., 31 Mar 2017.

  1. Autor
    Neji.

    Neji. No sé, me sabe a mierda

    Registrado:
    8 Dic 2015
    Mensajes:
    2,096
    Temas:
    109
    Calificaciones:
    +783 / -46
    Yellow Submarine (B)

    Descripción del trabajo: Un anciano, que anteriormente fue un capitán del enorme submarino amarillo, se ha ofrecido para llevar a varios entrenadores bajo el mar, permitiendo que puedan conocer toda variedad de pokémon existentes por esas zonas. Muchos se han apuntado, maravillados por lo que van a encontrar, sin embargo, se teme que alguien quiera herir al famoso capitán, por lo que también han solicitado un par de entrenadores que sirvan de guardaespaldas.

    Objetivos:
    — Proteger al capitán
    — Evitar que las personas a bordo no salgan heridas tampoco

    Datos extras:
    — Debéis actuar de forma normal, no han comentado con nadie que el capitán está siendo vigilado (solamente el señor y sus aprendices conocen este hecho), por lo que es recomendable actuar como unos simples entrenadores que han ido para observar el mar desde el submarino
    — Además del capitán, están sus dos aprendices, uno que se ocupa del manejar el submarino y otro que servirá de guía durante el recorrido.
    — Hay habitaciones y distintas salas en el submarino, el cual es enorme.
    — El viaje durará todo el día; empieza por la mañana y acaba alrededor de las ocho de la tarde.
    — Trabajo disponible en party y Organización (de 2 a 4 personas)
    — El capitán va acompañado siempre de una Corsola.
    — La organización recibirá la mitad de lo ganado según el rango del trabajo. Trabajo B = 750 Pks.

    Requisitos:
    —Necesitas al menos 3 medallas para hacer este nivel de trabajo.
    —Al menos tres pokémon en tu equipo.
    —Al menos dos pokémon de nivel 20 o más.
    —Mínimo de post por persona: 6 en solo, 3 c/u en party.
    —Puntaje de aprobación mínimo: 70/100.

    Recompensas:
    Paga Máxima:
    1500 Pks
    Shard Esmeralda x2: puntaje igual o superior a 80.
    Shard Rubí x3: puntaje igual o superior a 75.
    Niveles:
    Nivel 1-35:
    De 1 a 4 niveles.
    Nivel 35-55: De 1 a 3 niveles.
    Nivel 56 a más: De 1 a 2 niveles.
    Plazo para Completarla: 18 días.

    Blue Flare:
    Ryoko Itsuga.
    Adrián Yagami.
    Lien Fang.
    Light.​



    SoncarmelaSoncarmela Lady BeelzeLady Beelze LightCoconutLightCoconut Velvet.Velvet. ¡A darle >:D!
     
  2. Lady Beelze

    Lady Beelze Don't you ever leave me

    Registrado:
    10 Ago 2004
    Mensajes:
    5,419
    Temas:
    153
    Calificaciones:
    +1,317 / -0
    Aquella comenzaba a volverse una situación repetitiva en la base de Blue Flare. Adrián señor ego Yagami no había movido un dedo más que para atender a sus propios pokemon, bañándolos en la mañana y entrenando un poco con ellos después del desayuno, pero eso había sido todo. Como siempre, esperaba que Ryoko hiciera todo el resto del trabajo porque él en su autodenominada categoría de “líder” no debía hacer más que dar las órdenes. Ese día Itsuga no se encontraba de ánimos para intentar que el castaño hiciera algo, ni porque lo obligara o porque de alguna forma le hiciera creer que haciéndolo demostraría algo genial, como solía suceder. Simplemente no tenía ánimos para él. Desde lo ocurrido hacía algunos días atrás en la extraña ciudad “El inicio”, la relación del dúo había dado un giro peculiar: ya no se llevaban de igual modo que antes, ahora parecía que les costaba llevarse bien en serio. Cualquier comentario desagradable, por pequeño que fuera, detonaba una discusión. Pelear ya no era divertido como solía ser.

    La peli rosa regresó de comprar algunas cosas para la comida, cerró la puerta de la peculiar base y el primero en recibirle fue el pequeño Mandíbulas, quien llegó de un salto a su lado y levantó los brazos, pidiendo la bolsa de papel que ella traía.

    — ¡Toto, Tododiiiile!—la saludó, feliz y emocionado.

    —Hola, Mandíbulas—le saludó ella de vuelta, agachándose y dándole el paquete— ¿Quieres llevar esto a la cocina?

    — ¡Dile!

    El pequeño acuático salió corriendo sin siquiera ver hacia donde iba, chocándose con un mueble cercano y corrigiendo su rumbo. La peli rosa rió levemente y luego vio que el suelo seguía con motas de polvo, lo que le hizo fruncir el ceño. Pasó frente a la habitación de Yagami de camino a la suya propia para cambiarse los zapatos, diciendo con leve molestia:

    —No limpiaste el suelo.

    —No—replicó él sin más, echado en su cama.

    Ya se esperaba eso. Se quitó las botas y puso unas zapatillas livianas, luego regresó a la cocina donde su pequeño celeste ya había desempacado todo y jugaba con la bolsa de papel sobre su cabeza. El pokemon le devolvió la sonrisa al rostro a la chica, quien se acercó para quitársela y dejarla lejos de su alcance.

    — ¿Me ayudas a cocinar?—le preguntó.

    — ¡Totodile!—asintió él, listo para todo.

    Afuera, en el patio, los pokemon más grandes de Yagami se relajaban al sol echados en el pasto, cuando sintieron a alguien acercarse por el camino principal. Irguieron sus cabezas para ver y observaron a un humano en bicicleta que llevaba un bolso atravesado sobre el pecho y un papel en la mano. Se acercó para dejarlo en el buzón, pero el trío de dragones salió corriendo detrás de él para espantarlo, cosa que lograron sin mucha dificultad debido a su tipo y a lo grandes que eran. El pobre cartero salió huyendo por su vida, dejando en el aire el sobre que caía con lentitud.

    Fraxure y Hydreigon rieron ante la travesura mientras que el alargado Dragonair atrapó el sobre en su boca y lo miró hacia abajo con curiosidad.

    — ¡Dra~!—dijo, deslizando su largo cuerpo hacia la base a algunos metros más allá.

    Sus compañeros le vieron partir sin más y regresaron a descansar, tal vez a esperar que otro humano desconocido apareciera para asustarlo y alejarlo de allí, el territorio de ellos y de su entrenador. Rei llegó hasta la ventana de la habitación de Yagami, pero ésta estaba cerrada y a pesar de que golpeó un par de veces con su cabeza, el chico no le escuchó pues estaba durmiendo. Se dio la vuelta alrededor de la casa y encontró la ventana abierta de la cocina, asomó la cabeza por allí y vio a la niña de cabello rosa cocinando algo delicioso con su Totodile.

    — ¡Dragonair~!—llamó alegremente y enseñando el sobre en su boca.

    Itsuga se volvió a mirar y se acercó, limpiándose las manos en un mantel.

    — ¿Qué tienes ahí, Mondorei?—preguntó, al tiempo que tomaba el papel. Echó una mirada, vio de dónde venía y lo abrió rápidamente para leer lo que allí ponía. Frunció el ceño y se quedó pensativa un momento, decidiendo qué debería hacer. Luego se volvió hacia el dragón y le sonrió al tiempo que acariciaba su cabeza— Gracias por haber traído esta carta.

    — ¡Nair~!—se despidió el pokemon, saliendo y regresando con sus camaradas.

    —Parece que hoy tendremos algo que hacer—dijo la chica, volviendo también a su quehacer.

    Cerca de media hora después, Adrián finalmente despertó aquejado por el hambre. Se rascó la cabeza, bostezó y se levantó para ir a la cocina: había un delicioso olor a estofado flotando en el aire que le hizo sonreír levemente. Se comería el plato más grande que encontrara.

    — ¿Eh?—soltó, al entrar en la pequeña sala y encontrarse con que no había nadie, excepto Sion, quien terminaba de masticar una manzana— ¿Dónde está esa pesada? Huele a que cocinó algo…

    Echó un vistazo en el lavaplatos: los platos de los pokemon de Ryoko estaban apilados y limpios a un lado, mientras que los de los pokemon de Adrián se apilaban sucios en el otro. La olla donde había preparado estofado también estaba limpia, lo que significaba que…

    — ¡No jodas!—exclamó, yéndose al refrigerador.

    Abrió bruscamente y examinó buscando algún pote o fuente en donde hubiera alguna última ración, pero se llevó otro chasco al ver que no quedaba nada. Estuvo un buen rato mascullando entre dientes y rascándose enfadado la cabeza, hasta que se calmó un poco y miró a su fantasma terminar su postre.

    — ¿A dónde se fue Ryoko?—le preguntó.

    — ¡Yamask Yaaa!—replicó el aludido, indicando un papel que estaba sobre la mesa. Itsuga le había dicho que se lo enseñara si llegaba a preguntar por ella.

    Adrián lo cogió con poco cuidado, leyó lo que allí ponía y se sorprendió. Apretó los dientes, corrió hasta la habitación de la chica solo para comprobar que no estaba allí y se golpeó la frente. Bueno, al menos había tenido la amabilidad de haberle dado comida a sus pokemon, aunque no dejara nada para él.

    — ¡¡Ryokooo!!


    Llegó algunos minutos después al lugar de encuentro a espaldas de Drack. El sitio era el puerto de la ciudad; estaba muy concurrido ese día pues aparte de los días calurosos y vacacionales, había mucha actividad de paseos en bote, lanchas y carreras acuáticas. El castaño miraba desde arriba buscando el manchón de pelo rosado ambulante, pero divisó primero el submarino antes de verla a ella cerca del enorme monstruo metálico y amarillo que, a medio sumergir y con sus puertas abiertas, recibía a los viajeros interesados en participar en un día completo de viaje bajo las aguas.

    — ¡Tsk! ¿Qué se ha creído?—soltó él, enfadado todavía.

    — ¡Dreigon!—dijo su pokemon alegremente.

    — ¡Solo la defiendes porque te dio de comer!—rugió, indicándole que descendiera en ese lugar.

    El dragón siniestro se avergonzó un poco e hizo como le decían. Aterrizó cerca de donde estaba Ryoko con Mandíbulas mirando el enorme submarino amarillo. Al ver que se acercaba, la peli rosa frunció los labios y volvió su atención al navío. Adrián regresó a Drack a su pokebola, fue hasta ella y le apuntó a la cara, pero la chica levantó su mano en frente de su dedo, deteniéndolo.

    — ¿Limpiaste el suelo antes de venir?—preguntó ella.

    —Er…¡Claro que no!—dijo, sorprendido de que le metiera ese tema.

    — ¿Lavaste los platos de tus pokemon?

    — ¡No tuve tiempo!

    —Pero ellos sí comieron, ¿verdad?—le miró con las cejas levantadas.

    — ¡Sí, pero…!

    —Entonces no me molestes—pidió, volviendo la cabeza en otra dirección.

    — ¡¡Hhnnnggg!!—exclamó Yagami, agarrándose la cabeza a dos manos y sintiendo que iba a explotar. A ratos se preguntaba por qué rayos hacía equipo con esa chica tan desesperante— ¡¿Y qué haces aquí parada como si nada?!—quiso saber—Se supone que vinimos por el trabajo de cuidar al capitán de este cacharro amarillo, color bastante ridículo para un submarino, por cierto—apuntó, mirando al monstruo a un lado.

    —Uno de los alumnos del capitán ha ido a buscarlo adentro. Él nos contará los detalles y el por qué necesita ayuda. Al parecer será una misión larga…

    —Ughh…detesto las misiones largas, y encima tener que hacerlas contigo—masculló, cruzándose de brazos.

    Ryoko fue a contestarle con sarcasmo, pero prefirió solo negar con la cabeza y evitar agravar las cosas. Pasaron un par de minutos antes de que por fin apareciera el capitán del submarino amarillo: un hombre de tal vez sesenta años, un poco más, alto, delgado y curtido por el sol. Llevaba pantalón oscuro, gorra a juego, camisa blanca de mangas cortas y un adorable Corsola en su hombro que hizo sonreír a Ryoko al recordarle a su pequeña Coral. Los dos entrenadores se acercaron al hombre, quien los saludó moviendo su gorra.

    —Hola, chicos; es un placer conocerlos. Soy el capitán Timothy Barrel. Sean bienvenidos a mi submarino—dijo con un ligero tono de orgullo por su gran máquina amarilla—. Éste es mi viejo amigo Corsola.

    — ¡Cooor!—saludó alegremente el pokemon en su hombro.

    —Es un placer conocerlo, señor Timothy—dijo la peli rosa, acercándose y estrechándole la mano—, yo soy Ryoko Itsuga. Éste pequeño es mi bebé Mandíbulas—presentó al otro abajo.

    — ¡Toto, Toto!—dijo el aludido, poniendo los brazos en jarra e inflando las mejillas. ¡Que no era un bebé!

    —Yo soy Adrián Yagami—dijo el castaño de manera sombría y sin ofrecerle la mano—, el futuro gran campeón de toda Aleria. Su submarino y usted serán famosos cuando se sepa que el mejor entrenador pokemon se subió a esta cosa—dijo sin disimular su desprecio por el aparato.

    Ryoko le miró de reojo, negó y habló al hombre:

    — ¿Puede decirnos el motivo de solicitar ayuda de entrenadores para este viaje, señor Timothy? ¿Cree que pueda pasar algo malo?

    —Verán…—empezó a explicarles el mayor.

    Mientras tanto y en aquel mismo instante…







    SoncarmelaSoncarmela Velvet.Velvet. LightCoconutLightCoconut ahí va el primero xwx

    luego le pongo colores, mi gata está durmiendo arriba del mouse ._.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  3. Velvet.

    Velvet. Why do birds fly?

    Registrado:
    7 Mar 2008
    Mensajes:
    2,530
    Temas:
    81
    Calificaciones:
    +504 / -0

    Para la amante de las artes marciales tomar un respiró de sus labores como entrenadora era algo que agradecía de vez en cuando, últimamente estaba metiéndose de lleno en problemas que comprometían el propio universo. Ahora, la muchacha caminaba tranquilamente sobre el muelle comiendo una banderilla junto con su compañero Wukong, que al igual que su entrenadora, disfrutaba del rato libre que tenían.

    — Esto sí que es vida, Wukong. Tú y yo junto nuestros amigos disfrutando de un día tranquilo en la playa sin ninguna preocupación.
    — ¡Ape!
    — Supongo que nos lo merecemos luego de salvar al mundo, de nuevo. Aunque conociéndonos bien terminaremos metiéndonos en problemas una vez más. —
    la mirada inquisitiva del mono logró hacer que la muchacha negara enérgicamente, Lien estaba pensando demasiadas cosas incohrentes y con la mala suerte que tenían seguramente podrían pasar. — No me mires asi, Wu, no voy a atraer malas vibras.
    — Infernape.
    — Además, estamos en un día tranquilo, el mar, las olas y la playa, son cosas que podemos disfrutar juntos.
    — Ape —
    respondió el mono un tanto desganado a lo que Lien soltó una pequeña risa — Ok, sé que no te gusta el agua, pero al menos puedes disfrutar la arena y broncearte un poco.
    — Ape —
    levantó los hombros sin restarle importancia, comiendo con energía su banderilla. Aunque odiara el agua pasar tiempo en el sol y la arena no sonaba tan mal.

    La pareja de pokemon y entrenadora continuaban caminando sobre el malecón disfrutando de la vista de las olas y la playa en general, ya sea observando a algunos surfistas junto sus pokemon o viendo niños jugar en la arena, era un día que seguramente podrían disfrutar con calma y tranquilidad.

    — ¡Ape, Infernape! — El mono apuntó hacia el puerto, Lien pudo descubrir un enorme submarino de color amarillo, la curiosidad del mono no tardó en hacerse evidente — Ape, Infernape.
    — Es enorme, esa cosa es enorme. —
    la muchacha silbó — Seguramente podría llevar a varios pasajeros dentro de ella como si fuera un barco. Normalmente los submarinos que conozco son de tamaño diminuto como para llevar a un pequeño grupo — Infernape observó confundido a su entrenadora — Oh, un submarino es un trasporte que te permite navegar bajo el agua, algo así como un barco.
    — ¡Ape! —
    agregó el mono sorprendido, Lien acarició su cabeza de manera despreocupada — Aunque lo de los submarinos solo los he leído de un libro.
    — Ape —
    sonrió divertido el mono, a lo cual, la chica no tardó hacer un mohín.
    — ¡No soy tan tonta, bobo!
    — ¡Infernape!
    — De todas maneras, ¿Quieres ir a ver el submarino?
    — ¡Ape!


    El dúo se dirigió hacia donde se encontraba el submarino, la fila era enorme, puesto a que era una atracción bastante llamativa. A pesar de que la fila se movía bastante lento, la emoción de la chica no disminuía con los minutos, sin embargo, el mono era otro punto diferente, estaba aburrido y prefería mil veces estar en la playa tomando un baño de arena, la idea de estar encerrado en una lata metálica bajo el agua ya no le resultaba tan atractiva.

    — ¡Ape!
    — Vamos, Wu. Hace unos momentos estabas bastante emocionado al respecto, ¿Qué ocurre ahora?
    — Ape
    —respondió desganado el simio. Lien suspiró.
    — Lo sé, es aburrido tener que esperar, pero es lo mejor que podemos hacer si queremos ver el submarino.
    — Aaaaaaaape.
    — Bueno, no es que el submarino vaya a hundirse.
    — ¡Infer!
    — Bromeaba —
    rió un poquito la chica, poco a poco la fila iba moviéndose, al parecer era momento de partir y el capitán estaba a punto de dar la orden de zarpar — Démosle un vistazo más de cerca al submarino.

    Al continuar avanzando por la fila, la conglomeración de personas hizo tropezar a la chica con uno de los tripulantes del submarino. Lien se levantó acariciando su cabeza, su mirada se dirigió a un chico de cabellos castaños que al igual que ella tropezó hasta caer en el suelo.

    — ¡Lo siento mucho! — dijo LIen apenada — En verdad lo siento mucho.
    — Descuida, no pasa nada —
    respondió el castaño — La fila es muy larga y la gente tiende a ser un poco impaciente.
    — Eso acabo de ver —
    suspiró — Bueno, es una atracción bastante grande, espero que valga la pena el viaje.
    — He escuchado que es un lugar bastante amplio y en cierto sentido lujoso. —
    agregó el castaño — Mucha gente también viene porque el capitán es un marinero bastante reconocido en su campo.
    — ¡Busken! —
    respondió un pollo de color naranja, la chica no tardó en apuntar la pokedex sobre el extraño pokemon.
    — Un Combusken, ¡Genial! Por cierto, me llamo Lien. Espero que nos divirtamos mucho en este viaje.
    — Igual lo digo —
    respondió el castaño — Me llamo Light, y este es mi camarada Blaze.
    — ¡Busken!
    — ¡Ape!
    — Este amiguito se llama Wukong, y dice que es un gusto en conocerlos.


    Mientras que las personas comenzaban a entrar al submarino un par de jóvenes estaban hablando con el capitán, su rostro estaba lleno de preocupación y eso era algo que su Corsola podía ver.

    — Necesito que cuiden de las personas que están aquí ya que hay gente inescrupulosa que busca hacerme daño.
    — Cor.
    — No se preocupe capitán, puede contar con nosotros —
    respondió una animada Ryoko.
    — ¿Y cuánto nos va a pagar?
    — ¡Adrián!
    — Lo necesario, pero la seguridad de las personas que vienen a este submarino es lo primordial. Odiaría ver que algo les pasara a mis tripulantes.
    — Bah, da igual. Mientras nos paguen y den un buen servicio me da igual.


    SoncarmelaSoncarmela LightCoconutLightCoconut Lady BeelzeLady Beelze ¡Vamos! un poco corto, pero ahora estamos yendo al mar.

    Pokedex # 256 Combusken


     
  4. LightCoconut

    LightCoconut Una persona ya me hace caso (?)

    Registrado:
    16 Mar 2008
    Mensajes:
    1,141
    Temas:
    11
    Calificaciones:
    +143 / -0
    Ambos entrenadores, Lien y Light, decidieron hacer fila juntos. A pesar de la renuencia del ojiverde por las multitudes, el conocer a alguien con un Pokemon del tipo que le agradaban no era tan malo, además, Blaze era experto en el tema de quitarle notoriedad a su entrenador, por lo que la convivencia se llevaba a cabo más con los Pokemon y la chica que con él. Conforme fue pasando el tiempo, los cuatro avanzaron por la fila hasta que una chica de cabellera castaña y piel morena se posicionó detrás de ellos, colocando un megáfono frente a su boca y tratando de hablar lo más claro posible.

    ¡Damas y caballeros! ¡Lamentamos informar que hemos llegado al máximo de capacidad por el día de hoy, por favor, disfruten del resto del día en las otras atracciones que ofrece el puerto y no duden en regresar mañana, se les entregará un boleto preferencial para asegurarnos de que suban en la próxima ocasión, muchas gracias!—anunció la fémina. Muchos suspiros y quejidos se escucharon ante los visitantes que no habían logrado subir, pero un par de Simipour que repartían boletos para el día de mañana calmaron las cosas.
    Anda, que buena suerte—comentó la de piel de porcelana mientras sonría ampliamente. Light solo asintió.
    ¡El resto de los visitantes, por favor, síganme!—pidió de nuevo la morena.

    Todos los visitantes comenzaron a seguir a la castaña con el megáfono y Light no pudo evitar un ligero escalofrío al ver a la multitud, examinando a todos y cada uno de los... ¿Adrian?

    Oh-oh...—musitó el ojiverde mientras intentaba ocultarse entre humanos y Pokemon, cosa que no pasó desapercibida por la chica a su lado.
    ¿Qué? ¿Qué viste?—preguntó ligeramente impaciente, observando a todos con atención hasta dar con algo conocido—Oh, es Adrian ¡Adrian! ¡Aquí!

    El aludido parecía estar discutiendo con alguien, pero pronto se detuvo al notar los constantes llamados por parte de la pelisalmon (?), girando el rostro en varias direcciones hasta dar con el origen del sonido, haciendo una mueca de asco y luego fingir desinterés mientras continuaba su camino ignorando al dúo a propósito, aunque eso no detendría a la artista marcial, quien comenzó a abrirse paso entre la multitud siendo seguida por su Infernape; Light dudó un segundo en seguirla, pero lo único peor que estar en medio de una multitud es estar solo en medio de una multitud.

    El cuarteto avanzó hasta acercarse al varón ególatra, observando que una chica le cuestionaba sobre su repentino cambio de actitud, una joven pelorosada.

    Ryoko—mencionó Light. La aludida giró al escuchar su nombre, sonriendo ligeramente con amabilidad.
    Light—respondió Itsuga
    Adrian—musitó la artista marcial con alegría.
    Lien...—comentó Adrian con desinterés, pero alzó la ceja levemente mirando a su compañera—¿Se conocen?
    Brevemente, coincidimos en un trabajo—aclaró Ryoko mientras notaba la ligera confusión y familiaridad con el azabache—¿Ustedes se conocen?
    Algo así…—bufó el “mejor entrenador de Aleria”.
    Conmigo viajó en el tiempo—aclaró Lien, orgullosa (?).
    Ayudamos a alguien, Adrian no pudo evitar ayudar a un chiquillo a conseguir un pavo…—explicó Light. Lien sonrió de oreja a oreja al escuchar esto mientras que Ryoko alzaba la ceja, sorprendida.
    Agh, no sé de qué hablas, ya cállate mejor o…

    Las palabras del Yagami fueron interrumpidas por el pitido que soltó el altavoz al ser activado, sin embargo, en vez de la chica morena de antes el megáfono era sostenido por nada menos que por el capitán del barco, quien comenzó por dar la bienvenida al lugar, así como reglas generales.

    El submarino tiene unas cuantas reglas antes de que comencemos nuestro viaje. La primera, a pesar de que nuestro navío ha sido creado para soportar incluso varias decenas de Snorlax—varios visitantes se asombraron ante este hecho—les solicitamos que por comodidad no liberen Pokemon de gran peso o tamaño dentro del submarino, además de que si desean liberar a alguno de sus Pokeball solo suelten un máximo de tres Pokemon por persona, estos deben estar con ustedes en todo momento—explicó el capitán. El Corsola en su hombro asentía a todo lo que decía, dándole la razón.

    Las reglas prosiguieron y todos escucharon con antención hasta que por fin la tripulación del submarino se presentó; la guía del evento, Marina, el navegador, Salazar, y por último, el Capitán Arrecife. Finalmente, acabadas las introducciones y reglas generales, todos comenzaron a abordar el submarino; el cuarteto de entrenadores y el trío de Pokemon se mantuvieron juntos, más por familiaridad que por necesidad.

    ¿Y por qué están aquí? —preguntó Lien con una sonrisa. A sus espaldas Totodile e Infernape parecían competir por la sonrisa más grande mientras Combusken los miraba.
    Ah, ya sabes… explorar, divertirnos... —comentó Adrian, rascándose la cabeza.
    ¿Conoces el significado de diversión? —bromeó Light. El aludido bufó mientras Ryoko y Lien reían ligeramente.
    Solo estamos conociendo y turisteando—excusó la pelirosada, tratando de restarle importancia a la pregunta.
    ¿Juntos? —cuestionó la pelisalmon (?)—¿Cómo en una cita?

    La pregunta flotó en el aire, mientras ambos entrenadores tosían con rudeza, ahogándose ante la idea de una cita entre ellos mientras ingresaban al submarino…



    Lady BeelzeLady Beelze SoncarmelaSoncarmela Velvet.Velvet.

    Bueno, ya estamos juntos y ya vamos entrando y eso (?).
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5. Soncarmela

    Soncarmela Moderador

    Registrado:
    4 May 2011
    Mensajes:
    6,908
    Temas:
    423
    Calificaciones:
    +2,192 / -0

    Verán… Han intentado secuestrarme un par de veces o robar el submarino mientras que estábamos de viaje turístico como el de hoy, por lo que me espero cualquier cosa —les había explicado el capitán minutos antes, cuando los recibió para continuar con las indicaciones que la carta no traía—, no deseo que nadie resulte herido ni mostrar miedo a esas personas que con tanto ahínco me hacen la vida imposible. Llegará un día donde deba descansar —sonrió—, y para entonces, lo dejaré todo en manos de mis pupilos. Pero hasta ese momento, daré guerra —aseguró, levantando un puño.

    Entiendo, señor —asintió Ryoko, seria—. Vigilaremos a los entrenadores que han accedido al viaje y también le tendremos un ojo puesto.

    Sí, sí —añadió Adrián, moviendo la mano—. Dudo mucho que alguien se atreva a dar problemas cuando sepan que estoy aquí.

    Pasad desapercibidos —pidió Barrel.

    Ryoko miró a su compañero con el ceño fruncido: eso no sería fácil con Adrián, le encantaba llamar la atención…

    Eso haremos —dijo, dándole un codazo al castaño.

    ¡Eh!

    Y nada más —El capitán abrió los brazos—, disfrutad del viaje.

    (…)

    Y la pregunta siguió flotando en el aire…

    Otra —Adrián rodó los ojos. Estaba cansado de que su hermano no biológico siempre le tirara esas indirectas, pero soportarlas de gente que conocía menos ya le sacaba de quicio—. ¿Cómo tendría yo una cita con alguien así? —señaló a Ryoko, que enseguida dio un respingo.

    ¡A mí tampoco me interesaría tener una cita contigo!

    Hay un dicho —Lien levantó un dedo— para estos casos: los que se pelean…

    Yo sí tengo ganas de una pelea —interrumpió el castaño, sacando una pokeball con toda la intención de lanzársela a la cara.

    Por favor, no os perdáis —las palabras de la guía consiguieron aliviar la situación.

    Light fue el primero en empezar a caminar, seguido de Lien y los otros dos que debían centrarse para la misión secreta. Totodile iba animado al lado de su entrenadora. Ya dentro del submarino, todos los entrenadores presentes se quedaron sin aliento por lo enorme que era. Había grandes ventanales y unas habitaciones que, poco a poco, fueron asignando para ellos.

    Son de dos habitaciones —habló Marina, abriendo las puertas—. Os hemos dividido en chicas y chicos, a continuación os llamaré de uno en uno. Lien y Ryoko —las mencionadas levantaron una mano—. Por aquí.

    Ryoko y Lien entraron sin más, recibiendo unos papeles para que pudieran entender mejor el submarino. Luego Marina llamó a Light y Adrián, sacándole otro bufido al de cabellos desordenados.

    ¿No tiene una habitación individual?

    Las hay, pero son para…

    Seguro que el capitán posee una —insistió Yagami—. Y yo estoy al mismo nivel que él. O incluso más.

    De no ser porque la guía conocía el hecho de que Yagami era uno de los guardaespaldas, probablemente le hubiera echado a patadas en ese mismo instante, pero en vez de eso, siguió con la sonrisa amable y agachó al cabeza:

    Disculpe, son las reglas del submarino. Los entrenadores que vienen para disfrutar del viaje —apenas fue perceptible, pero hizo énfasis en esa frase— deben ir de dos en dos.

    Pienso quejarme.

    Por aquí —ignoró Marina, abriendo otra puerta.

    Light dio las gracias y ambos entraron, con Adrián a regañadientes, a la habitación que les había tocado. Era amplia, con dos camas a cada lado de la pared y un pequeño escritorio con adornos de pequeños submarinos amarillos. Había algunos cuadros donde el capitán lucía más joven, junto a más niños, probablemente otros entrenadores que habían viajado en su compañía.

    Adrián revisó el papel y se fijó solamente en el salón que estaba muy cerca de la cocina. No había comido nada, por lo que tenía mucha hambre y su estómago le demandaba llevarse algo a la boca.

    Anda —expresó Light, levantando su almohada. Había un par de bombones debajo de ella. Quitó los envoltorios y le entregó uno a Blaze mientras que él saboreaba el otro.

    Adrián corrió hasta su cama y alzó la almohada, soltando un grito de verdadero enfado al ver que en su caso no había ninguno.

    ¡Esto es una vergüenza!

    Oh… —Light se llevó una mano a la barbilla— Quizá los dos que había aquí eran para ambos…

    Los ojos de Yagami brillaron intensamente de un color rojo. Antes de que pudiera arremeter contra ese tipo, llamaron un par de veces a la puerta.

    ¡Vamos a sumergirnos! ¡Venid para verlo!

    Cuando los pasos de la guía se marcharon, Combusken se animó y saltó para que su entrenador le acompañara afuera. Light se giró antes de abrir la puerta:

    ¿No vendrás?

    Esos entrenadores no merecen contar con mi presencia —excusó Yagami, acomodándose en su cama y cerrando los ojos.

    Pero el anuncio decía que desde abajo se veían pokémon alucinantes.

    Mmm…

    Bueno, luego te enseñaré la información que reuniré con mi Pokédex si gustas.

    <<Una que tú no tendrás...>> fue lo que le faltó decir, pero que Adrián advirtió de inmediato al escucharlo.

    ¡Ni por asomo! —Dio un potente salto y tocó el suelo con sus pies.

    (…)

    No sabía que Adrián tenía más… amigos —sonrió Ryoko, observando con atención el cuadro con el capitán de fondo.

    Es un buen chico —Lien era demasiado inocente. Se sentó en su cama y chocó los puños con Infernape—. Tú debes ser la novia.

    Ryoko casi se atragantó con su propia saliva.

    ¡¿Qué?!

    Lo mencionó su hermano —contestó Lien con tranquilidad—. Que tenía una novia o algo así.

    ¡Pues no soy yo! Sólo… coincidimos en algunas misiones, nada más.

    Ryoko tuvo que parpadear varias veces para asimilar lo que acababa de oír. ¿Una novia? ¿Yagami? ¿Qué chica sería capaz de soportar a un chico tan egoísta, inmaduro y egocéntrico como él?

    Ah, sí, este mundo es muy raro. Un día estás caminando por el bosque, cazando bichos o disfrutando de tus pokémon, y al instante una criatura gigante te ha metido en su mundo o viajas en el tiempo para conocer gente desconocida. ¡Así fue como me encontré con Adrián!

    Muy… interesante —Ryoko frunció el ceño. ¿Esa chica se estaría refiriendo a Giratina y a todas esas situaciones extrañas que ella también había vivido.

    La charla acabó cuando Marina pasó también por su pasillo gritando. Ryoko se ilusionó enseguida por la noticia y sacó todo lo que necesitaba para informarse de los extraños pokémon que solamente se veían debajo del mar. Lien se animó por la euforia de la pelirosa y la acompañó con una gran sonrisa.

    (…)

    ¿Te has informado?

    Los entrenadores son casi todos unos novatos, principiantes o simples muchachos que han querido venir con sus hermanos. No darán demasiados problemas.

    Perfecto. Empezaremos con el plan a la hora de comer.

    Me fijaré en los pokémon que traen, pero tendrán miedo de sacar los más pesados, eso nos dará una gran ventaja.

    No pierdas la paciencia que nos conocemos.

    Fuiste tú el que falló la última vez, así que no me vengas con quejas.





    LightCoconutLightCoconut Velvet.Velvet. Lady BeelzeLady Beelze No pude evitar las bromas (?)​
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  6. Autor
    Neji.

    Neji. No sé, me sabe a mierda

    Registrado:
    8 Dic 2015
    Mensajes:
    2,096
    Temas:
    109
    Calificaciones:
    +783 / -46
    Tienen 22 días para completar el trabajo. <3 (Lady BeelzeLady Beelze espero sea suficiente)
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  7. Lady Beelze

    Lady Beelze Don't you ever leave me

    Registrado:
    10 Ago 2004
    Mensajes:
    5,419
    Temas:
    153
    Calificaciones:
    +1,317 / -0
    Los cuatro entrenadores se reunieron junto con una gran cantidad de personas en la sala principal del submarino, la más grande y que estaba junto a la del comedor, la segunda de mayor tamaño del lugar sin contar obviamente la sala de máquinas, que estaba en la parte más baja del sumergible. Dicha sala tenía muchas ventanas grandes, redondas y muy resistentes que permitían observar al exterior, al vasto y oscuro océano. El capitán ya se encontraba allí esperándolos junto con cuatro asistentes femeninas de bonitos trajes de marinera.

    —Vengan, amigos—llamó Timothy a los presentes, con los brazos abiertos—, maravíllense con las criaturas fascinantes del mundo submarino. Vean con sus propios ojos la riqueza de los mares de Aleria y contemplen la fuente de la vida en la tierra.

    Todos se apresuraron a ir hacia las ventanas para mirar. Adrián, Light, Ryoko y Lien terminaron apiñados contra uno de los gruesos cristales, algo fastidiados de tener presión de las otras personas atrás, pero armados de sus pokedex y emocionados, aunque el más pesado de ellos no quisiera demostrarlo. Aquella era una oportunidad única para conocer gran cantidad de pokemon acuáticos que tal vez no tendrían oportunidad de ver. Mandíbulas se quedó con la nariz pegada al vidrio, pero extasiado al ver a tantos pokemon marinos como él, desenvolviéndose en su medio natural.

    — ¡Miren allá!—exclamó alguien, apuntando hacia la derecha— ¡Qué bonitos son!

    — ¿Qué son?—preguntó un niño de unos seis años sobre los hombros de su padre.

    Las pokedex de los muchachos leyeron:

    “Mantine, el Pokémon cometa. Nada majestuosamente por el océano y puede volar fuera del agua si toma la suficiente velocidad.”

    — ¡Parece que vuelan en el agua!—comentó Lien Fang con una gran sonrisa.

    —Traen un pez pequeño bajo sus aletas—acotó Light, mirando detenidamente la imagen en el aparato.

    —Esos son Remoraid—dijo Timothy desde más allá—, es un tipo de pez que vive con Mantine. Lo mantiene limpio de la mugre que se le pega en las aletas y a su vez se alimenta de ello, así que tienen una relación simbiótica muy buena.

    —Uuuhh—soltaron algunas personas, escuchando.

    —Miren esos de ahí—dijo Ryoko, apuntando en otra dirección—, sus aletas parecen grandes orejas.

    Apuntaron las pokedex en dicha dirección y escanearon:

    “Lumineon, el pokemon neón, la forma evolucionada de Finneon. Se arrastra por el fondo marino con sus largas aletas frontales. Compite con Lanturn por la comida.”

    —Lumineon es un pokemon peculiar y hermoso—dijo el capitán—. Al igual que los Lanturn, tienen la capacidad de producir luz y así atraen a sus presas.

    —Uuuuhhh—volvió a decir la gente, cual niños aprendiendo en la escuela.

    —Esos de allí son bonitos—dijo Lien, apuntando a un cardumen de pokemon rosados y graciosos que nadaba muy cerca de allí—, se parecen a los Alomomola.

    —Mucha gente tiende a confundirlos con Alomomola o creer que es su evolución—dijo Timothy.

    —Veamos—dijo Light, para enterarse del pokemon en cuestión.

    “Luvdisc, el pokemon amoroso. Vive en mares cálidos. Se dice que si una pareja lo encuentra, será bendecida con amor eterno.”

    De la nada, uno de los peces en cuestión se desvió del grupo y se quedó viendo hacia el submarino. Se acercó como si nada y se quedó mirando hacia la ventana en donde estaban las personas observándolo a él y a los demás pokemon acuáticos, maravillándolos y haciéndolos sonreír ampliamente, excepto al par de entrenadores a los que se acercó demasiado y logró hacer que sus dos acompañantes rieran y les dieran leves codazos.

    —Yo creo que es el destino—rió Lien levemente.

    —Cállense—demandó Yagami con los dientes apretados—, no me dejan escuchar lo que dice mi pokedex, que por cierto, es más valioso y útil que escuchar sus estupideces.

    Ryoko no dijo nada, solo frunció el ceño y apuntó su máquina en otra dirección. Por su lado, Mandíbulas sonrió ampliamente al pez rosado y apegó su nariz al vidrio, desde donde lo saludó amistosamente recibiendo un beso en el vidrio por parte del Luvdis antes de que éste se marchara.

    —Vean eso—indicó Timothy de pronto, hacia la izquierda, al fondo—, esos dos pokemon están disputándose un territorio. Esto será interesante.

    Todos prestaron atención hacia donde el más viejo indicaba. Un monstruo bípedo y extraño que estaba adherido a las rocas movía sus poderosos brazos contra un rival que, como tanteando el terreno, se aproximaba y alejaba a su casa de rocas y corales. El lugar que disputaban era una caverna submarina que resultaba ideal para habitar. Los dueños de las pokedex los escanearon para aprender más de ellos:

    “Barbaracle, el Pokémon colectivo. Los miembros de Barbaracle se mueven independientemente, pero suelen seguir las órdenes de la cabeza.”

    El segundo era uno que Ryoko conocía y temía un poco por su relación con cierta aficionada loca que no la dejaba en paz.

    “Tentacruel, un Pokémon medusa, la forma evolucionada del Tentacool. Sus numerosos tentáculos le sirven como un arma poderosa. Es conocido como el gangster del mar.”

    El invasor de múltiples brazos estiraba sus tentáculos provocando a Barbaracle, quien le soltaba manotazos fallando y tratando de mantenerlo alejado de su caverna. Tentacruel disparó picotazos venenosos pero a pesar de acertar directamente, no causó mayor daño en su oponente, quien logró asestarle un golpe en la cabeza. Con todo, el intruso no se dejó amedrentar y soltó un chirrido que sacudió el agua alrededor del tipo roca, haciéndolo trastrabillar y sacudir la cabeza. Fue el momento que Tentacruel aprovechó para trepar hacia él y atraparlo con todos sus tentáculos, inmovilizándolo totalmente y dejándolo incapacitado de luchar.

    —Seguramente ese Barbaracle ya no podrá hacer nada…—estaba diciendo Timothy, cuando algo inesperado sucedió.

    Un pokemon apareció por detrás de la escena de los contendientes, hizo destellar sus ojos en un potente psíquico con el que atrapó a los dos rivales y los noqueó, alejándolos de allí y reclamando la cueva para sí. Todos los que miraban se quedaron boquiabiertos ante el repentino giro de los acontecimientos.

    —Vaya, qué desgraciado—soltó Adrián, bufando y mirando con recelo a la medusa que había expulsado a los otros dos.

    — ¡Eso no es justo!—exclamó Lien, también mirando feo al aparecido.

    —Es la ley del más fuerte—dijo el capitán, sonriendo al ver las caras de todos—, también aplica aquí abajo como arriba, en la superficie…

    Un suceso todavía más inesperado ocurrió entonces. Las luces al interior de la sala se apagaron repentinamente, causando pánico en algunas personas, sorpresa y susto en las demás. Los cuatro entrenadores reaccionaron con sorpresa al principio, aunque más de alguno no pudo evitar que un submarino era el peor lugar en donde podía ocurrir alguna clase de falla. El fondo marino no era precisamente el lugar que tenían en mente para terminar su viaje pokemon.

    —No se alarmen—intentó calmarlos el capitán, levantando sus manos—; ha de ser un pequeño desperfecto sin importancia. Mis técnicos lo solucionarán inmediatamente.

    —Por favor, mantengan la calma—pidieron las cuatro asistentes que acompañaban a los pasajeros.

    Light, Ryoko, Adrián y Lien se mantuvieron tan tranquilos como la situación lo permitió, antes de que las cosas empezaran a ponerse realmente complicadas.





    pokemon avistados por los 4 personajes:

    #073 tentacruel [​IMG]
    #226 mantine [​IMG]
    #370 luvdisc [​IMG]
    #457 lumineon [​IMG]

    #689 barbaracle [​IMG]




    SoncarmelaSoncarmela Velvet.Velvet. LightCoconutLightCoconut como prometí Dx
     
  8. Velvet.

    Velvet. Why do birds fly?

    Registrado:
    7 Mar 2008
    Mensajes:
    2,530
    Temas:
    81
    Calificaciones:
    +504 / -0


    La súbita oscuridad en el submarino estaba poniendo nerviosa a las personas que vinieron a pasar un rato en aquel navío.

    — Todo se solucionara en unos instantes, por favor les pedimos que tengan un poco de paciencia. — Las ayudantes hacían todo lo que podían para mantener la calma, sin embargo la tensión aumentó al escuchar un fuerte estruendo en el submarino.

    El pánico colectivo se hizo presente y los invitados y viajeros, llegando incluso a los gritos. El capitán observó al dúo de entrenadores fijamente, Ryoko y Adrián entendieron lo que debían hacer a continuación.

    — Debo irme — El viejo lobo de mar se mostraba bastante preocupado — Necesito saber qué es lo que está pasando y si puedo ayudar en algo para mejorar la situación.

    — Señor Timothy, pero su seguridad. —
    el capitán movió su cabeza en negación. Sabía muy bien que la pequeña criadora se preocupaba, pero la seguridad de sus pasajeros era más importante que la suya propia.

    — Entiendo tu preocupación y sé muy bien que si me alejo de ustedes caeré seguramente en una trampa, pero no puedo dejar a mi tripulación solos en esta situación tan precaria.

    Con eso dicho, el capitán Barrel salió de inmediato hacia la sala de máquinas, allí seguramente podría tener una idea de lo que ocurría con su navío y encontrar una solución al problema y evitar una tragedia, aun así esperaba a que solo fuera una falla técnica y que los criminales que lo buscaban no fuera la causa de ello.

    — Vámonos, seguramente están atacando el submarino para distraernos. — Analizó la chica de trenzas. — Quieren crear tanto caos como les sea posible para poder atacar al capitán. No les interesa la vida de las personas que hay aquí.

    — Eso está más que claro —
    refunfuñó el ranger — Sigo sin entender que le ven esos sujetos de especial a un inútil submarino.

    — Alguien como tú no puede apreciar el significado que tienen las cosas para algunas personas, Adrián.

    — ¿Qué dijiste?

    — Lo que escuchaste. —
    respondió secamente Itsuga, no era momento de prestarle atención a los berrinches de Adrián. — Enfoquémonos en proteger a los inocentes, no podemos evitar que ellos estén involucrados en este desastre.

    — Escucha bien, no tienes que darme órdenes .respondió de muy mala gana el futuro campeón —
    Aquí lo que importa son los pokemon.
    — Entonces hazlo por los pokemon y no por el viejo capitán.
    — Oye, Ryoko, si necesitan ayuda puedes contar conmigo. Si el submarino y los pasajeros están en problemas deseo ayudar en todo lo que pueda. Odiaría que una tragedia ocurriese.
    — Lien
    — Ryoko sonrió.

    — No queremos tu ayuda, lárgate y déjale esto a los que en verdad saben.

    — ¡Adrián!

    — Creo que sabes muy bien que si me enfoco en algo no puedo parar hasta conseguirlo. —
    respondió artista marcial.

    — Supongo que no tenemos más opción que ayudar, ¿Verdad amigo? — Light le dio una mirada rápida a su compañero de fuego. Combusken asintió mostrando una sonrisa de aprobación.

    Genial, mas inútiles con los que convivir — respondió de mala gana. — SI van a venir espero que no estorben.

    — Claro, como digas —
    Light levantó sus hombros sin mucha importancia.

    — No podemos dejar al capitán solo. Él dijo que iba a estar con los técnicos, pero dudo mucho de que sea una buena idea — agregó Ryoko.

    El pequeño grupo improvisado fue en busca del capitán, si la sospechas eran ciertas, seguramente el grupo que intentaba acabar con su vida estaban detrás de aquel ataque. La oscuridad de los pasillos dificultaba la vista de los miembros del equipo y el pánico colectivo. Mientras continuaban hacia el camino, varias sombras seguían el grupo como si fueran depredadores buscando a su presa. Pronto, desde las sombras apareció una enorme sonrisa de la cual una figura espectral hizo su aparición. Un trio de Gengar cortó camino del grupo, preparándose para atacar al trio.

    — ¡Gengar, Gen!

    — ¡Tenemos compañía chicos! —
    Ryoko preparó sus pokeballs para luchar. Sin embargo, su pequeño Totodille estaba dispuesto a pelear por su entrenadora. — Mandíbulas, no puedes luchar contra ellos. ¡Son demasiado para ti!

    — ¡Totodille! —
    El valeroso Totodille no le importaba contra quien o cuantos lucharía, estaba dispuesto a proteger a su entrenadora.

    — ¡Gen!

    Los tres Gengar lanzaron en perfecta sincronía un ataque de voila sombra que iba dirigida al pequeño lagarto azul. Antes de que los ataques conectaran a su objetivo un escudo logró bloquear los proyectiles con suma facilidad. Al disiparse la nube de humo, una espada flotante con un escudo en la mano mostraba una sonrisa de oreja a oreja mientras se reía del patético ataque de sus congéneres fantasmales.

    — Slash, Slash, Slash.

    — Buen escudo real, Dao. Llegaste justo a tiempo. —
    felicitó Lien a su querida espada. Adrián, Ryoko y Light no tardaron en escanear al tétrico pokemon que tenían adelante.

    Aegislash, el Pokémon espada real y la forma evolucionada de Doublade. Las historias cuentan que Aegislash puede detectar las cualidades naturales de liderazgo reconociendo un verdadero rey.
    — Gracias por tu ayuda, Lien — suspiró Ryoko aliviada, aquella espada evitó que su pequeño amigo saliera lastimado.

    — Tu Totodille quiere pelear, yo no le veo problema en que lo haga — respondió la artista marcial — Pero necesitas de alguien que lo defienda, y yo tengo el pokemon perfecto para la situación. ¡Adelante, Zho! — un potente dragón apareció frente a los entrenadores. Aquella figura logró intimidar a los fantasmas que no tardaron en retroceder un poco ante la presencia del dragón. El trío de entrenadores analizó al imponente dragón.


    Garchomp, el Pokémon mach. Cuando recoge su cuerpo y extiende las alas puede volar como un aeroplano a la velocidad del sonido.

    — ¿Cómo alguien como tu consiguió un pokemon como ese? — preguntó un tanto molesto Yagami.
    — El deseó venir conmigo, Adrián — respondió Lien con una sonrisa — ¡No los dejes escapar, usa Bucle arena!
    — ¡Gaar!
    — Gengar, Gen.


    Una tormenta de arena apareció desde las piernas del dragón, rodeando el cuerpo de los fantasmas atrapándolos en una prisión de arena.

    — ¡Usa avalancha, Mandíbulas!

    El pequeño lagarto lanzó una avalancha de rocas que golpearon al trio de fantasmas directamente. La tumba de arena perdió su efecto, dejando a los fantasmas en una muy mala posición.

    — Gengar, Gen.
    — Gengar.


    Al verse rodeados y sin una posibilidad de contraatacar decidieron retirarse entre las sombras de submarino. A pesar de que la batalla había terminado con la retirada de los espectros, las cosas aún estaban demasiado delicadas.

    — Si hay pokemon atacando, eso significa que el capitán está en peligro. — Acotó Itsuga. — ¡Hay que ir a salvarlo!
    — ¿Dónde está la sala de máquinas? —
    la pregunta de Light fue respondida por una súbita explosión cerca del lugar.
    — Ahí tienes tu respuesta — Respondió Adrián.

    [***]
    Pokedex de Adrián, Ryoko y Light
    Pokemon #681 Aegislash
    Pokemon # 445 Garchomp

    SoncarmelaSoncarmela LightCoconutLightCoconut Lady BeelzeLady Beelze Dos pokes jugozos para ustedes ppl.
    Oh, y el capi ya valio (?)

     
    • Me gusta Me gusta x 1
  9. LightCoconut

    LightCoconut Una persona ya me hace caso (?)

    Registrado:
    16 Mar 2008
    Mensajes:
    1,141
    Temas:
    11
    Calificaciones:
    +143 / -0
    Las cosas no iban como se tenían planeadas. El cuarteto corrió en dirección al estruendo, esperando que el caos en la sala de máquinas no fuera grave o el submarino se vería obligado a subir a la superficie, aunque mientras se acercaban podían apreciar el humo que ya comenzaba a despedir el lugar.

    ¡Capitán! —gritó Ryoko al entrar a la sala de máquinas, aunque no recibió respuesta alguna.
    ¿Y ahora qué? —preguntó la artista marcial.

    El lugar despedía un poco de humo de algún lugar desconocido mientras una luz roja hacía un vano intento por iluminar la zona, ningún miembro del submarino parecía responder a los insistentes llamados de Ryoko y para colmo el pequeño transmisor en la pared parecía no tener energía. Estaban solos.

    Separémonos a buscar al Capitán y a la causa del humo, debería haber un sistema extinguidor, pero por alguna razón no se activa—propuso Light mientras mantenía un semblante desinteresado.
    ¿Y tú desde cuándo sabes de submarinos? No, más importante ¿Quién te dio permiso de dar órdenes? —ladró el Yagami mientras movía sus manos en un intento de restarle importancia a las palabras del azabache—lo que haremos será…
    Yo tomaré esta sección, ustedes busquen por allá—señaló Ryoko.
    ¿Cómo te atreves a interrumpiere mugre…? —ladró nuevamente el Yagami.
    ¿Tienen PokeNav? Sería útil tenernos registrados y comunicarnos por ahí, es mejor que andar gritando—propuso nuevamente el ojiverde mientras sacaba el suyo.
    Hijo de… Te mataré si vuelves a…
    Sí, sí, buena idea, rápido—secundó Lien sacando el propio.
    Los odio…

    Un rápido intercambio de PokeNav y todos se pusieron en marcha, aunque Adrian tardó más porque estaba haciendo berrinche, y en pocos segundos el cuarteto ya estaba disperso en la sala de máquinas, buscando la solución a lo que parecía ser un incendio o al Capitán y su Corsola. El humo dificultaba todo, concentrándose demasiado en la sala e impidiendo ver y respirar con normalidad, los cuatro muchachos sujetaban parte de sus ropas contra sus bocas y mantenían protegidos sus ojos como pudieran.

    Light, por su lado, trataba de encontrar la fuente del humo, con suerte podría usar a Wooper y Spheal para eliminar el fuego y así calmar un poco las cosas, al menos eso esperaba hasta que otro estruendo se escuchó, obligando al muchacho a seguir dicho sonido. Su recorrido lo llevó hasta lo más profundo de la sala, donde la luz rojiza que invadía todo casi no llegaba, encontrándose con una sorpresa desagradable: el Capitán y el Corsola estaban en el suelo, inconscientes y con claras señales de quemaduras, aunque no había fuego cerca. El entrenador pidió a su Pokemon el revisar la zona mientras el examinaba al humano y a su Pokemon, buscando, y encontrando, señales de agresión.

    ¿Qué es esto? —cuestionó Light mientras tanteaba al Capitán. Entre sus ropas se encontraba un pequeño cuchillo de mango obscuro y el filo curveado terminando en gancho, como los que se usan para destripar a los Magikarp; parecía tener uso al estar desgastado y…
    Vaya, de verdad no esperaba que fueras tú—habló una voz conocida. El ojiverde giró el rostro para encontrarse con Yagami y un Dragonair.
    Adrián, ayúdame, esta inconsciente y…
    Ahórratelo, no me importan tus excusas. Deja el cuchillo en el suelo, desastre de tus Pokeball y alza las manos.
    ¿Qué? ¿De qué demonios hablas? Si no me ayudas él…
    Mira, inepto, llego aquí y veo al Capi desmayado, quemado y tu sosteniendo un cuchillo. No necesito más pruebas. Haz lo que te dije, no lo repetiré.
    ¿Crees que yo lo deje así? Pero si estuve contigo todo este tiempo
    Hasta que nos separamos y se escuchó ese estruendo. Uno…
    Por eso vine corriendo hasta acá, porque crees que…
    Dos
    Adrián, no lo hagas, no lo hice yo…
    ¡Rei, Onda Trueno!
    ¡Nitrocarga!

    El dragón preparó la descarga eléctrica, demasiado concentrado en el humano para notar al pollo ígneo escondido entre las sombras de la sala de máquinas; Blaze se encendió mientras aceleró el paso hasta Rei, golpeándolo y desconcentrándolo para que no realizara su ataque contra el entrenador.

    ¡Yo no fui! —exclamó el ojiverde mientras sacaba dos Pokeball más.
    Los inocentes no atacan ¡Rei!
    Tú me estas atacando ¡Snowflake, Chubby, Blaze!

    Soltando sus dos Pokeball extra, el azabache liberó a sus dos Pokemon tipo hielo, debilidad de dragones y, tomando en cuenta el espacio reducido, el ególatra no podría sacar un Pokemon extra, aunque eso no le importaba mucho, uno solo de sus Pokemon podría contra veinte del inepto frente a él.

    Todos los aspectos de Dragonair eran superiores a los Pokemon de Light, pero al menos la ventaja numérica y de tipo la tenía él, por lo que empezó una fugaz pero intensa batalla. El dragón se movió ágilmente en contra del trío frente a él, siendo encarado por el pollo de fuego; apenas estuvo cerca, Blaze atacó con un Ataque Rapido mientras Rei contraatacaba con Aqua Cola, dañando gravemente al pollo quien retrocedió para dar espacio a Vulpix y Spheal de lanzar un Nieve Polvo combinado, aumentando la intensidad del ataque y haciendo retroceder al dragón.

    De pronto la sala de máquinas comenzó a despedir agua, las gotas cubrían toda la extensión de la habitación, terminando por empapar a todos los que estaban en ella, y unos segundos después la luz rojiza se apagó, dando paso a una blanca e iluminando todo por igual. EL ególatra miró todo como una oportunidad, indicándole a Rei que paralizara a todos ahora que estaba cubierto de agua, el dragón hizo caso y, antes de que alguno de los Pokemon de Light pudiera hacer algo, soltó una Onda Trueno en dirección a los culpables que tiró al suelo, imposibilitados de poder hacer algo.

    Encontré el sistema anti-incendios y... ¿Ahora que está pasando? —la voz de Ryoko se alzó por toda la sala, acercándose junto con Lien para ver el pequeño espectáculo: tres Pokemon y un humano paralizados.
    Resolví todo esto yo solo, eso paso—jactó el ególatra, orgulloso—tres contra uno y aun así gané, que bueno soy ¿verdad?
    Ese es Light, tonto—regañó la de cabello rizado.
    Ya sé que es Light, lo encontré…

    El “mejor entrenador de Aleria” explicó todo lo que había pasado, incluso señalando el cuchillo que el azabache aún mantenía en su diestra y que el Capitán contaba con quemaduras cuando no había señales de fuego cerca. Las dos féminas se miraron entre sí a la par que Yagami terminaba su historia, sembrando la duda en ellas sobre su compañero.

    Carajo… No he hecho nada… Lo encontré así—musitó el ojiverde con dificultad debido a la parálisis, pero había demasiadas incógnitas.
    Creo que lo mejor será esperar a que el Capitán despierte, entonces nos dirá lo que pasó—zanjó Ryoko.
    Si despierta—comentó Yagami.
    Llamaré a uno de sus ayudantes, puede que haya un lugar para recluir a Light mientras tanto…—habló Lien, un poco dudosa, pero finalmente saliendo de ahí en busca de ayuda.

    Los ojos del azabache comenzaron a cerrarse solo para encontrarse con la mirada preocupada del resto de sus Pokemon, inculpados de algo que no habían cometido.


    Lady BeelzeLady Beelze SoncarmelaSoncarmela Velvet.Velvet.
     
  10. Soncarmela

    Soncarmela Moderador

    Registrado:
    4 May 2011
    Mensajes:
    6,908
    Temas:
    423
    Calificaciones:
    +2,192 / -0

    Lien andaba por los pasillos del Submarino en busca de los ayudantes. Después de todo lo que había sucedido, no sabía qué estarían haciendo con el resto de entrenadores que habían decidido tomarse un día libre en aquel lugar, pero le preocupaba más el pobre capitán, pues estaba claro que iban a por él e ignoraban al resto de muchachos. Eso la aliviaba hasta cierto punto, aunque temía que pudieran tomarlos como rehenes.

    El Submarino estaba en completo silencio en esos momentos. No se escuchaba ningún estruendo como antes y tampoco gritos de pánico. A pesar de todo, la chica no dejaba de caminar con una mano cerca de sus pokeballs, por si acaso los fantasmas volvían aparecer. O cualquiera que quisiera dar problemas…

    Ante todo eso, no podía evitar preguntándose qué estaban planeando. El capitán parecía muy buena persona, pasando todos sus años en el Submarino y permitiendo que otros jóvenes vivieran la experiencia de estar bajo el mar. ¿Quiénes eran tan malvados como para desear su muerte? ¿Y qué tenía que ver Light con todo eso? Era cierto que no conocía apenas a ese tipo, pero no tenía pinta de villano, al contrario de Adrián, pero con este había tenido más encuentros y sabía que no era de dañar a nadie de esa forma. Mucho menos a Corsola.

    Esto es tan raro… —se dijo la amante de artes marciales, confusa por todos los enigmas que le llegaban a la mente.

    Iba tan centrada en sus pensamientos que no se detuvo hasta que escuchó las voces de lejos más claras. Se trataba de un chico y una chica, por lo que pudo apreciar, y estaba segura de haberlos escuchado antes.

    ¿Qué? ¿No lo mataste? —preguntaba una furiosa voz masculina.

    No pude. Se estaba acercando un muchacho al lugar, me habría pillado de no haber salido corriendo de inmediato —contestó su compañera.

    ¿Uno de esos guardaespaldas? Estaban siendo vigilados por los dos chicos que metimos entre los visitantes.

    No, era otro, pero por lo que me han dicho no pudieron hacer mucho contra ellos, ya que otros dos se unieron.

    Maldita sea —masculló el hombre.

    Lien se acercó un poco y asomó la cabeza en la habitación donde esas dos hablaban, dejando escapar un grito ahogado cuando reconoció el rostro de ambos.

    ¡¿Cómo es po…?!

    Una mano fuerte golpeó la nuca de Lien, dejándola inconsciente en cuestión de segundos. La joven cayó al suelo, pero antes de darse de cara, la misma figura le recogió a mandado de su entrenador.

    Muy bien, Blaziken. ¡No! —El hombre levantó una mano— No hace falta que la mates, nos servirá más viva.

    Habrán encontrado ya al capitán —dijo ella, frotándose las manos de forma nerviosa.

    Sí, y por tu culpa, si despierta, estaremos en problemas.

    Pues haberlo hecho tú —le echó en cara.

    Da lo mismo. Pensemos en cómo actuar ahora —señaló hacia otra puerta de las salas—. Lleva a la chica allá, usa la cuerda que tenemos y mantenla vigilada. No podemos permitir que escape. ¿Lo has entendido, Blaziken?

    ¡Ken!

    (. . .)

    <<Lien…>>

    El cuerpo de la chica se removió.

    <<Lien, despierta>>

    Algo la estaba llamando, lo notaba, pero no lograba despertar del sueño.

    <<¡Lien! ¡Lien!>>

    Finalmente, la amante de las artes marciales abrió los ojos al máximo. Tardó unos segundos en percatarse que estaba atada en una columna, con las manos totalmente inmovilizadas y parte de la cintura también. Movió las piernas, pero no le sirvió de nada.

    ¡Ken! —soltó de repente alguien.

    Lien miró hacia la derecha y se encontró cara a cara con un pokémon humanoide que la mandó a callar. La chica tragó saliva. Juraría haber escuchado la voz de su compañera. ¿Todo era un sueño?

    <<Lien, estoy escondida. Ese Blaziken no se dio cuenta de que mi pokeball había caído al suelo hasta demasiado tarde, pude quedarme en un rincón oscuro donde no consigue verme. Pero no puedo dejarte ahí, debo...>>

    La entrenadora, poco a poco, fue comprendiendo la situación. Las imágenes de ambos ayudantes hablando en la habitación fue suficiente para atar cabos. Light no era el culpable.

    Lien negó con la cabeza para evitar que Gardevoir saliera de su escondite.

    <<Pero… Está bien. Has venido con alguien más, ¿verdad?>>

    La muchacha echó un vistazo al pokémon que la estaba vigilando y al notar que miraba hacia otro lado, asintió rápidamente.

    <<Intentaré contactar con ellos entonces>>

    (. . .)

    Está tardando mucho, ¿no os parece? —murmuró Light en su posición de criminal. Seguía tirado en el suelo, aunque un poco mejor de la parálisis. Sus compañeros seguían totalmente sorprendidos por el giro de que ahora ellos eran los culpables de todo.

    Vaya, finges muy bien —soltó Yagami, todavía con los brazos cruzados.

    Pero tiene razón —añadió Itsuga, mirando la hora en el Pokenav—. Se marchó hace veinte minutos. Le mandaré un mensaje.

    Bah, quédate tú con este panoli y yo me encargaré de todo. No es buena idea dejar el trabajo difícil a los novatos —comentó el castaño, dando una indicación con su dedo para que su dragón lo acompañara.

    Ryoko no le detuvo, prefería que se fuera de la sala para poder hablar tranquilamente con Light, pues sospechaba que todo había sido un malentendido. Además, aunque Adrián era un narcisista y un chico inmaduro, debía reconocer que a la hora de protegerse y luchar, era un gran entrenador con sus pokémon. No le ocurriría nada malo aunque fuera solo por los pasillos del Submarino.

    No obstante, antes de que Adrián abriera la puerta para salir de allí, sintió algo extraño en su cabeza. Igual que Light y Ryoko, pero fue la segunda quien se percató antes que ninguno de lo que era, pues tenía experiencia en que le hablaran telepáticamente.

    ¿Lien posee un Gardevoir? —se interesó la pelirosa.

    ¿Por qué debería saberlo? —masculló el de cabellos desordenados, molesto por la sensación de dolor en la cabeza.

    Yo… creo que oigo voces —murmuró Light, parpadeando.

    Estás como una cabra. Es lo que te mereces —contestó Yagami.

    Esperad —interrumpió Ryoko, alzando una mano—. No es nada malo, concentraos en eso que notáis dentro de la cabeza. Dejad que entre.

    ¡No digas tonterías!

    Haz lo que quieras, Adrián.

    Pero la voz insistió hasta que se hizo lo suficiente fuerte para llegar a los tres. Era una voz suave, delicada, y que sonaba lejana, pero que pudieron entender a la perfección:

    Lien está secuestrada. ¡Atrapada! ¡Necesitamos ayuda! Nos encontramos en una habitación con cuerdas, linternas y demás utensilios. Y… la puerta está un poco abierta. ¡Deprisa!”

    Al acabar, Ryoko, Adrián y Light intercambiaron una mirada de sorpresa. Por parte de Ryoko y Light fue también de preocupación, pero si el castaño sentía lo mismo, no lo demostró. Pero entonces el de cabellos desordenados dio un par de zancadas, cogió el cuello del otro muchacho y lo alzó un poco.

    ¡¿Dónde está, desgraciado?! ¡Tú estás con ellos! ¡Suelta lo que sabes!

    ¡¿Qué?! ¡Ya te he dicho que yo no tengo nada que ver! ¡Todo esto ha sido una confusión!

    ¡Mentiroso! ¡Pienso…!

    Al momento que iba a dar una orden a su pokémon, el anciano abrió los ojos y soltó una horrible tos, alarmando a todos los presentes.

    ¡Señor! —exclamó Ryoko, tirándose al suelo para ayudarle a incorporarse.

    No podemos perder tiempo escuchando al viejo —decidió Yagami, tirando a Light y dándose la vuelta—. Iré a buscarla, y de paso encontraré a tus amiguitos —dijo esto mirando al pobre Light, que simplemente dejó escapar un suspiro de cansancio.

    Te acompaño —habló Light de todas formas—. No quiero que le pase nada malo tampoco.

    A mí me da igual Lien —refunfuñó el castaño—, pero pienso darles una paliza a los que han dado tantos problemas. Malditos desgraciados.

    Bien —dijo Ryoko, acariciando la espalda del anciano para que se recuperara del susto—, yo me quedaré con él y trataré de que me cuente lo que le ha sucedido. Imagino que serás capaz de mantener vigilado a Light mientras que te acompaña, ¿no?

    ¡Ja! ¡Por supuesto! ¡Lo haré mejor que tú!

    Avisadme por el Pokenav si ocurre algo —pidió Itsuga, preocupada.

    Deprisa —instó Light, regresando a sus pokémon a la pokeball para que descansaran y echando a correr.

    ¡Eh, tú! ¡No escapes de mí!


    LightCoconutLightCoconut Velvet.Velvet. Lady BeelzeLady Beelze Disculpad muchísimo la tardanza, ya sabéis todo lo que ha pasado u_u​
    Neji.Neji. Una prórroga más, por favor, ahora sí que avanzaremos como se debe

    PD: Haré un cambio en el equipo, dejo el que tengo en este trabajo:
    - Dragonair (Huevo suerte)
    - Hydreigon (Colmillo dragón)
    - Pancham (Moneda Amuleto)
    - Fraxure
    - Typhlosion (Carbón)
    - Vivillon (Campana alivio)
     
    • Me gusta Me gusta x 1
    Última edición: 14 May 2017
  11. Velvet.

    Velvet. Why do birds fly?

    Registrado:
    7 Mar 2008
    Mensajes:
    2,530
    Temas:
    81
    Calificaciones:
    +504 / -0

    La pequeña chica de cabellos salmón luchaba con fuerza en un intento desesperado para salirse de las ataduras que tenía, pero la mirada penetrante del Blaziken le hacía recordar que era inútil, y que en cualquier momento le pondría un alto a cualquier cosa que intentase. Necesitaba pensar en algo para salir viva de aquella situación y Kaguya era la única carta que poseía en esos momentos, solo podía esperar a que ella pudiera comunicarse con sus compañeros para que la rescatasen.

    — “Kaguya ¿Cómo vas? “— preguntó de manera telepática la chica.

    — “Ya mandé el mensaje a tus compañeros, no tardaran en llegar hasta tu posición.”

    — “Bien, mantente oculta. Lo último que queremos es que ese gallo te pille infraganti.” —
    Lien observaba atentamente el lugar donde se encontraba. Aquella habitación conectaba directamente con el lugar donde estaban los bandidos que deseaban ver al capitán nadar con los pokes marinos, la idea de Kaguya de pedir auxilio era muy buena, pero debía esperar el momento adecuado para atacar sino terminaría muerta. Una apuesta muy arriesgada que debían tomar si deseaban salir con vida de aquella situación.

    — “Lien, están cerca.”

    — “Bien. mantenlos al tanto de la situación, diles que se preparen, vamos a hacer mucho ruido.”


    Por otro lado, el grupo estaba andando con rapidez sintiendo la voz de la pequeña hada en sus mentes. Desconfiaban del lugar al cual podrían caer, pero era necesario confiar en aquella voz, después de todo, era la única pista que tenían de su compañera desaparecida. Light estaba concentrado, recibiendo las instrucciones de la pokemon e indicando el camino que debían tomar para llegar a su entrenadora. Por su parte, Adrián mantenía la mirada fija en el pobre Light quien mantenía su postura de inocencia, después de todo, el solo estaba en el momento y lugar equivocado.

    — ¿Aun sigues escuchando a la Gardevoir de esa tipa? — Light asintió ante la pregunta del castaño.
    — Dice que estamos llegando, pero debemos ser cautelosos ya que hay un pokemon vigilando. Según ella es un Blaziken.
    — Da igual que sea. De todas formas no vas a salir airoso de esto aunque delates a tus compañeros de equipo.
    — ¡Qué no soy un criminal! ¡¿Podrías guardar silencio?! Estoy escuchando a la Gardevoir. —
    Zanjó el aspirante a héroe, buscando escuchar la voz del hada.

    — “Al final del pasillo hay un cuarto que conecta a una sala donde están los verdaderos culpables. Pero tengan cuidado, está vigilado por un Blaziken y no va a tener reparo en atacarlos a ustedes y a Lien en caso de que los vean”

    — “Bien, trabajaremos en un plan, aguarda por favor” — Terminó de hablar Light telepáticamente. — Lien esta aprisionada y tiene a un Blaziken de guarda. Necesitamos burlarlo para que la pokemon de Lien vaya a rescatarlo. Aunque ese pokemon estará vigilando a la chica. Seguramente nos vera si hacemos algo raro — Light analizaba la situación en la que estaban. — Si logramos distraerlo, podemos entrar y actuar. Gardevoir también dice también dice que los verdaderos culpables están en la habitación que conecta con la de Lien. — Yagami sintió la mirada de Light que mostraba una sonrisa de oreja a oreja. — Te dije que no tenía la culpa de nada.

    — Eso no prueba nada. Aún tengo mis dudas.

    — Mejor usemos algo que pueda ayudarnos a rescatar a Lien. —
    suspiró el muchacho, realmente le enervaba los nervios la actitud del Ranger. — ¿Tienes algún pokemon que cause estados?

    — Tengo a Vivillion. —
    zanjó Yagami sacando a su pokemon, la mariposa observaba con soberbia al otro castaño. — ¿Qué planeas hacer con?

    Tomando la pokeball del cinturón, el muchacho sacó a un ave con que llevaba un curioso copete de color rojo. El aspirante a héroe sonrió al ver a su camarada presente.

    — Usaremos a Wings, mi Pidgeotto, para dispersar el polvo con sus alas.

    — No dejare que me des órdenes, sobre todo alguien tan sospechoso como tú.

    — Por favor, Adrián. No soy un bandido, sé que estaba en la escena del crimen, pero te aseguro que no hice nada malo.

    — ¿Y cómo sé que no mientes? Has metido a tus pokemon en un combate que no podías ganar.

    — ¡Ellos pelearon para demostrar mi inocencia!

    — Y muy inocente que saliste.


    Poco a poco la tensión entre ambos varones se fue acumulando y pronto daría paso a otra pelea entre ellos, sin embargo, la voz de Kaguya logró hacer que ellos volvieran a la realidad.

    “¡Dejen de pelear y pónganse a trabajar!”
    Ninguno de los dos humanos y pokemon dijo algo, solo guardaron silencio luego de escuchar aquel regaño de la pokemon.

    — Terminemos esto de una buena vez. Suficiente tengo con los regaños de Ryoko para que otro venga a hacer lo mismo conmigo — respondió con desgano Yagami. — ¡Usa Paralizado, Gerde!

    — ¡Vivillion! —
    sonrió de manera burlona al Pidgeotto, le enseñaría a ese cerebro de pájaro lo que podía hacer.

    — ¡Lanza el polvo utilizando remolino, Wings!

    — ¡Pid!


    El viento que llevaba el efecto de estado logró hacer contacto con Blaziken. Pronto, el pokemon de fuego comenzó a sentirse mal, su cuerpo pesaba y era difícil mantener el equilibrio al igual que su respiración. Poco a poco la conciencia le estaba dejando, llegando al punto de quedar de rodillas.

    — B-Bla.

    — ¡Ahora, Kaguya!

    — “¡Sí!” —
    respondió el hada telepáticamente, haciendo aparición delante de la entrenadora. De inmediato, usando su movimiento de Hoja Mágica, logró cortar las ataduras de la chica. Kaguya le entregó las demás pokeballs a la pequeña Lien, ahora la artista marcial estaba libre y deseosa de luchar nuevamente contra los verdaderos culpables.

    — Gracias por la ayuda, chicos. Me han salvado el pellejo.

    — No ha sido nada, Lien —
    respondió Light con una sonrisa — Creo que es mejor llamar a Ryoko y decirle que venga.

    — Tsk —
    tomando la Pokenav, el futuro campeón de Aleria llamó a su compañera de equipo. — Salvamos a Lien y sabemos dónde están los culpables.

    — ¡B-Blaaaaaaaaaaa! —
    con dificultad, el gallo de pelea lanzó un grito al cielo, aquello era un llamado de alerta que atrajo consigo la atención del grupo de bandidos. Aquella pequeña reunión había terminado abruptamente.

    — ¡¿Qué ha sido eso?!

    — ¡Ese fue Blaziken!

    — ¡La prisionera!


    Rápidamente los pasos de los bandidos comenzaron a escucharse cada vez más cerca. El grupo debía actuar pronto, a que una batalla peligrosa sea cercaba.


    Listooo
    SoncarmelaSoncarmela
    Lady BeelzeLady Beelze
    LightCoconutLightCoconut
     
  12. Soncarmela

    Soncarmela Moderador

    Registrado:
    4 May 2011
    Mensajes:
    6,908
    Temas:
    423
    Calificaciones:
    +2,192 / -0

    Blaziken se había librado fácilmente de la parálisis, pero eso se debía a que no habían usado demasiado para que no afectara también a Lien o su pokémon. Por lo tanto, el luchador pudo sin problemas evitar que se marcharan y dio tiempo suficiente a que dos bandidos aparecieran.

    Esta vez no ganaréis —masculló uno, sacando una pokeball de su bolsillo.

    ¿Esta vez? —repitió Lien, confundida.

    Los fantasmas que nos atacaron antes —recordó entonces Light—. Vosotros sois los que intentaseis matar al capitán.

    Ambos chicos intercambiaron una mirada: sus órdenes no eran las de asesinar, más bien debían entretener a los guardaespaldas que el propio capitán había contratado. Pero entonces… ¿por qué había más chicos tratando de hacer lo imposible para que sus planes no salieran bien?

    ¿A qué estáis esperando? —murmuró una tercera voz, alcanzando a los jóvenes. Blaziken lo saludó con una reverencia, dando a entender que era su verdadero entrenador.

    Todos los muchachos ahogaron una exclamación de sorpresa al contemplar la figura que acababa de llegar.

    Tú eres…

    Una lástima que las cosas hayan acabado así —dijo, esbozando una sonrisa—. No tenía en mente acabar también con unos simples jóvenes que aceptaron una misión cualquiera, pero me habéis dado muchos problemas. Y dado que la misión todavía no se ha completado, no voy a permitir que volváis a molestarme.

    ¡Maldito desgraciado! —insultó Yagami, apuntándole con un dedo— ¡Has traicionado a tu maestro!

    ¿Por qué? —se interesó Lien.

    ¿Por qué? —repitió el hombre, alzando la cabeza— ¿Y por qué debería contárselo a tres muertos? ¡Blaziken!

    ¡Ken!

    El pokémon saltó y rodeó sus brazos de fuego, para así impactar de pleno con los tres humanos que se habían juntado. Gardevoir apareció enseguida para detener al tipo fuego con su potente psíquico; lo mantuvo en el aire unos segundos antes de lanzarlo hacia atrás, pues pronto sintió como otras criaturas se acercaban para ayudar a su aliado.

    ¡Ve, Pancham!

    El panda salió de la esfera que Adrián sujetaba y chocó los puños contra el otro luchador que había osado acercarse tanto. Se trataba de un Primeape furioso.

    Aquí hay algo raro —musitó el castaño, tratando de que no se notara demasiado su preocupación.

    Lien y Light dirigieron su mirada al artefacto que el de cabellos desordenados agarraba con ansiedad.

    ¿Ryoko todavía no ha respondido? —adivinó Light, preocupándose también.

    Esa idiota, seguro que se ha puesto a buscar agua para el anciano.

    No, fue la que más insistió en que estuviéramos pendientes del Pokenav…

    Esa chica debe estar muerta ya —comentó entonces el pupilo masculino.

    (. . .)

    Ryoko incorporó con mucho cuidado al capitán y lo dejó bien acomodado en las paredes, mientras que sacaba lo que tenía en la mochila y curaba un poco las quemaduras que presentaba por todo el cuerpo. Corsola se limitó a estar al lado de su entrenador, tratando de darle ánimos.

    No te preocupes, se pondrá bien —dijo Itsuga con una sonrisa cálida.

    El capitán tosió y carraspeó.

    Mi submarino… —susurró, mirando hacia arriba.

    Señor, sé que no debo meterle prisa, pero me gustaría saber lo que ha sucedido. ¿Quién le atacó? ¿Vio algo? Nos contrató para protegerle y nosotros…

    No, os dejé con el resto de los clientes para que no salieran heridos, son más importantes que mi persona… Yo… —volvió a toser. Se tapó la boca y respiró hondo. No podía moverse correctamente por las quemaduras y había respirado demasiado humo— ¿Ellos están bien?

    Tuvimos que pelear contra unos pokémon, eso fue todo. Señor, por favor…

    No hace falta que se lo cuentes —una tercera voz se hizo presente en la habitación. Ryoko se levantó automáticamente y deslizó su mano hasta el hueco de las esferas, dispuesta a proteger al capitán sin dudarlo—. Aquí me tienes, niña.

    Ryoko parpadeó dos veces antes de asimilar lo que sus ojos veían. ¿La pupila del capitán, la mujer que los había guiado hacia dentro y las habitaciones? Le había parecido muy simpática y paciente, pues tratar con Adrián Yagami con una sonrisa no era para nada fácil, y sin embargo… Cerró los ojos un momento y apretó la pokeball con fuerza. Era evidente que no se podía juzgar por la apariencia.

    Tendrás que pasar por encima de mí para atacarle —determinó la criadora, tragando saliva.

    Así sea —contestó la mujer sin un atisbo de piedad en su voz.

    ¿Por qué? Fue lo que se preguntó Ryoko, sin comprender. ¿Qué le había impulsado a cometer ese asesinato? Pero cuando intentó formular la pregunta en voz alta, la figura de un pokémon apareciendo en la habitación le hizo saber que no era momento para hablar, tenía que concentrarse en salvar al capitán y derrotar a la pupila traidora.

    (. . .)

    Los tres jóvenes se habían dividido para pelear contra los villanos, pero habían tenido que separarse, porque el líder de ese grupo quería confundirlos y enfadarlos para que no lograran ir a revisar si Ryoko se encontraba en problemas.

    Light había acabado encerrado en uno de los largos pasillos del submarino. Apenas fue consciente de la risa maliciosa que tenía justo delante de sus narices. El hombre le indicó con los labios que se callara y entonces silbó; Blaziken saltó desde arriba y provocó un leve temblor cuando sus puños golpearon con fuerza el suelo. Light retrocedió y se mordió el labio, nervioso. ¡Pero no iba a permitir que todo acabara ahí! No le importaba que tuviera un pokémon tan peligroso, él tenía buenos amigos…

    Combusken y Pidgeotto se pusieron en frente de Light, uno de ellos moviendo sus alas para formar un leve tornado que, sin apenas problemas, Blaziken logró esquivar saltando de una pared a otra. Cuando llegó hasta su entrenador, este soltó una carcajada:

    ¿Eso es todo lo que tienes? ¿Crees que podrás ganarme?

    No lo creo, lo sé. No todo depende de la fuerza.

    Bien, bien. Demuéstralo.

    (. . .)

    ¡¿Por qué tengo que luchar siempre con alguien?! ¡Estoy cansado! —explotó el de cabellos desordenados, cogiéndose la cabeza con ambas manos.

    Vamos, Adrián, hacemos buen equipo. Y terminaremos antes —sonrió Lien, contenta de no haber acabado sola por el submarino.

    ¡Me da lo mismo!

    Los dos villanos rechinaron sus dientes: ¿acaso estaban siendo subestimados? Primeape y Sceptile eran los pokémon de ellos y también se sintieron insultados al escuchar las palabras del humano pequeño.

    ¡A por ellos! ¡Primeape, dale un buen puñetazo!

    ¡Sceptile: Tijera X!

    Gardevoir y Pancham esperaron pacientemente a que ambos llegaran, pero grande fue su sorpresa al ver que sus dos contrincantes iban principalmente a por Adrián. Pancham intervino y colocó sus brazos en modo de protección, no obstante, el ataque fue demasiado para él y salió volando hacia atrás, golpeándose repetidas veces contra el suelo.

    ¡Matt! ¡Matt!

    Gardevoir, es tu turno.

    La hembra asintió y alzó sus brazos, al mismo tiempo que varias hojas afiladas se creaban a su alrededor y eran lanzadas velozmente a sus enemigos. Para Sceptile fue relativamente fácil soportar el daño, apenas se movió, pero a Primeape se le clavaron varias en los brazos, provocando que no pudiera luchar tan bien como segundos antes.

    Voy a acabar con esto rápido —ladró Matt, lanzando una pokeball por los aires. Hydreigon rugió con fuerza y se chocó contra las paredes. El fuego que salió de su boca quemó el techo y asustó a todos los presentes.

    ¡Espera, Adrián! ¡No podemos destrozar el submarino! —le recordó Lien.

    Primeape y Sceptile se mantuvieron alejados de la nueva amenaza, no era como los otros dos contra los que se enfrentaban, ese pokémon los aterrorizaba bastante por sus diversas bocas.

    Me importa un pepino el submarino. Que ese capitán hubiera abierto más los ojos. ¡Sus propios pupilos son el mal! ¡No es mi culpa que esté ciego!

    Cuando nos importa alguien, no queremos aceptar la realidad. Eran sus alumnos, seguramente los quiere como si fueran sus hijos. Y tampoco sabemos sus motivos para hacer todo esto…

    Da igual —soltó el castaño, apretando el puño—. Mi misión es detener a los asesinos y es lo que haré. ¡Hydreigon…!

    ¡Gorrrooo! ¡Pangoro!

    Unas pisadas resonaron en el suelo mientras que alcanzaban a Adrián y Lien. Ambos jóvenes abrieron los ojos al máximo, pero luego se calmaron al saber que se trataba de Pancham, ahora evolucionado.

    ¡Matt! ¡Estás enorme! —felicitó el Ranger, muy contento.

    ¡Goro! —sonrió la criatura, mostrando su nueva figura. Luego le echó una mirada de advertencia a Primeape y le indicó con el puño a Hydreigon que se marchara: quería ganar ese combate sin su ayuda.

    Si así lo quieres —asintió el castaño, chocando su puño contra el de Matt. Regresó al dragón y apuntó con el dedo a los dos villanos de turno—. ¡Pangoro acabará con vosotros ahora! ¡No tendréis oportunidad!

    No te olvides de mí —Lien levantó el pulgar—. Yo también ayudaré. ¿Verdad, Gardevoir?

    ¡Voooir!


    LightCoconutLightCoconut Lady BeelzeLady Beelze Velvet.Velvet. Pura batalla (?)​
     

Compartir esta página